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	<title>Cristianismo Histórico &#187; Proyecto &#8211; El Evangelio</title>
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	<description>Predicando la verdad en tiempos de apostasía</description>
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		<title>Asidos a Dios</title>
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		<pubDate>Mon, 30 Jan 2012 05:00:43 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
				<category><![CDATA[Proyecto - El Evangelio]]></category>
		<category><![CDATA[Asidos a Dios]]></category>
		<category><![CDATA[Conocen a Dios por lo que oyen hablar de él]]></category>
		<category><![CDATA[creemos en él]]></category>
		<category><![CDATA[Debe haber un Dios —dicen— por lo tanto]]></category>
		<category><![CDATA[las Sagradas Escrituras que afirman que es posible conocer a Dios personalmente]]></category>

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		<description><![CDATA[Gustad y ved. Salmo 34:8 Por A.W. Tozer Fue el canónigo Holmes, de la India, quien allá por 1920, llamó la atención al carácter inferencial que tiene la fe de muchos hombres. Para la mayoría de la gente Dios es una inferencia, no una realidad. Es una deducción de evidencias que consideran adecuadas, pero El [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<h3 style="text-align: justify;">Gustad y ved. Salmo 34:8</h3>
<h3 style="text-align: justify;">Por A.W. Tozer</h3>
<h3 style="text-align: justify;">Fue el canónigo Holmes, de la India, quien allá por 1920, llamó la atención al carácter inferencial que tiene la fe de muchos hombres. Para la mayoría de la gente Dios es una inferencia, no una realidad.</h3>
<h3 style="text-align: justify;"><span style="color: #ff0000;">Es una deducción de evidencias que consideran adecuadas, pero El permanece desconocido para el individuo. &#8220;Debe haber un Dios —dicen— por lo tanto, creemos en él.&#8221; Otros ni llegan siquiera a tanto.</span></h3>
<h3 style="text-align: justify;"><span style="color: #0000ff;">Conocen a Dios por lo que oyen hablar de él. Nunca se han preocupado de dilucidar el asunto por ellos mismos, y han puesto la creencia en Dios en el fondo de sus mentes, junto con otra variedad de conocimientos que tienen. Para muchos otros Dios no es más que un ideal, impersonificado como lo bueno, lo bello, lo verdadero. O lo consideran como el principio vital o el impulso creador del fenómeno de la existencia. Las nociones acerca de Dios son muchas y variadas, y aquellos que las sustentan tienen todos una cosa en común: no conocen a Dios en una manera personal. Ni siquiera se les ha ocurrido que esto pueda ser posible. Aunque no niegan su existencia, no creen que sea posible conocerle como a cualquier otra persona o cosa.</span></h3>
<h3 style="text-align: justify;"><span style="color: #008000;">Los cristianos, por supuesto, van más allá de esto, a lo menos en teoría. Su credo les exige creer en la personalidad de Dios, y se les ha enseñado a orar: &#8220;Padre nuestro que estás en los cielos.” Ahora bien, la personalidad y la paternidad de una persona, conllevan la idea de conocerle personalmente. Esto lo admiten millones de cristianos, sin embargo. Dios no es más personal para ellos que para millones de no cristianos. Viven tratando de amar un ideal y de ser fieles a un mero principio.</span></h3>
<h3 style="text-align: justify;">Contra toda esta nube de vaguedad e incertidumbre se destaca la clara luz de las Sagradas Escrituras que afirman que es posible conocer a Dios personalmente. Una amante Personalidad domina toda la Biblia, caminando entre los árboles del huerto y respirando la fragancia de cada escenario. Siempre está presente como persona viva, hablando, rogando, amando, trabajando, y manifestándose personalmente cuando quiera y dondequiera su pueblo tiene la receptividad necesaria para recibir esa manifestación.</h3>
<h3 style="text-align: justify;"><span style="color: #008000;">La Biblia asume como hecho indiscutible que el hombre puede conocer a Dios, con la misma facilidad con que puede conocer cualquier persona u objeto que cae dentro de la esfera de su experiencia. Al referirse al conocimiento de Dios emplea los mismos términos que usa al tratar del conocimiento de objetos físicos. &#8220;Gustad y ved que es bueno Jehová&#8217;.&#8217; &#8220;Mirra, áloe y casia exhalan todos tus vestidos: en estancias de marfil te han recreado.&#8221;</span></h3>
<h3 style="text-align: justify;">&#8220;Mis ovejas oyen mi voz.&#8221; &#8220;Bienaventurados los de limpio corazón, porque ellos verán a Dios.&#8221; Estos son solo cuatro de los innumerables pasajes de esa clase que se hallan en la Palabra de Dios. Pero más importante que cualquier texto que citemos como prueba es el hecho de que todas las Escrituras conducen a esta creencia.</h3>
<h3 style="text-align: justify;">¿Qué otra cosa pueden significar estos versículos sino que en nuestro corazón tenemos órganos con los cuales podemos conocer a Dios con la misma facilidad con que conocemos las cosas materiales con los cinco sentidos? Conocemos el mundo físico por medio de las facultades naturales con que se nos ha provisto, y podemos conocer a Dios por medio de facultades espirituales, siempre que obedezcamos al Espíritu y sepamos usarlas.</h3>
<h3 style="text-align: justify;"><span style="color: #ff0000;">Por supuesto, primeramente debe realizarse en el corazón una obra regeneradora. Las facultades del hombre no regenerado yacen dormidas en él. No las usa, y puede decirse que están muertas. Este es el castigo que cayó sobre el pecado. Al efectuarse la regeneración, el Espíritu reanima esas facultades, y este es uno de los grandes beneficios que recibimos en la obra de salvación realizada por Jesús en el Calvario.</span></h3>
<h3 style="text-align: justify;">Pero, ¿a qué se debe que los hijos e hijas de Dios sepan tan poco de esa habitual comunión cociente que se ofrece en las Escrituras? La respuesta puede ser: se debe a nuestra crónica incredulidad. La fe es lo que hace que nuestro sentido espiritual comience a funcionar.</h3>
<h3 style="text-align: justify;"><span style="color: #008000;">Cuando la fe es defectuosa el espíritu se cierra, y nos hacemos insensibles interiormente y ciegos para las cosas espirituales. Este es el estado en que se encuentran muchos cristianos de hoy en día. No es necesario presentar pruebas para apoyar esta declaración; basta que hablemos con cualquier cristiano por ahí o entremos a la primera iglesia que esté abierta.</span></h3>
<h3 style="text-align: justify;">Hay todo un mundo espiritual que nos rodea y nos ciñe, esperando que lo reconozcamos. Dios mismo está a la espera que reconozcamos su presencia. Ese mundo espiritual, eterno y gigantesco, se nos hará evidente y sustancial en el mismo momento que reconozcamos su realidad.</h3>
<h3 style="text-align: justify;">Acabo de emplear dos palabras que requieren explicación, si es que la hay. Ellas son &#8220;reconocer&#8221; y “realidad”</h3>
<h3 style="text-align: justify;">¿Qué entendemos por &#8220;realidad&#8221;? Es aquello cuya existencia no depende de lo que yo, u otras personas, podemos pensar y concebir, algo que existe aunque no haya nadie que pueda pensar en ello. Algo real por sí mismo, que no depende del observador para su validez.</h3>
<h3 style="text-align: justify;">Sé muy bien que hay gente que hace chistes respecto al concepto de realidad. Son los idealistas, que urgen infinitas pruebas tratando de demostrar que fuera de la mente no hay realidad ninguna. Y son también los relativistas que dicen no haber en el universo ningún punto fijo a partir del cual se pueda medir algo. Ellos se ríen de nosotros, y nos califican con el mote, despectivo para ellos, de &#8220;absolutistas” Pero el cristiano no pierde la serenidad por ello. Más bien se ríe a su vez de los que lo tratan así, porque sabe que hay un Absoluto, y ese Absoluto es Dios.</h3>
<h3 style="text-align: justify;">Y sabe también que ese Ser Absoluto ha creado el mundo para el uso del hombre, y aunque no hay nada fijo o real en el significado de las palabras (cuando aplicadas a Dios) para todos los fines de la vida humana se nos permite proceder como si lo hubiera. Y cada ser humano procede así, excepto los que están mentalmente enfermos. Estos seres infortunados también tienen problemas con la realidad; pero son tercos, y quieren vivir solo de acuerdo con sus propias ideas que se han formado de todas las cosas. Son sinceros, pero debido a esa misma sinceridad y honradez, se han creado un problema social.</h3>
<h3 style="text-align: justify;"><span style="color: #0000ff;">Los idealistas y los relativistas no están mentalmente enfermos. Demuestran su buen sentido viviendo de acuerdo a nociones verdaderas de la realidad, aunque teóricamente las están rechazando. Las ideas de estos pensadores serían mucho más dignas de respeto si ellos vivieran conforme a lo que dicen, pero se cuidan muy bien de hacerlo. Sus ideas surgen del cerebro, no de la vida. Cada vez que algo afecta su vida, repudian sus propias teorías y viven igual que los demás.</span></h3>
<h3 style="text-align: justify;">El cristiano es demasiado sincero para ponerse a jugar con las ideas por el puro gusto de hacerlo. No le agrada tejer telas solo para darse el placer de exhibirlas. Todas sus creencias son prácticas y están engranadas en su vida. Por ellas vive, o muere, está en pie, o cae, en este mundo y para la eternidad. El cristiano no encuentra placer en la relación con personas cuya sinceridad no le inspira confianza. Por eso prefiere alejarse de ellas.</h3>
<h3 style="text-align: justify;">El hombre sencillo y sincero sabe que es real. Cuando llega al uso de razón se da cuenta de que existe, y vive en él. El mundo lo estaba esperando cuando él nació, y el mundo le dirá adiós cuando él parta para la eternidad. Por su profunda sabiduría de la vida, es más sabio que millones de hombres que dudan. Parado sobre la tierra siente el viento y la lluvia golpearle el rostro, y sabe que estas cosas son reales. Durante el día ve el sol, y durante la noche contempla las estrellas. Ve el rayo brotar del vientre de las nubes de tormenta, y oye los sonidos de la naturaleza y los gemidos y quejidos del alma humana. Sabe muy bien que todo esto son cosas verdaderamente reales. Por las noches se acuesta en la mullida tierra sin temor de que ésta sea una ilusión, que podría desaparecer mientras duerme. Cuando amanezca, el firmamento azul seguirá sobre él, y la tierra seguirá siendo su cama, y las peñas y los árboles lo seguirán rodeando, como lo hacían cuando se acostó. Por eso vive y se regocija en un mundo real.</h3>
<h3 style="text-align: justify;">Por medio de sus cinco sentidos se relaciona con el mundo de la realidad, y las facultades que Dios le ha dado lo ayudan a utilizar todo lo que necesita para vivir en el mundo en que vive.</h3>
<h3 style="text-align: justify;"><span style="color: #008000;">Bien. Por propia definición sabemos que Dios es real. Es real en el sentido único en que solo Dios puede serlo. Todas las otras realidades dependen de la de él. La Gran Realidad es Dios, de quien dependen todas las otras realidades inferiores, las cuales constituyen la suma de lo creado, incluyendo a nosotros mismos. La existencia de Dios no depende de lo que nosotros pensemos de él, porque él tiene una existencia objetiva, aparte de cualquier noción que nosotros tengamos.</span></h3>
<h3 style="text-align: justify;">El corazón que lo adora no está creando el Objeto de su adoración. Lo encuentra aquí y ahora, cuando despierta de su sueño espiritual en la mañana de la regeneración.</h3>
<h3 style="text-align: justify;">Otra de las palabras que debemos aclarar es &#8220;reconocer.&#8221; Esta palabra no significa ver o imaginar algo. El imaginar no es un acto de fe. Las dos cosas no solo son diferentes sino que se oponen la una a la otra. La imaginación proyecta imágenes ficticias, y trata de asignarles realidad. La fe no crea nada: sencillamente reconoce lo que ya está allí.</h3>
<h3 style="text-align: justify;">Dios y el mundo espiritual tienen existencia real. Podemos contar con ellos con tanta seguridad como lo hacemos con el mundo familiar que nos rodea. Tenemos delante de nosotros las cosas espirituales invitándonos a que las reconozcamos.</h3>
<h3 style="text-align: justify;"><span style="color: #ff0000;">Nuestra dificultad estriba en que tenemos malos hábitos de pensamiento. Por lo corriente pensamos del mundo visible como el único real, y ponemos en duda la realidad de cualquier otro.</span></h3>
<h3 style="text-align: justify;"><span style="color: #008000;">No negamos la existencia del mundo espiritual, pero nos cuesta aceptar que sea real en el pleno sentido de la palabra.</span></h3>
<h3 style="text-align: justify;">El mundo de los sentidos se introduce continuamente, y capta nuestra atención diaria a todo lo largo de nuestra vida. Es clamoroso, insistente y acaparador. No apela a nuestra fe. Asalta a nuestros cinco sentidos, y exige que lo reconozcamos como la cosa más real y definitiva. Y el pecado ha empañado de tal modo los cristales de nuestro corazón que no podemos ver la otra realidad, La Ciudad de Dios destellando alrededor nuestro. El mundo de los sentidos es el que triunfa. Lo visible se constituye enemigo de lo invisible; lo temporal se opone a lo eterno. Esa es la herencia que Adán dejó a sus descendientes.</h3>
<h3 style="text-align: justify;"><span style="color: #0000ff;">En la raíz de la vida cristiana descansa la creencia en lo invisible. El objeto de la fe cristiana es la realidad invisible.</span></h3>
<h3 style="text-align: justify;">Nuestro erróneo modo de pensar, acuciado por la ceguera natural de nuestro corazón, y la ubicuidad intrusa de las cosas visibles, tienden a formar el contraste entre lo espiritual y lo real.</h3>
<h3 style="text-align: justify;">Pero la verdad es que no hay tal contraste. La antítesis yace en otra parte: entre lo real y lo imaginario; pero nunca entre lo espiritual y lo real. Lo espiritual es real.</h3>
<h3 style="text-align: justify;">Si vamos a elevarnos a las regiones de la luz y el poder espiritual que nos marcan las Sagradas Escrituras, debemos perder el mal hábito de ignorar lo espiritual. Debemos trasladar nuestro interés de lo visible a lo invisible, porque la gran Realidad invisible es Dios. &#8220;Es menester que el que a Dios se allega, crea que le hay, y que es galardonador de los que le buscan&#8221; (Hebreos 11:6). Esto es fundamental en la vida de fe. Desde aquí podemos elevarnos a alturas inimaginables. El Señor Jesucristo dijo, &#8220;Creéis en Dios, ¡creed también en mí!” Sin lo primero no puede ocurrir lo segundo.</h3>
<h3 style="text-align: justify;">Si realmente deseamos seguir a Dios debemos procurar vivir en otro mundo. Digo esto sabiendo bien que las gentes del mundo han usado estas palabras en forma despectiva y las han aplicado a los cristianos en forma de reproche. Que así sea. Cada hombre tiene que elegir su propio mundo. Si aquellos que, voluntariamente seguimos en pos de Cristo, elegimos deliberadamente el Reino de Dios, porque eso es lo único que nos interesa, no veo por qué hayan de oponerse a nuestra decisión. Si perdemos a causa de ello, la pérdida es solo nuestra; si ganamos, a nadie le robamos lo que es suyo.</h3>
<h3 style="text-align: justify;">El &#8220;otro mundo,&#8221; que es el objeto del desdén de este mundo, y el canto de burla de los borrachos, es el punto de destino que hemos elegido y al cual nos dirigimos con santa pasión.</h3>
<h3 style="text-align: justify;">Pero debemos evitar el error común de poner ese mundo exclusivamente en el futuro. No es un mundo futuro, sino presente. Es paralelo a nuestro familiar mundo físico que conocemos, y las puertas de acceso para ambos están abiertas. El escritor de la carta a los Hebreos dice: &#8220;Os habéis allegado (y el verbo está en tiempo presente) al monte de Sión, a la ciudad del Dios vivo, Jerusalén la celestial, a la compañía de muchos millares de ángeles, y a la congregación de los primogénitos que están alistados en los cielos, y a Dios el juez de todos y a los espíritus de los justos hechos perfectos, y a Jesús el mediador del nuevo testamento, y a la sangre del esparcimiento, que habla mejor que la de Abel&#8221; (Hebreos 12:22-24).</h3>
<h3 style="text-align: justify;">Todas estas cosas están en contraste con &#8220;el monte que se podía tocar, el sonido de la trompeta y la voz de las palabras que se podían oír&#8221; (Hebreos 12:18-19). ¿No podemos concluir que así como el monte Sinaí podía ser aprehendido por los sentidos del cuerpo, podemos aprehender la realidad del monte Sión por medio de los sentidos del alma? Y esto no por ninguna artimaña de la imaginación, sino en un sentido real y verdadero. El alma tiene ojos que ven y oídos que oyen. Tal vez están débiles por el poco uso que les damos, pero por el toque del Espíritu Santo pueden recuperar su fuerza y ser capaces de poseer la vista más aguda y el oído más fino.</h3>
<h3 style="text-align: justify;"><span style="color: #ff0000;">Cuando comenzamos a enfocar la mirada de Dios, las cosas del espíritu empiezan a cobrar forma en nuestra vista interior. La obediencia a la palabra de Cristo nos trae la revelación interior de la Deidad (Juan 14.21-23). Nos da una percepción espiritual más aguda, que nos permite ver a Dios tal cual él lo ha prometido a los limpios de corazón. Se apoderará de nosotros una nueva conciencia de Dios, y empezaremos a gustar y a oír y a sentir interiormente que Dios es el todo de nuestra vida. Veremos brillar constantemente la luz que alumbra a todo hombre que viene a este mundo. Nuestras facultades internas se harán más y más perceptivas, y Dios vendrá a ser para nosotros el Gran Todo, y su presencia la gloria y la maravilla de nuestra vida.</span></h3>
<h3 style="text-align: justify;"><em>Oh, Dios, aviva en mí todas mis facultades espirituales, para Que pueda echar mano de las cosas eternas. Abre mis ojos, para que pueda ver; dame aguda percepción espiritual, dame la capacidad necesaria para gustar de Ti, y saber que eres bueno. Haz que el cielo sea más real para mí que ninguna cosa de la tierra, amén.</em></h3>
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		<title>Rasgando el Velo</title>
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		<pubDate>Mon, 23 Jan 2012 05:00:43 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
				<category><![CDATA[Proyecto - El Evangelio]]></category>
		<category><![CDATA[Rasgando el Velo]]></category>
		<category><![CDATA[Teniendo libertad para entrar en el santuario por la sangre de Jesús]]></category>

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		<description><![CDATA[Por A.W. Tozer. Teniendo libertad para entrar en el santuario por la sangre de Jesús. Hebreos 10:19 Entre los dichos famosos de los padres de la Iglesia ninguno es tan famoso como aquel de Agustín: &#8220;Tú nos hiciste para ti, y nuestros corazones no descansarán tranquilos hasta que no descansen en ti.&#8221; El eminente santo [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<h3 style="text-align: justify;">Por A.W. Tozer.</h3>
<h3 style="text-align: justify;"><strong><span style="color: #ff0000;">Teniendo libertad para entrar en el santuario por la sangre de Jesús. Hebreos 10:19</span></strong></h3>
<h3 style="text-align: justify;"><span style="color: #008000;">Entre los dichos famosos de los padres de la Iglesia ninguno es tan famoso como aquel de Agustín: &#8220;Tú nos hiciste para ti, y nuestros corazones no descansarán tranquilos hasta que no descansen en ti.&#8221;</span></h3>
<h3 style="text-align: justify;">El eminente santo expresa aquí, en pocas palabras, el origen y la vida interior de la raza humana. Dios nos hizo para sí, y esta es la única explicación que satisface el corazón del hombre que piensa, no importa lo que diga su razón. Si la falta de cultura y la perversidad hacen que alguien piense de otro modo, y llegue a otra conclusión, hay poco que algún cristiano pueda hacer por él. Para tal persona no tengo ningún mensaje. Me dirijo a los que han sido enseñados en secreto por la sabiduría de Dios; me dirijo a los corazones sedientos, que han sido despertados por el toque de Dios en su fuero íntimo, y que no necesitan pruebas para saber lo que ha ocurrido muy adentro de sus almas. La inquietud de su corazón es toda la evidencia que necesitan.</h3>
<h3 style="text-align: justify;">Dios nos hizo para sí. El Compendio de Catecismo &#8220;aprobado por la Sagrada Asamblea de Westminster,&#8221; según consta en los textos de la Nueva Inglaterra, contiene las antiguas preguntas qué y por qué, y contesta con una sola frase que difícilmente podría ser superada en obras no inspiradas.</h3>
<h3 style="text-align: justify;"><span style="color: #0000ff;">Pregunta &#8220;¿Cuál es el fin principal de la existencia del hombre?&#8221; Respuesta &#8220;El fin principal de la existencia del hombre es glorificar a Dios y gozar de su presencia por siempre jamás&#8221;&#8216; Concuerdan con esto los veinticuatro ancianos que cayeron sobre sus rostros y adoraron a aquel que vive y vivirá por los siglo de los siglos, diciendo, &#8220;Señor, digno eres de recibir gloria, y honra y virtud; porque tú criaste todas las cosas, y por tu voluntad tienen ser y fueron criadas&#8221; (Apocalipsis 4:11).</span></h3>
<h3 style="text-align: justify;">Dios nos hizo para su placer, y nos hizo de tal manera que es posible para nosotros y él gustar de la dulce comunión de los seres afines Esto significa para nosotros poder verle, caminar en compañía de él y gustar de su sonrisa. Pero nosotros nos hemos hecho culpables de esa &#8220;vil sublevación&#8221; de que habla Millón en El Paraíso Perdido respecto de Satán y sus ángeles. Nos hemos separado de Dios. Hemos dejado de obedecerle y amarle, y a causa de nuestra culpa y el miedo que se apoderó de nosotros, hemos huido de él cuán lejos pudimos.</h3>
<h3 style="text-align: justify;">Pero, ¿quién puede huir de su presencia cuando los cielos, y los cielos de los cielos no pueden contenerle? Cuando como lo dice el sabio Salomón &#8220;el Espíritu del Señor llena la tierra”</h3>
<h3 style="text-align: justify;">La omnipresencia de Dios es una cosa, y es un hecho solemne, necesario para su perfección.</h3>
<h3 style="text-align: justify;"><span style="color: #ff0000;">Pero la manifestación de su presencia es otra cosa muy distinta. Y hemos huido de la presencia de Dios, como huyó Adán cuando se ocultó entre los árboles del huerto, o hemos exclamado como Pedro, &#8220;¡Apártate de mí, Señor, que soy hombre pecador!&#8221;</span></h3>
<h3 style="text-align: justify;">Así es como el hombre vive en la tierra alejado de la presencia de Dios, y por consiguiente, sin disfrutar del sitio que le corresponde. La pérdida de ese estado y condición para que fuera creado, es la causa de su incesante desasosiego.</h3>
<h3 style="text-align: justify;"><span style="color: #008000;">La obra completa de Dios en la redención tiene por objeto desbaratar los efectos de aquella vil sublevación, y ponernos otra vez en correcta y eterna relación con él. Para eso es necesario que nos despojemos de nuestros pecados, que se efectúe la entera reconciliación con Dios y vivamos de nuevo en su presencia como antes. La gracia preveniente de Dios es la que nos induce a buscarle y volver a su presencia. Esta gracia la notamos cuando hay inquietud y hambre en nuestro corazón, y nos sentimos impulsados a decir, &#8220;Me levantaré, e iré a mi Padre, y le diré: Padre, he pecado.&#8221; Esta decisión es el primer paso, y como dijo el sabio chino Lao-Tsé, la ruta de mil millas comienza siempre con un paso&#8221;</span></h3>
<h3 style="text-align: justify;">El viaje interior del alma desde las malezas del pecado hasta la presencia de Dios lo tenemos ilustrado hermosamente en el Tabernáculo del Antiguo Testamento. Cuando el pecador se acercaba a Dios entraba primeramente al atrio, donde ofrecía una víctima, inmolada en el altar de bronce. Enseguida se lavaba en la fuente, también de bronce, que estaba al lado del altar.</h3>
<h3 style="text-align: justify;">Luego entraba al lugar santo, que no tenía más luz que la del candelabro de siete brazos, emblema de Jesucristo, la luz del mundo. En el lugar santo se hallaban también la mesa de los panes, figura de Cristo, el Pan de vida, y el altar de oro, donde se quemaba el incienso continuamente, figura de las incesantes oraciones.</h3>
<h3 style="text-align: justify;">Aun cuando un creyente se goce estando en el culto, eso no quiere decir que ha entrado a la presencia de Dios. Hay otro velo que separa el lugar santo del santísimo. En el lugar santísimo se hallaba el arca del pacto, toda recubierta de oro, con los querubines de gloria, también de oro.</h3>
<h3 style="text-align: justify;">Sobre la tapa del arca, llamada el propiciatorio, se manifestaba la gloria de Dios. Mientras el Tabernáculo estuvo en funciones, solo el sumo sacerdote, y una vez al año, podía entrar a este lugar santísimo, y no sin sangre, que ofrecía por sus propios pecados y los de todo el pueblo.</h3>
<h3 style="text-align: justify;"><span style="color: #ff0000;">Este velo espeso fue el que se rasgó en dos, de alto a abajo cuando Jesús murió en la cruz. El escritor sagrado nos dice que este velo rasgado indica que ahora está abierto y libre el camino al cielo, por medio del cuerpo de Cristo abierto en la cruz.</span></h3>
<h3 style="text-align: justify;">Todo lo que enseña el Nuevo Testamento concuerda con el Antiguo. Los redimidos de hoy no tienen por qué tener miedo de entrar al lugar santísimo. Dios quiere que nos abramos paso hasta su presencia, y que pasemos toda la vida allí. Y esto debe ser para nosotros una experiencia consciente. Una vida que se vive, cada día, más que una mera doctrina que se cree.</h3>
<h3 style="text-align: justify;"><span style="color: #008000;">La luz que brillaba sobre el propiciatorio (Éxodo 40:34-38) era la manifestación visible de la presencia de Dios y el emblema de la orden de los levitas. Sin ella todo el culto del Tabernáculo y todo el sistema sacerdotal levítico carecerían de significado para Israel y para nosotros. Lo más importante del Tabernáculo era que la presencia de Jehová estaba allí. Allí, detrás del pesado velo, estaba Dios.</span></h3>
<h3 style="text-align: justify;">Del mismo modo la presencia de Cristo en el alma del creyente es el hecho más importante del cristianismo. En el corazón del mensaje del evangelio está el propio Dios en persona, esperando que sus redimidos lo acepten y se den cuenta de su presencia. La clase de cristianismo actualmente de moda parece tener una noción solamente teórica de la presencia de Dios. Los que lo enseñan no parecen entender el privilegio que tiene el cristiano de saber que cuenta con la presencia de Dios. Se dice que estamos en la divina presencia posicionalmente, pero nada se menciona de la necesidad de estar en esa presencia experimentalmente. El fervor ardiente que inflamó a tantos hombres de Dios en el pasado parece haber desaparecido completamente. La actual generación de cristianos se mide a sí misma por esta medida imperfecta. Un contentamiento innoble ha reemplazado al celo ardiente.</h3>
<h3 style="text-align: justify;"><span style="color: #0000ff;">Nos declaramos satisfechos con nuestras posiciones legales y poco nos importa la presencia o no presencia de Dios en nuestra vida.</span></h3>
<h3 style="text-align: justify;">¿Quién es éste que brilla detrás del velo con llamas ardientes? No es otro que Dios mismo, &#8220;el Dios Todopoderoso, Creador del cielo y de la tierra y de todas las cosas visibles e invisibles” Y, &#8220;un solo Señor Jesucristo, el unigénito Hijo de Dios, que estuvo con el Padre antes de la creación de los mundos; Dios de dioses, luz de luces, el propio Dios, engendrado por el Padre, no hecho por él, pues es de la misma sustancia del Padre” Y, &#8220;el Espíritu Santo, Señor y Dador de la vida, que procede del Padre y del Hijo, el cual juntamente con el Padre y el Hijo, es adorado y glorificado, constituyendo un solo Trino Dios, la Trinidad unificada; sin confundir las personas ni separar la sustancia. Porque el Padre constituye una persona, el Hijo otra, y otra el Espíritu Santo, con la misma gloria y la misma eterna majestad.&#8221; Así rezan los antiguos credos, y lo mismo declara la inspirada Palabra de Dios, la Biblia.</h3>
<h3 style="text-align: justify;">Detrás del velo está Dios. Ese Dios en pos del cual, con extraña inconsistencia, el mundo ha seguido en busca a ver si &#8220;por casualidad&#8221; daba con él. Dios se ha revelado en la naturaleza, y más perfectamente en la encarnación. Ahora quiere revelarse en plenitud a los humildes de alma y puros de corazón.</h3>
<h3 style="text-align: justify;"><span style="color: #008000;">El mundo está pereciendo porque no conoce a Dios, y la iglesia languidece porque no goza de su presencia. La cura inmediata de todos nuestros males espirituales sería entrar a disfrutar de la presencia de Dios, y comprender que él está en nosotros y nosotros en él. Esto nos sacaría de nuestra lamentable estrechez y ensancharía nuestros corazones. Quemaría las impurezas de nuestra vida como quema los insectos y los hongos el fuego que estalla en el zarzal.</span></h3>
<h3 style="text-align: justify;">¡Cuán vasto mundo para recorrer y cuan inmenso mar para nadar es el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo! Es eterno, lo cual significa que su existencia es anterior a los tiempos y estos no lo afectan en nada. El tiempo comienza y termina con él. Es inmutable, lo cual quiere decir que nunca ha cambiado y que no puede cambiar en la más ligera medida. Para cambiar tendría que pasar de lo mejor a lo peor o de lo peor a lo mejor. El no puede pasar jamás por ningún cambio de esa clase, porque siendo como es, perfecto, no puede ser más perfecto; y si llegase a ser menos perfecto ya no sería Dios. Dios es omnisciente, y esto significa que sin esfuerzo alguno él ve y conoce todo lo que existe y todo lo que ocurre. Para él no hay pasado ni futuro. El es lo que es y no se le puede aplicar ninguna de las otras calificaciones que se aplican a los seres creados. El amor, la misericordia y la justicia son suyas en grado perfecto, y su santidad es tan inefable que es imposible compararla con nada más, ni hay palabras capaces de expresarla.</h3>
<h3 style="text-align: justify;">El fuego es lo único que puede darnos remotamente una vaga idea de ello. En la zarza que vio Moisés apareció en forma de llamas; en el prolongado viaje por el desierto se mostró en forma de columna de humo de día y de fuego de noche. El fuego que ardía entre las alas de los querubines, recibía el nombre de shekinah, que significa &#8220;presencia.&#8221; Así se manifestó Dios durante los años prósperos y felices de Israel. Y cuando la antigua dispensación fue reemplazada por la nueva, en el día de Pentecostés, descendió en forma de lenguas de fuego que se asentaron sobre los discípulos.</h3>
<h3 style="text-align: justify;">Spinoza habló acerca del amor intelectual de Dios. Pero el más alto grado del amor de Dios no es intelectual, sino espiritual. Dios es espíritu, y únicamente el espíritu del hombre puede llegar a conocerlo en realidad. El fuego divino debe arder en las profundidades del espíritu del hombre. Al no ser así, el amor del hombre no puede ser verdadero amor de Dios. Los grandes en el Reino de Dios son aquellos que lo han amado a El en el espíritu más que otros. Nosotros sabemos quiénes han sido éstos, y les rendimos el tributo de nuestra admiración. Basta que nos detengamos un minuto a pensar en ellos para que sus nombres desfilen ante nosotros con un perfume de mirra, casia y áloe.</h3>
<h3 style="text-align: justify;">Federico Faber fue una de esas almas que ansiaba conocer a Dios, y vivir cerca de él, como el corzo ansia las aguas para beber de ellas. Y la manera en que Dios se revela al corazón que le busca, inflama toda la vida del hombre, con un deseo tal de adorarle que rivaliza con el de los mismos serafines. El amor que siente por Dios se extiende a las otras personas del Dios trino, pero sabe sentir un amor especial por cada una de ellas. A Dios el Padre le canta:</h3>
<h3 style="text-align: center;" align="center"><span style="color: #008000;">Solo el pensar en ti, mi Dios,</span></h3>
<h3 style="text-align: center;" align="center"><span style="color: #008000;">¡cuánto placer me da!</span></h3>
<h3 style="text-align: center;" align="center"><span style="color: #008000;">Solo tu nombre mencionar,</span></h3>
<h3 style="text-align: center;" align="center"><span style="color: #008000;">trae felicidad.</span></h3>
<h3 style="text-align: center;" align="center"><span style="color: #008000;">Padre de Cristo, don de amor,</span></h3>
<h3 style="text-align: center;" align="center"><span style="color: #008000;">bien puedo imaginar</span></h3>
<h3 style="text-align: center;" align="center"><span style="color: #008000;">La dicha inmensa que dará</span></h3>
<h3 style="text-align: center;" align="center"><span style="color: #008000;">tu rostro contemplar.</span></h3>
<h3 style="text-align: justify;">Su amor por Jesucristo era tan intenso que amenazó con consumirlo; ardía en él como una dulce y santa locura, y fluía de sus labios como oro derretido. Dice en uno de sus sermones, &#8220;Dondequiera que miremos en la iglesia, allí está Jesús. El es el principio, el medio y el final de todo. No hay nada bueno, nada santo, nada hermoso, nada deleitable, que El no lo dé a sus siervos. Nadie necesita ser pobre, porque si él lo quiere, Jesús puede ser suyo. Nadie necesita abatirse, porque Jesús es el gozo del cielo, y lo que él más desea, es entrar en los corazones tristes. Podemos exagerar muchas cosas, pero jamás las obligaciones que tenemos para con él, ni la abundancia del amor que él tiene para nosotros. Podemos estar toda la vida hablando de Jesús, y aún no agotaríamos todo lo bello que podemos decir de él. La eternidad no bastará para llegar a conocerlo por completo, ni para alabarle por todo lo que ha hecho por nosotros. Pero eso no importa, porque de todos modos estaremos siempre con él, y no queremos hacer otra cosa.&#8221;</h3>
<h3 style="text-align: center;" align="center"><span style="color: #ff0000;">Luego, dirigiéndose al Señor, dice:</span></h3>
<h3 style="text-align: center;" align="center"><span style="color: #ff0000;">Te amo tanto, Salvador,</span></h3>
<h3 style="text-align: center;" align="center"><span style="color: #ff0000;">prendado estoy de ti.</span></h3>
<h3 style="text-align: center;" align="center"><span style="color: #ff0000;">Tu amor es fuego abrasador</span></h3>
<h3 style="text-align: center;" align="center"><span style="color: #ff0000;">que me consume a mí.</span></h3>
<h3 style="text-align: justify;">El ardiente amor de Faber se extendía también al Espíritu Santo. No solo reconocía la igualdad del Espíritu con el Padre y el Hijo, sino que también lo celebraba en sus cantos y oraciones. Se inclinaba literalmente, hasta tocar el suelo con su frente cuando celebraba un férvido culto a la tercera Persona de la Trinidad. En uno de los grandes himnos que dedicó al Espíritu Santo, dice:</h3>
<h3 style="text-align: justify;"><span style="color: #0000ff;">Espíritu Santo, sin par tu incomparable amor jamás lo podré yo explicar al pobre pecador.</span></h3>
<h3 style="text-align: justify;">Aun a riesgo de cansar al lector, he hecho estas acotaciones para señalar que Dios es tan maravilloso, tan completamente deleitoso, que sin ninguna otra cosa más que su presencia, puede satisfacer los más exigentes anhelos de la naturaleza humana, por más exigente que ésta sea. La adoración y el culto que Faber practicaba (y él pertenece a esa gran compañía que nadie puede contar) no es de las que se adquieren por el mero conocimiento intelectual. Los corazones capaces de quebrantarse hasta lo sumo, movidos por el amor al Dios trino y único, son aquellos que han estado en presencia de la Deidad, y la han contemplado con ojos despejados. Los hombres de corazón quebrantado son incomprensibles para la gente común. Ellos hablan habitualmente con autoridad espiritual. Han estado en la presencia de Dios, y hablan de lo que han visto allí. Son profetas, no escribas. El escriba habla de lo que ha leído; el profeta relata lo que ha visto.</h3>
<h3 style="text-align: justify;">Esta distinción no es imaginaria. Entre el escriba que ha leído y el profeta que ha visto hay una separación abismal. Hoy en día tenemos infinidad de escribas, pero muy pocos profetas.</h3>
<h3 style="text-align: justify;"><span style="color: #008000;">La voz estridente de los escribas aturde a los oídos de la iglesia, pero ¿dónde está la voz suave de los profetas que han pasado más allá del velo, y han echado un vistazo a esa Maravilla que es Dios? Y tengamos en cuenta, este privilegio de entrar adentro del velo hasta la santa presencia, es el derecho de cada hijo de Dios en el día presente.</span></h3>
<h3 style="text-align: justify;">Habiendo desaparecido el velo de separación, por el cuerpo desgarrado de Cristo, y no habiendo por parte de Dios ningún impedimento para acercarnos a él, ¿por qué es que nos mantenemos afuera? ¿Por qué nos conformamos con vivir en el atrio, cuando podemos entrar hasta el lugar santísimo?</h3>
<h3 style="text-align: justify;">Le oímos decir al novio, &#8220;Déjame ver tu rostro, déjame oír tu voz, porque dulce es la voz tuya, y hermoso tu aspecto&#8221; (Cantares 2:14).Nos damos cuenta que estas palabras se dirigen a nosotros, sin embargo, tardamos en responder a ellas. Pasan los años, nos envejecemos, y nos cansamos de merodear por el patio exterior. ¿Qué es lo que nos impide entrar?</h3>
<h3 style="text-align: justify;"><span style="color: #ff0000;">La respuesta que se da generalmente es que &#8220;estamos fríos&#8221; pero esto no explica la realidad de las cosas. Lo que ocurre es algo más grave que la frialdad del corazón. Hay algo que está oculto y que provoca esa frialdad. ¿Qué es ese algo? No es otra cosa que el velo de separación que conservamos en el corazón. Este velo impide que veamos el rostro de Dios. Y no es otro que el velo de nuestra naturaleza humana caido, que aún no ha sido juzgada, crucificada y repudiada dentro de nosotros. Es el velo, de la supervivencia de nuestro &#8220;yo,&#8221; que nunca hemos querido doblegar, y que no hemos sometido a la crucifixión. Este velo sombrío nada tiene de misterioso, ni es difícil identificarlo. Basta que echemos una mirada a nuestro corazón para que lo veamos, recosido y remendado y reinstalado, verdadero enemigo de nuestra vida y real impedimento de nuestro progreso espiritual.</span></h3>
<h3 style="text-align: justify;"><span style="color: #008000;">Este velo no es bonito, y no nos gusta hablar de él. Pero me estoy dirigiendo a almas sedientas que se han determinado seguir a Dios, y yo sé que ellas no se volverán atrás porque el camino pasa a través de cerros sombríos. La urgencia de Dios que sienten en su interior los impulsará a seguir. Harán frente a los hechos, por desagradables que éstos sean, y soportarán la carga de la cruz por el gozo que les espera. Por eso me atrevo a mencionar los hilos con los cuales se ha tejido ese velo interior.</span></h3>
<h3 style="text-align: justify;"><span style="color: #0000ff;">Está entretejido con los delicados hilos del egoísmo, cruzados con los pecados del espíritu humano. Esto no es algo que nosotros hacemos, sino algo que nosotros somos, y en esto reside su sutileza y poder.</span></h3>
<h3 style="text-align: justify;">Para ser específicos, estos pecados del ser interior son la justificación propia, la propia conmiseración, la autosuficiencia, la admiración de sí mismo y el amor propio. Y otra cantidad de pecados semejantes. Ellos están tan profundamente metidos en nuestra naturaleza, y son tan semejantes a nuestro modo de ser que es muy difícil verlos, hasta que la luz de Dios se enfoca sobre ellos. Las manifestaciones más groseras de estos pecados, egoísmo, exhibicionismo, auto alabanza, que exhiben aun grandes líderes cristianos, son toleradas en los círculos más ortodoxos, aunque parezca extraño que lo digamos. Muchas personas llegan hasta identificarlos con el evangelio. No es cinismo decir que dichas cualidades han llegado a ser requisito imprescindible para lograr popularidad y prestigio. La exaltación del individuo, más que la de Cristo, es tan común que a nadie le llama ya la atención.</h3>
<h3 style="text-align: justify;"><span style="color: #008000;">Podría suponerse que la correcta enseñanza de la depravación humana y la justificación en Cristo, nos librarían de estos feos pecados, pero no es así. El pecado del yoísmo es tan presuntuoso que puede medrar al lado mismo del altar. Puede ver morir a la sangrante Víctima, sin inmutarse en lo más mínimo. Puede defender con calor las doctrinas fundamentales y predicar con elocuencia la salvación por gracia, y sentirse halagado por estos esfuerzos. Hasta el mismo deseo de buscar a Dios parece servir para que el yoísmo se afirme y crezca.</span></h3>
<h3 style="text-align: justify;"><span style="color: #ff0000;">El &#8220;yo&#8221; es el velo opaco que nos oculta el rostro de Dios. Lo único que puede quitarlo es la experiencia espiritual, nunca la instrucción religiosa. Tratar de hacerlo así es como querer curar el cáncer con tratados de medicina. Antes que seamos librados de ese velo, Dios tiene que hacer una obra destructiva en nosotros. Tenemos que invitar a la cruz que haga su obra dentro de nosotros. Debemos poner nuestros pecados del &#8220;yo&#8221; personal delante de la cruz para que sean juzgados. Debemos estar dispuestos a sufrir cierta clase de sufrimientos, tales como los que sufrió Jesús cuando estuvo delante de Pilato.</span></h3>
<h3 style="text-align: justify;">Tengamos en cuenta que al hablar de rasgar el velo, estamos usando una figura poética que es placentera, pero la experiencia real en sí nada tiene de agradable. En la experiencia humana ese velo se forma de tejidos espirituales vivientes; está constituido de ese material sensible y vacilante que es nuestro ser. Cualquier cosa que lo toca nos hiere a nosotros con vivo dolor. Arrancar ese velo es hacernos daño, nos lastima y nos hace sangrar. Decir otra cosa es hacer que la cruz no sea cruz y la muerte no. sea muerte. Nunca será divertido morir. Desgarrar la tela de que está compuesta la vida nunca dejará de ser doloroso. Pero eso es lo que la cruz significó para Jesús y es lo que debe significar para nosotros.</h3>
<h3 style="text-align: justify;">Tengamos cuidado de no tratar chapuceramente con nuestra vida interior con la esperanza de rasgar nosotros mismos el velo. Dios tiene que hacer eso. La parte nuestra debe ser entregarnos y confiar.</h3>
<h3 style="text-align: justify;"><span style="color: #008000;">Debemos confesar, desechar, resistir nuestros antojos y egoísmos, y darnos por co-crucificados con Cristo. Pero esta co-crucifixión no debe ser una laxa &#8220;aceptación&#8221; de Cristo, sino una verdadera obra hecha por Dios. No podemos conformarnos solamente con creer en una bonita y agradable doctrina de la crucifixión del yo. Si esto hiciéramos, estaríamos imitando a Saúl, que sacrificó algunas cosas, pero reservó para sí lo mejor del despojo.</span></h3>
<h3 style="text-align: justify;">Insistamos en que la obra sea hecha conforme a la mejor doctrina y también en la más completa realidad. La cruz es tosca, y mortal, pero es efectiva. No deja a las víctimas colgando indefinidamente de ella. Llega el momento cuando la obra queda consumada y la víctima muere.</h3>
<h3 style="text-align: justify;"><span style="color: #ff0000;">Es después de la muerte que viene el gozo de la resurrección y la alegría de ver rasgado el velo.</span></h3>
<h3 style="text-align: justify;">Entonces olvidamos los dolores que ha costado, y disfrutamos de la gloria de la presencia del Dios vivo.</h3>
<h3 style="text-align: justify;">Señor, ¡cuán preciosos son tus caminos, y cuan inciertos y sombríos son los nuestros!</h3>
<h3 style="text-align: justify;"><span style="color: #0000ff;"><em>Enséñanos a morir, para que nos levantemos después a novedad de vida. Rasga de alto a abajo el velo de nuestro egoísmo, como rasgaste en dos el velo del templo. Nosotros nos acercaremos a ti en plena certidumbre de fe. Moraremos diariamente contigo aquí en la tierra, para acostumbrarnos a la gloria del cielo cuando lleguemos allá, para estar eternamente a tu lado. En el nombre de Jesús, amén.</em></span></h3>
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		<title>La Bienaventuranza de no Poseer Nada</title>
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		<pubDate>Mon, 16 Jan 2012 05:00:03 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
				<category><![CDATA[Proyecto - El Evangelio]]></category>
		<category><![CDATA[La Bienaventuranza de no Poseer Nada]]></category>
		<category><![CDATA[Las cosas materiales han echado raíces tan hondas en nuestro corazón]]></category>
		<category><![CDATA[¿Dios quiere que seamos ricos?]]></category>

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		<description><![CDATA[A. W. Tozer Bienaventurados los pobres en espíritu, porque de ellos es el reino de Dios. Mateo 5:3 Antes que Dios creara al hombre, preparó para él un mundo lleno de cosas hermosas para su sustento y deleite. Todo lo que Dios creó fue para el bienestar del hombre, pero era indispensable que todo estuviera [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<h3 style="text-align: justify;">A. W. Tozer</h3>
<h3 style="text-align: justify;"><span style="color: #008000;">Bienaventurados los pobres en espíritu, porque de ellos es el reino de Dios. Mateo 5:3</span></h3>
<h3 style="text-align: justify;">Antes que Dios creara al hombre, preparó para él un mundo lleno de cosas hermosas para su sustento y deleite. Todo lo que Dios creó fue para el bienestar del hombre, pero era indispensable que todo estuviera subordinado a él. El Génesis las llama simplemente &#8220;cosas.&#8221; Fueron creadas para su uso y siempre debían ser externas a él. Allá en lo profundo del corazón del hombre debía haber un sitio ocupado únicamente por Dios; afuera, podían estar los mil dones conque Dios lo había bendecido.</h3>
<h3 style="text-align: justify;"><strong><span style="color: #ff0000;">Pero el pecado introdujo complicaciones, e hizo que los dones de Dios se convirtieran en instrumentos dañinos para el alma.</span></strong></h3>
<h3 style="text-align: justify;">Nuestros infortunios comenzaron cuando Dios fue “forzado” a salir de su santuario, y las &#8220;cosas&#8221; ocuparon su lugar. Por eso no tenemos paz, porque hemos quitado a Dios del trono de nuestro corazón, y tenaces y agresivos usurpadores pelean por el primer lugar.</h3>
<h3 style="text-align: justify;">Esto no es una simple metáfora, sino el análisis de nuestra verdadera condición espiritual. Dentro del corazón humano hay una raíz de mala naturaleza que le insta a poseer más, y siempre más. Codicia &#8220;cosas&#8221; con fiera y desenfrenada pasión. Los pronombres posesivos &#8220;mi&#8221; y &#8220;mío&#8221; parecen inocentes en letra impresa, pero son de un terrible significado en la vida. Ellos expresan, mejor que mil volúmenes de teología, lo que es la verdadera naturaleza del hombre.</h3>
<h3 style="text-align: justify;"><span style="color: #0000ff;">Son los síntomas verbales de la más profunda enfermedad humana. Las cosas materiales han echado raíces tan hondas en nuestro corazón que no queremos arrancarlas por temor a morir. Las &#8220;cosas&#8221; han llegado a sernos indispensables, lo que nunca debió haber ocurrido. Los dones de Dios han llegado a ocupar el lugar de Dios y esto ha trastornado todo el orden de la naturaleza. Nuestro Señor Jesucristo se refería a la tiranía de las cosas cuando dije a sus discípulos, &#8220;Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, y tome su cruz, y sígame. Porque cualquiera que quiere salvar su vida, la perderá, y cualquiera que perdiere su vida por causa de mí, la hallará.&#8221; (Mateo 16:24, 25)</span></h3>
<h3 style="text-align: justify;">Dividiendo en fragmentos esta verdad, a fin de entenderla mejor, vemos que hay dentro de nosotros un enemigo cuya presencia toleramos con grave peligro. Jesús lo denominó &#8220;vida&#8221; o &#8220;nuestra vida,&#8221; o como diríamos nosotros, nuestro propio ser, cuya principal característica es el deseo de poseer. Así lo demuestran las palabras &#8220;ganancia&#8221; y &#8220;provecho.&#8221; Permitir a este enemigo vivir, terminará al final con todo. En cambio repudiarlo, y con él repudiar el mundo de las cosas, dará como resultado final la vida eterna con Cristo. Se insinúa también cual es la única manera de acabar con este enemigo: por medio de la Cruz. &#8220;Tome su cruz cada día, y sígame.&#8221;</h3>
<h3 style="text-align: justify;">La mejor manera de adquirir mayor conocimiento de Dios es pasando por valles sombríos de tristeza y soledad. Los bienaventurados que poseen el reino son aquellos que han repudiado todo lo externo, y han desarraigado del corazón todo deseo de poseer cosas. Estos son los verdaderos &#8220;pobres en espíritu” En su vida interior han llegado a ser semejantes a los mendigos que deambulaban por las calles de Jerusalén. Ese es el significado de la palabra &#8220;pobre&#8221; en labios de Cristo. Esos bienaventurados pobres han dejado de ser esclavos de la tiranía de las cosas. Han roto el yugo del opresor, hallando la liberación, no por medio de luchas, sino por medio de la rendición. No teniendo deseos de poseer nada, &#8216;llegan a poseerlo todo”, &#8220;De ellos es el reino de los cielos”</h3>
<h3 style="text-align: justify;">Permitidme que os exhorte a tomar esto seriamente. No lo toméis como una simple enseñanza bíblica más, para alojarla en un rincón de vuestra mente junto a otra masa inerte de doctrinas. Lo que digo es un indicador del camino hacia los verdes pastos, es una senda labrada en la empinada cuesta de la montaña de Dios. Si queremos continuar en la sagrada búsqueda, no debemos tomar otro camino fuera de este. Y debemos ascender paso a paso. Si nos negamos a dar un paso, dejamos de subir.</h3>
<h3 style="text-align: justify;">Como ocurre a menudo, este principio neo testamentario de vida espiritual tiene su ilustración en el Antiguo Testamento. En la historia de Abraham e Isaac tenemos una descripción dramática de lo que es la vida completamente rendida, y al mismo tiempo un comentario a la primera bienaventuranza.</h3>
<h3 style="text-align: justify;">Cuando Isaac nació Abraham ya era un hombre bien entrado en años. Tenía edad suficiente para ser el abuelo del que ahora era su hijo. El niño no tardó en convertirse en el ídolo y el deleite de su padre.</h3>
<h3 style="text-align: justify;">Desde el primer momento que Abraham lo alzó en sus brazos, se constituyo en el esclavo de amor de su hijo. Dios no tuvo a menos comentar este intenso amor paternal, y esto es fácil de comprender. El niño representaba todo aquello que más amaba y reverenciaba el anciano patriarca: las promesas de Dios, los pactos, las esperanzas acariciadas durante años y los sueños mesiánicos tantas veces soñados. A medida que el niño iba creciendo de la infancia a la juventud, el corazón de Abraham se ligaba más y más con él, hasta que esta estrecha relación llegó a hacerse peligrosa. Fue entonces que Dios intervino en las vidas del padre y el hijo para salvar a ambos de las consecuencias de un amor demasiado humano.</h3>
<h3 style="text-align: justify;">Dios le dijo a Abraham, &#8220;Toma ahora tu hijo, tu único, Isaac, a quien amas, y vete a tierra de Moriah, y ofrécelo allí en holocausto sobre uno de los montes que yo te diré&#8221; (Génesis 22:2).</h3>
<h3 style="text-align: justify;">El escritor sagrado no nos dice de la agonía de aquel padre, en la noche que pasó junto a las colinas de Beerseba, cuando estuvo a solas con Dios. Pero podemos imaginarla respetuosamente.</h3>
<h3 style="text-align: justify;">Es posible que esta agonía no volviera a producirse en ningún otro hombre, hasta aquella noche en el huerto de Getsemaní, cuando Uno, mucho más grande que Abraham, luchó también con Dios. Hubiera sido mucho más preferible que el propio anciano fuera el que tenía que morir.</h3>
<h3 style="text-align: justify;">Hubiera sido mucho más soportable, porque ya era muy viejo, y la muerte no hubiera sido penosa para uno que estaba acostumbrado a caminar con Dios. Además Abraham se hubiera sentido dichoso de contemplar por última vez a su hijo, en quien habían de cumplirse las antiguas promesas de Dios.</h3>
<h3 style="text-align: justify;">¡Cómo podría sacrificar al muchacho, aun cuando pudiese apaciguar su corazón y realizar el sacrificio! ¿Y cómo habría de cumplirse la promesa de Dios, &#8220;en Isaac te será llamada descendencia&#8221;? Esta fue la prueba de fuego para Abraham y él no falló en el momento crucial.</h3>
<h3 style="text-align: justify;">Mientras las estrellas todavía brillaban sobre la tienda en que dormía Isaac, y antes que la cenicienta luz del alba comenzara a clarear por el oriente, el viejo santo había hecho su decisión.</h3>
<h3 style="text-align: justify;">Ofrecería su hijo en holocausto, tal como Dios le había dicho, plenamente convencido que Dios lo haría resucitar de entre los muertos Esta, dice la carta a los Hebreos, fue la solución que halló aquel adolorido corazón en la hora más negra de su vida. Y &#8220;muy de mañana&#8221; se levantó para cumplirla. Es precioso ver cómo, aunque Abraham había errado en comprender los métodos de Dios, estaba acertado en la comprensión de las intenciones de su corazón. La solución concuerda con lo que dice el Nuevo Testamento: &#8220;El que perdiere su vida por amor de mí, la hallará”</h3>
<h3 style="text-align: justify;">Dios dejó que el afligido anciano fuese hasta el punto en que no había retorno. Luego, impidió que hiciera daño al muchacho. En efecto, le está diciendo al patriarca, &#8220;Nunca fue mi intención sacrificar al muchacho. Lo que yo quería era quitarlo del templo de tu corazón para poder reinar yo en él, sin que nada, ni nadie, puedan disputarme ese lugar. Quise corregir la dirección de tu amor. Ahora puedes contar con tu hijo sano y bueno. Regresa con él a la tienda; ya sé que temes a Dios, pues no me has rehusado tu hijo, tu único.&#8221;</h3>
<h3 style="text-align: justify;">Después de esto se abrieron los cielos, y se oyó una voz que dijo: &#8220;Por mí mismo he jurado, dice Jehová, que por cuanto has hecho esto, y no me has rehusado tu hijo, tu único, bendiciendo te bendeciré, y multiplicando multiplicaré tu simiente como las estrellas del cielo, y como la arena que está a la orilla del mar; y tu simiente poseerá las puertas de sus enemigos. En tu simiente serán benditas todas las familias de la tierra, por cuanto obedeciste a mi voz” (Génesis 22:16-18)</h3>
<h3 style="text-align: justify;">El anciano varón de Dios levantó la cabeza para responder a la voz y se detuvo allí sobre el monte, fuerte, puro y grande; un hombre a quien Dios había elegido para un fin especial, el amigo preferido del Altísimo. Abraham era pues un hombre totalmente rendido a Dios, completamente sometido a él, y sin nada que pudiera llamar suyo. Había puesto todo en su amado hijo, y Dios se lo había quitado.</h3>
<h3 style="text-align: justify;"><strong><span style="color: #008000;">Dios pudo haber comenzado de a poco, trabajando en la periferia de la vida de Abraham, pero prefirió ir directamente al corazón y hacer la separación con un solo tajo. Así economizó tiempo y dolor, y la acción fue efectiva.</span></strong></h3>
<h3 style="text-align: justify;">He dicho que Abraham no tenía nada que pudiera llamar suyo. Pero, ¿no era rico este hombre? Tenía siervos, ovejas, camellos, ganado y bienes de toda clase.</h3>
<h3 style="text-align: justify;">Además tenía a su esposa, y sus amigos, y lo que era mejor aún, tenía a Isaac, su hijo. Tenía de todo, pero nada era suyo. Este es el secreto espiritual, la dulce teología del corazón que se aprende en la escuela del renunciamiento. Los libros de teología sistemática no hablan de esto, pero los entendidos lo comprenden.</h3>
<h3 style="text-align: justify;"><span style="color: #ff0000;">Después de esta amarga, pero bendita experiencia, creo que las palabras &#8220;mi&#8221; y &#8220;mío,&#8221; adquirieron otro significado para Abraham. El sentido de posesión que ellas conllevan había desaparecido de su corazón. Las cosas se habían ido para siempre. Era algo externo al hombre.</span></h3>
<h3 style="text-align: justify;">Ya no tenían lugar alguno en el corazón de Abraham. El mundo podía decir, &#8220;Abraham es rico,&#8221; pero el anciano por dentro sonreía. No podía explicárselos a ellos, pero él sabía que nada poseía. Sus tesoros verdaderos eran internos y eternos.</h3>
<h3 style="text-align: justify;">Sin duda alguna el hábito de apegarse a las cosas materiales es uno de los más dañinos de la vida. Hábito que por ser tan natural, pasa tantas veces desapercibido. Pero sus resultados son desastrosos.</h3>
<h3 style="text-align: justify;"><strong><span style="color: #008000;">Con harta frecuencia negamos dar nuestros bienes al Señor por el temor de perderlos, especialmente cuando dichos tesoros son miembros de nuestra familia, o amigos queridos. Pero no tenemos razón para abrigar tales temores. Nuestro Señor no vino para destruir sino para salvar. Todo lo que encomendamos a su cuidado está seguro. La verdad es que no hay nada que esté realmente seguro si no se lo encomendamos a él.</span></strong></h3>
<h3 style="text-align: justify;">También debemos entregarle nuestros dones y talentos. Debemos reconocer que son simplemente préstamos que Dios nos ha hecho, y no debemos suponer que son propiedad nuestra. No debemos reclamar méritos por talentos o habilidades como no debemos alabarnos, por el color de nuestro pelo o nuestros ojos. &#8220;Porque, ¿quién te distingue? ¿O qué tienes que no hayas recibido? Y si lo recibiste, ¿de qué te glorías, como si no hubieras recibido?&#8221; (1Corintios 4-7)</h3>
<h3 style="text-align: justify;"><span style="color: #ff0000;">El cristiano suficientemente despierto reconocerá esta maligna tendencia de su corazón, y le apenará el hecho de que ella exista. Si su anhelo de conocer más profundamente a Dios es lo bastante fuerte, querrá hacer algo para remediar el mal. La pregunta es, ¿qué es lo que puede hacer?</span></h3>
<h3 style="text-align: justify;">Lo primero de todo es poner aparte todo intento de defensa y no hacer ningún intento de justificarse ante sus propios ojos o los ojos de Dios. Quien quiera que trate de defenderse a sí mismo, no tendrá quién acuda en su defensa, pero si se presenta indefenso delante de Dios, su defensor será el propio Dios. El cristiano deseoso de mejor vida espiritual debe olvidarse de cualquier treta resbaladiza que imagine su corazón, y presentarse franca y humildemente delante de Dios.</h3>
<h3 style="text-align: justify;">También debe tener presente que este es un asunto santo. Ningún tratamiento superficial o descuidado arreglará la situación. El que quiera recibir la ayuda y bendición de Dios, debe acercarse a él con la plena y absoluta determinación de que él le oiga. Debe insistir en que Dios acepte todo, y tome todas las cosas que hay en su corazón, y que el Señor mismo venga a ser el rey. Tal vez sea necesario que mencione cada cosa y cada persona por nombre. La persona que lo haga así, con franqueza, con sinceridad, sin reservas de ninguna clase, acortará el tiempo de su agonía, reduciéndolo de años a minutos, y entrará a la tierra prometida mucho antes que los que creen que a Dios hay que tratarlo con mucha precaución.</h3>
<h3 style="text-align: justify;">No debemos olvidar que estas verdades espirituales no se aprenden por repetición, como se aprenden las reglas de la física y otras ciencias. Las verdades divinas se aprenden por experiencia, sintiéndolas antes de poder saber lo que son. Si queremos conocer las bendiciones de Abraham debemos sentir en carne propia sus mismas angustias y agonías. La antigua maldición no desaparece sin producir dolores. El viejo miserable que hay dentro de nosotros no se rinde, ni muere, acatando nuestras órdenes. Ha de ser arrancado de nuestro corazón como se arranca una mala hierba fuertemente adherida a la tierra. Es necesario extraerlo con dolor y derramamiento de sangre, igual que una muela que se extrae de la mandíbula. Debe ser expelido fuertemente del alma, de la misma manera que Jesús echó a los mercaderes del templo. Por nuestra parte debemos resistir la tentación de tener lástima de nosotros mismos, uno de los pecados más reprensibles de la naturaleza humana.</h3>
<h3 style="text-align: justify;"><span style="color: #008000;">Si deseamos conocer a Dios en una creciente intimidad, debemos renunciar a todo deseo de propia complacencia. Tarde o temprano, Dios nos someterá a esta prueba. Cuando Dios pidió a Abraham que sacrificara a Isaac, el patriarca no sabía que Dios lo estaba probando. Si él hubiera asumido otra actitud diferente de la que asumió, la historia del Antiguo Testamento hubiera sido muy diferente.</span></h3>
<h3 style="text-align: justify;">Dios hubiera hallado otro hombre como el que buscaba, y Abraham se hubiera hundido en el anonimato. De igual modo a cualquiera de nosotros puede llegarnos la prueba en cualquier momento, quizás sin que nos demos cuenta de que es una prueba. En el momento de prueba no habrá más que una sola alternativa, y todo nuestro porvenir dependerá de la elección que hagamos.</h3>
<h3 style="text-align: justify;"><em>Padre, ansío conocerte, pero mi cobarde corazón teme dejar a un lado sus juguetes. No puedo deshacerme de ellos sin sangrar interiormente, y no trato de ocultarte el terror que eso me produce Vengo a ti temblando, pero vengo. Te ruego que arranques de mi corazón todo eso que ha sido tantos años parte de mi vida, para que tú puedas entrar y hacer tú morada en mí sin que ningún rival se te oponga. Entonces harás que tu estrado sea glorioso, no será necesario que el sol arroje sus rayos de luz dentro de mi corazón, porque tú mismo serás mi luz, y no habrá más noche en mí. Te lo imploro en el nombre de Jesús, amén.</em></h3>
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		<title>Siguiendo ardorosamente en pos de Dios</title>
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		<pubDate>Mon, 09 Jan 2012 05:00:08 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
				<category><![CDATA[Proyecto - El Evangelio]]></category>
		<category><![CDATA[Buscamos a Dios porque él ha puesto en nosotros deseos de encontrarnos con él]]></category>
		<category><![CDATA[el hombre antes que busque a Dios Dios está buscándole.]]></category>
		<category><![CDATA[Siguiendo ardorosamente en pos de Dios]]></category>

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		<description><![CDATA[Por: A. W. Tozer La teología cristiana enseña la gracia preveniente, que, dicho brevemente, significa que el hombre, antes que busque a Dios, Dios está buscándole. Antes que el hombre pueda pensar bien acerca de Dios, debe haber en él una iluminación interior. Esta puede ser imperfecta, sin embargo, el hecho existe y es la [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<h3 style="text-align: justify;">Por: <strong>A. W. Tozer</strong></h3>
<h3 style="text-align: justify;">La teología cristiana enseña la gracia preveniente, que, dicho brevemente, significa que el hombre, antes que busque a Dios, Dios está buscándole.</h3>
<h3 style="text-align: justify;">Antes que el hombre pueda pensar bien acerca de Dios, debe haber en él una iluminación interior. Esta puede ser imperfecta, sin embargo, el hecho existe y es la causa de todos los anhelos, búsquedas y oraciones subsiguientes.</h3>
<h3 style="text-align: justify;">Buscamos a Dios porque él ha puesto en nosotros deseos de encontrarnos con él. &#8220;Nadie puede venir a mi —dijo el Señor Jesús- si mi padre celestial no le trajere&#8221; Y es esa atracción de Dios lo que nos quita todo vestigio de mérito por haber acudido a él. El impulso de salir en busca de Dios emana del propio Dios, pero el resultado de dicho impulso es que sigamos ardorosamente en pos de él. Y mientras andamos en pos de él, estamos en sus manos. A Ti se aferra mi alma; Tu diestra me sostiene. (Salmo 63:8)</h3>
<h3 style="text-align: justify;">En este sostén divino, y seguimiento humano no hay contradicción alguna, porque como dice Von Hugel, Dios es siempre previo Pero en la práctica (esto es, cuando el hombre responde a la obra de Dios) el hombre debe salir en busca de Dios. Debe haber de nuestra parte una respuesta recíproca a la atracción de Dios, si queremos disfrutar de la experiencia. Este interés, este anhelo ferviente, lo tenemos expresado en el Salmo 42, donde dice &#8220;Como el siervo brama por las corrientes de las aguas, así clama por tí, oh Dios, el alma mía. Mi alma tiene sed de Dios, del Dios vivo. ¿Cuándo vendré, y compareceré delante de Dios?&#8221; Este es un profundo llamado a lo profundo, y así lo entenderá el corazón anhelante.</h3>
<h3 style="text-align: justify;"><span style="color: #ff0000;"><strong>La doctrina de la justificación por la fe -verdaderamente bíblica y bendita liberación del legalismo estéril y de los vanos esfuerzos personales- ha caído en nuestros días en mala compañía.</strong></span></h3>
<h3 style="text-align: justify;"><span style="color: #008000;">Muchos la han interpretado en manera tal que ha formado una barrera entre el hombre y el conocimiento de Dios. Todo el procedimiento de la conversión religiosa ha llegado a ser una cosa mecánica y sin espíritu. La fe, según dicen, puede llegarse a ejercer sin que tenga nada que ver con los actos de la vida, y sin turbar para nada al yo adámico. Se puede &#8220;recibir&#8221; a Cristo sin entregarle el alma ni tenerle amor alguno. El alma es salvada, pero no llega a sentir hambre y sed de Dios. Los que sostienen tal doctrina reconocen que el alma es capaz de contentarse con muy poco.</span></h3>
<h3 style="text-align: justify;"><span style="color: #ff0000;"><strong>El hombre de ciencia moderno ha perdido a Dios entre las maravillas de su mundo.</strong></span></h3>
<h3 style="text-align: justify;">Nosotros los cristianos corremos peligro de perder a Dios entre las maravillas de su Palabra. Casi hemos olvidado que Dios es un Dios personal, y que, por tanto, puede cultivarse su amistad como la de cualquier persona. Es propio de la persona conocer a otras personas, pero no se puede conocer a una persona a través de un solo encuentro. Solo al cabo de prolongado trato y compañerismo se logra en pleno conocimiento.</h3>
<h3 style="text-align: justify;">Toda relación social entre los seres humanos se origina en el trato personal de unos con otros. A veces comienza con un encuentro casual, pero con el trato continuo dicho encuentro fugaz se convierte en la más íntima amistad. La religión, siempre que sea genuina, es la respuesta que dan las personas creadas al Creador. &#8220;Esta, empero, es la vida eterna, que te conozcan el solo Dios verdadero, y a Jesucristo, a quien has enviado.&#8221;</h3>
<h3 style="text-align: justify;">Dios es un Dios personal, y en las profundidades de su poderosa naturaleza piensa, tiene deseos, goces, sentimientos, amor y padecimientos, como puede tenerlos cualquier persona. Para darse a conocer a nosotros se nos presenta como una “persona”. Se comunica con nosotros por medio de nuestra mente, nuestra voluntad y nuestras emociones. El intercambio continuo e ininterrumpido de amor y pensamiento entre Dios y el alma creyente, es el corazón palpitante de la religión del Nuevo Testamento.</h3>
<h3 style="text-align: justify;"><span style="color: #008000;">Conocemos esta relación personal entre Dios y el alma por medio de la conciencia que tenemos de ello. Se trata de algo personal, que no nos llega por conducto de un grupo de creyentes, sino que cada persona, individualmente, sabe lo que es. El conjunto se entera de ello por medio de las personas que lo forman. Y la persona es bien conciente de ello, porque es imposible que el alma no se entere de ello. Entra dentro de la esfera del conocimiento, de modo que el hombre &#8220;sabe&#8221; lo que es encontrarse con Dios, como sabe de cualquier otra cosa que le ocurre.</span></h3>
<h3 style="text-align: justify;">Usted y yo somos en pequeño (exceptuando nuestros pecados) lo que Dios es en grande.</h3>
<h3 style="text-align: justify;">Habiendo sido hechos a la imagen suya, tenemos la facultad de conocerle. Cuando estamos en el pecado, carecemos de ese poder, pero cuando el Espíritu nos da vida en la regeneración, todo nuestro ser siente el parentesco con Dios. Y gozoso se apresura a reconocerlo. Este es el nacimiento celestial sin el cual no podemos ver el reino de Dios. Pero la regeneración, o nuevo nacimiento, no es el fin del proceso sino simplemente el principio. Es el mero momento cuando comenzamos la búsqueda, la feliz exploración que hace el alma en busca de las inescrutables riquezas de la Divinidad. Es ahí donde comenzamos, pero nadie puede decir dónde nos detendremos, pues las misteriosas profundidades de Dios, Trino y Único, no tienen fin.</h3>
<h3 style="text-align: justify;">Mar sin límites, ¿quién podrá sondearte? Tu propia eternidad ha de rodearte, ¡Divina Majestad!</h3>
<h3 style="text-align: justify;"><span style="color: #0000ff;">El haber hallado a Dios, y seguir buscándole, es una de aquellas paradojas del amor, que miran despectivamente algunos ministros que se satisfacen con poco, pero que no satisfacen a los buenos hijos de Dios de corazón ardiente.</span></h3>
<h3 style="text-align: justify;">San Bernardo se refirió a esta santa paradoja en un sonoro cuarteto que comprenderán fácilmente aquellos que rinden culto a Dios con sincero corazón:</h3>
<h3 style="text-align: justify;">Gustamos de ti, santo y vivo pan</h3>
<h3 style="text-align: justify;">Y ansiamos seguir comiendo aún más;</h3>
<h3 style="text-align: justify;">Bebemos de ti, puro manantial</h3>
<h3 style="text-align: justify;">Sin querer dejar de beber jamás.</h3>
<h3 style="text-align: justify;">Acerquémonos a los santos hombres y mujeres del pasado, y no tardaremos en sentir el calor de su ansia de Dios. Gemían por él, oraban implorando su presencia, y le buscaban día y noche, en tiempo y fuera de tiempo. Y cuando lo hallaban, les era tanto más grato el encuentro cuanto había sido el ansia con que lo habían buscado. Moisés se valió de que ya conocía a Dios para pedir conocerle más: &#8220;Ahora pues, si he hallado gracia en tus ojos, ruégote que me muestres ahora tu camino, para que te conozca, y halle gracia en tus ojos&#8221; (Éxodo 33: 13). Y después se atrevió a hacer una solicitud aún más atrevida: &#8220;Te ruego que me muestres tu gloria&#8221; (vs. 18).</h3>
<h3 style="text-align: justify;">A Dios le agradó este despliegue de ardor, y al día siguiente le dijo a Moisés que subiera al monte, y allá le hizo ver toda su gloria.</h3>
<h3 style="text-align: justify;">La vida de David fue un torrente de deseos espirituales. En sus salmos abundan los clamores del que busca y las exclamaciones del que encuentra. Pablo afirma que el más grande deseo de su corazón era hallar a Cristo: &#8220;y ciertamente aun estimo todas las cosas como pérdida por la excelencia del conocimiento de Cristo Jesús mi Señor, por amor del cual lo he perdido todo, y tengo por basura, para ganar a Cristo&#8221; (Filipenses 3:8).</h3>
<h3 style="text-align: justify;"><span style="color: #008000;">Nuestros himnarios tradicionales están llenos de himnos que expresan el gozo de los creyentes de antaño de haber hallado a Dios después de larga búsqueda. Pero actualmente se cantan muy pocos de esos himnos. Es trágico que dejemos la búsqueda de Dios a unos pocos maestros en lugar de realizarla cada uno de nosotros. Hacemos depender toda la vida cristiana del acto inicial de &#8220;aceptar&#8221; a Cristo (una palabra, de paso, que no se encuentra en la Biblia) y no esperamos que haya después ninguna otra revelación de Dios a nuestras almas. Hemos caído en las redes de la falsa lógica que dice que si ya tienes a Dios, no necesitas buscarle. Tal argumento se presenta como la flor y nata de la ortodoxia, y se da por sentado que ningún cristiano instruido en la Biblia cree otra cosa. Por eso hacen a un lado toda sincera y afanosa búsqueda de comunión espiritual con Cristo, haciendo que los cultos sean meras formalidades sin vida.</span></h3>
<h3 style="text-align: justify;">Rehuyen así la teología del corazón que experimentaron y experimentan aún multitudes de santos, y aceptan una presunta interpretación de las Escrituras que habría asombrado a Jesús y los apóstoles.</h3>
<h3 style="text-align: justify;">Reconozco que hay muchos todavía, en medio de esta general tibieza, que no se conforman con esa lógica superficial. Pero se alejan llorando, buscando algún sitio tranquilo donde orar diciendo, &#8221; ¡Oh Dios, muéstrame tu gloria!&#8221; Es que quieren probar, tocar con sus corazones y ver con los ojos del alma al Dios maravilloso.</h3>
<h3 style="text-align: justify;">Mi deliberada intención es estimular este deseo de hallar a Dios. Es la carencia de ese deseo, de esa hambre, lo que ha producido la actual situación de desgano, tibieza y desinterés en que está sumida la iglesia. La vida religiosa, fría y mecánica que vivimos es lo que ha producido la muerte de esos deseos. La complacencia es la enemiga mortal de todo crecimiento espiritual.</h3>
<h3 style="text-align: justify;"><span style="color: #ff0000;">Si no sentimos vivos deseos de verle, Cristo nunca se manifestará a su pueblo. ¡El quiere que le deseemos! Y triste es decirlo, él nos está esperando a muchos de nosotros por mucho tiempo.</span></h3>
<h3 style="text-align: justify;">Cada siglo tiene sus propias características. Actualmente estamos en una época de complejidad religiosa. Es muy raro encontrar la sencillez de Cristo. Esta ha sido reemplazada por planes, métodos, organizaciones y un mundo de actividades frenéticas que se llevan todo nuestro tiempo y atención, pero que no satisfacen los anhelos del alma. La escasa profundidad de nuestra experiencia, lo hueco de nuestro culto, y la manera servil como imitamos al mundo, todo indica el superficial conocimiento que tenemos de Dios. Y que es muy poco lo que sabemos acerca de su paz.</h3>
<h3 style="text-align: justify;">Si queremos hallar a Dios en medio de tanta aparatosidad religiosa, lo primero que debemos hacer es encontrarlo a él, para luego seguir en pos de él con toda sencillez. Hoy en día, como lo ha hecho siempre, Dios se manifiesta a los &#8220;niños&#8221; y se oculta de los sabios y entendidos.</h3>
<h3 style="text-align: justify;">Debemos allegarnos a él del modo más sencillo, y para ello, debemos valernos de medios esenciales, que son ciertamente muy pocos. Debemos evitar toda cosa que tienda a llamar la atención, y acercarnos a él con el candor y la sinceridad de la niñez. Si así lo hacemos, Dios no tardará en responder.</h3>
<h3 style="text-align: justify;">Cuando la religión ha dicho la última palabra, nada necesitamos sino a Dios mismo. La mala costumbre de buscar a Dios junto con otras cosas, nos impide hallarle a él mismo, y que nos revele toda su plenitud. Es en esas otras cosas donde está la causa de nuestra desdicha. Si dejamos esa vana búsqueda adicional muy pronto encontraremos a Dios, y en él hallaremos todo lo que anhelamos.</h3>
<h3 style="text-align: justify;">El autor del clásico libro inglés The Cloud of Unknowing (&#8220;La Nube de lo Desconocido&#8221;), nos dice cómo podemos hacerlo: &#8220;Eleva tu corazón a Dios con amor humilde y sincero, y búscalo a él, y no a sus dones. ¡Piensa en Dios y busca solo a Dios!, solo por lo que Dios es. Esta es la obra del alma que más agrada a Dios.</h3>
<h3 style="text-align: justify;">También recomienda el mismo autor que al orar nos despojemos de “todo”, hasta de nuestra teología, pues &#8221;basta la intención desnuda que se dirige a Dios sin apelar a ningún otro recurso, sino dependiendo únicamente de él.&#8221; Por debajo de estos pensamientos descansa la verdad del Nuevo Testamento, pues sigue explicando que &#8220;Dios te ha hecho, y te ha comprado, y movido por su tierna gracia, te llama” Lo que él quiere es la sencillez. &#8220;Si queremos que se nos dé la religión envuelta y arrollada en una sola palabra, esta una palabra de dos sílabas, que por su misma pequeñez concuerda con la obra del Espíritu. Esta palabra es ¡AMOR!</h3>
<h3 style="text-align: justify;">Cuando Dios dividió la tierra de Canaán entre las tribus de Israel, Leví no recibió ninguna porción. A esta tribu Dios le dijo simplemente &#8220;Yo soy tu parte y tu heredad&#8221; (Números 18:20). Y por esta palabra Leví fue más rico que ninguna de las otras tribus, y que todos los reyes del mundo. Aquí hay un principio espiritual que continúa en vigor en el Nuevo Testamento.</h3>
<h3 style="text-align: justify;"><span style="color: #008000;">El hombre que tiene a Dios por su posesión, tiene todo lo que es necesario tener. Podrá carecer de todos los tesoros materiales, o si los posee, estos no le producirán ningún placer especial. Y si los ve desaparecer, uno tras otro, apenas podrá sentir la pérdida, porque teniendo a Dios tiene la fuente de toda felicidad. No importa cuántas cosas pierda, de hecho no ha perdido nada. Todo lo que posee, lo posee en Dios, pura y legítimamente para siempre.</span></h3>
<h3 style="text-align: justify;">¡Oh Dios! He probado tus bondades, y a la par que ellas me han satisfecho, me han dejado sediento por más. Reconozco que necesito más y más gracia. Estoy avergonzado de mi falta de interés. Oh Dios, Trino Dios, quiero tener más vivos deseos de ti; deseo que me llenes de esos deseos; quiero que me des más sed de ti. Te ruego que me hagas ver tu gloria, para que pueda conocerte mejor. Comienza dentro de mí una nueva obra de amor. Dile a mi alma, &#8220;¡Levántate, oh amiga mía, hermosa mía, y vente conmigo!&#8221; (Cantares 2:10 V.M.) Dame la gracia necesaria para que pueda levantarme y seguir en pos de ti, elevándome por encima de esta tierra baja y nublada donde he andado errante tanto tiempo. En el Nombre de Jesús, amén.</h3>
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		<title>Solo tres sistemas enseñan -salvación a través de Cristo-</title>
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		<pubDate>Mon, 02 Jan 2012 05:00:33 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
				<category><![CDATA[Proyecto - El Evangelio]]></category>
		<category><![CDATA[El arminianismo enseña que Cristo murió por cada individuo de la humanidad]]></category>
		<category><![CDATA[El calvinismo afirma que a consecuencia de la caída todos los hombres son personalmente culpables corruptos y están perdidos sin esperanza alguna]]></category>
		<category><![CDATA[El universalismo enseña que Cristo murió por todos los hombres]]></category>
		<category><![CDATA[Solo tres sistemas enseñan -salvación a través de Cristo-]]></category>

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			<content:encoded><![CDATA[<h3 style="text-align: justify;">En realidad existen sólo tres sistemas que afirman enseñar un medio de salvación a través de Cristo. Estos son:</h3>
<h3 style="text-align: justify;"><span style="color: #ff0000;">(1) El universalismo, el cual enseña que Cristo murió por todos los hombres y que con el tiempo todos serán salvos</span>, sea en esta vida o durante un período de prueba futuro. Esta posición quizá sea la que más apele a nuestros sentimientos; sin embargo, no es bíblica, y nunca ha sido sostenida por ninguna iglesia cristiana organizada.</h3>
<h3 style="text-align: justify;"><span style="color: #0000ff;">(2) El arminianismo, el cual enseña que Cristo murió por cada individuo de la humanidad por igual, o sea, tanto por aquellos que se pierden en sus pecados como por aquellos que son salvados;</span> que la elección no es una obra eterna e incondicional de Dios; que la gracia salvadora es ofrecida a todos los hombres, la cual pueden aceptar o rechazar según les plazca; que el hombre puede resistir de manera eficaz el poder regenerador del Espíritu Santo; que la gracia salvadora no es necesariamente permanente, sino que aquellos amados por Dios, redimidos por Cristo, y nacidos del Espíritu Santo, pueden rechazarla y perderse por toda la eternidad, no importa cuánto Dios desee y se esfuerce por lograr lo contrario.</h3>
<h3 style="text-align: justify;">El arminianismo en su forma más desarrollada y radical es en esencia un recrudecimiento del pelagianismo, o sea, un tipo de auto-salvación. Es tan fácil demostrar que el arminianismo tiene sus raíces en el pelagianismo, como es demostrar que el calvinismo tiene las suyas en el agustinianismo. Quizá por eso pudiera llamársele con más acierto al arminianismo &#8220;pelagianismo&#8221;, en vista de que sus principios tuvieron su origen casi mil doscientos años antes de nacer Arminio.</h3>
<h3 style="text-align: justify;"><span style="color: #ff0000;">El pelagianismo negó la corrupción total del hombre y la necesidad de la gracia eficaz, y exaltó la voluntad humana por sobre la divina. &#8220;Sus doctrinas coincidieron con la inclinación natural de los hombres, quienes, sin excepción, odian la doctrina de la depravación universal. </span></h3>
<h3 style="text-align: justify;"><span style="color: #008000;"><em>El decir que el hombre puede tornarse santo y puro, que puede alcanzar la gracia de Dios y la salvación por un acto de su voluntad, era una enseñanza que atraía, y aún atrae, a miles de personas&#8221;.</em></span></h3>
<h3 style="text-align: justify;">El arminianismo, cuando mucho, no es sino un intento incierto e indefinido de conciliación, que oscila en una posición intermedia entre los sistemas diversos de Pelagio y Agustín, rozando los bordes de cada uno, e inclinándose unas veces hacia el uno y otras veces hacia el otro. El Dr. A. A. Hodge lo califica como un &#8220;sistema de convenio, múltiple y elástico&#8221;.</h3>
<h3 style="text-align: justify;">Su idea principal radica en que la gracia divina y la voluntad humana efectúan conjuntamente la obra de conversión y santificación, y que el hombre tiene el derecho soberano de aceptarla o rechazarla. Afirma además que el hombre ha quedado en un estado de debilidad espiritual como resultado de la caída, pero niega que haya perdido toda habilidad espiritual. <em>El hombre sólo necesita que la gracia divina le asista en sus esfuerzos personales; o, poniéndolo de otra manera, el hombre está enfermo, pero no muerto; no puede librarse de su condición por sí mismo, pero sí puede solicitar ayuda de un médico, y puede aceptar o rechazar la ayuda cuando se le ofrezca; es decir, el hombre tiene poder para cooperar con la gracia de Dios en lo que a su salvación respecta.</em></h3>
<h3 style="text-align: justify;"><span style="color: #0000ff;">Pero esta posición exalta la libertad del hombre a expensas de la soberanía de Dios; y aunque parezca tener alguna base bíblica, en realidad no tiene ninguna y es, en efecto, refutada por otras porciones de las Escrituras.</span></h3>
<h3 style="text-align: justify;">La historia demuestra de manera clara que la tendencia del arminianismo es a comprometerse y desviarse poco a poco de una base evangélica. De ahí que hasta el día de hoy nunca se ha desarrollado una teología arminiana lógica y sistemática. La iglesia metodista, por ejemplo, tiene un credo muy breve e informal en unos veinticinco artículos, pero el contraste entre dicho credo y la Confesión de Westminster, tan meticulosamente elaborada, se deja ver al instante.</h3>
<h3 style="text-align: justify;"><span style="color: #008000;">(3) El tercer sistema que enseña un medio de salvación a través de Cristo es el calvinismo. Este afirma que a consecuencia de la caída, todos los hombres son personalmente culpables, corruptos, y están perdidos sin esperanza alguna; que del conjunto de seres caídos Dios en su soberanía elige a algunos para salvación por medio de Cristo, mientras que a los demás pasa por alto; que Cristo es enviado a redimir a los elegidos en carácter de substituto, haciendo expiación por los pecados de éstos; que el Espíritu Santo aplica esta redención de manera eficaz a los elegidos; y que todos los elegidos son conducidos a la salvación de manera infalible. Sólo esta posición es consistente con las Escrituras y con lo que vemos a nuestro alrededor.</span></h3>
<h3 style="text-align: justify;">El calvinismo sostiene que a causa de la caída el hombre nada puede hacer que haya de redundar en su salvación, y que, por tanto, depende absolutamente de la gracia divina para el nacimiento y desarrollo de la vida espiritual. La principal falta del arminianismo yace en que no reconoce suficientemente la parte que Dios tiene en la redención. El arminianismo se deleita en admirar la dignidad y el poder del hombre; el calvinismo, en cambio, se pierde a sí mismo en la adoración de la gracia y omnipotencia de Dios. El calvinismo primero arroja al hombre a las profundidades de la humillación y la desesperanza para luego levantarlo sobre las alas de la gracia a una fuerza sobrenatural. El uno halaga el orgullo natural; el otro es un evangelio para pecadores arrepentidos.</h3>
<h3 style="text-align: justify;">Por tanto, es probable que el arminianismo resulte ser el más popular, ya que todo aquello que exalta al hombre a sus propios ojos y que lo adula es recibido con más agrado por el corazón natural que aquello que lo humilla. Sin embargo, el calvinismo está más cerca de la realidad, no importa cuán dura y repulsiva parezca ser dicha realidad. &#8220;No es siempre la medicina del sabor más agradable la que da los mejores resultados. La experiencia del apóstol Juan es una que se repite hoy, es decir, el librito dulce como la miel en la boca se torna amargo en el vientre.</h3>
<h3 style="text-align: justify;">Cristo crucificado era tropezadero a unos, y locura a otros; sin embargo, él era, y es, el poder de Dios y la sabiduría de Dios para salvación a todo aquel que cree&#8221; Los hombres se engañan a sí mismos constantemente al postular como axiomas morales sus propios sentimientos y opiniones.</h3>
<h3 style="text-align: justify;">A algunos es verdad evidente que un Dios santo no puede permitir el pecado; por tanto, concluyen que Dios no existe. A otros les es patente que un Dios misericordioso no puede permitir que una porción de sus criaturas racionales sea víctima del pecado y de la miseria eterna, y por consiguiente, niegan la doctrina del castigo eterno.</h3>
<h3 style="text-align: justify;"><span style="color: #ff0000;">Otros dan por sentado que es imposible, conforme a la justicia, que el inocente reciba el castigo que corresponde al culpable, y por tanto, niegan el sufrimiento y la muerte vicaria y sustitutoria de Cristo.</span></h3>
<h3 style="text-align: justify;">Aún otros consideran como axioma el que los hechos libres de seres racionales no pueden conocerse de antemano ni, por consiguiente, estar bajo el control absoluto de Dios, por lo que proceden a negar la preordinación, o aun la previsión, de dichos hechos.</h3>
<h3 style="text-align: justify;"><span style="color: #008000;">La verdad del caso es, sin embargo, que no estamos en libertad de desarrollar un sistema de nuestra preferencia. &#8220;La respuesta a la pregunta, ¿cuál de estos sistemas es el verdadero?&#8221;, dice el Dr. Carlos Hodge, un fervoroso e inflexible defensor del calvinismo, &#8220;no ha de decidirse inquiriendo cuál es el más compatible con nuestros sentimientos o el más razonable a nuestro entendimiento, sino, cuál es consistente con las doctrinas de la Biblia y con los hechos de la experiencia&#8221;. &#8220;Es el deber de todo teólogo subordinar sus teorías a la Biblia y enseñar no lo que a él le parece verdadero o razonable, sino sólo lo que la Biblia enseña&#8221;. Y dice además, &#8220;No habría fin a las controversias ni seguridad de establecer verdad alguna si se permite que las convicciones personales arraigadas en la mente de cada individuo determinen lo que es o lo que no es verdad, lo que a la Biblia se le puede y lo que no se le puede permitir enseñar&#8221;.</span></h3>
<h3 style="text-align: justify;">Como sucede con las demás doctrinas comunes al cristianismo, en ninguna parte de la Biblia aparecen expuestas en forma completa y sistemática las doctrinas distintivas del calvinismo. La Biblia no es un libro de teología sistemática, sino sólo la cantera de la cual se obtiene la piedra que ha de usarse para formar dicha teología. La Biblia no presenta un sistema formal de teología, sino sólo la materia prima que ha de ser organizada y sistematizada de manera que pueda verse la relación orgánica que existe entre cada una de sus partes.</h3>
<h3 style="text-align: justify;">En ninguna parte de la Biblia, por ejemplo, encontramos una declaración formal de la doctrina de la Trinidad, o de la persona de Cristo, o de la inspiración de las Escrituras. La Biblia, al relatar la historia del origen y desarrollo del pueblo hebreo y de la fundación del cristianismo, lo hace sin tomar en consideración las relaciones lógicas que existen entre las verdades doctrinales que estos hechos encierran; por tanto, es necesario clasificarlas, ordenarlas y transformarlas en un sistema teológico.</h3>
<h3 style="text-align: justify;"><span style="color: #008000;">El hecho de que estas verdades bíblicas no estén ordenadas en un sistema teológico concuerda con la manera en que Dios ha actuado en otras esferas. Por ejemplo, él no nos ha dado un sistema plenamente desarrollado de biología, o de astronomía, o de política. Simplemente encontramos en la naturaleza y en la experiencia las verdades no organizadas de estas ciencias y es nuestro deber desarrollarlas en un sistema de la mejor manera que podamos. Y es precisamente por el hecho de no estar presentadas de manera sistemática y formal, que con tanta facilidad surgen falsas interpretaciones de estás doctrinas.</span></h3>
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		<title>La presciencia de Dios</title>
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		<pubDate>Mon, 26 Dec 2011 05:00:58 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
				<category><![CDATA[Proyecto - El Evangelio]]></category>
		<category><![CDATA[Dios previo que la creación del mundo y todas sus leyes haría segura la historia hasta en sus más insignificantes detalles.]]></category>
		<category><![CDATA[La presciencia de Dios]]></category>
		<category><![CDATA[ningún evento puede ser previsto a menos que haya sido predeterminado por algún medio]]></category>

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		<description><![CDATA[La objeción que presentan los arminianos contra la preordinación pesa de igual manera contra la presciencia de Dios. Lo que Dios prevé, por la misma naturaleza del caso, es tan inalterable y seguro como lo que él preordena; por tanto, si su preordinación es inconsistente con la libertad moral del hombre, su presciencia también lo [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<h3 style="text-align: justify;">La objeción que presentan los arminianos contra la preordinación pesa de igual manera contra la presciencia de Dios. Lo que Dios prevé, por la misma naturaleza del caso, es tan inalterable y seguro como lo que él preordena; por tanto, si su preordinación es inconsistente con la libertad moral del hombre, su presciencia también lo es. La preordinación asegura todos los acontecimientos, mientras que la presciencia presupone su certeza.</h3>
<h3 style="text-align: justify;"><span style="color: #008000;">Ahora bien, si los acontecimientos futuros son conocidos de antemano por Dios, jamás podrán ocurrir de manera contraria a como él había previsto que ocurrirían. Si el curso de los acontecimientos futuros es conocido de antemano, la historia seguirá dicho curso de manera tan cierta como una locomotora sigue las vías de un determinado punto a otro. La doctrina arminiana, al rechazar la preordinación, rechaza la base teísta de la presciencia.</span></h3>
<h3 style="text-align: justify;"><span style="color: #ff0000;">Sin embargo, aun el sentido común nos dice que ningún evento puede ser previsto a menos que haya sido predeterminado por algún medio, sea físico o mental. Nuestra opción respecto a lo que determina la certeza de los acontecimientos futuros queda reducida, por tanto a dos alternativas—o a la preordinación de nuestro sabio y misericordioso Padre celestial o a la acción del destino ciego y físico.</span></h3>
<h3 style="text-align: justify;">Los socinianos y los unitarios, aunque no tan evangélicos como los arminianos, son más consistentes en este punto, ya que después de rechazar la preordinación divina prosiguen a negar que Dios pueda conocer de antemano las obras de seres racionales libres. Sostienen que en la misma naturaleza del caso no puede saberse cómo una persona ha de actuar hasta que llegue el momento y se haga la decisión. Pero tal creencia reduce las profecías bíblicas a meras conjeturas astutas y además destruye la fe cristiana histórica en la inspiración de las Escrituras. Es por eso que esta posición nunca ha sido sostenida por ninguna iglesia cristiana reconocida. Sin embargo, algunos socinianos y unitarios han sido lo suficientemente francos y honestos como para admitir que la razón que los condujo a negar la presciencia absoluta de Dios en relación a los actos futuros de los hombres fue que si ésta se admitía, entonces hubiera sido imposible refutar la doctrina bíblica de la predestinación.</h3>
<h3 style="text-align: justify;">Muchos arminianos han reconocido la fuerza de este argumento y, aun cuando no han negado la presciencia de Dios como lo han hecho los unitarios, no obstante han dado a entender que si pudieran o se atrevieran hacerlo, lo harían sin reparos. Algunos se han expresado en tono menospreciativo y han insinuado que, en su opinión, no es de mucha importancia el que se crea o no en la doctrina de la presciencia. Otros han llegado al extremo de decirnos francamente que es mejor rechazar la presciencia que admitir la predestinación.</h3>
<h3 style="text-align: justify;"><span style="color: #ff0000;">Aún otros han sugerido que Dios puede voluntariamente inhibirse del conocimiento de algunos de los actos de los seres humanos a fin de que éstos puedan mantener el libre albedrío; lo que, por supuesto, anula la omnisciencia de Dios. Otros han sugerido que el hecho de que Dios es omnisciente sólo implica que él puede conocer todas las cosas, si así lo deseara—como de la misma manera su omnipotencia implica que él puede hacer cualquier cosa, si así lo deseara. Pero esta comparación carece de fundamento, ya que no se trata de eventos posibles sino de eventos reales, aunque futuros; y atribuir a Dios falta de conocimiento de algunos eventos es negar su omnisciencia. Esta interpretación da lugar, como puede verse, al absurdo de una omnisciencia que en realidad no es omnisciente.</span></h3>
<h3 style="text-align: justify;"><span style="color: #008000;">Cuando se confronta al arminiano con el argumento de la presciencia de Dios, éste tiene que admitir que los eventos futuros son seguros o ciertos; sin embargo, cuando discute el problema del libre albedrío, trata de mantener que las obras de seres libres son inciertas y que dependen en última instancia de la elección de la persona —lo cual evidentemente es una inconsistencia. Una posición que mantiene que las obras libres de los hombres son inciertas sacrifica la soberanía de Dios a fin de preservar el libre albedrío de los hombres.</span></h3>
<h3 style="text-align: justify;"><span style="color: #0000ff;">Además, si las obras de seres libres fuesen inciertas, entonces Dios tendría que esperar hasta que el evento haya acontecido antes de poder hacer sus planes. En la conversión de un alma, por ejemplo, tendríamos que concebir a Dios como obrando de la misma forma que se dice que Napoleón obraba antes de ir al campo de batalla—es decir, desarrollaba tres o cuatro planes distintos y los llevaba en mente, para, si el primero fallaba, poder recurrir al segundo, y si éste fallaba, entonces recurrir al tercero, y así sucesivamente—una posición que es inconsistente con una visión correcta de la naturaleza divina. Además, si dicha posición fuese cierta, esto significaría que Dios desconoce gran parte del futuro y que cada día está adquiriendo gran cantidad de conocimiento. Su gobierno del mundo sería, en tal caso, muy incierto y cambiadizo, dependiendo todo el tiempo de la conducta imprevista de los hombres.</span></h3>
<h3 style="text-align: justify;">Negarle a Dios las perfecciones de la presciencia y la inmutabilidad es representarle como un ser frustrado e infeliz, a menudo obstaculizado y derrotado por sus criaturas. Pero, ¿quién?, con toda honestidad, creerá que Jehová el Altísimo tenga que sentarse a esperar, preguntándose: &#8220;¿Qué hará el hombre?&#8221; Pero mientras el arminianismo insista en negar la presciencia de Dios, permanecerá sin defensa ante la consistencia lógica de la verdad revelada en las Escrituras, ya que la presciencia implica certeza y la certeza implica preordinación.</h3>
<h3 style="text-align: justify;">Hablando por medio del profeta Isaías, el Señor dijo: &#8220;Porque yo soy Dios, y no hay otro Dios, y nada hay semejante a mí, que anuncio lo por venir desde el principio, y desde la antigüedad lo que aún no era hecho; que digo: Mi consejo permanecerá, y haré todo lo que quiero&#8221; (Is. 46:9-10). &#8220;Has entendido desde lejos mis pensamientos&#8221;, dijo el Salmista (139:2). El &#8220;conoce los corazones&#8221; (Hch. 15:8). &#8220;Y no hay cosa creada que no sea manifiesta en su presencia; antes bien todas las cosas están desnudas y abiertas a los ojos de aquel a quien tenemos que dar cuenta&#8221; (Heb. 4:13).</h3>
<h3 style="text-align: justify;">Mucha de la dificultad que experimentamos con relación a la doctrina de la predestinación se debe a que nuestra mente es finita y, por tanto, comprende muy pocos detalles a la vez, y entiende de manera muy parcial las relaciones que existen entre éstos. Por ser criaturas condicionadas por el tiempo, muchas veces no logramos comprender que Dios no está limitado como lo estamos nosotros. Aquello que a nosotros nos parece ser &#8220;pasado&#8221;, &#8220;presente&#8221;, y &#8220;futuro&#8221;, en la mente de Dios es &#8220;presente&#8221;, o más bien, un eterno &#8220;ahora&#8221;, sí el es &#8220;el Alto y Sublime, que habita la eternidad&#8221; (Is. 57:15). &#8220;Porque mil años delante de tus ojos son como el día de ayer, que pasó, y como una de las vigilias de la noche&#8221; (Sal. 90:4).</h3>
<h3 style="text-align: justify;"><span style="color: #008000;">Los eventos que vemos desarrollarse en el tiempo son solamente aquellos que Dios decretó y estableció desde la eternidad. El tiempo, al igual que el espacio, es una propiedad de la creación finita y Dios los trasciende y los contempla de manera objetiva. Así como él ve de un solo vistazo todo el largo de una carretera, mientras que nosotros vemos sólo una pequeña porción de ella según la vamos recorriendo, de la misma manera él ve todos los eventos de la historia, los pasados, los presentes y los futuros de un solo vistazo. Cuando nos damos cuenta que todo el proceso de la historia está delante de Dios como un eterno &#8220;ahora&#8221; y que toda la creación es obra suya, la doctrina de la predestinación se hace un poco más fácil.</span></h3>
<h3 style="text-align: justify;">En la eternidad antes de la creación no hubiera existido certeza alguna en cuanto a los eventos futuros a menos que éstos hubiesen sido decretados por Dios. Los eventos pasan de la categoría de cosas que pueden o que no pueden llegar a realizarse, a la de cosas que han de realizarse con absoluta certeza, o sea, de meras posibilidades a realizaciones, sólo mediante el decreto divino. Esta certeza o seguridad de los acontecimientos jamás hubiera podido tener fundamento que no fuese la mente divina, ya que en la eternidad nada existía aparte de Dios mismo.</h3>
<h3 style="text-align: justify;"><span style="color: #ff0000;">El Dr. R. L. Dabney dice: &#8220;La única manera en que algún objeto puede haber pasado en la mente de Dios de lo meramente posible a lo inevitablemente cierto, es si Dios mismo hubiese determinado llevarlo a cabo, o lo que hubiese permitido de manera intencional y deliberada por medio de otro agente que expresamente hubiese creado para dicho propósito. Un efecto concebido potencialmente sólo se actualiza mediante una o más causas eficientes. Al contemplar Dios todo su universo desde el punto de vista de su presciencia infinita, sólo había una causa, es decir, él mismo; por tanto, si alguna otra causa hubiera surgido, dicha causa subordinada hubiera tenido a Dios como causa fundamental. Si la presciencia infinita de Dios encierra en sí efectos que han de ser producidos por estas causas subordinadas, entonces al decretar dichas causas Dios, en su infinita presciencia, decretó o determinó al igual todos los demás efectos&#8221;.</span></h3>
<h3 style="text-align: justify;">El Dr. A. H. Strong, teólogo bautista, y quien por varios años fue Presidente y Profesor del Seminario Teológico de Rochester, escribe al mismo efecto: &#8220;En la eternidad no pudo haber habido causa alguna de la existencia futura del universo fuera de Dios mismo, ya que entonces sólo Dios existía. En la eternidad Dios previo que la creación del mundo y todas sus leyes haría segura la historia hasta en sus más insignificantes detalles. Pero Dios decretó la creación y la institución de estas leyes. Al crear y establecer dichas leyes Dios decretaba, por tanto, todo lo que habría de acontecer. Es decir, Dios previo los eventos futuros del universo como absolutamente ciertos porque él lo había decretado; y esta determinación incluía la determinación de todos los resultados de dicha creación: es decir, Dios decretó dichos resultados&#8221;.</h3>
<h3 style="text-align: justify;"><span style="color: #0000ff;">Pero no olvidemos que no debe confundirse la presciencia con la preordinación. La presciencia presupone la preordinación, pero no es en sí misma la preordinación. Los actos de las criaturas libres no suceden porque son previstos, sino que son previstos porque han de acontecer con absoluta certeza. El Dr. Strong dice: &#8220;El decreto viene antes de la presciencia de manera lógica, aunque no de manera cronológica. Por ejemplo, cuando yo digo, &#8216;Sé lo que haré&#8217;, es evidente que ya he formado una determinación, y mi conocimiento no precede sino sigue y está basado en dicha determinación&#8221;.</span></h3>
<h3 style="text-align: justify;"><span style="color: #008000;">Dios conoce el destino de cada persona, no meramente antes de que la persona escoja en esta vida, sino desde la eternidad, ya que su presciencia es perfecta. Y como él conoce el destino de cada persona antes de que éstas sean creadas, entonces es evidente que tanto el salvo como el no salvo cumple el propósito de Dios, porque si no estaba en el propósito divino el que algunos individuos se perdieran, Dios podría haber optado por no crearlos.</span></h3>
<h3 style="text-align: justify;"><span style="color: #008000;">Concluimos, pues, que la doctrina cristiana de la presciencia de Dios prueba también su predestinación. Dado que los eventos son previstos, son fijos y seguros; y nada que no haya sido la buena voluntad de Dios—quien es la gran primera causa—pudo establecerlos y asegurarlos, preordinando todo lo que sucede de manera libre e inalterable. La dificultad está en que los actos de seres libres son seguros; sin embargo, tanto la presciencia como la preordinación requieren que dichos actos sean seguros. Si los argumentos de los arminianos fuesen válidos, entonces tanto la presciencia como la preordinación quedarían anuladas. Pero ya que no son válidos, concluimos que, en realidad, sus argumentos no prueban nada.</span></h3>
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		<title>La Providencia de Dios</title>
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		<pubDate>Mon, 19 Dec 2011 05:00:26 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
				<category><![CDATA[Proyecto - El Evangelio]]></category>
		<category><![CDATA[Dios sí gobierna a sus criaturas y que lo hace de tal manera que no viola la naturaleza de éstas.]]></category>
		<category><![CDATA[la libertad moral del hombre]]></category>
		<category><![CDATA[La Providencia de Dios]]></category>

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		<description><![CDATA[&#8220;Las obras de la providencia de Dios son aquellas con que santa, sabia y poderosamente preserva y gobierna a todas sus criaturas y todas las acciones de éstas&#8221; (Catecismo Menor) Las Escrituras enseñan de manera clara que todas las cosas fuera de Dios no sólo existen sino que continúan en existencia, con todas sus propiedades [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<h3 style="text-align: justify;"><strong><span style="color: #008000;">&#8220;Las obras de la providencia de Dios son aquellas con que santa, sabia y poderosamente preserva y gobierna a todas sus criaturas y todas las acciones de éstas&#8221; (Catecismo Menor)</span></strong></h3>
<h3 style="text-align: justify;">Las Escrituras enseñan de manera clara que todas las cosas fuera de Dios no sólo existen sino que continúan en existencia, con todas sus propiedades y poderes, debido a la voluntad divina. Dios sustenta todas las cosas con la palabra de su poder (Heb. 1:3). Y él es antes de todas las cosas, y todas las cosas en él subsisten (Col. 1:17). <em>&#8220;Tú sólo eres Jehová, tú hiciste los cielos, y los cielos de los cielos, con todo su ejército, la tierra y todo lo que está en ella, los mares y todo lo que hay en ellos, y tú vivificas todas estas cosas&#8221; </em>(Neh. 9:6).</h3>
<h3 style="text-align: justify;"><strong><span style="color: #ff0000;"><em>&#8220;Porque en él vivimos, y nos movemos y somos&#8221; </em>(Hch. 17:28). Y él es <em>&#8220;sobre todos, y por todos, y en todos&#8221;</em>(Ef. 4:6).</span></strong></h3>
<h3 style="text-align: justify;">Las leyes de la naturaleza, el curso de la historia, y la condición de cada individuo son atribuidos a través de toda la Biblia de la providencia de Dios. Todas las cosas, así en el cielo como en la tierra, desde el serafín hasta el diminuto átomo, son ordenadas mediante su providencia infalible. Y tan íntima es la relación entre Dios y toda la creación que un lector descuidado pudiera llegar a conclusiones panteístas. Sin embargo, la personalidad de cada individuo y las causas secundarias son reconocidas plenamente—no como independientes de Dios, sino más bien ocupando sus lugares correspondientes en su plan.</h3>
<h3 style="text-align: justify;"><strong><span style="color: #0000ff;">Además, junto a la doctrina de su inmanencia los escritores de la Biblia nos presentan también la doctrina compañera de su trascendencia, es decir, la que ve a Dios como enteramente separado y por encima de toda la creación.</span></strong></h3>
<h3 style="text-align: justify;">Sin embargo, en lo que a la providencia de Dios concierne, debemos entender que él está íntimamente interesado en cada detalle de los acontecimientos humanos y del curso de la naturaleza. El Dr. Carlos Hodge dice, &#8220;Suponer que alguna cosa es o demasiado grande como para estar incluida bajo su control, o demasiado pequeña como para pasar inadvertida, o que el sinnúmero de particulares pueda desviar su atención, es olvidar que Dios es infinito. El sol difunde su luz a través de todo el espacio con la misma facilidad con que la difunde sobre cualquier punto específico. De la misma manera, Dios está tan presente en todas partes y con todas las cosas como si estuviera en un solo sitio y como si toda su atención convergiera en un solo objeto&#8221;. Y añade, &#8220;El está presente en cada hoja de la hierba, pero a la vez guía a las estrellas en sus cursos, ordenándolas como a un ejército, llamándolas por sus nombres; también está presente en cada alma humana, dándole entendimiento, dotándola de talentos, obrando en ella así el querer como el hacer. El corazón humano está en sus manos; y a todo lo que quiere lo inclina, así como a los repartimientos de las aguas&#8221;.</h3>
<h3 style="text-align: justify;">Es admitido casi sin excepción que Dios determina cuándo, dónde, y bajo qué circunstancias cada individuo de nuestra raza habrá de nacer, vivir, y morir; si será varón o hembra, blanco o negro, sabio o necio; y sin lugar a duda Dios no es menos soberano en la distribución de sus favores, ya que él hace lo que desea con lo suyo. A algunos da riquezas, a otros, honor, a otros, salud, a otros ciertos talentos como el de la música, o el de la oratoria, o el del arte, o el de las finanzas, o la habilidad de estadista, etc.</h3>
<h3 style="text-align: justify;">Otros son pobres, desconocidos, nacidos en desdicha, víctimas de la enfermedad, y viven en infelicidad. Algunos son colocados en tierras donde reciben todos los beneficios del evangelio; otros, sin embargo, viven y mueren en las tinieblas del paganismo. Algunos son conducidos a la salvación por medio de la fe, mientras que a otros se les deja perecer en su incredulidad. Y en gran medida estas realidades externas, que en ninguna manera son el resultado de la elección del individuo mismo, determinan el curso que ha de seguir cada vida y su destino eterno. Las Escrituras y la experiencia cotidiana testifican que Dios da a algunos lo que rehúsa dar a otros. Y si se preguntara por qué él actúa de dicha manera, o por qué no salva a todos, la única contestación válida se encuentra en las palabras del Señor Jesús, &#8220;Sí, Padre, porque así te agradó&#8221;. Sólo la doctrina bíblica de la caída y de la redención arrojará luz sobre los acontecimientos que vemos a nuestro alrededor.</h3>
<h3 style="text-align: justify;">Recordemos, además, que aquellos que reciben estos dones, sean espirituales o temporales, los reciben por pura gracia, y en lo que a los demás concierne, Dios simplemente decide no conferírselos, ya que él no está obligado a conferirlos a nadie. Las naciones, al igual que los individuos, están en las manos de Dios, y él fija los límites de su habitación, y controla su desatino; y su control de los hombres es tan absoluto como el control que tiene un hombre sobre una vara o un cayado. Estos están en sus manos, y los emplea para realizar sus propósitos.</h3>
<h3 style="text-align: justify;">Los quebranta en pedazos como vasija de alfarero, o los exalta a grandeza, conforme a su buena voluntad. El da la paz y los tiempos fructíferos, las posesiones y la felicidad, o envía las desolaciones de la guerra, el hambre, la sequía y la pestilencia. Todas estas cosas él las ha dispuesto y las ha diseñado bajo su providencia universal con fines inteligentes. Dios no es un mero espectador del universo que ha creado, sino que está presente y activo en todas partes, como el fundamento que sostiene todo y el poder que gobierna todo lo que existe.</h3>
<h3 style="text-align: justify;">Aun cuando el precio de un pajarillo sea insignificante, y su vuelo parezca ser inestable y al azar, con todo, no cae a tierra ni se posa en lugar alguno sin vuestro Padre. &#8220;Su sabia providencia ha decretado en qué rama ha de posar; cuáles granos ha de recoger; en qué guarida ha de refugiarse y en qué lugar ha de construir su nido; de qué ha de vivir y dónde ha de morir&#8221;.</h3>
<h3 style="text-align: justify;">Cada gota de lluvia y cada copo de nieve que cae de la nube, cada insecto que se mueve, cada planta que crece, cada partícula de polvo que flota en el aire, ha tenido ciertas causas determinadas y tendrá al igual ciertos efectos determinados. Cada uno es un eslabón en la cadena de eventos y muchos de los grandes acontecimientos de la historia han sido determinados por estos sucesos que al parecer eran insignificantes.</h3>
<h3 style="text-align: justify;">A través de todo el curso de eventos hay un progreso hacia un fin predeterminado. El Dr. Warfield ha escrito: &#8220;No fue mero accidente el que Rebeca viniera al pozo a darle la bienvenida al siervo de Abraham (Gn. 24), ni el que José llegara a Egipto (Gn. 45:8; 50:20: &#8216;Dios lo encaminó a bien&#8217;), ni el que la hija de Faraón descendiera a lavarse al río (Ex. 2), ni el que la rueda de molino rompiera el cráneo de Abimelec (Jue. 9:53), ni el que la flecha, tirada al azar, hiriera al rey de Israel por entre las junturas de la armadura (1 R. 22:34). Cada evento en la historia no es sino un detalle en la realización ordenada del propósito divino; y el historiador está consciente en todo momento de la presencia en la historia de Aquél que manda aun al relámpago a dar en el blanco (Job 36:32)&#8221;.</h3>
<h3 style="text-align: justify;">&#8220;En las grandes estaciones de trenes&#8221;, dice el Dr. Clarence E. Macartney, &#8220;se puede observar muchas veces un lápiz metálico que escribe en grandes caracteres en una pizarra la hora de llegada y partida de los trenes. Dicho lápiz parece que escribe por sí solo, pero sabemos que en alguna oficina de la estación se encuentra el cerebro y la mano de la persona que lo está manejando. De la misma manera podemos observar en nuestra vida nuestras deliberaciones, alternativas y decisiones personales; sin embargo, en la textura de nuestro destino parecen haber otras hebras que nosotros no hemos entretejido. Eventos que aparentan ser triviales ocupan su lugar como parte de los eventos que son de gran importancia&#8221;.</h3>
<h3 style="text-align: justify;"><strong><span style="color: #008000;">El sentido de responsabilidad moral y de dependencia que caracteriza al hombre, al igual que sus súplicas a Dios de manera instintiva en momentos de peligro, demuestran cuan universal e innata es la convicción de que Dios verdaderamente gobierna al mundo y todos los acontecimientos humanos. <em>Pero aunque la Biblia enseña que dicha providencia es universal, poderosa, sabia, y santa, en ninguna parte nos trata de probar cómo este hecho ha de reconciliarse con el de la libertad moral del hombre. Todo lo que basta saber es que Dios sí gobierna a sus criaturas y que lo hace de tal manera que no viola la naturaleza de éstas. Quizá la mejor forma de resumir la relación que existe entre la soberanía de Dios y la libertad humana sea de la siguiente manera: Dios presenta al hombre incentivos externos de forma tal que el hombre actúa en conformidad a su propia naturaleza; sin embargo, hace precisamente lo que Dios ha determinado que hiciese.</em></span></strong></h3>
<h3 style="text-align: justify;"><span style="text-decoration: underline;"><span style="color: #ff0000;"><strong>Pruebas bíblicas</strong></span></span></h3>
<h3 style="text-align: justify;">Que ésta; es la doctrina de la providencia contenida en las Escrituras es innegable, ya que es admitido aun por muchos cuyas posiciones filosóficas los conducen a rechazarla. A continuación presentaremos un resumen de pruebas bíblicas, que demuestran que todos los eventos tienen un lugar y un propósito señalado por Dios y que la providencia divina es universal, y por consiguiente, que la realización de sus planes se llevará a cabo con absoluta certeza. El control providencial de Dios abarca:</h3>
<h3 style="text-align: justify;"><span style="color: #0000ff;">(a) <em>La naturaleza o el mundo físico</em>:</span> &#8220;Jehová marcha en la tempestad y el torbellino, y las nubes son el polvo de sus pies&#8221; (Nah. 1:3). &#8220;Solamente en la tierra de Gosén, donde estaban los hijos de Israel, no hubo granizo&#8221; (Ex. 9:26). &#8220;Que hace salir su sol sobre malos y buenos, y que hace llover sobre justos e injustos&#8221; (Mí. 5:45). El hambre en Egipto les parecía a los hombres ser sólo el resultado de causas naturales; sin embargo José dijo, &#8220;La cosa es firme de parte de Dios, y él se apresura a hacerla&#8221; (Gn. 41:32). &#8220;También os detuve la lluvia tres meses antes de la siega; e hice llover sobre una ciudad, y sobre otra ciudad no hice llover&#8221; (Am. 4:7). &#8220;Dándonos lluvias del cielo y tiempos fructíferos, llenando de sustento y de alegría nuestros corazones&#8221; (Hch.14:17). &#8220;¿Quién midió las aguas con el hueco de su mano y los cielos con su palmo, con tres dedos juntó el polvo de la tierra, y pesó los montes con balanza y con pesas los collados?&#8221; (Is. 40:12).</h3>
<h3 style="text-align: justify;"><span style="color: #0000ff;">(b) <em>La creación animal</em>:</span> &#8220;¿No se venden dos pajarillos por un cuarto? Con todo, ni uno de ellos cae a tierra sin vuestro Padre&#8221; (Mt. 10:29). &#8220;Mirad las aves del cielo, que no siembran, ni siegan, ni recogen en graneros; y vuestro Padre celestial las alimenta&#8221; (Mt. 6:26). &#8220;Mi Dios envió su ángel, el cual cerró la boca de los leones, para que no me hiciesen daño&#8221; (Dn. 6:22). &#8220;Los leoncillos rugen tras la presa, y para buscar de Dios su comida&#8221; (Sal. 104:21). &#8220;Así quitó Dios el ganado de vuestro padre (Labán), y me lo dio a mí (Jacob)&#8221; (Gn. 31:9).</h3>
<h3 style="text-align: justify;"><span style="color: #0000ff;">(c) <em>Las naciones</em>:</span> (La humillación de Nabucodonosor fue) &#8220;para que conozcan los vivientes que el Altísimo gobierna el reino de los hombres, y que a quien él quiere lo da, y constituye sobre él al más bajo de los hombres&#8221; (Dn. 4:17). &#8220;He aquí que las naciones le son como la gota de agua que cae del cubo, y como menudo polvo en las balanzas le son estimadas; he aquí que hace desaparecer las islas como polvo&#8221; (Is. 40:15). &#8220;Digan en las naciones: Jehová reina&#8221; (1 Cr. 16:31). &#8220;Porque Dios es el Rey de toda la tierra&#8221; (Sal. 47:7). &#8220;El muda los tiempos y las edades; quita reyes, y pone reyes&#8221; (Dn. 2:21). &#8220;Jehová hace nulo el consejo de las naciones, y frustra las maquinaciones de los pueblos&#8221; (Sal. 33:10). Jehová les dio reposo alrededor&#8230; Jehová entregó en sus manos a todos sus enemigos (Jos. 21:44). &#8220;Los hijos de Israel hicieron lo malo ante los ojos de Jehová; y Jehová los entregó en mano de Madián por siete años&#8221; (Jue. 6:1).</h3>
<h3 style="text-align: justify;">&#8220;¿Habrá algún mal en la ciudad, el cual Jehová no haya hecho?&#8221; (Am. 3:6). &#8220;Porque he aquí, yo levanto a los caldeos, nación cruel y presurosa, que camina por la anchura de la tierra para poseer las moradas ajenas&#8221; (Hab. 1:6).</h3>
<h3 style="text-align: justify;"><span style="color: #0000ff;">(d) <em>Cada individuo</em>:</span> &#8220;Como los repartimientos de las aguas, así está el corazón del rey en la mano de Jehová; a todo lo que quiere lo inclina&#8221; (Pr. 21:1). &#8220;Por Jehová son ordenados los pasos del hombre, y él aprueba su camino&#8221; (Sal. 37:23). &#8220;El corazón del hombre piensa su camino; mas Jehová endereza sus pasos&#8221; (Pr. 16:9). &#8220;En lugar de lo cual deberíais decir: Si el Señor quiere, viviremos y haremos esto o aquello&#8221; (Stg. 4:15).</h3>
<h3 style="text-align: justify;">&#8220;Porque de él, y por él, y para él, son todas las cosas&#8221; (Ro. 11:36). &#8220;¿Quién te distingue? ¿o qué tienes que no hayas recibido?&#8221; (1Co. 4:7). &#8220;El ángel de Jehová acampa alrededor de los que le temen, y los defiende&#8221; (Sal. 34:7). &#8220;He aquí nuestro Dios a quien servimos puede librarnos del horno de fuego ardiendo; y de tu mano, oh rey, nos librará&#8221; (Dn. 3:17).</h3>
<h3 style="text-align: justify;">&#8220;Jehová está conmigo; no temeré lo que me pueda hacer el hombre&#8221; (Sal. 118:6). &#8220;Ahora pues, Jehová, tú eres nuestro padre; nosotros barro, y tú el que nos formaste; así que obra de tus manos somos todos nosotros&#8221; (Is. 64:8). &#8220;Y la mano de nuestro Dios estaba sobre nosotros, y nos libró de mano del enemigo y del asechador en el camino&#8221; (Esd.8:31). &#8220;Dios había desbaratado el consejo de ellos&#8221; (Neh. 4:15).</h3>
<h3 style="text-align: justify;">&#8220;Pero contra todos los hijos de Israel, desde el hombre hasta la bestia, ni un perro moverá su lengua, para que sepáis que Jehová hace diferencia entre los egipcios y los israelitas&#8221; (Ex. 11:7). &#8220;Entonces el Señor dijo a Pablo en visión de noche: No temas, sino habla, y no calles; porque yo estoy contigo, y ninguno pondrá sobre ti la mano para hacerte mal&#8221; (Hch. 18:9, 10).</h3>
<h3 style="text-align: justify;"><span style="color: #0000ff;">(e) <em>Las obras libres de los hombres: </em></span>&#8220;Porque Dios es el que en vosotros produce así el querer como el hacer, por su buena voluntad&#8221; (Fil. 2:13). &#8220;Y Jehová dio gracia al pueblo delante de los egipcios, y les dieron cuanto pedían&#8221; (Ex. 12:36). &#8220;Y le concedió el rey (Artajerjes, rey de Persia) todo lo que pidió, porque la mano de Jehová su Dios estaba sobre Esdras&#8221; (Esd. 7:6). &#8220;Por cuanto Jehová los había alegrado, y había vuelto el corazón del rey de Asiría hacia ellos, para fortalecer sus manos en la obra de la casa de Dios&#8221; (Esd. 6:22). &#8220;Y pondré dentro de vosotros mi Espíritu, y haré que andéis en mis estatutos, y guardéis mis preceptos, y los pongáis por obra&#8221; (Ez. 36:27).</h3>
<h3 style="text-align: justify;"><span style="color: #0000ff;">(f) <em>Las obras pecaminosas de los hombres: </em></span>&#8220;Porque verdaderamente se unieron en esta ciudad contra tu santo Hijo Jesús, a quien ungiste, Herodes y Poncio Pilato, con los gentiles y el pueblo de Israel, para hacer cuanto tu mano y tu consejo habían antes determinado que sucediera&#8221; (Hch. 4:27, 28). &#8220;Respondió Jesús: (Pilato) ninguna autoridad tendrías contra mí, si no te fuese dada de arriba&#8221; (Jn. 19:11). (David reprendiendo a Abisai con respecto a Simei) &#8220;Si él así maldice, es porque Jehová le ha dicho que maldiga a David&#8230; Dejadle que maldiga, pues Jehová se lo ha dicho&#8221; (2 S. 16:10, 11). &#8220;Ciertamente la ira del hombre te alabará; tú reprimirás el resto de las iras&#8221; (Sal. 76:10). &#8220;Y he aquí, yo endureceré el corazón dé los egipcios para que los sigan (hasta el Mar Rojo) y yo me glorificaré en Faraón y en todo su ejército, en sus carros y en su caballería&#8221; (Ex. 14:17).</h3>
<h3 style="text-align: justify;"><span style="color: #0000ff;">(g) <em>Los eventos fortuitos o las &#8220;casualidades&#8221;:</em></span> “La suerte se echa en el regazo; más de Jehová es la decisión de ella” Proverbios 16:33. “Y echaron suertes, y la suerte cayó sobre Jonás” Jonás 1:7. “Y orando, dijeron: Tú, Señor, que conoces los corazones de todos, muestra cuál de estos dos has escogido&#8230; Y les echaron suertes, y la suerte cayó sobre Matías” Hechos 1:24, 26. “Con las nubes encubre la luz, y le manda no brillar, interponiendo aquéllas” Job 36:32. “Y dijo Micaías: Si llegas a volver en paz, Jehová no ha hablado por mí&#8230; Y un hombre disparó su arco a la ventura e hirió al rey de Israel por entre las coyunturas de la armadura” 1Reyes 22:28, 34. “Porque la aflicción no sale del polvo, ni la molestia brota de la tierra” Job 5:6. “Y le dijo Jesús: De cierto te digo que tú (Pedro), hoy, en esta noche, antes que el gallo haya cantado dos veces, me negarás tres veces” Marcos 14:30 (Génesis 37:28 y 45:5; 1 Samuel 9:15, 16 y 9:5-10.)</h3>
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		<title>La soberanía de Dios</title>
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		<pubDate>Mon, 12 Dec 2011 05:00:34 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
				<category><![CDATA[Proyecto - El Evangelio]]></category>
		<category><![CDATA[Dios como el Creador y Soberano del universo]]></category>
		<category><![CDATA[el creador de todo lo que existe]]></category>
		<category><![CDATA[el Dios TODOPODEROSO]]></category>
		<category><![CDATA[la soberanía de Dios]]></category>

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		<description><![CDATA[Toda persona que piensa puede ver fácilmente que un poder soberano rige su vida. Jamás se le preguntó si deseaba nacer o no; o cuándo, o dónde, o qué había de nacer; si en el siglo veinte o antes del diluvio; si en la América o en la China; si blanco o negro. Los creyentes [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<h3 style="text-align: justify;">Toda persona que piensa puede ver fácilmente que un poder soberano rige su vida. Jamás se le preguntó si deseaba nacer o no; o cuándo, o dónde, o qué había de nacer; si en el siglo veinte o antes del diluvio; si en la América o en la China; si blanco o negro. Los creyentes de todas las épocas han reconocido a Dios como el Creador y Soberano del universo, y por consiguiente, como la fuente de todo poder que se encuentra en las criaturas. Por lo tanto, nada puede acontecer aparte de su soberana voluntad.</h3>
<h3 style="text-align: justify;"><span style="color: #008000;">Dios, por ser el creador de todo lo que existe, es también, por consiguiente, el dueño absoluto y el que dispone de todo lo que ha hecho. El ejerce no sólo una influencia general, sino que efectivamente gobierna al mundo que ha creado. Las naciones, insignificantes a los ojos de Dios, son como &#8220;el polvo de la balanza&#8221; comparadas con su grandeza; y más fácil fuese que el sol se detuviese en su curso que verse obstaculizada su labor o su voluntad.</span></h3>
<h3 style="text-align: justify;">En medio de todas las aparentes derrotas e inconsistencias de la vida, Dios prosigue adelante en imperturbable majestad. Aun las obras pecaminosas de los hombres ocurren sólo porque él las permite. Y puesto que él permite, no involuntariamente, sino voluntariamente, todo lo que sucede— inclusive los hechos y el destino final de los hombres—por consiguiente, todo procede conforme a lo que él ha deseado y a lo que se ha propuesto. En la medida que se niegue esta realidad, quedará Dios despojado de su soberanía. Claro está, algunos problemas surgen aquí los cuales no podemos resolver debido a nuestro grado de conocimiento presente; pero eso no es causa suficiente para rechazar lo que las Escrituras y los dictados de la razón afirman ser cierto.</h3>
<h3 style="text-align: justify;">Si el poder de un rey terrenal es ley en su reino, ¡cuánto más la palabra de Dios en el suyo! El creyente sabe que el día se acerca cuando, de buena o mala gana, toda rodilla se doblará y toda lengua confesará que Cristo es el Señor, para gloria de Dios Padre. Las Escrituras presentan a Dios como el Dios TODOPODEROSO, como el que tiene en su mano el dominio universal y el que conoce el fin desde el principio y los medios que han de usarse para lograr dicho fin. El puede hacer por nosotros mucho más abundantemente de lo que pedimos o pensamos.</h3>
<h3 style="text-align: justify;"><span style="color: #0000ff;">Es decir, la categoría de lo imposible no existe, &#8220;para quien todas las cosas son posibles&#8221; (Mt. 19:26; Mr. 10:27). No obstante, esto no significa que El tenga poder para hacer aquello que es contrario a su naturaleza, o para obrar en forma contradictoria. Es imposible que Dios mienta o haga algo que sea moralmente indebido. Tampoco puede hacer que dos y dos sumen cinco, ni que una rueda gire y a la misma vez permanezca inmóvil. Su omnipotencia es garantía segura de que el curso del mundo será conforme a su plan, del mismo modo que su santidad es garantía de que todas sus obras serán hechas en rectitud.</span></h3>
<h3 style="text-align: justify;">La doctrina de la soberanía de Dios se encuentra desarrollada de manera consistente no sólo en el Nuevo sino también en el Antiguo Testamento. El Dr. Warfield, refiriéndose a la doctrina como aparece en el Antiguo Testamento, dice: &#8220;El hacedor omnipotente de todas las cosas es presentado de igual manera como el soberano irresistible de todo lo que ha hecho; se sienta Jehová como rey para siempre&#8221; (Sal. 29:10). Y continúa diciéndonos que los escritores de esta parte de la Biblia rara vez usan expresiones tales como &#8220;llueve&#8221;; de manera instintiva hablan de Dios como el que envía la lluvia, etc. La posibilidad de accidente y casualidad no existe y aun &#8220;echar la suerte era un medio aceptado de obtener la decisión de Dios (Jos. 7:16; 14:2; 18:6; 1 S. 10:19; Jon. 1:7).</h3>
<h3 style="text-align: justify;">Todo, sin excepción, está bajo su control, y su voluntad es la razón fundamental de todo lo que acontece. El cielo y la tierra y todo lo que en ellos hay son los instrumentos a través de los cuales él lleva a cabo sus propósitos. La naturaleza, las naciones, y la fortuna de cada ser humano presentan en todos sus cambios la fiel expresión de su propósito. Los vientos son sus mensajeros, las llamas de fuego sus ministros: cada suceso natural es obra suya; la prosperidad es don suyo, y si la desgracia llega a la vida del hombre, es el Señor que lo ha hecho (Am. 3:5, 6; Lm. 3:33-38; Is. 47:7; Ec. 7:14; Is. 54:16). El dirige los pasos de los hombres, quiéranlo éstos o no; él enaltece y él abate; él ablanda el corazón o lo endurece; y él crea los mismos pensamientos e intenciones del alma.</h3>
<h3 style="text-align: justify;"><span style="color: #ff0000;">¿Y rehusaremos creer que Dios puede convertir a un pecador cuando le place? ¿Será que el todopoderoso, el omnipotente soberano del universo no puede cambiar el carácter de las criaturas que ha creado? El cambió el agua en vino en Cana, y convirtió a Saulo en el camino a Damasco. El leproso dijo: &#8220;Señor, si quieres, puedes limpiarme&#8221;, y a su palabra la lepra desapareció.</span></h3>
<h3 style="text-align: justify;">Ciertamente Dios puede limpiar el alma tan fácilmente como el cuerpo. Creemos que Dios, sí quisiera, muy bien pudiera movilizar un ejército de ministros, misioneros, y obreros cristianos de distintas clases, de tal manera que el mundo entero quedaría convertido en muy poco tiempo. Si en realidad Dios querría salvar a todos los seres humanos, podría enviar al mundo huestes angelicales con el propósito de instruir a la humanidad y de ejecutar obras sobrenaturales.</h3>
<h3 style="text-align: justify;">De hecho, él mismo podría obrar de forma maravillosa en el corazón de cada persona para que nadie se perdiera. Y como el mal existe sólo porque él lo permite, si deseaba, podría hacerlo desaparecer del universo. Su poder para hacer todas estas cosas fue claramente visible en la obra que ejecutó el ángel de destrucción que en una noche mató a todos los primogénitos de los egipcios (Ex. 12:29), y en otra noche dio muerte a 185.000 del ejército asirio (2 R. 19:35). También fue demostrado cuando la tierra se abrió y se tragó a Coré y sus compañeros (Nm. 16:31-33); también cuando Ananías y Safira cayeron muertos repentinamente (Hch. 5:1-11); y cuando Herodes murió comido de gusanos (Hch. 12:23).</h3>
<h3 style="text-align: justify;">Dios no ha perdido nada de su poder, y es deshonroso en gran manera suponer que él está luchando de continuo con la raza humana tratando de hacer lo más que puede sin poder lograr sus propósitos.</h3>
<h3 style="text-align: justify;"><strong><span style="color: #008000;">Aunque la soberanía de Dios es universal y absoluta, no es la soberanía de un poder ciego.</span></strong></h3>
<h3 style="text-align: justify;">Al contrario, dicha soberanía está unida a su infinita sabiduría, santidad, y amor. Y esta doctrina, cuando es bien comprendida, nos trae gran consuelo y seguridad. ¿Quién no preferiría que todos sus asuntos estuviesen en las manos de un Dios de infinito poder, sabiduría, santidad, y amor, y no que dependieran de la fortuna, o de la casualidad, o de irrevocables leyes de la naturaleza, o de nuestras mismas personas pervertidas y miopes? Los que rechazan la soberanía de Dios deben considerar qué otras alternativas les quedan. ¿De qué manera, pues, son controlados y dirigidos los acontecimientos del universo?</h3>
<h3 style="text-align: justify;">&#8220;Conforme al propósito del que hace todas las cosas según el designio de su voluntad&#8221;. La tendencia actual es la de dejar a un lado las doctrinas de la soberanía de Dios y de la predestinación a fin de dar lugar a la autocracia de la voluntad humana. El orgullo y la presunción del hombre, por un lado, y su ignorancia y depravación, por el otro, lo inducen a excluir a Dios y a exaltarse a sí mismo tanto como pueda; y ambas tendencias se combinan para alejar del verdadero evangelio a la gran mayoría de la humanidad.</h3>
<h3 style="text-align: justify;">La idea que abrigan los arminianos de que los propósitos eternos de Dios pueden, en algunos casos al menos, ser derrotados, y que el hombre, que es no sólo una criatura sino una criatura pecadora, puede coartar los planes del Todopoderoso, se contrasta de manera impresionante con la idea bíblica de la inmensurable exaltación de Dios, la cual lo exime de toda debilidad humana. El que los hombres no puedan siempre llevar a cabo sus planes se debe o a su falta de poder, o a su falta de sabiduría; pero puesto que Dios posee estos recursos y otros más de manera ilimitada, ninguna emergencia imprevista puede surgir, y, por lo tanto, para él no existen razones para cambio. El suponer que sus planes puedan fallar, y que sus esfuerzos se puedan malograr, es degradarlo al nivel de sus criaturas.</h3>
<h3 style="text-align: justify;"><strong><span style="color: #ff0000;">Pruebas bíblicas</span></strong><strong style="font-size: 13px; text-align: -webkit-auto;"> </strong></h3>
<ol>
<li>
<h3><span style="color: #008000;">Daniel 4:35</span>: El hace según su voluntad en el ejército del cielo, y en los habitantes de la tierra, y no hay quien detenga su mano, y le diga: ¿Qué haces?</h3>
</li>
<li>
<h3><span style="color: #008000;">Jeremías 32:17</span>: ¡Oh Señor Jehová! he aquí que tú hiciste el cielo y la tierra con tu gran poder, y con tu brazo extendido, ni hay nada que sea difícil para ti.</h3>
</li>
<li>
<h3><span style="color: #008000;">Mateo 28:18</span>: Toda potestad me es dada en el cielo y en la tierra.</h3>
</li>
<li>
<h3><span style="color: #008000;">Efesios 1:22</span>: Y sometió todas las cosas bajo sus pies, y lo dio por cabeza sobre todas las cosas a la iglesia.</h3>
</li>
<li>
<h3><span style="color: #008000;">Efesios 1:11</span>: En él asimismo tuvimos herencia, habiendo sido predestinados conforme al propósito del que hace todas las cosas según el designio de su voluntad.</h3>
</li>
<li>
<h3><span style="color: #008000;">Isaías 14:24, 27</span>: Jehová de los ejércitos juró diciendo: Ciertamente se hará de la manera que lo he pensado, y será confirmado como lo he determinado&#8230; Porque Jehová de los ejércitos lo ha determinado, ¿y quién lo impedirá? Y su mano extienda, ¿quién la hará retroceder?</h3>
</li>
<li>
<h3><span style="color: #008000;">Isaías 46:9, 10, 11</span>: Acordaos de las cosas pasadas desde los tiempos antiguos; porque yo soy Dios, y no hay otro Dios, y nada hay semejante a mí, que anuncio lo por venir desde el principio, y desde la antigüedad lo que aún no era hecho; que digo: Mi consejo permanecerá, y haré todo lo que quiero&#8230;. Yo hablé, y lo haré venir; lo he pensado, y también lo haré.</h3>
</li>
<li>
<h3><span style="color: #008000;">Génesis 18:14</span>: ¿Hay para Dios alguna cosa difícil?</h3>
</li>
<li>
<h3><span style="color: #008000;">Job 42:2</span>: Yo conozco que todo lo puedes, y que no hay pensamiento que se esconda de ti.</h3>
</li>
<li>
<h3><span style="color: #008000;">Salmo 115:3</span><span class="Apple-style-span" style="font-size: 15px; font-weight: bold;">: Nuestro Dios está en los cielos; todo lo que quiso ha hecho.</span></h3>
</li>
<li>
<h3><span style="color: #008000;">Salmo 135:6</span><span class="Apple-style-span" style="font-size: 15px; font-weight: bold;">: Todo lo que Jehová quiere, lo hace, en los cielos y en la tierra, en los mares y en todos los abismos.</span></h3>
</li>
<li>
<h3><span style="color: #008000;">Isaías 55:11</span><span class="Apple-style-span" style="font-size: 15px; font-weight: bold;">: Así será mi palabra que sale de mi boca; no volverá a mí vacía, sino que hará lo que yo quiero, y será prosperada en aquello para que la envié.</span></h3>
</li>
<li>
<h3><span style="color: #008000;">Romanos 9:20, 21</span><span class="Apple-style-span" style="font-size: 15px; font-weight: bold;">: Más antes, OH hombre, ¿quién eres tú, para que alterques con Dios? Dirá el vaso de barro al que lo formó: ¿Por qué me has hecho así? ¿O no tiene potestad el alfarero sobre el barro, para hacer de la misma masa un vaso para honra y otro para deshonra?</span></h3>
</li>
</ol>
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		<title>Dios tiene un plan</title>
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		<pubDate>Mon, 05 Dec 2011 05:15:56 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
				<category><![CDATA[Proyecto - El Evangelio]]></category>
		<category><![CDATA[Dios tiene un plan]]></category>
		<category><![CDATA[Doctrina de la Predestinación]]></category>
		<category><![CDATA[el arminiano dice que Dios tiene un plan general]]></category>
		<category><![CDATA[El pelagiano niega que Dios tenga un plan]]></category>
		<category><![CDATA[Enseñanza de la Predestinación]]></category>
		<category><![CDATA[La Predestinación]]></category>
		<category><![CDATA[Todo sobre la Doctrina de la Predestinación]]></category>

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		<description><![CDATA[Es inconcebible que el Dios de infinita sabiduría y poder creara un mundo sin un plan definido para su mundo. Y siendo que Dios es infinito, su plan debe abarcar cada detalle de la existencia del mundo. Si pudiéramos contemplar al mundo en todas sus relaciones, pasadas, presentes y futuras, veríamos que sigue con absoluta [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<h3 style="text-align: justify;">Es inconcebible que el Dios de infinita sabiduría y poder creara un mundo sin un plan definido para su mundo. Y siendo que Dios es infinito, su plan debe abarcar cada detalle de la existencia del mundo. Si pudiéramos contemplar al mundo en todas sus relaciones, pasadas, presentes y futuras, veríamos que sigue con absoluta precisión un curso ya predeterminado. Entre las cosas creadas podemos buscar en todo lugar, hasta donde el microscopio y el telescopio nos permitan, y encontraremos organización por doquier. Grandes estructuras se descomponen en sus partes constituyentes, y éstas a su vez están compuestas de otras pares que se descomponen de igual forma, de manera casi interminable.</h3>
<h3 style="text-align: justify;">Aun el hombre, quien es sólo una criatura de corta vida y propenso a cometer toda clase de errores, desarrolla un plan antes de actuar; y se considera necio al que actúa sin propósito o diseño. Antes de emprender un viaje o algún trabajo, todos fijamos nuestras metas y luego nos esforzamos por alcanzarlas hasta donde nos sea posible. La verdad del caso es que a pesar de que muchos se oponen a la predestinación teóricamente, todos la practicamos en la vida diaria.</h3>
<h3 style="text-align: justify;">E. W. Smith dice que un hombre sabio &#8220;primero determina el fin que desea lograr, y luego determina los mejores medios para lograrlo. El arquitecto, antes de comenzar la construcción de un edificio, hace sus dibujos y traza sus planes, hasta los más minuciosos detalles; en su mente el edificio se haya terminado antes de colocarse la primera piedra. Así también sucede con el comerciante, con el abogado, con el agricultor, y con todo ser racional e inteligente&#8221;.</h3>
<h3 style="text-align: justify;">Mientras mayores son nuestros proyectos, más imprescindible se hace que tengamos un plan; de otro modo todo nuestro trabajo terminará en fracaso. De hecho, solo un necio intentaría construir un barco o una vía de ferrocarril o gobernar una nación, sin un plan. Se cuenta que antes de la invasión a Rusia, Napoleón había trazado un plan detallado, señalando el curso que cada división de su ejército había de seguir, donde había de estar en cierto día, qué provisiones había que tener, etc. Cualquier detalle que faltaba en dicho plan era debido a las limitaciones del poder y de la sabiduría humana. Si la previsión de Napoleón hubiera sido perfecta y su control de los eventos absoluto, su plan (podemos decir, su preordinación) hubiera abarcado cada acto de cada soldado que iba en dicha marcha.</h3>
<h3 style="text-align: justify;"><span style="color: #ff0000;">Si ésta es la realidad respecto al hombre mismo, cuánto más no lo será respecto a Dios.</span></h3>
<h3 style="text-align: justify;">&#8220;Un universo sin decretos&#8221;, dice A. J. Cordón, &#8220;sería tan irracional y espantoso como una locomotora que avanza en la oscuridad sin su faro delantero o sin maquinista, sin saber si el próximo momento la ha de llevar al abismo&#8221;. No podemos concebir que Dios haya creado el universo sin antes haber tenido un plan que incluyera todo lo que habría de acontecer en dicho universo. Las Escrituras, sin embargo, enseñan que la providencia de Dios se extiende a todos los eventos, aun los más pequeños, lo que significa que su plan abarca todos los eventos.</h3>
<h3 style="text-align: justify;">El que El tenga el mejor de todos los planes posibles y el que dirija el curso de la historia hacia su señalado fin, es una de sus perfecciones. El admitir que El tiene un plan que está llevando a cabo es admitir la predestinación. Dice Dabney, &#8220;El plan de Dios demuestra en su realización que es una unidad; causa está unida a efecto, y lo que era efecto se convierte en causa; las influencias de unos eventos sobre otros se entrelazan, y descienden en una sucesión cada vez más amplia a eventos subsiguientes; de tal manera que todo el complejo está entrelazado a través de todas sus partes. Así como los astrónomos suponen que la remoción de un planeta de nuestro sistema solar modificaría más o menos el balance y las órbitas de todos los demás, de igual manera la omisión de un solo evento en este plan alteraría todo el conjunto, de forma directa o indirecta&#8221;.&#8221;</h3>
<h3 style="text-align: justify;">Si Dios no hubiera preordinado el curso de los acontecimientos, sino que hubiera esperado a que una condición indeterminada se cumpliera o no, entonces sus decretos no podrían ser ni eternos ni inmutables. Pero sabemos que El no puede cometer errores, y que tampoco puede ser sorprendido por inconveniencia imprevista alguna. Su reino está en los cielos y El domina sobre todo. Por consiguiente, su plan debe incluir todos y cada uno de los eventos de todo el recorrido de la historia.</h3>
<h3 style="text-align: justify;">Que aun los eventos más pequeños tienen también su parte en este plan, y que son tales como deben ser, es cosa fácil de ver. Todos podemos recordar ciertos &#8220;acontecimientos fortuitos&#8221; que han cambiado el curso de nuestras vidas. Los efectos de éstos se extienden a lo largo de toda la historia subsiguiente, ampliándose sus influencias cada vez más hasta llegar a producir otros &#8220;acontecimientos fortuitos&#8221; similares. Se cuenta que los graznidos de unos gansos en cierta ocasión salvaron a Roma. Cuan verídica sea esta historia, no lo sabemos, pero, no obstante, sirve de ilustración.</h3>
<h3 style="text-align: justify;">Pensemos, si esos gansos no hubiesen despertado a los guardas que dieron la voz de alarma, despertando éstos a su vez al ejército de defensa, Roma hubiese caído, y el curso de la historia desde ese momento en adelante hubiese sido otro. Si esos gansos hubieran permanecido silenciosos, ¿quién puede imaginar los imperios que hubiesen de estar en existencia hoy, o dónde hubieran de encontrarse los centros de cultura? De igual manera, durante una batalla una bala pasa en su trayectoria a pocos centímetros del general del ejército. Este continúa con vida, dirigiendo sus tropas, y gana una victoria decisiva, y es proclamado jefe de su nación por muchos años—así como sucedió con Jorge Washington.</h3>
<h3 style="text-align: justify;">Sin embargo, ¡cuán diferente hubiese sido el curso de la historia si el soldado del ejército contrario hubiese apuntado su fusil sólo un poco más hacia arriba o hacia abajo! Pensemos también en el gran fuego de Chicago en el año 1871, que destruyó más de la mitad de la ciudad. Se dice que dicho fuego comenzó cuando una vaca tumbó una linterna, de una patada. ¡Cuán distinta hubiese sido la historia de Chicago si el movimiento de la vaca hubiese sido solamente un poco diferente!</h3>
<h3 style="text-align: justify;">&#8220;El control de lo mayor debe incluir el control de lo menor, ya que las cosas grandes no sólo están integradas por cosas pequeñas, sino que la misma historia enseña cómo las circunstancias más insignificantes de continuo demuestran ser los ejes sobre los cuales giran eventos de gran consecuencia. La persistencia de una araña motivó a un hombre desesperado a ejercer nuevas fuerzas que determinaron el futuro de una nación. El Dios que predestinó el curso que había de seguir la historia de Escocia es el mismo que planeó y dirigió los movimientos de aquel pequeño insecto que salvó a Roberto Bruce de la desesperación&#8221;. ¡Ejemplos de esta índole pudieran multiplicarse de manera indefinida!</h3>
<h3 style="text-align: justify;">El pelagiano niega que Dios tenga un plan; el arminiano dice que Dios tiene un plan general, pero no uno detallado; el cristiano bíblico, en cambio, afirma que Dios tiene un plan detallado que abarca todos los eventos a través de todas las edades. El que el creyente verdadero reconozca que el Dios eterno tiene un plan eterno mediante el cual ha predeterminado todo lo que acontece, no es sino reconocer que Dios es Dios, y que, por tanto, está libre de toda limitación humana. Las Escrituras presentan a Dios como una persona, ya que sus actos, así como los nuestros, tienen propósito; pero a desemejanza de nosotros, Dios es infinitamente sabio en la formulación de sus planes y omnipotente en su ejecución. Además, las Escrituras presentan al universo como producto de su poder creador, y como el teatro en el cual se exhiben sus gloriosas perfecciones, y que en toda su forma y en toda su historia y en sus más pequeños detalles debe corresponder con su propósito al haberlo creado.</h3>
<h3 style="text-align: justify;">El Dr. Benjamín B. Warfield, quien, en la opinión decía, (después de Juan Calvino) el más sobresaliente teólogo, nos dice en un artículo iluminador sobre &#8220;La Predestinación&#8221;, que los escritores de la Biblia contemplaron el plan divino como uno &#8220;suficientemente amplio como para abarcar todas las cosas del universo, y suficientemente pequeño como para incluir los más mínimos detalles, realizándose con inevitable certeza en cada evento que acontece&#8230;. En la infinita sabiduría del Señor de toda la tierra, cada evento acontece precisamente en el lugar que le corresponde en el desarrollo del plan eterno; ninguna cosa, no importa cuán pequeña, o cuan extraña sea, ocurre sin su orden, o sin su adaptación particular al lugar que le corresponde en el desenvolvimiento de sus propósitos; y el fin de todo será la manifestación de su gloria. Esta es la filosofía del universo que presenta no sólo el Antiguo sino también el Nuevo Testamento—una perspectiva universal que logra unidad concreta en un absoluto decreto, o propósito, o plan, del cual todo lo que acontece no es sino su desarrollo en el tiempo&#8221;.</h3>
<h3 style="text-align: justify;">La esencia misma de un teísmo consistente es que Dios tenga un plan preciso para el mundo, que conozca de antemano los actos de todas las criaturas que se propuso crear, y que a través de su providencia gobierne todo el sistema. Si Dios sólo hubiese preordinado algunos eventos aislados, entonces se introduciría confusión en el sistema, tanto en el mundo natural como en los asuntos humanos, y El se vería obligado a desarrollar constantemente nuevos planes para lograr sus propósitos. Su gobierno del mundo en tal caso sería sólo una caprichosa mezcolanza de nuevos expedientes; y a lo mejor, gobernaría muy superficialmente, e ignoraría gran parte del futuro. Pero nadie con una idea correcta de la persona de Dios, creerá que El tenga que cambiar de opinión cada vez en cuando; para acomodar acontecimientos inesperados que no estaban incluidos en su plan original. Si se niega la perfección del plan divino, no se podrá hallar una posición consistente fuera de un ateísmo craso.</h3>
<h3 style="text-align: justify;"><span style="color: #ff0000;">Es menester entender que Dios no estaba obligado a crear. El actuó con perfecta libertad cuando creó al mundo. Cuando Dios decidió crear, había delante de El un número infinito de planes posibles. Sin embargo, vemos que escogió este plan en particular, del cual somos parte. Y como El conocía a perfección cada evento de este sistema en particular, es obvio entonces que predeterminó cada evento cuando eligió este plan. Su selección del plan, o más bien, la certidumbre de que la creación seguiría el orden de dicho plan, la llamamos su preordinación o su predestinación.</span></h3>
<h3 style="text-align: justify;">Aun las obras pecaminosas de los hombres son parte previstas, permitidas, y tienen su lugar preciso, y son controladas y dirigidas de modo que redunden en la gloria de Dios. La crucifixión de Cristo, que sin lugar a duda es el crimen más vil de toda la historia humana, tuvo, como declara la Biblia, su lugar preciso y necesario en el plan (Hch. 2:23; 4:28). Esta manera particular de redención no es un expediente al que Dios tuvo que recurrir al ser derrotado y frustrado por la caída del hombre, sino más bien &#8220;conforme al propósito eterno que hizo en Cristo Jesús nuestro Señor&#8221; (Ef. 3:11). Pedro nos dice que Cristo fue &#8220;destinado desde antes de la fundación del mundo&#8221; como sacrificio por el pecado (1 P. 1:20). Los creyentes fueron &#8220;escogidos en él antes de la fundación del mundo&#8221; (o sea, desde la eternidad) (Ef. 1:4). Somos salvos no por nuestras propias obras, &#8220;sino según el propósito suyo y la gracia que nos fue dada en Cristo Jesús antes de los tiempos de los siglos&#8221; (2 Ti. 1:9). Y si la crucifixión de Cristo, es decir, su ofrecimiento personal como sacrificio por el pecado, es parte del plan, entonces evidentemente la caída de Adán y todos los demás pecados que hicieron que dicho sacrificio fuese necesario también son parte del plan, no importa cuán indeseables sean.</h3>
<h3 style="text-align: justify;"><span style="color: #008000;">La historia en todos sus detalles, aun los más pequeños, no es sino el despliegue de los propósitos eternos de Dios. Los decretos divinos no son concebidos de manera sucesiva según las emergencias van surgiendo, sino que todos son parte de un plan abarcador y jamás debiéramos pensar que Dios súbitamente desarrolla un plan o lleva a cabo algo que no había considerado de antemano.</span></h3>
<h3 style="text-align: justify;">El hecho de que las Escrituras a menudo hablen de algún propósito de Dios como dependiente del resultado de otro de los actos de los hombres, no es objeción válida contra esta doctrina. Las Escrituras están escritas en lenguaje común y corriente, y con frecuencia describen un hecho o alguna cosa como aparenta ser, y no como es en realidad. La Biblia habla de &#8220;los cuatro confines de la tierra&#8221; (Is. 11:12), y de los &#8220;cimientos de la tierra&#8221; (Sal. 104:5); pero nadie supone que esto signifique que la tierra es cuadrada o que descansa sobre algún cimiento.</h3>
<h3 style="text-align: justify;">Cuando hablamos del sol y decimos que sale o se pone, sabemos que no es el movimiento del sol lo que causa dicho fenómeno, sino el movimiento de la tierra al girar sobre su eje. De la misma manera, cuando las Escrituras hablan de Dios como, por ejemplo, arrepintiéndose, nadie que tenga una idea correcta de Dios supondrá que esto significa que El se ha dado cuenta que ha seguido un curso equivocado y ha procedido a cambiarlo.</h3>
<h3 style="text-align: justify;">Significa simplemente que desde el punto de vista humano su acción parece ser como la de un hombre que se arrepiente, sumado a eso debemos recordar que la Biblia está escrita en lenguaje antropomórfico (lenguaje que el ser humano pueda entender) También otros lugares de las Escrituras hablan de las manos, o brazos, u ojos de Dios. Estas figuras del lenguaje se conocen con el nombre de &#8220;antropomorfismos&#8221;, casos en los que se hace referencia a Dios como si fuera humano. Cuando la palabra &#8220;arrepentirse&#8221; se usa en su sentido estricto, no puede aplicarse a Dios ya que <em>&#8220;Dios no es hombre, para que mienta, ni hijo de hombre para que se arrepienta&#8221; </em>(Nm. 23:19); y &#8220;Además, el que es la gloria de Israel no mentirá, ni se arrepentirá, porque no es hombre para que se arrepienta&#8221; (1 S. 15:29). Una vez mas es simplemente un lenguaje que podamos entender.</h3>
<h3 style="text-align: justify;">La contemplación de este glorioso plan redundará en las alabanzas de la sabiduría inescrutable y del poder inmensurable de Aquel que lo diseñó y que lo lleva a cabo. Y ¿qué podrá traer mayor satisfacción y gozo al creyente que saber que todo el curso del mundo ha sido ordenado en torno al establecimiento del reino de los cielos y de la manifestación de la gloria divina, y que él mismo es uno de los objetos sobre los cuales la misericordia y el amor infinito han de derramarse en gran abundancia?</h3>
<h3 style="text-align: justify;"><span style="color: #008000;"><strong><span style="text-decoration: underline;">Pruebas bíblicas:</span></strong></span></h3>
<h3 style="text-align: justify;"><span style="color: #0000ff;"><strong><em>1. El plan de Dios es eterno:</em></strong></span></h3>
<ul style="text-align: justify;">
<li>
<h3>· <span style="color: #ff0000;">2Timoteo 1:9:</span> (Es Dios) quien nos salvó y llamó con llamamiento santo, no conforme a nuestras obras, sino según el propósito suyo y la gracia que nos fue dada en Cristo Jesús antes de los tiempos de los siglos.</h3>
</li>
</ul>
<ul style="text-align: justify;">
<li>
<h3>· <span style="color: #ff0000;">Salmo 33:11:</span> El consejo de Jehová permanecerá para siempre; los pensamientos de su corazón por todas las generaciones.</h3>
</li>
</ul>
<ul style="text-align: justify;">
<li>
<h3>· <span style="color: #ff0000;">Isaías 37:26:</span> ¿No has oído decir que desde tiempos antiguos yo lo hice, que desde los días de la antigüedad lo tengo ideado?</h3>
</li>
</ul>
<ul style="text-align: justify;">
<li>
<h3>·<span style="color: #ff0000;"> Isaías 46:9, 10:</span> Yo soy Dios, y no hay otro Dios, y nada hay semejante a mí, que anuncio lo por venir desde el principio, y desde la antigüedad lo que aún no era hecho.</h3>
</li>
</ul>
<ul style="text-align: justify;">
<li>
<h3>· <span style="color: #ff0000;">2Tesalonicenses 2:13:</span> Dios os haya escogido desde el principio para salvación, mediante la santificación por el Espíritu y la fe en la verdad.</h3>
</li>
</ul>
<ul style="text-align: justify;">
<li>
<h3>· <span style="color: #ff0000;">Mateo 25:34:</span> Entonces el Rey dirá a los de su derecha: Venid, benditos de mi Padre, heredad el reino preparado para vosotros desde la fundación del mundo.</h3>
</li>
</ul>
<ul style="text-align: justify;">
<li>
<h3>· <span style="color: #ff0000;">1 Pedro 1:20:</span> (Cristo) quien (como sacrificio por el pecado) ya estaba destinado desde antes de la fundación del mundo.</h3>
</li>
</ul>
<ul style="text-align: justify;">
<li>
<h3>· <span style="color: #ff0000;">Jeremías 31:3:</span> Jehová se manifestó a mí hace ya mucho tiempo, diciendo: Con amor eterno te he amado.</h3>
</li>
</ul>
<ul style="text-align: justify;">
<li>
<h3>· <span style="color: #ff0000;">Hechos 15:18:</span> Dice el Señor, que hace conocer todo esto desde tiempos antiguos.</h3>
</li>
</ul>
<ul style="text-align: justify;">
<li>
<h3>· <span style="color: #ff0000;">Salmo 139:16:</span> Mi embrión vieron tus ojos, y en tu libro estaban escritas todas aquellas cosas que fueron luego formadas, sin faltar una de ellas.</h3>
</li>
</ul>
<h3 style="text-align: justify;"><span style="color: #0000ff;"><strong><em>2. El plan de Dios es inmutable:</em></strong></span></h3>
<ul style="text-align: justify;">
<li>
<h3>· <span style="color: #ff0000;">Santiago 1:17:</span> Toda buena dádiva y todo don perfecto desciende de lo alto, del Padre de las luces, en el cual no hay mudanza, ni sombra de variación.</h3>
</li>
</ul>
<ul style="text-align: justify;">
<li>
<h3>· <span style="color: #ff0000;">Isaías 14:24:</span> Jehová de los ejércitos juró diciendo: Ciertamente se hará de la manera que lo he pensado, y será confirmado como lo he determinado.</h3>
</li>
</ul>
<ul style="text-align: justify;">
<li>
<h3>· <span style="color: #ff0000;">Isaías 46:10, 11:</span> Mi consejo permanecerá, y haré todo lo que quiero. Yo hablé, y lo haré venir; lo he pensado, y también lo haré.</h3>
</li>
</ul>
<ul style="text-align: justify;">
<li>
<h3>· <span style="color: #ff0000;">Números 23:19:</span> Dios no es hombre, para que mienta, ni hijo de hombre para que se arrepienta. El dijo, ¿y no hará? Habló, ¿y no lo ejecutará?</h3>
</li>
</ul>
<ul style="text-align: justify;">
<li>
<h3>· <span style="color: #ff0000;">Malaquías 3:6:</span> Porque yo Jehová no cambio; por esto, hijos de Jacob, no habéis sido consumidos.</h3>
</li>
</ul>
<h3 style="text-align: justify;"><span style="color: #0000ff;"><strong><em>3. El plan de Dios incluye las obras futuras de los hombres:</em></strong></span></h3>
<ul style="text-align: justify;">
<li>
<h3>· <span style="color: #ff0000;">Daniel 2:28:</span> Pero hay un Dios en los cielos, el cual revela los misterios, y él ha hecho saber al rey Nabucodonosor lo que ha de acontecer en los postreros días.</h3>
</li>
</ul>
<ul style="text-align: justify;">
<li>
<h3>· <span style="color: #ff0000;">Juan 6:64:</span> Porque Jesús sabía desde el principio quiénes eran los que no creían, y quién le había de entregar.</h3>
</li>
</ul>
<ul style="text-align: justify;">
<li>
<h3>· <span style="color: #ff0000;">Mateo 20:18, 19:</span> He aquí subimos a Jerusalén, y el Hijo del Hombre será entregado a los principales sacerdotes y a los escribas, y le condenarán a muerte; y le entregarán a los gentiles para que le escarnezcan, le azoten, y le crucifiquen; más al tercer día resucitará.</h3>
</li>
</ul>
<h3 style="text-align: justify;">(Todas las profecías que predicen eventos futuros corresponden a este encabezamiento. Véase especialmente: Miqueas 5:2; cf. con Mateo 2:5, 6 y Lucas 2:1-7; Salmo 22:18, cf. con Juan 19:24; Salmo 69:21, cf. con Juan 19:29; Zacarías 12:10, cf. Juan 19:37; Marcos 14:30; Zacarías 11:12, 13, cf. con Mateo 27:9, 10; Salmo 34:19, 20, cf. Juan 19:33, 36.)</h3>
<h3 style="text-align: justify;"><span style="color: #0000ff;"><strong><em>4. El plan de Dios incluye los eventos fortuitos o acontecimientos casuales:</em></strong></span></h3>
<ul style="text-align: justify;">
<li>
<h3>· <span style="color: #ff0000;">Proverbios 16:33:</span> La suerte se echa en el regazo; más de Jehová es la decisión de ella.</h3>
</li>
</ul>
<ul style="text-align: justify;">
<li>
<h3>· <span style="color: #ff0000;">Jonás 1:7:</span> Y echaron suertes, y la suerte cayó sobre Jonás.</h3>
</li>
</ul>
<ul style="text-align: justify;">
<li>
<h3>· <span style="color: #ff0000;">Hechos 1:24, 26:</span> Y orando, dijeron: Tú, Señor, que conoces los corazones de todos, muestra cuál de estos dos has escogido&#8230; Y les echaron suertes, y la suerte cayó sobre Matías.</h3>
</li>
</ul>
<ul style="text-align: justify;">
<li>
<h3>· <span style="color: #ff0000;">Job 36:32:</span> Con las nubes encubre la luz, y le manda no brillar, interponiendo aquéllas.</h3>
</li>
</ul>
<ul style="text-align: justify;">
<li>
<h3>· <span style="color: #ff0000;">1Reyes 22:28, 34:</span> Y dijo Micaías: Si llegas a volver en paz, Jehová no ha hablado por mí&#8230; Y un hombre disparó su arco a la ventura e hirió al rey de Israel por entre las coyunturas de la armadura.</h3>
</li>
</ul>
<ul style="text-align: justify;">
<li>
<h3>· <span style="color: #ff0000;">Job 5:6:</span> Porque la aflicción no sale del polvo, ni la molestia brota de la tierra.</h3>
</li>
</ul>
<ul style="text-align: justify;">
<li>
<h3>· <span style="color: #ff0000;">Marcos 14:30:</span> Y le dijo Jesús: De cierto te digo que tú (Pedro), hoy, en esta noche, antes que el gallo haya cantado dos veces, me negarás tres veces. (Cf. Génesis 37:28 y 45:5; cf.1 Samuel 9:15, 16 y 9:5-10.)</h3>
</li>
</ul>
<h3 style="text-align: justify;"><span style="color: #0000ff;"><strong><em>5. Algunos eventos aparecen como fijos o inevitablemente seguros:</em></strong></span></h3>
<ul style="text-align: justify;">
<li>
<h3>· <span style="color: #ff0000;">Lucas 22:22:</span> A la verdad el Hijo del Hombre va, según lo que está determinado; pero ¡ay de aquel hombre por quien es entregado!</h3>
</li>
</ul>
<ul style="text-align: justify;">
<li>
<h3>· <span style="color: #ff0000;">Juan 8:20:</span> Estas palabras hablo Jesús en el lugar de las ofrendas, enseñando en el templo; y nadie le prendió, porque aún no había llegado su hora.</h3>
</li>
</ul>
<ul style="text-align: justify;">
<li>
<h3>· <span style="color: #ff0000;">Mateo 24:36:</span> Pero del día y la hora (del fin del mundo) nadie sabe, ni aun los ángeles de los cielos, sino sólo mi Padre.</h3>
</li>
</ul>
<ul style="text-align: justify;">
<li>
<h3>· <span style="color: #ff0000;">Génesis 41:32:</span> Y el suceder el sueño al Faraón dos veces, significa que la cosa es firme de parte de Dios, y que Dios se apresura a hacerla.</h3>
</li>
</ul>
<ul style="text-align: justify;">
<li>
<h3>· <span style="color: #ff0000;">Habacuc 2:3:</span> Aunque la visión tardará aún por un tiempo, mas se apresura hacia el fin, y no mentirá; aunque tardare, espéralo, porque sin duda vendrá, no tardará.</h3>
</li>
</ul>
<ul style="text-align: justify;">
<li>
<h3>· <span style="color: #ff0000;">Lucas 21:24:</span> Y Jerusalén será hollada por los gentiles, hasta que los tiempos de los gentiles se cumplan.</h3>
</li>
</ul>
<ul style="text-align: justify;">
<li>
<h3>· <span style="color: #ff0000;">Jeremías 15:2:</span> Y si te preguntaren: ¿A dónde saldremos? les dirás: Así ha dicho Jehová: El que a muerte, a muerte; el que a espada, a espada; el que a hambre, a hambre; y el que a cautiverio, a cautiverio.</h3>
</li>
</ul>
<ul style="text-align: justify;">
<li>
<h3>· <span style="color: #ff0000;">Job 14:5:</span> Ciertamente sus días están determinados, y el número de sus meses está cerca de ti; le pusiste límites, de los cuales no pasará.</h3>
<h3>· <span style="color: #ff0000;">Jeremías 27:7:</span> Y todas las naciones le servirán a él (Nabucodonosor), a su hijo, y al hijo de su hijo, hasta que venga también el tiempo de su misma tierra, y la reduzcan a servidumbre muchas naciones y grandes reyes.<span class="Apple-style-span" style="font-size: 13px; font-weight: normal;"> </span></h3>
</li>
</ul>
<h3 style="text-align: justify;"><span style="color: #0000ff;"><strong><em>6. Aun las obras pecaminosas de los hombres están incluidas en el plan y son controladas de modo que redunden en bien:</em></strong></span></h3>
<ul style="text-align: justify;">
<li>
<h3>· <span style="color: #ff0000;">Génesis 50:20:</span> Vosotros pensasteis mal contra mí (José), mas Dios lo encaminó en bien.</h3>
</li>
</ul>
<ul style="text-align: justify;">
<li>
<h3>· <span style="color: #ff0000;">Isaías 45:7:</span> Que formo la luz y creo las tinieblas, que hago la paz y creo la adversidad. Yo Jehová soy el que hago todo esto.</h3>
</li>
</ul>
<ul style="text-align: justify;">
<li>
<h3>· <span style="color: #ff0000;">Amós 3:6:</span> ¿Habrá algún mal en la ciudad, el cual Jehová no haya hecho?</h3>
</li>
</ul>
<ul style="text-align: justify;">
<li>
<h3>· <span style="color: #ff0000;">Hechos 3:18:</span> Pero Dios ha cumplido así lo que antes había anunciado por boca de todos sus profetas, que su Cristo había de padecer.</h3>
</li>
</ul>
<ul style="text-align: justify;">
<li>
<h3>· <span style="color: #ff0000;">Mateo 21:42:</span> La piedra que desecharon los edificadores, ha venido a ser cabeza del ángulo.</h3>
</li>
<li>
<h3><span class="Apple-style-span" style="font-size: 15px; font-weight: bold;">· <span style="color: #ff0000;">Romanos 8:28:</span> Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados.</span></h3>
</li>
</ul>
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		<title>El “camino” equivocado del Gnosticismo y la alegoría</title>
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		<pubDate>Mon, 05 Dec 2011 05:00:01 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
				<category><![CDATA[Proyecto - El Evangelio]]></category>
		<category><![CDATA[El “camino” equivocado del Gnosticismo y la alegoría]]></category>
		<category><![CDATA[Gnosticismo y la alegoría]]></category>

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		<description><![CDATA[El pueblo de Dios proviene de Dios y viaja rumbo a Dios eso es lo que aprendimos en la conclusión de la sección previa.  Si esto es verdad, entonces el pueblo de Dios no está viajando rumbo a, por ejemplo, una virtud plenamente desarrollada, o a la sociedad perfecta, o la autorrealización humana.  Tampoco va [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<h3 style="text-align: justify;">El pueblo de Dios proviene de Dios y viaja rumbo a Dios eso es lo que aprendimos en la conclusión de la sección previa.<span class="Apple-style-span" style="font-size: 13px; font-weight: normal;"> </span></h3>
<h3 style="text-align: justify;">Si esto es verdad, entonces el pueblo de Dios no está viajando rumbo a, por ejemplo, una virtud plenamente desarrollada, o a la sociedad perfecta, o la autorrealización humana.<span class="Apple-style-span" style="font-size: 13px; font-weight: normal;"> </span></h3>
<h3 style="text-align: justify;">Tampoco va rumbo a un paraíso utópico, uno que podríamos llamar un lugar de inactividad maravillosa o cielo. No estamos de viaje al cielo un viaje sin gozo por la tierra hacia una ciudad de oro arriba.</h3>
<h3 style="text-align: justify;">En este punto, nos sentimos obligados a salvaguardar la hermosa historia que la Biblia nos da acerca del camino del pueblo de Dios, en contra de otra narrativa que a través de la historia frecuentemente ha interferido, como una cosa molesta, entre la Biblia y los creyentes. Necesitamos mirar muy bien esa inquietante historia viajera. Porque afecta nuestra lectura de la Biblia y nuestra predicación más de lo que el lector se da cuenta.</h3>
<h3 style="text-align: justify;">Hasta este punto, hemos estado hablando acerca del camino de Dios y su pueblo como un camino geográficamente e históricamente verificable. Es el camino de ese Dios que, en una fecha particular en la historia, sacó a su pueblo de Egipto, y deseó ser conocido a través de las edades como ese Dios.</h3>
<h3 style="text-align: justify;">Para nuestros propósitos aquí, podemos llamarlo el camino <em>horizontal </em>entre Dios y su pueblo.</h3>
<h3 style="text-align: justify;">Pero a través de la historia humana la gente ha soñado, fantaseado y filosofado acerca de una ruta <em>vertical </em>una ruta de viaje que, de hecho, nos libraría de esta tierra y nos llevaría a regiones altas, supra terrenales. Esa ruta de viaje es, de hecho, una ruta de retorno, porque el alma humana se embarca en ella para regresar. Una vez, desafortunadamente, el alma se perdió y llegó a parar más allá de su verdadero hogar. Parte de su desgracia consistió en tomar un giro equivocado para terminar en la tierra, aprisionada allí en el cuerpo. Salvación significa que el alma es liberada de su prisión y vuela velozmente en dirección a su origen allá arriba, en el reino de la luz divina.</h3>
<h3 style="text-align: justify;">Ahora bien, ¿qué clase de historia extraña es esta?</h3>
<h3 style="text-align: justify;">Es una historia que en tiempos pasados cautivó a un sin número de gente, y sedujo a muchos cristianos también.</h3>
<h3 style="text-align: justify;">Esta clase de idea la podemos asociar con el nombre del gran filósofo griego, Platón. Por medio de una modificación posterior de su sistema (en el así llamado Neo-Platonismo), estas nociones surgieron para ejercer una gran influencia sobre la iglesia en los primeros siglos después del Pentecostés.</h3>
<h3 style="text-align: justify;">Pero estamos tratando también aquí con motivos de los sistemas de pensamientos Orientales (especialmente Persas), paradigmas que están propagados hasta este mismo día en nuestra propia cultura.</h3>
<h3 style="text-align: justify;">Cuando estos motivos neo-platónicos y Orientales se mezclan posteriormente con expresiones particulares de misticismo judío y después, para empeorar las cosas, se combinan con un número de palabras y conceptos del Nuevo Testamento, entonces surge una mezcla de concepciones religiosas mentales que usualmente llamamos Gnosticismo Cristiano. La combinación y origen de esta mezcla pertenece a una historia muy complicada, una historia que no necesitamos investigar aquí.</h3>
<h3 style="text-align: justify;">Un hecho está claro, a saber, que este proceso de mezcla se llevó a cabo en Alejandría un centro cultural preeminente en los siglos cercanos al nacimiento de Cristo. En la segunda mitad del primer siglo, esta combinación llegó a la prominencia en Alejandría, creciendo en el segundo siglo hasta llegar a ser un sistema de pensamiento de mucha influencia. ¡Parecía ser una tentación masiva y un ataque en contra de la iglesia cristiana primitiva!</h3>
<h3 style="text-align: justify;">Nos gustaría identificar varias características de esta cosmovisión Gnóstica.</h3>
<h3 style="text-align: justify;">En primer lugar, distingue entre el verdadero Dios y el dios del Antiguo Testamento. El verdadero Dios es tan exaltado que, para nosotros, él es incognoscible. Tampoco este Dios se interesa con nuestros pequeños problemas.</h3>
<h3 style="text-align: justify;">El Dios del Antiguo Testamento es el creador de este mundo defectuoso. Este Dios es, por así decirlo, una clase de carpintero noble que está ocupado en un nivel muy bajo al del Dios real.</h3>
<h3 style="text-align: justify;">En segundo lugar, en el centro de su ser, el hombre está esencialmente relacionado con el ser divino más alto. El hombre es una chispa que ha brotado de la luz celestial. Esta chispa celestial fue aprisionada en un cuerpo material y posteriormente fue sujeta en este mundo al dominio de ese dios terrenal y sus poderes. De hecho, este mundo es un mundo hostil, rendido al mal. Toda la realidad está dividida en dos regiones-poderes irreconciliables. En tercer lugar, le gente intentó explicar la situación lamentable actual del hombre con la ayuda de un historia mítica acerca de una caída que ocurrió antes de todo el tiempo creado. De este modo, la creación de este mundo no precedió a esta así llamada caída en el pecado. Sino justamente lo opuesto: la creación de este mundo es un resultado y consecuencia de esta caída. Del ser divino que formó la base original de toda la realidad, un número de así llamados <em>eones </em>fluyeron (la así llamada emanación).</h3>
<h3 style="text-align: justify;">Cuando uno de estos eones se liberó del todo, una deidad inferior llegó a existir un manufacturador que inició su propio mundo. Dentro de ese mundo y ese mundo, desafortunadamente, es nuestro mundo se considera ser el dios superior. Pero en la realidad de halla a sí mismo muy lejos del dios verdadero. Cualquiera que aprende esta ideología entiende el deseo del alma humana de su repatriación: ¡el regreso!</h3>
<h3 style="text-align: justify;">En cuarto lugar, de acuerdo a este mito, la ayuda se le ofrece al hombre en la forma de conocimiento. Ese conocimiento equipa al hombre para conocer su verdadera naturaleza y su origen celestial, y lo hace suspirar para regresar a ellos. Ese conocimiento es llamado <em>gnosis</em>, la palabra griega para conocimiento. De esa palabra proviene el término Gnosticismo.</h3>
<h3 style="text-align: justify;">Una consecuencia de este sistema de pensamiento pagano es que la caída en el pecado no puede ser la culpa de este ser superior, y mucho menos del hombre mismo. El hombre es más una víctima que un perpetrador. El problema esencial de su existencia no es el pecado, sino su cautividad terrenal. Ahora bien, si importamos a este sistema elementos cristianos, ciertamente podemos introducir el nombre de Cristo, pero luego la tarea de este Cristo no es liberar del poder del pecado. La cruz de Cristo no es realmente significativa. A fin de cuentas, nosotros necesitamos más bien el conocimiento redentor (así llamado, cf. 1 Tim. 6:20).</h3>
<h3 style="text-align: justify;">Si ahora comparamos este conocimiento con las enseñanzas del hereje <em>Marción, </em>quien fue excomulgado en el 144 en Roma, entonces notamos la relación con este Gnosticismo cristiano. Marción fue extremadamente negativo hacia el Antiguo Testamento, un resultado de sus perspectivas negativas acerca de la creación y de la realidad creada.</h3>
<h3 style="text-align: justify;">El Dios real y genuino habitaba en un mundo espiritual y no tenía nada que ver con la creación y el Antiguo Testamento. Por lo tanto, Marción se ofendía con las historias y mandamientos del Antiguo Testamento.</h3>
<h3 style="text-align: justify;">Para nuestro propósito, es útil mirar otro resultado de sistema de pensamiento Gnóstico.</h3>
<h3 style="text-align: justify;">Cuando él habla acerca de Jesús, un así llamado Gnóstico cristiano argumentaría que Cristo el Redentor no se profanó a sí mismo con un cuerpo derivado de la creación y de este modo de una deidad inferior. Cuando Cristo apareció en la tierra, él vino con un cuerpo <em>aparente, </em>una fachada. Fue esa fachada que fue crucificado. De esta manera, Cristo mismo <em>realmente </em>no sufrió. Era absolutamente imposible para él que sufriera.</h3>
<h3 style="text-align: justify;">Jesús de Nazaret simplemente no es el mismo Cristo de Dios.</h3>
<h3 style="text-align: justify;">Esta línea de pensamiento la llamamos <em>docetismo, </em>la doctrina de que Cristo poseía lo que <em>parecía </em>ser un cuerpo y que Cristo solamente <em>parecía </em>que sufrió. Esta doctrina fue rebatida tan vigorosamente por el apóstol Juan al enfatizar la historicidad de la vida y muerte de Cristo Jesús, el Hijo de Dios. Porque cuando él vino, él escogió su camino a través del agua y la sangre (1 Juan 5).</h3>
<h3 style="text-align: justify;">¿Por qué es significativo ponernos al tanto de esta clase de herejía al reflexionar acerca de la predicación histórico-redentora? El significado yace aquí: ahora podemos ver mucho más claramente que debemos poner un fuerte énfasis en el carácter <em>histórico </em>de la obra redentora de Dios sobre la tierra. El camino de Dios, en el que camina con el hombre, es un camino en esta tierra y un camino a través de esta historia. En su obra redentora, Dios no desprecia a su propia creación ni siquiera las distancias geográficas y temporales que él mismo creó. En contra del Gnosticismo la iglesia ha confesado que el Padre de Jesucristo es el Todopoderoso, el Creador de los cielos y de la tierra. Por lo tanto, un cuerpo humano creado no era demasiado sucio o terrenal para el Hijo de Dios.</h3>
<h3 style="text-align: justify;">Por lo tanto, el tiempo creado y la historia terrenal no son demasiados banales para el camino de Dios con el hombre. Por lo tanto, el Antiguo Testamento no es demasiado ordinario o demasiado terrenal para revelar cosas acerca de Dios y su redención para la humanidad.</h3>
<h3 style="text-align: justify;">Reconociendo la historicidad de la obra de Dios, de su redención y revelación, es la única arma en contra del Platonismo, Gnosticismo y dualismo. Fue su polémica en contra del Gnosticismo que forzó a Ireneo, pupilo de Policarpo de Esmirna y obispo de Lyon en el siglo segundo, a reflexionar sobre la historia de la salvación, y lo condujo a formular las ideas centrales de una perspectiva histórico-redentora sobre la historia bíblica. Ireneo tomó seriamente las palabras centrales de la larga oración de Pablo en Efesios 1:3-14, y fue él quien hizo un espacio dentro la teología sistemática para estas palabras (especialmente la palabra <em>oikonomia, </em>que significa economía o dispensación). Al hacer esto, este hombre echó el fundamento para lo que llegaría a ser la posesión de la iglesia por siglos posteriormente, en las formulaciones del Credo de los Apóstoles: la confesión del Dios vivo de acuerdo a su revelación histórico-trinitaria (K. Schilder 1947 3:7ss.).</h3>
<h3 style="text-align: justify;">El significado de esta antítesis aparece más claramente una vez que consideramos otro resultado posterior de la polémica en contra del Gnosticismo Alejandrino: la iglesia luchó también en contra del <em>método alegórico de interpretar la Escritura.</em></h3>
<h3 style="text-align: justify;">El método alegórico de interpretar la Escritura toma todo lo que se presenta como histórico y lo tergiversa en un símbolo de una realidad más elevada. El método alegórico está completamente desinteresado en el carácter histórico de los eventos que la Biblia nos da en su historia. La factualidad histórica es totalmente irrelevante.</h3>
<h3 style="text-align: justify;">Por ejemplo, cuando la Biblia nos dice que Adán fue creado primero, y después Eva, el método alegórico interpreta eso de esta manera. Adán, es un símbolo del alma; Eva simboliza la percepción sensorial. Cuando el espíritu del hombre pierde su consciencia (el sueño profundo de Adán), entonces el estado sensorial despierta.</h3>
<h3 style="text-align: justify;">Cuando leemos acerca de los cuatro ríos en el jardín del Edén, esos cuatro ríos simbolizan las cuatro virtudes cardinales halladas en la ética griega: sabiduría, valor, templanza y justicia.</h3>
<h3 style="text-align: justify;">De los tres patriarcas, Abraham, Isaac y Jacob, Abraham es un tipo de la virtud que surge en respuesta al mandamiento, mientras que Isaac tipifica a la virtud que surge de la inclinación interna, y Jacob representa la virtud que resulta de la práctica.</h3>
<h3 style="text-align: justify;">La historia de la salvación así se convierte en una simbolización de las virtudes e intuiciones humanas.</h3>
<h3 style="text-align: justify;">Detrás de todo esto está escondido el pensamiento Platónico. La verdad eterna habita en el mundo de las ideas. Aquí sobre la tierra venimos a parar muy lejos de ese lugar de habitación. En realidad, somos víctimas de un naufragio, varado en una isla distante.</h3>
<h3 style="text-align: justify;">Debido a al distancia entre el mundo de las ideas y esta tierra imperfecta, el rayo de la luz de la verdad ha sido severamente atenuado. La nuestra es una clase de existencia sombría en la cual tratamos de descubrir los contornos del mundo real. Las ocurrencias sobre la tierra constituyen una clase de juego sombrío que debemos entender como una forma de lenguaje simbólico. De ese modo, nos ayudamos en nuestra lucha al descubrir las verdades atemporales y eternas detrás y por encima de aquellos símbolos. De este modo, el camino horizontal de Dios es tergiversado en el camino vertical de nuestras interpretaciones penetrantes, la cuales a su vez están al servicio de nuestro viaje de regreso a la fuente de la luz.</h3>
<h3 style="text-align: justify;">En este punto el lector no debe suponer que este método alegórico era solamente incidental, insignificante y una rareza en la historia antigua. Al contrario, este método había dominado la predicación en la iglesia por muchos siglos. Los trece siglos entre Orígenes y Lutero estuvieron llenos de este enfoque. Agustín fue un maestro preeminente del método alegórico de la interpretación de la Biblia. Incluso después de Lutero, el método no murió, ni siquiera entre los predicadores reformados en los Países Bajos.</h3>
<h3 style="text-align: justify;">¡Jodocus van Lodenstein, por ejemplo, lo pudo practicar muy bien!</h3>
<h3 style="text-align: justify;">Por esa razón, seguramente vale mucho la pena poner atención extra a esta manera de leer e interpretar la Santa Escritura.</h3>
<h3 style="text-align: justify; padding-left: 30px;">Nos parece que en varios contextos, la alegoría ha llegado a ser el medio usual para hacer aceptables documentos religiosos en una nueva era. Así es como la gente en Grecia, por ejemplo, trataba de hacer aceptable las historias relativamente triviales de los dioses, contenidas en la mitología antigua al aplicar el método alegórico a Homero. La alegoría parece haber sido una clase de arma apolítica que vino a ser aplicada a la Biblia cuando la gente buscaba una síntesis entre el contenido de la Biblia y las intuiciones de la cultura helenística contemporánea.</h3>
<h3 style="text-align: justify; padding-left: 30px;">Allí en Alejandría vivió del 25 A.C. hasta el 45 D.C. un hombre educado llamado <em>Filón </em>un hombre que habitó en dos mundos. Con su trasfondo del Antiguo Testamento vivió en uno de los centros de la cultura helenística. Por eso él buscó una conexión entre el pensamiento griego y el Antiguo Testamento, a fin de presentar el judaísmo a su mundo civilizado contemporáneo sin negar su fe judía. Para alcanzar ese objetivo, Filón echó mano de la herramienta de la alegoría. Solamente con su ayuda él pudo haber hecho el caso de que la ley de Moisés contenía toda la sabiduría del mundo mucho antes que apareciera la filosofía griega.</h3>
<h3 style="text-align: justify; padding-left: 30px;">Posteriormente, los así llamados <em>Padres Apostólicos </em>y los <em>Apologistas </em>dentro de la iglesia cristiana adoptaron este método de Filón. Ellos vivieron con su confesión cristiana en una situación comparable a la de Filón. Más tarde aún, los Alejandrinos <em>Clemente </em>y <em>Orígenes </em>le dieron al mundo un método similar al diseñar una versión platónica del cristianismo.</h3>
<h3 style="text-align: justify; padding-left: 30px;">De aquí vemos la amplia influencia de Filón dentro de la iglesia cristiana una influencia que continuó hasta bien entrada la Edad Media, tanto en el escolasticismo y el misticismo de ese periodo.</h3>
<h3 style="text-align: justify; padding-left: 30px;">La alegoría siempre implica la tergiversación de la descripción histórica convirtiéndola en una enseñanza moral atemporal, de tal forma que individuos históricos particulares llegan a ser, por medio de algún truco de interpretación, símbolos de los poderes internos del alma.</h3>
<h3 style="text-align: justify; padding-left: 30px;">Filón se refugió en este método para que pudiera hacer avanzar el judaísmo como una religión mundial mesiánica.</h3>
<h3 style="text-align: justify; padding-left: 30px;">Al hacer esto, Filón destruyó el carácter y el objetivo del Antiguo Testamento. Porque el Antiguo Testamento es un libro completamente histórico en el cual encontramos la revelación del Dios vivo.</h3>
<h3 style="text-align: justify; padding-left: 30px;">Este Dios se ha revelado a sí mismo en la historia y se ha unido a su pueblo en ruta al futuro del Mesías prometido. Por esa razón, el Antiguo Testamento <em>tiene </em>que estar abierto.</h3>
<h3 style="text-align: justify; padding-left: 30px;">El resultado es que cuando el judaísmo entiende que toda la sabiduría ha sido proveída en los cinco libros de Moisés, este judaísmo destruye el foco único del Antiguo Testamento: el principio dinámico de avanzar hacia el futuro. Esta perspectiva tapa y cierra aquello que, por naturaleza, tiene que permanecer abierto y mirando hacia delante. Esta perspectiva interrumpe la dinámica histórica y detiene el movimiento hacia delante de la historia. Pierde de vista el carácter preliminar del antiguo pacto. Al mismo tiempo, se cierra a cualquier forma de cumplimiento en el nuevo pacto. Ese es el velo que el apóstol menciona en 2 Corintios 3:14, 16. Estamos describiendo aquí la profunda tragedia de los judíos incrédulos. Cualquier referencia histórico-redentora al Mesías es tergiversada por la exégesis judía, por medio de la alegoría, a fin de presentar la religión judía como la salvación del mundo, y mantener al mundo lejos del Hijo de Dios. Aquí yace también el motivo de las historias del Antiguo Testamento (cf. especialmente Rom. 4 y 9, y Gál. 3 y 4).</h3>
<h3 style="text-align: justify; padding-left: 30px;">Decidme, los que queréis estar bajo la ley: ¿no habéis oído la ley? (Gál. 4:21). Sí, Pablo no se avergüenza de usar la palabra alegoría (v. 24) pero sin por un momento tergiversar la facticidad histórica de los eventos que ocurrieron en la tienda de Abraham (el conflicto entre Sara y Agar). De esta manera, sobre la base de la historia autoritativa de los patriarcas, ese judaísmo es una falsificación de la verdad.</h3>
<h3 style="text-align: justify; padding-left: 30px;">La alegoría parece respetar el Antiguo Testamento al mirar en él toda la sabiduría y la verdad. Pero en realidad, la alegoría es un juego de manos acrobático que usa varias maneras insanas para extraer de la narrativa una sabiduría ya formulada. Por esa razón, la alegoría es realmente nada menos que una violación y mutilación del Antiguo Testamento. Es el producto de la vana imaginación humana y un intento de remover el escándalo y la locura del camino de salvación de Dios. Por esa razón, emplea el modelo de un dios que es aceptable en términos del entendimiento humano, y después de acuerdo a ese modelo, la alegoría procede a elaborar el retrato bíblico de Dios.</h3>
<h3 style="text-align: justify;"><span style="color: #ff0000;">La conclusión a ser obtenida de esta historia sugestiva es importante para nuestra discusión: donde no se reconoce el carácter histórico-redentor y Cristológico del Antiguo Testamento, ahí debemos esperar encontrar la alegoría.</span></h3>
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