El Ecumenismo ¿un problema de hoy? (III Parte)
Publicado el 02. Aug, 2010 por admin en Ecumenismo
Las escrituras nos hablan de un único Dios que se ha revelado, desde génesis hasta el Apocalipsis, en repetidas ocasiones, vemos que Dios juzga al pueblo escogido por el hecho de ir tras dioses paganos incluso vemos que las escrituras Dios mismo habla acerca de su unicidad y su exclusiva adoración (Ex 20.3, 23; 22.20; 23.13, 24; 34.17; Dt 8.19; 32.1-47; Jos 24.14, 20, 23; 1Sa 7.3; Is 31.1; Jer 1.16; 7.6), pero, ¿por qué hablar de otros dioses? La Biblia claramente enseña que el hombre busca adorar a las criaturas antes que a Dios (Ro 1.21-23; Gal 4.8), y que al mismo tiempo, Dios prohíbe cualquier tipo de relación interreligiosa con otras culturas (Ex 23.13, 24, 32-33; 34.15; Dt 6.14; 7.4, 16, 25; Dt 11.16-28; 12.2-3, 30-31; Dt 13,1-18; 17.1-5; 18.20; 20.18; 28.36; 30.17; Jos 23,7), mostrando siempre su superioridad delante de los otros dioses (Ex 15.11; 18.11; Dt 4.7; 10.17; Jos 22.22; Sal 82; 86.8; 95.3; 96; 97-7-9; 115; 135.5; 136.2; Is 36.20; Jer 2.11, 28; 10.11; Jer 16.20).
Hay gran evidencia escritural acerca de las reprensiones, castigos y juicios que ejecuta Dios acerca de aquellos que le deshonran y al mismo tiempo se van en pos de otros dioses.
La Biblia es muy clara acerca de la única forma de acercarse a Dios, la cual siempre ha sido Cristo (Jn 1.4; 3.16, 18; 11.25; 14.6; Hch 4.12), no un camino trazado por obras o cultos, incluso, hablar acerca de los diversos caminos para acercarse a Dios, muestra una tendencia primaria para rechazar a Cristo y su Obra.
Jesús se oponía al culto idolátrico y sin sentido
Vemos en las escrituras y más en el ejemplo de Jesucristo, que él mismo enseña la no adoración personalista ni humanista basada en conceptos de las religiones y al mismo tiempo sincretizar con otras religiones. Muchos tomaran el tema de la mujer samaritana y su conversación con Cristo con el fin de demostrar que Jesús hablaba de acercar las religiones; muy sin embargo, vemos en el contexto bíblico que se discute primeramente acerca de Cristo como el agua viva y posteriormente acerca de la adoración al Dios de Israel y su lugar central de Culto (Jn 4.1-42)[1].
Jesús siempre hablo en medio de sus parábolas de tres cosas, Primero, habló acerca del hombre pecador, luego acerca del carácter de Dios en la salvación y su rol como Mesías y por último, el llevar una vida cristiana digna y sana conforme a Su santo evangelio (Mt 4.10; 5-7; 15.1-20) y aludiendo a cristo como reformador de todas las creencias del mundo en un lenguaje de aceptación y tolerancia, pero niegan que Cristo vino a cumplir perfectamente la ley (Mt 5.17) dentro de la cual el culto idolátrico y la comunión con otras ideologías y corrientes teológicas es completamente prohibida. ¿Y su diálogo con los fariseos y los saduceos? Jesús polemizó siempre las prácticas de estos dos grupos teológicos del judaísmo, recordemos que Jesús vino a enseñarle a su pueblo acerca de la adoración al verdadero Dios y como vivir realmente su profesión de fe, no a establecer una nueva religión (por eso la verdadera religión de Dios no comienza en el primer siglo sino desde el Génesis).
¿Por qué no confesar una integración interreligiosa o ecuménica como Cristianos?
Recordemos que el Ecumenismo es un movimiento que busca como objetivo el unificar las iglesias o al menos acercarlas; con el fin de obtener múltiples y mutuos beneficios.
Dentro del término “ecumenismo cristiano” se apela al segundo mandamiento “amarás a tu prójimo como a ti mismo”, pero tomándolo dentro del contexto de la permisividad moral y teológica, olvidan los mandatos dados en la escritura que prohíben cualquier relación con los paganos.
Las ideologías ecuménicas promueven la filosofía “el amor es superior a la sana Doctrina” y predican un evangelio social, humanista y el uso de las obras para salvación y una adhesión simple al cristianismo como parte del proceso de salvación (algo parecido a lo que se enseñaba en la antigüedad por los imperios paganos) negando el principio Bíblico: “En esto conocemos que amamos a los hijos de Dios, cuando amamos a Dios, y guardamos sus mandamientos. Pues este es el amor a Dios, que guardemos sus mandamientos; y sus mandamientos no son gravosos” (1Jn 5.2-3) y al mismo tiempo las ordenanzas bíblicas que hablan acerca de la conservación de la sana doctrina y el no comulgar con prácticas no cristianas (He 13.9; 2Jn 2.8-11; 2Pd 3.18-19)
Hoy en día los pensadores ecumenistas hablan de tener una mente abierta y dispuesta al diálogo con el fin de encontrar la verdad, pero es una muestra clara del desconocimiento de la dogmática cristiana, y al mismo tiempo el rechazo adrede de las escrituras poniendo en tela de juicio los mandatos de Dios y más aún la obra de Jesucristo como salvador de su iglesia. Las escrituras hablan acerca de ser aprobados en cuestiones teológicas (2Ti 2.15), un uso de la sana doctrina de acuerdo a las escrituras (2Tim 4.1-2), las cuales son inspiradas por Dios (1Tim 3.16-17; 2Pd 2.21) y velar porque la doctrina se mantenga pura y sin mancha (Pro 3.5-6; Hch 20.28-31; Ro 8.9; 16.17; 1Co 1.17,31; 11.9; 15.33; 2Co 6.14-17; Ga 1.7; 5.16-21; Ef 5.11; Fil 3.17-20; Col 2.6-8; 2Tin 4.1-5; 1Jn 1.5-7; 2Jn 10-11 3Jn 3.11; 1Pd 3.15-17; Jud 3).
No podemos negar que por causa del pecado el corazón del hombre es un taller para elaborar ídolos[2], y que es por medio de este pecado que siempre está dispuesto a dejar a Dios por irse tras los ídolos y por eso el mandato continuo de alejarnos de la Idolatría; además Jesús ordena a los cristianos predicar el evangelio para salvación, no hacer pactos ni acercamientos a las otras religiones; de otra manera, seguir a Cristo no sería el único camino y mucho menos no habría necesidad de predicar el evangelio por cuanto todas las religiones conducen a Dios. Es necesario predicar el evangelio de Cristo, denunciar el pecado y separarnos de todo aquello que nos aleja de la verdad del Dios vivo para no ser partícipes de sus pecados (Ef 5.6-11)
¿Hay más mediadores entre Dios y los hombres?
Esta ha sido una de las discusiones más acérrimas que ha tenido el Cristianismo desde el concilio de Nicea II donde se probó el culto a las imágenes so pretexto de “ilustrar a los ignorantes” pero sabemos que donde hay una imagen que represente algo sagrado y como dice Agustín, “cuando las imágenes son colocadas en lugares altos y eminentes para que las vean los que rezan y ofrezcan sacrificios, impulsan el corazón de los débiles a que por su semejanza, piensen que tienen vida y alma”[3], terminan siendo idolatradas por cuanto la perversidad de su corazón, y es por esta razón por la cual el Apóstol Juan nos exhorta a huir de la idolatría (1Jn 5.21). Ahora, volviendo a nuestro tema en cuestión, ¿hay acaso otros mediadores entre Dios y los hombres?
La respuesta a esta pregunta es un rotundo No, ya que sabemos que solo hay un camino al padre (Jn 14.6) y dirán los ecumenistas “Eso me lo dice usted por ser Cristiano, pero, ¿y si Dios mostró su camino a otras culturas y envió su cristo, como mahoma, o Vishnú, entre otros? ¿No es acaso inviable que la doctrina del amor se aplique en todas las religiones y esa paz que transmita sean el camino a Dios? Aquí podremos alegar entre todas las religiones lo siguiente:
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Cuando se
habla de ecumenismo siempre se toca el tema de la unicidad de las religiones alegando que “La Iglesia católica no rechaza nada de lo que en estas religiones hay de santo y verdadero. Considera con sincero respeto los modos de obrar y de vivir, los preceptos y las doctrinas, que, por más que discrepen en mucho de lo que ella profesa y enseña, no pocas veces reflejan un destello de aquella Verdad que ilumina a todos los hombres”[4] -
Todas las religiones conducen a un fin común, hacer sentir un haz de esperanza y seguridad al hombre frente a sus temores, sin embargo, no tienen el mismo sentido de fe, por lo general, se aferran a sus tradiciones con el fin de agradar a sus dioses.
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La única tendencia religiosa que habla de muchos mediadores es el gnosticismo, quien ubica dentro de la historia muchos “cristos” y relacionan con este tipo de llamado a todos los hombres que han marcado hitos en la historia desde los dioses egipcios hasta el Dalai Lama.
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Los intercesores en las diferentes religiones no existen, por lo general los únicos que pueden relacionarse con los dioses son los sacerdotes y son representados en la figura del emperador o líder de la cultura específica.
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Dentro del catolicismo, los intercesores son los santos y María, incluso, por medio de sus obras pueden hacer que los pecadores sean mas santos y sufran un periodo muy corto en el purgatorio (que es completamente antiescritural y al mismo tiempo fomenta la salvación por obras)
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Hay religiones que niegan el uso de intercesores dentro de sus culturas, tanto el Islam como el hinduismo y el budismo, hablan de una salvación basada en el esfuerzo humano. Para los Islámicos, Mahoma es el último profeta, quién les enseño las bases del camino del muslím (consagrado) con el fin de acercarse a Dios y salvarse de la condenación. Los budistas e hinduistas hablan del karma y el samsara; para los primeros solo cuando cambien los dioses cambiara su tragedia pero perfeccionaran en el camino; los últimos, hablan de la destrucción del ciclo kármico y las reencarnaciones basados en el camino de ocho partes y buscando la destrucción final o el nirvana, que es el estado de iluminación final y el fin del ciclo del karma.






Florentino
30. Oct, 2010
hola querido pastor, me regocijo en el Señor cuando descubro a sus verdaderos siervos y más cuando estas enseñanzas le haran bien a la familia de Cristo, a la familia de Dios, me interesó el tema por lo que mi iglesia a asumido para sí la campaña inventada por Rick Warren con su famoso libro de “una vida con propósito” y el contovercial “celebremos la recuperación” nos es preocupante por lo que ya descubrimos de que Rick Warren fomenta el ecuminismo muy abiertamente sin ningun sustento bíblico como así usted si lo denuncia. Que el Señor le siga usando y bendiciendo.