El Ecumenismo ¿un problema de hoy? (II Parte)
Publicado el 18. jul, 2010 por admin en Ecumenismo
Si miramos objetivamente las diversas religiones –independiente de su cosmovisión teológica- vemos que en su mayoría el temor a Dios mueve los estándares sociales y religiosos, pero, ¿es el mismo Dios que todos conocemos y que se revela dependiendo la cultura y la persona? Esta discusión no ha traído buenas referencias en cuanto al traro interreligioso a lo largo de la historia y se evidencia en una intolerancia frente a las otras doctrinas adversas a la propia ya que el mismo está principalmente basado en los principios religiosos tradicionales, ya que para cada una de estás la afirmación “estoy en la verdad” es correcta, y más aún su ortodoxia siempre eximirá las otras posturas condenando las que no son propias. Ahora, volviendo a la pregunta anterior, observaremos algo acerca de las diversas religiones no monoteístas en las cuales coinciden –en su mayoría- en los siguientes puntos:
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Sus dioses por lo general ejemplarizan los más altos ideales de las personas pero moralmente son peores que sus seguidores.
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Los dioses siempre están limitados a un solo plano; hay muchas limitaciones entre los dioses.
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Son caprichosos, preocupados por sus propios afanes y movidos por sus arrebatos más bajos.
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Son por lo general inmortales, pero algunos pueden morir, vemos que todos tienen un origen.
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Son inteligentes a lo sumo pero no omniscientes.
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Tienden a jugar con los mortales a su antojo
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Someten a sus seguidores al terror
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Exigen sacrificios para apaciguar su ira y para entregar favores
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Son ideados por la imaginación humana con el fin de mostrar algo en que creer y satisfacer la necesidad interna de adoración.
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Son permisivos en cuanto al trato con el ser humano y dan rienda suelta a sus apetitos alimentándolos con su propio ejemplo.
Las religiones monoteístas hablan acerca de Dios de la misma forma, ya que sus fundamentos teológicos acerca de Dios son prácticamente los mismos dentro de los cuales encontramos:
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Hay un Dios creador que es personal.
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Es un Dios que se muestra y revela.
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Es un Dios eterno, increado e indestructible.
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Es un Dios que es inmutable.
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Es un proveedor.
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No comulga con los ídolos, rechaza el pecado tajantemente y es totalmente santo.
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Es un Dios con voluntad, autoridad y personalidad propias.
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Exige adoración única
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Mantiene y provee a toda la creación
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Es justo en sus juicios y no hace nada por capricho.
Observamos, entonces, que no podemos hacer una relación de adoración al mismo Dios entre todas las religiones ya que en sus principios teológicos es diferente. Y aunque muchos alegan que todas las religiones conducen al mismo Dios tendríamos muchas objeciones. Partiendo desde el ámbito teológico que nos atañe (es decir el cristianismo Bíblico), vemos que la unión con otras religiones para sincretizar o más aún, establecer algún tipo de diálogo de carácter religioso es imposible siendo tratado ampliamente en las escrituras; Dios está completamente apartado de los ídolos y condena a cualquiera que les adore (Ex 20.1-5; 34.12-17; Dt 4.15-19; 5.6-9; 13.7-17; Jue 2.11-14; 2Re 17.7-18; Jer 32.30-35; Ez 16.1-63; 20.1-43; 23.1-49; Os 8.4-6; Sal 81.9-16; Sal 106.19-20, 36-40; Ro 1.24-32) también para el cristianismo es un absurdo rendir culto a lo que nada es y a lo que nada vale, es decir, a los ídolos (Is 41.1-29; 44.9-20; Jer 10.11-12; 1Co 8.4-6) y al mismo tiempo abandonar al único y verdadero Dios (Jer 2.5,13; Ro 1.18-32), poniendo en peligro la consecución del reino (1Co 5.11; 10.14-22; Ga 4.8; Ap 21.8; 22.15)
Surge una pregunta entonces: Si teológicamente es imposible una interacción religiosa con otras religiones, entonces ¿El ecumenismo atenta contra la ética teológica del cristianismo?
La respuesta a es un rotundo si. Lamentablemente en el siglo XX y después del concilio Vaticano II donde Roma expresó su interés de unificar las religiones surgidas del Cristianismo con el fin de presentar a la iglesia de cristo como una sola y está reflejado en la “Declaratio Redintegratio” sobre el ecumenismo, con el fin de volver a traer a los “hermanos separados” bajo el poder de Roma y unificar así la denominada religión Cristiana. Y posteriormente comenzó a hacer algunos cambios con el fin de sincretizar con los diferentes caminos religiosos. Para el actual Papa Joseph Ratzinger es algo casi imposible y defiende esta posición diciendo:
“Los dogmas son difíciles de aceptar, y el mundo nacido de la reforma del siglo XV comparte solo unos de nuestros dogmas, mientras se siente obstaculizado por otros. Sin embargo no se trata de abolir los dogmas, porque no se puede abolir la verdad que nos enseña el camino que hay que seguir y que es el hilo que mantiene la unidad de la iglesia. Es importante tener una identidad que no depende de la opinión de la mayoría, que mañana puede pensar lo contrario de lo que opina hoy, porque la verdad que nos precede nace de la verdad del Espíritu Santo. […] Creo que una identidad profunda y clara no puede ser arbitraria solo puede ser resultado de la revelación que confiere claridad al diálogo y proporciona la apertura necesaria para adherirse a la verdad.”[1]
Ante las declaraciones de Ratzinger se podría hablar acerca de un acercamiento de diálogo interreligioso con el propósito de llegar al a verdad, sin embargo después de su coronación como Papa, sus declaraciones hacen más evidente que para el primado la dogmática es inviolable y todo aquel que busque la salvación de su alma tiene por necesidad que adherirse a la iglesia católica pues “fuera de la iglesia católica no hay salvación”[2], entonces, ¿Cual es el propósito de la iglesia al hablar de un acercamiento ecuménico realmente? Argüimos nuevamente la adhesión de las demás confesiones religiosas al poder del papado romano, sin embargo en estos momentos comenzaremos a apreciar la verdadera cara del ecumenismo partiendo desde el propósito Romano y sus implicaciones teológico-dogmáticas.
La carta abierta al ecumenismo se abrió desde el concilio Vaticano II y toma poder en sus confesiones dogmáticas y en especial el catecismo donde afirma lo siguiente:
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Dios dispuso a la iglesia Católica como estandarte y portador de la verdad “Esta es la única Iglesia de Cristo, de la que confesamos en el Credo que es una, santa, católica y apostólica” (art 811)
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La iglesia reconoce a los Judíos (Art 839), Musulmanes (Art 841) a los hermanos separados (es decir a los Cristianos), y finalmente a los no cristianos argumentando que “Todos los pueblos forman una única comunidad y tienen un mismo origen, puesto que Dios hizo habitar a todo el género humano sobre la entera faz de la tierra; tienen también un único fin último, Dios, cuya providencia, testimonio de bondad y designios de salvación se extienden a todos hasta que los elegidos se unan en la Ciudad Santa” (art 842)
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La iglesia reconoce a todas las religiones no cristianas como “todavía en sombras y bajo imágenes, del Dios desconocido pero próximo ya que es Él quien da a todos vida, el aliento y todas las cosas y quiere que todos los hombres se salven” (Art 843)
Hablar ace
rca de la veracidad de todas las religiones y que todas ellas nos conducen a Dios es una muestra de ignorancia de los fundamentos de la religión Cristiana, de su trascendencia y mucho más de los atributos de Dios en cuanto a su relación con el hombre. Ahora veamos un poco, más de cerca qué dicen las escrituras acerca de las tendencias ecuménicas y cómo también encontramos un solo camino a Dios.
Lea el artículo anterior: I Parte
[1] Cardenal Joseph Ratzinger hablando acerca del ecumenismo, en especial acerca de la pregunta “¿Los dogmas son obstáculos para el ecumenismo y la unión de los cristianos? Entrevista para la cadena española PAX TV en 1998
[2] Catecismo de la iglesia Católica de 1993 Artículo 845 sobre la catolicidad de la iglesia.
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victorio
13. jun, 2011
Ahora si que nos entendemos bien.
Libertad
30. jun, 2011
Es grato saber que tenemos hermanos en la fe divulgando la verdad, estos artículos nos motivan a estudiar la Biblia y amar mas al único y verdadero Dios.