La doctrina bíblica de la humanidad, deidad, y persona de Cristo. (4)

La doctrina bíblica de la humanidad, deidad, y persona de Cristo. (4)

Publicado el 19. Apr, 2009 por en Jesucristo

II. Análisis de pasajes bíblicos

 

No vamos a tratar aquí en forma detallada y descriptiva la naturaleza de Dios, sino que vamos a enfocarnos en la simple verdad de las declaraciones sobre la naturaleza de Dios y desde ese enfoque ver la divinidad y humanidad de Jesús tal y como está mostrada en la Escritura.

 

Comencemos entonces por entender que no hay duda que la misma Biblia afirma y enseña que “Dios es Espíritu” (Juan. 4:24). Es decir, no está sujeto a lo material ni a lo temporal. Dios no es un ser corpóreo que ocupa algún espacio finito, por eso Jesús usó la palabra “Espíritu” para indicar algo incorpóreo.

 

Sumado a eso tenemos las palabras del mismo Jesús en el evangelio de Juan capítulos 14 al 16 donde él habla de “ir al Padre” y de “rogar al Padre”, al mismo tiempo que declara a Felipe que cualquiera que le ha visto a Él, ha visto al Padre. Si a esas declaraciones añadimos la de Juan 10:30 (Yo y el Padre uno somos.), la única forma de entender estas afirmaciones es que El Señor Jesús nos está enseñando que Él tiene igualdad en esencia con el Padre con una distinción de Personas –Yo y El Padre-. Notemos que Cristo no está diciendo “Yo Soy El Padre”.

 

Los siguientes versículos, nos ilustran y aclaran lo que estamos afirmando; es decir la divinidad de Jesús:

 

(Jn 17:4)  Yo te glorifiqué en la tierra, habiendo terminado la obra que me diste que hiciera.

 

(Jn 17:5)  Y ahora, glorifícame tú, Padre, junto a ti, con la gloria que tenía contigo antes que el mundo existiera.

 

Una vez más, podemos apreciar que Jesús el Hijo de Dios, afirmó que antes que el mundo existiera él estaba “junto” al Padre, esto nos enseña de su preexistencia antes de encarnarse, es decir El Hijo de Dios a quien cuando nació le pusieron por nombre Jesús ya existía antes de su nacimiento, pero para poder llevar a cabo la obra de la redención y ser el “Cordero de Dios que quita el pecado del mundo” (Juan 1:29) tenía que encarnarse, es decir tenía que obtener un cuerpo de carne y hueso, por eso en los evangelios se le conoce como El Hijo del Hombre, en efecto la carta a los Hebreos describe este hecho:

 

(Heb 10:4)  Porque es imposible que la sangre de toros y de machos cabríos quite los pecados.

 

(Heb 10:5)  Por lo cual, al entrar El en el mundo, dice: SACRIFICIO Y OFRENDA NO HAS QUERIDO, PERO UN CUERPO HAS PREPARADO PARA MI.

 

Eso quiere decir que Jesús el Hombre, es decir el cuerpo físico donde él habitó; sí tuvo un principio, es decir un principio como ser humano, por causa de su nacimiento, porque Dios Padre le preparó un cuerpo, ese cuerpo fue el velo de Dios:

 

(Heb 10:19)  Entonces, hermanos, puesto que tenemos confianza para entrar al Lugar Santísimo por la sangre de Jesús,

 

(Heb 10:20)  por un camino nuevo y vivo que El inauguró para nosotros por medio del velo, es decir, su carne.

 

El cuerpo que Dios preparó en el vientre de la virgen María para su Hijo y la realidad de descender a la tierra en ese cuerpo fue lo que en teología se conoce como la KENOSIS, un comentario revelador sobre este tema es el siguiente:

 

“Este auto despojo permitió la adición de la humanidad y no implicó la substracción de Su deidad en ninguna manera, ni el uso de los atributos de la Deidad. Hubo un cambio de forma pero no del contenido del Ser Divino. El no renunció a la deidad ni al uso de esos atributos; El agregó la humanidad. Y esto para poder morir. Isaías lo dijo en esta forma: “derramó Su vida hasta la muerte” (53:12).[1]

 

Estas verdades son mostradas claramente en el Antiguo Testamento donde tenemos por ejemplo pasajes de la Biblia que afirman su preexistencia:

 

(Sal 2:11)  Adorad al SEÑOR con reverencia, y alegraos con temblor.

 

(Sal 2:12)  Honrad al Hijo para que no se enoje y perezcáis en el camino, pues puede inflamarse de repente su ira. ¡Cuán bienaventurados son todos los que en El se refugian!

 

(Pro 30:4)  ¿Quién subió al cielo y descendió? ¿Quién recogió los vientos en sus puños? ¿Quién envolvió las aguas en su manto? ¿Quién estableció todos los confines de la tierra? ¿Cuál es su nombre o el nombre de su Hijo? Ciertamente tú lo sabes.

 

Por tanto no hay duda que los maestros o rabinos judíos también sabían perfectamente de su existencia, pues la Escritura hablaba de él, es por eso que el sumo sacerdote judío de la época de Jesús se rasgó las vestiduras y acusó a Jesús de blasfemo cuando Jesús dijo que él era El Hijo de Dios. Los judíos sabían de la existencia de este Hijo de Dios (Mateo 26:63-65).

Abundando más en el hecho de que el Hijo de Dios se hizo carne, es decir que tomó forma de hombre, tenemos en el Nuevo Testamento la siguiente declaración: En el principio era el Verbo y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios (Juan 1:1). Este pasaje de la Biblia afirma la preexistencia del Hijo de Dios, dice claramente que el Verbo estaba con Dios y sabemos que cuando el apóstol Juan está hablando del Verbo está hablando del Hijo de Dios, porque más adelante nos va ha decir: “Y el Verbo se hizo carne, y habitó entre nosotros, y vimos su gloria, gloria como del unigénito del Padre, lleno de gracia y de verdad” y no hay duda que se está refiriendo al Cristo, es decir a Jesús. Esta afirmación es corroborada y respaldada por la profecía del profeta Miqueas quien profetizó lo siguiente:

(Miq 5:2)  Pero tú, Belén Efrata, aunque eres pequeña entre las familias de Judá, de tí me saldrá el que ha de ser gobernante en Israel. Y sus salidas son desde tiempos antiguos, desde los días de la eternidad.

 

Este Verbo quien iba a venir como gobernante de Israel es Eterno, es decir antes que participara de carne y sangre, antes que su gloria se manifestara o “tabernaculizara” dentro de un cuerpo, ya visitaba la tierra, por eso en Juan 16:28 dice: Salí del Padre, y he venido al mundo; otra vez dejo el mundo y voy al Padre quiere decir que si dice “otra vez” ya existían salidas anteriores. En la carta a los hebreos leemos lo siguiente…Y otra vez, cuando introduce al Primogénito en el mundo, dice: Adórenle todos los ángeles de Dios eso que profetizó Miqueas son sus manifestaciones antes de su encarnación, mientras que en la carta a los Hebreos se habla de su encarnación. En ese mismo sentido Cristo afirmaba lo siguiente:

 

Porque he descendido del cielo, no para hacer mi voluntad, sino la voluntad del que me envió… Y decían: ¿No es éste Jesús, el Hijo de José, cuyo padre y madre nosotros conocemos? ¿Cómo, pues, dice éste: Del cielo he descendido?” (Juan.6:38, 42). Fíjese bien en esas palabras de Jesús. Él dijo bien claro que había descendido del cielo, ahora bien, si él descendió del cielo, ¡es porque antes estaba en el cielo!, porque nadie puede descender de un lugar si primero no estaba en ese lugar.

 

Para abundar un poco más sobre la pre-existencia del Hijo de Dios, relacionada con Miqueas 5:2; tenemos que en el Antiguo Testamento en el libro del Génesis capítulo 22 versículo 11 dice lo siguiente “el Ángel de Jehová se puso a llamarlo desde los cielos” y la palabra utilizada para Ángel en ese pasaje en hebreo es “Malak”, que significa Embajador, Rey, Sacerdote, Enviado. El Hijo de Dios no se había encarnado; por lo tanto era llamado El Embajador del Padre. Cristo (en una forma pre-encarnada, a lo cual los teólogos llaman teofanía) se le presentó a Abraham como Embajador. El sacrificio del holocausto que Abraham iba a ofrecer con Isaac su Hijo, tipifica el sacrificio del Padre cuando envió a Jesús para ser sacrificado por nuestra causa, luego en Éxodo 3:2 se nos dice “se le apareció el Ángel de Jehová en una llama de fuego”, en medio de la zarza ardiente se le apareció el Hijo de Dios a Moisés de la misma forma que se le presentó a Abraham como un Embajador del Padre para dialogar con él. Más adelante el “Ángel de Jehová” (esa es otra forma de referirse al Hijo de Dios en la Biblia, sobre todo en el Antiguo Testamento) explica su nombre diciéndole a Moisés: YO SOY EL QUE SOY, este nombre nos habla de su eternidad, de su pre-existencia y de su igualdad en esencia con el Padre, por eso cuando el Verbo se encarnó se reveló en el Nuevo Testamento de acuerdo a cada función: YO SOY el camino, la verdad y la vida, YO SOY el que existo antes de Abraham, YO SOY la luz del mundo, YO SOY el buen pastor, YO SOY la vid verdadera, YO SOY la puerta.

 

Ahora con relación a que había descendido; el apóstol Pablo en Filipenses 2:6 nos enseña lo siguiente: “el cual, aunque existía en forma de Dios, no consideró el ser igual a Dios como algo a qué aferrarse” aquí vemos como el Verbo se despojó de todo, la palabra griega utilizada para describir lo que esto significa es “Kenosis” y viene del griego “Keno” que significa vaciar, despojarse de todo, tomar forma de siervo y hacerse semejante a los hombres. Sin embargo, el Verbo no se vació a sí mismo de su deidad, no dejó de ser lo que era en esencia y eternamente. Al venir a la tierra se hizo carente de todo. Se humilló haciéndose obediente hasta la muerte para que en su nombre se doble toda rodilla de los que están en el cielo, sobre la tierra y debajo de ella.

 

Finalmente con relación a los versículos que nos hablan claramente de su entera humanidad, éstos nos enseñan que Jesús tenía necesidades exactamente iguales a las de los seres humanos: Se cansaba (Juan 4:6), Lloró (Juan 11:35), tuvo sed (Juan 19:28), etc.

Sigue leyendo el siguiente artículo: Deidad y Humanidad de Cristo (5)

Artículo Anterior: Deidad y Humanidad de Cristo (3)


[1]Charles C. Ryrie, Teologı́a Básica (Miami: Editorial Unilit, 2003), p. 297.

One Response a “La doctrina bíblica de la humanidad, deidad, y persona de Cristo. (4)”

  1. Gabo

    25. Nov, 2011

    Simple y sencillamente:
    E-X-C-E-L-E-N-T-E

    El HIJO preexistia AL LADO del Padre (Juan 17:5)
    El HIJO es ADORADO (Hebreos 1:8)
    El HIJO es CREADOR de TODO lo q vemos y no vemos (Colosenses 1:15-17, Hebreos 1:10-12)
    El HIJO es DIOS (Juan 1:1,2-14)
    El HIJO se despojo de su IGUALDAD CON EL PADRE para venir al mundo (Filipenses 2:5-11)
    El HIJO descendio del cielo (Juan 3:13)
    El HIJO REINA con Poder (1 Corintios 15:24-28)
    El HIJO es ese GRAN YO SOY del A.T (Juan 8:24)
    El HIJO es el CAMINO, la Verdad y la Vida (Juan 14:6)

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