La simiente prometida

La simiente prometida

Publicado el 19. ene, 2009 por en Jesucristo

(Gen 3:14)  Y el SEÑOR Dios dijo a la serpiente: Por cuanto has hecho esto, maldita serás más que todos los animales, y más que todas las bestias del campo; sobre tu vientre andarás, y polvo comerás todos los días de tu vida. 

(Gen 3:15)  Y pondré enemistad entre tú y la mujer, y entre tu simiente y su simiente; él te herirá en la cabeza, y tú lo herirás en el calcañar. 

Estas palabras fueron pronunciadas por Dios contra la “serpiente” después de la caída (del pecado) del hombre y muchos se preguntan ¿Por qué cayo el hombre? Fue acaso que Dios no “sabia” o “conocía” que Adán desobedecería su mandato de no comer del árbol del conocimiento del bien y del mal, en ese sentido la pregunta que debería hacerse es mas bien la siguiente: ¿Cuándo caería el hombre? Desde que el hombre fue creado por Dios la posibilidad de su caída era inminente, solo era cuestión de tiempo, solo Dios que es perfecto en su esencia y en su ser es el único que puede mantenerse puro, santo y justo, todo lo que es creado esta sujeto al paso del tiempo… para su caída. 

Sin embargo en medio de estas palabras de juicio para la “serpiente” también encontramos la primera y la más grande promesa que jamás Dios haya pronunciado para el hombre que él creo y es la siguiente: 

Y pondré enemistad entre tú y la mujer, y entre tu simiente y su simiente; él te herirá en la cabeza, y tú lo herirás en el calcañar” 

Las palabras en las que quiero concéntrame son las que están en rojo, la simiente de la mujer (un hijo de una mujer) acabaría con el obrar pernicioso y maléfico de la “serpiente”; esta promesa se refieren obviamente al nacimiento de Jesús de Nazaret  quien llevo a cabo el cumplimiento de esta promesa en la cruz del calvario. 

Jesús es la simiente prometida que no vendría por intervención o concurso humano, quiero decir que no seria engendrado por un hombre cuya naturaleza es una naturaleza caída, pero sin embrago podemos apreciar en la lectura del Génesis que Dios preservo una descendencia, proveniente de la genealogía de SET quien sustituyo literalmente a Abel debido a que Caín lo acecino y con ese acto mostró que era hijo de Satanás, como dice el apóstol Juan: (1 Juan 3:12)  no como Caín que era del maligno, y mató a su hermano. ¿Y por qué causa lo mató? Porque sus obras eran malas, y las de su hermano justas. 

Esto no debe extrañarnos porque el mismo Señor Jesús la simiente prometida les dijo a los religiosos de su época lo siguiente: 

(Juan 8:41)  Vosotros hacéis las obras de vuestro padre. Ellos le dijeron: Nosotros no nacimos de fornicación; tenemos un Padre, es decir, Dios. 

(Juan 8:42)  Jesús les dijo: Si Dios fuera vuestro Padre, me amaríais, porque yo salí de Dios y vine de El, pues no he venido por mi propia iniciativa, sino que El me envió. 

(Juan 8:43)  ¿Por qué no entendéis lo que digo? Porque no podéis oír mi palabra. 

(Juan 8:44)  Sois de vuestro padre el diablo y queréis hacer los deseos de vuestro padre. El fue un homicida desde el principio, y no se ha mantenido en la verdad porque no hay verdad en él. Cuando habla mentira, habla de su propia naturaleza, porque es mentiroso y el padre de la mentira. 

Todo esto es importante en virtud de que la madre de Jesús vendría de esa simiente preservada por Dios (en un próximo articulo dentro de la categoría de doctrina, trataremos el tema de los hijos de Dios y los hijos del diablo) por ahora solo nos enfocaremos en la idea principal de que la madre de Jesús la virgen María, vino precisamente de la simiente que Dios preservo no solo cuando Abel fue acecinado, sino también cuando ocurrió el diluvio universal. 

Cuando nos trasladamos entonces con toda esta enseñanza al momento de la historia que es narrada precisamente en el Nuevo Testamento sobre el nacimiento de Jesús podemos leer lo siguiente: 

(Lucas 1:26)  Y al sexto mes, el ángel Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de Galilea llamada Nazaret, 

(Lucas 1:27)  a una virgen desposada con un hombre que se llamaba José, de los descendientes de David; y el nombre de la virgen era María. 

(Lucas 1:28)  Y entrando el ángel, le dijo: ¡Salve, muy favorecida! El Señor está contigo; bendita eres tú entre las mujeres. 

(Lucas 1:29)  Pero ella se turbó mucho por estas palabras, y se preguntaba qué clase de saludo sería éste. 

(Lucas 1:30)  Y el ángel le dijo: No temas, María, porque has hallado gracia delante de Dios. 

(Lucas 1:31)  Y he aquí, concebirás en tu seno y darás a luz un hijo, y le pondrás por nombre Jesús. 

(Lucas 1:32)  Este será grande y será llamado Hijo del Altísimo; y el Señor Dios le dará el trono de su padre David; 

(Lucas 1:33)  y reinará sobre la casa de Jacob para siempre, y su reino no tendrá fin. 

(Lucas 1:34)  Entonces María dijo al ángel: ¿Cómo será esto, puesto que soy virgen? 

(Lucas 1:35)  Respondiendo el ángel, le dijo: El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra; por eso el santo Niño que nacerá será llamado Hijo de Dios. 

Este es el momento glorioso cuando tuvo cumplimiento la promesa que Dios hizo luego de la caída del hombre, la simiente prometida estaba siendo engendrada en el vientre de una jovencita llamada María, que era virgen (no conocía varón, pura) pero que descendía de la simiente humana que Dios preservo, pero que ahora esa simiente humana que fue preservada se uniría con la simiente divina (la vida de Dios) fruto del cual el Santo ser que se gestaba en su vientre seria llamado Hijo de Dios. 

Jesús no es simplemente un mortal o un hombre como nosotros un humano, Jesús es 100% Dios y 100% hombre y todo aquel que pretenda que el no es Dios esta negando la posibilidad de poder alcanzar la vida eterna, por eso la Biblia dice: 

(Juan 1:14)  Y el Verbo se hizo carne, y habitó entre nosotros, y vimos su gloria, gloria como del unigénito del Padre, lleno de gracia y de verdad. 

(Juan 1:15)  Juan dio testimonio de El y clamó, diciendo: Este era del que yo decía: “El que viene después de mí, es antes de mí, porque era primero que yo.” 

(Juan 1:16)  Pues de su plenitud todos hemos recibido, y gracia sobre gracia. 

(Juan 1:17)  Porque la ley fue dada por medio de Moisés; la gracia y la verdad fueron hechas realidad por medio de Jesucristo.

(Juan 1:18)  Nadie ha visto jamás a Dios; el unigénito Dios, que está en el seno del Padre, El le ha dado a conocer.

Sigue leyendo el siguiente artículo: Dios hecho hombre

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