Aliento de Vida

Publicado el 24. jun, 2009 por en Reflexiones

Entonces Jehová Dios formó al hombre del polvo de la tierra, y sopló en su nariz aliento de vida, y fue el hombre un ser viviente. (Génesis 2.7)

 

Aliento de vida. En alguna oportunidad escuché a un rabino decir que cada uno de nosotros somos como una pequeña parcela de tierra que el Señor nos da en arriendo por unos pocos años. De nosotros depende hacerla fructificar o convertirla en un terreno eriazo. Sin embargo, detrás de la utilidad o inutilidad de nuestra vida (tema discutido hasta la saciedad por nuestra sociedad contemporánea) está el gran milagro de la realidad conciente de nuestra existencia. Somos y nos sentimos como algo más que un pedazo de barro al que se le ha dado forma. El soplo delicado del aliento de Dios ha producido en nosotros una vida que nos hace concientes de nuestra individualidad y también de la individualidad de los demás. Como dije unas líneas más arriba, podremos dudar del valor práctico que como seres humanos tenemos y del sentido de la vida dentro de la lógica del universo, pero inquebrantablemente sabemos que estamos hoy y aquí sobre la tierra. Sí, somos seres complejos y en medio de nuestra aldea global nos damos cuenta que somos diversos en matices, culturas, colores y formas; pero al fin y al cabo, seres humanos.

 

Esa es la multi-constitución privilegiada con que el hombre fue diseñado por Dios. Aún la constitución física es sumamente complicada: Oxígeno: 65%, Carbono 18%, Hidrógeno 10%, Nitrógeno 3%, Calcio 2%, Fósforo 1%, Potasio 0,25%, Cloro 0,15%, Sodio 0,15%, Magnesio 0,55%, Hierro 0,04%. Más interesante es aún saber que estos componentes están en su justa medida… porciones un tanto mayores serían absolutamente mortíferas para el ser humano. Entiendo que la ciencia moderna cada vez con mayor precisión ha podido ir desenterrando los misterios de los secretos de nuestra vida física, pero, ¿dónde están los secretos de nuestra vida anímica y espiritual? Por allí tengo un artículo en donde se debatía acerca de los problemas del alma y su correspondencia con el desequilibrio de determinadas hormonas del organismo. Algunos doctores señalaban que la llave de la depresión estaba en el desarrollo o ausencia de algunos compuestos químicos que por alguna razón nuestro cuerpo no estaba fabricando. Pero, en el otro extremo, estaban los especialistas que consideraban que la variabilidad química del organismo era consecuencia de algunas situaciones anímicas que afectaban luego el metabolismo de las personas. Me inclino por la segunda opción porque creo que el aliento de Dios no es susceptible de ser medido por el hombre.

 

En conclusión, somos más y mucho más que hueso, pellejo y un poco de historia efímera. En ese sentido, el Génesis busca orientar y darnos luz con respecto a nuestro ideal de trascendencia. No estamos aquí por casualidad, Dios interpuso su voluntad “Y creó al hombre a su imagen, a imagen de Dios los creó; varón y hembra los creó” (Gn.1.27). Este no sólo es un canto poético. En el idioma hebreo se usan dos palabras para describir la creación; la primera de ellas es la palabra que se traduce “crear” y que indica una obra de Dios realizada omnipotentemente y sin material previo; la otra es la que se traduce “formado” que implica el uso de material pre-existente. El hombre fue formado de material existente (barro), pero su constitución espiritual va más allá de todo lo natural.

 

Por todo lo explicado, las razones y el sentido de la vida para el hombre están más allá de todo lo temporal o físico. La abeja se realizará completamente siendo abeja, el león cumplirá instintivamente su rol sobre la faz de la tierra sin diferenciarse de sus padres y abuelos. ¿Por qué para el hombre no es así de fácil? Porque el hombre necesita un referente espiritual y volitivo más que instintivo. Al hombre no le basta con ser hombre, necesita ser persona y más aún, su realización individual puede tener tantos matices como hombres hay sobre la tierra. Ese referente sólo lo puede proveer la Voz de Dios, su creador, mentor y director. El Señor le entrega al hombre poder y dominio sobre la creación… “y señoree en los peces del mar, en las aves de los cielos, en las bestias, en toda la tierra, y en todo animal que se arrastra sobre la tierra” (Gn.1.26b). Pero este dominio no es arbitrario ya que le corresponde cuidar la creación al ser nombrado administrador de la creación de Dios, “Tomó, pues, Jehová Dios al hombre, y lo puso en el huerto del Edén, para que lo labrara y lo guardase” (Gn.2.15).

 

Lo más importante es que Dios creó al hombre con tal sentido de dignidad y capacidad que se atrevió a generar un pacto con El. No iba a ser sólo un sirviente sino que se propuso darle un trato filial. Los términos del pacto están bien definidos en una sola frase: “Y mandó Jehová Dios al hombre diciendo: De todo árbol del huerto podrás comer; mas del árbol de la ciencia del bien y del mal no comerás; porque el día que de él comieres, ciertamente morirás” (Gn.2.16, 17). Para muchos este mandato es un limitante dictatorial a la felicidad del hombre, pero podemos entender que esta cláusula no limita la libertad ni la felicidad del hombre, era, más bien, una prueba sencilla de obediencia. No se trataba de una manzana envenenada, ni tenía relación con la sexualidad del hombre, o que en los frutos del árbol estaba el elixir de la divinidad. Nada de eso. La frase “de la ciencia del bien y del mal” es una expresión idiomática oriental que indica la totalidad de la grandeza y el conocimiento de Dios. Este árbol era un permanente recordatorio a Adán de la necesidad de su dependencia de Dios.

 

La historia la conocen todos ustedes. El hombre desconoce el pacto al creerse más sabio que Dios y desde ese momento cae en un permanente razonar en círculos, alejado de la Palabra iluminadora del Señor y deshaciendo en argumentos vanos lo poco que conoce de ella. Las consecuencias más evidentes del fracaso del hombre en su obediencia a Dios podemos enumerarlas:

 

1.    Se entrega al cuidado de su propio intelecto y voluntad.

2.    Intenta cubrir con apariencias su propia condición.

3.    Desea mantenerse alejado de la presencia de Dios.

4.    Su dureza le impide reconocer su culpabilidad. Vive haciendo recaer su culpa sobre los demás y las circunstancias.

5.    Se entrega por completo al mundo físico y desoye por completo al mundo espiritual.

 

Quizás algunas de estas razones son los nuevos valores de la humanidad. Ya no son vistos como debilidades sino como virtudes. Bueno, el tiempo y la propia vida señalarán los frutos de las semillas que delicadamente sembramos en nuestras pequeñas parcelas. Por lo pronto, sé de la existencia de un tal Jesús que hace dos mil años se anunció su venida con el fin específico de devolverle la gloria perdida al hombre:

 

Y dará a luz un hijo, y llamarás su nombre Jesús porque él salvará a su pueblo de sus pecados… He aquí una virgen concebirá y dará a luz un hijo, y llamarás su nombre Emanuel, que traducido es: Dios con nosotros

(Mt.1:21,23).

 

¿Salvar? ¿No entiendo de qué me va a salvar? decimos muchos de nosotros. Si no lo has entendido hasta ahora permíteme hacerte una breve explicación. Emilio Durkheim en su libro “El Suicidio” acuñó la palabra “anomia” como un término que parecía un neologismo pero que ya aparecía en la Biblia y que puede traducirse “sin ley”. El autor clasificaba así a la sociedad en crisis que ya no respeta las normas y que por lo tanto está en un proceso de desintegración que hace que se pierda de vista el significado del bien y el mal. Jesucristo vino, en primer lugar, para restaurar el principio del pacto en nuestras vidas. Para eso debe perdonarnos nuestras faltas cometidas cuando estábamos al margen de la ley. Este perdón no es gratuito, El lo pagó en la cruz por nosotros. Y en segundo lugar, nos da la oportunidad de restaurar nuestra relación perdida con Dios. Sencillamente, Jesucristo vino para ordenar la casa y dejar las cosas como eran en el principio. ¿Cómo podemos hacerlo? Pues, dejando las justificaciones y las apariencias para presentarnos como somos delante de Dios en arrepentimiento y disposición para que Él y sólo Él nos indique el camino nuevo por el que debemos andar. El primer mensaje del Señor no fue una invitación a la filantropía o aun servicio religioso. Sus primeras palabras fueron: “… Arrepentíos, porque el reino de los cielos se ha acercado” (Mt. 4.17). El Señor Jesucristo vino a salvarnos de nuestra desintegración anímica producto de nuestro abandono moral.

 

Así, Él nos demuestra que somos valiosos al darse Él mismo por ti y por mí. Pero hay algo más importante todavía: Él deseó la restauración de nuestra dignidad al darnos la segunda oportunidad de volver sobre nuestros pasos, vindicar el pacto, y caminar con Él como debió haber sido desde el principio. Es una acto de confianza de Dios para con nosotros, que sólo podremos devolverle con confianza. La entrega de Jesucristo por nosotros sólo puede ser respondida con nuestra entrega personal.

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Respuestas5 a “Aliento de Vida”

  1. Ramiro

    03. oct, 2013

    Exelente articulo, tiene una explicacion de la definicion que buscaba.
    Gracias

  2. Fernando Aguilar

    16. ene, 2014

    Considero que este articulo ha traído luz a mi entendimiento de lo que implica la salvación para toda persona,

  3. Alberto Lopez

    09. feb, 2014

    Mi esposa y yo, nos embarazamos por un tratamiento despues de años de intento, a mi esposa le tuvieron que hacer la sesaria a la semana 28, por motivos de ruptura de la fuente, en este momento los trillizos estan en la incubadora, pero despues de 11 dias de incubadora no han ganado peso, siguen con antibióticos y les han hecho transfusion de sangre, solo pedimos oracion por nuestros hijos, para que maduren bien con la gracia de Dios, y fortaleza para nosotros. Le pido perdon a Dios, por que quiero creer que confio en Dios, pero me hago muchas preguntas de por que???. Atte. Alberto y Zugaide de México

  4. vgb

    14. feb, 2014

    A través de esta percepción personal y con mucho respeto, describo.- Si Jehová es tripartito (03 persona): Cuerpo Glorioso, alma (Verbo) y espíritu (ES); al exhalar (Gn 2:7-1º humanidad), pienso que no salió de su interior su Cuerpo Glorioso (que después se dio la semejanza en Gn 5:2 – 2º humanidad, para que venga Jesús nuestro salvador). Lo verosímil que salió fue: la imagen de 02 personas no visible para la humanidad para formar al ser viviente (y no hombre que luego se dio con el árbol del conocimiento), un cuerpo del polvo atmosférico (contaminado con el pecado) con el aliento de vida; por tanto: el aliento de vida, se podría definir como una unidad (de 02 persona) una del alma con el otro que es espíritu. Es complejo para la humanidad que esta en camino a ser uno con DIOS, causa por el cual se llaman: varón – varona al hombre – mujer, al ser espiritual espíritu, igualmente llamar a estas de 02 persona partes y otros… Gracias y Paz.

  5. joana

    04. jun, 2014

    muy buena explicacion de verdad me habrio el entendimiento y cosas que uno conoce ya no me basta con leer y saber ha DIOS CREO AL HOMBRE sino el saber porque del polvo, porque la nariz etc, y saber cual era el aliento de DIOS eso es muy bueno para mi creciemiento cada dia que preparo el estudios para los peques me entusiasma saber mas aunque a los niños no le puedo dar tantos detalles me gozo al saber que investigue todo lo necesario para dar una mejor clase gracias muy bueno

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