Anhelo vs. Voluntad en el camino de la sanidad sexual.

Anhelo vs. Voluntad en el camino de la sanidad sexual.

Publicado el 18. Nov, 2009 por en Sanidad Sexual

Mucho de lo que escuchamos y vemos de las personas que expresan poder ser sanadas del pecado sexual, lamentablemente solo es deseo, anhelo y simples intenciones, la verdad es que en lo más profundo del corazón no existe la voluntad de ser sano, es por eso que vez tras vez vemos que vuelven a cometer los pecados que tanto “desprecian” (eso es lo que el corazón engañoso y perverso, nos hace creer) pero en lo mas profundo del corazón se ama y adora al pecado sexual por la gratificación y el placer que causa.

La iglesia esta llena de personas que desean ser liberadas del pecado sexual pero lamentablemente solo son deseos, existe una diferencia extrema entre expresar un deseo (anhelo) y poseer la voluntad necesaria que solo puede ser producida por la intervención de Dios en la vida de quien realmente se da cuenta de su naturaleza caída y que necesita desesperadamente la ayuda e intervención de Dios.

Hay una gran diferencia entre anhelar algo y tener la voluntad real y decidida de alcanzar ese algo, las personas que están esclavizadas a pecados sexuales luchan y luchan buscando la forma o la manera de ser libres de esa esclavitud, pero por mas que lucha y luchan sus esfuerzos son infructuosos y vacíos, ya que vuelven a pecar y a cometer los mismos pecados sexuales de siempre, hay casos incluso de personas que buscan que otro hermano en la fe ore por ellos imponiéndoles las manos para “libertarlos” del demonio de la fornicación, también vemos como muchos predicadores como si fueran vendedores ambulantes ofrecen liberación y sanidad a todos aquellos que están cautivos de algún demonio que les lleva a cometer esos pecados que ellos creen que tanto desprecian, la verdad de todo esto es que en la mente de los así llamados “cristianos” se tiene la idea y el concepto de que si algún “ungido de Dios” ora por mi entonces seré verdaderamente libre de mis pasiones y deseos, otros insisten tanto en que se trata de guerra espiritual y comienzan a reprender y echar fuera a los demonios de la lujuria, fornicación, adulterio, lascivia, masturbación, morbosidad, etc. Todo este circo, lamentablemente tenemos que llamarlo por su nombre es un circo pretende que como el mago con su poder hace desaparecer las cosas, el ungido haga desaparecer como por arte de magia los deseos pecaminosos y las pasiones sexuales descontroladas de sus seguidores.

Todo lo que un hombre o una mujer haga para poder ser libre de sus “ataduras” sexuales, cuando no tienen resultados es demostración que solo son anhelos, simples deseos de un corazón perverso y engañoso que en realidad adora y ama estar cautivo a ese estilo de vida y a sus pecados sexuales licenciosos, no importa cuanto se llore o se gima delante de un altar o de un pulpito, no importa cuantas promesas y pactos de santidad se le haga a Dios, no importa cuanto dolor y llanto puedan expresar los cautivos de pecados sexuales en una “reunión o culto de liberación”, no importa que “ungido” ore por mi, no importa cuantos demonios “sexuales” se reprendan, no importa cuantas palabras o “conjuros” de liberación se puedan decir, en resumen no importa cuando se haga por obtener libertad del pecado sexual, cuando la libertad no llega es porque en realidad Dios no esta en la ecuación, es doloroso decirlo y expresarlo de esta manera pero mis queridos hermanos(as) la Biblia dice:

(Joh 8:31-32)  Entonces Jesús decía a los judíos que habían creído en El: Si vosotros permanecéis en mi palabra, verdaderamente sois mis discípulos y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres.

No hay duda entonces que si decimos conocer la verdad y la verdad no nos ha hecho libres, es porque no hemos conocido la Verdad de Dios, puede ser la verdad de los hombres o de algún predicador, pero si no me hace libre de mis pasiones y deseos, no es la Verdad de Dios.

Hay personas que por años y años mantiene estilos de vida inmorales y pecaminosos en el área sexual sin embargo van a la iglesia y oran y cantan y ayunan, pero tienen vidas miserables, están cautivas por el pecado sexual en cualquiera de sus formas, hay cientos y cientos de personas que se han acomodado a ese estilo de vida y lo que hacen es pecar y confesar, pecar y confesar y así sucesivamente, lo único que hacen es engañarse a si mismos y acallar sus conciencias si es que ya no están cauterizadas por el pecado y la insensibilidad. Pueden expresar con sus bocas que se arrepienten, incluso pueden llorar, abatirse y dolerse mucho en alguna reunión especial de liberación o de consagración a Dios, para darse cuenta una vez mas que solo basta con salir de la iglesia y ya estarán pecando de nuevo, cargando sus ojos de lujuria, deseando satisfacer sus pasiones y deseos, así existen cientos y miles de casos, todos esos casos son la demostración real que los deseos o los anhelos de santidad no lograran nada en la vida de personas que se creen o se llaman “cristianos” no importa cuando yo desee ser santo, no importa incluso cuanto pueda leer sobre santidad, no importa cuando yo pueda saber sobre santidad, si la verdadera voluntad de ser libre no llega por la revelación de la Palabra de Dios a la vida de una persona esa persona seguirá cautiva de sus pasiones y deseos.

Solo cuando Dios interviene en la escena de mi miseria espiritual y cuando verdaderamente me doy cuenta que estoy pecando (ofendiendo, burlándome,  “engañando”, contristando, apagando, deshonrando, etc.) contra Dios y que si no he sido consumido todavía es por la misericordia de Dios, es cuando la Luz llega a lo mas profundo de mi vida y comienza el proceso de sanidad.

Cuando el Espíritu Santo trae convicción a mi vida que soy digno de muerte y que Dios no ha desatado todavía su justicia sobre mi vida es que la verdad sobre mis pecados y la santidad de Dios comienzan a cobrar vida en mi vida y entro en una convicción real y verdadera de que mis pecados sexuales son despreciables delante de Dios, en ese momento es cuando comienzo a experimentar lo sucio y repugnante que es para Dios ver a uno de sus hijos revolcarse en la sensualidad y en el libertinaje sexual, sobre todo cuando después de que se ha practicado toda clase de libertinaje sexual uno diga que puede seguir siendo llamando hijo de Dios, recordemos que los hijos reflejan lo que son sus padres, si somos hijos de Dios debemos reflejar su Santidad.

Un ejemplo muy claro de la intervención de Dios en la vida de un hombre de Dios es el caso de David, la Biblia nos narra como David en el tiempo en que los reyes van a la guerra, el había decidido “relajarse” un poco (mas adelante estaremos utilizando la historia de David para analizar la manera en que el pecado sexual toca a nuestras puertas) y en ese momento de su “relax” peco contra Dios porque mando llamar a Betsabé y cometió adulterio con ella, paso el tiempo y luego Natan profeta de Dios apareció en la escena y solicitando su apreciación del abuso que cometió “un hombre rico” con un hombre que solo tenia una ovejita, David expresa que ese hombre es digno de muerte:

(2Sa 12:5-6)  Y se encendió la ira de David en gran manera contra aquel hombre, y dijo a Natán: Vive el SEÑOR, que ciertamente el hombre que hizo esto merece morir  y debe pagar cuatro veces por la cordera, porque hizo esto y no tuvo compasión.

Hasta ese momento David parecía dormir tranquilo y sin ningún pesar por su maldad y pecado, sobre todo cuando la ley decía lo siguiente:

(Lev 20:10)  “Si un hombre comete adulterio con la mujer de otro hombre, (que cometa adulterio con la mujer de su prójimo), el adúltero y la adúltera ciertamente han de morir.

Pero cuando el profeta Natán interviene obedeciendo la voz de Dios que lo envía a enfrentar a David le profetiza y revela lo siguiente:

(2Sa 12:7-12)  Entonces Natán dijo a David: Tú eres aquel hombre. Así dice el SEÑOR, Dios de Israel: “Yo te ungí rey sobre Israel y te libré de la mano de Saúl.

“Yo también entregué a tu cuidado la casa de tu señor y las mujeres de tu señor, y te di la casa de Israel y de Judá; y si eso hubiera sido poco, te hubiera añadido muchas cosas como éstas.

“¿Por qué has despreciado la palabra del SEÑOR haciendo lo malo a sus ojos? Has matado a espada a Urías hitita, y has tomado a su mujer para que sea mujer tuya, y lo has matado con la espada de los hijos de Amón.

“Ahora pues, la espada nunca se apartará de tu casa, porque me has despreciado y has tomado la mujer de Urías hitita para que sea tu mujer.”

Así dice el SEÑOR: “He aquí, de tu misma casa levantaré el mal contra ti; y aun tomaré tus mujeres delante de tus ojos y las daré a tu compañero, y éste se acostará con tus mujeres a plena luz del día.

“En verdad, tú lo hiciste en secreto, pero yo haré esto delante de todo Israel, y a plena luz del sol.”

A lo cual David respondió:

(2Sa 12:13)  Entonces David dijo a Natán: He pecado contra el SEÑOR. Y Natán dijo a David: El SEÑOR ha quitado tu pecado; no morirás.

Como dijimos hasta ese momento David seguía tranquilo como si nada hubiera pasado, pensaba que su pecado sexual y su homicidio estaban bien planificados y que Dios no intervendría en la escena, total el era el ungido de Dios, no sentía pesar ni arrepentimiento por su pecado y por eso tomo a Betsabé como su mujer y la introdujo a su casa, como si nada hubiera pasado, no tenia la revelación y entendimiento correcto de su pecado hasta que Dios le envía al profeta Natán y le declara su maldad y pecado, es hasta ese momento cuando realmente David recibe el entendimiento y la reprensión de Dios sobre su pecado y es ahí cuando realmente sus pecados se vuelven tan repugnantes y despreciables que puede exclamar: “He pecado contra el Señor”.

¿Cómo se produjo el cambio de perspectiva en David?

  1. La ceguera de David hacia su propio adulterio y asesinato concluyó de manera dramática y repentina cuando Natán, impulsado por el Espíritu Santo, lo enfrentó.

  2. Natan logró que la ardiente ira de David (la que sentía contra un imaginario hombre rico que había robado a un hombre pobre su única oveja) se volviera contra si mismo.

  3. Entonces se cayeron las escamas de los ojos de David y su alma quedó bajo la convicción del Espíritu Santo que lo que había hecho era en extremo pecaminoso.

  4. Entonces dijo David a Natán: “Pequé contra Jehová”. Natán dijo a David: “También Jehová ha perdonado tu pecado; no morirás” (2 Samuel 12:13).

  5. Por primera vez desde que se había entregado a las fantasías de su mente en la azotea de su casa, David contempló su pecado con una nueva y desagradable claridad;  lo vio a la luz de la santidad de Dios.

Es por eso que vemos que una cosa es anhelar algo y otra muy distinta cuando Dios interviene en nuestras vidas para hacernos caer las escamas de nuestros ojos y ver lo despreciable, repugnante y sucio que es el pecado sexual es en nuestras vidas y sobre todo que Dios no está “contento” con que sus hijos estén viviendo vidas dobles y engañándose a si mismos, diciendo sobre todo que son cristianos cuando en realidad podría ser que no lo son.

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