Publicado el 06. Jul, 2009 por admin en Sanidad Sexual
Cuando las personas incurren en desviaciones y vicios sexuales piensan que están logrando satisfacción y disfrute real, la verdad es que solo se causan daños emocionales, espirituales y hasta físicos, toda adicción sexual es como cualquier adición que esclaviza al ser humano. Lo que la mayoría o mejor dicho casi todas las personas ignoran es que el cuerpo una vez sometido a un tipo de estímulo o placer genera un cierto tipo de “memoria” y en momentos de ansiedad o de cansancio así como de presión sicológica o mental demanda que se le satisfaga produciendo todo tipo de angustias y deseos que no pararán hasta que sea satisfecho con aquello que ha “memorizado”. El cuerpo se ve sujeto a emociones muy variadas y podríamos decir que ingresa en un estado de ansiedad y turbulencia que ahoga la razón y la fe y somete al hombre a dejarse llevar por las circunstancias del momento, momentos en los cuales la mente de la víctima comienza a auto-justificarse y a crear pensamientos de conmiseración al creerse víctima de las injusticias o abusos a los que esa persona entiende que está sometida cediendo así a todo aquello que le brinda satisfacción y “liberación” de la presión del momento.
La adicción al sexo se le puede comparar con la adicción a las drogas, vamos a compartir aquí mails que nos llegaron de dos personas que entendemos estaban pasando por este proceso adictivo, también compartiremos nuestras respuestas, obviamente vamos a mantener en anonimato las cuentas de mail:
Nombre: Antonio
Email:
Comentario: ¿cómo puede un joven romper con la masturbación?
Estimado Antonio
Nuestra recomendación para que un joven rompa con la masturbación es que se reúna con el pastor de su congregación y le confiese esa adicción que tiene… que en honor a la verdad… ese joven no quiere ni desea en lo más profundo de su corazón abandonar porque es algo que “adora” ya que le trae satisfacción carnal… y es placentero para su vida…
Creemos que debe comenzar un tratamiento sincero, honesto y constante contra su pecado.
Entendemos perfectamente por lo que está pasando y sabemos que Dios tiene TODO el poder que todo hombre de Dios necesita para vencer ese tipo de adicciones pecaminosas, la pregunta es si ese joven verdaderamente anhela con todas las fuerzas de su nueva naturaleza dejar esos pecados y consagrarse a Dios.
Es súper importante que sepa que los pecados sexuales son TODOS adictivos y deben ser tratados como se trata el caso de un adicto a las drogas o al alcohol, no se pueden erradicar de nuestras vidas estos pecados sexuales, con “pañitos calientes”… la sanidad sexual debe ser efectuada como una operación de corazón abierto.
Esperamos haberle ayudado
Nombre: Norena
Email:
Comentario: gracias por responder la primer pregunta que les hice, ahora les pido que me colaboren con una duda que tengo : ¿en que versículo o parte de la Biblia se habla que la masturbación no deba hacerse?, ¿es pecado el acto en sí?, ¿por qué?, si es un goce físico, hormonal y personal que no daña a otras personas, ni a mi misma, ni mi parte espiritual, (sé que somos templo del Espíritu Santo pero cuando uno está casado prácticamente se busca lo mismo bajo otras circunstancias).
Les agradezco, que el Señor les continúe bendiciendo.
Estimada Norena
Gracias por escribirnos y por confiar en nosotros para responder su inquietud… No tenemos un versículo totalmente explicito que hable sobre la masturbación… pero no hay duda que es pecado practicarla porque eso muestra de forma inequívoca la condición moral de la persona que lo practica, ya que la masturbación es practicada solo para obtener “gratificación” sexual lo cual denota indudablemente egoísmo. Cuando usted dice que no la daña eso es lo que parece… pero sin lugar a dudas la afecta emocional, espiritual y físicamente, si no fuera así; usted no sentiría la necesidad de masturbarse cada vez más llegando incluso a pensar o imaginar a una persona, en algunos casos quizás imaginaria pero en su mente muy “real” lo cual una vez más habla del daño emocional que se causa ya que está distorsionando el verdadero disfrute sexual en el único lugar posible establecido y aprobado por Dios que es el matrimonio (un hombre y una mujer reales). Cuando uno está casado o casada no es la satisfacción personal lo que uno debe buscar (y si usted piensa así esa es una prueba más que ya está afectada no sólo físicamente sino emocionalmente) sino el bienestar del otro y la satisfacción del ser amado lo cual nos muestra una vez más que no hay lugar para el egoísmo o la autosatisfacción.
La masturbación no es otra cosa más que una perversión sexual ya que ignora completamente los principios de amor y de entrega y sólo busca en forma destructiva y degradante la auto gratificación y alimenta el egoísmo, de hecho la masturbación es adictiva y produce sentimientos de insatisfacción y de frustración ya que nunca se logra experimentar lo que es real y verdadero disfrute matrimonial en una pareja de esposos.
Para esto es bueno recordar lo que dice la Biblia sobre el amor:
(1Co 13:5) no se porta indecorosamente; no busca lo suyo, no se irrita, no toma en cuenta el mal recibido…
Esperamos haberla ayudado
Como pudimos apreciar las preguntas que nos hicieran estas personas reflejan la gran necesidad que existe tanto en hombres como en mujeres de ser liberados de la adicción al sexo mal habido. Cada vez que una persona ingresa por las puertas de la perversión sexual se comienza a degradar y pierde el verdadero sentido de su vida y se convierte en un esclavo de sus pasiones y deseos. La práctica del sexo fuera de los limites y voluntad de Dios degrada a las personas y las hace víctimas de su accionar adictivo y destructor, por otro lado tampoco estamos ignorando que por el hecho de que dos personas estén casadas éstas se encuentren libres de caer en las garras de la perversión sexual; el matrimonio tampoco es una licencia para practicar y sostener relaciones sexuales que no agraden a Dios, hay muchas prácticas sexuales aun dentro del matrimonio que entendemos no son agradables a Dios y por tanto son pecado y atentan contra la santidad del cuerpo, sobre todo cuando se es creyente.
Para ilustrar con un ejemplo cuáles son algunas de las consecuencias de ceder a los impulsos y deseos pecaminosos respecto al sexo veamos la siguiente historia registrada en la Biblia:
(2Sa 13:1-33) Después de esto aconteció que teniendo Absalón, hijo de David, una hermana muy hermosa que se llamaba Tamar, se enamoró de ella Amnón, hijo de David.
Y Amnón estaba tan atormentado a causa de su hermana Tamar que se enfermó, porque ella era virgen, y le parecía difícil a Amnón hacerle cosa alguna. Pero Amnón tenía un amigo que se llamaba Jonadab, hijo de Simea, hermano de David; y Jonadab era un hombre muy astuto. Y éste le dijo: Hijo del rey, ¿por qué estás tan deprimido día tras día? ¿No me lo contarás? Y Amnón le dijo: Estoy enamorado de Tamar, hermana de mi hermano Absalón. Entonces Jonadab le dijo: Acuéstate en tu cama, y finge que estás enfermo; y cuando tu padre venga a verte, dile: “Te ruego que dejes que mi hermana Tamar venga y me dé algún alimento para comer, y que prepare la comida delante de mí para que yo la vea y la coma de su mano.”
Amnón se acostó y se fingió enfermo. Cuando el rey vino a verlo, Amnón dijo al rey: Te ruego que venga mi hermana Tamar y haga dos tortas delante de mí para que yo coma de su mano. Y David envió mensaje a Tamar, a su casa, diciendo: Ve ahora a la casa de tu hermano Amnón, y prepárale la comida. Fue, pues, Tamar a la casa de su hermano Amnón, y él estaba acostado. Y ella tomó masa, la amasó, hizo tortas delante de él y las coció. Y tomando la sartén, las sirvió delante de él, pero él rehusó comer. Y Amnón dijo: Que salgan todos de aquí. Y todos salieron de allí.
Entonces Amnón dijo a Tamar: Trae la comida a la alcoba para que yo coma de tu mano. Y Tamar tomó las tortas que había hecho y las llevó a su hermano Amnón a la alcoba. Cuando ella se las llevó para que comiera, él le echó mano, y le dijo: Ven, acuéstate conmigo, hermana mía. Pero ella le respondió: No, hermano mío, no abuses de mí, porque tal cosa no se hace en Israel; no cometas esta infamia. Pues, ¿a dónde iría yo con mi deshonra? Y tú serías como uno de los insensatos de Israel. Ahora pues, te ruego que hables al rey, que él no me negará a ti. Pero él no quiso escucharla; como era más fuerte que ella, la forzó, y se acostó con ella.
Entonces Amnón la aborreció con un odio muy grande; porque el odio con que la aborreció fue mayor que el amor con que la había amado. Y Amnón le dijo: Levántate, vete. Pero ella le respondió: No, porque esta injusticia que me haces, echándome fuera, es mayor que la otra que me has hecho. Más él no quiso oírla.
Llamó, pues, a su criado que le servía y le dijo: Echa a esta mujer fuera de aquí, y cierra la puerta tras ella. (Llevaba ella un vestido de manga larga, porque así se vestían con túnicas las hijas vírgenes del rey.) Su criado la echó fuera, y cerró la puerta tras ella. Entonces Tamar se puso ceniza sobre la cabeza, rasgó el vestido de manga larga que llevaba puesto, y se fue gritando con las manos sobre la cabeza.
Su hermano Absalón le dijo: ¿Ha estado contigo tu hermano Amnón? Guarda silencio ahora, hermana mía; tu hermano es; no se angustie tu corazón por este asunto. Tamar, pues, se quedó desconsolada en casa de su hermano Absalón. Cuando el rey David se enteró de todas estas cosas, se enojó mucho. Pero Absalón no le habló a Amnón ni bien ni mal; pues Absalón odiaba a Amnón, porque había violado a su hermana Tamar. Después de dos años, aconteció que teniendo Absalón esquiladores de ovejas en Baal-hazor, que está junto a Efraín, Absalón invitó a todos los hijos del rey.
Y vino Absalón al rey y dijo: He aquí, ahora tu siervo tiene esquiladores de ovejas; ruego que venga el rey y sus siervos con tu siervo. Mas el rey respondió a Absalón: No, hijo mío, no debemos ir todos, para no ser carga para ti. Y aunque le insistió, no quiso ir, mas lo bendijo. Entonces Absalón dijo: Pues si no, te ruego que dejes ir a mi hermano Amnón con nosotros. Y el rey le respondió: ¿Por qué ha de ir contigo? Mas cuando Absalón le insistió, dejó ir con él a Amnón y a todos los hijos del rey. Absalón ordenó a sus siervos, diciendo: Mirad, cuando el corazón de Amnón esté alegre por el vino, y cuando yo os diga: “Herid a Amnón”, entonces matadle. No temáis; ¿no os lo he mandado yo? Tened ánimo y sed valientes. Y los siervos de Absalón hicieron a Amnón tal como Absalón les había mandado. Entonces todos los hijos del rey se levantaron, y montándose cada uno en su mulo, huyeron. Estando aún ellos en el camino, llegó a David el rumor que decía: Absalón ha dado muerte a todos los hijos del rey, y no ha quedado ni uno de ellos. Entonces el rey se levantó, rasgó sus vestidos y se echó en tierra; y todos sus siervos estaban a su lado con los vestidos rasgados. Y Jonadab, hijo de Simea, hermano de David, dijo: No crea mi señor que han dado muerte a todos los jóvenes, hijos del rey, pues sólo ha muerto Amnón; porque esto había sido determinado por decisión de Absalón desde el día en que Amnón violó a su hermana Tamar. Ahora pues, no tome en serio mi señor el rey el rumor que dice: “todos los hijos del rey murieron”, porque sólo Amnón ha muerto.
Esta es una historia cargada de desenfreno sexual, angustia, intriga, engaño, injusticia, deshonra, abuso, maquinación, manipulación, malos consejos de “amigos” crimen, etc. La lista de acciones y pensamientos en extremo pecaminosos es muy grande, esa es la forma en la que el pecado sexual invade nuestras vidas, la vida de los que están implicados en ellos y afectan a todo un grupo de personas y genera muchos males y rencores en algunos casos.
No hay duda entonces que el pecado sexual destruye, degrada, genera adicción y esclaviza a la persona que entra por sus puertas y sus caminos, la persona que está cautiva de sus pasiones y deseos es capaz de todo eso y más, pierde el control de si misma y se hace por voluntad propia esclava y cada vez que hace eso, debilita su voluntad y se hace una persona miserable y destructiva consigo misma y con los demás.
Lea el siguiente articulo de la serie:
Tags: adicciones, adulterio, Como ser libre del pecado sexual, fornicación, inmoralidad, lascivia, Liberación del pecado sexual, pornografía, Sanidad Sexual, sexo en la iglesia
Pamela
07. Sep, 2009
Hola, hace un tiempo conocì a un chavo, empecè a salir con èl pero sabìa que no podìa llevar una relaciòn de amistad ni mucho menos de noviazgo con èl puesto que era casado, a pesar de eso salimos y con el tiempo nos hicimos novios, todo me hacia sentir mal porque el estaba casado. Un dia le dije que ya no debiamos salir puesto que no estaba bien y es adulterio. El me dijo que desde hace varios años ya no se sentia agusto en su casa, que no queria seguir engañando a su esposa y mejor queria divorciarse. Me sentì mal por esa desicion que èl habia tomado, pues en cierta forma me sentia culpable por esa desicion aunque èl me dijera lo contrario, pues ya no deseaba seguir con ella.
Asi sostuvimos la relacion hasta el momento de su divorcio, obviamente su esposa se dio cuenta del adulterio que estaba cometiendo y me vi envuelta en un problema tan vergonzoso puesto que fue a mi casa con mis padres a dar cuenta de eso que estaba sucediendo, desgraciadamente en su momento no hice caso a lo que Dios demanda en su palabra, ni tampoco las advertencias de mis padres. Hubo ocasiones que la ex esposa fue a golpearme a la casa.
Ahora que ya esta divorciado me pide que me case con èl para estar bien y no seguir mientiendo. Mis padres hablaron con èl de la palabra de Dios y le expusieron el porquè no podemos estar juntos. Me siento avergonzada ante Dios y mi familia por el daño que causè, por la vileza que cometì y sobre todo por que no es de un verdadero cristiano caer en esta situasion tan denigrante.
Estoy orando mucho y mi familia tambien por esta prueba que ha llegado a mi vida, me siento muy angustiada, culpable porque el se divorciò para poder estar conmigo y ahora yo le digo que nunca estarèmos juntos pues no es la voluntad de Dios, pues es adulterio ante sus ojos.
No se si sea conveniente que vaya y pida perdòn a su ex esposa y que le hable de mi arrepentimiento, pues sè que su odio hacia mi es demasiado y que para ella el perdòn no existe.
He decidido alejarme de èsto tan repugnante, pues no puedo perdonarme el haber hecho tal cosa.