La naturaleza de la oración
Publicado el 23. Sep, 2009 por admin en Oración
Por Ray C. Stedman
Dijo también esta parábola a unos que confiaban en sí mismos como que eran justos y menospreciaban a los demás: “Dos hombres subieron al templo a orar. Uno era fariseo; y el otro publicano. El fariseo, de pie, oraba consigo mismo de esta manera: Dios, te doy gracias que no soy como los demás hombres: ladrones, injustos, adúlteros, ni aun como este publicano. Ayuno dos veces a la semana, doy diezmos de todo lo que poseo., Pero el publicano, de pie a cierta distancia, no quería ni alzar los ojos al cielo, sino que se golpeaba el pecho, diciendo: “Dios, sé propicio a mí, que soy pecador. Os digo que éste descendió a casa justificado en lugar del primero. Porque cualquiera que se enaltece será humillado, y el que se humilla será enaltecido. (Lucas 18:9-14)
Nuestro estudio, que se encuentra en el capítulo dieciocho de Lucas, sigue al pasaje de la parábola de la viuda importuna.
En esa parábola nuestro Señor no se anda con rodeos acerca de la necesidad de la oración, sino que lo expresa sin ambages: es preciso que los hombres o bien oren o desmayen, no hay ninguna otra opción. Si estamos orando, no desfalleceremos y si desfallecemos, por mucho que nos esforcemos en pensar de otro modo, no estamos orando, porque el Señor lo expresa basándose en el concepto de la opción, o lo hacemos o de lo contrario ya sabemos lo que pasa.
La pregunta que todos debemos hacernos con sinceridad es: ¿Me siento desfallecer? ¿Me estoy quedando sordo? ¿Me resulta la vida deprimente, sin brillo y frívola, todo superfluo y sin profundidad? ¿Me siento aburrido, sin desafíos que afrentar o derrotado? Si así es como nos sentimos, significa que no estamos orando, pero usted dirá: estoy orando, oro treinta minutos cada mañana y diez minutos cada noche y además soy uno de los pocos que acude fielmente todos los miércoles por la noche a las reuniones de oración, pero a pesar de ello la vida no me resulta satisfactoria, no estoy realmente viviendo. O tal vez se encuentre usted entre aquellos que tenemos que agachar la cabeza cuando se menciona el tema de la oración y tenemos que confesar sinceramente que hay poco lugar para la oración en nuestra vida. Nos cuesta trabajo orar, nos resulta fácil olvidarnos y encontrar otra cosa que hacer.
Al llegar a este punto me resultaría fácil sermonearle, llevando a cabo una campaña cuyo propósito sería el conseguir que la oración ocupe un lugar más preponderante en su vida. Me imagino que podría cargar las tintas, basándome en las Escrituras, y caer sobre usted sin misericordia, desde mi punto ventajoso, muy por encima de toda crítica, dejándole a usted agonizante y sumido en la más dolorosa convicción. Tal vez algunos de ustedes se marchen dispuestos a realizar un mayor esfuerzo por dedicar un lugar mas importante a la oración en su vida y si lo hiciesen, estoy segurísimo de que no pasaría mucho tiempo antes de que fuesen ustedes consciente, como es posible que ya lo sean, de que esa no es la respuesta, que no ha cambiado nada en realidad. Por lo tanto, el dedicar más tiempo a la oración no es necesariamente la solución.
¿Es posible que nuestro Señor esté equivocado al respecto (como algunos de nosotros posiblemente estemos pensando subconscientemente) al decir que debemos o de orar o desfallecer? ¿Es realmente tan importante? ¿Acaso no estamos orando y a pesar de ello desfallecemos? El problema no consiste en que necesitemos mas de la misma clase de oración a la que estábamos acostumbrados. Si nuestra vida resulta aburrida y monótona no se trata de que nos busquemos en nuestro atareado horario más tiempo para la oración. Pero lo que sí necesitamos con desesperación es descubrir la verdadera naturaleza de la oración, porque la auténtica oración no es algo difícil, sino que es algo natural, instintivo que brota con facilidad. Jesús dice que esta clase de oración es la clave del poder y la gloria de Dios.
Para continuar leyendo el artículo por favor descarguelo:La naturaleza de la oración
¿Te gustó, te retó? no esperes más y ¡compártelo! 





Comentarios Recientes