La Profecía en la Biblia (4)

La Profecía en la Biblia (4)

Publicado el 19. Jun, 2009 por en Profecía

Cuando comenzamos a leer la Biblia no hay duda que podemos ver que todo lo que Dios hace o dice es para darse a conocer, Dios está comunicando sus pensamientos y propósitos a la humanidad y lo hace por medio de su Palabra.  Lamentablemente el hombre como todo lo que toca lo corrompe, ha creado para poder acomodar su estilo de pensamiento o su doctrina particular dos grandes “estilos” de interpretación de la profecía, a saber futurismo y preterismo. Los futuristas creen que la mayoría de pasajes proféticos del Nuevo Testamento están aún por cumplirse, por el contrario el preterista sostiene que si un texto relativo al tiempo se encuentra adjunto a una profecía, entonces el cumplimiento de esa profecía se encuentra gobernado por la referencia de tiempo. En la Biblia tenemos muchas palabras relacionadas al tiempo tales como “cerca”, “de aquí a poco”, “en breve”, etc. y los preteristas tienen una forma muy “especial” de interpretar esas expresiones de tiempo que para ellos son guías críticas para determinar el marco de tiempo de una profecía dada. Para un lector común de la Biblia estas palabras significan lo que significan dondequiera que se les encuentre en el Nuevo Testamento, lo cual no indica que profecías que contienen palabras relacionadas al tiempo que dan la impresión de ser inminentes ya se hayan cumplido.  Sin embargo para los preteristas el cumplimiento se encuentra en el pasado porque para ellos esas profecías que sin duda tienen expresiones de tiempo inminentes ya se cumplieron, afirmar eso de forma categórica es muy delicado y riesgoso. Como contrapartida por ejemplo algunos dispensacionalistas no interpretan los indicadores de tiempo literalmente aún cuando insisten que los dispensacionalistas son los únicos que practican una hermenéutica literal. 

Tanto los dispensacionalistas como los amilenialistas son futuristas y generalmente siguen el mismo esquema con respecto a los textos relativos al tiempo, pero corren el riesgo de adaptarlo a su estilo muy particular de pensamiento y en ocasiones exprimen el texto a su molde preconcebido de doctrina o entendimiento. Un ejemplo de este criterio lo tenemos con Vernard Eller (representativo del grupo futurista), quien publicó para la revista “Christianity Today”, que si los textos son tomados literalmente “entonces son todas declaraciones falsas, y todos estos escritores estaban sencillamente equivocados: ellos dijeron que algo estaba por ocurrir ‘muy pronto’, pero todavía esto no ha ocurrido casi 2,000 años después”. [4] Esto nos muestra entonces que en lugar de interpretar los textos relativos al tiempo de la manera en que son interpretados en cualquier otra parte del Nuevo Testamento, a la luz de lo que enseña y muestra el resto de la Biblia Eller les quita cualquier significado concreto, lo cual también es muy peligroso y arriesgado de hacer. 

No hay duda entonces que cuando nos enfrentamos a textos bíblicos tales como: 

(Mat 24:33)  Así también vosotros, cuando veáis todas estas cosas, sabed que El está cerca, a las puertas. 

(Mat 24:34)  En verdad os digo que no pasará esta generación hasta que todo esto suceda. 

Nos surgen preguntas al igual que el Etiope a quien evangelizó Felipe y nos preguntamos si esas afirmaciones (profecías) ya se cumplieron o qué fue lo que realmente quiso decir el Señor.  Para algunos pensar de la siguiente manera puede ser muy común: 

“Puede ser que este pasaje de la Biblia está queriendo decir: Pues todo lo que sabemos es que el tiempo es corto, o como no tenemos conocimiento absoluto del tiempo y que debiésemos siempre asumir que el tiempo es corto (y estar listos para continuar asumiendo esto todo el tiempo que sea necesario)”.  

En un sentido ésta sería una manera apropiada de describir y fomentar una actitud de alerta perpetua: “Precisamente porque no sé, mejor opero bajo la concepción continua de que el tiempo es corto”. 

No hay duda entonces que algunas profecías están cargadas de eventos que entendemos deben tener cumplimiento en el pasado para considerarla que se cumplieron ya que despliegan el carácter de “inminencia”, no importa cuándo puedan estar programados para ocurrir. Son tan “grandes” que es necesario que se cumplan para poder concluir que se cumplieron y como muchas profecías contienen eventos tan impresionantes y descriptivos, las cuales muchas veces podrían estar presentadas con lenguaje simbólico o literal o una combinación de ambos es imprescindible para poder determinar si en efecto se cumplieron o no analizar su contexto inmediato y el contexto global en toda la Biblia.  En ese sentido entonces, una vez que ese entendimiento y discernimiento se haya efectuado seriamente podríamos entender entonces que se proyectan aún hacia el futuro o que ya se cumplieron. 

Otra de las tendencias naturales que todo ser humano tiene es que cuando leemos algún texto de la Biblia como por ejemplo el capítulo 24 de Mateo, creemos que el orden en el que se narran las cosas debe ser necesariamente cronológico, es decir los primeros versículos deben ser del pasado y los finales pertenecientes al futuro o quizás todo lo contrario que todos los versículos tengan su cumplimiento en el pasado o que todos tengan su cumplimiento en el futuro, o quizás una mezcla de futuro y pasado; como podemos ver, éste es un riesgo que todos corremos cuando de interpretar las profecías se trata. 

Lamentablemente podríamos caer en una jerga típica “cristiana” que podría sonar más como misticismo Oriental y a liberalismo de principios de siglo que a exégesis bíblica. La pregunta vital aquí es saber cómo usa la Escritura estas frases y palabras relativas al tiempo. Podríamos caer grandemente en el campo de la subjetividad si aplicamos criterios no bíblicos a otros eventos sensitivos al tiempo, por ejemplo: El tiempo de Jesús está cerca (Mateo 26:18; cf. Juan 7:6,8), “estaba cerca la fiesta de los Tabernáculos” (Juan 7:2), “estaba cerca la pascua de los Judíos” (Juan 11:55). Cualquier lector de estos pasajes sabe exactamente lo que significan, porque la continuación de lo que ocurrió está escrito en el mismo texto, pero no ocurre así con la profecía y lo que en forma natural hacemos es buscar en el futuro o en el pasado dependiendo, como dije antes, si todos los eventos que envuelven la profecía ya se cumplieron o están por cumplirse. Hay un peligro muy grande en relativizar los textos relativos al tiempo y también existe el mismo peligro de pensar que todo es algo histórico.  En un caso podríamos vivir en un “eterno ahora” en donde el tiempo es relativizado y en el otro caso ya todo pertenece al pasado y eso en honor a la verdad no es cierto porque cuando leemos la Biblia lo entendemos así de claro, que hay profecías que se cumplieron y que hay otras que están por cumplirse o que incluso hay profecías de doble cumplimiento. Este dilema era precisamente el que tuvieron los cientos y miles de personas que vivieron antes de nosotros que de alguna forma u otra fueron acusadas de caer en el gnosticismo, algunas en realidad sí y otras no. 

El gnosticismo es una antigua herejía que lamentablemente ha tomado fuerza en la iglesia de hoy. Es la tendencia de reemplazar los hechos históricos del Cristianismo con ideas filosóficas. El gnosticismo transforma la historia en ideología y los hechos en filosofía. 

El gnosticismo tiende a ver la religión como las reflexiones del hombre acerca de Dios y la realidad, en lugar de verla como la revelación de Dios de Sí mismo y de Su Palabra a la humanidad. Como tendencia el Gnosticismo siempre ha plagado la Iglesia, y se encuentra vivo y galopando hoy, abiertamente en el “liberalismo” de los apóstoles y profetas modernos, y de una manera más velada en el fenómeno que llamamos “evangelicalismo de nuestros días”.

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