Como ofrendar para Dios
Publicado el 18. oct, 2010 por admin en Diezmo y Ofrendas
¿Cómo deben los cristianos “Dar”?
La acción de dar, es decir de tener un corazón desprendido no solo es un principio Bíblico sino también una enseñanza que encontramos en ambos Testamentos.
En el Antiguo Testamento, podemos observar cómo individuos, así como la nación de Israel entregaban a Dios sus ofrendas y cómo pagaban sus diezmos.
De igual manera en el nuevo Testamento, a los creyentes se les insta a “dar” en forma generosa (Mateo 6:2-4; 2Cor. 9:6-7). En ese sentido; la pregunta que surge de toda esta enseñanza para todos los creyentes en Cristo, es la siguiente: ¿Cómo debemos dar? El apóstol Pablo lo instituye claramente en dos pasajes claves del Nuevo Testamento; los cuales no hay duda que sí están dirigidos a la Iglesia. Veamos por separado cada uno de estos textos:
• 2ª a los Corintios 9:7
En este versículo encontramos tres directrices muy claras sobre la actitud que todo cristiano debe tener y poner en práctica, a la hora de “dar”:
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Como cada quien proponga en su corazón (en forma voluntaria).
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No por obligación (sin esperar nada a cambio).
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Con alegría (no con un sentimiento de tristeza como cuando se está perdiendo algo).
• 1ª a los Corintios 16:2
En este versículo se amplía un poco más la enseñanza e instrucción sobre cuándo, cómo y cuanto dar:
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Cada primer día de la semana, es decir, periódicamente.
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Según haya prosperado, es decir, proporcionalmente.
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Hace la aclaración de que se trata de “ofrendas” no diezmos.
Estos principios y enseñanzas las encontramos en los pasajes del Antiguo Testamento, así como del Nuevo Testamento. Hagamos una comparación de ambas enseñanzas de forma tal que podamos observar que en ambos Testamentos las instrucciones a ser generosos a la hora de dar, están claramente mostrados en la Palabra de Dios:
Antiguo Testamento. |
Nuevo Testamento. |
Abraham no dio sus diezmos por obligación ya que no hay ni un solo versículo que diga que Dios o el sacerdote se lo exigieran. Lo hizo de corazón. Fue un acto voluntario y espontáneo (Gen. 14:18-20). En el caso de Jacob fue prácticamente lo mismo, aunque sabemos que Jacob lo hacía con cierto interés. (Gen 28:22) |
En el Nuevo Testamento, Pablo enseña lo siguiente: “Cada uno dé como propuso en su corazón…” (2Cor. 9:7) Esto quiere decir que nosotros decidimos qué, cuánto y cómo damos. Como Abraham y Jacob, debemos dar sin que se nos exija, pero en nuestro caso como un acto de gratitud. |
Abraham dio proporcionalmente, es decir, dio la décima parte (eso significa la palabra “diezmo”), esto es una proporción de todo lo que había ganado en su guerra contra sus enemigos. (Gen. 14:20) Por su parte, Jacob prometió apartar para Dios su diezmo de todo lo que le diera. Esto significa que le prometió darle la décima parte, es decir, una proporción de todo lo que le diera. (Gen. 28:22) |
En cuanto a esto, Pablo dice que debemos dar “según hemos prosperado”, es decir proporcionalmente. (1Cor. 16:2) Cabe señalar que, como es “como cada uno propone en su corazón”, la proporción en la que hemos de dar es la que nosotros mismos elijamos, puede ser desde un diez, hasta un mayor porcentaje, y esto siempre variará según vayamos prosperando. |
Jacob prometió dar su diezmo de todo lo que Dios le habría de dar. Es decir durante toda su vida. Por eso entendemos que toda su vida apartó la décima parte de todo lo que recibía. (Gen. 28:22) No dice que solo se refería a una o dos veces solamente. Una traducción más exacta sería la siguiente: “De todo lo que me des, sin falta apartaré el diezmo para ti” |
Como ofrendar o dar al Señor (en proporción de lo que Dios nos ha dado) debe ser un acto de gratitud, y debe ser entregado cuando la Iglesia se reúne para adorar a Dios. Recordemos que Pablo nos manda que lo hagamos, es decir es una obligación de cada hijo de Dios. Dice claramente: “Cada primer día de la semana”, o sea, todas las semanas del mes (1Cor. 16:2). Como ya dijimos es algo periódico, durante toda nuestra vida, ya que nunca dejamos de ser hijos de Dios, si verdaderamente fuimos salvos. |
Abraham dio sus diezmos a un sacerdote. En el Antiguo Testamento aprendemos que el sacerdote era el intercesor entre Dios y los hombres. Por eso, al dárselo a un sacerdote, podemos decir que fue a un siervo de Dios a quien se lo entregó. (Gen. 14:18-20). El pueblo judío pagaba sus diezmos para el sostenimiento de los Levitas y para sostener su gobierno Teocrático. Es decir el diezmo instituido en el Antiguo Testamento era de carácter obligatorio y era considerado como el pago de impuestos de la nación Judía por tener un gobierno Teocrático. |
Pablo esta enfatizando que se de cada primer día de la semana, que es el la fecha en que la Iglesia se reúne a adorar y ministrar a Dios (1Cor. 16:2). Actualmente ya no tenemos sacerdotes, ya que Cristo es quien ahora intercede por nosotros. Hoy nosotros damos para sostener a la iglesia local y si queremos para sustentar el ministerio que otros están haciendo por la causa de Cristo, de hecho Pablo dejó registrado que algunas iglesias le proporcionaban sustento para su ministerio (Filipenses 4:15-19) [2]*. |
Podemos ver entonces que el “conflicto” entre quienes están a favor de la práctica del Diezmo y de quienes están en contra, consiste simplemente en que quienes lo aceptan ignoran que las ofrendas son las que realmente Dios ha instituido para Su Iglesia, porque cuando ofrendamos:
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1. Debemos hacerlo de forma generosa.
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2. Proporcional a como Dios nos está bendiciendo.
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3. Periódicamente sin fallar.
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4. Con alegría y desprendimiento natural, sin codicia y sin esperar nada a cambio.
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5. Voluntariamente y sin presiones.
Todas estas instrucciones de la forma de cómo, cuándo y cuánto debemos dar, nos liberan de la codicia, del amor al dinero; generando en nosotros el carácter de Cristo que vino a servir y dar su vida en rescate por muchos. Cuando ofrendamos le estamos “diciendo al dinero” que no nos gobierna, que no controla nuestras vidas y que damos porque sabemos que Dios es el dueño del oro y de la plata y que finalmente El es quien nos provee no solo para sostenernos sino para seguir dando más y más para Su causa y por Su causa.
Recordemos que cuando estos patriarcas vivieron, aún no existía el pueblo de Israel como tal, tampoco había una ley que obedecer. Estos hombres dieron su diezmo como una forma de honrar y de agradecer a Dios, no por legalismo, sino que lo hicieron en forma voluntaria.
Nosotros como fieles adoradores, también debemos dar de los recursos que nos da Dios; como propongamos en nuestro corazón. En forma proporcional a cómo Dios nos está bendiciendo, esto muchas veces significará mucho más del 10% y en otros casos menos que el 10%. Además de eso debemos hacerlo en forma periódica (cada semana) durante todo el tiempo que duren nuestras vidas en esta tierra.
En conclusión, esto es lo que claramente enseña la Biblia. Así como a Abraham, nadie le exigió el pago de sus diezmos y Jacob decidió el mismo que apartaría su diezmo de todo; en las Iglesias de Cristo no se debe exigir a nadie a que se dé por obligación. Sin embargo, sí debemos enseñar a cada creyente lo que el apóstol Pablo inspirado y guiado por el Espíritu Santo enseño a la Iglesia.
Dios se encargará de tratar con la vida de cada uno de sus hijos, si estos están obedeciendo o no lo que el Espíritu Santo enseñó por medio del apóstol Pablo a la Iglesia, sin embargo estamos seguros que cuando uno es verdaderamente hijo de Dios, no existirá problema alguno para dar generosamente de todo lo que Dios nos da; no solo para sostener a la iglesia local sino también a quienes trabajan haciendo ministerio.
Complemente esta enseñanza con la que la Biblia enseña sobre el Diezmo:
Toda la Verdad sobre el diezmo
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[2]Jamieson, R., Fausset, A. R., & Brown, D. (2002). Comentario exegético y explicativo de la Biblia – tomo 2: El Nuevo Testamento (508). El Paso, TX: Casa Bautista de Publicaciones.
2*(15. sabéis también vosotros—tan bien como yo. al principio del evangelio—desde la fecha de la era cristiana filipense; a la primera predicación del evangelio en Filipos. cuando partí de Macedonia— (Hechos 17:14). Los filipenses habían seguido a Pablo con sus subsidios, cuando salió de Macedonia y llegó a Corinto. 2 Corintios 11:8, 9 así concuerda con el texto aquí, coincidiendo en ambas Epístolas la fecha asignada a la donación, a saber, “al principio del evangelio” en ésta, y a su primera visita a Corinto en aquélla. [Paley, Horae Paulinae]. Sin embargo, la donación aludida aquí no es la misma que recibió en Corinto, sino la que le fue enviada a “Tesalónica una y otra vez” (v. 16). [Alford]. en razón de dar y recibir—En la cuenta vuestra y mía, “el dar” fue todo de parte vuestra, “el recibir” todo de la mía.[2])





ALBERTO LEON CASTAÑEDA PEÑA
12. nov, 2010
Oro al Señor que llene tu vida de paz y mucha sabiduria de lo alto al leer estos documentos respecto al dar. Bendiciones.
sergio
18. may, 2011
Hermanos los animo a que nunca dejemos de diezmar u ofrendar, pues es parte de nuestra vida como hijos de DIOS.
El dinero es un tema delicado pues el movieminto de la prosperidad que se manifiesta en muchas iglesias al rededor del mundo a dañado y ensuciado el evangelio de nuestro Señor Jesucristo. Ha llegado el grado de que muchos en las iglesias se han retirado o an dejado de ofrendar y diezmar como DIOS lo ha establecido en su plabra. Hermanos dejemosle el juicio a nuestro Señor sobre esos “ministros” codiciosos, Él se encargará.
Oremos por todos aquellos que han sido lastimado, aquellos que se han alejado del evangelio y aquellos que han dejado de dar a DIOS.
Libertad
13. jul, 2011
El dar es algo maravilloso, reconforta el alma y nos llena de paz y amor.
mariluz
09. ago, 2011
Reconozco que es un tema que me ha costado entender…pero finalmente lo entendí,( solo gracias a Dios porque nunca lo he compartido con nadie)
No me cuesta ser generosa ante una necesidad donde yo veo que es así ,pero ofrendar en mi iglesia…eso era otra cosa!!! me decía a mi misma que yo lo necesitaba más.
Hasta que el Señor me ha hecho entender,primero: que es
un acto de OBEDIENCIA a El y de saber donde está ,de verdad , mi corazón (donde esté vuestro tesoro allí estará también vuestro corazón.Mt.6:21)
y segundo : aprender a CONFIAR en mis pastores ,que a lo que ellos destinen ese dinero será porque el Señor los guía ahí. Doy gracias a Dios por ellos!!!
Ojala, esto que les comparto ,pueda ayudar si alguien está
luchando con este tema del diezmo.
Manuel
19. dic, 2011
El tema siempre ha sido complicado para mi, pues veo mucho énfasis en ensenar y hacer respetar la acción de dar, en lo cual yo no discrepo, y no ensenamos ni practicamos lo que las mismas escrituras dicen en relación con el uso de esos recursos.
Cada vez es mayor la necesidad de un estado financiero fuerte en la mayoría de las “iglesias”, para poder hacer frente a la ostentación, de nuestros edificios y de la infraestructura general, gastos excesivos que no dan margen a pensar Para que Dios estableció que el pueblo cumpliera con este deber?