<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<rss version="2.0"
	xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/"
	xmlns:wfw="http://wellformedweb.org/CommentAPI/"
	xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/"
	xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"
	xmlns:sy="http://purl.org/rss/1.0/modules/syndication/"
	xmlns:slash="http://purl.org/rss/1.0/modules/slash/"
	>

<channel>
	<title>Cristianismo Histórico &#187; Vida Cristiana</title>
	<atom:link href="http://www.cristianismohistorico.org/category/vidacristiana/feed/" rel="self" type="application/rss+xml" />
	<link>http://www.cristianismohistorico.org</link>
	<description>Predicando la verdad en tiempos de apostasía</description>
	<lastBuildDate>Mon, 06 Feb 2012 12:19:12 +0000</lastBuildDate>
	<language>en</language>
	<sy:updatePeriod>hourly</sy:updatePeriod>
	<sy:updateFrequency>1</sy:updateFrequency>
	<generator>http://wordpress.org/?v=3.3.1</generator>
		<item>
		<title>El Arco Iris</title>
		<link>http://www.cristianismohistorico.org/2011/12/12/el-arco-iris/</link>
		<comments>http://www.cristianismohistorico.org/2011/12/12/el-arco-iris/#comments</comments>
		<pubDate>Mon, 12 Dec 2011 05:00:21 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
				<category><![CDATA[Reflexiones]]></category>
		<category><![CDATA[El Arco Iris]]></category>
		<category><![CDATA[Los pactos de Dios]]></category>
		<category><![CDATA[Noé al igual que Adán recibe de Dios el mandamiento de poblar la tierra y de multiplicarse sobre ella]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://www.cristianismohistorico.org/?p=5609</guid>
		<description><![CDATA[Génesis 7 &#8211; 9 y Mateo 5 – 6 Mi arco he puesto en las nubes, el cual será por señal del pacto entre mí y la tierra&#8230; Estará el arco en las nubes, y lo veré, y me acordaré del pacto perpetuo entre Dios y todo ser viviente, con toda carne que hay sobre [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<h3 style="text-align: center;"><strong>Génesis 7 &#8211; 9 y Mateo 5 – 6</strong></h3>
<h3 style="text-align: center;"><strong><em>Mi arco he puesto en las nubes, el cual será por señal del pacto entre mí y la tierra&#8230; Estará el arco en las nubes, y lo veré, y me acordaré del pacto perpetuo entre Dios y todo ser viviente, con toda carne que hay sobre la tierra. (Gn. 9.13, 16)</em></strong></h3>
<h3 style="text-align: justify;"><strong><span style="text-decoration: underline; color: #ff0000;">El Arco Iris.</span></strong> El tremendo cataclismo había terminado, y Noé al igual que Adán recibe de Dios el mandamiento de poblar la tierra y de multiplicarse sobre ella, &#8220;<strong><em>Entonces habló Dios a Noé diciendo: Sal del arca tú, y tu mujer, y tus hijos, y las mujeres de tus hijos contigo. Todos los animales que están contigo de toda carne, de aves y de bestias y de todo reptil que se arrastra sobre la tierra, sacarás contigo; y vayan por la tierra, y fructifiquen y multiplíquense sobre la tierra</em></strong>&#8221; (Gn.8.15-17).</h3>
<h3 style="text-align: justify;">Nuevamente, y por directa delegación de Dios, el hombre recibe el señorío sobre la tierra. Todos los seres vivos que están sobre la tierra &#8220;<strong><em>&#8230;en vuestra mano son entregados</em></strong>&#8221; (Gn.9.2c), dice el Señor. Esta encomienda implica una responsabilidad, un cuidado y una utilización sabia de la creación. ¿Hemos cumplido hasta hoy con ese mandato? Los grupos medio-ambientales y los intentos por revertir el caos ecológico de nuestro planeta nos habla de nuestra irresponsabilidad. Un botón de muestra: El hombre aniquila anualmente por comercio o deporte 40.000 primates, 4.000.000 de aves exóticas, millones de peces ornamentales. Cada año 3.000 especies son borradas del mapa. Muchos de los grandes saltos tecnológicos de la humanidad han significado un deterioro irreversible del medio ambiente y un nuevo peligro para la vida en general.</h3>
<h3 style="text-align: justify;">A diferencia del pacto con Adán, ahora se le da la oportunidad de alimentarse tanto de animales como de vegetales, &#8220;<strong><em>Todo lo que se mueve y vive, os será para mantenimiento; así como las legumbres y plantas verdes, os lo he dado todo</em></strong>&#8221; (Gn.9.3). Nuestro mundo ha generado los recursos suficientes para alimentar a la población del mundo entero. Sabemos de hambrunas y pobreza generalizada en muchos rincones de nuestro planeta que son más producto de una deficiente distribución o del mal uso del suelo, que por causas naturales. Es triste señalar, por ejemplo, que los gatos en Europa comen más proteínas que los hombres en África. En todo está la preocupación de Dios porque el hombre pueda vivir con comodidad, y para esto, ha provisto todo lo necesario, &#8220;<strong><em>Mientras la tierra permanezca, no cesarán la sementera y la siega, el frío y el calor, el verano y el invierno, y el día y la noche</em></strong>&#8221; (Gn.8.22).</h3>
<h3 style="text-align: justify;">En el mismo sentido, el Señor establece el valor sagrado de la vida humana. El hombre tiene el deber inapelable de salvaguardar la vida humana como un don de Dios. &#8220;<strong><em>El que derramare sangre de hombre, por el hombre su sangre será derramada; porque a imagen de Dios es hecho el hombre</em></strong>&#8221; (Gn.9.6). El siglo que ha pasado es el siglo más sangriento de toda la historia de la humanidad. Invoca una profunda reflexión el saber que un sinnúmero de conflictos armados llenos de muerte y destrucción han pasado la barrera del siglo XX&#8230; el de más desarrollo continuado en la historia del hombre.</h3>
<h3 style="text-align: justify;">Con las líneas generales del nuevo tratado entre Dios y la humanidad la firma de este nuevo pacto está por graficarse. Este documento universal tendría un solo sello de autenticidad permanente en el tiempo para todas las generaciones&#8230; El arco Iris. Como la luz del sol se refracta sobre las gotas de agua que flotan en la atmósfera después de la lluvia formando un arco multicolor, así también la misericordia de Dios se diversifica y se expande por toda la humanidad permanentemente. Dios nunca dejará de derramar su justicia sobre la humanidad, pero siempre la misericordia será la base para la relación con su criatura. El Señor no se engaña a sí mismo, El sabe la condición real del hombre, &#8220;<strong><em>&#8230;No volveré más a maldecir la tierra por causa del hombre; porque el intento del corazón del hombre es malo desde su juventud&#8230;</em></strong>&#8220;</h3>
<h3 style="text-align: justify;">(Gn.8.21b), por eso el sello del Arco en el cielo siempre les hará presente a ambos que la relación del hombre para con Dios se basa en la misericordia divina, &#8220;<strong><em>Dijo, pues, Dios a Noé: Esta es la señal del pacto que he establecido entre mí y toda carne que está sobre la tierra</em></strong>&#8221; (Gn.9.17).</h3>
<h3 style="text-align: justify;">Este pacto de misericordia se verá perfeccionado con la Ley en los tiempos de Moisés y tendrá su consumación con el Nuevo pacto establecido con Jesucristo. Justamente, nuestro Señor establece paradigmas aún más claros en el Sermón de la Montaña. Estos Estatutos del reino, como se les conoce, tienen como ideal al Reino de Dios. Como en cualquier reino humano, el Señor nos entrega su propio plan de gobierno. De modo notable no contiene ningún sistema doctrinal detallado, ni ninguna enseñanza ritual, ni tampoco desarrolla la forma de ninguna observancia externa. No es un sistema moral. No hay disciplina y esfuerzo para alcanzar un ideal. Hay reconocimiento y dependencia, el resultado es gracia y entrada al Reino.</h3>
<h3 style="text-align: justify;">Nosotros reconocemos, El entrega. No es consecuencia, es promesa de gracia en Cristo, el Rey. Es la descripción exacta de lo que deseaba que sus seguidores fueran e hicieran. No es tan sólo un ideal inalcanzable, es en realidad todo lo que podemos llegar a ser en El. El erudito bíblico inglés, ya fallecido, Alfred Edersheim contempla así el Sermón de la Montaña: “<em>Cristo vino a fundar un reino, no una escuela&#8230;instituir una hermandad, no proponer un sistema. Para los primeros discípulos toda enseñanza doctrinal brotó de la comunión con El. Le vieron, y por ello creyeron; creyeron, y por ello aprendieron las verdades relacionadas con El y que brotaban de El</em>”.</h3>
<h3 style="text-align: justify;">El Sermón del monte no encierra sólo un mejoramiento o un ideal de la sociedad actual, sino, una total diferencia con todo lo normalmente establecido, por ejemplo:</h3>
<ul style="text-align: justify;">
<li>
<h3>Cualquiera ama a los suyos. Los cristianos aman a sus enemigos. &#8220;<strong><em>Pero yo os digo: Amad a vuestros enemigos, bendecid a los que os maldicen, haced bien a los que os aborrecen, y orad por los que os ultrajan y os persiguen&#8230; </em></strong>&#8220;(Mt.5.44)</h3>
</li>
</ul>
<ul style="text-align: justify;">
<li>
<h3>Cualquiera pone en primer lugar la satisfacción de sus necesidades materiales. El cristiano busca primero el Reino de Dios y su justicia. &#8220;<strong><em>Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas</em></strong>&#8221; (Mt. 6.33).</h3>
</li>
</ul>
<ul style="text-align: justify;">
<li>
<h3>Cualquiera puede vivir por el resto de su vida enojado con su prójimo. Los cristianos saben que su reconciliación con Dios les demanda una profunda reconciliación con sus semejantes. &#8220;<strong><em>Por tanto, si traes tu ofrenda al altar, y allí te acuerdas de que tu hermano tiene algo contra tí, deja allí tu ofrenda delante del altar, y anda reconcíliate primero con tu hermano, y entonces ven y presenta tu ofrenda </em></strong>&#8221; (Mt.5.23,24)</h3>
</li>
</ul>
<ul style="text-align: justify;">
<li>
<h3>Cualquiera piensa que por sus méritos personales merece un lugar en el cielo. El cristiano manifiesta no lo que tiene de Dios, sino su miseria espiritual lo que lo hace heredero del Reino de los Cielos. &#8220;<strong><em>Bienaventurados los pobres en espíritu, porque de ellos es el reino de los cielos</em></strong>&#8221; (Mt.5.1).</h3>
</li>
</ul>
<ul style="text-align: justify;">
<li>
<h3>Cualquiera se cuida de que sus malos actos no sean evidentes, cuida sus apariencias. Los cristianos cuidan su corazón. &#8220;<strong><em>Pero yo os digo que cualquiera que mira a una mujer para codiciarla, ya adulteró con ella en su corazón</em></strong>&#8221; (Mt.5.28)</h3>
</li>
</ul>
<ul style="text-align: justify;">
<li>
<h3>Cualquiera espera ser reconocido por sus buenos actos. El cristiano sólo espera la aprobación de Dios.&#8221;<strong><em>Mas cuando tú des limosna, no sepa tu izquierda lo que hace tu derecha, para que sea tu limosna en secreto; y tu Padre que ve en lo secreto te recompensará en público</em></strong>&#8221; (Mt.6.3,4).</h3>
</li>
</ul>
<ul style="text-align: justify;">
<li>
<h3>Cualquiera espera convencer a Dios con sus ritos y largas oraciones públicas. Los cristianos mantienen una fuerte devoción privada que confía en la fidelidad de Dios. &#8220;<strong><em>Mas tú, cuando ores, entra en tu aposento, y cerrada la puerta, ora a tu Padre que está en secreto; y tu Padre que ve en lo secreto te recompensará en público. Y orando no uséis vanas repeticiones, como los gentiles, que piensan que por su palabrería serán oídas. No os hagáis, pues, semejantes a ellos; porque vuestro Padre sabe de qué cosas tenéis necesidad, antes que vosotros le pidáis</em></strong>&#8221; (Mt.5.44)</h3>
</li>
</ul>
<h3 style="text-align: justify;">Esto y mucho más nos hace evidente un sistema de valores cristianos, de normas éticas, de devoción religiosa, de actitud hacia el dinero, de aspiraciones, de estilo de vida y de relaciones, todos y cada uno de los cuales están totalmente en discordancia con los del mundo no cristiano. Por eso Jesucristo interpone una frase sumamente fuerte: “<strong><em>Pero yo os digo</em></strong>&#8220;, que muestra la intención preponderante de Jesús de respaldar sus palabras en su propia persona. No está hablando como un maestro o rabino más, cada una de sus indicaciones vienen respaldadas por su propia divinidad, Dios está hablando. En el mismo sentido, estas características sólo podrán ser asumidas por hombres y mujeres que gocen de una profunda e íntima comunión con El, que nazca de lo profundo del corazón, &#8220;<strong><em>Porque donde esté vuestro tesoro, allí estará también vuestro corazón</em></strong>&#8221; (Mt.6.21).</h3>
<h3 style="text-align: justify;"><strong><span style="color: #008000;">La próxima vez que veas un Arco Multicolor en el cielo acuérdate que Dios tiene un pacto de amor con la humanidad.</span></strong></h3>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://www.cristianismohistorico.org/2011/12/12/el-arco-iris/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>2</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>El poder de la tentación personal</title>
		<link>http://www.cristianismohistorico.org/2011/11/07/el-poder-de-la-tentacion-personal/</link>
		<comments>http://www.cristianismohistorico.org/2011/11/07/el-poder-de-la-tentacion-personal/#comments</comments>
		<pubDate>Mon, 07 Nov 2011 11:00:51 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
				<category><![CDATA[El poder de la tentación]]></category>
		<category><![CDATA[El poder de la tentación personal]]></category>
		<category><![CDATA[Enseñanza sobre la tentación]]></category>
		<category><![CDATA[Todo sobre la tentación]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://www.cristianismohistorico.org/?p=5196</guid>
		<description><![CDATA[Por John Owen Ya hemos tratado en parte con el poder de la tentación para afectar al individuo; ahora añadiremos dos puntos más: Primero, ¿Por qué es tan fuerte la &#8220;hora de la tentación&#8221;? Hay dos poderes que obran cuando somos tentados unos es el poder de la tentación desde fuera de nosotros, y el otro [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<h3>Por John Owen</h3>
<h3 style="text-align: justify;">Ya hemos tratado en parte con el poder de la tentación para afectar al individuo; ahora añadiremos dos puntos más: Primero, ¿Por qué es tan fuerte la &#8220;hora de la tentación&#8221;? Hay dos poderes que obran cuando somos tentados unos es el poder de la tentación desde fuera de nosotros, y el otro es el deseo pecaminoso del corazón. En &#8220;la hora de &#8220;la tentación&#8221; estos dos poderes se junta y toman poder uno de otro. A causa de la tentación, nuestro deseo pecaminoso crece más fuerte; y puesto que nuestro deseo pecaminoso ha crecido más fuerte, el poder de la tentación sobre nosotros crece aún más fuerte.</h3>
<h3 style="text-align: justify;">Hay algunas personas (incluso algunos creyentes) quienes en un tiempo nunca hubieran pensado en caer en ciertas prácticas pecaminosas. Ahora están cometiéndolas con muy poca vergüenza y remordimiento. ¿Cómo es que llegó a suceder esto? Podemos ilustrar este proceso con un ejemplo que ha llegado a ser demasiado común: el rompimiento de un matrimonio cristiano a causa del adulterio. Cuando estas personas se casaron, tenían la sincera intención de permanecer fieles. No obstante, por todas partes vemos el adulterio, aún en los que dicen ser creyentes. ¿Cómo sucede esto? La respuesta se encuentra en este principio: el poder de la tentación da fuerzas al deseo pecaminoso para el adulterio.</h3>
<h3 style="text-align: justify;">Como el deseo pecaminoso es fortalecido, así el poder de la tentación crece hasta que el poder combinado de los dos persuade a cometer el&#8221; pecado del adulterio. Este no es un evento que ocurra repentinamente. Hubo un proceso que tuvo lugar, un proceso que probablemente tardó muchos años antes de que el pecado mismo fuese cometido. Generalmente este proceso sucede más o menos en la forma siguiente: Después de algunos años de vida matrimonial, uno de la pareja experimenta la tentación de ser infiel. Esta tentación encuentra una respuesta debido a que despierta el deseo pecaminoso que ya estaba en el corazón.</h3>
<h3 style="text-align: justify;">La primera tentación encuentra una reacción, pero el alma la resiste en parte; quizás se sienta ultrajada al contemplar tal posibilidad. No obstante, aunque la tentación haya sido resistida, ya ha entrado en el alma y ha empezado su obra de fortalecer el deseo pecaminoso para tal pecado. La tentación en varias maneras distintas alimenta ese deseo. Así el deseo crece y como resultado, la tentación misma crece en fuerza. Después de un tiempo, el deseo pecaminoso ha crecido tanto que sólo necesita tener una oportunidad favorable y el pecado será cometido.</h3>
<h3 style="text-align: justify;">Hay una sola manera satisfactoria de resistir la tentación, y esta es tratando directamente con los deseos pecaminosos que la tentación trata de fortalecer. Tan pronto como seamos conscientes del deseo pecaminoso, no importa si sea la ambición, el orgullo, la mundanalidad, la impureza o lo que sea; debemos esforzarnos para mortificar (matar) este deseo. La alternativa es esta: Debo matar el deseo pecaminoso o terminará matándome a mí. Segundo: También debemos considerar que la tentación afecta la totalidad del alma y no sólo el deseo pecaminoso que es despertado. Podemos ilustrar este punto regresando al ejemplo anterior.</h3>
<h3 style="text-align: justify;">Cuando la primera tentación para ser infiel viene al creyente, su razón le dirá que esta tentación debe ser resistida. Sin embargo, cuando la tentación ha hecho su entrada en el alma, empezará a obrar sobre sus razonamientos. La razón debería ser gobernada por la conciencia y oponerse a la tentación. No obstante, llega a ser gobernada por el deseo y comienza a favorecer a la tentación. Mientras que el deseo pecaminoso se fortalezca, en una manera u otra, finalmente arrastrará toda el alma. Otra vez notemos que un proceso está sucediendo. Al principio, la razón dirigida por la voz de la conciencia, se opone a la tentación. Una vez que la tentación haya entrado al alma, encontramos que la razón empieza a obrar progresivamente en favor de la tentación. Muy pronto, la razón que anteriormente no podía ni contemplar tal pecado, lenta pero ciertamente comenzará a contemplar el placer que este pecado pudiera traerle.</h3>
<h3 style="text-align: justify;">Paso a paso, la razón es usada para acabar con el temor y la aversión del pecado. Por fin, la razón animará y justificará el mismo pecado que antes ni siquiera podía contemplar. Es espantoso considerar el poder de la tentación para pervertir el uso de la razón para sus propios fines pecaminosos. Aprendan de su propia experiencia y de la de otros. ¿Qué le ha enseñado su experiencia con la tentación en el pasado? ¿No le enseña que la tentación ha contaminado su conciencia, que ha echado a perder su paz, que ha debilitado su obediencia y le ha escondido el rostro de Dios?</h3>
<h3 style="text-align: justify;">Quizás la- tentación ha fallado en persuadirle a ceder ante algún deseo pecaminoso, pero aún así, ¿no ha dejado su sucia huella sobre su alma provocando mucho conflicto? Todos admitimos que es raro que salgamos de una tentación sin ninguna pérdida espiritual. Si así es su experiencia, ¿cómo puede volver a permitir que sea atrapado nuevamente por la tentación? Si usted está pasando por un tiempo libre de tentaciones, tome mucho cuidado de no entrar otra vez en ella o quizás algo peor le sucederá.</h3>
<h3 style="text-align: justify;">La meta de Satanás al tentar a los hombres siempre es la misma. En cada tentación su meta final es la de deshonrar a Dios y también arruinar su alma. ¿Se atreverá a tratar a la ligera o a jugar con la tentación, cuando usted conoce cuál es el propósito de ella? ¿Realmente cree lo que la tentación intenta hacer tanto a Dios como a usted? Entonces, la gratitud hacia Dios exige que usted use los medios que El ha designado para frustrar las metas de Satanás en la tentación.</h3>
<h3 style="text-align: justify;"><strong><em>¿Es necesario tanto esfuerzo?</em></strong></h3>
<h3 style="text-align: justify;">Hemos dado muchas razones del porqué los creyentes deberían esforzarse para evitar la tentación. Debería estar claro que todo esto es nuestro deber cristiano. No obstante, algunas personas todavía levantarán objeciones las cuales pudieran debilitar nuestra determinación para resistir.</h3>
<h3 style="text-align: justify;">1. Primera objeción: Se nos manda a &#8220;tener por sumo gozo cuando caigamos en diversas tentaciones&#8221; (Stg. 1:2). Entonces ¿Por qué deberíamos hacer un esfuerzo para evitar la tentación? Hay dos respuestas a esta pregunta.</h3>
<h3 style="text-align: justify;">a. Santiago no está sugiriendo que nos gocemos de las tentaciones mismas en las cuales llegamos a caer. Tampoco está sugiriendo que haya algo malo en esforzarnos para evitar la tentación. Lo que está diciendo es lo siguiente: Hay ocasiones en la providencia de Dios cuando tenemos que enfrentarnos con la tentación. En estas ocasiones, debemos regocijarnos, no en la tentación misma, sino en el propósito de Dios en permitir la tentación (vea Stg. 1:3-4).</h3>
<h3 style="text-align: justify;">b. Como ya hemos anotado en esta serie, la Biblia usa la palabra tentación en dos sentidos. Santiago mismo usa la palabra en dos sentidos diferentes (vea Stg.l:2 y 1:13, la Versión 1960 traduce la palabra como &#8220;pruebas&#8221; en el versículo dos y como &#8220;tentado&#8221; en el versículo trece. La Versión Antigua traduce la palabra simplemente como &#8220;tentados&#8221; y &#8220;tentaciones&#8221;).</h3>
<h3 style="text-align: justify;">En el primer sentido, es Dios quien está usando la tentación como una prueba con un propósito bueno. En el segundo sentido, la palabra trae la idea de &#8220;tratar de persuadir hacia el pecado&#8221;, y es solamente el diablo quien tienta en esta manera. Nadie puede regocijarse de ser tentado a pecar por el diablo porque le meta de tal tentación siempre será mala. Dios encamina las pruebas para nuestro bien. No obstante, esto puede dar lugar al diablo para tentarnos a pecar. Debemos regocijarnos en la prueba y al mismo tiempo, buscar cómo evitar cualquier tentación a pecar que pudiera surgir de la prueba.</h3>
<h3 style="text-align: justify;">2. Segunda objeción: Jesucristo mismo fue tentado; entonces ¿cómo puede ser malo para nosotros tener una experiencia semejante? Además, Heb.2:1?-18 indica que esta experiencia fue ventajosa porque le ayudó a ser un sacerdote misericordioso. Es cierto que Jesucristo fue tentado, pero es igualmente cierto que no se colocó voluntariamente en el camino de la tentación. Cristo dijo que hacer tal cosa era &#8220;tentar al Señor tu Dios&#8221; (Mat.4:7). Cristo sufrió la tentación pero no conoció el pecado: Nunca pecó.</h3>
<h3 style="text-align: justify;">Cuando el príncipe de este mundo se acercó s. Cristo, &#8220;no encontró nada en El&#8221;. Es muy diferente el caso de cada uno de nosotros. El diablo sí tiene algo en nosotros: Un aliado en nuestros deseos pecaminosos. Nosotros nunca salimos de la tentación como Cristo lo hizo, puro y sin contaminación. Nos es imposible escapar completamente de la tentación, pero debemos hacer todo lo que podamos para no ser atrapados ni contaminados por ella.</h3>
<h3 style="text-align: justify;">3. Tercera objeción: Dios ha hecho promesas de que nos guardará en la tentación (vea 1 Cor.10:13, 2 Pe.2:9). Entonces, ¿Por qué deberíamos esforzarnos para no entrar en tentación? Dios nos ha dado promesas preciosas que son para animarnos en nuestra lucha en contra de la tentación. Apelar a ciertas promesas como un pretexto para no pelear contra la tentación es abusar de las promesas de Dios. Note que la promesa de 1 Cor.lO:13 viene después de un claro mandamiento: &#8220;El que piensa estar firme, mire que no caiga&#8221; (vea vs.12).</h3>
<h3 style="text-align: justify;">a. Si somos obstinados o si descuidamos nuestro deber y así entramos en tentación, entonces la promesa no es para nosotros. La promesa es hecha a aquellos que entran en tentación a pesar de todos sus esfuerzos para evitarlo. Esta no es una promesa indiscriminada para aquellos que voluntariamente entran en tentación. En una de las tentaciones que el diablo dirigió al Señor Jesucristo, trató de atraparlo torciendo las Escrituras y omitiendo la frase &#8220;en todos  tus caminos&#8221; (vea Sa1.91:11 comp. con Mat.4:6-7). Esta frase es importante. Jesús no fue engañado porque sabía que la promesa de liberación era para aquellos que andan en los caminos de Dios. También sabía que escuchar al diablo no era uno de los caminos de Dios. Si vamos voluntariamente en el camino de la tentación, estamos dejando los caminos de Dios. Las promesas de Dios son para aquellos que están en sus caminos y no para aquellos que los dejan.</h3>
<h3 style="text-align: justify;">b. Un hijo de Dios sabe que la gracia de Dios es suficiente para guardarle de apartarse de Dios. Sabe que un hijo de Dios no puede perecer Jn.10:28). Este conocimiento no le anima para ser descuidado con respecto a la tentación. Un creyente temblará ante el deshonor a Dios, el escándalo al Evangelio y las tinieblas espirituales que llenarán su alma si fuera a caer en pecado. En contraste, cualquiera que evita la tentación simplemente motivada por los ganos de ser libre del infierno está en más peligro de ir al infierno de lo que se da cuenta.</h3>
<h3 style="text-align: justify;">c. Entrar en tentación simplemente porque usted considera que no le condenará es igual a &#8220;perseverar en pecado para que la gracia crezca&#8221; (Rom.6: 1-2). Imagínese al dueño de un barco que acaba de comprar una carga de mercancías preciosas que le costaron mucho. Sería un tonto si voluntariamente permitiera que el barco se estrellara contra las rocas simplemente porque pensaba que él podría nadar a la orilla y ponerse a salvo. Como creyentes, tenemos bendiciones más grandes que cualquier costosa: mercancía. Tenemos consuelo, paz y gozo; podemos llevar gloria a Dios y honor al Evangelio. . Sería la locura más grande para nosotros arriesgar la pérdida de todo esto, simplemente porque creemos que nuestra alma al final será salvada.</h3>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://www.cristianismohistorico.org/2011/11/07/el-poder-de-la-tentacion-personal/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>1</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>El poder de la tentación</title>
		<link>http://www.cristianismohistorico.org/2011/10/31/el-poder-de-la-tentacion/</link>
		<comments>http://www.cristianismohistorico.org/2011/10/31/el-poder-de-la-tentacion/#comments</comments>
		<pubDate>Mon, 31 Oct 2011 11:00:35 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
				<category><![CDATA[El poder de la tentación]]></category>
		<category><![CDATA[Enseñanza sobre la tentación]]></category>
		<category><![CDATA[La anatomía de la tentación]]></category>
		<category><![CDATA[Todo sobre la tentación]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://www.cristianismohistorico.org/?p=5188</guid>
		<description><![CDATA[Por John Owen La tentación tiene poder para entenebrecer la mente. Por ejemplo el juicio del hombre es afectado por la influencia de la bebida (Oseas 4: 11). En la misma forma, la tentación también tiene el poder para entorpecer el juicio del hombre. El dios de este siglo ciega las mentes de aquellos que no [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<h3>Por John Owen</h3>
<h3 style="text-align: justify;">La tentación tiene poder para entenebrecer la mente. Por ejemplo el juicio del hombre es afectado por la influencia de la bebida (Oseas 4: 11). En la misma forma, la tentación también tiene el poder para entorpecer el juicio del hombre. El dios de este siglo ciega las mentes de aquellos que no creen en el Evangelio, para que no vean la gloria de Cristo (2 Corintios. 4:4) En una manera semejante, cada tentación disminuye la claridad del entendimiento y del juicio del hombre. La tentación ejerce este poder en una variedad de maneras, pero solo consideraremos tres de las más comunes:</h3>
<h3 style="text-align: justify;"><span style="color: #ff0000;">a.</span> La tentación puede dominar la imaginación y los pensamientos de tal manera que uno no puede pensar en ninguna otra cosa. Cuando un hombre es tentado, hay muchas consideraciones que le traerían alivio, pero la tentación es tan fuerte que domina su mente y su imaginación. Es incapacitado para concentrarse en las cosas que le ayudarían. Es como un hombre que es dominado por un problema. Hay muchas formas para solucionar el problema, pero él está tan preocupado con el problema mismo que queda ciego ante cualquier posible solución.</h3>
<h3 style="text-align: justify;"><span style="color: #ff0000;">b.</span> La tentación puede usar los deseos y las emociones para entorpecer la mente e impedir que piense con claridad. Cuando una persona permite que sus deseos o sus emociones controlen su pensamiento, entonces dejará de pensar con claridad. A menudo, la tentación cautivará los deseos y las emociones de tal manera que la persona ya no tiene control completo de su razonamiento. Antes de que entre en la tentación particular, puede ver con claridad que cierto curso de acción está equivocado. Sin embargo, cuando la tentación ha obrado sobre sus deseos y emociones, ya no podrá pensar con claridad. Muy pronto estará pensando en cómo justificar o excusar sus acciones pecaminosas.</h3>
<h3 style="text-align: justify;"><span style="color: #ff0000;">c.</span> La tentación provocará los deseos malos del corazón del hombre de tal manera que estos deseos controlarán la mente.</h3>
<h3 style="text-align: justify;">El deseo pecaminoso es como un fuego, y la tentación es el combustible que lo hace arder y salir fuera de control. Frecuentemente, la razón del hombre le persuadirá a poner un freno sobre sus deseos pecaminosos recordándole de las consecuencias de lo que desea hacer. Si el fuego de la tentación obra sobre el deseo pecaminoso, entonces la razón ya no tendrá el poder para detenerlo. Nadie sabe la violencia y el poder de un deseo pecaminoso hasta que se encuentre con una tentación especialmente adecuada para este deseo. Aún los mejores de los hombres pueden ser sorprendidos y abrumados por el poder de un deseo pecaminoso cuando se encuentran con una tentación idónea. Piense en que tan pronto el temor de Pedro le arrastró para negar a su Señor. ¿Acaso se atreverá a considerarse como fuerte cuando tiene un enemigo tan poderoso?</h3>
<h3 style="text-align: justify;">Veamos ahora el poder de la tentación en una comunidad. En Apo.3:10, el Señor habla de &#8220;la hora de prueba&#8221; que ha de venir sobre el mundo entero para probar a los que moran sobre la tierra. Esta &#8220;hora de prueba&#8221; vino para probar a los descuidados creyentes profesantes de aquel tiempo. Satanás vino como un león para desviarlos de la verdad. Vamos a pensar acerca de tres aspectos de esta clase de prueba:</h3>
<h3 style="text-align: justify;"><span style="color: #008000;">a.</span> Esta clase de prueba es un juicio de Dios en el cual Dios tiene dos propósitos. El primero es para castigar al mundo que ha menospreciado su Evangelio. El segundo es para juzgar a aquellos que falsamente dicen ser creyentes. Esto significa que la prueba tiene un poder especial para cumplir el propósito de Dios. La Biblia habla de personas &#8220;que no recibieron el amor a la verdad para ser salvos&#8221;, personas que no creyeron a la verdad sino que se complacieron en la injusticia. A fin de castigarlos, &#8220;Dios les envía un espíritu de error para que crean la mentira a fin de que sean condenados&#8230;&#8221; (2 Tes.2:9-12). Dios no ha cambiado. En su santa soberanía todavía envía tales pruebas las cuales nunca son en vano, sino que Dios les da poder para cumplir lo que El quiere.</h3>
<h3 style="text-align: justify;"><span style="color: #008000;">b.</span> Esta clase de prueba incluye la tentación de seguir el mal ejemplo de otros creyentes &#8220;profesantes&#8221; que tienen una reputación de ser piadosos. En los tiempos cuando la iniquidad aumenta, las normas generales de la piedad entre el pueblo de Dios disminuyen y se debilitan. Esta declinación empezará con unos pocos creyentes que comiencen a volverse negligentes en sus deberes cristianos, descuidados y mundanos. Estos creyentes se sienten &#8220;libres&#8221; para seguir sus deseos pecaminosos. Quizás al principio, otros creyentes les condenarán y les redargüirán, pero después de un tiempo se conformarán a su mal ejemplo.</h3>
<h3 style="text-align: justify;">Muy pronto los verdaderamente piadoso serán la minoría y los otros la mayoría. Debemos tomar muy en serio el siguiente principio: &#8220;Un poco de levadura, leuda toda la masa&#8221; (1 Cor.5:6 y Gál.5:9). ¿Qué se necesita para cambiar completamente el ambiente moral de una iglesia? Sólo se necesita que unos cuantos creyentes de una buena reputación continúen en su declinación espiritual y que la justifiquen ante los demás. Pronto una multitud seguirá su mal ejemplo. Es más fácil seguir a los muchos para hacer mal (Ex.23:2) que mantenernos firmes a favor de la justicia.</h3>
<h3 style="text-align: justify;">El mismo principio es verdad en cuanto a las enseñanzas falsas. ¿Qué se necesita para cambiar la posición doctrinal de una iglesia? Todo lo que se necesita es que unos pocos creyentes de buena reputación promuevan y justifiquen la enseñanza falsa. No pasara mucho sin que la multitud comience a seguirle. Muy pocos creyentes se percatan de cuán fuerte es la tentación para seguir el ejemplo de otros. En cada época los creyentes deberían aprender a NO poner su confianza en los hombres &#8220;piadosos&#8221;, sino en la Palabra de Dios. Si somos humildes, consideraremos seriamente las opiniones y las prácticas de aquellos que tienen una reputación de ser piadosos. Sin embargo, si sus opiniones y prácticas son contrarias a la Palabra de Dios, no debemos seguir su ejemplo.</h3>
<h3 style="text-align: justify;"><span style="color: #008000;">c.</span> Esta clase de tentación generalmente incluye fuertes razones para seguir a la multitud hacia el mal. En el punto anterior señalamos que hay una fuerte tentación para seguir el ejemplo de personas que tienen una buena reputación. Además, estos líderes del mal pueden dar &#8220;buenas razones&#8221; para defender sus opiniones y prácticas. ¿Está usted dispuesto a pensar por sí mismo? o ¿Permitirá que otros piensen por usted? Si es así, entonces usted será muy fácilmente desviado por las conclusiones falsas de otros. Por ejemplo, el Nuevo Testamento sin lugar a dudas, muestra una enseñanza muy clara con relación a la libertad que los creyentes tienen en Cristo.</h3>
<h3 style="text-align: justify;">Tristemente, no es difícil para algunos pervertir esta enseñanza. Poco a poco, pero ciertamente, las salvaguardas de la santa ley de Dios son quitadas, y la libertad cristiana es convertida en un pretexto para el pecado. Si los creyentes fueran a ver desde el principio hasta dónde les conducirá esta enseñanza, con horror le volverían la espalda. Pudiera ser que algunos de estos maestros no se percaten al principio de las consecuencias que sus enseñanzas les traerán. Al principio, su desviación pudiera parecer pequeña e insignificante.</h3>
<h3 style="text-align: justify;">Sin darse cuenta, los maestros y sus seguidores se desvían cada vez mas de la verdad hasta que cambian la verdad de Dios por una mentira&#8221; (Rom. 1:25). Por ejemplo, hoy en día hay un número creciente de cristianos “profesantes” que están dispuestos a minimizar y a aun negar la condenación bíblica de las prácticas homosexuales. Esta es una ilustración moderna de esta advertencia. Otras ilustraciones de las desviaciones de los tiempos modernos son: métodos y tácticas de evangelismo que no tienen ningún apoyo bíblico; la omisión en la predicación evangelística de la necesidad del arrepentimiento y la sumisión al Señorío de Cristo; la disminución de las normas bíblicas para la membrecía de la Iglesia y el descuido de la disciplina; la omisión o el abierto rechazo de doctrinas tan fundamentales como la predestinación; la depravación humana y la necesidad de una obra especial del Espíritu Santo para convertir a los inconfesos; la falta de una enseñanza clara sobre las evidencias de la regeneración, y las normas bíblicas para el proceso de la santificación y la mortificación del pecado, etc.</h3>
<h3 style="text-align: justify;">Recuerde esto siempre: Muchas personas son conscientes de sus pecados pero no de sus tentaciones. Muchos están disgustados con los frutos amargos del pecado, pero no toman ninguna precaución para evitar la raíz venenosa de la tentación. Usted nunca caerá repentinamente en el pecado sin primero entrar en la tentación.</h3>
<h3 style="text-align: justify;">Continúa leyendo el siguiente artículo:</h3>
<h3 style="text-align: justify;"><span style="color: #ff0000;"><a href="http://www.cristianismohistorico.org/2011/11/07/el-poder-de-la-tentacion-personal/"><span style="color: #ff0000;">El poder de la tentación personal</span></a></span></h3>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://www.cristianismohistorico.org/2011/10/31/el-poder-de-la-tentacion/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>3</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>¿Por qué debemos tomar tan en serio la tentación?</title>
		<link>http://www.cristianismohistorico.org/2011/10/24/por-que-debemos-tomar-tan-en-serio-la-tentacion/</link>
		<comments>http://www.cristianismohistorico.org/2011/10/24/por-que-debemos-tomar-tan-en-serio-la-tentacion/#comments</comments>
		<pubDate>Mon, 24 Oct 2011 11:00:22 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
				<category><![CDATA[El poder de la tentación]]></category>
		<category><![CDATA[Enseñanza sobre la tentación]]></category>
		<category><![CDATA[La anatomía de la tentación]]></category>
		<category><![CDATA[Todo sobre la tentación]]></category>
		<category><![CDATA[¿Por qué debemos tomar tan en serio la tentación?]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://www.cristianismohistorico.org/?p=5140</guid>
		<description><![CDATA[Por John Owen Hay por lo menos cuatro razones bíblicas del porqué debemos tomar seriamente la tentación: 1. El Señor Jesucristo nos dio una pauta para la oración diaria. En este patrón, una de las peticiones es: &#8220;No nos metas en tentación mas líbranos del mal (Mat.6: 13). Esta petición puede ser parafraseada como: &#8220;Trata con [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<h3>Por John Owen</h3>
<h3><strong><span style="color: #ff0000;">Hay por lo menos cuatro razones bíblicas del porqué debemos tomar seriamente la tentación:</span></strong></h3>
<h3 style="text-align: justify;">1. El Señor Jesucristo nos dio una pauta para la oración diaria. En este patrón, una de las peticiones es: &#8220;No nos metas en tentación mas líbranos del mal (Mat.6: 13). Esta petición puede ser parafraseada como: &#8220;Trata con nosotros de tal manera que seamos librados poderosamente de aquella maldad que nos ocasiona entrar en tentación&#8221;. Nuestro Salvador bendito sabe cuán peligrosa es la tentación y cuanto necesitamos la ayuda de Dios para guardarnos sin caída. Confiamos en la sabiduría, amor y cuidado de Jesús a favor de su pueblo. Cristo enfatiza este deber, y nosotros debemos de tomarlo muy en serio. El conoce el poder de las tentaciones; conoce también nuestra vana confianza y nuestra incredulidad y necedad.</h3>
<h3 style="text-align: justify;">2. El Señor Jesucristo prometió una gran re-compensa a la Iglesia de Filadelfia (Apo.3: 10). Esa re-compensa fue la liberación de la prueba que vendría sobre todo el mundo. ¿Desea usted esta bendición? Entonces, tome muy en serio el deber que Cristo ha señalado, como un medio para preservarle en medio de dicha prueba.</h3>
<h3 style="text-align: justify;">3. Cuando consideramos las consecuencias desastrosas que han sido el resultado en los hombres (tanto malos como buenos) que han entrado en tentación, la sabiduría exige que tomemos este deber muy seriamente. Estas consecuencias desastrosas pueden ser ilustradas de la experiencia de dos clases distintas de personas: <strong></strong></h3>
<h3>a. <strong><span style="color: #008000;"><span style="text-decoration: underline;">Personas que parecen ser, pero que no son creyentes genuinos.</span></span></strong></h3>
<h3 style="text-align: justify;">Estas personas son descritas por el Señor Jesucristo en la parábola del sembrador como &#8220;los que reciben la palabra con gozo; pero éstos no tienen raíces; creen por algún tiempo, y en el tiempo de la prueba (tentación) se apartan&#8221; (Luc.8: 13). En cada época hay personas como éstas. Ellos parecen tener un buen comienzo en la vida cristiana. Pero tarde o temprano caen en el tiempo de la tentación abandonan su profesión de fe en Cristo. Estas personas también son escritas por el Señor Jesús como &#8220;un hombre insensato que edificó su casa sobre la arena&#8221;.</h3>
<h3 style="text-align: justify;">¿Qué le sucede a este tipo de casa? Proporciona abrigo a estas personas por un tiempo, pero cuando viene la prueba de los días de tormenta, la casa caerá &#8220;y grande será su ruina&#8221; (Mat.7:26,27). Vemos el caso de judas, quien siguió al Señor Jesucristo por tres años. Nadie, salvo Jesús podía ver la diferencia entre judas y los demás discípulos. Tan pronto como judas entró en la tentación, cayó y nunca fue restaurado. Demas se identificó a sí mismo con el apóstol Pablo hasta que el mundo le venció y entonces desamparó a Pablo. (2 Tim.4: 10). Para tal tipo de personas (creyentes falsos) entrar en tentación resulta en su apostasía. En muchos casos la apostasía es tan evidente que todos la pueden ver, pero en otros casos solamente será evidente en el día del juicio.</h3>
<h3>b. <strong><span style="color: #008000;"><span style="text-decoration: underline;">Personas quienes son verdaderos creyentes.</span></span></strong></h3>
<h3 style="text-align: justify;">La Biblia da muchas ilustraciones de las consecuencias desastrosas de creyentes genuinos que entraron en tentación. Vamos a limitamos a unos pocos ejemplos:</h3>
<h3 style="text-align: justify;">i. <span style="color: #ff0000;"><strong><span style="text-decoration: underline;">Adán</span></strong></span>: Fue creado a la imagen de Dios con una naturaleza santa y por lo tanto, no estaba sujeto a los deseos pecaminosos de una naturaleza caída. Y aun el, tan pronto como entró en la tentación fue vencido por ella; quedo perdido y arruinado y toda la raza humana juntamente con él. Si un hombre en condiciones tan favorables como Adán puede caer tan fácilmente, ¿Qué esperanza hay para el resto de la humanidad? Nosotros tenemos que contender no sólo con el diablo como Adán lo hizo, sino además con un mundo bajo la maldición divina y con todos los deseos pecaminosos de una naturaleza caída.</h3>
<h3 style="text-align: justify;">ii. <span style="color: #ff0000;"><strong><span style="text-decoration: underline;">Abraham</span></strong></span>: El padre de los fieles entró dos veces en la misma tentación. Temores por la seguridad de su esposa, le tentaron a mentir. Dos veces la misma tentación le venció. Dios fue deshonrado y sin duda Abraham experimentó tristeza y remordimiento. (Gen.12: 12-13; 20:2).</h3>
<h3 style="text-align: justify;">iii. <span style="color: #ff0000;"><strong><span style="text-decoration: underline;">David</span></strong></span>: El varón de quien Dios dio testimonio diciendo que era &#8220;conforme a mí corazón&#8221; (Hech.13:22) Entró en la tentación de codiciar la esposa de su prójimo. Cayó en los pecados del adulterio y maquinaciones pecaminosas que involucraron a otras personas en su pecado. Aún hizo un plan que condujo al homicidio de un hombre bueno.</h3>
<h3 style="text-align: justify;">iv. <span style="color: #ff0000;"><strong><span style="text-decoration: underline;">Muchos otros</span></strong></span>: Las tentaciones y caídas de muchos otros como Noé, Lot, Ezequías y Pedro son recordadas para nuestra instrucción. Ellos nos dan una evidencia dolorosa de que tan fácilmente los creyentes pueden caer en graves pecados como resultado de entrar en la tentación. A la luz de cada una de estas ilustraciones nosotros haremos bien en orar de la siguiente manera: &#8220;Oh Señor, si tales creyentes tan destacados y fuertes pudieron caer tan miserablemente en el día en que entraron en tentación, entonces, ¿Cómo puedo yo estar firme en tal día? ¡Oh guárdame para que no entre en tal tentación!&#8221;</h3>
<h3 style="text-align: justify;">c. Dios nos ha dado muchas advertencias y muchos ejemplos de otros que han caído en pecado cuando fueron tentados. Y a pesar de esto, hoy en día muchos creyentes van sin ningún temor corriendo hacia el camino de la tentación. Aunque tienen que pasar por encima de los cuerpos de los muertos y heridos que cayeron antes en el mismo camino. Lo hacen sin temblar. ¡Qué extrema tontería!</h3>
<h3 style="text-align: justify;">4. Si consideramos nuestra propia debilidad, encontraremos bastantes razones para tomar muy en serio la necesidad de &#8220;velar y orar&#8221;. Nuestra propia debilidad puede ser vista desde dos perspectivas:</h3>
<h3 style="text-align: center;"><strong>No tenemos ningún poder o fuerza propia para resistir a &#8220;la hora de la tentación&#8221;</strong><strong> </strong></h3>
<h3 style="text-align: justify;">La parte principal de la debilidad de cada hombre consiste de una vana confianza en su propia fuerza. La confianza de Pedro en sí mismo fue, sin lugar a dudas su debilidad. (Mat.26:33).</h3>
<h3 style="text-align: justify;">La mayoría de personas son iguales. Cualquier cosa que pensemos que somos capaces de hacer, nunca lo hacemos tal como deberíamos hacerlo. Lo que es peor, los deseos pecaminosos, como un traidor en nuestros corazones, están dispuestos a entregarnos al enemigo. Esta es la razón por la cual nunca debemos halagarnos a nosotros mismos pensando que tenemos fuerza suficiente para estar firmes en la hora de la tentación. Hay concupiscencias secretas que se esconden en nuestros corazones que tan pronto como se presenta la tentación, se levantan, se alborotan, gritan, nos inquietan y nos seducen y no se dan por vencidas en tanto no sean o muertas o satisfechas. Podemos pensar orgullosamente que hay ciertas cosas que jamás haríamos.</h3>
<h3 style="text-align: justify;">Pero nos olvidamos que el corazón nunca es el mismo bajo la tentación como lo fue antes de que entráramos en ella. Pedro no se imaginó que negaría a su Señor tan pronto como alguien le cuestionara. Cuando la hora de la tentación llegó, todas sus buenas resoluciones fueron olvidadas; todo su amor para Cristo fue temporalmente sepultado, y la tentación se unió con el temor y fue vencido por completo. Confiar en nuestra propia fuerza es un error tan común que sería sabio examinarlo un poco más de cerca. ¿En qué estamos confiando?</h3>
<h3 style="text-align: justify;">1. <span style="color: #ff0000;"><strong><span style="text-decoration: underline;">En general</span></strong></span>: Estamos confiando en nuestros propios corazones. Muchos incrédulos se engañan a sí mismos creyendo que tienen un corazón bueno. Pero la Biblia dice: &#8220;El corazón de los impíos es como nada.&#8221; (Prov.10:20) Es contra el &#8220;corazón que la tentación pelea. ¿Cómo puede un corazón que no vale nada mantenerse en pie ante una tentación fuerte? El creyente verdadero que confía en su propio corazón no es mejor que el incrédulo, porque la Biblia dice: &#8220;El que confía en su propio corazón es necio&#8221; (Prov.28:26). Pedro era un creyente verdadero, pero resultó ser un necio cuando confió en su propio corazón. La Biblia dice también: &#8220;Engañoso es el corazón más que todas las cosas&#8230;&#8221; Jer.17:9) ¿Acaso nos atreveremos a confiar en aquello que es engañoso más que todas las cosas?</h3>
<h3 style="text-align: justify;">2. <span style="color: #ff0000;"><strong><span style="text-decoration: underline;">Más específicamente</span></strong></span>: Estamos confiando en nuestro corazón pensando que tenemos una motivación suficientemente fuerte como para no ser vencido por la tentación. ¿Pueden ser realmente suficientes estos motivos? Pensemos en unos pocos ejemplos:</h3>
<h3 style="text-align: justify;">a. <span style="color: #008000;"><strong>Amor al prestigio y al honor</strong></span>. La reputación y la estima que un hombre ha ganado a través de años de un testimonio y una vida cristiana fiel son importantes. Algunas personas piensan que esto es un motivo suficientemente poderoso para mantenernos firmes en la hora de la tentación. Estas personas piensan que preferirían morir mil muertes, que sacrificar la reputación que han ganado en la Iglesia de Dios. ¡Ay! Esto no es un motivo suficientemente fuerte para guardar a una persona de caer en el pecado. Esto no pudo guardar a Judas, Himeneo ni a Fileto. (2 Tim. 2: 17) Tampoco guardará a ningún otro de caer en la hora de la tentación.</h3>
<h3 style="text-align: justify;">b. <span style="color: #008000;"><strong>El temor de la vergüenza, la pérdida o el reproche</strong></span>. Algunas personas confían en que el mero temor de que puedan traer vergüenza y reproche sobre sí mismos o sobre la causa de Cristo es un incentivo suficientemente fuerte para estar firmes en la hora de la tentación. Pero esto solamente puede tener aplicación a las tentaciones que incluyen pecados abiertos y visibles, pero no tiene poder para frenar los pecados ocultos. Aquellos que dependen de esta motivación en el día de la tentación descubrirán que no tiene el poder que ellos se imaginaban.</h3>
<h3 style="text-align: justify;">c. <span style="color: #008000;"><strong>El temor de una conciencia inquieta y el temor del infierno</strong></span>: El temor de una conciencia herida y del infierno son pensamientos que nos ayudarían si fuéramos a considerarlos frecuentemente. Sin embargo, estos temores en sí mismos no son ninguna garantía de que estaremos firmes en la hora de la tentación. Hay cuando menos tres razones por las cuales estas consideraciones fallan en preservarnos.</h3>
<h3 style="text-align: justify;">i. Algunas veces, la paz de conciencia que una persona quiere conservar no es más que una falsa paz. Después que David hubo pecado con Betsabé y antes de que el profeta Natán viniera, David estaba en paz. Esta era una falsa paz. Aún peor, muchos incrédulos piensan que tienen la paz con Dios, pero esta es igualmente una falsa paz. Tal como la falsa paz resultará inútil para el día del juicio, igualmente es inútil para el día de la tentación.</h3>
<h3 style="text-align: justify;">ii. Una paz verdadera de conciencia es de mucho valor. No obstante, por sí misma, no será suficiente para preservar a una persona en la hora de la tentación. La causa de esto es que un corazón engañoso es capaz de producir una variedad de fuertes razones para justificar la pérdida de la paz de conciencia. Aquí tenemos algunas de ellas: &#8220;Otros creyentes han caído y no obstante, han recuperado su paz.&#8221; &#8220;Si pierdo mi paz la puedo recuperar.&#8221; &#8220;Esta maldad es pequeña (no es nada) y no me puede traer consecuencias graves.&#8221; Cuando la hora de la tentación llega, estos y otros argumentos semejantes muy pronto cansarán al alma hasta que esté dispuesta a perder su paz.</h3>
<h3 style="text-align: justify;">iii. Pensar que el deseo de conservar nuestra paz de conciencia es suficiente para preservarnos en la hora de la tentación, es como un soldado que piensa que mientras tenga puesto su casco, no será herido en la batalla. La paz de la conciencia es una parte de la armadura necesaria para vencer la tentación; no obstante, es sólo una parte de la armadura necesaria. Pronto la tentación encontrará un blanco no protegido.</h3>
<h3 style="text-align: justify;">d. <span style="color: #008000;"><strong>La maldad de pecar contra Dios</strong></span>. Usted puede tener una conciencia vívida de la maldad de pecar contra Dios. Esto parece ser una fuerte protección contra la hora de la tentación. ¿Cómo puedo pecar contra el Dios de mi salvación? ¿Cómo puedo herir a mi Salvador Cristo Jesús quien murió por mí? Nuevamente tenemos que decir que esta protección en sí misma no es suficiente para preservarnos en la hora de la tentación. Cada día produce la evidencia triste de que esta consideración por sí sola fallará. Cada vez que un hijo de Dios cae en pecado, la tentación ha vencido esta protección.<strong> </strong></h3>
<h3 style="text-align: justify;">Solo podemos valorar las consecuencias terribles del pecado a la luz de la crucifixión de Cristo. Debemos ver a Cristo en su pasión y sufrimiento por el pecado: afligido, azotado, herido, molido, angustiado, sudando grandes gotas de sangre, su cuerpo quebrantado, su sangre derramada, el Juez del universo condenado, el Señor de vida muerto, su cabeza que llevaba la corona de gloria, coronada de espinas. Sus oídos que recibían las alabanzas del cielo, ahora reciben los desprecios y blasfemias de la multitud. La cara más hermosa que la de los hijos de los hombres ahora es escupida y desfigurada. Las manos que sostenían el cetro, ahora son clavadas en una cruz. Todo esto fue originado por los pecados que el diablo procura presentar tan atractivos.</h3>
<h3 style="text-align: justify;">Continúa leyendo el siguiente artículo:</h3>
<h3 style="text-align: justify;"><span style="color: #ff0000;"><strong><a href="http://www.cristianismohistorico.org/2011/10/31/el-poder-de-la-tentacion/"><span style="color: #ff0000;">El poder de la tentación</span></a>.</strong></span></h3>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://www.cristianismohistorico.org/2011/10/24/por-que-debemos-tomar-tan-en-serio-la-tentacion/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>5</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>La tentación manéjala con cuidado</title>
		<link>http://www.cristianismohistorico.org/2011/10/17/la-tentacion-manejala-con-cuidado/</link>
		<comments>http://www.cristianismohistorico.org/2011/10/17/la-tentacion-manejala-con-cuidado/#comments</comments>
		<pubDate>Mon, 17 Oct 2011 11:00:04 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
				<category><![CDATA[El poder de la tentación]]></category>
		<category><![CDATA[Enseñanza sobre la tentación]]></category>
		<category><![CDATA[La anatomía de la tentación]]></category>
		<category><![CDATA[La tentación manéjala con cuidado]]></category>
		<category><![CDATA[Todo sobre la tentación]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://www.cristianismohistorico.org/?p=5120</guid>
		<description><![CDATA[Por John Owen &#8220;Entrar en tentación&#8221;  ¿Qué quiso decir Cristo con la frase &#8220;entrar en tentación&#8221;? Comenzaremos a responder fijándonos en dos respuestas equivocadas que son muy comunes. 1. &#8220;Entrar en tentación&#8221; significa simplemente ser tentado. Esta respuesta es incorrecta, porque Dios nunca nos promete una vida libre de tentaciones y Cristo no nos enseña a [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<h3>Por John Owen</h3>
<h3><span style="color: #ff0000;"><em>&#8220;Entrar en tentación&#8221;</em><em> </em></span></h3>
<h3 style="text-align: justify;">¿Qué quiso decir Cristo con la frase &#8220;entrar en tentación&#8221;? Comenzaremos a responder fijándonos en dos respuestas equivocadas que son muy comunes.</h3>
<h3 style="text-align: justify;">1. &#8220;Entrar en tentación&#8221; significa simplemente ser tentado. Esta respuesta es incorrecta, porque Dios nunca nos promete una vida libre de tentaciones y Cristo no nos enseña a orar por algo que Dios no nos daría. Algunas tentaciones pueden ser evitadas, pero en esta vida es imposible escapar completamente de las tentaciones. &#8220;Entrar en tentación&#8221; es una experiencia más peligrosa que el mero hecho de ser tentados.</h3>
<h3 style="text-align: justify;">2. &#8220;Entrar en tentación&#8221; significa ser vencido por la tentación. Esta respuesta también es equivocada, porque una persona puede &#8220;entrar en tentación&#8221; y con todo, no caer bajo ella. José experimentó un periodo de &#8220;entrar en tentación&#8221;, pero salió de ella triunfante. (Gen.39:6-12)</h3>
<h3 style="text-align: justify;">Positivamente en 1 Tim.6:9, Pablo compara el hecho de caer en tentación con el acto de caer en una trampa (&#8220;que caen en tentación y lazo&#8221;). La idea principal de haber caído en una trampa es que uno no puede escapar fácilmente de ella (como una persona enredada con cuerdas, de las cuales le es difícil escapar). En 1 Cor. 10:13, Pablo usa otra expresión: “No os ha sobrevenido (sobrecogido) ninguna tentación”. Esta expresión tiene el propósito de ilustrar el poder de la tentación y la dificultad de escapar de ella. En II Ped. 2:9 dice: “Sable el Señor librar de tentación a los piadosos”. Pedro enfatiza que solo podemos ser librados de ciertas tentaciones con la ayuda y el poder de Dios.</h3>
<h3 style="text-align: justify;">Partiendo de estas referencias podemos llegar a la conclusión de que “entrar en la tentación” significa experimentar en un grado no usual, el poder cautivador de la tentación. A veces la tentación es como un vendedor tocando a la puerta. Puede ignorarlo o le podemos decir que se vaya y lo hace. Pero en otras ocasiones, la tentación es como un vendedor que ya ha metido su pie en la entrada de la puerta. Este vendedor no solo está decidido a vender sus bienes, sino que sus bienes son muy atractivos. Mientras que la tentación simplemente &#8220;toca la puerta&#8221;, somos libres para no hacer caso de ella. Pero cuando la tentación ya se ha metido en la casa y ha entrado en el &#8220;cuarto del corazón&#8221;, entonces &#8220;entramos en tentación&#8221;. Cuando una persona &#8220;entra en la tentación&#8221; experimenta el poder de la tentación de dos fuentes:</h3>
<h3 style="text-align: justify;">1. Hay un poder especial de Satanás que actúa desde afuera de la persona. Satanás viene con una determinación y un poder más fuerte de lo normal, para tentar a la persona a pecar. A veces intenta tentarnos por medio de la intimidación: Es decir, &#8220;peque o sufra las consecuencias&#8221;, &#8220;niegue a Cristo o pierda su vida&#8221;. Otras veces intenta tentar ofreciendo a la persona algo que es deseable, por ejemplo: &#8220;Todo esto te daré, si postrado me adorares&#8221; (Mat.4:9).</h3>
<h3 style="text-align: justify;">2. Hay una acción especial del poder del pecado remanente que actúa contra el creyente. El pecado que mora dentro. Puede ser comparado a un traidor que vive en el corazón de cada persona. Este traidor, se pone de parte del tentador (Satanás) y trata de animar a la persona tentada a ceder ante la tentación. Bajo tal tentación, el creyente puede clamar a Dios por liberación una y otra vez y sin embargo, no ser librado. La tentación continúa exigiendo sus demandas. Tales tentaciones ocurren normalmente en alguna de las siguientes circunstancias:</h3>
<h3 style="text-align: justify;">a. Cuando Satanás ha obtenido un permiso especial de Dios, por razones conocidas solo por Dios, bajo esas circunstancias el creyente “entra en tentación” (2 Sam.24:1, 1 Cron 21:1: Job 1:12, 2:6, Luc. 22:31).</h3>
<h3 style="text-align: justify;">b. Cuando los deseos malos de una persona encuentran una oportunidad favorable, y un medio muy atractivo para que puedan cumplirse. Tal fue el caso de David registrado en 2 Sam 11.</h3>
<h3><span style="color: #ff0000;"><em>&#8220;La hora de la tentación&#8221;</em></span><strong><em> </em></strong></h3>
<h3 style="text-align: justify;">Cuando cualquiera de estas circunstancias ocurre, la persona entra en tentación, tal como es llamado en Apo.3:10, &#8220;la hora de la prueba&#8221;. En tales situaciones, el poder cautivador de la tentación alcanza su máxima fuerza. Es en este tiempo, cuando la tentación es más peligrosa y más probable que pueda vencer cualquier resistencia que se le oponga. Muchas tentaciones nunca llegan a este punto y son vencidas sin gran dificultad. La misma tentación que antes vencimos, puede volver a ocurrir con renovadas fuerzas ahora como &#8220;la hora de la tentación&#8221;, y a menos que nos sea concedida &#8220;gracia&#8221; especial, nos vencerá y nos conducirá a pecar.</h3>
<h3 style="text-align: justify;">Es probable que David fuera tentado a adulterar y a matar cuando era más joven, (vea por ejemplo el caso de Nabal en 1 Samuel 25), pero no fue hasta que llegó la &#8220;hora de la prueba&#8221; que estas particulares tentaciones vinieron con una fuerza y una urgencia tal que le vencieron. (2 Samuel 11) A menos que la persona esté especialmente preparada para una hora como ésta, seguramente caerá bajo tal tentación. Antes de que consideremos la preparación necesaria para guardarnos en contra de esto, hay dos cuestiones adicionales acerca de la prueba que debemos considerar:</h3>
<h3><strong><span style="color: #008000;">1. ¿Cuáles son los medios comunes usados para llevar la tentación a su &#8220;hora&#8221;?</span></strong></h3>
<h3 style="text-align: justify;">a. Cuando Satanás quiere lograr que una persona &#8220;entre en tentación&#8221;, presentará la tentación particular frecuente y persistentemente a la mente. Al insistir continuamente, Satanás quiere embotar nuestra mente respecto a la pecaminosidad y ataca fuertemente por medio de la tentación. (Nos hace pensar que el pecado no es tan grave). Al principio, la tentación nos pudiera parecer como algo horrible, pero mientras que la tentación persiste, este horror disminuye y la maldad de la tentación nos parece cada vez menor que antes.</h3>
<h3 style="text-align: justify;">b. Si el creyente ve a su hermano caer en pecado, debería responder odiando el pecado, sintiendo simpatía por su hermano caído y orando para que sea librado. Si él no responde de esta manera, Satanás usará esta debilidad como un medio para atraerle a él mismo a esta tentación. Cuando Himeneo y Fileto se desviaron de la verdad, otros cayeron en la misma manera. (2 Tim.2: 17-18).</h3>
<h3 style="text-align: justify;">c. La maldad de la tentación puede ser oculta por la presencia de otras consideraciones (frecuentemente consideraciones buenas en sí mismas). Por ejemplo, la tentación de los gálatas de caer de la pureza del Evangelio les prometió la posibilidad de ser librados de la persecución. El deseo de ser libres de la persecución añadió poder a la tentación de caer de la pureza del evangelio.</h3>
<h3><strong><span style="color: #008000;">2. ¿Cómo podemos saber que hemos llegado a hora de la tentación?</span></strong></h3>
<h3 style="text-align: justify;">a. Cuando Satanás trae a una persona a la &#8220;hora de la tentación&#8221;, puede ser reconocida por la presencia de una presión insistente o continua. Es como si Satanás entendiera que es &#8220;ahora o nunca&#8221; y por lo tanto no permitirá al alma ningún alivio. En una guerra, si el enemigo gana una ventaja sobre su oponente, entonces redobla sus fuerzas. En la misma manera, cuando Satanás ha debilitado la determinación de un creyente a resistirle, entonces usa todos sus poderes y sus artimañas para conquistarlo y persuadirle a pecar. Siempre que la tentación nos presiona por todos lados (de adentro y de fuera) para ganar el consentimiento de la voluntad a pecar, podemos estar seguros de que &#8220;la hora de la tentación&#8221; ha llegado.</h3>
<h3 style="text-align: justify;">b. Siempre que la tentación combina el poder del temor con el poder de la atracción, la tentación ha llegado a su hora. Toda la fuerza de la tentación consiste en la combinación de estos dos poderes. Cada uno de estos poderes, por sí mismo, frecuentemente es suficiente para persuadir a la persona a pecar. Cuando obran juntos, casi nunca fallan. Encontramos ambos poderes obrando en el caso de David cuando asesinó a Urías heteo. Hubo el temor de la venganza de Urías contra su esposa (sin ni siquiera mencionar la posibilidad de que Urías tomara venganza de David). Y también hubo el temor de que el pecado de David fuera a ser conocido públicamente. Junto con esto, estaba presente la atracción de seguir disfrutando del pecado con Betsabé. Siempre que una persona está consciente de sentir la fuerza de estos dos poderes buscando persuadirle a pecar, &#8220;la tentación ha llegado a su hora&#8221;.</h3>
<h3 style="text-align: justify;">Para evitar que pueda ser dañado por la tentación, el creyente debe aprender a &#8220;Velar y Orar&#8221;. Velar significa estar en guardia, tener precaución, considerar todas las maneras y todos los medios que pudieran ser usados por el enemigo de nuestras almas, para aplastarnos con la tentación. Esto involucra una vigilancia constante y diligente sobre nuestras almas, usando todos los medios que Dios nos ha dado para este propósito. En particular, incluirá un estudio por el resto de nuestros días, de las artimañas de nuestro enemigo, y también un estudio de nuestras fuerzas y debilidades, las cuales Satanás pudiera explotar para enredarnos en el pecado. Además de velar, tenemos que orar. Este es el medio por el cual podemos recibir la ayuda divina para velar como deberíamos y así poder resistir los ataques de Satanás. Toda la obra de fe para guardar nuestra alma de tentación está resumida en estos dos deberes: &#8220;Velar y orar&#8221;.</h3>
<h3 style="text-align: justify;">Continúa leyendo el siguiente artículo:</h3>
<h3 style="text-align: justify;"><strong><span style="color: #ff0000;"><a href="http://www.cristianismohistorico.org/2011/10/24/por-que-debemos-tomar-tan-en-serio-la-tentacion/"><span style="color: #ff0000;">Por que debemos tomar tan en serio la tentación</span></a></span></strong></h3>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://www.cristianismohistorico.org/2011/10/17/la-tentacion-manejala-con-cuidado/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>8</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>La anatomía de la tentación</title>
		<link>http://www.cristianismohistorico.org/2011/10/10/la-anatomia-de-la-tentacion/</link>
		<comments>http://www.cristianismohistorico.org/2011/10/10/la-anatomia-de-la-tentacion/#comments</comments>
		<pubDate>Mon, 10 Oct 2011 11:00:16 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
				<category><![CDATA[El poder de la tentación]]></category>
		<category><![CDATA[Enseñanza sobre la tentación]]></category>
		<category><![CDATA[La anatomía de la tentación]]></category>
		<category><![CDATA[La tentación manéjala con cuidado]]></category>
		<category><![CDATA[Todo sobre la tentación]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://www.cristianismohistorico.org/?p=5026</guid>
		<description><![CDATA[Por John Owen Algunas veces la Biblia usa la palabra &#8220;tentación&#8221; para significar una prueba o un examen. (Vean por ejemplo que la versión antigua traduce Santiago 1:2 como &#8220;diversas tentaciones&#8221; y la versión 1960 traduce la misma frase como &#8220;diversas pruebas&#8221;.) Abraham fue probado por Dios (vea Gen 22:1) y en una forma u otra, [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<h3 style="text-align: justify;">Por John Owen</h3>
<h3 style="text-align: justify;">Algunas veces la Biblia usa la palabra &#8220;tentación&#8221; para significar una prueba o un examen. (Vean por ejemplo que la versión antigua traduce Santiago 1:2 como &#8220;diversas tentaciones&#8221; y la versión 1960 traduce la misma frase como &#8220;diversas pruebas&#8221;.) Abraham fue probado por Dios (vea Gen 22:1) y en una forma u otra, todos los creyentes están sujetos a pruebas y tentaciones. Hay que notar dos puntos importantes acerca de dichas pruebas.<span class="Apple-style-span" style="font-size: 13px; font-weight: normal;"> </span></h3>
<h3 style="text-align: justify;"><strong><span style="color: #ff0000;">1. Las pruebas ayudan al creyente a conocer el estado de su salud espiritual.</span></strong></h3>
<h3 style="text-align: justify;">A veces, la experiencia de una prueba enseñará al creyente las gracias espirituales que Dios está produciendo en su vida. La prueba que Dios le envió a Abraham demostró la fortaleza de su fe. A veces la prueba le mostrará al creyente las maldades de su corazón de las cuales no estaba consciente. Dios probó a Ezequías para revelarle el orgullo que había en su corazón (2 Cron.32:31). A veces los creyentes necesitan ser animados viendo las gracias espirituales que Dios está obrando en sus vidas. A veces los creyentes necesitan ser humillados aprendiendo acerca de la maldad oculta de sus corazones. Dios cumple ambos propósitos a través del uso de pruebas adecuadas.<span class="Apple-style-span" style="font-size: 13px; font-weight: normal;"> </span></h3>
<h3 style="text-align: justify;"><strong><span style="color: #ff0000;">2. Las pruebas ayudan al creyente a conocer más acerca de Dios.</span></strong><span class="Apple-style-span" style="font-size: 13px; font-weight: normal;"> </span></h3>
<h3 style="text-align: justify;">a. Solamente Dios puede guardar al creyente de caer en el pecado. Antes de que seamos tentados, pensamos que podemos manejar cualquier tentación con nuestras propias fuerzas. Pedro pensaba que jamás negaría a su Señor. La tentación le mostró que sí era capaz de hacerlo. (Mat.26:33-35,69-75).<span class="Apple-style-span" style="font-size: 13px; font-weight: normal;"> </span></h3>
<h3 style="text-align: justify;">b. Cuando hemos aprendido nuestra debilidad y el poder de la tentación, entonces estamos listos para descubrir el poder de la gracia de Dios. Esta es la gran lección en que el apóstol Pablo fue enseñado por medio de &#8220;su aguijón en la carne&#8221; (vea 2 Cor.12:,7-10).<span class="Apple-style-span" style="font-size: 13px; font-weight: normal;"> </span></h3>
<h3 style="text-align: justify;">Dios tiene muchas maneras para probar a su pueblo. Dios prueba a cada creyente en una manera muy personal. En seguida daremos tres ejemplos de los métodos que Dios usa en ocasiones para probar a su pueblo:<span class="Apple-style-span" style="font-size: 13px; font-weight: normal;"> </span></h3>
<h3 style="text-align: justify;">1. Los prueba encomendándoles deberes que sobrepasan sus recursos. El apóstol Pablo se refiere a esta clase de prueba cuando escribe: &#8220;Pues fuimos abrumados sobremanera más allá de nuestras fuerzas&#8230;&#8221; (2 Cor. 1:8). Esta fue una prueba que Dios usó para enseñar a Pablo lo que él dice: &#8220;Para que no confiásemos en nosotros mismos, sino en Dios que resucita a los muertos&#8221; (2 Cor.1:9). Los creyentes no deberían estar sorprendidos ni desmayados si Dios les encomienda una tarea que pareciera ser demasiado grande para ellos. En esta manera Dios prueba a los creyentes para hacerles ver si su fe en el poder divino es fuerte o débil.<span class="Apple-style-span" style="font-size: 13px; font-weight: normal;"> </span></h3>
<h3 style="text-align: justify;">2. Dios prueba a los creyentes permitiendo que sufran por su fe. Algunas veces el sufrimiento es muy severo aún hasta el punto de la muerte (por ejemplo el martirio). Tal clase de sufrimiento es una prueba la cual la mayoría de los creyentes temen. Sin embargo, muchos creyentes han encontrado que en forma inesperada les fue concedida la fortaleza para ser torturados y aún para morir por Cristo. Todos los creyentes son llamados a sufrir de alguna forma u otra (Fil.l:29 y 1 Pe.2:2l). Tales sufrimientos son llamados por el apóstol Pedro como &#8220;la prueba de vuestra fe&#8221; (1 Pedro 1:7 Versión Antigua).<span class="Apple-style-span" style="font-size: 13px; font-weight: normal;"> </span></h3>
<h3 style="text-align: justify;">3. Dios prueba a los creyentes permitiendo que se encuentren con maestros falsos y enseñanzas falsas. En esta manera Dios pone a prueba la lealtad y el amor del creyente hacia El. (Deut. 13 es un buen ejemplo de esta clase de prueba.)<span class="Apple-style-span" style="font-size: 13px; font-weight: normal;"> </span></h3>
<h3 style="text-align: justify;">Estos son tres ejemplos de la variedad de métodos que Dios usa para probar a su pueblo. Esta clase de prueba que Dios usa siempre tiene la intención de hacer bien a su pueblo. Estamos listos ahora para ver la clase de tentación que Satanás usa.<span class="Apple-style-span" style="font-size: 13px; font-weight: normal;"> </span></h3>
<h3 style="text-align: justify;"><span style="color: #008000;"><strong><span style="text-decoration: underline;">La tentación usada por Satanás con el propósito de lograr que la persona peque</span></strong></span><strong><em> </em></strong></h3>
<h3 style="text-align: justify;">Ambas clases de tentación contienen la idea de poner a prueba. ¡La tentación siempre es una prueba! En la clase de tentación intentada por Satanás, el punto que tenemos que recordar es el propósito de la prueba. La tentación de esta clase es una prueba diseñada para conducir a la persona a pecar. Dios nunca es el autor de este tipo de tentaciones (Stg.l: 13). Esta es la clase de tentación que el Señor tenía en mente cuando advirtió a sus discípulos. Esta es la clase de tentación acerca de la cual estudiaremos en esta serie. La Biblia enseña que hay tres causas principales para este tipo de tentación. A veces estas causas obran juntas y a veces separadamente.<span class="Apple-style-span" style="font-size: 13px; font-weight: normal;"> </span></h3>
<h3 style="text-align: justify;"><strong><span style="color: #ff0000;">El diablo como el tentador.</span></strong> Dos veces en el Nuevo Testamento el diablo o Satanás es llamado &#8220;el tentador&#8221;. (Mat.4:3; 1 Tes.3:5). A &#8220;veces el diablo tentará al creyente a pecar introduciendo pensamientos malos o blasfemos en su mente. A veces existe la tentación de dudar de la realidad de Dios o de la veracidad de su Palabra. Esta tentación frecuentemente surge por medio de malos pensamientos mandados por el diablo a la mente del creyente. Tentaciones de esta clase son llamadas &#8220;los dardos de fuego del maligno&#8221; (Ef.6: 16). El creyente no es culpable de pecado por el mero hecho de tener tales pensamientos. El creyente solamente es culpable de pecado si cree estos pensamientos. Frecuentemente el diablo tienta usando dos de los siguientes métodos:<span class="Apple-style-span" style="font-size: 13px; font-weight: normal;"> </span></h3>
<h3 style="text-align: justify;">1. <span style="color: #0000ff;">El mundo</span> (incluso la gente mundana) como un tentador. El pescador usa como anzuelo un gusano sabroso para atraer al pez. En la misma forma, a menudo el diablo usa el anzuelo de alguna atracción del mundo para persuadir a la persona a pecar. El diablo, cuando tentó a Cristo usó a los reinos de este mundo como su anzuelo. Fue una sirvienta quien tentó a Pedro para que negara a su Señor (Mat.26:69). El mundo con todas sus cosas y su gente es una fuente constante de tentación para los creyentes.<span class="Apple-style-span" style="font-size: 13px; font-weight: normal;"> </span></h3>
<h3 style="text-align: justify;">2. <span style="color: #0000ff;">La carne</span> (los deseos egoístas) como un tentador. A veces el diablo obra a través de los deseos egoístas para tentar a la persona. El diablo tentó a Judas a traicionar al Señor usando tanto la ayuda del mundo (los fariseos y treinta monedas de plata Luc.22: 1-6) como la naturaleza codiciosa de Judas mismo. En las palabras de Santiago: &#8220;Cada uno es tentado, cuando de su propia concupiscencia es atraído y seducido.&#8221; (Stg.l:14)<span class="Apple-style-span" style="font-size: 13px; font-weight: normal;"> </span></h3>
<h3 style="text-align: justify;">La clase de tentación usada por el diablo es siempre un intento de persuadir de alguna forma a la persona a pecar. Tales tentaciones tienen como su meta principal persuadir a la persona a pecar en alguna o en todas de las siguientes maneras: 1) por el descuido de algún deber que Dios le ha encomendado, 2) por guardar malos pensamientos en su corazón y permitir que los pensamientos ya concebidos den a luz el pecado, 3) por permitir que Satanás le distraiga de alguna manera de su comunión con Dios o 4) por fallar en dar a Dios la obediencia constante, completa y universal a todos sus mandamientos incluyendo la manera en la cual la obediencia es rendida.<span class="Apple-style-span" style="font-size: 13px; font-weight: normal;"> </span></h3>
<h3 style="text-align: justify;"><span style="color: #008000;"><strong>La tentación es algo contra lo cual el creyente necesita guardarse continuamente.</strong></span><span class="Apple-style-span" style="font-size: 13px; font-weight: normal;"> </span></h3>
<h3 style="text-align: justify;">1. El gran daño que las tentaciones de Satanás pueden hacer al creyente. La meta principal de la tentación es la de conducir a la persona a pecar. Pudiera ser el pecado de hacer lo que Dios prohíbe. Pudiera ser el pecado de no hacer lo que Dios manda. Pudiera ser algún pecado en la carne que puede ser visto por otros, o pudiera ser un pecado en la mente que solo Dios puede ver. Cualquiera que sea el pecado, nunca debemos olvidar que el propósito de la tentación es de dañar la salud espiritual del creyente.<span class="Apple-style-span" style="font-size: 13px; font-weight: normal;"> </span></h3>
<h3 style="text-align: justify;">2. La gran variedad de tentaciones que Satanás usa en contra del creyente. Cualquier cosa que pueda impedirnos para hacer la voluntad de Dios debe ser vista como una tentación. Puede ser que sea algo dentro de nosotros (algún deseo malo) o cualquier cosa o persona en el mundo. Cualquier cosa que provoque o anime a una persona a pecar es un tipo de tentación. Casi cualquier deseo que una persona pueda tener, podría convertirse en una fuente de tentación. Desear tales cosas como por ejemplo: una vida tranquila, amigos, un buen nivel de vida, una buena reputación (¡la lista es casi interminable!), no es pecaminoso en sí mismo. Sin embargo, tales cosas pueden llegar a convertirse en una fuente peligrosa de tentación que resulte difícil resistir. Los creyentes necesitan aprender a temer las tentaciones que surgen de tales fuentes ya mencionadas. Deberían temer tales tentaciones tanto como temen las tentaciones que conducen a pecados abiertos y escandalosos. Si fallamos en hacer esto, estamos más cerca del borde de ser arruinados de lo que nos imaginamos.</h3>
<h3 style="text-align: justify;">Continua leyendo el siguiente articulo:</h3>
<h3 style="text-align: justify;"><strong><span style="color: #ff0000;"><a href="http://www.cristianismohistorico.org/2011/10/17/la-tentacion-manejala-con-cuidado/"><span style="color: #ff0000;">La tentación manejala con cuidado</span></a></span></strong></h3>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://www.cristianismohistorico.org/2011/10/10/la-anatomia-de-la-tentacion/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>5</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>Comunión Cristiana</title>
		<link>http://www.cristianismohistorico.org/2011/10/03/comunion-cristiana/</link>
		<comments>http://www.cristianismohistorico.org/2011/10/03/comunion-cristiana/#comments</comments>
		<pubDate>Mon, 03 Oct 2011 11:00:40 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
				<category><![CDATA[Adoración y Ofrendas]]></category>
		<category><![CDATA[Comunión Cristiana]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://www.cristianismohistorico.org/?p=5037</guid>
		<description><![CDATA[El salmo 133 junto a otros 14, conforman un grupo conocido como “cánticos graduales” (Salmos 120 al 134). No sabemos con certeza por qué estos salmos se encuentran agrupados. Algunos sugieren que es muy posible que judíos acostumbraran cantarlos durante sus viajes a Jerusalén con motivo de sus fiestas religiosas. El tema de la comunión [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<h3 style="text-align: justify;">El salmo 133 junto a otros 14, conforman un grupo conocido como “cánticos graduales” (Salmos 120 al 134). No sabemos con certeza por qué estos salmos se encuentran agrupados. Algunos sugieren que es muy posible que judíos acostumbraran cantarlos durante sus viajes a Jerusalén con motivo de sus fiestas religiosas. El tema de la comunión del Salmo 133, apoya esta propuesta.<span class="Apple-style-span" style="font-size: 13px; font-weight: normal;"> </span></h3>
<h3 style="text-align: justify;">El rey David, como líder del pueblo de Dios, observaba con cuidado el comportamiento de las diferentes personas. Experimentó en carne propia los efectos dolorosos de celos, chismes, envidia, rivalidad y conflictos. Pero, como lo expresa este salmo, David también notó que cuando el pueblo de Dios habita unido y en armonía, Dios les bendice y obra en medio de ellos. Es esta intervención Divina lo que hace que dicha interacción social sea tan especial. David describe la relación entre creyentes como algo “bueno” y “delicioso”. Esta expresión de unidad es lo que llamamos <strong>comunión</strong>.<span class="Apple-style-span" style="font-size: 13px; font-weight: normal;"> </span></h3>
<h3 style="text-align: justify;">La unidad entre creyentes es importante. En las Sagradas Escrituras encontramos que esta unidad se presenta de tres mareas diferentes. Estas son:<span class="Apple-style-span" style="font-size: 13px; font-weight: normal;"> </span></h3>
<h3 style="text-align: justify;"><span style="color: #008000;"><strong>1. Unidad posicional: </strong></span>Aquí se nos llama a “guardar la <strong>unidad </strong>del Espíritu en el vínculo de la paz” (Efesios 4:3). Esta unidad entre todos los creyentes nacidos de nuevo la produce el Espíritu de Dios. Es una realidad posicional. Es un hecho. La Palabra nos motiva a mantenerla y en expresarla. Pero esta no es una tarea fácil. Por esto, antes del mandamiento, encontramos la exhortación: “con toda humildad y mansedumbre, soportándoos con paciencia los unos a los otros en amor” (Efesios 4:2). Sin estas cuatro virtudes, nunca podremos expresar esta unidad posicional.<span class="Apple-style-span" style="font-size: 13px; font-weight: normal;"> </span></h3>
<h3 style="text-align: justify;"><span style="color: #008000;"><strong>2. Unidad futura: </strong></span>Unos pocos versículos más adelante, leemos que Dios dotó a Su Iglesia con dones con el fin de preparar a Su pueblo para la obra del ministerio “hasta que todos lleguemos a la <strong>unidad </strong>de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios, a <em>un </em>varón perfecto, a <em>la </em>medida de la estatura de la plenitud de Cristo” (Efesios 4:13). Esta unidad es la meta perfecta por la cual debemos trabajar. Este debe ser el objetivo que guía todo nuestro servicio para el Señor.<span class="Apple-style-span" style="font-size: 13px; font-weight: normal;"> </span></h3>
<h3 style="text-align: justify;"><span style="color: #008000;"><strong>3. Unidad vivida: </strong></span>Aquí David observa: “¡Mirad cuán bueno y cuán delicioso es habitar los hermanos juntos en <strong>armonía</strong>!” [La palabra Hebrea traducida en RV60 como “armonía” también puede ser traducida como “unidad”] (Salmo 133:1). Esta armonía no es una unidad posicional debida a que pertenecían a la misma tribu o nación. Tampoco es un objetivo o una meta futura. Esta armonía o unidad que menciona David en su canción es una experiencia práctica que puede vivirse y disfrutarse hoy, aquí en la tierra, por gente como usted y yo. Los músicos utilizan la palabra “armonía” al referirse a un sonido musical que se compone de muchas notas diferentes, y sin embargo es agradable. Armonía es una unidad deliciosa compuesta por diversidad.<span class="Apple-style-span" style="font-size: 13px; font-weight: normal;"> </span></h3>
<h3 style="text-align: justify;">Para ayudarnos a entender “cuán bueno y cuán delicioso es” experimentar esta comunión entre creyentes, el Rey David usa dos figuras: el aceite (óleo) derramado sobre la cabeza y el rocío cayendo sobre una montaña. A veces las figuras literarias utilizadas por los judíos pueden ser mal entendidas, cuando les damos un significado diferente a la que el autor tenía en mente. Como lectores modernos, también podemos pasar por alto algunas figuras que son menos obvias. A mi esposa, por ejemplo, no le agradan mucho las barbas, ¡y mucho menos una cabeza llena de aceite o una barba grasosa! Esto podría afectar su apreciación de este salmo. Pero unos 3000 años atrás, cuando se escribió este salmo, estas dos figuras transmitían ideas claras y positivas. Así que vamos a explorarlas.</h3>
<h3 style="text-align: justify;"><span style="color: #ff0000;"><strong>Figura #1: El buen óleo derramado sobre la cabeza</strong><strong> </strong></span></h3>
<h3 style="text-align: justify;">Todo estudiante de la Biblia pronto descubre que el óleo (aceite) tiene muchos usos en las Sagradas Escrituras. Por ejemplo, el aceite se utiliza en la comida, en la medicina, y en algunas ceremonias sociales y religiosas. El aceite también se utiliza simbólicamente para representar gozo, alegría, bienestar o bendición. A veces el aceite se utiliza como una figura del Espíritu Santo. Dado el rico uso que se le da a la figura del aceite, ¿qué significado tiene el aceite en este salmo? La expresión “buen óleo”, sugiere que no era un aceite común y corriente. El autor no tenía en mente aceite de cocina. Dado que no hay referencia a enfermedad en este salmo, es poco probable que se refiera a aceite medicinal. Leemos que el aceite es derramado sobre la cabeza. Esta práctica era una atención social (Salmo 23:5; Lucas 7:46) y también un rito ceremonial (Levítico 14:18). La referencia a la barba de Aarón sugiere que este salmo se refiere al uso ceremonial del aceite que se usaba para consagrar a Aarón y a sus hijos como sacerdotes, esto es, el “aceite de la unción santa”. En Éxodo 30:22-30 leemos cómo se fabricaba este aceite y qué uso se le daba.<span class="Apple-style-span" style="font-size: 13px; font-weight: normal;"> </span></h3>
<h3 style="text-align: justify;">Una característica especial de este aceite de la unción santa era su aroma; se menciona como un olor fragante. Además era fabricado por un perfumador. Era hecho con base de aceite de oliva e incluía grandes cantidades de mirra líquida, canela de olor dulce, caña aromática y casia. Ahora imagínese derramar todo aquello en la cabeza de Aarón. No unas cuantas gotas, sino lo suficiente para que rodara por su cabeza, bajara por su barba y alcanzara “hasta el borde de sus vestiduras”. Tal vez ahora sí estemos en mejores condiciones de entender el uso de esta figura en este salmo.<span class="Apple-style-span" style="font-size: 13px; font-weight: normal;"> </span></h3>
<h3 style="text-align: justify;">Esta unidad, esta comunión, esta interacción feliz entre el pueblo de Dios, es algo que huele muy bien. Es un olor fuerte y atractivo. “El ungüento y el perfume alegran el corazón” (Proverbios 27:9). Como cualquier padre, a Dios le gusta ver que Sus hijos gozan de buenas relaciones entre sí. Como miembros de Su familia, sabemos que esta comunión es agradable, es deliciosa. Aún los inconversos se sienten atraídos por la fragancia de relaciones saludables y Cristo-céntricas. Tal vez era esto lo que el apóstol Pablo tenía en mente cuando escribió “Porque para Dios somos grato olor de Cristo en los que se salvan, y en los que se pierden” (2 Corintios 2:15).<span class="Apple-style-span" style="font-size: 13px; font-weight: normal;"> </span></h3>
<h3 style="text-align: justify;">¿A qué huele su familia? ¿Qué olor emite su asamblea o iglesia local? ¿Contribuye usted a que sean olores agradables? La envidia, el egoísmo, una actitud crítica y la falta de perdón son como moscas muertas – y “las moscas muertas hacen heder el perfume” (Eclesiastés 10:1).<span class="Apple-style-span" style="font-size: 13px; font-weight: normal;"> </span></h3>
<h3 style="text-align: justify;"><span style="color: #ff0000;"><strong>Figura #2: El rocío de Hermón desciende sobre los montes de Sion</strong></span><strong> </strong></h3>
<h3 style="text-align: justify;">Esta imagen es un poco más difícil de entender, especialmente si uno no está familiarizado con la geografía de Israel. El Monte Hermón tiene casi 2800 metros de altura y está situado en la frontera norte de Israel. En sus picos hay hielo y nieve. El monte de Sion tiene tan solo 800 metros de altura y está situado en la parte sur de Israel. Es una las colinas sobre las que está fundada la ciudad de Jerusalén. El Rey David desea ilustrar “cuán bueno y cuán delicioso es habitar los hermanos juntos en armonía”, y dijo que es como si “el rocío de Hermón” descendiera “sobre los montes de Sion”: ¿Qué significará esto?<span class="Apple-style-span" style="font-size: 13px; font-weight: normal;"> </span></h3>
<h3 style="text-align: justify;">Algunos sugieren que dado que el monte Hermón se encontraba en el reino del norte y el monte de Sion en el reino del sur, esta imagen se usa para motivar a la unidad entre estos dos reinos. Es posible que el salmo pudiera tener este efecto.<span class="Apple-style-span" style="font-size: 13px; font-weight: normal;"> </span></h3>
<h3 style="text-align: justify;">Pero la nación de Israel se dividió en dos reinos después de la muerte de David.</h3>
<h3 style="text-align: justify;">Pero esta motivación no existía cuando este salmo fue escrito. Algunos sugieren que es imposible que el rocío de Hermón caiga sobre el monte de Sion, por encontrarse a gran distancia el uno del otro. Para estos comentaristas, esta figura sugiere un milagro. Es verdad que la comunión entre el pueblo de Dios es un milagro, algo de origen Divino, pero creo que la figura del rocío pueda tener una interpretación más natural.<span class="Apple-style-span" style="font-size: 13px; font-weight: normal;"> </span></h3>
<h3 style="text-align: justify;">El rocío del monte Hermón es frio, fresco y abundante. ¿Cómo se sentirían los moradores del monte de Sion (es decir, los habitantes de Jerusalén) si un día amaneciera cayendo rocío del Hermón? Sería algo muy refrescante y fortalecedor.<span class="Apple-style-span" style="font-size: 13px; font-weight: normal;"> </span></h3>
<h3 style="text-align: justify;">Así se siente la verdadera comunión. Es por esto que David cantaba que vivir unidad entre el pueblo de Dios es “bueno” y “delicioso”. Muchos años después, el apóstol Pablo también notó como la comunión entre creyentes puede confortar y refrescar a un santo agotado: “mucho más nos gozamos por el gozo de Tito, que haya sido confortado su espíritu por todos vosotros” (2 Corintios 7:13). También le escribió a Filemón: “Pues tenemos gran gozo y consolación en tu amor, porque por ti, oh hermano, han sido confortados los corazones de los santos” (Filemón 1:7). ¿Qué efecto tiene la comunión entre creyentes en su iglesia local? ¿Los hermanos y hermanas terminan sus reuniones sintiéndose refrescados, consolados, fortalecidos? ¿Qué efecto tiene su presencia en una conversación o en una visita hogareña? ¿Refrescas a otros? Al igual que el rocío del monte Hermón, la verdadera comunión entre creyentes refresca, conforta y fortalece a cada creyente.<span class="Apple-style-span" style="font-size: 13px; font-weight: normal;"> </span></h3>
<h3 style="text-align: justify;"><strong>Características en común: Aceite y Rocío</strong><strong> </strong></h3>
<h3 style="text-align: justify;">Luego de explorar las características distintivas del aceite y del rocío, notamos que estas dos figuras tienen algunas ideas secundarias en común.<span class="Apple-style-span" style="font-size: 13px; font-weight: normal;"> </span></h3>
<h3 style="text-align: justify;"><span style="color: #0000ff;"><strong>1. Abundancia: </strong></span>El aceite es derramado abundantemente. Baja desde la cabeza hasta el borde de las ropas. El rocío es fresco y abundante. Ambas figuras describen generosidad y abundancia. A mayor cantidad de aceite, más fuerte se vuelve el aroma. A mayor cantidad de rocío, mayor la frescura. El deseo del Señor no ha sido que los cristianos vivamos aislados. Claro que hay tiempos de soledad y hay razones bíblicas para decisiones de separación. Pero si adoptamos condiciones más relajadas o más estrictas que las que observamos entre los cristianos del Nuevo Testamento, se puede corromper o ver obstaculizada esta Divina unidad dentro del Cuerpo de Cristo.<span class="Apple-style-span" style="font-size: 13px; font-weight: normal;"> </span></h3>
<h3 style="text-align: justify;"><span style="color: #0000ff;"><strong>2. Viene de arriba: </strong></span>El aceite es derramado desde arriba y corre hacia abajo. El rocío cae o desciende desde arriba. De igual modo, el tipo de comunión que emocionaba a David iba más allá que una simple camaradería. Su origen es Divino. La comunión entre creyentes tiene una naturaleza diferente a la alegría que sienten los hinchas de un equipo al reunirse. La comunión cristiana es más que felicidad por formar parte de la misma asamblea, la misma denominación o el mismo círculo de comunión. Es más que tener afinidades intelectuales o estar de acuerdo con una serie de procedimientos religiosos. Lo que une al pueblo de Dios es algo Divino, y cuando se expresa, perfuma y refresca el alma.<span class="Apple-style-span" style="font-size: 13px; font-weight: normal;"> </span></h3>
<h3 style="text-align: justify;"><span style="color: #008000;"><strong>Conclusión</strong><strong> </strong></span></h3>
<h3 style="text-align: justify;">Nuestro Señor Jesús nos tenía en mente cuando oró: “Padre santo, a los que me has dado, guárdalos en tu nombre, para que sean uno así como nosotros… Santifícalos (<em>apártalos para un uso sagrado) </em>en tu verdad; tu palabra es verdad… para que todos sean uno; como tú, oh Padre, en mí, y yo en ti, que ellos también sean uno en nosotros; para que el mundo crea que tú me enviaste” (Juan 17:11-21; las palabras en cursiva han sido añadidas). Para que el mundo crea, el mundo debe ver algo. Es claro que el Señor Jesús tenía en mente una unidad y cierta evidencia de dicha unidad. ¿Es esta una oración imposible? Ciertamente nos presenta un serio desafío. Por lo general nos sentimos más a gusto con aquellos que cantan como nosotros y que comparten nuestros gustos sociales y religiosos. Cuando tratamos con cristianos con los cuales estamos completamente de acuerdo nuestra conciencia se siente tranquila. ¿Es esta la expresión de unidad por la que nuestro Señor Jesús oraba? Que el Señor nos conceda la sabiduría y el valor para saber cuándo debemos separarnos y cuando debemos cooperar. Allí donde se exprese correctamente la comunión cristiana, “allí envía Jehová bendición, y vida eterna”.<span class="Apple-style-span" style="font-size: 13px; font-weight: normal;"> </span></h3>
<h3 style="text-align: justify;">¡Esta es una bendición que todos necesitamos desesperadamente!</h3>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://www.cristianismohistorico.org/2011/10/03/comunion-cristiana/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>1</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>Siguiendo a Cristo en Nuestras Vidas</title>
		<link>http://www.cristianismohistorico.org/2011/09/26/siguiendo-a-cristo-en-nuestras-vidas/</link>
		<comments>http://www.cristianismohistorico.org/2011/09/26/siguiendo-a-cristo-en-nuestras-vidas/#comments</comments>
		<pubDate>Mon, 26 Sep 2011 11:00:37 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
				<category><![CDATA[Crecimiento Espiritual]]></category>
		<category><![CDATA[Como es ser discipulo de Cristo]]></category>
		<category><![CDATA[Discipulo de Cristo]]></category>
		<category><![CDATA[siguiendo a Cristo]]></category>
		<category><![CDATA[Siguiendo a Cristo en Nuestras Vidas]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://www.cristianismohistorico.org/?p=5005</guid>
		<description><![CDATA[Por 40 días después de su resurrección, nuestro Señor llevo a cavo muchos ministerios vigorosos entre Sus discípulos. Él apareció a más de 500 de ellos a la vez. En los últimos tres versículos del Evangelio de Mateo, leemos sobre el reto que dio a los de su círculo intimo, los once. Este reto comúnmente [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<h3 style="text-align: justify;">Por 40 días después de su resurrección, nuestro Señor llevo a cavo muchos ministerios vigorosos entre Sus discípulos. Él apareció a más de 500 de ellos a la vez. En los últimos tres versículos del Evangelio de Mateo, leemos sobre el reto que dio a los de su círculo intimo, los once. Este reto comúnmente se le llama “La GranComisión:”<span class="Apple-style-span" style="font-size: 13px; font-weight: normal;"> </span></h3>
<h3 style="text-align: justify;"><span style="color: #008000;">Mateo 28:18-20 Y Jesús se acercó y les habló diciendo: Toda potestad me es dada en el cielo y en la tierra. Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo; enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado; y he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo. Amén.<span class="Apple-style-span" style="font-size: 13px; font-weight: normal;"> </span></span></h3>
<h3 style="text-align: justify;">Veamos la frase en el versículo arriba: “haced discípulos” y “enseñándoles que guarden” ¿Son estas las actividades de la iglesia Moderna y Postmodernista de hoy? ¿Nuestro evangelismo y enseñanza a nuevos creyentes van más allá de lo superficial y hace estas dos cosas? Nuestras iglesias evangélicas crecen numéricamente; la gente profesa salvación. Esta gente comienza a vivir un estilo de vida “nacido de nuevo” (por lo menos en la superficie) —escuchan música Cristiana, leen libros Cristianos de auto ayuda, y regularmente van a la iglesia. Pero, ¿dónde está el efecto dramático en nuestra sociedad que la iglesia primitiva produjo? ¿Qué hemos forjado con nuestros esfuerzos en el evangelismo? De acuerdo a nuestro Fundador, el propósito de nuestro evangelismo no es crear nuevos miembros de la iglesia, convencer a la gente a que vive algo de Cristianismo, o animarlos a adoptar un estilo de vida superficial. Nuestra meta como iglesia, y como congregaciones individuales y creyentes, es hacer discípulos que aprendan a seguir a Cristo.<span class="Apple-style-span" style="font-size: 13px; font-weight: normal;"> </span></h3>
<h3 style="text-align: justify;">¿Qué significa ser un discípulo de Cristo? Como con muchas otras cosas, necesitamos hablar un poco sobre lo que no significa. Como ya lo mencionamos, ciertamente no significa hacer algunos gestos religiosos y cambiar tu forma externa de vivir un poco. Tampoco significa necesariamente hacer muchos gestos religiosos y cambiar tu forma externa de vivir radicalmente, aunque eso podría ser parte del proceso dependiendo de tu estilo de vida anterior. No significa que tienes que vestir ropa negra y una expresión facial sombría, como un vigilante de la moralidad para que todos lo vean. Seguir a Cristo comienza con un cambio interno de corazón, arrepentimiento, y Fe, la experiencia total que llamamos el Nuevo Nacimiento—continúa creciendo en el discipulado de adentro hacia fuera. La transformación de adentro hacia fuera no ocurre de forma instantánea—no aparece de repente.<span class="Apple-style-span" style="font-size: 13px; font-weight: normal;"> </span></h3>
<h3 style="text-align: justify;">El discipulado comienza con “ser añadidos a la iglesia” (Hechos 2:47), e involucrarse en la vida de la iglesia, en la enseñanza, en el compañerismo, partiendo el pan, y en la oración. Una persona que quiere ser discipulada alejada de una visible, y funcional congregación de creyentes en Cristo quiere lo imposible. El Discipulado ocurre en la iglesia local. Esto significa que un nuevo creyente debe buscar una congregación que acepta y sigue la <em>Regula</em><em> Fidei</em>, o Regla de Fe, y que es activa en la enseñanza a nuevos creyentes.</h3>
<h3 style="text-align: justify;">Un nuevo creyente no debería escoger una iglesia por su estilo de adoración, aunque una adoración activa y vigorosa es importante. Un nuevo creyente no debería escoger una iglesia solo por su atmósfera amigable, o donde la gente pertenece a su misma clase socioeconómica y grupo étnico. Lo principal que un nuevo creyente debe buscar en una iglesia es que sea fiel a las enseñanzas básicas y ortodoxas de la Biblia, y que tenga un ministerio sólido de enseñanza. Una vez que se ha hecho miembro de una congregación de creyentes, el nuevo cristiano debe activamente asistir a tantas reuniones de adoración y enseñanza de la iglesia como sea posible. Ciertamente, la escuela Dominical, predicación, y servicios de oración son necesarios. Si hay estudios Bíblicos disponibles, el nuevo discípulo debe buscar uno que ministre sus necesidades de enseñanza y compañerismo. Si hay un programa de discipulado en la congregación local, el nuevo “convertido” debería formar parte de él.<span class="Apple-style-span" style="font-size: 13px; font-weight: normal;"> </span></h3>
<h3 style="text-align: justify;">La actitud que el creyente debe tener en el discipulado es muy importante. Necesitamos mantener en mente el hecho de que estamos pasando por un proceso de transformación que involucra dos cosas—una que vemos y sentimos, y la más importante, la ministración que Dios está haciendo dentro de nosotros en secreto.  “Por tanto, amados míos, como siempre habéis obedecido—no como en mi presencia solamente, sino mucho más ahora en mi ausencia—ocupaos en vuestra salvación con temor y temblor,” (Filipenses 2:12). Esto demuestra el lado que vemos y sentimos—y parece que estamos haciendo trabajo original.<span class="Apple-style-span" style="font-size: 13px; font-weight: normal;"> </span></h3>
<h3 style="text-align: justify;">Pero el resto de la oración esta en el versículo 13, “…porque Dios es el que en vosotros produce así el querer como el hacer, por su buena voluntad.” La acción importante es lo que no vemos—es el Omnipotente, Soberano Dios trabajando en nuestras vidas llevando a cavo Su voluntad.<span class="Apple-style-span" style="font-size: 13px; font-weight: normal;"> </span></h3>
<h3 style="text-align: justify;">Siempre que tratamos con este tema en la iglesia, nos encontraremos peleando con el síndrome de “no me juzgues.” La gente trata de ignorar o evadir los claros textos de la Biblia y sus aplicaciones en la vida con una discusión al sentirse atacados por la persona que pone en evidencia el problema. No nos engañemos, si estamos en una situación de rebelión habitual y pecado, y profesamos el Cristianismo, “callar al delatador” no elimina el problema. La gente que usa la frase “no me juzgues” da mal uso a mucho de las Escrituras, como en Mateo 7:15, que nos dice como juzgar adecuadamente con la actitud correcta, y esta gente trata de decir que juzgar no es apropiado en ningún caso—“todo está entre yo y Dios.” Esta es solo una forma de tratar de esconderse detrás de una supuesta tecnicidad. No debemos juzgar en el sentido de condenación de justicia propia, pero como creyentes individuales, tenemos la obligación de confrontar el pecado, con oración, amor y humildad.<span class="Apple-style-span" style="font-size: 13px; font-weight: normal;"> </span></h3>
<h3 style="text-align: justify;"><span style="color: #ff0000;">Galatas 6:1 Hermanos, si alguno fuere sorprendido en alguna falta, vosotros que sois espirituales, restauradle con espíritu de mansedumbre, considerándote a ti mismo, no sea que tú también seas tentado.</span></h3>
<h3><span style="color: #008000;">Santiago5:19-20 Hermanos, si alguno de entre vosotros se ha extraviado de la verdad, y alguno le hace volver, sepa que el que haga volver al pecador del error de su camino, salvará de muerte un alma, y cubrirá multitud de pecados.<span class="Apple-style-span" style="font-size: 13px; font-weight: normal;"> </span></span></h3>
<h3 style="text-align: justify;">Corporativamente, la verdad es que la iglesia local DEBE juzgar su propia gente cuando esta se encuentra en verdaderos problemas de pecado, o está deshonrando a nuestro Señor y a la congregación. En 1 Corintios 5 y 6, Pablo reprende severamente a la iglesia en Corinto porque no hacían nada para juzgar a un creyente que era abiertamente rebelde, y porque estaban trayendo las contiendas entre sus miembros a tribunales seculares. La verdadera perspectiva es que debemos hacer lo que nos dijo Jesús en Juan 7:24, y “Juzgar con Juicio Justo.” Los que profesan la fe Cristiana no son actores independientes—tenemos una obligación para con nuestro Señor y para otros creyentes, nuestra congregación local, y la iglesia en general para vivir como Cristo desea que vivamos.</h3>
<h3 style="text-align: justify;">Una vez que dejamos atrás el síndrome de “no me juzgues,” tenemos que darnos cuenta que hay muchas instrucciones en la Biblia sobre el comportamiento que los Cristianos debemos tener. Nuestras vidas no deben ser centradas en lo que no hacemos-PERO hay reglas de estilo de vida, cosas que un Cristiano DEBE hacer y cosas que NO debe hacer. En lugar de dar una lista sobre esto, hablaremos acerca de categorías generales que la Escrituranos enseña en esta área, y sobre algunas cosas muy específicas.<span class="Apple-style-span" style="font-size: 13px; font-weight: normal;"> </span></h3>
<h3 style="text-align: justify;">Los valores personales de un creyente no son cosas que él o ella decide—la Biblia nos dice lo que estos deberían ser. Si sabemos porque estamos aquí lo que la Verdad es, entonces estamos en el camino adecuado para una vida obediente. Necesitamos combinar esto con el reconocimiento de la influencia continua del pecado en nuestras vidas y la necesidad de combatirlo con la ayuda de Dios.<span class="Apple-style-span" style="font-size: 13px; font-weight: normal;"> </span></h3>
<h3 style="text-align: justify;">Los creyentes en Cristo deben tener Respeto por la Vida Humana, porque Dios es el autor de cada vida, y Él nos dice que no debemos cometer asesinato. Esto pone a los cristianos creyentes de la Biblia en directa oposición con los que están a favor de los abortos y eutanasia; que tanto predominan en nuestra sociedad hoy en día. Los cristianos deben tener respeto por el Gobierno.</h3>
<h3 style="text-align: justify;">Esto aplica a la providencia de Dios en nuestras vidas individuales y al gobierno secular que él ha establecido para gobernar la sociedad. Debemos tener Respeto por la dignidad del ser humano en general y de la gente individual sobre las plantas y animales, sobre las necesidades personales, deseos, y posesiones materiales. Dios creó a la gente para que viviera con Él eternamente—somos creados a imagen y semejanza de Dios. Las personas son más importantes que los animales, y el movimiento de igualar los derechos de los animales con los del ser humano es paganismo total. Esto no quiere decir que la crueldad innecesaria sea aceptable, pero reconoce lo que la Biblia enseña acerca de nuestro domino sobre los animales, los cuales son nuestros y para nuestro beneficio.<span class="Apple-style-span" style="font-size: 13px; font-weight: normal;"> </span></h3>
<h3 style="text-align: justify;">Génesis 1:26-28 Entonces dijo Dios: Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza; y señoree en los peces del mar, en las aves de los cielos, en las bestias, en toda la tierra, y en todo animal que se arrastra sobre la tierra. Y creó Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó; varón y hembra los creó. Y los bendijo Dios, y les dijo: Fructificad y multiplicaos; llenad la tierra, y sojuzgadla, y señoread en los peces del mar, en las aves de los cielos, y en todas las bestias que se mueven sobre la tierra.<span class="Apple-style-span" style="font-size: 13px; font-weight: normal;"> </span></h3>
<h3 style="text-align: justify;">Los cristianos debemos ejercitar la responsabilidad Personal—siempre debemos vivir nuestra vida con voluntad y esfuerzo para trabajar y mantenernos con honestidad:<span class="Apple-style-span" style="font-size: 13px; font-weight: normal;"> </span></h3>
<h3 style="text-align: justify;"><span style="color: #008000;">2 Tesalonisences 3:6 Pero os ordenamos, hermanos, en el nombre de nuestro Señor Jesucristo, que os apartéis de todo hermano que ande desordenadamente, y no según la enseñanza que recibisteis de nosotros<span class="Apple-style-span" style="font-size: 13px; font-weight: normal;"> </span></span></h3>
<h3 style="text-align: justify;"><span style="color: #008000;">2 Tesalonisences 3:10-12 Porque también cuando estábamos con vosotros, os ordenábamos esto: Si alguno no quiere trabajar, tampoco coma. Porque oímos que algunos de entre vosotros andan desordenadamente, no trabajando en nada, sino entremetiéndose en lo ajeno. A los tales mandamos y exhortamos por nuestro Señor Jesucristo, que trabajando sosegadamente, coman su propio pan.</span></h3>
<h3 style="text-align: justify;">El tema más fuerte hoy en día para los creyentes probablemente sea la sumisión a las reglas de Dios en cuanto a la sexualidad, recordemos que la actividad sexual legítima es solamente entre un hombre y una mujer unidos en el matrimonio. Esto reconoce la enseñanza Bíblica de que las relaciones sexuales entre personas del mismo sexo, el adulterio, sexo antes del matrimonio, incesto y bestialidad son comportamientos inaceptables, y no deberían ser practicados por los creyentes cristianos. No solamente no debemos practicarlo, tampoco, como un cuerpo, debemos tolerar este tipo de comportamiento en nuestra congregación, tampoco debemos, como congregación aprobarlo en la vida de otros—debemos expresarlo amorosamente, pero no debemos aprobar estilos de vida que van en contra de las leyes de Dios.<span class="Apple-style-span" style="font-size: 13px; font-weight: normal;"> </span></h3>
<h3 style="text-align: justify;"><span style="color: #ff0000;">1 Corintios 6:9-11 ¿No sabéis que los injustos no heredarán el reino de Dios? No erréis; ni los fornicarios, ni los idólatras, ni los adúlteros, ni los afeminados, ni los que se echan con varones, ni los ladrones, ni los avaros, ni los borrachos, ni los maldicientes, ni los estafadores, heredarán el reino de Dios. Y esto erais algunos; mas ya habéis sido lavados, ya habéis sido santificados, ya habéis sido justificados en el nombre del Señor Jesús, y por el Espíritu de nuestro Dios.</span></h3>
<h3 style="text-align: justify;"><span style="color: #ff0000;">1 Corintios 6:18-20 Huid de la fornicación. Cualquier otro pecado que el hombre cometa, está fuera del cuerpo; más el que fornica, contra su propio cuerpo peca. ¿O ignoráis que vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo, el cual está en vosotros, el cual tenéis de Dios, y que no sois vuestros? Porque habéis sido comprados por pre precio; glorificad, pues, a Dios en vuestro cuerpo y en vuestro espíritu, los cuales son de Dios.</span></h3>
<h3 style="text-align: justify;"><span style="color: #ff0000;">Romanos 1:25-27 ya que cambiaron la verdad de Dios por la mentira, honrando y dando culto a las criaturas antes que al Creador, el cual es bendito por los siglos. Amén. Por esto Dios los entregó a pasiones vergonzosas; pues aun sus mujeres cambiaron el uso natural por el que es contra naturaleza, y de igual modo también los hombres, dejando el uso natural de la mujer, se encendieron en su lascivia unos con otros, cometiendo hechos vergonzosos hombres con hombres, y recibiendo en sí mismos la retribución debida a su extravío.</span></h3>
<h3 style="text-align: justify;">Para guiarnos en nuestro comportamiento, tenemos las porciones de la Ley del Antiguo Testamento y escritos repetidos o re-enfatizados en el Nuevo Testamento, o que son congruentes con el Nuevo Pacto. Por ejemplo, encontramos 9 de los 10 mandamientos repetidos en el Nuevo Testamento—siendo la excepción el día sábado. Encontramos en la Ley del Antiguo Testamento prohibiciones específicas contra inmoralidad sexual y perversión las cuales son repetidas y aumentadas por Pablo. Encontramos en el Antiguo Testamento prohibiciones específicas contra idolatría y prácticas religiosas paganas, y encontramos una riqueza de consejos prácticos y advertencias en Proverbios y Eclesiastés. Finalmente, tenemos los muchos ejemplos de las Historias narrativas de cómo la gente batallo con el pecado y como encontró esperanza en la ayuda de Dios. Pablo nos dice que estas cosas “ocurrieron como ejemplos.” (1 Corintios 10:6) Para ayudarnos en nuestro diario vivir. En el Nuevo Testamento, tenemos muchos mandamientos. En general, estos mandamientos nos dicen cómo debemos de vivir en la Iglesia, en la Familia, y en la Sociedad. Nuestro Salvador nos llama y nos invita a seguirlo en nuestras vidas—hagámoslo así.</h3>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://www.cristianismohistorico.org/2011/09/26/siguiendo-a-cristo-en-nuestras-vidas/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>3</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>Las Respuestas a Nuestras Oraciones</title>
		<link>http://www.cristianismohistorico.org/2011/08/29/las-respuestas-a-nuestras-oraciones/</link>
		<comments>http://www.cristianismohistorico.org/2011/08/29/las-respuestas-a-nuestras-oraciones/#comments</comments>
		<pubDate>Mon, 29 Aug 2011 11:00:16 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
				<category><![CDATA[Oración]]></category>
		<category><![CDATA[Las Respuestas a Nuestras Oraciones]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://www.cristianismohistorico.org/?p=4939</guid>
		<description><![CDATA[Por George G. Houghton Th.D. No se puede leer extensamente acerca de nuestra herencia cristiana sin sentirse impresionado con la importancia de la oración ferviente en establecer movimientos y fortalecer espiritualmente a grandes hombres y mujeres de Dios en el pasado. Los grandes períodos de avivamiento y actividad evangelística han sido usualmente precedidos por tiempos [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<h3 style="text-align: justify;">Por George G. Houghton Th.D.</h3>
<h3 style="text-align: justify;">No se puede leer extensamente acerca de nuestra herencia cristiana sin sentirse impresionado con la importancia de la oración ferviente en establecer movimientos y fortalecer espiritualmente a grandes hombres y mujeres de Dios en el pasado. Los grandes períodos de avivamiento y actividad evangelística han sido usualmente precedidos por tiempos de oración sincera. Sin embargo, en la actualidad parece que encontramos poco tiempo para dedicar a la oración. Estamos preocupados por otras cosas, y nos engañamos a nosotros mismos al hablar de la calidad de nuestras oraciones en vez de su cantidad.</h3>
<h3 style="text-align: justify;">Estamos prestos a desarrollar programas y establecer imperios, y así nuestra vida de oración se vuelve algo vacía, rutinaria y mecánica. Entonces, nos preguntamos por qué no tenemos poder de Dios, y la genuina espiritualidad nos parece difícil de alcanzar—aun cuando las cosas externas parecen andar bien. Algunos manifiestan expresiones detractoras acerca de la santidad y la piedad como si fueran señales de compromiso o mero sentimentalismo. No obstante, cuando pensamos seriamente acerca del asunto, es obvio que los programas humanos y métodos carnales son pobres sustitutos del poder de Dios en respuesta a la oración ferviente de su pueblo.</h3>
<h3 style="text-align: justify;">Uno de los problemas que enfrenta una institución educativa, que se propone preparar personas para el ministerio vocacional cristiano es éste: ¿Cómo se puede enseñar a los alumnos la importancia vital de la oración perseverante—cuando, a menudo, no han experimentado esa realidad en su propia vida, en la vida de los miembros de su familia, o en sus iglesias locales? ¿Qué puede hacer una escuela para contrarrestar esto? (1) Podemos ofrecer cursos en la vida espiritual que enseñen estas verdades; (2) Podemos enfatizarla a través del currículum en cada clase; (3) Podemos asignar lectura que relate la gran obra de Dios en tiempos pasados, en respuesta a la oración sincera; (4) Podemos modelar estos conceptos como parte de nuestra propia vida y ministerios; (5) Podemos proveer momentos específicos apartados para oración sincera y concentrada con otras personas de igual mentalidad que toman las cosas de Dios en serio; (6) Podemos traer conferencistas que pueden reforzar estas verdades. ¿No podría un preocupado pastor adoptar algunas de estas mismas sugerencias para traer estas verdades a su congregación?</h3>
<h3 style="text-align: justify;">Sin embargo, debemos tener cuidado, para que no se desarrollen sólo formas externas sin la realidad genuina e interna de oración piadosa. Esta oración piadosa consiste en varias cualidades esenciales que marcarán nuestra oración, si esperamos ver otra vez la mano de Dios Todopoderoso al contestar nuestras peticiones.</h3>
<h3 style="text-align: justify;"><span style="color: #ff0000;">¿Cuáles son algunas de estas cualidades esenciales?</span></h3>
<h3 style="text-align: justify;"><span style="color: #0000ff;">(1) <strong>Justicia</strong>.</span> La Biblia nos dice que &#8220;la oración eficaz del <strong>justo </strong>puede mucho&#8221; (Santiago 5:16b). El profeta reprendió a Israel al decir: &#8220;Vuestras iniquidades han hecho división entre vosotros y vuestro Dios, y vuestros pecados han hecho ocultar de vosotros su rostro para no oír&#8221; (Isaías 59:2). Si esperamos recibir respuestas a nuestras oraciones, debemos estar en <strong>terreno de oración</strong>—espiritualmente en armonía con Dios, habiéndonos arrepentido de nuestros pecados y teniendo el deseo de agradar a Dios en nuestra vida.</h3>
<h3 style="text-align: justify;"><span style="color: #0000ff;">(2) <strong>Cediendo a la voluntad de Dios</strong>.</span> Juan nos recuerda &#8220;que si pedimos alguna cosa conforme a Su voluntad, El nos oye&#8221; (1 Juan 5:14). En otro pasaje Juan cita a nuestro Señor cuando dijo: &#8220;Si permanecéis en mí, y mis palabras permanecen en vosotros, pedid todo lo que queréis, y os será hecho&#8221; (Juan 15:7). Una importante señal de la oración eficaz es ser sensible a aquello que honraría a nuestro Señor y que cumpliría Sus propósitos. Esto, sin embargo, no debe ser una excusa para la incredulidad en la oración y la adaptación de una actitud fatalista de que &#8220;lo que será, será&#8221;, ya sea que oremos o no. Por el contrario, una disposición que reconoce que frecuentemente &#8220;no sabemos pedir como conviene&#8221; (Romanos 8:26,27), y queremos que nuestras peticiones estén condicionadas por la voluntad de Dios.</h3>
<h3 style="text-align: justify;"><span style="color: #0000ff;">(3) <strong>Fervor</strong>.</span> Santiago nos dice que la oración ferviente (eficaz) puede mucho (Santiago 5:14b). Esto conlleva seriedad y propósito; y una gran preocupación de que la prescripción de Dios para Israel y su restauración del pecado dada a Salomón incluye esta cualidad: &#8220;Si se humillare mi pueblo,&#8230;y oraren, y buscaren mi rostro&#8230;&#8221; (2 Crónicas 7:14). También se puede ver en las poderosas oraciones registradas en las Escrituras (vea 2 Crónicas 6:12-42; Génesis 18:20-32; Éxodo 32:11-13; Daniel 9:3-19). Pablo habla de ello cuando pide a sus hermanos creyentes: &#8220;&#8230;que me ayudéis orando por mí a Dios&#8221; (Romanos 15:30). Con frecuencia cuando no tenemos ninguna carga, no podemos ver la poderosa mano de Dios moviéndose en nuestro favor.</h3>
<h3 style="text-align: justify;"><span style="color: #0000ff;">(4) <strong>Persistencia</strong>.</span> Algunos han insinuado y hasta declarado que la persistencia en la oración es una señal de incredulidad o el cuestionamiento del deseo de Dios de conceder nuestras peticiones. Sin embargo, esto no es lo que la Biblia enseña. En Lucas 11:5-13 nuestro Señor habla acerca de la perseverancia en la oración, donde una parábola acerca de la necia persistencia se convierte en la base para que sigamos pidiendo, buscando y tocando ante el trono de Dios. Esto también es cierto en Lucas 18:1-8 donde el Señor relata la parábola del juez injusto con el fin de enseñar que debemos &#8220;orar siempre y no desmayar&#8221; (Lucas 18:1). No dejemos de traer nuestras peticiones ante Dios.</h3>
<h3 style="text-align: justify;"><span style="color: #0000ff;">(5) <strong>Fe</strong>.</span> Muchos pasajes de las Escrituras enfatizan esta esencial señal de la oración piadosa y efectiva. El Salvador mismo claramente enseñó esto en Marcos 11:12-14,20-24. Sus palabras sirven para recordarnos que &#8220;todo lo que pidiereis orando, creed que lo recibiréis, y os vendrá&#8221; (Marcos 11:24). Es en este contexto que él nos manda: &#8220;Tened fe en Dios&#8221; (Marcos 11:22). Santiago instruye al creyente para que &#8220;pida con fe, no dudando nada&#8221; (Santiago 1:6). Algunas veces el pueblo de Dios sólo puede creer, cuando ve cómo la oración es humanamente contestada. Esto no es fe. La oración de fe confía plenamente en que Dios hará lo que es bueno y necesario.</h3>
<h3 style="text-align: justify;">¿Hemos dejado de ver las respuestas a nuestras oraciones? Si no hemos arrepentido del pecado, andamos <strong>paso a paso </strong>con el Espíritu Santo y su dirección, y si confiamos en que Dios contestará poderosamente, podremos orar con confianza, fervor y regularidad. Y al hacer esto, veremos respuestas a oraciones que nunca creíamos posible.</h3>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://www.cristianismohistorico.org/2011/08/29/las-respuestas-a-nuestras-oraciones/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>2</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>¿Quién es un discípulo de Jesús?</title>
		<link>http://www.cristianismohistorico.org/2011/08/22/%c2%bfquien-es-un-discipulo-de-jesus/</link>
		<comments>http://www.cristianismohistorico.org/2011/08/22/%c2%bfquien-es-un-discipulo-de-jesus/#comments</comments>
		<pubDate>Mon, 22 Aug 2011 11:00:19 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
				<category><![CDATA[Crecimiento Espiritual]]></category>
		<category><![CDATA[discípulo de Jesús]]></category>
		<category><![CDATA[¿Quien es un discípulo de Jesús?]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://www.cristianismohistorico.org/?p=4918</guid>
		<description><![CDATA[Ser un discípulo es ser alguien que está aprendiendo, alguien quien sigue su maestro y se somete a sus enseñanzas. En el Nuevo Testamento encontramos la palabra “discípulo” unas 270 veces. Esta palabra no es idéntica a términos como “salvado”, “santo” o “nacido de nuevo”. En un sentido general, la palabra discípulo se utiliza para [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<h3 style="text-align: justify;">Ser un discípulo es ser alguien que está aprendiendo, alguien quien sigue su maestro y se somete a sus enseñanzas. En el Nuevo Testamento encontramos la palabra “discípulo” unas 270 veces. Esta palabra no es idéntica a términos como “salvado”, “santo” o “nacido de nuevo”. En un sentido general, la palabra discípulo se utiliza para referirse a aquellas personas que caminaban con Jesús o que simplemente lo admiraban (Juan 6:66; 19:38). Algunas veces este término es usado para referirse a los 12 apóstoles (Lucas 22:11). También es usado para identificar a aquellas personas que verdaderamente estaban comprometidas con Cristo. Tanto hombres como mujeres se hallaban entre sus discípulos (Hechos 9:10, 36).</h3>
<h3 style="text-align: justify;">Probablemente como expresión de desprecio, los discípulos fueron llamados por primera vez “Cristianos” por los años 44 DC (Hechos 11:26) – un término usado únicamente 3 veces en el Nuevo Testamento. Fue sólo desde del segundo siglo en adelante que el nombre “Cristiano” fue aceptado por los creyentes como un título de honor. En sus escritos, el apóstol Pablo nunca usó las palabras “discípulo” o “Cristiano”.</h3>
<h3 style="text-align: justify;">El doctor Lucas narra la historia donde Jesús explica lo que espera de sus discípulos (Lucas 14:25-35). Ese día, mucha gente dejó a un lado sus trabajos y ocupaciones para escuchar y aprender las enseñanzas del Señor Jesús. ¿Eran estas personas realmente discípulos de Jesús? ¿Con qué nivel de compromiso seguían a Jesús? Jesús se dirigió a esta multitud de seguidores ocasionales y los confronta con tres condiciones básicas.</h3>
<h3 style="text-align: justify;"><span style="color: #ff0000;"><strong>1. Jesús – mi amor supremo</strong><strong> </strong></span></h3>
<h3 style="text-align: justify;">“Si alguno viene a mí, y no aborrece a su padre, y madre, y mujer, e hijos, y hermanos, y hermanas, y aun también su propia vida, no puede ser mi discípulo” (v.26). Las Sagradas Escrituras promueven los valores familiares. Indudablemente este no es un llamado a despreciar a nuestra familia. El término “aborrecer” es usado en una manera relativa (Mateo 10:37). Entre las diferentes personas que conocemos, naturalmente amamos a unos más que a otros. Y lo que Jesús está diciendo es que si no le amamos de una manera más fuerte y más profunda que a cualquier otra persona, no podemos ser su discípulo. El Señor Jesucristo pide este lugar supremo en nuestro corazón. ¿Qué lugar ocupa Jesús en su corazón?</h3>
<h3 style="text-align: justify;"><span style="color: #ff0000;"><strong>2. Jesús – mi máxima prioridad</strong><strong> </strong></span></h3>
<h3 style="text-align: justify;">“Y el que no lleva su cruz y viene en pos de mí, no puede ser mi discípulo” (v.27). En aquellos días, bajo el dominio de Imperio Romano, el que cargaba su cruz tenía pocas horas de vida. ¿Qué pensamientos tendría un hombre mientras llevaba su cruz? Experimentaría un profundo cambio en sus prioridades. El pleito sobre esa herencia ya sería insignificante. Sus diplomas, cuentas bancarias, y el estatus social perderían su valor. Su cosecha que anticipaba con alegría, sus proyectos de negocios y su plan de pensión ya no importarían para nada. Cargar su cruz es vivir el presente a la luz de la muerte y la eternidad. Cargar nuestra cruz de buena gana es rendir esos derechos que creemos tener. La cruz transforma nuestros valores y nuestras prioridades. No es que sea incorrecto hacer planes, soñar o aspirar. Lo que Jesús está diciendo es que a menos que Él sea la máxima prioridad en nuestra vida, más importante que nuestros sueños y aspiraciones, no podemos ser su discípulo. ¿Qué objetivo o qué sueño está moviendo su vida?</h3>
<h3 style="text-align: justify;"><span style="color: #ff0000;"><strong>3. Jesús &#8211; mi especial tesoro</strong><strong> </strong></span></h3>
<h3 style="text-align: justify;">“Así, pues, cualquiera de vosotros que no renuncia a todo lo que posee, no puede ser mi discípulo” (v.33). ¿Será malo tener posesiones materiales? ¡No! El asunto de importancia es nuestra actitud hacia las cosas que tenemos. Como cristianos, somos administradores temporales de las bendiciones de Dios, nunca seremos dueños absolutos. Hemos nacido desnudos, y sin duda nada llevaremos al partir. Pero es asombroso cuán fuertemente nos aferramos a las cosas materiales durante estas pocas décadas de vida. Para algunos es un carro, una casa o un portafolio de acciones. Para otros podrá ser un computador portátil, algún tipo de ropa o su colección de música. ¿Qué posee usted que le genera gran satisfacción? El significado del versículo es claro: a menos que valoremos más al Señor Jesucristo que a cualquier cosa que tengamos, no podemos ser su discípulo.</h3>
<h3 style="text-align: justify;"><span style="color: #ff0000;"><strong>Ser sal</strong><strong> </strong></span></h3>
<h3 style="text-align: justify;">Sabemos que nuestra salvación es un regalo de Dios. No podemos adquirirla por esfuerzos propios. Con humildad y agradecimiento la recibimos gratuitamente. Aquí el Señor Jesús no establece condiciones para recibir la salvación. Lo que Jesús establece aquí, con fuerza y claridad, es la actitud que necesitamos para vivir la vida cristiana normal. La expresión “no puede ser mi discípulo”, reafirmada por el Señor tres veces, enfatiza fuertemente el estándar. El Cristianismo moderno permite mucha más flexibilidad. Muchos parecen estar satisfechos porque siguen las tradiciones de su congregación, son bautizados, o porque participan en lo que ellos consideran reuniones doctrinalmente sanas. ¿Marcamos una diferencia entre nuestro estilo de vida y la de los materialistas, humanistas y amante de placeres que nos rodean? Por supuesto que no hay nada de malo con tener riquezas, ayudar a nuestro prójimo o en divertirse sanamente. Pero el estándar al cual Jesús está llamando genera una perspectiva totalmente diferente de la vida. El llamado no es a parecerse a la sal, es ser sal. Tener sabor a sal, tener las propiedades de la sal, influenciar, sanar, transformar (v.34). Este compromiso con el Señor Jesús se expresa en los detalles de la manera en que vivimos. ¿Y qué si fallamos? ¡Tristemente a veces fallamos! Al fallar, nunca olvidemos la gracia de Dios. Cómo cristianos nacidos de nuevo somos ahora hijos de Dios.</h3>
<h3 style="text-align: justify;">Somos aceptados y profundamente amados por el Señor incondicionalmente. Nuestros éxitos y nuestras fallas no hacen que Él nos ame más o nos ame menos. Su amor por nosotros es constante, y la salvación segura. ¿Por qué, entonces, exige el Señor un nivel tan alto de consagración?</h3>
<h3 style="text-align: justify;"><span style="color: #ff0000;"><strong>Construyendo una torre, peleando una guerra</strong><strong> </strong></span></h3>
<h3 style="text-align: justify;">Al explicar las tres condiciones para ser un verdadero discípulo, Jesús dibujó dos cuadros en la mente de sus oyentes. Primero el de un constructor que desea construir una torre (vs.28-30). Luego el de un rey que quiere hacer guerra contra otro rey (vs.31-32). El constructor y el rey consideran su objetivo y determinan lo que necesitan para terminar con éxito.</h3>
<h3 style="text-align: justify;">Usted y yo podemos entender estas dos ilustraciones como una invitación a reflexionar sobre el precio a pagar para ser un discípulo genuino de Jesucristo. La Salvación es un regalo gratuito de Dios, pero para recibirla se requiere el quebrantamiento del orgullo y de nuestra terca voluntad. ¿Estamos dispuestos a pagar este precio? ¿Estamos buscando una versión más fácil de Cristianismo?</h3>
<h3 style="text-align: justify;">También podemos entender estas dos ilustraciones de otra manera: Sabemos que hoy el Señor Jesús tiene un gran objetivo, la de edificar su Iglesia. Usted y yo somos piedras vivas. Estas tres condiciones para el verdadero discípulo, reflejan la calidad de piedra que Jesús requiere para construir bien. Sabemos que hoy estamos involucrados en una guerra espiritual. Estas tres condiciones para el verdadero discípulo reflejan el grado de consagración que Jesús demanda de sus soldados. Si Jesús no es mi amor supremo, vendrá una situación crítica en la que le negaré para agradar a otro. Si Jesús no es mi máxima prioridad, vendrá una situación crítica en la que le desobedeceré para perseguir mis propios sueños. Si Jesús no es mi especial tesoro, vendrá una situación crítica en la que descuidaré su causa para proteger mi inversión.</h3>
<h3 style="text-align: justify;"><span style="color: #ff0000;"><strong>Tómelo o déjelo</strong><strong> </strong></span></h3>
<h3 style="text-align: justify;">Nuestro Señor Jesucristo hablaba la verdad en amor, sin rodeos. Sus enseñanzas a veces eran bastante radicales, provocaba y confrontaba a sus oidores. Notamos que Jesús no rechazó la invitación a comer con pecadores ni cambió el día de realizar un milagro para evitar ofender a los religiosos. El Señor Jesús hablaba abiertamente acerca de las enemistades, el adulterio, el divorcio y la hipocresía religiosa. Él no diluía sus palabras para satisfacer la audiencia o para incrementar el número de seguidores. En el evangelio de Juan capítulo 6 encontramos a Jesús motivando a la multitud que le escuchaba a rechazar la superficialidad espiritual y progresar hacia una relación más profunda con Dios &#8211; una verdadera consagración. Al escucharle, muchos exclamaron “Dura es esta palabra; ¿quién la puede oír?” (v.60) ¿Y usted cómo se siente ante el alto nivel compromiso requerido por Jesús?</h3>
<h3 style="text-align: justify;">Muchos se sintieron atraídos por la hermosa personalidad de Jesús. Muchos siguieron a Jesús en busca beneficios materiales o porque necesitaban de un milagro. Pero cuando Jesús hizo el llamado a un compromiso más intenso, muchos “volvieron atrás, y ya no andaban con él” (v.66). ¿Cómo se sienten los líderes cuando sus seguidores comienzan a desertar? ¿Tiene Jesús en oferta una versión de cristianismo menos costosa o que requiera menos? ¿Será que Jesús está dispuesto a negociar un trato especial con sus amigos más cercanos para no perderlos? Mientras miraba las espaldas de aquellos que le abandonaban, Jesús se dirige a los doce discípulos que aún permanecían y les pregunta: “¿Queréis acaso iros también vosotros?” (v.67). Ellos también tenían plena libertad de volver sus espaldas a Jesús y alejarse con los demás. Aunque estos eran sus amigos más cercanos, Jesús no rebajó el estándar para que se quedasen con Él. No nos equivoquemos hermanos, ese alto nivel de devoción y compromiso sigue siendo el estándar esperado de todo verdadero discípulo de Jesús. ¿Qué vamos a hacer?</h3>
<h3 style="text-align: justify;"><span style="color: #ff0000;"><strong>¿Cuál es la alternativa?</strong><strong> </strong></span></h3>
<h3 style="text-align: justify;">Dentro de cada uno de nosotros existe un motor. Hay algo que nos impulsa, que nos mueve, algo que hace que nos levantemos por la mañana, algo que nos estimula a estudiar y trabajar duro. Ese algo inspira creatividad y nos dispone a esforzarnos y a sacrificarnos. El motor puede ser un deseo de luchar por nuestra comodidad, seguridad, reconocimiento o el éxito. El motor puede ser la necesidad de huir del peligro, el temor de llegar a ser un “don nadie”, la vergüenza de una vida vacía sin actividades. ¿Cuál es la fuerza que conduce su vida? ¿Qué lo está moviendo?</h3>
<h3 style="text-align: justify;">El apóstol Pedro consideró las opciones que tenía disponibles. ¿Será que Jesús pedía demasiado? ¿Sería este un buen momento para despedirse de Jesús y unirse a la multitud que se alejaba? Pedro miró a Jesús y respondió: “Señor, ¿a quién iremos? Tú tienes palabras de vida eterna. Y nosotros hemos creído y conocemos que tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente” (v.68-69). ¿Qué cosa o qué persona es digna de ese primer lugar en nuestros corazones hoy? El Señor Jesús no está llamando a los cristianos a que se aíslen de la vida social normal y se internen en monasterios. Su llamado es a un cambio radical interno. Al vivir como discípulo de Jesucristo, usted no se verá a sí mismo cómo a una madre, un ingeniero, o una enfermera que por “casualidad” también es cristiana o cristiano. ¡No! El discípulo se percibe a sí mismo primeramente como un cristiano o una cristiana, y luego como una madre, un ingeniero, o una enfermera. Esta devoción a Jesús no nos convierte en personas excéntricas ni desentendidas de los demás. Cuando Jesús es la pasión de nuestros corazones, la vida toma la perspectiva correcta. Somos mejores estudiantes, mejores trabajadores, mejores vecinos, mejores hijos, mejores padres, mejores cristianos. Únicamente la centralidad de Jesús en nuestras vidas nos permite vivir de una manera sana y equilibrada.</h3>
<h3 style="text-align: justify;"><span style="color: #ff0000;"><strong>Conclusión</strong><strong> </strong></span></h3>
<h3 style="text-align: justify;">Jesucristo entregó su vida para redimir a un pueblo que fuera suyo. Jesús ofrece salvar gratuitamente a todo aquel que crea en Él, es decir, al que se humille, se arrepienta de su pecado y le entregue su vida. La salvación es un regalo, pero la vida cristiana es un reto. Si vamos a ser útiles a nuestro nuevo Dueño, si vamos a ser verdaderos discípulos del Señor Jesús, algo dentro de nosotros tiene que romper. Cuando Abraham demostró que era más consagrado a Dios que a su propio hijo Isaac, Dios le devolvió a Isaac. Pero durante el doloroso proceso, el Señor quebró algo dentro de Abraham. ¿Ha tenido usted la experiencia de quebrantarse delate de Dios? ¿Aún discute con Dios reclamando algún derecho personal?</h3>
<h3 style="text-align: justify;">Debemos tomar la decisión consciente de entregarle todos nuestros planes y sueños al Señor – debemos tomar nuestra cruz, y poner a Jesús en el centro de nuestros corazones. ¿Cómo pudo el apóstol Pablo continuar gozoso viviendo circunstancias tan adversas? El estaba apasionadamente consagrado a una persona: “Porque para mí el vivir es Cristo” (Filipenses 1:21). Sin duda alguna, el Señor Jesús sigue siendo merecedor de nuestra plena devoción.</h3>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://www.cristianismohistorico.org/2011/08/22/%c2%bfquien-es-un-discipulo-de-jesus/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>13</slash:comments>
		</item>
	</channel>
</rss>

