¿Qué es la Biblia, cual es su verdadero propósito?

¿Qué es la Biblia, cual es su verdadero propósito?

Publicado el 07. nov, 2011 por en Proyecto - El Evangelio

La historia de la Biblia por DR. C. TRIMP

Cualquier persona capaz de leer puede ver que la Biblia contiene largas secciones de material narrativo, tanto en el Antiguo y Nuevo Testamentos. Parece que a través de los siglos, un número abrumador de eventos ocurrieron que fueron dignos de transmitirlos a las generaciones subsecuentes. Consecuentemente, nuestra lectura de la Biblia tratará más bien exclusivamente con aquellas historias la Biblia misma nos obliga a hacerlo así. Lo mismo es verdad de la predicación como la administración de la Palabra de Dios que nos llega en la Escritura.

Obviamente, la Biblia no es un tratado filosófico proveyendo intuiciones profundas de un mundo más alto acerca del cual la gente ordinaria tiene poco entendimiento. Si la Biblia fuera esa clase de documento, entonces cada predicador necesitaría convertirse en una especie de filósofo popular capaz de interpretar un escrito profundo de una manera entendible dentro de la universidad pública que nosotros llamamos la iglesia. Pero el predicador no es esa clase de maestro porque la Biblia no esa clase de libro.

La Biblia no cayó del cielo, ni fue excavada de las profundidades de la tierra, como una especia de oráculo conteniendo fórmulas virtualmente indescifrables y proverbios profundos. El pastor no necesita adoptar los aires de un mago o hechicero. El no necesita romper códigos o descifrar un mensaje secreto. El no es un místico, y mucho menos un malabarista sobre las cuerdas flojas de la alegoría o predicción. Su trabajo es mucho menos sensacional: él necesita solamente transmitir una antigua historia.

Ni es la Biblia un manual de dogmática reformada o teología sistemática, donde todas las verdades de las confesiones están cuidadosamente arregladas, definidas y explicadas.

Ocasionalmente parece que la Biblia muestra poca afinidad con nuestros conceptos doctrinales, e incluso se ríe un poquito de ellos. Después nos da un sentido de vergüenza al leer varias historias o porciones de la Escritura una inquietud que sale a flote en nuestros estudios de la Biblia, por ejemplo. Tenemos el sentimiento incómodo de que algo no encaja muy bien y que nosotros no entendemos realmente el significado de la historia después de todo. En adición a esto, sentimos que muchas historias de la Biblia son genuinamente asombrosas, algunas un poco toscas, incluso terrenales. En tiempos antiguos, nuestros ancestros pensaban que aquellas historiales terrenales difícilmente debían ser leídas con decencia para los devocionales familiares. Actualmente, son aquellas historias asombrosas a las que difícilmente se les presta oído en nuestra sociedad. Por ejemplo, ¿quién quiere oír acerca de aquella deidad militar que ordenó que las ciudades cananeas enteras sean quemadas completamente?

Todas estas observaciones tienen que ver con el hecho de que la Biblia contiene, en primer lugar, una colección de historias.

Además, estas son historias que no han sido escritas de acuerdo a las reglas de la historiografía que usamos hoy día en nuestra cultura. Mucha información falta que en nuestro día estaría incluida. Algunos puntos de información están incluidos que nosotros hubiéramos omitido. En un punto, el autor bíblico puede relatar cuidadosamente acerca de un período de tiempo o detalle en particular. En otro punto, el mismo autor se salta décadas sin una palabra, como si poco de estos años valiera la pena de relatar. Esa es la clase de Biblia que nosotros hemos recibido: una colección compuesta extraordinariamente de historias singulares.

Esta observación, fácilmente verificable, nos dice mucho acerca del Dios de la Biblia y acerca del pueblo que pertenece a este Dios. Evidentemente Él considera importante que su pueblo conozca, primero que todo, un número de eventos de tiempos más tempranos y más tardíos. Cualquier fe que sea, el conocimiento de la fe es también conocimiento factual. Vista de esta manera, podríamos decir que toda la fe es también fe histórica para usar un término del pasado que conlleva algo de bagaje teológico.

Para llegar a la fe no necesitas primero estudiar filosofía. Pero sí necesitas conocer la historia—una vieja, vieja historia de una cultura muy lejana. Esa historia es no obstante, de una u otra manera, muy relevante.

Por esta razón, Dios ha instituido un ministerio único en la iglesia, con miras a transmitir y explicar esa vieja, vieja historia. Este ministerio lo llamamos el ministerio de la Palabra.

Se lleva a cabo en el contexto de la liturgia, y en esa administración, el mensaje de Dios para hoy y mañana se nos declara en términos de una narrativa sobre ayer y anteayer. La vieja historia es capaz de familiarizarnos con Dios. En una serie de eventos que sucedieron hace mucho y que se dirigen a nosotros incluso el día de hoy al menos, ellos tienen la intención de dirigirse a nosotros Dios se muestra a sí mismo como el Dios viviente.

En la adoración pagana, una imagen escueta es el punto central. Con rituales mágicos tan viejos como los siglos la gente busca arrebatar la bendición o sabiduría de su deidad, y la imagen garantiza y asegura la cercanía de esa deidad. Pero tan central como es el ídolo para los paganos, así de central lo es para Israel la historia viviente: en esa historia, el Dios viviente se acerca a su pueblo. No se necesita algún chillido o murmullo; nada necesita ser arrebatado. Por esa razón, Israel nunca necesitó fórmulas o rituales mágicos.

Israel necesitaba algo más: más que cualquier otra cosa, Israel necesitaba aprender a escuchar porque Israel recibió de Dios una adoración sin imágenes (cf. Deut. 4:12-20; 18:9-19). Cualquiera que se sometía bajo la autoridad de la historia era redimido de los dioses que ha manufacturado en la forma de ídolos e ideas, y aprende a escuchar la clara voz del Dios viviente.

Deseamos reflexionar sobre este carácter de la Biblia y este carácter de la administración de la Palabra. Hay mucho que perder y mucho que ganar. Queremos ganar un entendimiento del carácter histórico de la auto-revelación de Dios, y juntos reflexionar sobre la expresión familiar predicación histórico-redentora. ¿Qué significa esto? ¿Cómo se lleva a cabo en el púlpito? ¿Cómo puedes evaluarla desde la banca?

Por supuesto, respuestas a estas preguntas han sido dadas en periodos más tempranos de la historia. Intensas discusiones acerca de la predicación histórico-redentora estallaron en los Países Bajos alrededor de 1940. En ese punto, la pregunta era si predicar sermones histórico-redentores (en contraste a los sermones ejemplaristas) sobre la narrativa histórica era un asunto de obligación o simplemente un asunto de referencia. Estos dos términos descriptivos aún son usados comúnmente en las discusiones acerca de la predicación. Pero la pregunta es apropiada: ¿Qué significan estos términos? ¿Cuál es el contenido real de estas dos frases populares? Responder a estas preguntas es el propósito de las próximas publicaciones.

Continúa leyendo el siguiente artículo: El Camino de Dios y el hombre.

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Respuestas3 a “¿Qué es la Biblia, cual es su verdadero propósito?”

  1. hector rodolfo llamosa

    07. nov, 2011

    como siempre excelentes sus comentarios , aunque esta vez me dejaron con muchas ganas de lo que sigue y espero que llegue pronto

  2. Jorge Eduardo Clavijo

    09. nov, 2011

    Recordados y muy amados hermanos quiero manifestarles mis mas sinceros agradecimientos por su maravilloso ministerio que ha sido de gran bendición para muchas Vidas como también para muchos ministerios, y en especial para mi vida mi familia, como también para el ministerio que el Señor me ha concedido. quiero comentarles que desde que inicie mi contacto con ustedes ya casi dos años, mi vida ha llegado a tener un equilibrio espiritual y doctrinal, aunque quiero decirles que no ha sido nada fácil, poderlo aplicar en la iglesia que el Señor me ha concedido pastorear quizá por la tradición en que se han venido moviendo desde hace mucho tiempo, pero bueno no me desanimo al contrario sigo el consejo del apóstol Pablo en Efe.3.18. y por esto oro para que Dios les abra el entendimiento y puedan comprender la verdadera doctrina de Cristo. por este motivo es que quiero agradecerles por todos los estudios que me han estado enviando continuamente. Que el Señor les siga bendiciendo y ayudando en su valioso ministerio para toda la iglesia.
    Con mucho Agradecimiento.

    su hermano en Cristo y Pastor Jorge

  3. CLAUDIA STELLA CHAPARRO MUÑOZ

    10. nov, 2011

    La Biblia es la Palabra de Dios exhalada para mostrarnos el plan redentor de Dios para la humanidad y para Dios darse a conocer.

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