Anhelo por Milagros y Señales – V Parte

Anhelo por Milagros y Señales – V Parte

Publicado el 05. Mar, 2010 por en Doctrina, Vida Cristiana

Por el Dr. Peter Masters pastor del Metropolitan Tabernacle

Las Lenguas Nunca Fueron Para Un Beneficio personal

Hoy en día la práctica de hablar en lenguas es principalmente promovida en los círculos carismáticos para un beneficio personal. Tal práctica es anhelada como una señal personal y también por su valor, emocional y extático. La forma de hablar en lenguas en privado es fuertemente aprobada.

Pero esto se debe a que han mal entendido el Nuevo Testamento, el cual enseña que todos los dones están designados para el beneficio de toda la iglesia. No son para el beneficio individual. 1Cor.12:7, lo pone en claro: “Pero a cada uno le es dada la manifestación del espíritu para el provecho común” (versión NASB del Inglés).

En 1Cor. 14:12-26, se nos dice otra vez que la edificación de la iglesia es el propósito supremo de los dones. El hablar en lenguas ocurrió cuando el espíritu Santo hizo que los hombres hablaran, como vemos en todas las referencia en Hechos. Puesto que Dios dio las palabras, las lenguas eran un mensaje de Dios a los hombres y no al revés.

Entonces ¿en dónde encuentran los maestros carismáticos su autoridad para el uso “privado” de las lenguas en oración o en las devociones privadas? Aunque parezca asombrosa la respuesta, es que ellos toman su autoridad de los versículos los cuales enseñan que las lenguas no deben ser usadas de esta manera.

Hablando Con Dios…

Uno de tales versículos es: 1Cor. 14:2, “Porque el que habla en lenguas no habla a los hombres, sino a Dios”. Aparentemente los que hablaban en lenguas en Corinto no se preocupaban por traducir sus palabras en un idioma cotidiano (común). Por lo tanto el apóstol les muestra las implicaciones absurdas de su omisión. Pablo argumenta que si en primer lugar Dios da los mensajes, y si los que hablan en lenguas (o los intérpretes) no las interpretan para la iglesia, entonces por fin Dios mismo llega a ser el único que oye. Tal situación es absurda y pone de cabeza todo el propósito de hablar en lenguas. Pablo declara que las lenguas no son para el beneficio de Dios ni tampoco para el beneficio de los creyentes individuales. Las lenguas son las palabras de Dios para el uso de la reunión pública de la iglesia.

Aquí estaba la prueba básica para toda manifestación de hablar en lenguas en aquellos días, ¿Traían las lenguas un mensaje de Dios para la iglesia?

Edificándose Uno Mismo.

Otro versículo usado por los maestros carismáticos para sostener la idea de hablar en lenguas en privado es 1Cor. 14:4, “El que habla in lengua extraña, a sí mismo se edifica”. Pero otra vez, Pablo no está justificando el hablar en lenguas en una forma “egoísta”. El apóstol está tratando todavía con el gran error que acabamos de mencionar, la omisión de traducir la lengua para la iglesia. A Través del capítulo dice repetidamente que las lenguas tienen que dar un mensaje para la asamblea.

Pablo dice: Cualquiera que habla en un idioma extranjero, sin dar la interpretación del mensaje, habla a sí mismo, y esto es obviamente un error. El hecho de que los que hablaron en lenguas se edificaban a sí mismos (lo cual significa que su entendimiento fue ampliado o incrementado), nos dice que ellos definitivamente entendieron el significado de sus lenguas.

Quizás la manifestación del don había llegado a tener más importancia para ellos, que el propósito del mismo. Ahora ellos son reprendidos por no haber traducido la palabra que se les había dado.

No obstante, hoy en día los maestros carismáticos sacan estas palabras fuera de su contexto y las usan para justificar el uso privado de las lenguas fuera de la congregación.

Otros de los versículos, de los cuales también hacen un mal uso en una forma similar se encuentran en 1Cor. 14:13-14, “Por lo cual, el que habla en lengua extraña pida en oración poder interpretarla. Porque si yo oro en lengua desconocida, mi espíritu ora, pero mi entendimiento queda sin fruto”. Para los creyentes carismáticos estas palabras enseñan que es posible hablar en una lengua sin saber su significado, y que esto, de alguna manera es valioso para el espíritu, aunque el entendimiento quede en blanco. Pero las palabras del apóstol, tratan con el caso de uno que habla en lenguas, pero no recibe ningún mensaje. Tal persona probablemente se le ha otorgado el don de un idioma extranjero, varias (o muchas) veces antes.

Un día durante un culto de adoración pública, mientras está lleno de amor y de adoración a Dios, siente una inclinación fuerte para “decir sus palabras” en el idioma que le fue dado por el Espíritu. Quizá las palabras (del idioma extranjero) se forman en un orden en su mente, pero en esta ocasión las palabras no están acompañadas por ningún entendimiento de lo que significan, (Puede ser que alguien quien a menudo hablaba en lenguas podía recordar muchas palabras o frases del idioma extranjero. Cuando esa persona estaba llena de un deseo fuerte de ser usada por Dios para traer un mensaje a la congregación, quizás estas frases extranjeras naturalmente llenaron su mente). Pero porque no se le da ningún entendimiento del significado de las palabras, evidentemente no está bajo la influencia del Espíritu. El hablar en lenguas, como el orar y el cantar, deben incluir el entendimiento del que habla, aunque las palabras extranjeras resuenen en su mente, y aunque sienta una presión para que las hable, está claro que las palabras no tienen ninguna forma o significado y que el Señor no está dándole un mensaje para esa reunión en particular. En tales circunstancias no debe hablar, porque cuando la lengua es del Espíritu Santo verdaderamente, siempre estará acompañada por el significado.

El mandamiento del apóstol al que habla en lenguas en esta situación difícil fue: Guarde silencio y ore para las palabras que conllevan un significado claro (1Cor. 14:13). El apóstol dice que cualquier cosa que sea hecha con el espíritu tiene que ser hecha también con el entendimiento (vea 1Cor. 14:15).

Hablando A Uno Mismo.

Hay aun otro versículo usado por los maestros carismáticos para mostrar que uno puede hablar y orar en lenguas en privado. Es 1Cor. 14:28, “Si no hay intérprete, calle en la iglesia, y hable para sí mismo y para Dios”.

Como cualquier lector cuidadoso puede ver, el apóstol no está aprobando el uso privado de las lenguas. El está diciendo que aún cuando el que habla en lenguas siente que tiene un mensaje genuino (porque el cree que entiende el significado de sus palabras) tiene que consultar con los que tienen el mismo don para ver si uno de ellos puede entender e interpretar su lengua.

Así Dios provee una “segunda revisión” de toda manifestación de lenguas. Primero, el que habla tiene que entender su lengua y Segundo, un intérprete tiene que confirmar que el mismo significado se le ha dado a el también. Esta provisión elimina completamente la posibilidad de que el que habla en lenguas pueda equivocarse o imaginar un significado que no es real. (Aún un hombre piadoso y sincero puede cometer tal equivocación). Este arreglo de la “doble interpretación” confirmó a los judíos escépticos “de fuera” que el don fue un milagro innegable, recordamos que el valor principal del hablar en lenguas era una señal para tales incrédulos.

El asunto práct
ico de como los que hablaban en lenguas colaboraron es probablemente explicado en 1Cor. 14:18-30. En estos versículos nos dan la impresión de que todos los profetas (los cuales quizás incluían a los que hablaban en lenguas se sentaron juntos, posiblemente en una plataforma. No habrían sido numerosos, y pudieron haber consultado durante la reunión.

Igualmente los profetas, y los que hablaban en lenguas pudieron haber recibido su “mensaje” durante los días u horas antes de la reunión. En tal caso ellos podrían haber podido consultar a los otros).

El pasaje completo dice lo siguiente: “Y si no hay intérprete, calle en la iglesia, y hable para sí mismo y para Dios. Así mismo, los profetas hablen dos o tres, y los demás juzguen. Y si algo le fuere revelado a otro que estuviere sentado, calle el primero” Si ningún interprete es inspirado para corroborar el mensaje, entonces el que habla debe hablar para sí, mismo y para Dios. Esto no quiere decir que se comporte desordenadamente y hable en lenguas en privado en asamblea, simplemente quiere decir que él debe guardar sus palabras para sí mismo, y orar a Dios para que le use en otra ocasión según Su voluntad y beneplácito Soberano. En otras palabras, que se calle y se someta a la voluntad soberana de Dios. El resumen de la enseñanza de Pablo aquí, es que, todas las lenguas genuinas son un mensaje para la congregación. Su significado será entendido por el que habla y será confirmado por un intérprete. Cuando estos requisitos no pueden ser cumplidos, entonces el que habla tiene que guardar silencio y orar a Dios para que él le guíe.

Edificando A La Iglesia.

Por lo tanto, el uso privado de las lenguas es condenado por el apóstol, quien insiste en que todos los dones espirituales deben dar por resultado la edificación de la iglesia (1Cor. 14:12,26). No obstante los maestros carismáticos siguen usando estos versículos para enseñar lo que ellos quieren enseñar, usan todos estos versículos como una licencia para hablar en lenguas en forma privada e ininteligible.

NOTA: (¿Qué quiere decir edificar? Cuando el Nuevo Testamento declara que toda manifestación de hablar en lenguas debe edificar, desacredita cualquier manifestación de lenguas no interpretadas, la cual no conduce al incremento del entendimiento. De acuerdo a la Escritura, no es posible tener el don de hablar en lenguas simplemente como una experiencia emocional.

Cada vez que se usa la palabra griega traducida como “edificar” (la palabra misma significa incrementar, aumentar, crecer en conocimiento y madurez espiritual) es usada en el contexto que tiene que ver con la comunicación de palabras reales, quitando todo misterio, superstición o confusión. Edificar significa: incrementar o aumentar el entendimiento.

Vea Romanos 14:19; 15:2; 1Cor. 8:1; 10:23; 14:3,12; 2Cor. 10:8; 12:19; 13:10; Efesios 4:12-16; 1Tes. 5:11; 1Tim. 1:4; etc.

LAS LENGUAS FUERON UNA FORMA DE PROFECÍA.

Nosotros ya hemos visto que las lenguas genuinas, la habilidad de hablar en un idioma real el cual no se había aprendido antes, fue una señal milagrosa. (“Las lenguas son por señal 1Cor. 14:22). Esta señal tenía un mensaje particular para el pueblo judío. Al hablar a ellos por medio de los idiomas gentiles, Dios reprendió a la nación judía por su rechazo de él. Al mismo tiempo, Dios mostró al pueblo judío que Su iglesia verdadera estaba ahora abierta para los gentiles, y que ellos ya habían “entrado” (1Cor. 14:21; Hechos. 10:44-48). Sólo queda un factor clave que debemos entender respecto al propósito de hablar en lenguas. Además de ser una señal milagrosa, también un mensaje definido vino por medio de las lenguas. Por lo tanto, el hablar en lenguas, fue una rama o una parte de la profecía. Cada persona que hablaba en lenguas fue hasta cierto punto un profeta, porque habló “según el Espíritu le dio que hablase” (Hechos. 2:4).

Tomando esto en cuenta, es obvio que el hablar en lenguas no fue un don el cual la persona poseía en el sentido de que podía hablar en esa “lengua” en cualquier momento que él lo deseara. Ningún otro profeta podía levantarse cada vez que lo quisiera. Todos los profetas dependían de Dios para que se les concediera un mensaje. Todos los profetas quienes ministraron en la iglesia primitiva eran “un don” temporal (como los apóstoles) dado a las iglesias mientras que las Escrituras estaban siendo completadas. Cuando la Revelación de Dios en su Palabra escrita fue completa. Todos los profetas (incluso los que hablaron en lenguas) fueron desapareciendo (extinguiéndose).

Los Dones Fueron Dados Únicamente Por Medio De Los Apóstoles.

Parece ser un hecho que el don de la profecía fue dado a otras personas por medio de los apóstoles. A través del libro de Hechos, vemos que un apóstol estuvo presente cuando se concedió cualquier don. Sabemos que los dones (señales milagrosas) fueron concedidos por los apóstoles porque el ministerio de “señales y maravillas” fue la prerrogativa exclusiva de los apóstoles. Este ministerio fue su placa de identificación. Si la gente hubiera podido ejercitar los dones verdaderos (señales milagrosas) sin haber recibido su poder directamente de los apóstoles, entonces la marca de autentificación de ellos habría sido destruida. El apóstol Pablo nunca habría podido decir a los Corintios “Seguramente yo hice las señales de un apóstol en su presencia”.

Otra parte de evidencia a menudo citada para probar esto, está en Hechos 8; cuando los Samaritanos fueron convertidos bajo la predicación de Felipe, el evangelista. Felipe fue un profeta quien había recibido el don de hacer señales y maravillas, pero él no pudo conceder sus dones a otras personas. Cuando los apóstoles se enteraron de la conversión de muchos Samaritanos, inmediatamente enviaron a Pedro y a Juan para imponer sus manos sobre ellos y concederles dones. Ya hemos señalado que Dios retiró sus dones y señales milagrosas durante los últimos años de vida de los apóstoles. Pero el hecho de que tales dones (cada don profético) fueron concedidos por los apóstoles, significa que cuando ellos murieron, cada señal y cada don profético dejaron de existir también.

Los Carismáticos Pasan Por Alto Muchos Otros Dones

Irónicamente, la enseñanza carismática promueve vigorosamente los dones y señales milagrosas que fueron retirados ya hace mucho tiempo, y a la vez eclipsa (oscurece) realmente a los otros dones que el Señor ha dado a su Iglesia. Los ministerios, los cuales son descritos como dones (carisma) en la Escritura se colocan lógicamente en cuatro categorías. Existían los que fueron dados para comunicar revelación. El principal entre ellos rué el de “apóstol, quien comunicaba la revelación permanente (escrita). El don menor fue el de “profeta”, quien daba instrucción inspirada y temporal a un nivel local. (Aunque algunos profetas, compañeros cercanos de los apóstoles, fueron inspirados también para escribir la Escritura permanente).

Otros dones tenían que ver con la verificación de la Verdad revelada, tales como el don de sanidad, el cual autentificó a los apóstoles, o la señal milagrosa de las lenguas.

Una tercera categoría de dones fue dada para que la Verdad de Dios, ya una vez revelada, pudiera ser enseñada a todos. Estos son los dones permanentes, los de pastores, maestros y evangelistas.

La cuarta categoría, fueron los dones, los cuales habilitaban a las iglesias a mantener vida y salud dentro del cuerp
o, tales como los dones de: gobernaciones (los que administran), de ayudas, los que presiden, los que dan hospitalidad, etc. En esta clase de dones, los diáconos y los ancianos en particular manifestaban dones, tales como la palabra de sabiduría y la palabra de ciencia.

Debemos notar también cuidadosamente el hecho de que el Nuevo Testamento no usa la palabra “don” como si fuera algo dado de Dios directamente al receptor. El don consistía en la habilidad de hacer algo, más la comisión de hacerlo. Ambas partes eran necesarias para que el don fuera válido. La segunda parte (la comisión) generalmente fue expresada por medio de la iglesia. Vemos por ejemplo la manera en que los evangelistas (misioneros) fueron comisionados en Hechos 13. La persona que tenía el don, no pudo comisionarse a sí misma.

Cualquier auto comisión daría por resultado la invalidez de su don. La persona con el don recibió una comisión adecuada por medio de la iglesia local, siendo los apóstoles la única excepción. Todos ellos fueron comisionados por el Señor mismo. Sin la presencia del Señor para dar una comisión directa, no puede haber más apóstoles.

En 1Tim. 4:14; y 2Tim. 1:6; leemos que Timoteo recibió su don (carismático) de enseñar, de un presbiterio y también del mismo apóstol Pablo en una comisión solemne. La habilidad que Timoteo tenía, fue solo por parte de su don. Una comisión adecuada y bíblica para la tarea era necesaria para hacer que el don fuera válido, completo y verdadero.

Los dones del Nuevo Testamento nunca fueron dados a los creyentes sin discriminación para que pudieran ejercitarlo como agentes libres fuera de la disciplina de la iglesia local. La anarquía que existe en el movimiento carismático moderno se debe a un mal entendimiento completo de ese aspecto vital de los dones. Debemos liberar la lista completa de los dones bíblicos. Debemos animar a los miembros de las iglesias a servir en las diferentes formas de servicio. Las cuales han sido dadas por Dios para la edificación y crecimiento de las iglesias locales. El ministerio de los dones, como señales milagrosas, ha cesado, pero hay otros muchos dones que permanecen para la edificación del cuerpo de Cristo.

En los siguientes textos, la misma palabra griega traducida como don (es), es usada en el Nuevo Testamento en griego: Salvación (Rom. 5:15,16) la vida eterna (Rom. 6:23), las bendiciones para la nación judía (Rom. 11:29).

Los dones para: revelar la Palabra, autentificar a los apóstoles, verificar la revelación, enseñar la Palabra, y para sostener la vida de las iglesias locales; son mencionados en los siguientes textos:

Romanos 12:6-8, “Profecía, ministerio, el que enseña, el que exhorta, el que reparte, el que preside, el que hace misericordia”. 1Corintios 12:8, “Sabiduría, ciencia, fe, sanidades, el hacer milagros, profecía (el de predicar), discernimiento, las lenguas y la interpretación de las lenguas, apóstoles, ayudas, gobernaciones y profecía”. 1Ped. 4:9-11, “Hospitalidad, testimonio y ánimo, el de hablar, el de predicar.

Sigue leyendo el siguiente artículo de la serie: Sexta Parte

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One Response a “Anhelo por Milagros y Señales – V Parte”

  1. Julio González

    27. May, 2010

    Existe el ministerio Profético en la actualidad? Según el texto la palabra relevada es profecía, eso lo creo. Pero siempre he tenido una inquietud respecto a la profecía, dice la biblia que es un don de Dios y que es para exhortar, edificar y consolar. Las mujeres que tienen el Don de profecía se les llama profetisa, como en el antiguo testamento? se puede decir en estos tiempos como en el pasado cuando los profetas tenían un mensaje de Dios y decían: así dice el señor?

    Gracias por responder.

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