La Profecía en la Biblia (9)

La Profecía en la Biblia (9)

Publicado el 22. Jul, 2009 por en Profecía

Otra regla importante aquí es recordar que debemos hablar cuando la biblia habla y debemos callar cuando la biblia calla, es decir si la Biblia no muestra claramente hechos o acontecimientos, no debemos opinar porque caeríamos en el campo de la especulación. 

Lo que va quedando totalmente claro es que Malaquías 4:1-6 es una profecía que nos habla de dos eventos, el primero se cumplió al 100% con el primer “Elías” es decir con Juan el Bautista, la cual se llevo a cabo durante el ministerio terrenal de Cristo, cuando Juan el Bautista vino como su pregonero y el lo entendió así también (Juan 1:23),  tal y como también lo dice la profecía de Isaías 40:3: 

(Isa 40:3)  Una voz clama: Preparad en el desierto camino al SEÑOR; allanad en la soledad calzada para nuestro Dios. 

Y que Mateo 3:3 muestra su cumplimiento y por eso quedó registrado en su evangelio y el segundo es que queda otro evento o eventos para cumplirse en el futuro. 

Volviendo entonces otra vez a los conectores de tiempo o a los marcadores de tiempo podemos ver que: “Día del Señor” y “Día grande y terrible” se refieren a otro evento que aun debemos esperar, donde los soberbios, los que hacen el mal y los impíos serán consumidos por fuego como la paja es consumida por el fuego tal y como lo profetiza la profecía de Malaquías 4:1-6 y no solo eso sino que “Elías” vendrá y restaurara todas las cosas.  Podríamos decir que al igual que Juan el Bautista, pudiera ser otro hombre que deberá nacer para el tiempo de su cumplimiento como sucedió en efecto con Juan el Bautista o podría ser Elías el del AT, ¿de qué forma? y ¿como será? no lo sabemos.  Decir y afirmar con exactitud quién será o si un “Elías” o si Elías y en qué forma y cómo será, eso es caer en el campo de la especulación.  Lo mejor con relación a los detalles es saber esperar en Dios. 

Con relación al fuego, tenemos muchísima luz al respecto en la Biblia, solo por citar unos ejemplos: 

(Zac 3:8)  Por tanto, esperadme–declara el SEÑOR– hasta el día en que me levante como testigo, porque mi decisión es reunir a las naciones, juntar a los reinos, para derramar sobre ellos mi indignación, todo el ardor de mi ira; porque por el fuego de mi celo toda la tierra será consumida. 

(2Pe 3:7)  pero los cielos y la tierra actuales están reservados por su palabra para el fuego, guardados para el día del juicio y de la destrucción de los impíos. 

(2Pe 3:8)  Pero, amados, no ignoréis esto: que para el Señor un día es como mil años, y mil años como un día. 

(2Pe 3:9)  El Señor no se tarda en cumplir su promesa, según algunos entienden la tardanza, sino que es paciente para con vosotros, no queriendo que nadie perezca, sino que todos vengan al arrepentimiento. 

(2Pe 3:10)  Pero el día del Señor vendrá como ladrón, en el cual los cielos pasarán con gran estruendo, y los elementos serán destruidos con fuego intenso, y la tierra y las obras que hay en ella serán quemadas. 

(Apo 9:18)  La tercera parte de la humanidad fue muerta por estas tres plagas: por el fuego, el humo y el azufre que salían de sus bocas. 

Tanto por la gran cantidad y variedad de las profecías que se refieren a un juicio y a un reino futuro, así como por las propias palabras del Señor Jesús registradas en los evangelios sabemos que Malaquías 4:1-6 es una profecía que tiene doble cumplimiento, es decir aun debemos esperar la segunda parte de su cumplimiento o si prefiere lo que falta por cumplirse. 

Como verá no hemos utilizado comentarios Bíblicos, palabras en Hebreo o en Griego, en el análisis de Malaquías 4:1-6 y eso es precisamente acomodar lo espiritual a lo espiritual. 

Hay un elemento muy importante que no quiero dejar de comentar para culminar este estudio y es que muchos cristianos serios y respetables cometen el error de olvidarse que la fe juega un papel vital en la interpretación de las profecías, ya que ésta pudiera ser sustituida por la simple razón, por tratar de entender y de interpretar en forma muy “lógica” o “razonable” las profecías.  Recordemos todo el tiempo que el justo por su fe vivirá y la fe en las profecías es de vital importancia, porque ella nos muestra que Dios nos ha dado suficiente evidencia para esperar lo que El ha prometido, no importa si estas profecías declaran algo tan increíble y que no entra en nuestra razón finita, si Dios lo ha dicho se cumplirá tal y como El lo pronuncio por medio de sus santos profetas. Para ilustrar esta gran verdad ¿Que hubiera usted pensado cuando fue pronunciada la siguiente profecía?: 

(Isa 7:14)  Por tanto, el Señor mismo os dará una señal: He aquí, una virgen concebirá y dará a luz un hijo, y le pondrá por nombre Emmanuel. 

¿Una virgen concebirá? ¿Una mujer que no ha “conocido” varón, puede quedar embarazada? esto es imposible a la vista y conocimiento del hombre natural, muchos dirían y afirmarían categóricamente que esta profecía es completamente simbólica  y no solo por eso sino que además de increíble ese hijo tendría por nombre: Dios con Nosotros, ¿Dios con nosotros? ¿Cómo puede nacer Dios? ¿No es acaso Dios Eterno? 

Recuerde más el justo por su fe vivirá, no deje que la razón lo nuble y le robe su fe.

Artículo anterior: La Profecía en la Biblia (8) 

 

[1]      Mal Couch, Editor general, An Introduction to Classical Evangelical Hermeneutics (Grand Rapids; Kregel, 2002), p.33

 

[2]      Lockward, A. (2003). Nuevo diccionario de la Biblia. (849). Miami: Editorial Unilit.

 

[3]      Lockward, A. (2003). Nuevo diccionario de la Biblia. (849). Miami: Editorial Unilit.

 

[4]      Vernard Eller, “P
aren el Juego de Poner Fechas”, Christianity Today (Octubre 25, 1999).

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Respuestas2 a “La Profecía en la Biblia (9)”

  1. anita chaparro pedraza

    14. Mar, 2011

    muy intereante y muy importante este articulo, realmente nos ayuda a centrarnos en la verdad de Dios en medio de tiempos de tanto engaño y confusión muchas gracias.
    Anita

  2. David

    15. Mar, 2011

    10Q(tenkiu) Uds por sus vidas en Cristo Dios les siga bendiciendo y revelando trampas y estrategias del enemigo para alertar al Pueblo Suyo.

    Cristo vive

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