La escalera de degradación sexual descrita en la Biblia
Publicado el 07. nov, 2009 por admin en Sanidad Sexual
Producto de la búsqueda de un mayor y mejor discernimiento, así como entendimiento de cómo llegan a tomar control los desórdenes (pecados) sexuales en nuestras vidas, encontré en la Biblia la “anatomía” y radiografía exacta de cómo llegamos los seres humanos a esclavizarnos al pecado sexual, de hecho el objetivo era poder hallar en la Biblia la forma detallada y específica de su accionar como parte también de mi lucha por la santidad en mi vida en el área sexual. Para mi más grata bendición pude comprobar que verdaderamente Dios es sabio y conoce nuestros pensamientos y motivaciones más íntimas, por eso El nos ha dejado en Su palabra La Biblia todo el consejo que necesitamos para vivir vidas consagradas a Dios en el área sexual. En ese sentido, cuando oímos a las personas pedir oración por liberación de pecados sexuales nos damos cuenta de inmediato que no han escudriñado las escrituras lo suficiente como para darse cuenta que la libertad y pureza sexual que tanto “anhelan” se pueden encontrar en abundancia en la Biblia en las instrucciones, consejos y advertencias que Dios dejó plasmada en Su Palabra tocante a la pureza sexual.
El pasaje de la escritura del cual estoy comentándoles (y este no es el único, hay cientos de pasajes que instruyen sobre la pureza sexual, que más adelante trataremos) es el que Pablo les escribió a los Efesios en el capítulo 4:17-24:
Esto digo, pues, y afirmo juntamente con el Señor: que ya no andéis así como andan también los gentiles, en la vanidad de su mente, entenebrecidos en su entendimiento, excluidos de la vida de Dios por causa de la ignorancia que hay en ellos, por la dureza de su corazón; y ellos, habiendo llegado a ser insensibles, se entregaron a la sensualidad para cometer con avidez toda clase de impurezas.
Este pasaje de la escritura es tan revelador porque muestra claramente cómo se desciende en la escalera de degradación sexual. Dicho pasaje no es exclusivo solo para pecados sexuales sino también para cualquier otro pecado, pero como dije antes es una radiografía en colores de cómo llegamos a esclavizarnos a vicios sexuales; es preciso mencionar aquí que el apóstol Pablo en aquel tiempo les está escribiendo a los Efesios. Para entender mejor la importancia de estar dirigido a los Efesios, analicemos cuál era el contexto cultural, sobre todo social en los que vivieron los hermanos y demás personas que vivieron en Efeso:
Ciudad en la costa occidental de la península de Anatolia, Turquía. Quedaba a orillas del río Caistro, cerca de su desembocadura, pero ésta se fue segando hasta cerrarse como puerto. Fue fundada por tribus de origen asiático que formaron pequeñas comunidades en sus planicies, estableciendo un santuario a cierta deidad relacionada con la fertilidad que luego se convertiría en el culto a la famosa Diana o Artemisa. Los griegos llegaron allí aproximadamente en el año 1100 a.C. y cayó en manos romanas en el año 190 a.C. En los tiempos del NT era un centro importantísimo de las rutas del Oriente Medio hacia Roma. Allí se juntaban tres de las grandes carreteras romanas y varios caminos más. Era un verdadero emporio por donde pasaba el comercio de Roma y Grecia con las provincias más orientales del Imperio. Tenía un teatro con capacidad para 25.000 personas. Es posible que fuera allí, si se habilitó como estadio, donde Pablo dice que luchó contra fieras (1 Co. 15:32), a menos que se trate de una alusión figurada al famoso conflicto con la turba.
El más grande orgullo de Efeso. era el templo de Diana. Esta diosa era considerada hija de Zeus y hermana gemela de Apolo. La representaban como una doncella cazadora, armada de arco y flecha, que enviaba plagas a mujeres y animales. Se permitía libertad sexual en su culto. En Efeso la estatua de Diana se decía que había “venido de Júpiter” (“caído del cielo” —probablemente un meteorito) (Hch. 19:35) y se presentaba con una gran cantidad de senos en su torso. Por eso se le llamaba Artemisa Polimastros (“Artemisa la de muchos senos”). Se desconoce el proceso mediante el cual el ideal griego de pureza que acompañaba a Diana tomó aquí esta forma.
El templo de Diana, una de las siete maravillas del mundo, era cuatro veces más grande que el Partenón de Atenas. Fue destruido y reconstruido unas siete veces. Es posible que Pablo tuviera esto en mente cuando escribe desde Efeso a los Corintios hablando en términos de arquitectura (1 Co. 3:10–17). El servicio del templo estaba a cargo de sacerdotes, eunucos y sacerdotisas. La prostitución femenina y masculina se ejercía en sus recintos.[1][1]
Esta era una ciudad cosmopolita donde frecuentes viajeros, visitantes y extranjeros tenían que pasar producto de sus excelentes vías de comunicación y de su “poder” de atracción debido a lo que se decía de ella y que en efecto era verdad, no solo eso sino que la ciudad ofrecía gran libertinaje sexual y era como un centro especializado de “amor” libre y de toda práctica libertina en cuanto al sexo. En los cultos del templo de Diana como la llamaban los Romanos se ejercía la prostitución y en los alrededores del templo se practicaba todo tipo de libertinaje sexual, en pocas palabras la ciudad estaba cargada de erotismo y libertinaje sexual. En ese ambiente tan complaciente de culto al sexo y adoración del cuerpo había una iglesia cristiana. Estos seguidores de Cristo reciben la poderosa instrucción del apóstol Pablo en donde les exhorta a: “no andar como andaban los otros gentiles, es decir los que no eran creyentes; que vivían (andaban)en la vanidad de su mente, entenebrecidos en su entendimiento, ajenos de la vida de Dios”
Lo cual demostraba su dureza de corazón con lo que habían llegado a ser insensibles, detengámonos un momento aquí y meditemos en esta gran verdad, la insensibilidad no es algo que se adquiere de la noche a la mañana, es una condición del corazón del hombre que se va desarrollando poco a poco, en el caso de cristianos que antes de conocer a Cristo tenían una vida muy libertina en cuanto al sexo esa insensibilidad puede cobrar vida cuando saben que algo está mal en sus vidas y lo toleran, en una conducta permisiva y de auto-conmiseración o de auto-justificación.
La insensibilidad se desarrolla pecando, cada vez que hacemos caso omiso a las advertencias, consejos e instrucciones de Dios tocantes al sexo (y a otras áreas también de nuestro diario vivir) se va generando en nuestras vidas insensibilidad, sobre todo la incapacidad de discernir el origen y la fuente del pecado sexual en nuestras vidas con lo cual nos engañamos a nosotros mismos ya que pensamos que por ejemplo ver películas con contenido erótico mientras no sea pornografía y sobre todo si se trata de una historia de amor no tiene nada de malo, es precisamente en ese instante que estamos andando en la vanidad de nuestra mente y si seguimos tolerando todo tipo de “placeres” físicos aun sean solo visuales no hay duda que terminaremos ciegos y embotados y aceptaremos sin ningún tipo de filtro todo lo que vemos y oímos.
Note que Pablo advierte que cuando la insensibilidad se arraiga en nuestras vidas nos entregamos a la sensualidad para cometer con avidez toda clase de impurezas. No hay duda que Pablo está dejando claro cómo los habitantes de Efeso habían llegado a tal depravación sexual, por eso la advertencia de no vivir como esos gentiles que no conocían a Dios, sino que estaban cautivos de sus pasiones y deseos.
El apóstol encarga a los efesios, en el nombre y por la autoridad del Señor Jesús, que habiendo profesado el evangelio, no deben ser como los gentiles inconversos que andaban en la vanidad de su mente y en afectos carnales. ¿No andan los hombres en la vanidad de su mente por todos lados? ¿No debemos, entonces, enfatizar la distinción entre los cristianos reales y los nominales? Ellos estaban desprovistos de todo conocimiento salvador; estaban en tinieblas y las amaban más que a la luz. Les disgustaba y aborrecían la vida de santidad, que no sólo es el camino de vida que Dios exige y aprueba, y por el cual vivimos para Él, sino tiene alguna semejanza a Dios mismo en su pureza, justicia, verdad y bondad. La verdad de Cristo se manifiesta en su belleza y poder cuando aparece en Jesús. —La naturaleza corrupta se llama hombre; como el cuerpo humano tiene diversas partes que se apoyan y fortalecen entre sí. Los deseos pecaminosos son concupiscencias engañosas; prometen felicidad a los hombres pero los vuelven más miserables; los llevan a la destrucción, si no se someten y se mortifican. Por tanto, deben quitarse como ropa vieja y sucia; deben ser sometidas y mortificadas. Pero no basta con sacarse los principios corruptos: debemos tener principios de gracia. Por el hombre nuevo se significa la nueva naturaleza, la nueva criatura, dirigida por un principio nuevo, la gracia regeneradora, que capacita al hombre para llevar una vida nueva de justicia y santidad. Esto es creado o producido por el poder omnipotente de Dios.[2][2]
Esta escalera de degradación sexual puede ser evitada con tan solamente obedecer sus advertencias. Lamentablemente las personas que se declaran cristianas las ignoran y en un menor o mayor grado se encuentran en uno de sus escalones, no es de extrañar porque hoy vemos miles y miles de personas que van a la iglesia, cantan, ofrendan, van a los estudios bíblicos, participan de todas y cada una de las actividades de la iglesia pero aun así siguen esclavas de sus pasiones y deseos, lo más triste de todo este panorama, es que esas personas se engañan a si mismas y tienen vidas licenciosas y vidas dobles porque aunque aparentan ser cristianas es muy probable que no hallan nacido de nuevo y solo tengan una vida religiosa que es como un sedante para mantener la conciencia tranquila y dormida, obviamente muchas de esas personas no piensan que eso es lo que les está aconteciendo.
Muchas personas que van a la iglesia piensan que solo porque no ven pornografía o porque no buscan material erótico y en sentido general no se envuelven en actos despreciable tocantes al pecado sexual, no están cautivas y controladas por pecados sexuales, porque “sienten” y piensan que están viviendo vidas santas. Lamentablemente muchas de estas personas aunque sienten y piensan de esa manera no hay duda de que sí están influenciadas por la sensualidad, esto es muy fácil de comprobar observando simplemente cómo se visten las mujeres que van a la iglesia, han perdido el pudor y la decencia, muestran escotes pronunciados, ropa extremadamente apretada, cuando se visten lo hacen tratando de resaltar algunas partes de su cuerpo y ocultar otras para poder verse más “bellas”. Pasan mucho tiempo contemplándose en el espejo para ver si se ven “bellas” pero lo que no saben es que verdaderamente están buscando verse sensuales y atractivas, ellas llaman a eso verse “bonitas”, con todo ese ritual de adoración a la “belleza” no saben que se preparan para que los hombres que también van a la iglesia se den un banquete de lascivia y de morbo. En pocas palabras la iglesia se ha vuelto un lugar donde mostrar sensualidad y donde poder satisfacer los deseos de los ojos. En realidad no se sabe si es un culto de adoración o un culto a la sensualidad.
Por otro lado las mujeres adoran las imágenes de si mismas que ven en sus espejos y viven para moldear y conservar la figura, invierten más tiempo en su atractivo físico y se van poniendo más despreciables en su belleza espiritual, se alistan y preparan para los ojos de algunos hombres cargados de adulterio mientras que su Señor y Salvador tiene que taparse los ojos.
Los hombres por su lado siempre hambrientos de poder descubrir algún ángulo perfecto de la anatomía de alguna “hermana”, alguna mirada incitante o provocadora de una “inocente” y “distraída” hermana la cual está vestida con prendas pequeñas (dos o tres tallas menores de las que en realidad debería usar porque ella se viste a la moda). Estos están siempre con los ojos atentos para poder alimentar la lascivia que las hermanas en Cristo les producen, todo lo que pueda darles alguna gratificación sexual es lo que buscan y se llaman “cristianos”, hombres que para expresar su amor por alguna hermana la aprietan contra su pecho para poder demostrarle el “amor de Cristo”, sintiendo las sensaciones que el contacto físico con esa hermana les produce, para buen entendedor pocas palabras.
La sensualidad, el morbo y la lascivia han inundado la iglesia, no hay duda que el entendimiento está entenebrecido y las advertencias, consejos e instrucciones tocantes a la vestimenta, pudor, cuidado de los ojos, contacto físico, etc. son ignorados o considerados como legalistas y anticuados.
Tanto el mundo como la iglesia está viviendo la era del Eros unos de una forma descarada y otros de una forma más “santificada”; para Dios ambas son vergonzosas y en extremo pecaminosas y le causan nauseas a Dios, no es de extrañar que Cristo les dice a los tibios que los vomitará de su boca.
Lea el siguiente articulo de la serie:
La Voluntad de Dios con respecto a la pureza del cuerpo
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[1][1]Lockward, A. (2003). Nuevo diccionario de la Biblia.(319). Miami: Editorial Unilit.
[2][2]Henry, M. (2003). Comentario de la Biblia Matthew Henry en un tomo. (946). Miami: Editorial Unilit.





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