¿Qué significa que su muerte fuera Vicaria y Expiatoria?
Publicado el 18. Jan, 2009 por admin en ¿Qué es la salvación?
En los versículos 24 y 25 se habla de un precio pagado ese precio fue la preciosa sangre de Cristo, en otras palabras el ofrendo su vida al derramar su sangre sobre esa cruz maldita y solamente y únicamente por ese sacrificio es que para todos los que creen en Cristo la justificación y por ende la salvación les llega gratuitamente, por eso el apóstol Pablo dice:
Cristo os amó y se dio a sí mismo por nosotros, ofrenda y sacrificio a Dios, como fragante aroma. (Efesios 5:2)
Profundicemos un poco mas en lo que implico que Cristo se diera a si mismo por nosotros, para esto 2 Corintios 5:21 es totalmente revelador, ya que allí se resume el corazón del evangelio y explica como pueden ser reconciliados los pecadores con Dios no solo por medio de Jesucristo sino a través de Jesucristo:
(2Co 5:21) Al que no conoció pecado, le hizo pecado por nosotros, para que fuésemos hechos justicia de Dios en El.
“Al que no conoció pecado” (v. 21a), es decir, que no había cometido ni un delito. Esta afirmación hecha por el apóstol Pablo esta fuertemente enseñada en múltiples pasajes del NT donde se afirman la inocencia de Cristo (ver 1 Juan 3:5; 1 Pedro 2:22; Hebreos 4:15; 7:26). Fue un hecho afirmado por el mismo Jesús (Juan 8:29, 46). Debe notarse que Pablo dijo que Dios “le hizo pecado” (v. 21b). Por otro lado, Jesús voluntariamente se sacrificó por el pecador (Juan 10:17, 18).
El apóstol Pablo dice que Cristo se identificó en su encarnación con nosotros como pecadores (Romanos 8:3), por eso vemos que Cristo vino a ser el sacrificio por el pecado. Este concepto tiene sus raíces en el AT en Isaías 53 donde se habla del siervo sufriente, especialmente en 53:10 donde dice: “Cuando haya puesto su vida como sacrificio por la culpa”.
Entonces la frase “por nosotros Dios le hizo pecado” (v. 21b) no debe ser interpretada o entendida divorciada de la enseñanza del AT y es sumamente importante entender esto a la luz del régimen de los sacrificios en el AT; en estos ritos un animal inocente y perfecto era ofrecido en lugar del pecador; cada vez que un judío traía dicho sacrificio subrayaba simbólicamente la transferencia de su pecado.
Por otro lado los sacrificios del gran “Día de expiación” (ver Lev. 16) eran de sustitución y representación, pero como el autor de Hebreos nos enseña, esto servía solo para hacer recordar al pecador que “la sangre de los toros y de los machos cabríos no pueden quitar los pecados… por eso dice pero me preparaste un cuerpo… ‘¡Heme aquí para hacer, oh Dios, tu voluntad!’” (Heb. 10:3–7).
Este es un punto vital que no podemos analizar con liviandad, ya que muchos han dicho y enseñado que Cristo se convirtió en pecador en la cruz, una afirmación de esa magnitud es muy seria, tenemos que tener mucho cuidado, ya que no podemos interpretar este pasaje fuera de lo que el AT enseña y que el NT ratifica en relación a la muerte de Cristo.
No hay duda que Dios identificó a su hijo con la condición humana en su perdición (“por nosotros Dios le hizo pecado” 21b), pero luego, con la frase “hechos justicia de Dios en él” (21c), proclama la gloriosa idea de que los creyentes pueden ser justos con una justicia que le pertenece a Cristo, entonces si Cristo se convirtió en un pecador en la cruz no podía reclamar ni poseer Justicia propia, ya que la habría perdido y hoy por hoy el hombre seguiría condenado a la muerte en el infierno.
En ese sentido Dios el Padre, trato a Cristo como si El fuera un pecador aunque en efecto no lo era y permitió que muriera como sustituto para pagar el castigo por los pecados de todos los que creyeran en El.
Aunque el cristiano no celebra el día de la Expiación, es importante que entienda esta celebración en relación con el sacrificio de Cristo. El NT interpreta la muerte de Cristo a la luz de este día. En la muerte de Cristo, dice que el velo se rompió (Mat. 27:51, Mar. 15:38; Luc. 23:45). En Levítico 16, el velo era lo que separaba el lugar de la presencia de Jehová del pueblo. Ahora, está abierto. En Hebreos se compara el sumo sacerdote con Cristo para demostrar que Cristo es el ungido superior. Aarón tenía que ofrecer un sacrificio por sí mismo antes de ofrecer para el pueblo. No fue así con Cristo (Heb. 7:26–28). Los sacrificios de Levítico fueron continuos, pero Cristo se ofreció una vez para siempre (Heb. 9:6–14). No tenía que repetirlo (10:1–18). El NT no compara el macho cabrío con Cristo. Sin embargo, la idea de hacer la comparación aparece temprano en la literatura cristiana. El símbolo tiene valor. Como el macho cabrío fue enviado al desierto cargado con el pecado del pueblo, así Cristo murió fuera de Jerusalén por los pecados de su pueblo.[1]
Cada detalle del ritual del día de expiación se cumplió plenamente en Jesucristo. Él fue inmolado como el Cordero de Dios en expiación vicaria por todos nosotros. Expiación vicaria significa que él murió no sólo por nosotros, sino también en lugar de nosotros. En él, los creyentes hemos recibido el perdón de todos nuestros pecados (Efesios 1:6–7; Colosenses 2:13), porque él fue inmolado por todos nosotros (Apocalipsis 5:9). Con su propia sangre vertida en la cruz del Calvario, nos redimió (compró) para Dios (Tito 2:13–14; Hebreos 9:11–28).
Dios “echó” sobre su Hijo todos nuestros pecados para reconciliarnos con él (2 Corintios 5:19–21). También Cristo padeció “fuera de la puerta”, salió del campamento (a la manera que era sacado el macho cabrío “Azazel”) sufriendo el oprobio y llevando nuestros pecados (Hebreos 13:11–13).[2]
¿Cómo se obtiene salvación?
La Biblia habla de creer en Cristo para obtener salvación, la palabra salvación implica que uno es liberado de alguien o de algo, ese alguien es Dios el Padre uno ha sido salvado de la Ira de Dios, del justo castigo de Dios por el pecado y en otro sentido uno a sido liberado del poder del pecado y de la muerte.
Esto lo podemos ver claramente en las palabras del Señor Jesús:
(Joh 3:17) Porque Dios no envió a su Hijo al mundo para juzgar al mundo, sino para que el mundo sea salvo por El.
(Joh 3:18) El que cree en El no es condenado; pero el que no cree, ya ha sido condenado, porque no ha creído en el nombre del unigénito Hijo de Dios.
(Joh 3:19) Y este es el juicio: que la luz vino al mundo, y los hombres amaron más las tinieblas que la luz, pues sus acciones eran malas.
Otra aseveración tan clara como esta la encontramos en uno de los evangelios:
(Mar 16:16) El que crea y sea bautizado será salvo; pero el que no crea será condenado.
En ese sentido creer en Cristo; es lo que nos permite recibir esta salvación tan grande que fue preparada por Dios, pero de que forma, quien o que, nos da la capacidad de creer, podríamos decir ¿quienes son los que creen?
El Señor Jesús durante su ministerio terrenal afirmó lo siguiente:
(Joh 6:64) Pero hay algunos de vosotros que no creéis. Porque Jesús sabía desde el principio quiénes eran los que no creían, y quién era el que le iba a traicionar.
(Joh 6:65) Y decía: Por eso os he dicho que nadie puede venir a mí si no se lo ha concedido el Padre.
[1]Carro, D., Poe, J. T., Zorzoli, R. O., & Editorial Mundo Hispano (El Paso, T. (1993-<1997). Comentario bı́blico mundo hispano Levítico, Números, y Deuteronomio (1. ed.) (100). El Paso, TX: Editorial Mundo Hispano.
[2]Vazquez, B. (1997). Estudios Bı́blicos ELA: Cómo vivir en santidad (Levı́tico) (78). Puebla, Pue., México: Ediciones Las Américas, A. C.





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