Naturaleza del proceso de globalización. (2)

Naturaleza del proceso de globalización. (2)

Publicado el 02. May, 2009 por en Postmodernismo

5. Alcances de la globalización. El fenómeno globalizador de la actualidad no tiene parangón con ninguno de los movimientos anteriores porque ahora se trata de la integración y unificación de la vida política, económica, social y cultural de los habitantes de este planeta y muy particularmente de mercados, valores y pautas económicas, sociales y culturales. Como ya lo hemos mencionado, en el eje de este proceso ha estado el cambio tecnológico, sobre todo en el terreno de las comunicaciones y los transportes. El siglo XIX y el XX dan lugar a una nueva revolución tecnológica que achica todavía más al mundo y reduce dramáticamente el costo del transporte de bienes y personas. El ferrocarril, los automóviles, los aviones, el telégrafo y más tarde el teléfono impulsaron el transporte de bienes, personas y su comunicación. Añadamos a esto la difusión de la televisión y la radio de manera masiva en los hogares del mundo, proveyendo información inmediata (“a tiempo real”, frase que indica el carácter instantáneo de los procesos en el nuevo lenguaje tecnológico) y de manera permanente. 

Con los nuevos descubrimientos del último tercio del siglo XX, no sólo se acortan los tiempos y se reducen los costos, sino que tiene lugar también una revolución que de manera contundente incorpora a prácticamente todos los ámbitos de la actividad humana en este proceso. 

Basta señalar algunos ejemplos: 

- En 1930 una llamada de tres minutos entre Londres y Nueva York costaba   US$300.00; hoy es casi gratuita en Internet.

- Nuestros hijos y nosotros mismos nos comunicamos y hacemos operaciones   financieras en tiempo real en todo el mundo a través de Internet.

- Hoy el comercio que más crece es el electrónico. 11 

Son estos grandes avances los que nos dan las herramientas para poder intercambiarnos y generar dependencias mutuas entre pueblos, lugares, personas, sociedades, culturas y hasta religiones que hasta hace poco tiempo actuaban como mundos paralelos. 

“La ‘Aldea Global’ sugiere que, finalmente, se formó una comunidad mundial, concretada en las realizaciones y las posibilidades de comunicación, información y fabulación abiertas por la electrónica.

Sugiere que está en curso la armonización y la homogeneización progresivas. Se basa en la convicción de que la organización, el funcionamiento y el cambio de la vida social, en el sentido amplio, que comprende evidentemente la globalización, están ocasionados por la técnica y, en este caso, por la electrónica. En poco tiempo, las provincias, naciones y regiones, así como las culturas y civilizaciones, son permeadas y articuladas por los sistemas de información, comunicación, y fabulación agilizados por la electrónica”12 

Toda institución seria en el mundo está pensando cómo enfrentar la globalización sin morir en el intento, en un cambio radical que le permita sobrevivir en un sistema casi totalmente dependiente. Algunos lo hacen desde una intención de aprovechamiento del fenómeno y otros desde una actitud crítica ante el avasallamiento de los más poderosos sobre los más débiles. Así lo explican los políticos chilenos: 

“Desde luego, en Chile existe un amplio consenso en cuanto a que la prescindencia no es posible. Dar la espalda a la globalización es una opción que nadie propone. Por lo demás, una nación como Chile, que no es pequeña, pero tampoco muy grande, que necesita del mundo, no podría, aunque quisiera, darse el lujo de cerrarse y no vincularse estrechamente a las grandes corrientes económicas y políticas que se desarrollan en el planeta. Nadie quiere hacerlo tampoco. Por el contrario, la idea es que sus valores, como nación, como pueblo, puedan llegar a tener algún grado de influencia en la realidad mundial” 13 . 

La consideración para algunos es que la globalización como tal es irreversible por los drásticos cambios que ha producido a nivel planetario. Mario Vargas Llosa de manera muy crítica responde así a los grupos antiglobalizadores: 

“Por lo pronto, ser enemigo de la globalización puede tener algún sentido en el ámbito de la teoría, o de la poesía, pero, en la práctica, es un disparate parecido al del movimiento luddita que, en el siglo XIX, destruía las máquinas para atajar la mecanización de la agricultura y la industria… El mejor indicio de lo irreversible del proceso globalizador son, como lo ha recordado Amartya Sen, los propios militantes antiglobalizadores, variopinta colectividad de muchos países, lenguas y credos que se comunican y coordinan sus mítines a través de Internet” 14. 

En el mismo sentido, podemos estar pensando que la globalización es otra de muchas tentativas del hombre por establecer un orden dentro de nuestro caótico sistema de relaciones. Pero, debido a la magnitud de los cambios producidos y su influencia en todas las áreas de la vida del hombre, entonces, debemos considerarlo imparable. Más adelante haremos una crítica a los supuestos beneficios y desequilibrios que la globalización ha traído consigo al mundo entero en donde los procesos económicos, sociales, culturales y aun espirituales todavía no se alcanzan a cuantificar. 

“Uno puede ser beneficiado o ser perjudicado por esos procesos pero no puede negar su existencia ni hacerlos desaparecer como un acto de la voluntad. Querer sustraerse de los procesos de globalización como proyecto político equivale a la utopía de un aislacionismo del resto del mundo o a querer negar la realidad” 15 . 

Podríamos ahora señalar entonces que la globalización es un proceso complejo cuyos alcances incluyen la universalidad de la difusión de los procesos productivos, movimientos financieros, laborales, educación, información y comunicaciones; cambiando profundamente la forma y estilos de vida, pautas de consumo, publicidad, conocimientos y valores. 

11 de María, Mauricio. La Globalización y las Opciones Nacionales. P.172

12 Ianni, Octavio. Teorías de la Globalización. P. 5

13 Varios Autores. Insulza, José Miguel. Globalización XXI. América Latina y los desafíos del

Nuevo Milenio. P.153

14 Vargas Llosa, Mario. ¿Una Nueva Revolución? Piedra de Toque. Caretas. S.p.

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