La Profecía en la Biblia (5)

La Profecía en la Biblia (5)

Publicado el 26. jun, 2009 por en Profecía

Una de las disciplinas impostergables que necesitamos implementar es que todos estos marcadores de tiempo deben ser tomados muy seriamente, en algunos casos algunas profecías deben ser entendidas como revelando eventos que iban a tomar lugar en el primer siglo, digamos después de la ascensión de Jesús, como por ejemplo: El derramamiento del Espíritu Santo, la conversión de mucha gente, la caída de muchos en apostasía, una gran persecución a manos de los Judíos, la destrucción de Jerusalén en el año 70, etc. pero otras que definitivamente no se han cumplido aun y esperamos su cumplimiento.  No olvidemos sin embargo que las profecías en algunos casos se comunican en forma literal y en otros casos no, un ejemplo claro en la Biblia de esto que comentamos es el siguiente: 

“¿Qué ves, Amós? Y respondí: Un canastillo de fruta de verano. Y me dijo Jehová: Ha venido el fin sobre mi pueblo Israel; no lo toleraré más” (Amos. 8:2). “Fruta de verano”, en hebreo, es kitz. Y la palabra “fin” es keetz. Luego, lo que se quiso expresar era que así como el verano es el tiempo final de la madurez de las frutas, Israel estaba ya maduro para recibir su castigo. 

No todo en la Biblia ha de ser interpretado literalmente, algunas profecías deberán ser interpretadas literal y alegóricamente. La regla básica es dejar que el texto dicte cuándo interpretar alegóricamente en lugar de que lo hagan nuestras presuposiciones teológicas, necesitamos interpretar la mayoría de los textos literalmente y algunos textos “espiritualmente” porque creemos, siguiendo sólidos principios hermenéuticos, que a veces la Biblia demanda, a falta de una mejor descripción, una “interpretación espiritual”. 

Recordemos por ejemplo que Jesús llamó a Su cuerpo un templo (Juan 2:21). Sin embargo sus oponentes le entendieron literalmente (Mateo 26:61) por otro lado no sabemos exactamente lo que sus discípulos pensaron de dicha afirmación. Otro ejemplo muy esclarecedor sobre interpretación bíblica es el tema de ser “nacido de nuevo” el cual no hay duda por el resto de las escrituras y por las propias explicaciones del Señor Jesús que se refiere a un nacimiento espiritual (Juan 3:3), no a volver a entrar dentro del vientre de una madre, algo que Nicodemo, un “maestro en Israel” entendió literalmente. Otro caso similar a éste lo tenemos con el “agua viviente” que la mujer en el pozo pensó que era agua “literal” (Juan 4:15). ¿Y qué hacemos con la declaración de Jesús de que Él es “el pan que descendió del cielo” (Juan 6:41)? ¿De qué manera Jesús “descendió”? ¿Estuvo Él físicamente presente en el desierto? ¿Le vieron los Israelitas en forma corporal? Un lector normal definitivamente no se imagina a Jesús como un pan en forma de un hombre. 

En Juan 6:62 Jesús da un indicio de su ascensión física y sabemos con certeza que así fue porque en Hechos 1:11 así se afirma, que Jesús ascendió corporalmente ante los ojos de Sus discípulos. Entonces, ¿Por qué no es su “descenso” de Juan 6:51 similarmente literal puesto que aparecen en el mismo capítulo? Cómo explicamos o entendemos por ejemplo cuando Jesús dice, “De cierto, de cierto os digo: Si no coméis la carne del Hijo del Hombre, y bebéis su sangre, no tenéis vida en vosotros, esto es definitivamente vital porque entonces ¿Cómo respondemos a uno que cree en la transubstanciación? 

Si profundizamos mucho más, Cristo dijo lo siguiente: El que come mi carne y bebe mi sangre, tiene vida eterna; y yo le resucitaré en el día postrero. Porque mi carne es verdadera comida, y mi sangre es verdadera bebida” (Juan 6:53-55) nosotros sabemos que los judíos tomaron las palabras de Jesús literalmente, porque así está registrado en la misma Biblia. Ellos preguntaron, “¿Cómo puede éste darnos a comer su carne?” (Juan 6:52). De hecho, los discípulos de Jesús la llamaron una “declaración difícil” ["dura es esta palabra" - RV 1960] (Juan 6:60). Ellos pensaron que Jesús estaba hablando literalmente. ¿Qué hacemos entonces con textos concernientes a profecía que no tienen cumplimiento en el resto de la Biblia? Necesitamos interpretarlos espiritualmente bajo todo el contexto del resto de la Biblia. 

Basado solamente en estos ejemplos, el debate literal/espiritual no es asunto de una discusión en blanco y negro. Todo intérprete batalla con esta tensión. La profecía no es diferente. Por ejemplo en el libro de Apocalipsis no podemos interpretar TODO en forma literal. Aquí está nada más un ejemplo. La Biblia dice, “Este mismo Jesús, que ha sido tomado de vosotros al cielo, así vendrá como le habéis visto ir al cielo”. En Apocalipsis 19 se dice que Jesús está cabalgando sobre un “caballo blanco” al momento de su regreso. También “Estaba vestido de una ropa teñida en sangre”. Además, una espada literal sale de su boca, pero ¿Que nos dice Hechos 1:11? Jesús debe retornar “de la misma manera” en que ascendió al cielo. ¿Subió Jesús al cielo cabalgando en un caballo usando una ropa teñida en sangre y con una espada saliendo de Su boca? Sabemos que no; esto nos enseña que estos pasajes pueden ser reconciliados si todos los aspectos de uno de ellos no son interpretados literalmente. Pocos comentaristas interpretarían todos los elementos de Apocalipsis 19 literalmente y aún así mantener que Hechos 1:11 y Apocalipsis 19:11-16 están describiendo el mismo evento. 

Nada de esto significa que tenemos licencia para espiritualizar la interpretación de los textos con el propósito de hacer que un pasaje encaje en un sistema escatológico preconcebido. Aquí podría caber una excelente pregunta: “¿Dónde trazamos la línea?” veámosla a través de un ejemplo: 

“He aquí que Jehová monta sobre una ligera nube, y entrará en Egipto; y los ídolos de Egipto temblarán delante de él, y desfallecerá el corazón de los egipcios dentro de ellos” (Isaías 19:1). 

¿Cómo deberíamos interpretar este pasaje? ¿Podríamos interpretarlo literalmente? ¿En realidad cabalgó Jehová una nube literal? Este lenguaje no es muy diferente de una cantidad de pasajes escatológicos del Nuevo Testamento que presentan la venida de Jesús “como relámpago” o “en las nubes del cielo”. La mayoría de comentarios no interpretan este pasaje “literalmente”, es decir, como la presencia física corporal de Jehová en Egipto.

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