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	<title>Cristianismo Histórico &#187; Jesucristo</title>
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	<description>Predicando la verdad en tiempos de apostasía</description>
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		<title>Incredulidad, exclusivismo y el costo de la redención</title>
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		<pubDate>Mon, 11 Jul 2011 11:00:11 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
				<category><![CDATA[Crecimiento Espiritual]]></category>
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		<description><![CDATA[Me pregunto qué habrá sentido Jesús al regresar a Nazaret, su pueblo de origen. Un destello de memorias y emociones habrán pasado por su alma al cruzar por el centro del pueblo, al oler la plaza de mercado, al ver tantos rostros conocidos… Al llegar el día de reposo entró a aquella sinagoga que le [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<h3 style="text-align: justify;">Me pregunto qué habrá sentido Jesús al regresar a Nazaret, su pueblo de origen. Un destello de memorias y emociones habrán pasado por su alma al cruzar por el centro del pueblo, al oler la plaza de mercado, al ver tantos rostros conocidos… Al llegar el día de reposo entró a aquella sinagoga que le era tan familiar y comenzó a enseñar.</h3>
<h3 style="text-align: justify;">Habiendo conocido a Jesús desde que era un niño, la gente del lugar se sorprendió con Sus palabras, Su sabiduría y aún más con el hecho de que pudiera hacer milagros. Les era difícil reconciliar lo humano con lo divino. Insistieron en recalcar su aspecto humano: “¿No es este el carpintero, hijo de María, hermano de Jacobo… no están también aquí con nosotros sus hermanas?” (6:3). Ocurre algo parecido en nuestra cultura moderna: nos es difícil reconciliar el mundo espiritual con el material.</h3>
<h3 style="text-align: justify;">Incluso entre cristianos, especialmente en la cultura occidental. Creemos en la realidad del mundo material y en la realidad del mundo espiritual, pero tratamos de mantenerlos bien separados. Tenemos problemas con la esfera donde lo material y lo espiritual se encuentran, donde interactúa lo visible y lo invisible. Somos felices pasando horas estudiando la Biblia, organizando doctrinas, arreglando esquemas proféticos, cantando y enseñado como Dios intervino en el pasado. Pero nos incomoda el hecho de que Dios quisiera hacer algo concreto entre nosotros hoy.</h3>
<h3 style="text-align: justify;">La gente de Nazaret fue incapaz de admitir la posibilidad de que el carpintero de su pueblo fuera realmente el Mesías Divino. ¿Cómo hizo sentir esto al Señor Jesús? En otros pueblos, la gente hubiera traído a los enfermos para que los sanara. Pero en Nazaret muy pocos lo hicieron. Leemos que Jesús “estaba <strong>asombrado </strong>de la incredulidad de ellos” (6:1-6). Él esperaba algo diferente de aquellos que estaban a la expectativa de la venida del Mesías. Jesús esperaba algo muy diferente de aquellos que decían adorar al único Dios verdadero, a un Dios poderoso de milagros y maravillas. ¿Qué doctrina maneja usted? ¿Su mente permite que Dios haga algún milagro en su entorno hoy?</h3>
<h3 style="text-align: justify;">Al comparar los grupos de cristianos en Europa y América Latina, noto que aquí en Latinoamérica hay mayor asistencia a las reuniones de oración que a las de estudio bíblico. En Europa casi siempre es lo contrario. Algunas culturas sienten su necesidad de una manera más profunda. Realmente desean que Dios actúe en su mundo. Cuando oran, la mayoría de sus peticiones son bien definidas: “Señor, necesito un trabajo”, “Señor, por favor sana a mi esposa”, “Ayer le compartí el evangelio a mi amigo, conviértelo, Señor”. Hay una expectativa viva y vibrante de que Dios realmente hará algo. Dichas oraciones son contagiosas. Lucas nos cuenta que Jesús se <strong>maravilló </strong>de “tanta fe” que había en el Centurión (Lucas 7:9). ¿Cuál es el calibre de nuestra fe? ¿Cómo se siente Jesús al ver nuestra fe?</h3>
<h3 style="text-align: justify;">Todos tenemos nuestras ideas acerca de cómo debería ser el cristianismo &#8211; qué se puede hacer y qué no es aceptable. Algunas de nuestras opiniones y expectativas están firmemente basadas en las Sagradas Escrituras, otras no tienen una base bíblica tan clara, y otras simplemente reflejan nuestro entorno social, nuestros disgustos o gustos colectivos o históricos. En la práctica, a veces nos es difícil distinguir entre estas tres. La mayoría de las tradiciones religiosas tienen orígenes nobles, pero hay un gran peligro en insistir tanto en ellas, como si estas prácticas fueran parte de las Sagradas Escrituras. Como hemos visto, los fariseos tenían una mentalidad sectaria o exclusivista. Pero, humanamente somos dados a inclinarnos en esa dirección. Nos da seguridad y nos sentimos bien al saber que estamos “adentro” mientras que otros están “afuera”. Esta inclinación exclusivista sale a relucir muy temprano en la vida: ¿Ha notado usted este comportamiento cruel y excluyente entre algunos niños jugando en la escuela?</h3>
<h3 style="text-align: justify;">Los discípulos también tenían sus ideas en cuanto a “quién podía hacer qué” y “quién podía acercarse a Jesús”. Juan se acercó a Jesús con entusiasmo y le contó cómo había descubierto y detenido a alguien que echaba fuera demonios en Su nombre. A uno le da la impresión de que Juan buscaba la aprobación de Jesús, esperaba que Él le dijera “bien hecho, buen siervo y fiel”. ¿Qué impulsó al apóstol Juan a detener la obra de este hombre? Sencillamente “porque no nos seguía”.</h3>
<h3 style="text-align: justify;">Jesús no aprobó ese comportamiento controlador y exclusivista y fue rápido en corregirlo: “No se lo prohibáis… porque el que no es contra nosotros, con nosotros es” (9:38,39).</h3>
<h3 style="text-align: justify;">En el capítulo 10 de Marcos, vemos a los discípulos rechazando a otro grupo de personas, los que traían unos niños a Jesús. En el sistema de valores de los discípulos, estos niños alegres y ruidosos con sus entusiasmadas madres estorbaban. Los discípulos estaban disfrutando el estímulo mental de las profundas enseñanzas de Jesús. ¿Quién los podía acompañar? Bueno, las personas serias, los espirituales, los temerosos de Dios, los amantes de las Sagradas Escrituras y aquellos que tuvieran deseos de aprender. Obviamente no era el lugar para estos niños inmaduros. Ellos no entienden teología. Ni siquiera les interesan los debates doctrinales. Lo único que ellos querían era la bendición de Jesús y que los tocara.</h3>
<h3 style="text-align: justify;">Los discípulos los reprendieron. ¿Cómo se sintió Jesús ante esta vergonzosa situación? ¿Se enojó por le interrumpieron su discurso sobre el divorcio? ¿Se agitó porque lo desconcentraron? No. “Viéndolo Jesús, se <strong>indignó</strong>”. No se indignó con aquellos que querían que los tocara y que los bendijera. Se indignó con los discípulos que trataban de excluirlos.</h3>
<h3 style="text-align: justify;">Sospecho que muchos oyentes olvidaron las enseñanzas de Jesús sobre el divorcio, pero estoy seguro que aquellas familias nunca olvidaron estos momentos especiales: “Tomándolos en los brazos, poniendo las manos sobre ellos, los bendecía” (10:13-16). Encontrarse con Jesús, estar con Jesús es la esencia de la vida cristiana.</h3>
<h3 style="text-align: justify;">El autor de Hebreos nos anima a que tengamos “puestos los ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe, el cual por el gozo puesto delante de él sufrió la cruz” (Hebreos 12:2). Jesús pudo mirar hacia adelante con gozo anticipando el fruto de Sus sufrimientos. Sorprendentemente, ese gozo Divino es generado al redimir a gente complicada, problemática e inconsistente como usted y yo. ¿Pero cómo se sintió Jesús mientras le hacía frente al dolor y a la realidad de la cruz? “Vinieron, pues, a un lugar que se llama Getsemaní, y dijo a sus discípulos: Sentaos aquí, entre tanto que yo oro. Y tomó consigo a Pedro, a Jacobo y a Juan, y comenzó a <strong>entristecerse </strong>y a <strong>angustiarse</strong>. Y les dijo: <strong>Mi alma está muy triste, hasta la muerte</strong>” (14:32-34). ¿Olvidaría Pedro alguna vez estos momentos? Él nunca había visto a Jesús así. ¡Cuántas veces le habrá contado la historia a Juan Marcos mientras viajaban juntos!</h3>
<h3 style="text-align: justify;">Quizás aquellos que hemos sido levantados en hogares cristianos, que hemos escuchado la historia de la pasión de Cristo una y otra vez, podamos volvernos un poco insensibles al grado de dolor vivido por el Señor Jesucristo. Nos podemos ver tentados a razonar que dado que Jesús es Dios, y Dios puede hacer cualquier cosa sin mucho esfuerzo, la obra de salvación fue algo fácil. Mi querido hermano, ¿alguna vez lo han herido? ¿Alguna vez se ha sentido rechazado? ¿Ha estado triste, profundamente triste? Esto, y mucho más, fue lo que sintió Cristo al cumplir la obra de redención a nuestro favor. Imagínese por un momento a Jesucristo “<strong>muy triste, hasta la muerte</strong>”. Y eso fue sólo el comienzo. Él lo hizo por usted y por mí. ¡Tanto valemos para Él! Tal vez este vistazo al corazón de nuestro bendito Salvador nos ayude a amarle más y a valorar esa salvación tan grande. “¿No os conmueve a cuantos pasáis por el camino? Mirad, y ved si hay dolor como mi dolor que me ha venido; porque Jehová me ha angustiado en el día de su ardiente furor” (Lamentaciones 1:12).</h3>
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		<title>Jesús reacciona ante el que sinceramente le busca</title>
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		<pubDate>Mon, 20 Jun 2011 11:00:16 +0000</pubDate>
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				<category><![CDATA[Jesucristo]]></category>
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		<description><![CDATA[Mientras iba saliendo de la región de Judea, un joven se acercó corriendo a Jesús. Al igual que los fariseos y escribas, este joven tenía algunas preguntas para hacerle. Pero su corazón era diferente. Su interés era aprender, no tentarlo, juzgarlo o competir. Al igual que los fariseos, este joven había guardado la Ley desde [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<h3 style="text-align: justify;"><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"> </span>Mientras iba saliendo de la región de Judea, un joven se acercó corriendo a Jesús.</h3>
<h3 style="text-align: justify;">Al igual que los fariseos y escribas, este joven tenía algunas preguntas para hacerle.</h3>
<h3 style="text-align: justify;">Pero su corazón era diferente. Su interés era aprender, no tentarlo, juzgarlo o competir. Al igual que los fariseos, este joven había guardado la Ley desde su niñez.</h3>
<h3 style="text-align: justify;">Su obediencia era externa pero era movido por un corazón sincero. Nuestro Señor Jesús se dio cuenta de esta diferencia tan importante. Frente a los fariseos, el Señor sentía enojo y profunda tristeza, pero frente a este joven se nos dice que “Jesús, mirándole, le <strong>amó</strong>”. Con delicadeza el Señor le mostró la deficiencia de su corazón: tenía sinceridad pero no sentía su vacío. Su búsqueda carecía urgencia y desespero. Su obediencia a esas formas religiosas externas lo satisfacían. Sentía poca hambre y sed de una realidad espiritual.</h3>
<h3 style="text-align: justify;">Gran parte de la seguridad y autorrealización de este joven provenía de sus ahorros, plan de pensión, su hacienda, su ganado y sus inversiones. Jesús lo motivó a que corrigiese sus valores y le añade: “ven, sígueme” (10:17-22). El mensaje es claro: el cumplir reglas y respetar tradiciones, junto con cierto nivel de sacrificio personal, puede hacernos sentir bien. Pero el Señor busca algo más profundo. Lo que realmente importa es la pasión que mueve nuestro corazón, y cuando amamos a Dios con pasión, ningún sacrificio será demasiado grande.</h3>
<h3 style="text-align: justify;">Dos capítulos más adelante, Jesús tiene un feliz encuentro con un escriba que no seguía ciegamente a los demás. El escriba le había preguntado a Jesús: “¿Cuál es el primer mandamiento de todos?” En el diálogo que siguió, se hizo evidente que este escriba era bien diferente a la mayoría de sus compañeros religiosos. Por encima de las formas externas dadas por Dios, reconoció la necesidad de una realidad espiritual. Entendía que “Uno debe a Dios… amarle con todo el corazón… y amar al prójimo como a uno mismo, es más que todos los holocaustos y sacrificios”.</h3>
<h3 style="text-align: justify;">Seguramente que el Señor también le <strong>amó </strong>y le dijo: “No estás lejos del reino de Dios” (12:28-34).</h3>
<h3 style="text-align: justify;">Al igual que la mayoría de los fariseos, somos propensos a defender y a resaltar lo externo, los procedimientos. Las estructuras y tradiciones religiosas nos hacen sentir cómodos, pues nos dan continuidad y, como algunos piensan, son una evidencia visible de espiritualidad. Jesús previno a Sus discípulos contra éste énfasis rígido en cosas externas: “<strong>Guardaos de los escribas, que gustan de andar con largas ropas </strong>(preocupados por el modo de vestir), <strong>y aman las salutaciones en las plazas </strong>(preocupados con el protocolo, la posición social, las formas y las expresiones), <strong>y las primeras sillas en las sinagogas </strong>(preocupados por su autoridad y el orden de las sillas – sillas o bancas, acomodados en círculos o rectángulos, hombres aquí, mujeres allí…)<strong>, y los primeros asientos en las cenas </strong>(preocupados por su apellido, su posición e influencia)<strong>; que devoran las casas de las viudas </strong>(intimidando e imponiendo sus patrones de comportamiento en hogares débiles)<strong>, y por pretexto hacen largas oraciones </strong>(usan términos bíblicos y dicen actuar de parte de Dios)” (12:38,39).</h3>
<h3 style="text-align: justify;">El Nuevo Testamento prescribe algunos símbolos y principios de comportamiento que concuerdan con la nueva vida en Cristo. Pero, mi querido hermano, nunca nos sintamos satisfechos con las formas externas, por muy bíblicas que sean. La pasión que nos mueve a seguir adelante debe ser como la del apóstol Pablo: “Pero cuantas cosas eran para mí ganancia, las he estimado como pérdida por amor de Cristo… por amor del cual lo he perdido todo, y lo tengo por basura, para ganar a Cristo… a fin de conocerle…” (Filipenses 3:7-10). Aún hoy, Jesús <strong>ama </strong>a los que sinceramente le buscan.</h3>
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		<title>Jesús reacciona ante los administradores religiosos</title>
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		<pubDate>Mon, 06 Jun 2011 11:00:48 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[En el evangelio de Marcos encontramos una amplia representación de la vida religiosa de los judíos. Marcos menciona a los sacerdotes y sumos sacerdotes, fariseos y escribas, saduceos, ancianos y herodianos. Cada grupo con su diferente inclinación teológica, pero unidos alegremente en contra de Jesús. Al comienzo del evangelio la oposición es principalmente teológica, probando y [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<h3 style="text-align: justify;">En el evangelio de Marcos encontramos una amplia representación de la vida religiosa de los judíos. Marcos menciona a los sacerdotes y sumos sacerdotes, fariseos y escribas, saduceos, ancianos y herodianos. Cada grupo con su diferente inclinación teológica, pero unidos alegremente en contra de Jesús. Al comienzo del evangelio la oposición es principalmente teológica, probando y juzgando a Jesús en temas como quién puede perdonar pecados (2:7), porqué Jesús comía con pecadores (2:16), porqué Sus discípulos no ayunaban (2:18) y qué se puede y qué no se puede hacer en el día de reposo (2:24).</h3>
<h3 style="text-align: justify;">Precisamente en un día de reposo se le presentó a Jesús un hombre enfermo. ¿Debía Jesús esperar un día para sanarlo y así evitar un enfrentamiento con estos administradores religiosos? Jesús no niega que la ley del día de reposo fue dada por Dios, pero se refirió a la razón de esta ley: “El día de reposo fue hecho por causa del hombre, y no el hombre por causa del día de reposo” (2:27). ¿Debo sanar a este hombre ahora? ¿En un día de reposo? Los judíos guardaron silencio. ¿Cómo se sintió Jesús frente a la actitud legalista de estos administradores religiosos? Jesús los miró “con <strong>enojo</strong>, <strong>entristecido </strong>por la dureza de sus corazones” (3:5). Éstos son sentimientos muy fuertes. Luego, justo en frente de sus ojos de desaprobación, Jesús sanó a éste hombre.</h3>
<h3 style="text-align: justify;">Los fariseos se sintieron amenazados por este comportamiento provocador de Cristo. Se unieron a los herodianos (la facción política de los judíos religiosos) y tomaron consejo “para destruirle” (3:6). Excluir o eliminar a personas que no se ajustan a sus enseñanzas es una reacción común de los administradores religiosos cuando están frustrados. La oposición contra Jesús creció. Comenzaron a desacreditar el carácter de Cristo: lo acusaron de estar poseído por Beelzebú (3:22).</h3>
<h3 style="text-align: justify;">Estos religiosos siguieron a Jesús con la Ley de Dios en una mano y sus buenas tradiciones (“siempre lo hemos hecho así”) en la otra, analizando cada cosa que Jesús decía, hacía o permitía. Un día algunos discípulos de Jesús comenzaron a comer sin lavarse las manos. Obviamente es una buena costumbre el lavarse las manos, pero para estos administradores religiosos esto se había convertido en una ley. Marcos dedica 23 versículos (7:1-23) a explicar la perspectiva de Jesús: lo externo nunca ensucia al creyente. Lo que contamina a una persona es lo que está dentro de ella. La realidad interna es siempre más importante que lo externo.</h3>
<h3 style="text-align: justify;">Después los maestros de la ley utilizaron la profecía para desacreditar a Jesús:</h3>
<h3 style="text-align: justify;">Primero debía venir Elías. Dado que Elías no había venido todavía, Jesús no podía ser el Cristo (9:11,12). Luego vino el argumento institucional. En Jerusalén le preguntaron “¿Quién te dio autoridad para hacer estas cosas?” (11:27,28). Los principales sacerdotes eran descendientes de Aarón, una línea de autoridad ordenada por Dios. Pero, ¿quién es este Jesús? ¿Un entusiasta autónomo? ¿Un gurú independiente? Buscando evidencia para juzgar y acusar a Jesús, le preguntaron acerca del divorcio (10:2) y de lo apropiado de pagar impuestos a un César pagano (12:14). Estoy seguro que al Señor no le molestaron sus preguntas. Fue la actitud de juicio e hipocresía que tanto le frustraba. Ellos habían decidido que Jesús no era el Mesías prometido, y ninguna evidencia de lo contrario cambiaría su posición. En vez de estar agradecidos y gozosos por la alimentación de los 4000 “vinieron entonces los fariseos y comenzaron a discutir con él, pidiéndole señal del cielo, para tentarle”.</h3>
<h3 style="text-align: justify;">Jesús, “<strong>gimiendo en su espíritu</strong>”, les rechazó la petición. Luego “dejándolos, volvió a entrar en la barca, y se fue a la otra rivera” (8:11-13). Jesús resistió a estos fariseos y luego se distanció de ellos. Quizá este sea un modelo instructivo de cómo nosotros debemos protegernos de los administradores religiosos que buscan manipular a los demás.</h3>
<h3 style="text-align: justify;">La forma legalista de pensar es contagiosa. Los administradores religiosos se dan palmaditas en la espalda entre ellos mismos y le dan gracias a Dios por no ser tan livianos como los demás. Es un club cómodo y elitista, donde los creyentes, como aquellos fariseos, sienten la necesidad de ir a mirar, examinar, criticar y a juzgar lo que otros están haciendo. Mientras estaba en la barca, Jesús les advirtió a Sus discípulos en contra este hongo parasítico y altamente reproductivo: “Guardaos de la levadura de los fariseos” (8:15). Nosotros también debemos tomar en serio esta advertencia.</h3>
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		<title>Jesús reacciona ante la opresión espiritual</title>
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		<pubDate>Mon, 30 May 2011 11:00:57 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[El evangelio de Marcos es un evangelio de acción. Describe a Jesús en movimiento. Pero cada acción tiene una reacción. Encontramos oposición a Cristo y a Su obra en cada uno de los 16 capítulos de este evangelio &#8211; exceptuando el capítulo 13 que es profético. Esta oposición provino de dos fuentes: de actividad satánica [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<h3 style="text-align: justify;">El evangelio de Marcos es un evangelio de acción. Describe a Jesús en movimiento.</h3>
<h3 style="text-align: justify;">Pero cada acción tiene una reacción. Encontramos oposición a Cristo y a Su obra en cada uno de los 16 capítulos de este evangelio &#8211; exceptuando el capítulo 13 que es profético. Esta oposición provino de dos fuentes: de actividad satánica y de los religiosos judíos. En 9 capítulos encontramos diversas referencias a demonios, espíritus inmundos o a Satanás. Marcos nos relata más actividad demoníaca que los otros evangelios. Vemos a Satanás tentando a Jesús, arrebatando la palabra de los corazones endurecidos y hablando a través de Pedro. Leemos de espíritus malignos o inmundos que hablaban, gritaban, sacudían a personas, las lanzaban al piso, hacían crujir sus dientes, las enmudecían, las paralizaban, causaban violencia y les daban fuerza extraordinaria. Marcos hace referencia a demonios habitando en un hombre (5:8), una mujer (16:9), un niño (9:21), una región geográfica (5:10) y en animales (5:13). Cristo expulsó espíritus malignos a veces a distancia (7:29), a veces frente a frente después de dialogar con ellos (5:8). Notamos que algunos espíritus malignos pueden hablar (1:34), y algunos hasta tienen un nombre y voluntad propia (5:9,12).</h3>
<h3 style="text-align: justify;">Quizás esta extraña evidencia de opresión satánica explícita no le sea muy familiar.</h3>
<h3 style="text-align: justify;">Muchos cristianos civilizados y cultos han desarrollado modelos teológicos para limitar estos fenómenos incómodos a un pasado distante. Pero estas evidencias de actividad demoníaca se observan en culturas paganas hoy en día. El que sufre normalmente sufre en silencio. Se convierte en un secreto personal o familiar. Sólo hablarán si el consejero les inspira confianza. Hay un temor de ser considerado loco.</h3>
<h3 style="text-align: justify;">¿Cómo se siente usted ante la realidad de que los demonios están activos hoy día?</h3>
<h3 style="text-align: justify;">¿Motivado por un nuevo reto? ¿Temeroso de hacerle frente a lo desconocido?</h3>
<h3 style="text-align: justify;">¿Enojado porque alguien le está contradiciendo su cómodo marco teológico?</h3>
<h3 style="text-align: justify;">¿Nervioso frente a la posibilidad de riesgo personal? Pero, ¿cómo se sintió nuestro Señor Jesús? Él no se enfocó en sí mismo. Tampoco se enfocó en los espíritus malignos. Él tuvo “<strong>misericordia</strong>” del endemoniado (5:19). El ministerio de Cristo en librar de la opresión espiritual no pasó desapercibido. Algunos se refirieron a ello como a una “nueva doctrina” (1:25-27). Otros opositores, que no podían negar los resultados positivos, acusaron a Cristo de tener un demonio (3:22,30). Sin embargo aquellas personas que vivían la agonía de ataduras espirituales, acudieron masivamente a Jesús (1:32-34). Con mi limitada experiencia en esta área, sugiero que <strong>misericordia </strong>debe ser la fuerza que nos mueve a buscar la libertad de los oprimidos por el diablo (no la curiosidad ni el amor a la controversia). De hecho, sin una profunda <strong>misericordia </strong>hacia la persona que sufre opresión o atadura, pocos persistirán en ayudar al necesitado. El proceso de ayudar a que aquellas personas atormentados por demonios encuentren plena libertad en Cristo no siempre es cómodo.</h3>
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		<title>Jesús reacciona ante un mundo necesitado</title>
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		<pubDate>Mon, 23 May 2011 11:00:52 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Marcos, al finalizar su primer capítulo, nos presenta a un leproso, contagioso y maloliente, postrado ante Cristo y pidiendo clemencia: “Si quieres, puedes limpiarme” (1:40). Aquí en Colombia, un país con muchas familias desplazadas por la violencia y con alto índice de desempleo, recibimos casi a diario peticiones de ayuda financiera. Esto cansa emocionalmente. Personalmente [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<h3 style="text-align: justify;">Marcos, al finalizar su primer capítulo, nos presenta a un leproso, contagioso y maloliente, postrado ante Cristo y pidiendo clemencia: “Si quieres, puedes limpiarme” (1:40). Aquí en Colombia, un país con muchas familias desplazadas por la violencia y con alto índice de desempleo, recibimos casi a diario peticiones de ayuda financiera. Esto cansa emocionalmente. Personalmente prefiero no ver tantas necesidades. Pero Cristo sintió <strong>compasión</strong>. No sólo como para lanzarle una moneda al leproso. Tuvo “<strong>misericordia</strong>”. Lo que siguió no fue una respuesta fría y calculada de Jesús, sino un acto impulsado por compasión: “Extendió la mano y le tocó, y le dijo: Quiero, sé limpio” (1:41). Más adelante, descendiendo al mar de Galilea, se encuentra con “un sordo y tartamudo”. Sus amigos le rogaron a Cristo que lo curara. Podemos sentir cómo el Señor se identificó con la necesidad del sordo y la angustia de sus amigos. “Levantando los ojos al cielo, <strong>gimió</strong>, y le dijo: Efata, es decir: Sé abierto” (7:32-35). Es doloroso vivir en un mundo necesitado y caído.</h3>
<h3 style="text-align: justify;"><span style="color: #ff0000;">Nuestro amado Señor también sintió este dolor.</span></h3>
<h3 style="text-align: justify;">Cuando hay un grupo grande, y las necesidades son aún más grandes, podemos volvernos insensibles ante las necesidades y responder con indiferencia. Cristo estaba cansado. Intentó retirarse con sus discípulos a un lugar tranquilo a descansar un poco. Lo merecían. Sin embargo una multitud los descubrió. ¿Será que Jesús pudo ver en la multitud algunos rostros que más adelante gritarían “Crucifícale”? ¿Será que Cristo no sabía que no se puede confiar en las multitudes? ¿Será que Cristo no era consciente de que muchos lo seguían por curiosidad o por algún beneficio material? ¿Qué sintió al ver la multitud? “Tuvo <strong>compasión </strong>de ellos, porque eran como ovejas que no tenían pastor” (6:31-34). Jesús sintió algo profundo al ver estas necesidades materiales y espirituales. Un día refiriéndose a otra multitud, les explicó a los discípulos: “Tengo <strong>compasión </strong>de la gente, porque ya hace tres días que están conmigo, y no tienen qué comer; y si los enviare en ayunas a sus casas, se desmayarán en el camino (8:2,3). Hace unos meses le presté a una hermana Colombiana un comentario de Efesios escrito por un autor Europeo. Después de algunas semanas le pregunté qué pensaba del comentario. “Me desanimó”, dijo.</h3>
<h3 style="text-align: justify;">“¿Porqué?”, le pregunté sorprendido. “Me dio la impresión de que todas nuestras bendiciones son para el cielo, para la vida que sigue. ¿A Cristo no la preocupa que estamos atrasados con el pago del arriendo, que hay poca comida en mi cocina, que mi hijo está en cama enfermo? ¡Necesitamos que Cristo también nos bendiga ahora!” ¿Está usted pasando por un tiempo difícil? La realidad es que Cristo conoce y siente nuestro dolor. Él se identifica con las frustraciones y las injusticias que vivimos en este mundo caído. Jesús siente <strong>compasión </strong>al ver cada una de nuestras necesidades.</h3>
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		<title>¿Realmente amas a Cristo?</title>
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		<pubDate>Mon, 02 Nov 2009 12:00:10 +0000</pubDate>
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		<category><![CDATA[Amor por Cristo]]></category>
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		<title>¿Qué te demanda Jesús?</title>
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		<pubDate>Wed, 08 Jul 2009 08:00:39 +0000</pubDate>
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		<title>¿Quien es JESUCRISTO?</title>
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		<pubDate>Wed, 01 Jul 2009 22:45:24 +0000</pubDate>
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		<title>El Evangelio de Jesús Según San Lucas</title>
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		<pubDate>Mon, 29 Jun 2009 20:06:59 +0000</pubDate>
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		<title>La doctrina bíblica de la humanidad, deidad, y persona de Cristo. (5)</title>
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		<pubDate>Sun, 19 Apr 2009 01:29:08 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[III. Perspectiva del autor  ¿Cómo podía Jesús siendo un hombre ser Dios? Esa es la pregunta que necesitamos responder. El apóstol Juan en el primer versículo de su evangelio (Juan 1:1) deja sentada esta verdad en forma magistral; está dejando claro que Jesús es Dios, porque nos afirma que Jesús desde el principio ya estaba [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p class="MsoNormal" style="margin: 0in 0in 0pt; text-align: justify;"><strong style="mso-bidi-font-weight: normal;"><span style="font-size: 10pt; color: black; font-family: Verdana;" lang="ES-DO">III. </span></strong><strong style="mso-bidi-font-weight: normal;"><span style="font-size: 10pt; color: black; font-family: Verdana; mso-bidi-font-family: Arial; mso-ansi-language: ES;" lang="ES">Perspectiva del autor</span></strong><strong style="mso-bidi-font-weight: normal;"><span style="font-size: 10pt; color: black; font-family: Verdana; letter-spacing: 0.25pt; mso-bidi-font-family: Arial; mso-ansi-language: ES;" lang="ES"> </span></strong></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 0in 0in 0pt; text-align: justify;"><strong style="mso-bidi-font-weight: normal;"></strong><span style="font-size: 10pt; color: black; font-family: Verdana;" lang="ES-DO">¿Cómo podía Jesús siendo un hombre ser Dios? Esa es la pregunta que necesitamos responder. El apóstol Juan en el primer versículo de su evangelio (Juan 1:1) deja sentada esta verdad en forma magistral; está dejando claro que Jesús es Dios, porque nos afirma que Jesús desde el principio ya estaba presente aun antes de la creación; por eso podemos entender porque se nos dice que estaba en el seno del Padre, como lo afirma la escritura:</span><span style="font-size: 10pt; color: teal; font-family: Verdana; mso-bidi-font-family: Georgia; mso-ansi-language: ES;" lang="ES"> </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 0in 0in 0pt; text-align: justify;"><span style="font-size: 10pt; color: teal; font-family: Verdana; mso-bidi-font-family: Georgia; mso-ansi-language: ES;" lang="ES">(Juan 1:18)</span><span style="font-size: 10pt; color: black; font-family: Verdana; mso-bidi-font-family: Georgia; mso-ansi-language: ES;" lang="ES"><span style="mso-spacerun: yes;">  </span>Nadie ha visto jamás a Dios; el unigénito Dios, que está en el seno del Padre, El le ha dado a conocer.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 6pt 0in 0pt; text-align: justify;"><span style="font-size: 10pt; font-family: Verdana; mso-bidi-font-family: TimesNewRoman;" lang="ES-DO">Casi inmediatamente después leemos: «A Dios nadie le vio jamás; el unigénito Hijo, que está en el seno del Padre, él le ha dado a conocer» (Juan 1:18). ¡Pero sabemos por todo lo que hasta aquí hemos tratado; es que hay algunas personas que han visto a Dios! Entonces lo que ese versículo significa es que nadie ha visto a Dios el Padre. Siempre que las personas han visto a Dios, es al Señor Jesucristo, el Hijo, es al Hijo a quien vieron cuando se manifestaba en teofanías. Ese era «el Ángel del Señor». Al Hijo se le distingue del Padre, y por esta razón se lo describe como “en el seno del Padre”. Sin embargo, verle a Él es ver a Dios, porque El expresa y declara a Dios perfectamente. Claramente hay una distinción de sujetos. No obstante, hay solamente un Dios viviente y verdadero. No debemos pensar que hemos sido privados de algo por no haber visto al Padre. Recordemos que Jesús anunció ante el mundo: “Yo y el Padre uno somos” (Juan 10:30); “El que me ve, ve al que me envió” (Juan 12:45); “El que me ha visto a mí, ha visto al Padre; ¿cómo, pues, dices tú: Muéstranos el Padre?” (Juan 14:9). </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 6pt 0in 0pt; text-align: justify;"><span style="font-size: 10pt; font-family: Verdana; mso-bidi-font-family: TimesNewRoman;" lang="ES-DO">Leemos en la Escrituras que cuando Jesús habló en términos tan íntimos acerca de Dios como su Padre, los judíos procuraron matarle (Juan 5:17-31). Ninguno disputaba el hecho de que el Padre era Dios. Nunca había sido puesto en duda, pero el lenguaje de Jesús implicaba claramente que El se consideraba igual al Padre: es decir igual a Dios. Ellos sabían que solamente había un Dios, y que el Padre era ese Dios. A pesar de los indicios en el Antiguo Testamento que hemos examinado, no podían concebir que más de uno fuese Dios, aunque ignoraban claramente la pluralidad en Dios. La mera idea de una pluralidad en la Divinidad era algo que les resultaba inaceptable. Comprendían que Jesús pretendía ser igual a Dios y esto significaba para ellos, que Jesús cuando afirmaba ser Dios; ellos entendían que esa afirmación significaba que otro que no fuera el Padre sobre todo un “hombre” como podía ser Dios. Para ellos esto era una blasfemia, lo cual explica por qué quisieron matarle. Se aferraban tan ferozmente a la deidad del Padre que no podían concebir la deidad en otro (Juan 8:53-59). Está claro por lo que la misma Biblia enseña que estaban equivocados acerca de lo segundo, pero no estaban equivocados acerca de lo primero. El Padre es Dios.</span><span style="mso-bidi-font-family: TimesNewRoman;" lang="ES-DO"><span style="font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman;"> </span></span></span><span style="font-size: 10pt; color: black; font-family: Verdana;" lang="ES-DO"> </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 0in 0in 0pt; text-align: justify;"><strong style="mso-bidi-font-weight: normal;"><span style="font-size: 10pt; font-family: Verdana; letter-spacing: 0.25pt; mso-bidi-font-family: Arial; mso-ansi-language: ES;" lang="ES">CONCLUSION</span></strong><span style="font-size: 10pt; color: black; font-family: Verdana;" lang="ES-DO"> </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 6pt 0in 0pt; text-align: justify; mso-layout-grid-align: none;"><span style="font-size: 10pt; color: black; font-family: Verdana; mso-bidi-font-family: GJCCIE+TimesNewRoman; mso-ansi-language: ES;" lang="ES">En la Palabra de Dios escritura tras escritura se habla de la misteriosa verdad que hemos considerando. En ese sentido podemos afirmar que Él Señor Jesucristo es Dios por cada enseñanza de la Escritura que afirma tal verdad sobre su persona. Simplemente pensemos en las maneras en que se le describe; no sólo es el Verbo de Dios (Juan 1:1), y la fiel representación de su naturaleza (Hebreos 13, RV-77); sino que también es en “forma” de Dios (Filipenses 2:6), como dice la Biblia “la imagen del Dios invisible” (Colosenses 1:15; 2 Corintios 4:4). Vemos como esta gran verdad se enfatiza constantemente. Entendemos claramente entonces que Él Hijo no podría ser lo que es; sin Dios el Padre. Cristo es lo que es; por causa de Dios el Padre. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 6pt 0in 0pt; text-align: justify; mso-layout-grid-align: none;"><span style="font-size: 10pt; color: black; font-family: Verdana; mso-bidi-font-family: GJCCIE+TimesNewRoman; mso-ansi-language: ES;" lang="ES">Es importante subrayar que esta relación entre el Hijo y el Padre no tuvo principio, sino que se ha dado desde siempre. No debemos pensar que Jesús es llamado “Él Hijo” solamente desde su nacimiento como Hombre en el mundo. Juan 1:14-18 deja claro que fue al hacerse carne que los hombres vieron al unigénito del Padre, pero que Él era ya, el Unigénito antes de aquel evento glorioso. Es decir era el amado Hijo de Dios antes de que Dios creara el universo (Colosenses 1:14-20). No fue ésta una posición de igualdad a la que llegó después. De la misma manera, antes de hablar de su nacimiento tanto Romanos 1:3 como Gálatas 4:4 le describen cómo siendo el Hijo de Dios. Antes que viniera en semejanza de carne de pecado, Él era el Hijo de Dios (Romanos 8:3). Antes que Dios le enviara al mundo, Él era el Hijo de Dios (Juan 3:16; 1 Juan 4:9). </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 6pt 0in 0pt; text-align: justify; mso-layout-grid-align: none;"><span style="font-size: 10pt; color: black; font-family: Verdana; mso-bidi-font-family: GJCCIE+TimesNewRoman; mso-ansi-language: ES;" lang="ES">Así mismo Hebreos 1:5-8 es un pasaje especialmente importante. Declara que, como Hijo, el Señor Jesucristo es Dios y reina en un trono eterno. Es Él quien, como “Él Primogénito”, es introducido en el mundo. Sin embargo su calidad de Hijo es eterna. Podemos afirmar entonces que esta relación con Dios el Padre no tuvo principio. Sin embargo la Biblia nos enseña que esta gran verdad va más allá de nuestra comprensión: “Nadie conoce al Hijo, sino el Padre, ni al Padre conoce alguno, sino el Hijo, y aquel a quien el Hijo lo quiera revelar” (Mateo 11:27). </span><span style="font-size: 10pt; font-family: Verdana; mso-ansi-language: ES;" lang="ES"> </span></p>
<p class="MsoBodyText" style="margin: 0in 0in 0pt;"><span style="font-size: 10pt; font-family: Verdana; mso-ansi-language: ES;" lang="ES">Finalmente leemos en Juan 5:16-47; Jesús dice tener vida en sí mismo al igual que el Padre. Es decir al contrario que nosotros, a Él no le fue dada la vida por otro. La Palabra de Dios afirma que Él tiene vida en si mismo. Sin embargo, podemos notar que continúa diciendo que tiene vida en sí mismo solamente porque su Padre le dio esta cualidad (versículo 26). Podemos ver también que la acción divina de levantar a los muertos también le pertenece al Hijo de Dios (versículo 25); sin embargo, nada puede hacer por su propia iniciativa. Todo el poder que Jesús ejerce es debido a su Padre que le envió al mundo y cuya voluntad Él se deleita en complacer (versículos 30,36). El pasaje entero nos muestra que sin lugar a dudas Jesús es Dios; en y por sí mismo. Pero también es evidente que el Hijo no sería nada en absoluto si no fuera por Dios el Padre. Es decir Jesús es tanto hombre como Dios. Una </span><span style="font-size: 10pt; color: black; font-family: Verdana;" lang="ES-DO">excelente<span style="mso-spacerun: yes;">  </span>definición teológica dice lo siguiente:</span><span style="font-size: 10pt; color: black; font-family: Verdana;" lang="ES-DO"> </span></p>
<p><span style="font-size: 10pt; color: black; font-family: Verdana; mso-bidi-font-family: 'Times New Roman'; mso-ansi-language: ES-TRAD; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: EN-US; mso-bidi-language: AR-SA;" lang="ES-TRAD">“En la encarnación del Hijo de Dios, una naturaleza humana se unió inseparablemente y para siempre con la naturaleza divina en la persona de Jesucristo, mientras las dos naturalezas permanecen distintas, completas y sin cambio; sin mezclarse o confundirse, de manera que una única persona resultó ser verdadero Dios y verdadero hombre”</span><sup><span style="font-size: 10pt; font-family: Verdana; mso-bidi-font-family: 'Times New Roman'; mso-ansi-language: ES-DO; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: EN-US; mso-bidi-language: AR-SA;" lang="ES-TRAD"> </span><a style="mso-footnote-id: ftn1;" name="_ftnref1" href="http://cristianismohistorico.org/wp-admin/#_ftn1"><span style="font-size: 10pt; font-family: Verdana; mso-bidi-font-family: 'Times New Roman'; mso-ansi-language: ES-DO; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: EN-US; mso-bidi-language: AR-SA;" lang="ES-DO"><span style="mso-special-character: footnote;"><sup><span style="font-size: 10pt; font-family: Verdana; mso-bidi-font-family: 'Times New Roman'; mso-ansi-language: ES-DO; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: EN-US; mso-bidi-language: AR-SA;" lang="ES-DO">[1]</span></sup></span></span></a></sup><span style="font-size: small; font-family: Times New Roman;"> </span><span style="font-size: small; font-family: Times New Roman;"><span style="font-size: 10pt; color: black; font-family: Verdana;" lang="ES-DO"> </span></span></p>
<div style="mso-element: footnote-list;"><span style="font-size: small; font-family: Times New Roman;"></p>
<hr size="1" /></span></div>
<div id="ftn1" style="mso-element: footnote;">
<p class="MsoNormal" style="margin: 0in 0in 0pt;"><a style="mso-footnote-id: ftn1;" name="_ftn1" href="http://cristianismohistorico.org/wp-admin/#_ftnref1"><sup><span lang="ES-DO"><span style="mso-special-character: footnote;"><sup><span style="font-size: 12pt; font-family: &quot;Times New Roman&quot;; mso-ansi-language: ES-DO; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: EN-US; mso-bidi-language: AR-SA;" lang="ES-DO">[1]</span></sup></span></span></sup></a><span style="font-size: 10pt; color: black; font-family: Verdana; mso-ansi-language: EN-US;">Walter A. Elwell, <em style="mso-bidi-font-style: normal;">Evangelical Dictionary of Theology</em> [Diccionario Evangélico de Teología] (</span><span style="font-size: 10pt; font-family: Verdana; mso-ansi-language: EN-US;">Grand Rapids, Michigan: <span style="color: black;">Baker Book House Corp., 1984), p.</span> 540.</span></p>
</div>
<p class="MsoNormal" style="margin: 0in 0in 0pt;"><span style="font-size: x-small; font-family: Verdana;">Artículo Anterior: <a href="http://cristianismohistorico.org/2009/04/19/la-doctrina-biblica-de-la-humanidad-deidad-y-persona-de-cristo-4" target="_self">Deidad y Humanidad de Cristo (4)</a></span></p>
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