¿Qué es el pecado?

Publicado el 18. ene, 2009 por en ¿Qué es la salvación?

Para continuar con nuestro estudio, tratemos de definir la palabra pecado, en el Nuevo Diccionario de la Biblia encontramos la siguiente definición:

 

PECADO El AT utiliza varias palabras que se traducen como pecado. Entre ellas están los términos het y hatta’a (pecado, pecador), que tienen el sentido de fallar, de algo que no logra su meta. Se entiende mejor el significado al leer en Jue. 20:16, donde se dice que en la tribu de Benjamín había unos hombres zurdos “todos los cuales tiraban una piedra con la honda a un cabello, y no erraban”. Encierra también el sentido de apartarse de lo que es la norma. Así se usa en Gn. 40:1 (“… el copero del rey de Egipto, y el panadero delinquieron contra su señor el rey de Egipto”). Cuando palabras que tienen esta raíz aparecen en pasajes como Lv. 4:2 (“… alguna persona pecare por yerro en alguno de los mandamientos de Jehová”), la idea es también de fallar, de no cumplir con lo esperado o demandado. Se puede fallar o “pecar contra” los derechos de una persona, al no respetarlos o al maltratarlos. Así, Abimelec dijo a Abraham: “¿Qué nos has hecho? ¿En qué pequé yo contra ti…?” (Gn. 20:9). Así, en muchas ocasiones se habla de pecar contra la ley de Dios. Esto acontece cuando el hombre no llega a cumplir con la norma que Dios ha puesto, o el “estándar” divinamente exigido.[1]

 

En el NT se emplea el término adikia, que se traduce como injusticia, agravio, injuria, daño, para señalar un pecado que se comete contra alguien. Este término fue el que usaron los traductores de la Septuaginta para una gran cantidad de vocablos hebreos que no tenían equivalente en griego. Pero la palabra que más se utiliza es amartia, equivalente a pecado, y que tiene un primer sentido semejante al del AT en cuanto a que significa fallar, perder la marca, apartarse de la norma, no llenar el “estándar”. Se usa amartia siempre para señalar el pecado del hombre contra Dios. Quienes más utilizan esta palabra y desarrollan el concepto son Pablo y el apóstol Juan. Pero en los Evangelios, se usa el término, mayormente en los casos en que el Señor Jesús hablaba del perdón de pecado. (Mt. 18:15; Lc. 17:3). Sin embargo, el concepto de pecado., que entre los judíos se restringía al no cumplimiento de la ley, especialmente en sus aspectos externos, aparece radicalizado en las enseñanzas del Señor, quien decía que “no todo el que me dice: Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos” (Mt. 7:21), hasta el punto de que aun personas que hubieran hecho milagros en el nombre de Jesús se perderían si sus acciones no correspondían a una realidad interior de arrepentimiento y santidad (Mt. 7:22–23).[2]

 

En sentido general la idea principal es que significa fallar, perder la marca, no darle al blanco, apartarse de la norma, no llenar el estándar de Dios, es tal el poder de influencia que ejerce el pecado que cuando leemos la epístola a los Romanos donde Pablo hace una exposición contundente sobre el pecado, tenemos la impresión de que llega a personificarlo, otro comentario muy claro es el que encontramos en libro Doctrina Bíblica de Wayne Grudem:

 

Podemos definir el pecado como sigue: Pecado es no ajustarse a la ley moral de Dios en hechos, actitudes o naturaleza. La definición de pecado antes dada especifica que pecado es no ajustarse a la ley moral de Dios no solo en acción y actitud, sino también en naturaleza moral. Nuestra naturaleza, el carácter interno que es la esencia de lo que somos como personas, también puede ser pecadora. Antes de que Cristo nos redimiera, no solo hacíamos actos de pecado y teníamos actitudes de pecado, sino que también éramos pecadores por naturaleza. [3]

 

¿Qué hace el pecado?

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Definido a grandes rasgos lo que es el pecado, profundicemos un poco mas y volvamos al punto donde tanto el apóstol Pablo y el rey David dicen que “el pecado entro al mundo por un hombre” y “en pecado me concibió mi madre”, estas dos afirmaciones en realidad nos llevan a una misma conclusión y es que no hay duda que el hombre desde que nace tiene una inclinación muy grande a pecar, ya sea que sea un hombre moralista o un hombre inmoral, para la Biblia no existe un solo hombre capaz de hacer el bien o de generar el bien desde su mismo ser (Isaías 64:6; Cf. Romanos 3:9-20), de hecho aun antes de nacer el hombre ya esta lleno de maldad (Génesis 25:26) y por eso después de nacer ya se está corrompiendo (Salmos 58:3), esta es una de las verdades centrales del evangelio que todo creyente debe entender para poder crecer espiritualmente en forma saludable y sobre todo entender que la vida cristiana solo puede ser vivida mediante la fe en Cristo(Hebreos 11:6) y que los que viven según los dictámenes de su naturaleza caída (la carne) no pueden agradar a Dios (Romanos 8:8-9), las razones son muy simples:

 

1)     El entendimiento del hombre fue oscurecido por el pecado (Efesios 4:18)

2)     El corazón fue endurecido por el pecado (Efesios 4:18)

3)     El hombre se descarrío por causa del pecado y perdió su camino (Isaías 53:6)

4)     El hablar del hombre se corrompió por causa del pecado (Romanos. 3:13,14)

5)     La voluntad del hombre quedo esclavizada (2 Timoteo 2:25-26)

 

¿Limita nuestra incapacidad a nuestra responsabilidad?

 

No hay duda entonces que cualquier parte de nuestro ser esta afectado (infectado) por el pecado: nuestras emociones, nuestro intelecto, nuestros deseos, nuestro corazón (el centro de nuestras emociones o el centro de nuestros deseos y procesos en la toma de decisiones), nuestras motivaciones, nuestras metas y sin duda nuestros cuerpos físicos también (Romanos 7:18, Tito 1:15, Jeremías 17:9, Efesios 4:18) sin embargo este estado de “depravación total” como lo suelen llamar algunos teólogos no incapacita al hombre en su entendimiento de poder reconocer al Dios Creador tal y como lo afirma la epístola a los Romanos 1:18-23.

 

También podemos leer en las propias palabras del Señor Jesús lo siguiente:

 

(Joh 5:40)  y no queréis venir a mí para que tengáis vida.

 

Esto nos deja ver claramente que el hombre es totalmente responsable (100% responsable) de sus actitudes, decisiones y deseos y que la verdadera medida de su responsabilidad y culpa no esta en su capacidad de obedecer a Dios o no poder obedecerle, sino mas bien en la absoluta perfección de la ley moral y de la Santidad de Dios (que se puede apreciar claramente en su ley) una muy buena pregunta que surge aquí es la siguiente: ¿limita nuestra incapacidad a nuestra responsabilidad? La respuesta a esta pregunta es un rotundo no, ya que la Biblia afirma categóricamente lo siguiente:

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(Rom 1:21)  Pues aunque conocían a Dios, no le honraron como a Dios ni le dieron gracias, sino que se hicieron vanos en sus razonamientos y su necio corazón fue entenebrecido.

 

(Rom 1:22)  Profesando ser sabios, se volvieron necios,

 

(Rom 1:23)  y cambiaron la gloria del Dios incorruptible por una imagen en forma de hombre corruptible, de aves, de cuadrúpedos y de reptiles.

 

Esto nos lleva a considerar algo más que tiene que ver con la responsabilidad del hombre y es lo siguiente:

 

(Lev 5:17)  Si alguno peca y hace cualquiera de las cosas que el SEÑOR ha mandado que no se hagan, aunque no se dé cuenta, será culpable y llevará su castigo.

 

Continua leyendo:

Que hizo Dios por el hombre pecador


[1]Lockward, A. (2003). Nuevo diccionario de la Biblia. (805). Miami: Editorial Unilit.

[2]Lockward, A. (2003). Nuevo diccionario de la Biblia. (806). Miami: Editorial Unilit.

[3]Doctrina Bíblica, Wayne Grudem, Cap. 13, Pág. 210. Editorial Vida.

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