El “Dios” en el espejo (Parte I)

El “Dios” en el espejo (Parte I)

Publicado el 17. Aug, 2009 por en Evangelio Prosperidad

Por: Smalling, D.Min

Las religiones paganas tienen una forma típica de aproximar al hombre a Dios. Lo hacen reduciendo a Dios a un nivel casi humano y, por otro lado, exaltan al hombre a una condición divina. La mitología, antigua o moderna, invariablemente rebaja a Dios a menos de lo que es y eleva al hombre a más de lo que es.

Para griegos y romanos, Zeus era el rey de los dioses. Era similar a un hombre grande y poderoso, sin ser infinito ni omnisciente. Zeus podía ser engañado. Estos dioses desplegaban todas las flaquezas de la naturaleza humana: celos, codicia y riñas entre ellos.

En la típica mitología pagana, algunos dioses previamente fueron humanos que lograron su deificación gracias al favor de un dios o luego de haber bebido la ambrosía, el elixir divino. Algunos humanos fueron inmortalizados al ser transformados en constelaciones estelares, luego de su muerte.

El apóstol Pablo se refiere a este proceso de reducción-exaltación en Romanos 1:22-23:

Profesando ser sabios, se hicieron necios, y cambiaron la gloria del Dios incorruptible en semejanza de imagen de hombre corruptible, de aves, de cuadrúpedos y de reptiles. 

En la revelación cristiana, al contrario de la pagana, Dios y el hombre se acercan en una relación que los deja intactos a ambos. En la doctrina cristiana, el punto de encuentro entre Dios y el hombre es una justicia mutua, la de Cristo, acreditada al creyente por medio de la fe en Jesús (Romanos 3 y 4). No se da ningún cambio en la calidad existencial ni en la esencia de Dios o del hombre.

En el evangelio, Dios es siempre el ser soberano, infinito y todopoderoso, como lo describen las Escrituras. Y el hombre permanece como el ser creado y dependiente.

En el capítulo anterior, vimos cómo los maestros de la Palabra de fe carecen de un concepto claro acerca de la soberanía de Dios. Esto por sí solo no es letal. Después de todo, la soberanía de Dios y la voluntad del hombre  son temas que han intrigado a los teólogos a través de los siglos. Sin embargo, el error va mucho más allá, como se revela en lo que sigue.

Kenneth Copeland describe a Dios como:

Un ser que mide alrededor de un metro noventa o uno noventa y cinco, y pesa unos cien kilogramos o algo más, con un palmo de unos veintitrés centímetros.[i]

No es de admirarse que Copeland y sus seguidores tengan dificultad con la soberanía de Dios. Su “dios” es demasiado pequeño para ser soberano.

Copeland supera a los antiguos griegos, al igualar al hombre con Dios. Al referirse a la creación del hombre, Copeland añade:

Dios y Adán eran exactamente iguales.[ii] 

Ni siquiera Zeus era exacto al ser humano.

¿Tiene Dios un cuerpo?

En teología, se llama antropomorfismo a la noción de que Dios posee cuerpo. Este vocablo proviene de dos términos griegos: antropos (hombre) y morfos (forma). Existe una amplia gama de antropomorfismos que van desde la idea de que Dios tiene un cuerpo espiritual con forma humana, hasta la creencia mormona de un cuerpo material.

Todos los “maestros de la fe” se atienen a algún tipo de antropomorfismo, aunque difieran entre ellos. Por ejemplo, Hinn no endosa las perspectivas de Copeland, aunque su propio pensamiento es fuertemente antropomórfico.

¿Saben ustedes que el Espíritu Santo tiene un alma y un cuerpo aparte del cuerpo de Jesús y del Padre? … que Dios Padre es una individualidad separada del Hijo y del Espíritu Santo y que Dios es Trino y camina en un cuerpo espiritual que tiene cabello … ojos … boca … manos.[iii] 

Aunque el concepto de Hinn sobre la Trinidad con cuerpos espirituales se aleja de la doctrina bíblica, quizá se encuentre progresando teológicamente a tropezones.

El peligro del antropomorfismo es que se dirige a la negación de los tres principales atributos de Dios: Todopoderoso (Omnipotente), Omnisciente e infinito (Omnipresente). Los eruditos llaman a estas cualidades atributos incomunicables, porque siendo nosotros criaturas finitas no las tenemos en común con Dios.

Sea cual fuere la naturaleza de un cuerpo, física o espiritual, este no puede poseer ninguna de esas tres cualidades. El cuerpo, por definición, es limitado. Si Dios tiene cuerpo no puede ser infinito. De no ser infinito, tampoco es omnipresente, etc.

Si Dios posee un cuerpo, incluso uno espiritual de gran tamaño, comparado con el infinito, sería infinitamente pequeño. Jamás he conocido un antropomorfista que acepte que Dios sea infinitamente pequeño. No se pronuncian sobre esta contradicción.

Pequeños dioses

Si reducir a Dios al tamaño de un ser humano grande es un desastre teológico, igualmente serio es magnificar al hombre al nivel de un pequeño dios.[iv] 

Earl Paulk se une a Copeland y aclara:

Adán y Eva fueron puestos en el mundo como una semilla de la expresión de Dios. Tal como los perros procrean perritos y los gatos gatitos, así Dios tiene diocesitos y, hasta que comprendamos que somos pequeños dioses, no podremos manifestar el Reino de Dios.[v] 

Es decir que en la línea conceptual de la Palabra de fe, el haber sido creados a la imagen de Dios, implica que somos duplicados de Dios. ¿Será que estos maestros también confunden la diferencia entre un espejo y el hombre que en él se mira?

Cuando me afeito en la mañana, ¿miro en el espejo mi piel con espuma de afeitar? No realmente. Lo que veo es vidrio pulido que me refleja. El espejo no sangra si me corto con la navaja.

Esta noción de igualdad entre Dios y el hombre no se origina en Copeland o Paulk. Su mentor, Kenneth Hagin, ya enseñaba que:

El hombre fue creado en términos de igualdad con Dios, y es capaz de pararse en la presencia de Dios sin ninguna conciencia de inferioridad. Dios nos ha hecho tan similares a Él como fue posible. Nos hizo el mismo tipo de ser que Él es y el hombre vivía en Su reino. El hombre vivía en los mismos términos que vive Dios. Se llama cristiano al creyente y eso es lo que somos: ¡somos Cristo![vi]

Aquí Hagin no se esfuerza en definir a Dios. Es innecesario hacerlo. Si Adán entraba a la presencia divina en iguales términos, sin ningún sentido de inferioridad, esto ya revela el concepto que Hagin tiene sobre la esencia y ser de Dios.

La Biblia, por supuesto, no enseña nada de esto. En el Génesis vemos que Dios caminaba en el jardín en comunión con Adán. ¿Es esto suficiente para sugerir que Adán y Dios eran iguales? ¡Claro que no! Si Adán hubiera sido igual, ¿por qué habría tratado de esconderse de Dios, luego de haber pecado? Hubie
ra podido crear su propio universo y escaparse.

De vuelta al jardín 

Volvamos al jardín de Edén y veamos dónde descansa la verdad. Génesis nunca deifica a Adán. ¿Cómo se puede restaurar algo que nunca existió primeramente? Si es que Adán tenía algún tipo de deidad, ¿por qué se habría Satanás molestado en ofrecerles a Adán y Eva, que llegarían a ser como “dioses”? Eva le habría replicado: “No, gracias, ya lo somos.”

Sí, existe una promesa en la Biblia de que podemos llegar a “ser como dioses.” Pero, nótese quién hace dicha promesa: ¡el mismo Satanás! Y continúa ofreciendo su vana promesa hoy en día.

Pero el Señor Dios dice:

… antes de mí no fue formado dios, ni lo será después de mí (Isaías 43:10).

Yo soy Jehová, y ninguno más hay; no hay Dios fuera de mí (Isaías 45:5).

En la mitología de la Palabra de fe, Adán perdió sus privilegios y condición de dios. El hombre los recupera por medio de su conversión a Cristo. Así lo explica Benny Hinn:

Los cristianos son pequeños mesías. Los cristianos son pequeños dioses.[vii]

En caso de asumir que Hinn habla figuradamente, léanse con cuidado las siguientes citas:

¿Eres  hijo de Dios? ¡Entonces eres divino! ¿Eres hijo de Dios? ¡Entonces no eres humano![viii] 

Yo soy un pequeño mesías caminando por la tierra… Tú eres un pequeño dios sobre la tierra.[ix] Los cristianos son pequeños mesías y pequeños dioses.[x] 

Parece que estos maestros no dicen que todos los seres humanos son dioses. Solo los cristianos son dioses.  Copeland afirma: 

Cada cristiano es un dios. No es que tengas a Dios dentro de ti, tú eres uno.[xi] 

Antes de Copeland, su mentor Kenneth Hagin enseñaba:

Tú eres tan encarnación de Dios como lo fue Jesucristo… el creyente es tan encarnación como lo fue Jesús de Nazaret.[xii]

Copeland imita:

Jesús no es más el Unigénito Hijo de Dios.[xiii] 

Copeland le resta importancia al término “unigénito” de Juan 3:16. Esta palabra hace una diferenciación entre la calidad de Hijo, de Jesús, y la nuestra como hijos de Dios.

Somos hijos adoptivos (Romanos 8). Jesús no fue nunca adoptado, porque Él es parte de la Trinidad desde la eternidad. Aplicar la palabra “encarnación” a un mero ser humano, bordea la blasfemia.

El “Dios” en el espejo parte 2

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Capítulo 1 [i]. Kenneth Copeland, Espíritu, alma y cuerpo, audio # 01-0601, lado uno, 1985. [ii]. Kenneth Copeland, La autoridad del creyente IV, cinta # 01-0304. [iii]. Orlando Christian Centre, 13 de octubre de 1990. Cita tomada de: http://www.cephasministry.com/word_of_faith_hinns_doctrine.html [iv]. En teología, llamamos a ese error apoteosis, la elevación del hombre al estatus divino. Diccionario Merriam Webster. [v]. Earl Paulk, Satan Unmasked, p. 97. [vi]. Kenneth M. Hagin, Zoe: La clase de vida de Dios, Kenneth Hagin Ministries, Inc., Tulsa, OK, 1989, pp. 35-36, 41. [vii]. Benny Hinn Praise-a-thon (TBN), Nuestra posición en Cristo, cinta A031190-1, noviembre de 90. [viii]. Benny Hinn, TBN, 1 de diciembre de 1990. [ix]. Benny Hinn, Praise-a-Thon TBN, 6 de noviembre de 1990. [x]. Benny Hinn, Praise-a-thon (TBN), noviembre de 1990, Nuestra posición en Cristo, cinta A031190-1. [xi]. Copeland, La fuerza del amor, Kenneth Copeland Ministries, Fort Worth, 1987, audio # 02-0028, lado 1. [xii]. Hagin, Kenneth, La Palabra de fe, diciembre de 1980, p. 14. [xiii]. Ahora estamos en Cristo, 1980, p. 24. Cita tomada de Let us Reason Ministries: http://www.letusreason.org/Wf22.htm// August 27, 2004. SocialTwist Tell-a-Friend

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One Response a “El “Dios” en el espejo (Parte I)”

  1. omar vareles

    06. Sep, 2010

    HERMANOS AMADOS ESTOY MUY CONTENTO CON VUESTRAS ENSENANZAS, LA VERDAD ME HAS DERPERTADO HACIA LA REALIDAD EN LA QUE VIVO .
    Y A DECIR VERDAD NO VEO LA HORA DE LEER CADA VUESTRO EMAIL QUE ME ENVIAN .SOLAMENTE QUERIA SABER UNA COSA .
    PREGUNTA: QUE DE AQUELLOS QUE DICEN DE HABER IDO AL INFIERNO Y DESPUES REGRESADO CUANDO EN LA NARRACION BILBICA DEL RICO Y LAZARO DICE OTRA COSA? GRACIAS

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