Anhelo por Milagros y Señales – IV Parte

Anhelo por Milagros y Señales – IV Parte

Publicado el 26. Feb, 2010 por en Doctrina, Vida Cristiana

Por el Dr. Peter Masters pastor del Metropolitan Tabernacle

¿Estamos Buscando Señales o Fruto?

Las señales que acompañaban la obra del Espíritu Santo al revelar las Escrituras del Nuevo Testamento y al comenzar la era de la iglesia ya no tienen ningún propósito y por lo tanto han cesado. Pero el fruto de la obra del Espíritu Santo continuará siendo producido en la vida de los creyentes.

El ser llenos del Espíritu de Dios, no es dado como un placer extático y privado,, ni tampoco como una señal milagrosa, sino que es dado con propósitos espirituales y prácticos. Los ejemplos en Hechos cuando fueron llenos del Espíritu dieron a los discípulos valor, fluidez, amor, y una dedicación real a la obra de Dios.

En la Epístola a los Efesios se encuentra la exhortación a ser llenos del Espíritu para justicia y santidad. No obstante, en los círculos carismáticos el propósito principal de cualquier obra del Espíritu es para dar señales, maravillas, y placer extático y privado. Estas cosas han tomado más importancia que el fruto. Una de las formas en las cuales llevamos fruto es que crecemos en nuestro carácter cristiano a pesar de que pasemos a través de los valles de castigo (disciplina) tristeza u otras aflicciones.

Pero los maestros carismáticos recomiendan las señales, las maravillas, las experiencias extáticas como una manera de pasar por alto estos valles. Se enseña a la gente a creer que la felicidad, y gozo (y aún la salud espiritual) deben ser experimentados constantemente por los creyentes.

Las Escrituras enseñan que el Señor a menudo retira Su sonrisa y permite por varias razones que pasemos por diferentes pruebas. A veces seremos castigados por pecar y frecuentemente sufriremos pruebas para que aprendamos lo que es la vanidad de este mundo pecaminoso. Tales pruebas harán que apreciemos más al Señor y a Su carácter maravilloso y harán que vayamos al Señor en oración.

Las Experiencias Difíciles.

Muchas veces seremos llevados a través de experiencias difíciles para apartamos de los gustos mundanos, o para fomentar alguna cualidad especial en nosotros, tal como la paciencia. El Señor tiene que hacer mucho en nuestras vidas, pero si dependemos de las muletas artificiales tales como las señales y maravillas, creyendo que las pruebas y las enfermedades no son la voluntad de Dios para nosotros, entonces el fruto real de la paciencia y la santidad jamás será manifestado verdaderamente en nosotros.

C.H. Spurgeon, dijo: “La bendición terrenal más grande que Dios puede darnos es la salud, con la excepción de la enfermedad”. Muchos creyentes han sido seriamente dañados por las ideas superficiales y antibíblicas respecto a la santificación que a menudo son enseñadas en los círculos carismáticos. En dichos lugares casi siempre recomiendan una forma de la “vida más alta” como la manera de ser santificado. Ellos enseñan que la santificación se lleva a cabo mediante una “segunda bendición” o mediante el bautismo del Espíritu Santo, Quién tiene que ser recibido en una experiencia separada de la conversión. Ellos enseñan la fórmula de: “Permite que Dios haga todo”, como la manera de conquistar el pecado.

El uso carismático de las señales, maravillas y experiencias extáticas se interpone entre los creyentes y la realidad. Pero la verdadera enseñanza bíblica ayuda a los creyentes para que vean espiritualmente todas sus pruebas y circunstancias difíciles y para que lleven fruto de justicia en todas ellas.

El propósito de Dios para Su pueblo no es que manifiesten continuamente las “señales milagrosas” sino que sigan adelante en el proceso de la santificación para llegar a ser pueblo santo.

LAS EXPERIENCIAS ESPIRITUALES NUNCA OMITEN A LA MENTE

Supongamos que concedemos a un grupo de carismáticos de la clase más “moderada”, evangélicos fervientes que han sido atraídos a la posición carismática. (Qué daño les causará su práctica carismática? Entre los otros daños que sufrirán ellos, podemos decir que sus facultades espirituales, especialmente la facultad del entendimiento, serán afectadas fuertemente. Ya hemos visto que todos los dones deben edificar, una palabra la cual en el Nuevo Testamento en griego siempre se usa en el contexto del entendimiento. En otras palabras, todos los dones deben instruir a la mente. Cada palabra de la Biblia está dirigida a la conciencia, a los afectos y a la voluntad por medio de la mente. Muchos textos enfatizan la importancia de la mente o el entendimiento, Dios nunca pasa por alto la mente cuando trata con las almas de los hombres.

La Palabra de Dios debe ser comprensible. Respondemos a Dios y adoramos su conformidad con el principio dado por el Salvador, “En Espíritu y Verdad”. Toda oración y adoración debe ser comprensible. La mente nunca debe ser dejada fuera. Debemos orar con el espíritu y “con el entendimiento también” Debemos cantar con el espíritu y “con el entendimiento también”.

Pero muchas experiencias carismáticas pasan por alto el entendimiento. Una comprensión inteligente es necesaria. Según la enseñanza carismática la evidencia más alta de la comunión del creyente con Dios es una experiencia extática la cual puede completamente pasar por alto a la mente. En otras palabras puede ser sentida o experimentada solamente a un nivel emocional.

Aunque los maestros carismáticos insisten en que el hablar en lenguas y la adoración extática no son experiencias emocionales, no obstante está fuera de discusión que estas cosas no son entendidas por el adorador ni tampoco edifican su conocimiento o su comprensión inteligente del Señor.

Probada por la Escritura, la mayoría de la “adoración” carismática está en contra de la voluntad de Dios para el ministerio y la adoración verdadera. Toda adoración y ministerio deben ser en “Espíritu y en Verdad”. En Espíritu porque no es carnal ni emocional en una forma puramente humana. En Verdad, porque es rendida de acuerdo con el patrón que Dios ha revelado. Tiene que ser tangible, entendida, y tiene que pasar a través de la mente hasta tocar el corazón, la voluntad, y la conciencia.

Carnal o espiritual

La experiencia extática y emocional (como si estuvieran drogados) de muchos adoradores carismáticos es carnal, no espiritual, porque es exactamente la misma clase de experiencia la cual es lograda por las sectas no cristianas. En Efesios 5:18-19, el apóstol Pablo dice: “No os embriaguéis con vino, en lo cual hay disolución; antes bien sed llenos del Espíritu, hablando entre vosotros con salmos, con himnos y cánticos espirituales…”. El ser llenos del Espíritu es exactamente lo opuesto a estar embriagados. Cuando los hombres se embriagan, pierden su juicio. Sus razonamientos y sus entendimientos, llegan a estar confundidos. El apóstol aquí describe la experiencia del ser llenos del Espíritu como lo opuesto. La mente está más viva que nunca. La verdad de Dios es maravillosamente comprendida y sentida. El entendimiento es amplificado y librado. Cuando uno está meditando sólo o haciendo alguna tarea común la cual no requiere gran concentración, se puede regocijar y adorar hablando a nosotros mismos con salmos, himnos y cántic
os espirituales. El ser llenos del Espíritu nos conduce no a idiomas ininteligibles ni a éxtasis sino a pensamientos y reflexiones racionales en las cosas de Dios. El ser lleno del Espíritu es una experiencia en la cual el Espíritu Santo ocupa tanto el entendimiento como las otras facultades.

En Galatas 5:22, el apóstol nos da una lista de los frutos del Espíritu. (Son la mente y el entendimiento pasados por alto aquí? De ninguna manera. Cada virtud y cada práctica cristiana requieren participación de la mente regenerada tanto como la del corazón. Una de las virtudes mencionadas es la templanza o dominio propio. El dominio propio es un deber vital del entendimiento. Un creyente nunca debe estar fuera de control, en un tipo de éxtasis “embriagante”. Nunca debe entrar en un estado de trance como lo hacen algunas sectas. Todas las Escrituras dicen que debemos tener un espíritu sobrio y alerta. El mundo puede desear entorpecer las facultades mentales, escapar de la realidad y permitir que la parte “animal” se goce en sí misma. Pero el cristiano por la ayuda de Dios crece en entendimiento y dominio propio. Sin embargo, el engaño carismático fomenta las experiencias las cuales omiten a la mente y enseñan a los cristianos a creer que la mente ya no es esencial en la obediencia y adoración al Señor.

El creyente nunca debe perder el control de sus facultades de entendimiento y de dominio propio.

El apóstol Pablo dijo a Timoteo que los creyentes tienen el espíritu de poder y de amor y de “dominio propio” (2Tim.l:7). Cualquier así llamada experiencia espiritual la cual no incluye el entendimiento y el dominio propio no es de Dios; es una trágico engaño humano.

El Borde De La Credulidad Del Creyente.

No hay duda de que la enseñanza carismática resulta en una considerable baja del borde de la credulidad de sus adherentes. La persona más inteligente y juiciosa es seriamente afectada por la “programación carismática. Su tendencia a creer cosas increíbles aumentará, y su discernimiento espiritual caerá drásticamente. La práctica de las lenguas, la relegación del entendimiento a un sitio menor, la dieta espiritual de milagros y la subjetividad extrema del pensamiento carismático producirán este efecto rápida e inevitablemente. Una vez que las personas han sido condicionadas mentalmente por un ambiente carismático, pronto tomarán en serio tales ideas absurdas como, por ejemplo el reclamo de Oral Roberts, de haber tenido una visión de Jesús, de 900 pies de altura (274.5 metros). Las prácticas carismáticas disminuyen el discernimiento y abren la mente en una forma no tan sana espiritual-mente, de tal manera que uno llegará a creer cualquier cosa, por absurda que sea.

Citamos a Dennis Bennett, quien escribió acerca de la clase de milagros (según el reclamo de él) los cuales están disponibles a los creyentes de hoy, si sólo aceptan la enseñanza carismática:

David du Plessis, quizás el testigo mas conocido dentro del movimiento carismático, cuenta un milagro que le sucedió en los primeros años de su ministerio. El estaba reunido con otros hombres en el jardín de la casa de un amigo, orando por otro hombre quien estaba recostado en su cama seriamente enfermo como a una milla de ahí. “Mientras orábamos” dice David, “el Señor me dijo; es necesario que estés a un lado de tu amigo enfermo enseguida”.

Tomé el sombrero y me apresuré a salir por la puerta principal, pero al dar el primer paso fuera de la casa, mi siguiente paso cayó dentro de la casa que estaba a una milla de ahí, donde estaba mi amigo enfermo. Me asusté grandemente. Yo se que fui transportado de una casa a otra instantáneamente porque después de quince minutos, el resto de los hombres que habían estado orando conmigo llegaron corriendo y me preguntaron, ¿Cómo llegaste aquí, tan pronto?

Los libros carismáticos están llenos de esta clase de cuentos. (En la misma sección del libro, Dennis Bennett narra como una vez el poder y la gloria de Dios hizo que un evangelista estuviera suspendido en el aire a plena vista de la congregación).

El Señor Jesús advirtió que en los últimos días, falsos cristos y falsos profetas se levantarían, haciendo grandes señales, maravillas, prodigios y milagros (Mat. 14:14). En 2Tes.2:1-12, el apóstol Pablo dice como (justo antes de la segunda venida del Señor) aquel inicuo será revelado. “Cuyo advenimiento es por obra de Satanás, con gran poder y señales y prodigios mentirosos”.

¿Estoy insinuando que el movimiento carismático es parte de esto? Claro que no. Hay indudablemente muchos charlatanes y engañadores en el movimiento carismático, pero también hay algunos creyentes fervientes. Sin embargo, una de las debilidades espantosas de dicho movimiento es que disminuye y destruye el discernimiento espiritual de muchos creyentes, de manera que serán vulnerables a los prodigios, señales y milagros mentirosos del diablo, cuando vengan.

Si los cristianos creyeran verdaderamente los reclamos sin fundamento de los líderes carismáticos actuales, eventualmente creerán cualquier cosa Si creen los cuentos extravagantes y absurdos de los “hombres-espectáculo” que son extrovertidos y están engañados espiritualmente, ¿Cómo van a estar firmes en contra de los milagros mentirosos que serán desatados por el diablo durante la apostasía final?

¿Serán engañados los elegidos? ¿Cuántos pastores de rebaños están permitiendo al movimiento carismático infiltrarse en sus iglesias sin darse cuenta del peligro que les espera?

Visiones.

Muchos seguidores del movimiento carismático estiman mucho las visiones. Algunos reciben instrucciones en sus sueños, impulsos internos y visiones. Algunos aún descubren cosas respecto a otras personas, tales como su llamamiento futuro o aún supuestas prácticas pecaminosas.

Debemos advertir a los creyentes sinceros en contra de las visiones, porque son altamente peligrosas y bíblicamente no son aceptadas como una fuente de instrucción y guía para el día de hoy. Necesitamos solamente considerar como el diablo ha usado las visiones para: agregar, distorsionar, o reemplazar la Palabra de Dios. Las visiones son la raíz de casi todas las sectas.

En él Antiguo Testamento el pueblo de Dios fue advertido en contra de las visiones falsas y algunas reglas son puestas para distinguir entre la verdadera y la falsa. La Biblia también enseña, que cuando el Mesías vino para sufrir y morir por los pecados de los hombres, toda profecía y visión sería sellada o cerrada (vea Daniel 9:24).

Además el Señor Jesucristo advirtió que cerca del fin de este siglo, los creyentes fieles, estarían seguros en la Verdad, solamente mientras que dependieran de la Palabra de Dios revelada, porque habría una gran proliferación de visiones y maravillas mentirosas. ¿Qué clase de personas reclaman tener visiones hoy en día?. Desafortunadamente algunos creyentes sinceros lo hacen. Pero hay que mostrarles con cuidado y teniendo compasión, que se han desviado del camino de la Escrituras y han caído en una trampa. Se han tomado a sí mismos y a sus “impresiones mentales” naturales demasiado en serio.

Algunos visionarios son personas con un carácter altamente emocional quienes tienen una necesidad subconsciente de impresionar a la gente para ser escuchados. Otros visionarios son motivados por el orgullo espiritual
y el deseo de dar apariencia de que están en un nivel más alto que los otros creyentes. Aman el reportar sus “descubrimientos” en tonos misteriosos y con la apariencia de santidad. Algunas personas perversas usan sus visiones como una forma de ocultar sus chismes maliciosos, como si fueran una “revelación del Señor”. Pero los visionarios peores son personas que están vendidas al diablo. Estas personas pretenden tener visiones (y lo mejor las tienen por influencia Satánica). Sus visiones les ayudan a poner a otras personas bajo su dominio y la esclavitud espiritual.

Esta clase malvada incluye tales personas como: el homicida de Jonestown, los fundadores de sectas, algunos extremistas fundadores de comunas, y todos los Papas de Roma.

El Señor Jesús ha definido a Su pueblo como aquellos que escuchan Su voz, y no seguirán a la voz de los extraños. Ahora que la Escritura está completa, tenemos que considerar cualquier visión pretendida, nada mas como una desobediencia a la Escritura.

Sigue leyendo el siguiente artículo de la serie: Quinta Parte

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