Analisis Gramático-Histórico Efesios 4 vs 17-32

I.      Contexto Literario

A.     Género Literario

El género de Efesios es prosa epistolar. Esta carta de Pablo tiene un propósito pastoral y a diferencia de otras cartas no hace referencia directa a posibles problemas que pudieran estar ocurriendo en la iglesia de Éfeso. En ese sentido esta epístola no fue escrita con el objetivo primordial de solucionar problemas de la iglesia, sino más bien de instruir y adoctrinar a la iglesia, es decir fue escrita con la intención de que sirviera también como una carta circular a las iglesias vecinas.

B.     Pasaje

Efesios 4:17-32 son instrucciones claras sobre el tema de la renovación del entendimiento, es decir de cambiar la forma de pensar que se tenía antes de conocer la verdad. Estos cambios tienen que ver con la forma de pensar con respecto a la pureza del cuerpo; lo cual incluye tener cuidado con los pensamientos de nuestra mente y sobre todo a no perder la sensibilidad en cuestiones de moralidad y conducta. En ese sentido la amonestación es tener una renovación completa en la manera de pensar y de actuar en las diferentes áreas de la vida y a tener cuidado con los deseos engañosos del cuerpo. En medio de toda esta renovación la acción activa del Espíritu Santo es vital para lograr la renovación verdadera de toda nuestra vida; porque El nos da la seguridad y la protección contra los deseos engañosos de la naturaleza caída.

      i.      El tema en Efesios 4:7 al 16, nos habla de cómo Cristo les ha otorgado la gracia y la capacidad espirituales a los hombres que edificarían el cuerpo de Cristo para capacitar a los creyentes para hacer el trabajo de Dios, de forma tal que los creyentes adquieran madurez en asuntos doctrinales y vivénciales; pero sostenidos todo el tiempo por el amor.

      ii.      Por otro lado Efesios 5:1-17, nos exhorta a imitar a Dios como hijos amorosos, y muestra que el amor a Dios se expresa en su máxima intensidad por medio de la obediencia a sus preceptos. Esto implica comprobar lo que es agradable al Señor y no participar de las obras infructuosas de las tinieblas, vivir sabia y ejemplarmente, aprovechar toda oportunidad para hacer el bien. Todo esto es posible porque los cambios genuinos se producen en toda bondad, justicia y verdad por medio del Espíritu Santo quien nos capacita para vencer al pecado.

      iii.      El tema predominante de Efesios capítulo 4  trata sobre la nueva vida en Cristo que el creyente está llamado a vivir, la cual incluye una renovación total y completa de la mente, es decir de la forma de pensar y de entender este mundo caído. Esta renovación también incluye la santificación del cuerpo y la rendición total del ser a Dios, es decir del carácter, los anhelos, mis metas, los deseos, los pensamientos, etc. Todo esto es posible mediante la acción santificadora del Espíritu Santo operando en la vida del creyente por medio de la Iglesia.

C.     Libro

      i.      Efesios esta escrita con un propósito pastoral, y, como es común en sus cartas, Pablo da indicios de este propósito en su informe de oración intercesora a favor de los Efesios, su oración es que Dios los capacite para entender la esperanza a la que han sido llamados. Pablo a lo largo de la carta los alienta a no desanimarse por causa de su encarcelamiento y les recuerda de quienes son como creyentes y lo que su nueva posición, creada por su fe en Cristo, demandaba de ellos, tanto en hechos como en palabras. Un tema clave dentro de la carta es el misterio de la Iglesia que es como el cuerpo presente, espiritual y terrenal de Cristo. También describe a la iglesia como el pueblo de Dios y la morada del Espíritu Santo, La epístola a los Efesios presenta la gloria de Dios en la iglesia como su cuerpo del cual Cristo es la cabeza y a la cual ellos pertenecen.

      ii.      Esquema:

Nuestra nueva posición en Cristo:                  Caps.   1-3

El creyente como hijo de Dios                        1:1-23

El creyente como miembro del Cuerpo           2:1-18

El creyente como edificio de Dios                  2:19-3:21

Nuestra vivencia cristiana:                              Caps.   4-6

Andando en santidad                                     4:1-6:9

La lucha espiritual                                           6:10-24

      iii.      Pasajes Similares:

Efesios 2:1-5, es un recordatorio a no volver a la vieja forma de vivir, este pasaje afirma que los que han sino injertados en el cuerpo de Cristo han pasado de muerte a vida y que han sido rescatados de los deseos engañosos de la naturaleza caída y de los pensamientos contrarios al carácter de Dios. Nos muestra que la nueva vida que se recibe en Cristo nos ha otorgado una nueva posición delante de Dios y que estamos “sentados” en lugares celestiales con Cristo Jesús, es decir tenemos el poder en Cristo para vencer toda acción pecaminosa en nuestra lucha espiritual.

Efesios 5:1-5, es un pasaje que sigue afirmando que todo creyente debe andar en novedad de vida. Afirma que todo creyente como un hijo amado por Dios, debe demostrar su amor a Dios por medio de la trasformación de todo su ser y que todo lo que tiene que ver con pecados sexuales, avaricia, pensamientos y expresiones contrarias al carácter de Dios deben ser rechazadas y no practicadas por quienes se llaman hijos de Dios.

D.     Contexto del resto de la Biblia

      i.      En Colosenses 3:1-10, el apóstol Pablo hace una lista no limitativa de algunas de las características comunes en la vida de los incrédulos que no tienen cabida en el pueblo de Dios. Si bien es cierto eso fue parte de la vida vieja; es decir de la vida sin Cristo, ahora debe notarse un cambio en abandonar esas actividades y actitudes pecaminosas. Algunas cosas que los ciudadanos de este mundo ven como normales, se deben considerar muertas. Se exhorta fuertemente a que el pueblo de Dios debe manifestar una ética sexual distinta a la que sigue el mundo. La inmoralidad y la vida espiritual están en abierta oposición. El concepto que Pablo presenta en este pasaje nos plantea un serio problema. Las cosas que debemos abandonar son las que produce nuestra propia naturaleza caída (Gálatas 5:19–21). Debemos dejarlo todo atrás, pero la verdad es que no podemos por nosotros mismos. Pablo dice que debemos darnos por muertos, junto con nuestra antigua manera de ser y aprender a vivir en Cristo. La nueva vida consiste en dejar que él tome el control de mis acciones, después fijar mi vista en él y en lo que él ha hecho por mí. Es decir la forma de vivir antes de conocer la verdad; pertenece al pasado, no a la vida actual.

Romanos 8:1-8, 12:1-2, Enseña claramente que la voluntad sin renovar es incapaz de obedecer por completo los preceptos de Dios. El apóstol Pablo afirma que los que viven en el placer están muertos. Por otro lado afirma que la mente carnal es enemiga de Dios. Sin embargo la mente carnal debe ser quebrantada y expulsada. La manera de llevar una vida santa viene del Espíritu Santo que reside en todo creyente nacido de nuevo. Para entender el mensaje de Pablo en este contexto, tenemos que comprender qué concepto tenía él en cuanto a la “carne”. La palabra “carne” en la Biblia tiene distintos usos. A veces se refiere a la carne física, sea del cuerpo o de la que se utiliza para comer. Es obvio que en este pasaje no se usa en ese sentido. El uso literal de la palabra “carne” se presta para expresar un contraste entre el aspecto físico y espiritual del hombre, señalado por las palabras “carne y espíritu”. En muchas otras ocasiones Pablo utiliza esta idea de la carne para describir nuestros esfuerzos por vivir una vida buena. Nunca obtendremos lo que deseamos porque nuestras obras manifiestan la debilidad humana. No tenemos el poder necesario para satisfacer las exigencias de Dios. Los que están en Cristo, confían en El y no en sí mismos para la salvación, ya no están bajo la condenación de Dios (8:1). Es decir por medio de la muerte de Cristo hemos recibido una nueva vida. El poder para esta vida viene del Espíritu Santo que reside en nosotros. En ese sentido después de presentar las dos formas de vivir, Pablo explica el estilo de vida que caracteriza a aquellos que tratan de andar por sus propios esfuerzos. Tales personas no pueden agradar a Dios. Los que tratan de vivir una vida buena de esa manera, piensan sólo en sí mismos y en lo que pueden lograr en la vida, pero los que viven por el poder del Espíritu Santo, dependen de El y piensan en lo que Dios quiere hacer en ellos (8:5).

Gálatas 5:16-25, En esta porción, Pablo menciona la naturaleza de la vida en el Espíritu y como por medio del poder del Espíritu el cristiano puede vivir para Dios y no para la carne. Pablo recuerda a los Gálatas que ellos fueron llamados con el propósito de ser libres. Ellos salieron de la esclavitud del pecado para una libertad en Cristo. La carne es mencionada por Pablo como la naturaleza pecaminosa. El apóstol describe esta realidad en forma negativa señalando la clase de fruto que produce la carne, en contraposición presenta precisamente el cuadro de lo que la vida espiritual no debe ser y pone de manifiesto la imposibilidad de lograr la santificación por nosotros mismos. Pablo describe los pecados relacionados con la vida sexual. Incluye entre ellos el adulterio, la fornicación, la prostitución y toda impureza sexual. Después se observan los pecados religiosos que resultan de tratar de agradar a Dios: la idolatría y la hechicería. Eso nos muestra que la mayoría de las transgresiones que resultan de la carne son “sociales”. Aquí las presenta como siendo iguales que “los pecados grandes” e igualmente capaces de impedir la entrada al reino de Dios. Los pecados sociales mencionados incluyen enemistades, desacuerdos, celos, iras, contiendas, divisiones, conflictos, y envidia. La lista de las obras de la carne concluye con los pecados que se dan en las fiestas o celebraciones: borracheras y orgías. En el caso de que se le hubiera pasado mencionar algún otro, Pablo termina la lista añadiendo “y cosas semejantes”.

      ii.      Aparte de lo que el apóstol Pablo instruye a los efesios, cuando le escribe a los corintios les dice: “Ya habéis sido santificados, ya habéis sido justificados” (1 Co. 6:11). Es por eso que los creyentes son llamados “santos” (Ef. 1:1; Fil. 1:1; Col. 1:2). Esa santidad es obra de Cristo pero le corresponde al creyente el trabajo de santificarse a sí mismo. Es decir, dedicarse y apartarse para Dios. La Biblia enseña las dos cosas. Por un lado, los creyentes son santos y por el otro deben santificarse ellos. Pablo exhortaba por ejemplo a Timoteo a evitar muchas cosas por su santificación (“Así que, si alguno se limpia de estas cosas, será instrumento para honra, santificado, útil al Señor” 2 Ti. 2:21). A los corintios les dijo: “Limpiémonos de toda contaminación de carne y de espíritu, perfeccionando la santidad en el temor de Dios” (2 Co. 7:1). La santidad es algo que se busca y se sigue (“Seguid la paz con todos, y la santidad, sin la cual nadie verá al Señor” He. 12:14). La renovación de la mente incluye el vestirse “del nuevo hombre”, eso implica en «la justicia y santidad de la verdad». Pablo continúa (empezando con 4:25) dando instrucciones tales como: “Desechando la mentira, hablad verdad cada uno con su prójimo; porque somos miembros los unos de los otros. Airaos, pero no pequéis; no se ponga el sol sobre vuestro enojo (v.26)”. Tenemos aquí también principios muy claros para la praxis diaria. “El que hurtaba, no hurte más, sino trabaje, haciendo con sus manos lo que es bueno, para que tenga qué compartir con el que padece necesidad” (v. 28). Otro importante tema sale a relucir: “Ninguna palabra corrompida salga de vuestra boca” (v.29). Y continúa así por los capítulos 5 y 6. Los que son renacidos nacen como niños en las cosas espirituales. Necesitan instrucción paciente y cuidadosa para la vida práctica. Es digno notar que el apóstol Pablo no solamente da instrucciones detalladas, sino que en cada pasaje de este tipo instruye a sus lectores que deben aplicar los mismos principios a otros asuntos similares que puedan ocurrir. Como hemos visto, no dio un catálogo de las obras de la carne sino que concluye su lista de ejemplos con las palabras “cosas semejantes a estas”; y deja para los cristianos consagrados entender, con la ayuda del Espíritu Santo, cuáles son esas cosas “semejantes”, y cuáles se deben evitar en la vida cristiana. Como podemos ver el tema de la renovación de la mente va de la mano con el proceso de santificación que debe ocurrir en la vida de todo aquel que ha nacido de nuevo.

II.                 La Gramática del pasaje

A.     Palabras difíciles

      i.      Mente: Como la conciencia, la mente es un concepto más característico del Nuevo Testamento. En el Antiguo Testamento corazón es generalmente la palabra detrás de la traducción mente. La mente incluye tanto las facultades de percibir y entender como las de sentir, juzgar, y determinar. Phroneo, nous, y sunesis son las palabras principales del Nuevo Testamento para este concepto. De la mente del no salvado se dice que es reprobada (Romanos 1:28), vana (Efesios 4:17), corrompida (Tito 1:15), cegada (2 Corintios 4:4), entenebrecida (Efesios 4:18). Además carece de esa facultad crítica representada por sunesis (Romanos 3:11). La mente del creyente ocupa un lugar central en su desarrollo espiritual. Dios la usa para su entendimiento de la verdad (Lucas 24:45; 1 Corintios 14:14–15). La vida dedicada tiene que incluir una mente renovada (Romanos 12:2). La mente participa en decidir sobre cosas dudosas (14:5), en procurar la santidad (1 Pedro 1:13), en comprender la voluntad del Señor (Efesios 5:17), y en amar al Señor (Mateo 22:37). Cada pensamiento tiene que ser llevado cautivo a la obediencia de Cristo (2 Corintios 10:5).[1][1]

      ii.      Impureza: La pureza que se le exige a la comunidad neotestamentaria es moral y personal. Consiste en una dedicación a Dios, que renueva el ser interior. Este término se usa también para la impureza física, cultural y moral las cuales están íntimamente entretejidas.  La impureza se pega como una infección y hace que la persona o cosa sea inútil para el culto.  Este término también se usa para referirse a la alienación de los gentiles con respecto a Dios, la cual se manifiesta como licenciosidad.  La impureza es una obra de la carne, es decir de la persona no regenerada que está sujeta a los deseos naturales.

      iii.      Corazón: El corazón es un concepto muy amplio tanto en el Antiguo como en el Nuevo Testamento. Usado como 955 veces, representa el centro y la base de la vida, tanto de la física como de la psíquica. Sólo en relativamente pocas ocasiones se refiere al órgano físico (2 Samuel 18:14; 2 Reyes 9:24). En la mayoría de los casos se emplea corazón para denotar el hombre interior, la esencia de las muchas facetas de su personalidad. Algunas de éstas incluyen las siguientes:

  1. 1.      El corazón es el asiento de la vida intelectual. Reconoce (Deuteronomio 8:5); obtiene conocimiento de la Palabra (Salmo 119:11); es la fuente de malos pensamientos y acciones (Mateo 15:19–20); tiene pensamientos e intenciones (Hebreos 4:12); puede ser engañoso (Jeremías 17:9).

  1. 2.      El corazón es el centro de la vida emocional. Ama (Deuteronomio 4:29); produce autoreproche (Job 27:6); se regocija y se alegra (Salmo 104:15; Isaías 30:29); puede estar afligido (Nehemías 2:2; Romanos 9:2); tiene deseos (Salmo 37:4); puede estar amargado (73:21).

  1. 3.      Es el centro de la vida volitiva. Busca (Deuteronomio 4:29); puede volverse contra alguien o algo (Exodo 14:5); puede endurecerse (8:15; Hebreos 4:7); es capaz de escoger (Exodo 7:22–23); puede ser incircunciso (Jeremías 9:26; Hechos 7:51).

4.      Es el asiento de la vida espiritual. Con el corazón el hombre cree para justicia (Romanos 10:9–10). Para el creyente el corazón es la habitación del Padre (1 Pedro 3:15), el Hijo (Efesios 3:17), y el Espíritu Santo (2 Corintios 1:22). El corazón del creyente debe ser puro (1 Timoteo 1:5; Hebreos 10:22) y circuncidado (Romanos 2:29).[2][2]

B.     Gramática

      i.      Que ya no andéis (Μηκέτι περιπατεῖν está en aposición con τοῦτο, y tiene la idea de mandato) Infinitivo (presente activo) en mandamiento indirecto (no declaración indirecta). En la vanidad de su mente (en vaciedad de su intelecto)

    ii.      Teniendo…entenebrecido (Incluye las emociones así como el intelecto) Perdieron toda sensibilidad (Muchos compuestos de preposiciones con verbos tienen un sentido que se resiste a una explicación exacta. Ἀπαλγέω significa: dejar de sentir.

    iii.      En el versículo 21: La oración καθώς ἐστιν ἀλήθεια ἐν τῷ Ἰησοῦ significa: así como la verdad (debe ser hallada) en Jesús, (como si fuera ἡ ἀλήθεια) [Editor. Parece que la cláusula καθώς ἐστιν ἀλήθεια describe la naturaleza o manera de la instrucción (de acuerdo con la verdad), mientras que la siguiente cláusula, que aparece en los versículos 22 y siguientes., expresa su contenido o esencia.][3][3].

C.     Estudio del lenguaje figurado

Vers.

Figura

Tipo de figura

Significado

18

Dureza de su corazón

Metonimia

Así como la piel se endurece hasta que no es sensible al tacto, también el alma se endurece hasta ser insensible. (Marcos 3:5). Donde hay vida espiritual (“la vida de Dios”), allí hay sentimiento; donde no la hay, hay “dureza”.[4][4]

22

Despojaos del viejo hombre

Metonimia

El viejo hombre se refiere a cómo es el hombre antes de aceptar a Cristo. Es la verdadera naturaleza del hombre, la cimiente natural que se pasa de generación en generación y conduce a la muerte. Eso es lo que llamamos la naturaleza de Adán.

23

Renovaos en el espíritu de nuestra mente

Metonimia

Se refiere a que la mente de los creyentes debe ser renovada, es decir, “creada de nuevo”, vuelta a ajustar, cambiada, modificada, y regenerada. Este proceso solo Cristo puede hacerlo dándonos sus pensamientos y el espíritu para vivir sus pensamientos.

24

Vestíos del nuevo hombre

Metonimia

Significa de un hombre renovado, regenerado, nacido de nuevo que ha adoptado una mente espiritual. Es un hombre nuevo creado por Cristo, es lo opuesto al hombre viejo. Cada uno, a través del Señor Jesucristo, es creado como un nuevo tipo de persona, un hombre nuevo en Dios. Es tener un nuevo comienzo viviendo en Cristo.

D.     Como podemos ver por medio del estudio gramatical y del lenguaje figurado que utiliza el apóstol Pablo, así como otros versículos de la misma Biblia; “el viejo hombre” es el conjunto de actitudes, pensamientos y conducta que caracterizaban al creyente antes de conocer a Cristo, pero ahora el cristiano es una nueva criatura (2 Corintios 5:17); sin embargo, Satanás, el mundo que lo rodea y su propia naturaleza pecaminosa intentan influir para que el creyente siga comportándose como antes. Como pudimos ver en el párrafo de Efesios 4:7-16, el autor enseñó que hay hombres en la iglesia que fueron equipados para  perfeccionar a los santos, en ese sentido Efesios 4:17-32 deja ver muy claro que el creyente es el que tiene que hacer los cambios en su vida. Es decir el creyente tiene que tomar decisiones para despojarse del viejo hombre y vestirse del nuevo.

III.               ¿Qué dice?

En los versículos del 7 al 16 Pablo les exhorta a sus lectores a mantener la unidad del cuerpo de Cristo (La Iglesia) y en los versículos 17 al 32 los exhorta a tener un andar digno del llamamiento de Cristo. Pablo describe la conducta de los gentiles sin Cristo que los creyentes deben evitar. Esta conducta incluye la vanidad de la mente, el entendimiento entenebrecido, la alienación de Dios, la ignorancia, la dureza de corazón, la sensibilidad perdida, la sensualidad y toda clase de impurezas. Les dice que la vieja forma de vivir (el viejo hombre) resulta en la confusión (vanidad de la mente y entendimiento entenebrecido), el enajenamiento (alejados de Dios e ignorancia), y la callosidad (sensibilidad perdida, sensualidad e impureza). Pablo les recuerda con estas exhortaciones que esa había sido su vida anterior porque recientemente habían salido del paganismo al convertirse en cristianos. En ese sentido considera el tema de la nueva vida que tienen en Cristo y les enseña que la unidad de la iglesia depende esencialmente de la calidad de la vida de los miembros. La primera parte trata de la armonía en el cumplimiento de las diversas responsabilidades dentro de la iglesia, mientras la segunda enfatiza la importancia de una conducta moral y correcta de parte de todos los miembros, especialmente con relación al mundo. Un andar digno (v. 1) del hombre cristiano resultará en una conducta cambiada (v. 17) y esta conducta será distinta a la de los no creyentes.

IV.              Contexto histórico

A.     Esta epístola indudablemente fue escrita por el apóstol Pablo. Siguiendo el estilo de las cartas de aquella época, el autor se identifica al comienzo como Pablo, apóstol de Jesucristo (1:1). Emplea su propio nombre otra vez en 3:1. La epístola a los Efesios pertenece a un grupo de cuatro cartas que Pablo escribió mientras estuvo encarcelado en Roma, probablemente entre los años 62 y 63. Estas son Efesios, Filipenses, Colosenses y Filemón. Según lo que aprendemos por Hechos 28:16 y 30, Pablo había sido conducido como prisionero a Roma para apelar su caso ante el César. Vivía allí en una casa alquilada que le sirvió como cárcel durante dos años.

Según el texto, los destinatarios fueron los santos y fieles en Cristo Jesús que están en Éfeso (1:1b). Esto nos presenta con un problema, pues hay evidencia contundente de que la carta original no fuera escrita exclusivamente a la iglesia en Éfeso. El contenido de la propia carta crea esta duda. En primer lugar, ella carece de los saludos íntimos y los mensajes personales que caracterizan los demás escritos de Pablo. En segundo lugar, Pablo da la impresión (1:15) de sólo haber conocido a los destinatarios por referencia y que ellos probablemente desconocieron muchos de los antecedentes del ministerio de él (3:2). Esto, a pesar de que Pablo estuvo en Éfeso por lo menos en dos ocasiones. La primera vez fue cuando pasó por allí en su segundo viaje misionero (Hechos 18:19, 20). En otra ocasión tuvo contacto con los ancianos de la iglesia de Éfeso mientras se detuvo temporalmente en Mileto. No hay duda que Pablo se dedicaba a establecer iglesias en Asia y Europa. Las confirmaba en la fe y la doctrina de Cristo por medio de visitas personales y correspondencia (Hechos 15:41; 16:5). Se preocupaba por el crecimiento y bienestar de ellas. Esta carta es evidencia de esta preocupación pastoral.

En Efesios Pablo concentra toda su teología para afirmar de una vez por todas; la supremacía de la iglesia bajo el señorío de Jesucristo. Nos hace ver cuál ha sido el propósito eterno de Dios, cómo lo logró en Cristo Jesús y cómo lo está manifestando en el mundo actual por medio de la iglesia. También describe a la iglesia como el pueblo de Dios y la morada del Espíritu Santo. La epístola a los Efesios presenta la gloria de Dios en la iglesia como cuerpo de la cual Cristo es la cabeza. Esta gloria ha sido revelada en Cristo y se ha manifestado en la iglesia, la cual Pablo describe como cuerpo, edificio o templo, esposa y finalmente como ejército vigilante y vencedor.

B.     Historia y cultura.

    i.      Éfeso era la capital de la provincia romana de Asia (Turquía moderna). Allí se encontraba una de las siete maravillas del mundo antiguo: el templo de Diana (Artemisa; Hch 19:23–41). Era un edificio magnífico cuya construcción tardó unos 200 años. La ciudad era una gran sede de cultura y educación, con una famosa biblioteca y un anfiteatro con capacidad para 25,000 personas. Éfeso era un centro comercial con un próspero negocio de fabricación de estatuas y con un puerto cercano muy activo. Esta era la ciudad a la que Pablo escribió (1:1). Tal vez él deseaba que esta carta fuera compartida con las iglesias en otras ciudades de Asia, en las que él conocía algunos miembros sólo indirectamente (1:15; 3:2; 4:21). En cuanto a la carta que viene de Laodicea (otra ciudad en Asia), mencionada en Colosenses 4:16, algunos creen que quizás sea la carta que conocemos como la Epístola a los Efesios.

    ii.      Pablo estaba muy preocupado por la influencia de la adoración de ídolos y la superstición en la ciudad, así como del libertinaje sexual que existía en Éfeso por causa del templo de Diana; donde la mayoría de los creyentes era gentil. También supo de prácticas peligrosas que los cristianos aceptaban (1 Ti. 1:3–4). Entendemos que es muy probable que estas cosas motivaran a Pablo a escribir esta carta para enseñar a sus lectores que la posición y ministerio de cada uno de ellos, como miembros del cuerpo de Cristo, la iglesia, es el resultado de la gracia de Dios en Cristo, quien es la Cabeza del cuerpo (2:8–9; 4:7, 12).

C.     Conclusiones

¿Qué significa?:

Pablo exhorta a la iglesia de Éfeso a un andar digno del llamamiento que han recibido. Él considera el tema de la nueva vida que tienen en Cristo. Les dice que la unidad de la iglesia (vv. 1–16) depende esencialmente de la calidad de la vida de los miembros (4:17–32). Su primera exhortación trata sobre el cumplimiento de las diversas responsabilidades que tienen los creyentes efesios dentro de la iglesia, mientras la segunda enfatiza la importancia de una conducta moral y correcta de parte de todos los miembros, especialmente con relación al mundo. Un andar digno del hombre cristiano resultará en una conducta cambiada (v. 17) y esta conducta será distinta de la de los no creyentes de Éfeso. La sección que sigue introduce un nuevo énfasis en la epístola sobre el comportamiento de estos cristianos, en forma de un contraste entre ellos y los gentiles incrédulos. Comienza con las palabras: Esto digo e insisto en el Señor. Así, Pablo se dirige a los efesios con insistencia, invocando su autoridad como Apóstol junto con la del nombre del Señor Jesús (en el Señor) para implorarles que no continúen conduciéndose como los “demás” gentiles. El apóstol hace hincapié sobre un estilo de vida completamente cambiado. Indica que éste debe ser radicalmente diferente de aquel de los inconversos. Esta exhortación tiene tres divisiones: una exhortación general (vv. 17–24), algunas cualidades que los creyentes de la iglesia en Éfeso deben cultivar en lugar de aquellas que son del viejo hombre (vv. 25–32). En la exhortación general, Pablo describe la conducta de los otros gentiles de Éfeso sin Cristo la cual los efesios creyentes deben evitar. Esta conducta incluye la vanidad de la mente, el entendimiento entenebrecido, la alienación de Dios, la ignorancia, la dureza de corazón, la sensibilidad perdida, la sensualidad y toda clase de impureza.

¿Qué significa hoy?

Exactamente lo mismo que significó para los creyentes efesios, eso quiere decir que todo aquel que verdaderamente ha sido llamado para ser parte del cuerpo de Cristo, debe mostrar un estilo de vida acorde a su llamamiento y a la nueva vida (naturaleza) que ha recibido por medio del Espíritu Santo.

¿Qué hago (hacemos)?

En vista de este llamamiento a una vida santa, es decir  al conflicto entre la antigua manera de vivir y la nueva vida que poseo en Cristo, necesito abandonar mi vieja forma de vivir, renovando mi mente en el espíritu y adoptando un nuevo y verdadero estilo de vida en Cristo. Sin embargo, esto representa más que un sencillo cambio de parecer, representa un cambio profundo de mi corazón. Es una completa renovación intelectual, física y espiritual. Representa no sólo un cambio en mi modo de pensar, sino también un cambio del contenido de mis pensamientos. Sería como un “lavado” positivo de mi cerebro que antes estuvo ocupado con pensamientos bajos y vacíos, los cuales deben ser sustituidos por pensamientos dignos y elevados que me edifiquen como un nuevo ser y sobre todo glorifiquen a Dios. La forma de lograr esa renovación en mi mente y en mi vida se hace “despojándome” de los hábitos, actitudes y pensamientos pecaminosos del viejo hombre, para pasar a llenarlos con los del nuevo hombre creado en Cristo, es decir dejar que El Espíritu Santo forme el carácter de Cristo en mí. El ejercicio de despojarme del viejo hombre y vestirme del nuevo hombre es el acto decisivo y determinante del cambio espiritual en mi vida. Esta renovación de mi mente en el espíritu debe ser emprendida como una experiencia continua (de acuerdo con el verbo que expresa en tiempo presente el hecho de estar renovándose). Todo esto habla de una renovación espiritual y física. Debo recordar que ese nuevo hombre ha sido creado a la semejanza de Dios en justicia y santidad de verdad (v. 24).


[1][1]Ryrie, C. C. (2003). Teologı́a básica (226). Miami: Editorial Unilit.

[2][2]Ryrie, C. C. (2003). Teologı́a básica (225). Miami: Editorial Unilit.

[3][3]Hanna, R. (1993). Ayuda Gramatical Para el Estudio del Nuevo Testamento Griego: Hanna, Roberto. (526). El Paso, Texas: Editorial Mundo Hispano.

[4][4]Jamieson, R., Fausset, A. R., & Brown, D. (2002). Comentario exegético y explicativo de la Biblia – tomo 2: El Nuevo Testamento (482). El Paso, TX: Casa Bautista de Publicaciones.


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