El camino de la redención

El camino de la redención

Publicado el 21. nov, 2011 por en Proyecto - El Evangelio

Cuando el apóstol le dice al oponente del evangelio en la isla de Chipre, “¿No cesarás de trastornar los caminos rectos del Señor?” (Hechos 13:10), él está hablando sobre el plan de salvación de Dios para el mundo y sobre la implementación particular de ese plan en el viaje misionero históricamente particular de Pablo y Bernabé. Aquí la referencia es a los caminos que Dios mismo concibe, establece y viaja.

Podemos decir lo mismo en relación a la instrucción que Priscila y Aquila le estaban dando a Apolos en Éfeso, cuando le explicaron más exactamente el camino de Dios, con respecto al cual él tenía cierto conocimiento (Hechos 18:25-26).

¡Hablar acerca de la historia de la salvación es hablar también sobre el plan e intención de Dios! Y la conclusión de todo esto solamente puede ser: “¡Oh profundidad de las riquezas de la sabiduría y de la ciencia de Dios! ¡Cuán insondables son sus juicios, e inescrutables sus caminos! (Rom. 11:33).

Al reflexionar de esta manera acerca de la manera en que Dios trata con su pueblo es en verdad una rica experiencia. Esta es la historia de la salvación, en donde hay vida para todos los hijos de Dios y un futuro abierto para todo el mundo. Porque en este camino, concebido por el Dios eternamente sabio, Dios mismo está guiando (Éx. 13:21). El está viajando con su pueblo (Éx. 33:16) y en medio de su pueblo (Éx. 34:9). En medio de la lucha, el es la ayuda de Israel como su vanguardia y retaguardia (Is. 52:12). ¿Cómo pudo ser tal historia una realidad simplemente en el pasado?

Debido a que Dios trata así con su pueblo, solamente una opción permanece para ese pueblo: ir con Dios por el sendero de la redención. ¿De qué otra manera podría tal pueblo vivir y sobrevivir?

Concerniente a esto, la Biblia también provee una instrucción muy notable. La Biblia describe este “ir” del pueblo por el “camino” de salvación como un caminar delante de Dios, y caminar con Dios, y un caminar de acuerdo a Dios.

Caminar delante de Dios (ante el “rostro/faz de Dios”) es una forma de vida que no está escondida de los ojos de Dios sino, al contrario, es conducida en la presencia redentoramente rica de Dios. Uno que vive delante de Dios se regocija de tener comunión con Dios (por ejemplo, cf. Gén. 24:40, 48:15-16; Sal. 56:14, 116:9).

Al mismo tiempo, tal comunión requiere que la vida del hombre sea aceptable delante de Dios. ¿Cómo podría el santo Dios jamás estar redentoramente presente en la vida de alguien que nunca lo honró? Por esa razón, la historia sobre el establecimiento del pacto con Abraham inicia con Dios diciendo, “Yo soy el Dios Todopoderoso; anda delante de mí y sé perfecto” (Gén. 17:1). Por la misma razón, esta era la regla preeminente para la conducta del rey de Israel, de acuerdo a la palabra de David a Salomón (1 Reyes 2:4; cf. también 3:6, 8:23, 25, 9:4 y 2 Reyes 20:3).

Caminar con Dios se refiere a una relación confiada e íntima con el Señor. Dos personas que “andan juntas” intercambian palabras de amor y verdad; ellas conocen sus planes e intenciones. Así es como Enoc y Noé caminaron con Dios (Gén. 5:22, 24; 6:9; cf. también Miq. 6:8 y Mal. 2:6).

Caminar según Dios es una descripción de obediencia al Señor y de seguir al Señor confiadamente. Israel tenía que saber que era completamente dependiente del Señor porque él los había escogido, adquirido y liberado como su propia posesión, en su elección, en el éxodo de Egipto, y al establecer el pacto en el Sinaí. Ese es el sentido del mensaje conmovedor del Señor que a través de la boca de su siervo Jeremías habla a Jerusalén diciendo: “Me he acordado de ti, de la fidelidad de tu juventud, del amor de tu desposorio, cuando andabas en pos de mi en el desierto, en tierra no sembrada” (Jer. 2:2; cf. también el discurso de Elías en el Monte Carmelo, 1 Reyes 18:21, y el lenguaje de la ley en Deut. 13:4-5). Parece claro que el caminar de Israel de acuerdo a la voluntad de Dios era lo opuesto de honrar dioses “extraños.” Uno que camina tras dioses extraños y anda en las procesiones paganas es como un hombre que camina detrás de una prostituta.

Él mismo se “deja llevar” y es conducido a una destrucción segura por su clara trasgresión del Primer Mandamiento (cf. Deut. 1:36: 4:3; 6:14; 12:30; Núm. 14:24; 32:12; Jos. 14:8-9, 14; 1 Reyes 11:4, 6).

Cualquiera que no camina “según” Dios de hecho le da la espalda a Dios y rompe con Dios. Este es el adulterio religioso que caracterizaba el pecado de Israel (Jer. 15:6) y que arrojó a Israel en la miseria de la cautividad.

Esta manera de hablar del Antiguo Testamento de “caminar según Dios” forma el trasfondo del lenguaje del Nuevo Testamento acerca de “seguir” a Cristo.

Si resumiéramos toda esta sección, diríamos que Dios y su pueblo están viajando juntos.

Dios abre el camino, y viaja en el camino y su pueblo puede viaja con él en ese camino. Ese es el corazón, el meollo de la historia. Esa es la historia de la salvación. Su inicio se halla en el amor y elección de Dios, y su meta se halla en la comunión con Dios. La historia de la salvación toma forma en los grandes hechos que Dios realiza en la ruta, y en el servicio que se le ofrece en amor como una ofrenda de gratitud por su propio pueblo.

El pueblo de Dios procede de Dios; el pueblo de Dios es guiado y llevado por Dios; y al mismo tiempo, el pueblo de Dios está viajando en ruta a Dios. Eso es lo queremos decir, en el sentido del Nuevo Testamento, con el amor de Dios, la gracia del Señor Jesucristo y la comunión del Espíritu Santo (2 Cor. 13:14). Se nos enseñó esta manera trinitaria de hablar por medio de la historia. Este es el secreto de una completa historia de amor.

También la podemos llamar el carácter histórico-trinitario de la historia de la salvación.

Video Recomendado: Paul Washer El Camino Angosto.

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Respuestas2 a “El camino de la redención”

  1. lucia

    21. nov, 2011

    muchas veces,el caminar con Dios es dificil,pero que hermoso es estar en comunion con el,cuando logras y perseveras,esa union con el creador,tu vida cambia.

  2. david

    21. nov, 2011

    realmente el señor sigue hablando … gracias hemanos Dios los siga bendiciendo

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