Publicado el 29. Jan, 2010 por admin en Doctrina, Vida Cristiana
Espíritus Engañadores
El fenómeno de hoy en día, tal como ocurrió en Toronto, no debiera sorprender a nadie que se basa en la Palabra, pues en 1 Tim 4:1, Pablo declara: “Pero el Espíritu dice claramente que en los postreros tiempos algunos apostatarán de la fe, escuchando a espíritus engañadores y a doctrinas de demonios.” Hay, por supuesto, doctrina bíblica; pero aquí, Pablo habla del hecho que Satanás tiene su propio sistema de doctrina – que se refiere como “doctrinas de demonios”. Aquel que se enamora de “doctrinas de demonios” acaban “escuchando a espíritus engañadores”.
¿Cuáles son esas doctrinas de demonios? Son doctrinas tales como las que salieron en Toronto y hoy por parte de muchos predicadores latinos que han sido seducidos por espíritus engañadores, los cuales nunca tuvieron una base solido en la Palabra escrita de Dios. La mayoría de esas doctrinas están basadas en lo que algunos maestros pretenden haber recibido por revelación especial y divina de Dios, por lo tanto, hay que aceptarlas como verdades nuevas reveladas por Dios. El que se involucra en tales “doctrinas de demonios” acaba engañado por espíritus demoniacos. Hay muchos que defenderán estas doctrinas basándose en que se sienten felices, más “buenos”, o gozosos, presumiendo que tales sentimientos “buenos” deben ser del Señor.
Pero esto solamente muestra que han sido, en realidad, engañados por demonios. Otra vez, Satanás no tendría mucho éxito en su programa de engaño si su estrategia les hiciera sentir mal a esa gente. Eso no atrae mucho público. Lo que sí atrae a muchos es “enseñanza” que les puede hacerse sentir bien (tienen comezón de oído), aunque el sentimiento no sea nada más que un escape de sus emociones. Pero si el sentimiento se puede atribuir a una obra sobrenatural de Dios, el que lo experimenta ha sido engañado.
Límites Bíblicos
La Biblia misma nos da una advertencia muy seria por la cual debemos juzgar todo que afirma ser del Señor: La Palabra escrita de Dios. Concluyendo este estudio, veremos dos pasajes claves. El primero es 1 Corintios 4:6:
“Pero esto, hermanos, lo he presentado como ejemplo en mí y en Apolos por amor de vosotros, para que en nosotros aprendáis a no pensar más de lo que está escrito, no sea que por causa de uno, os envanezcáis unos contra otros.”
Pablo le está escribiendo esto a una iglesia que tenía una fuerte tendencia a moverse hacía el sensacionalismo y lo experimental de lo sobrenatural. Los Capítulos 12-14 dejan claro que la iglesia corintia fue, sin lugar a dudas, la más “Pentecostal/carismática” de todas las iglesias del Nuevo Testamento. Enfatizaron, ciertamente, los dones del Espíritu de una manera que no vemos en las epístolas a las otras iglesias. El enfoque en lo experimental mostró que no fueron espirituales sino carnales (1 Co 3:1-3). Pablo amonesta especialmente a las iglesias de esa naturaleza que “no fueran más allá que las cosas escritas”. Las cosas escritas, por supuesto, son las Sagradas Escrituras.
Para cualquier manifestación o fenómeno, hay que volver y probarlo por la Palabra de Dios. La verdad es que por ejemplo los fenómenos de risa y de sonidos de animales no se encuentran en ninguna parte de las Escrituras y los muchos milagros que se dicen hacer muchas veces son planes bien montados para engañar y seducir a las almas inconstantes. Son cosas que van más allá de las cosas escritas y se deben rechazar rotundamente. No hay que viajar por avión a Toronto para experimentar si algo es o no es de Dios. Es suficiente saber que no está en las Escrituras; han ido más allá de lo escrito y, por lo tanto, es evidente que esas cosas no son de Dios. Y ¿qué pasa con ellos que van más allá de lo escrito? Pablo declara que “se envanecen unos contra otros”.
Desarrollan un orgullo espiritual que es evidente cuando dicen tener una medida más grande del Espíritu Santo que otros creyentes. Como resultado, dividen a los creyentes en dos categorías: los que ‘lo tienen’ y los que ‘no lo tienen’.
Después de observar y hablar con muchos que se dicen ‘tenerlo’, no me provoca celo por tenerlo de ninguna forma. Estoy contento con la espiritualidad descrita en las Escrituras – la vivo y la creo de forma que uso la Palabra de Dios y nada más y dejo mis experiencias como un simple regalo que Dios por medio de Su Espíritu me permite experimentar.
Hay una Escritura más que se trata de esta discusión, y es 2 Tim 3:12-4:4:
“Y también todos los que quieren vivir piadosamente en Cristo Jesús padecerán persecución; mas los malos hombres y los engañadores irán de mal en peor, engañando y siendo engañados. Pero persiste tú en lo que has aprendido y te persuadiste, sabiendo de quién has aprendido; y que desde la niñez has sabido las Sagradas Escrituras, las cuales te pueden hacer sabio para la salvación por la fe que es en Cristo Jesús.
Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, par redargüir, para corregir, para instruir en justicia, a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente preparado para toda buena obra. Te encarezco delante de Dios y del Señor Jesucristo, que juzgará a los vivos y a los muertos en su manifestación y en su reino, que prediques la palabra; que instes a tiempo y fuera de tiempo; redarguye, reprende, exhorta con toda paciencia y doctrina. Porque vendrá tiempo cuando no sufrirán la sana doctrina, sino que teniendo comezón de oír, se amontonarán maestros conforme a sus propias concupiscencias, y apartarán de la verdad el oído y se volverán a las fábulas.”
Pablo escribió esta advertencia y enseñanza muy seria para los creyentes, pero que hoy no se toma en cuenta por muchos de los movimientos modernos de hoy en día y es la siguiente: que los que buscan vivir piadosamente en este mundo padecerán persecución (3:12). En la predicación corriente de “proclámalo y recíbelo” y el evangelio de “sanidad y prosperidad”, no se escucha de los predicadores que realmente quieran tener vidas espirituales y piadosas conforme a las Escrituras y esto es porque al ser falsos maestros desechan la Verdad que dice que los verdaderos padecerán persecución. La verdad es que no son sanidad y prosperidad las señales del favor divino ni de espiritualidad. El ser perseguido para la fe es la señal de que una persona es realmente piadosa.
Entonces, Pablo advierte que, pasando el tiempo, habrá más y más maestros falsos, impostores, muchos de ellos mismos engañados, que andan engañando a otros (3:13). Tal vez creen que son los “ungidos de Dios” y lo repiten a los que les critiquen, pero el hecho es que han llegado a ser engañados ellos mismos y, por lo tanto, proceden a engañar a otros también.
Así que ¿qué le protegerá a Timoteo de ser engañado por los falsos maestros? Pablo contesta eso en 3:14-17. Anima a Timoteo a continuar en lo que ha aprendido (3:14) y en lo que ha sido entrenado desde su niñez en ‘las Sagradas Escrituras’ (3:15).
Nótese que aquí vemos el mismo énfasis que se ve en 1 Co 4:6: la Palabra escrita de Dios, ‘las Sagradas Escrituras”. Son dos cosas que salvarán a Timoteo de ser engañado: su conocimiento de las sagradas escrituras y él que permanezca en ellas. El significado básico de la palabra ‘permanecer’ es “hacer tu hogar
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