Publicado el 08. ago, 2011 por admin en Crecimiento Espiritual
Los alcances del imperio babilónico fueron muy impresionantes. Es muy natural que el rey Nabucodonosor se sintiera satisfecho con sus logros. Al caminar en el terrado del palacio real, “…dijo: ¿No es ésta la gran Babilonia que yo edifiqué para casa real con la fuerza de mi poder, y para gloria de mi majestad? Aún estaba la palabra en la boca del rey, cuando vino una voz del cielo: A ti se te dice, rey Nabucodonosor: El reino ha sido quitado de ti… hasta que reconozcas que el Altísimo tiene el dominio en el reino de los hombres, y lo da a quien él quiere. En la misma hora se cumplió la palabra sobre Nabucodonosor… y comía hierba como los bueyes, y su cuerpo se mojaba con el rocío del cielo, hasta que su pelo creció como plumas de águila, y sus uñas como las de las aves” (4:30-33). ¡Se volvió loco!
(a) Orgullo: Los humanos somos propensos a jactarnos de grandes cosas. Rara vez nos acordamos de darle el crédito a la fuente de nuestra inteligencia, de nuestra salud, nuestras energías y de la vida misma. Esto le desagrada a Dios. Durante los terremotos, tornados, volcanes, tsunamis y otros desastres naturales, reconocemos la fragilidad y la debilidad de nuestra infraestructura social. Pero pronto lo olvidamos, y en poco tiempo volvemos a sentirnos seguros en los brazos de nuestro “sistema humano”. No tengo nada en contra de pensiones y pólizas de seguros, pero cuando el sistema bancario nos proporciona mayor paz que las promesas de Dios, lamentablemente hay algo que no anda bien dentro de nosotros.
Dios reacciona contra la independencia, la arrogancia y el orgullo. “…Dios resiste a los soberbios, y da gracia a los humildes” (1 Pedro 5:5). El orgullo causó la caída de Lucifer, la confusión en Babel, la muerte del rey Herodes, y aquí, la locura de Nabucodonosor.
Afortunadamente en el caso de este rey, hubo arrepentimiento: “Mas al fin del tiempo yo Nabucodonosor alcé mis ojos al cielo, y mi razón me fue devuelta…”. Cuando quitamos nuestra mirada de nosotros mismos y la ponemos arriba empezamos a alejarnos de la vida loca. “…y bendije al Altísimo, y alabé y glorifiqué al que vive para siempre, cuyo dominio es sempiterno, y su reino por todas las edades” (4:34). Cuando reconocemos la soberanía de Dios y decidimos depender de Él empezamos a vivir una vida sana y equilibrada.
(b) Irreverencia: En el capítulo siguiente, Belsasar, hijo de Nabucodonosor, hizo una gran fiesta para sus nobles. El orgullo de su padre, el juicio de Dios y la conversión de Nabucodonosor no tuvieron impacto en su forma de pensar. Daniel le dijo: “Y tú… Belsasar, no has humillado tu corazón, sabiendo todo esto; sino que contra el Señor del cielo te has ensoberbecido, e hiciste traer delante de ti los vasos de su casa, y tú y tus grandes, tus mujeres y tus concubinas, bebisteis vino en ellos; además de esto, diste alabanza a dioses de plata y oro… y al Dios en cuya mano está tu vida, y cuyos son todos tus caminos, nunca honraste” (Daniel 5:22,23).
Unas pocas horas después, Belsasar fue matado por el ejército invasor. Algunos, por ignorancia, tratan las cosas de Dios con irreverencia. Otros, acostumbrados al ambiente cristiano, pueden ser irreverentes por familiaridad o aburrimiento. ¿Está usted consciente de que Cristo está presente cuando dos o tres se reúnen en Su nombre? ¿Su comportamiento refleja esta realidad? ¿Estamos conscientes de que daremos cuenta a Dios de cada palabra que sale de nuestra boca? ¿Nuestras conversaciones y nuestras cartas reflejan esta realidad?
Tags: El orgullo provoca la ira de Dios
Hilton Perez
08. ago, 2011
gracias a Dios primeramente y a ustedes ciervos del Dios altisimo x tan bendecida dotrina…bendiciones
mariluz
08. ago, 2011
GRACIAS!!!
El Señor esta trabajando conmigo en este sentido,me ha ayudado mucho este articulo.
que ÉL les siga usando .
BENDICIONES
JANI
09. ago, 2011
Gracias por la refleccion!! que así nos ayude Dios a ser conforme a su corazón y podamos segui su ejemplo..
SAUL
09. ago, 2011
SOLO DIOS ES DIGNO DE TODA ADORACION Y RRREVERENCIA TODO FUE CREADO POR EL Y PARA EL, BENDITO SEA EL NOMBRE DEL DIOS ALTISIMO ALELUYA!
wally Portillo
15. ago, 2011
De mucha Bendición la Exhortación que hacen a través del artículo.. Que Dios les Bendiga grandemente y les ayude siempre a obrar conforme el deseo y la voluntad Perfecta del Padre Celestial. estan en mis oraciones. Un Abrazo!!