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	<title>Cristianismo Histórico &#187; Oración</title>
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	<description>Predicando la verdad en tiempos de apostasía</description>
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		<title>Las Respuestas a Nuestras Oraciones</title>
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		<pubDate>Mon, 29 Aug 2011 11:00:16 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
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		<category><![CDATA[Las Respuestas a Nuestras Oraciones]]></category>

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		<description><![CDATA[Por George G. Houghton Th.D. No se puede leer extensamente acerca de nuestra herencia cristiana sin sentirse impresionado con la importancia de la oración ferviente en establecer movimientos y fortalecer espiritualmente a grandes hombres y mujeres de Dios en el pasado. Los grandes períodos de avivamiento y actividad evangelística han sido usualmente precedidos por tiempos [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<h3 style="text-align: justify;">Por George G. Houghton Th.D.</h3>
<h3 style="text-align: justify;">No se puede leer extensamente acerca de nuestra herencia cristiana sin sentirse impresionado con la importancia de la oración ferviente en establecer movimientos y fortalecer espiritualmente a grandes hombres y mujeres de Dios en el pasado. Los grandes períodos de avivamiento y actividad evangelística han sido usualmente precedidos por tiempos de oración sincera. Sin embargo, en la actualidad parece que encontramos poco tiempo para dedicar a la oración. Estamos preocupados por otras cosas, y nos engañamos a nosotros mismos al hablar de la calidad de nuestras oraciones en vez de su cantidad.</h3>
<h3 style="text-align: justify;">Estamos prestos a desarrollar programas y establecer imperios, y así nuestra vida de oración se vuelve algo vacía, rutinaria y mecánica. Entonces, nos preguntamos por qué no tenemos poder de Dios, y la genuina espiritualidad nos parece difícil de alcanzar—aun cuando las cosas externas parecen andar bien. Algunos manifiestan expresiones detractoras acerca de la santidad y la piedad como si fueran señales de compromiso o mero sentimentalismo. No obstante, cuando pensamos seriamente acerca del asunto, es obvio que los programas humanos y métodos carnales son pobres sustitutos del poder de Dios en respuesta a la oración ferviente de su pueblo.</h3>
<h3 style="text-align: justify;">Uno de los problemas que enfrenta una institución educativa, que se propone preparar personas para el ministerio vocacional cristiano es éste: ¿Cómo se puede enseñar a los alumnos la importancia vital de la oración perseverante—cuando, a menudo, no han experimentado esa realidad en su propia vida, en la vida de los miembros de su familia, o en sus iglesias locales? ¿Qué puede hacer una escuela para contrarrestar esto? (1) Podemos ofrecer cursos en la vida espiritual que enseñen estas verdades; (2) Podemos enfatizarla a través del currículum en cada clase; (3) Podemos asignar lectura que relate la gran obra de Dios en tiempos pasados, en respuesta a la oración sincera; (4) Podemos modelar estos conceptos como parte de nuestra propia vida y ministerios; (5) Podemos proveer momentos específicos apartados para oración sincera y concentrada con otras personas de igual mentalidad que toman las cosas de Dios en serio; (6) Podemos traer conferencistas que pueden reforzar estas verdades. ¿No podría un preocupado pastor adoptar algunas de estas mismas sugerencias para traer estas verdades a su congregación?</h3>
<h3 style="text-align: justify;">Sin embargo, debemos tener cuidado, para que no se desarrollen sólo formas externas sin la realidad genuina e interna de oración piadosa. Esta oración piadosa consiste en varias cualidades esenciales que marcarán nuestra oración, si esperamos ver otra vez la mano de Dios Todopoderoso al contestar nuestras peticiones.</h3>
<h3 style="text-align: justify;"><span style="color: #ff0000;">¿Cuáles son algunas de estas cualidades esenciales?</span></h3>
<h3 style="text-align: justify;"><span style="color: #0000ff;">(1) <strong>Justicia</strong>.</span> La Biblia nos dice que &#8220;la oración eficaz del <strong>justo </strong>puede mucho&#8221; (Santiago 5:16b). El profeta reprendió a Israel al decir: &#8220;Vuestras iniquidades han hecho división entre vosotros y vuestro Dios, y vuestros pecados han hecho ocultar de vosotros su rostro para no oír&#8221; (Isaías 59:2). Si esperamos recibir respuestas a nuestras oraciones, debemos estar en <strong>terreno de oración</strong>—espiritualmente en armonía con Dios, habiéndonos arrepentido de nuestros pecados y teniendo el deseo de agradar a Dios en nuestra vida.</h3>
<h3 style="text-align: justify;"><span style="color: #0000ff;">(2) <strong>Cediendo a la voluntad de Dios</strong>.</span> Juan nos recuerda &#8220;que si pedimos alguna cosa conforme a Su voluntad, El nos oye&#8221; (1 Juan 5:14). En otro pasaje Juan cita a nuestro Señor cuando dijo: &#8220;Si permanecéis en mí, y mis palabras permanecen en vosotros, pedid todo lo que queréis, y os será hecho&#8221; (Juan 15:7). Una importante señal de la oración eficaz es ser sensible a aquello que honraría a nuestro Señor y que cumpliría Sus propósitos. Esto, sin embargo, no debe ser una excusa para la incredulidad en la oración y la adaptación de una actitud fatalista de que &#8220;lo que será, será&#8221;, ya sea que oremos o no. Por el contrario, una disposición que reconoce que frecuentemente &#8220;no sabemos pedir como conviene&#8221; (Romanos 8:26,27), y queremos que nuestras peticiones estén condicionadas por la voluntad de Dios.</h3>
<h3 style="text-align: justify;"><span style="color: #0000ff;">(3) <strong>Fervor</strong>.</span> Santiago nos dice que la oración ferviente (eficaz) puede mucho (Santiago 5:14b). Esto conlleva seriedad y propósito; y una gran preocupación de que la prescripción de Dios para Israel y su restauración del pecado dada a Salomón incluye esta cualidad: &#8220;Si se humillare mi pueblo,&#8230;y oraren, y buscaren mi rostro&#8230;&#8221; (2 Crónicas 7:14). También se puede ver en las poderosas oraciones registradas en las Escrituras (vea 2 Crónicas 6:12-42; Génesis 18:20-32; Éxodo 32:11-13; Daniel 9:3-19). Pablo habla de ello cuando pide a sus hermanos creyentes: &#8220;&#8230;que me ayudéis orando por mí a Dios&#8221; (Romanos 15:30). Con frecuencia cuando no tenemos ninguna carga, no podemos ver la poderosa mano de Dios moviéndose en nuestro favor.</h3>
<h3 style="text-align: justify;"><span style="color: #0000ff;">(4) <strong>Persistencia</strong>.</span> Algunos han insinuado y hasta declarado que la persistencia en la oración es una señal de incredulidad o el cuestionamiento del deseo de Dios de conceder nuestras peticiones. Sin embargo, esto no es lo que la Biblia enseña. En Lucas 11:5-13 nuestro Señor habla acerca de la perseverancia en la oración, donde una parábola acerca de la necia persistencia se convierte en la base para que sigamos pidiendo, buscando y tocando ante el trono de Dios. Esto también es cierto en Lucas 18:1-8 donde el Señor relata la parábola del juez injusto con el fin de enseñar que debemos &#8220;orar siempre y no desmayar&#8221; (Lucas 18:1). No dejemos de traer nuestras peticiones ante Dios.</h3>
<h3 style="text-align: justify;"><span style="color: #0000ff;">(5) <strong>Fe</strong>.</span> Muchos pasajes de las Escrituras enfatizan esta esencial señal de la oración piadosa y efectiva. El Salvador mismo claramente enseñó esto en Marcos 11:12-14,20-24. Sus palabras sirven para recordarnos que &#8220;todo lo que pidiereis orando, creed que lo recibiréis, y os vendrá&#8221; (Marcos 11:24). Es en este contexto que él nos manda: &#8220;Tened fe en Dios&#8221; (Marcos 11:22). Santiago instruye al creyente para que &#8220;pida con fe, no dudando nada&#8221; (Santiago 1:6). Algunas veces el pueblo de Dios sólo puede creer, cuando ve cómo la oración es humanamente contestada. Esto no es fe. La oración de fe confía plenamente en que Dios hará lo que es bueno y necesario.</h3>
<h3 style="text-align: justify;">¿Hemos dejado de ver las respuestas a nuestras oraciones? Si no hemos arrepentido del pecado, andamos <strong>paso a paso </strong>con el Espíritu Santo y su dirección, y si confiamos en que Dios contestará poderosamente, podremos orar con confianza, fervor y regularidad. Y al hacer esto, veremos respuestas a oraciones que nunca creíamos posible.</h3>
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		<title>Cómo orar en medio de la crisis</title>
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		<pubDate>Wed, 16 Mar 2011 11:00:03 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
				<category><![CDATA[Oración]]></category>
		<category><![CDATA[Cómo orar en medio de la crisis]]></category>
		<category><![CDATA[Enseñanza sobre la oración]]></category>
		<category><![CDATA[La oración]]></category>
		<category><![CDATA[verdadera oración]]></category>

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		<description><![CDATA[Por D. Martyn Lloyd-Jones El carácter de la verdadera oración Habacuc expresa en forma de oración la revelación que Dios le dio. No obstante, esta oración es al mismo tiempo una maravillosa pieza de poesía titulada: «Oración del profeta Habacuc, sobre Sigionot». Fue una oración acompañada de música, ni triste ni alegre, sino expresiva de [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<h3>Por D. Martyn Lloyd-Jones</h3>
<h3 style="text-align: justify;"><span style="color: #ff0000;">El carácter de la verdadera oración</span></h3>
<h3 style="text-align: justify;">Habacuc expresa en forma de oración la revelación que Dios le dio. No obstante, esta oración es al mismo tiempo una maravillosa pieza de poesía titulada: «Oración del profeta Habacuc, sobre Sigionot». Fue una oración acompañada de música, ni triste ni alegre, sino expresiva de una profunda emoción. No hay duda de que el profeta fue movido hasta las fibras más profundas de su ser con emociones conflictivas, pero predominaron aquellas de triunfo y victoria.</h3>
<h3 style="text-align: justify;">Todo el capítulo es un registro de la oración del profeta. La oración es más que una simple petición, e incluye alabanza, agradecimiento, reminiscencia y adoración. El recuento de la historia tal como lo hace el profeta es, con frecuencia, una parte esencial de la oración. Las grandes oraciones de la Biblia, son aquellas que los hombres han efectuado, recordándole a Dios lo que él ha hecho en el pasado. Basaron sus peticiones sobre esos hechos, de manera que todo este capítulo constituye una gran oración.</h3>
<h3 style="text-align: justify;">El segundo verso de este capítulo es un modelo de lo que debe ser la actitud de un cristiano en un tiempo de crisis o adversidad. Hoy nos enfrentamos a una situación mundial que bien puede conducir a los creyentes de mente espiritual a pensar en este libro de Habacuc. Nuestro problema vuelve a ser: ¿Por qué no interviene Dios? ¿Por qué permite Dios estas cosas? ¿Por qué es que los impíos tienen tanto éxito? ¿Por qué no desciende Dios para avivar a su Iglesia? Ante estas situaciones nuestra actitud debe ser la misma del profeta. ¿Lo es en verdad? ¿Lo fue durante los oscuros días de guerra? Hay ciertos peligros sutiles que siempre amenazan al creyente de la misma manera que lo hicieron con el profeta Habacuc. El diablo como «un ángel de luz», procura sacar ventaja de cualquier perplejidad nuestra, y nos hace mirar a lo que no corresponde y torcer de esta manera, nuestra actitud hacia Dios. Aquí tenemos delante nuestro la actitud que debe caracterizar al cristiano en un tiempo de adversidad y de prueba.</h3>
<h3><span style="color: #ff0000;">Elementos esenciales en la oración verdadera</span></h3>
<h3><span style="color: #008000;"><span style="text-decoration: underline;">Humillación</span></span></h3>
<h3 style="text-align: justify;">En primer lugar notamos cómo el profeta se humilló a sí mismo, o sea, su actitud de humillación. «Oh, Jehová, he oído tu palabra, y temí. Oh, Jehová, aviva tu obra en medio de los tiempos, en medio de los tiempos hazla conocer». Ya no es la actitud de alguien que alterca con Dios o de quien lo cuestiona acerca de lo que permitió que ocurriera como puede apreciarse en los primeros capítulos. Ni siquiera protesta por lo que Dios le ha dicho. De la perplejidad intelectual ha progresado a una convicción espiritual. Tampoco apela a Dios para que invierta su propósito de juicio. Menos aún existe un pedido para que Dios detenga su mano del juicio y perdone a Israel. Sí, observamos en el profeta un reconocimiento de que la decisión de Dios para con su pueblo, es perfecta; que Dios es absolutamente justo y que el castigo para Israel está bien merecido; todo esto refleja una completa sumisión a la voluntad de Dios (1). No hay ningún esfuerzo por defender a Israel o a sí mismo, sino una franca confesión de pecado y un reconocimiento de la justicia, santidad y rectitud de Dios. Como Daniel dice: «Nuestra es la confusión de rostro». No queda un solo vestigio de justicia propia, sino un completo reconocimiento de pecado y total sumisión al juicio de Dios que se avecina sobre la nación.</h3>
<h3 style="text-align: justify;">¿Cómo llegó Habacuc a esta posición? Al parecer, ocurrió cuando dejó de pensar en su propia nación, o en los caldeos, y contempló sólo la santidad y la justicia de Dios contra el oscuro fondo del pecado en el mundo. Nuestros problemas con frecuencia se pueden rastrear en nuestra insistencia en mirar al problema inmediato según nuestra propia óptica, en lugar de observarlo a la luz de Dios. Mientras Habacuc estaba mirando a Israel y a los caldeos, estuvo turbado. Ahora los ha dejado de lado y sus ojos se han fijado en Dios. Ha vuelto a la esfera espiritual de la verdad, de la santidad de Dios, del pecado en el hombre y el mundo, de manera que puede ver los eventos en una perspectiva completamente nueva. Ahora se ocupa de la gloria de Dios y no de otra cosa.</h3>
<h3 style="text-align: justify;">Tuvo que olvidar que los caldeos eran peores pecadores que los judíos, y reconocer que Dios los iba a utilizar a pesar de plantear un problema tan complejo. Esa actitud le había hecho olvidar el pecado de su propia nación, por eso se concentró en los pecados de otros, los cuales aparentaban ser más graves. Mientras permanecía en esta actitud, quedó en la perplejidad, descontento en su mente y corazón. Sin embargo, el profeta fue levantado completamente de ese estado para ver la maravillosa visión de Dios en su santo templo, y la humanidad pecaminosa y todo el universo debajo de él. Al ver los hechos de esta manera, la distinción entre israelitas y caldeos se tornó en algo sin importancia. Ya no era posible considerar la exaltación ya sea como nación o como individuo. Cuando las circunstancias se observan desde un punto de vista espiritual, sólo puede haber un reconocimiento de que «todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios» y que «el mundo entero está bajo el maligno» (Ro 3.23; 1 Jn 5.17). La santidad de Dios y el pecado del hombre son lo único que cuenta.</h3>
<h3 style="text-align: justify;">Aquí está la clave de la situación actual. ¿Vemos nuestra necesidad de humillarnos? ¿Vemos esta necesidad como miembros de la Iglesia? ¿La vemos como ciudadanos de nuestra nación? Nos enfrentamos con una situación mundial, sin saber qué es lo que va a ocurrir. ¿Habrá otra guerra? Si nuestra actitud todavía es: ¿por qué Dios permite esto?, ¿qué hemos hecho para merecer todo esto?, quedará al descubierto que aún no hemos aprendido la lección que aprendió Habacuc. No nos hemos humillado lo suficiente.</h3>
<h3 style="text-align: justify;">Hemos pasado por alto que las dos grandes guerras mundiales fueron consecuencia inevitable de la impiedad de los últimos cien años, y todo por la arrogancia y el orgullo del hombre. ¿Ha reconocido la Iglesia que su condición actual y mucho de su sufrimiento se debe al castigo de Dios por la infidelidad y apostasía en que la misma Iglesia ha caído? Por mucho tiempo la propia Iglesia ha negado lo sobrenatural y milagroso, y ha puesto en duda la deidad de Dios y exaltado a la filosofía por encima de la revelación. ¿Tiene la Iglesia derecho a protestar si es que ahora está pasando por tiempos difíciles?, ¿se ha humillado en polvo y en ceniza?, ¿ha reconocido y confesado su pecado?, ¿tiene acaso el mundo derecho a protestar? A pesar de los juicios de Dios sobre nosotros, ¿ha habido humillación?, ¿existe un espíritu de arrepentimiento? Si lo hay, ¿dónde está?</h3>
<h3 style="text-align: justify;">No es bíblico ni tampoco espiritual mirar sólo a lo que es evidentemente impío. Cristianos y aun sus líderes tienden a dar la impresión de que el único problema es la posmodernidad. Han caído en el error en que Habacuc estuvo atrapado por un tiempo. Con frecuencia oímos decir: La Iglesia cristiana no es perfecta, pero la cultura posmoderna es peor, o: La Iglesia no es todo lo que debería ser, pero ¡miren tal o cual posición! Por tanto, no vemos la verdadera necesidad de la humillación. Muchos solo ven un problema —los caldeos o la cultura posmoderna— y mientras permanecen mirando ese problema no sienten ninguna necesidad de humillarse.</h3>
<h3 style="text-align: justify;">La lección que aprendió el profeta Habacuc fue que el problema no tenía que ver con el nacionalismo o el antagonismo entre nacione<br />
s. Se trataba de la santidad de Dios y el pecado. No nos queda más que humillarnos delante de Dios. Nada podría ser tan desastroso, o tan anti bíblico como que la Iglesia considere que su primer deber es combatir al comunismo y, menos aún, el ser conducido a tal campaña por la iglesia romana. No hay tal cosa como la unión de la Iglesia y el Estado. Estos problemas no deben ser considerados políticamente, sino espiritualmente.</h3>
<h3 style="text-align: justify;">Nuestra principal preocupación deber estar en la santidad de Dios y el pecado del hombre; ya sea en la Iglesia, en el Estado o en el mundo. A pesar de todo lo que se pueda decir de lo que se oponga a Cristo, lo primero que debemos preguntar es: ¿Qué de mí mismo? El hecho de que haya otros peores que yo, ¿significa que yo estoy bien? ¡Daniel y Habacuc no lo vieron así! Todos nosotros, al igual que Habacuc, debemos confesarle a Dios: ¡Hemos pecado contra ti y no tenemos derecho alguno de rogar en tu presencia que mitigues la sentencia! Se requiere con urgencia tal auto-humillación.</h3>
<h3><span style="color: #008000;"><span style="text-decoration: underline;">Adoración</span></span></h3>
<h3 style="text-align: justify;">Existe un segundo elemento en la oración y es el de la adoración. «Oh Jehová, he oído tu palabra y temí». Temor no significa en este caso que Habacuc sintiera temor por las situaciones que habían de venir, según la revelación que Dios le dio. No se trataba del temor por el sufrimiento que había de venir. La expresión sugiere más bien estar embargado por el asombro en la presencia de un Dios tan grande; la de una profunda adoración y respeto por Dios y sus caminos. Dios le había hablado acerca de su plan histórico.</h3>
<h3 style="text-align: justify;">Por eso, el profeta, meditando sobre el hecho de que Dios está en su santo templo y todo el mundo a sus pies, quedó maravillado y asombrado. Cuando reconoció la santidad y el poder de Dios, dijo: «Temí». La actitud de «temor reverente» de la que se habla en Hebreos 5.7, es una actitud que no vemos entre cristianos, ni siquiera entre evangélicos. Existe un exceso de liviana familiaridad con el Dios Altísimo. Gracias a él, podemos entrar en su presencia confiadamente por medio de la sangre de Jesucristo.</h3>
<h3 style="text-align: justify;">Sin embargo, esto jamás debería reducir nuestra reverencia y temor piadoso. El antiguo pueblo de Dios, en particular los más espirituales, vivían tan conscientes de la santidad y grandeza de Dios que aún temblaban al invocar su nombre. La santidad y el poder de Dios les hacía temblar y quedaban prácticamente estupefactos. Debemos acercarnos al Señor «agradándole con temor y reverencia; porque nuestro Dios es fuego consumidor» (He 12.28,29).</h3>
<h3 style="text-align: justify;">Esto es esencial para un buen entendimiento de los tiempos en que vivimos. Debemos aprender a ver a Dios en su santo templo, por encima del flujo de la historia y de las cambiantes escenas del tiempo. En la presencia del Señor lo más sobresaliente es la naturaleza santa de Dios y nuestro propio pecado. Nos humillamos y con reverencia le adoramos.</h3>
<h3><span style="color: #008000;"><span style="text-decoration: underline;">Petición</span></span></h3>
<h3 style="text-align: justify;">Finalmente llegamos al aspecto de la petición. El apóstol Pablo dice: «Por nada estéis afanosos, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego». La verdadera oración siempre incluye estos tres elementos: humillación, adoración y petición. ¿Cuál es la petición en el caso de Habacuc? No es liberación o alivio, ni tampoco que Dios tenga misericordia de su pueblo, ni que impida la guerra con los caldeos.</h3>
<h3 style="text-align: justify;">No pide que se evite el sufrimiento, el saqueo de Jerusalén y la destrucción del templo. No efectuó tal petición porque había comprendido que estos eventos eran inevitables y estaban bien merecidos. No le pide a Dios que cambie su plan. La única carga que pesa sobre el profeta ahora es su preocupación por la causa, la obra, y el propósito de Dios en su propia nación y en el mundo entero. Su único deseo es que las cosas estén bien hechas.</h3>
<h3 style="text-align: justify;">Había llegado al punto en que, en efecto, podía decir: ¡Lo que yo y mis compatriotas tengamos que sufrir, no importa, con tal de que tu obra sea avivada y mantenida en pureza! Su gran ruego es que Dios avive su obra en medio de los tiempos. «Oh Jehová, aviva tu obra en medio de los tiempos, en medio de los tiempos hazla conocer». La expresión «en medio de los tiempos», o «en medio de los años» (2) se refiere a esos eventos terribles y que estaban profetizados para ser cumplidos en esos tiempos. Una paráfrasis adecuada podría ser: «En medio de los tiempos de sufrimiento y calamidad que tú has predicho, aun en medio de ellos, oh Señor, aviva tu obra.» Esta es una oración sumamente apropiada para la Iglesia en el día de hoy.</h3>
<h3 style="text-align: justify;">Si nos preocupamos más por el riesgo que significa afrontar otra guerra mundial que por la pureza y bienestar espiritual de la Iglesia, esto representa una seria reflexión sobre nuestro cristianismo. ¿Qué es lo que principalmente nos preocupa como creyentes? ¿Son los eventos del mundo que nos rodea? ¿O es el nombre y la gloria de nuestro Dios Todopoderoso, la salud y condición espiritual de su Iglesia, la prosperidad y el futuro de su causa entre los hombres? Para Habacuc solo había una preocupación. A pesar de saber lo que iba a ocurrir rogó por un avivamiento de la causa de Dios en Israel.</h3>
<h3 style="text-align: justify;">La palabra hebrea utilizada para «aviva», tiene el significado básico de «preservar» o «mantener vivo». El gran temor de Habacuc era que el pueblo de Dios fuera completamente destruido, de manera que oró pidiendo: Preserva, oh Dios, mantén en vida, no permitas que sea abatido. Además, avivar no sólo significa mantener en vida o preservar sino también purificar, corregir, y eliminar lo malo. Esta es siempre una acción esencial en la obra de avivamiento que Dios hace. En cada una de las historias de avivamiento leemos que Dios ha purificado, eliminando el pecado, la escoria y las demás cosas que frenaban su causa.</h3>
<h3 style="text-align: justify;">Hay otro factor importante y es que mientras la Iglesia es preservada, purificada y corregida, está siendo preparada para la liberación. El profeta observa la calamidad que se aproxima y dice: «Oh Señor, mientras somos castigados, prepáranos para la liberación que ha de venir. Haz que todo tu pueblo sea digno de la bendición que has de derramar.» Parece decir: Recuerda tu obra, y haz que sea lo que siempre quisiste que sea; que la Iglesia funcione como debe funcionar. Esta oración, al igual que la de Daniel, fue respondida en forma concluyente cuando estaban en cautividad en Babilonia, en manos de los caldeos. Dios contestó el pedido de un avivamiento por medio del castigo, y precisamente durante el tiempo en que el castigo se ejecutaba.</h3>
<h3 style="text-align: justify;">La apelación final de Habacuc es conmovedora. «En la ira, acuérdate de la misericordia». Matthew Henry señala en su comentario que Habacuc no pide a Dios: «Oh, Señor, comprendo que este castigo era necesario, pero recuerda que hemos procurado ser buenos, y que han habido peores períodos en nuestra historia.» No le pide a Dios que los recuerde por algún mérito, sino que ruega para que en medio de su ira se acuerde de la misericordia. «Ira» significa la perfecta justicia y rectitud de Dios. Todo lo que hace es recordarle a Dios su propia naturaleza y de ese otro aspecto de su divina persona, que es la misericordia. Pareciera decir: «Mitiga la ira con misericordia. No podemos pedir más que tú actúes como eres, y que en medio de la ira, tengas misericordia de nosotros.»</h3>
<h3 style="text-align: justify;">Aquí tenemos una oración modelo para el tiempo en que nos toca vivir. En los días de oración nacional durante la segunda guerra mundia<br />
l, parecía predominar el criterio que nosotros estábamos bien. Además, creíamos que todo lo que debíamos hacer era pedir que Dios derrotara a nuestros enemigos, quienes eran los únicos que estaban mal (3). No se dio lugar a una verdadera humillación ni a la confesión de pecado, ni lamento por nuestra pecaminosidad y separación de Dios. El mensaje del libro de Habacuc es que nos humillemos en verdad, olvidando a los demás y aquellos que son peores que nosotros. Debemos vernos tal como somos en la presencia del Señor y confesar nuestros pecados y encomendarnos en sus manos todopoderosas. Hasta que no hagamos todo eso, no tenemos derecho a disfrutar de la paz y la felicidad.</h3>
<h3 style="text-align: justify;">Mientras el mundo no aprenda estas tremendas lecciones de la Palabra de Dios, no hay esperanza para él. Habrá guerras y más guerras. Que Dios nos dé la gracia para aceptar este mensaje de la Biblia y aprender a ver las situaciones no desde el punto de vista político, sino del espiritual.</h3>
<h3 style="text-align: justify;">Este principio tiene aplicación personal. Debemos enfrentar nuestra situación personal de la misma manera, preguntándonos: ¿Hay algo en mi vida que está mereciendo el castigo de Dios? Examinémonos y humillémonos bajo la poderosa mano de Dios y preocupémonos principalmente por el estado de nuestras almas. El problema es que siempre miramos a la situación y al problema, en lugar de procurar descubrir si hay algo en nuestra vida que conduce a Dios a proceder de esta manera.</h3>
<h3 style="text-align: justify;">En el momento en que yo me preocupo realmente del estado de mi corazón, en lugar de mi aflicción, estoy ya transitando por la avenida de la bendición de Dios. La epístola a los Hebreos declara que la disciplina es una prueba de que somos hijos de Dios. «El Señor al que ama disciplina» (He 12.6). Si no sabemos lo que significa la disciplina, deberíamos alarmarnos pues si somos hijos de Dios, él se interesa por nosotros y se ha propuesto llevarnos a la perfección. Si no escuchamos su voz, buscará otra forma para llevarnos al fin propuesto. «El Señor al que ama disciplina, y azota a todo el que recibe por hijo».</h3>
<h3 style="text-align: justify;">Cuando las circunstancias son aparentemente adversas no debemos analizar la situación y formular preguntas, sino mirarnos a nosotros mismos y preguntar: ¿Cómo está mi corazón? ¿Qué me está diciendo el Señor por medio de esto? ¿Qué es lo que hay en mí que merece esta acción por parte de Dios? Después de examinarnos y humillarnos deberíamos colocarnos en las manos de Dios y decir: Tu camino y no el mío, Señor, no importa cuán duro sea. Mi única preocupación es que mi corazón esté bien contigo. Sólo pido que en la ira recuerdes la misericordia, pero sobre todo, continúa con tu obra para que mi alma sea avivada y que sea agradable a tus ojos.</h3>
<h3 style="text-align: justify;">Esa fue la actitud de Habacuc. Fue la actitud de todos los verdaderos profetas de Dios. Es siempre la actitud de la Iglesia en todo tiempo de despertar espiritualmente y experimentar un avivamiento. Es la única actitud correcta, bíblica y espiritual para la Iglesia y para cada creyente en lo individual en esta hora presente. Deberíamos pensar menos en la amenaza de cualquier situación que ponga en peligro a la Iglesia. Deberíamos preocuparnos más por su salud y su pureza, y por sobre todo esto, mostrar preocupación por la santidad de Dios y dolor por el pecado humano.</h3>
<h3 style="text-align: justify;">Tomado y adaptado del libro Del temor a la fe, D. Martyn Lloyd-Jones, Desarrollo Cristiano Internacional-Hebrón.</h3>
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		<title>La oración, nuestra seguridad</title>
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		<pubDate>Wed, 17 Mar 2010 12:00:23 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[Por Ray C. Stedman En el capítulo once de Lucas encontramos la conocida parábola denominada El Amigo Importuno. Este breve relato surge como resultado de la petición de uno de los discípulos de Jesús, que le observó orar y le dijo: &#8220;Señor, enséñanos a orar. (Lucas 11:1) Me gustaría hacer un estudio de una de [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<h3 style="text-align: justify;">Por Ray C. Stedman</h3>
<h3 style="text-align: justify;">En el capítulo once de Lucas encontramos la conocida parábola denominada El Amigo Importuno. Este breve relato surge como resultado de la petición de uno de los discípulos de Jesús, que le observó orar y le dijo: &#8220;Señor, enséñanos a orar. (Lucas 11:1)</h3>
<h3 style="text-align: justify;">Me gustaría hacer un estudio de una de las peticiones, a modo de exclamación, que le hicieron a Jesús. Con frecuencia la gente le hacía preguntas, que generalmente habían sido elaboradamente complejas, cuidadosamente preparadas y expresadas, planteadas con el propósito de pillarle. Sin embargo, de vez en cuando hallamos relatos, en los Evangelios, de personas que acudían a él y sencillamente le preguntaban de sopetón o le planteaban una súplica urgente, que surgía de lo más hondo de su naturaleza, que había despertado al vislumbrar la gloria de Jesús, al tener consciencia de una gran posibilidad que el alma necesita y anhela de inmediato con desesperación.</h3>
<h3 style="text-align: justify;">Una de ellas es la petición del joven gobernante que, a pesar de tenerlo todo, riqueza, juventud, fama y dinero, todo cuanto se puede desear, a pesar de ello al contemplar a Jesús se dio cuenta que ahí tenía a uno que poseía algo que él no tenía, por lo que acudió a él y le dijo de golpe y porrazo: &#8220;Maestro bueno, ¿qué haré para obtener la vida eterna? (Lucas 18:18). Felipe, al escuchar esas asombrosas palabras de Jesús despidiéndose de sus discípulos en el Aposento Alto, incapaz de callarse, exclama: &#8220;Señor, muéstranos el Padre y nos basta. (Juan 14:8) Como es natural, y de manera suprema, en este sentido, tenemos la exclamación del ladrón en la cruz que, colgado y abrumado por su propia sangre, sufrimiento y agonía, aun se las arregló para contemplar a Jesús, que se hallaba en un lugar central, en la cruz, y es testigo de que las burlas acerca de la supuesta realeza no es una burla ni mucho menos, que está realmente ante la presencia de un Rey, y parece brotar del fondo de su corazón aquel clamor: &#8220;Jesús, acuérdate de mi cuando vengas en tu reino. (Lucas 23:42).</h3>
<h3 style="text-align: justify;">Todos estos hombres habían visto algo en el Mesías, y esa gloria sigue brillando en sus ojos al pronunciar tímidamente estas palabras. Esta es la base de la enseñanza de nuestro Señor acerca de la oración, esta súplica de sus discípulos: &#8220;Señor, enséñanos a orar.</h3>
<h3 style="text-align: justify;">En Jesús vieron algo de la poderosa gloria de la oración y estoy convencido de que si nosotros pudiésemos aprender los secretos de la oración y fuésemos capaces de dominarla como un arte sencillo (no me refiero a la mecánica, sino a los principios básicos, subyacentes y fundamentales de la oración), si los dominásemos, tengo la seguridad de que tendría mas valor para nosotros que el obtener un doctorado de la Universidad de Stanford. No pretendo, al decir esto, empañar la reputación de la Universidad de Stanford. Si podemos dedicar tres o cuatro años a obtener un doctorado en filosofía, debiéramos estar también dispuestos a dominar el arte de la oración.</h3>
<h3 style="text-align: justify;">Respondiendo a este clamor, Jesús relató la historia del Amigo Importuno, cuya introducción se encuentra en Lucas 11:5-7:</h3>
<h3 style="text-align: justify;">Les dijo también: &#8211;Supongamos que uno de vosotros tiene un amigo y va a él a la medianoche y le dice: &#8220;Amigo, préstame tres panes, porque ha llegado a mí un amigo de viaje y no tengo nada que poner delante de él. ¿Le responderá aquel desde adentro: &#8220;No me molestes: ya está cerrada la puerta, y mis niños están conmigo en la cama, no puedo levantarme para dártelos? (Lucas 11:5-7)</h3>
<h3 style="text-align: justify;">La relación que tiene este relato con la oración resulta perfectamente evidente. No cabe duda de que la verdadera oración no se pronuncia nunca a menos que se tenga un sentido de la necesidad y en la primera nota en la historia Jesús nos dice que se trata de una necesidad acuciante e imperiosa. Resulta que este hombre acude a medianoche y le dice que acaba de llegar a su casa un amigo, de viaje, de manera inesperada, y lo cierto es que no tiene nada que ofrecerle en su casa. Yo tengo la sospecha de que este hombre no se hubiese atrevido a ir a la casa de su amigo a media noche para que le prestase el pan si hubiera sido porque él hubiese sido el que tenía hambre, sino que se hubiese aguantado el hambre durante el resto de la noche, pero cuando llega un amigo de viaje, se produce en él una profunda sensación de necesidad, algo que resulta evidente basándonos en el hecho de que está dispuesto a ir a la casa de su vecino, después de que éste ya se ha acostado y le pide pan después de media noche.</h3>
<h3 style="text-align: justify;">Algunos incluso han llegado a sugerir que en esta situación hay casi una actitud de audacia. Alguien ha dicho: &#8220;¡Puede que no tuviese sentido, pero sí mucha caradura para acudir después de media noche a despertar a otra persona que estaba profundamente dormida para que le diese pan! Pero es evidente, al relatar el Señor esta historia, con una nota de humor en ella (y creo que fue intencional), que este hombre se siente impulsado por un profundo sentido de su preocupación. Lo cierto es que no tiene nada que darle al viajero y eso es lo que hace que se presente en casa de su amigo. ¿Acaso no hay algo que sea tan apropiado como para hacer que caigamos de rodillas en oración como la petición que nos haga otra persona, solicitando nuestra ayuda, y seamos dolorosamente conscientes de que no tenemos nada que dar a esa persona?</h3>
<h3 style="text-align: justify;">La otra noche sonó mi teléfono después de las diez de la noche. Lo cogí y reconocí la voz de una persona que hacía relativamente poco que se había convertido al cristianismo, un joven que había estado creciendo maravillosamente en el amor y la gracia. Había en su voz una nota de urgente desesperación al decirme que acababa de llamarle su esposa para decirle que iba a traer a una amiga a casa para hablarle. Su esposa no es aún creyente y, de hecho, ha estado mostrando cierta resistencia al evangelio, causándole bastantes dificultades por ello, pero ella se había tropezado con una antigua amiga de la escuela, una maestra soltera, que se había sentido profundamente sola y desesperada y amenazaba con suicidarse. Aunque la esposa aún no era creyente, sabía que en el mensaje cristiano había algo que podría ayudar a las personas desgraciadas y desesperadas y por ello iba a llevar a su amiga a casa para que hablase con su esposo. Entre tanto, él me llamó para preguntarme qué debía decir y había un tono de desesperación en su voz al preguntarme: &#8220;¿qué puedo decirle a esta mujer?</h3>
<h3 style="text-align: justify;">Tal vez esté usted familiarizado con esa extraña y angustiosa sensación que se experimenta cuando alguien nos pide ayuda y no sabemos qué decir. Se produce de inmediato una sensación de opresión, casi de terror. &#8220;¿Qué voy a decir? Es posible que venga un vecino a tomar café y de esa visita surge una pregunta o se expone un problema con sinceridad; tal vez un amigo le hace a usted una pregunta tímidamente de camino a la escuela, o llega una carta en la que hay una petición urgente. Puede que le invite un amigo a comer y mientras toman el postre le cuenta una historia muy triste o su hijo viene a casa con un problema de la escuela y está esperando ansiosamente a que le responda y mientras usted se pregunta: &#8220;¿Qué puedo decirle? Lo mejor que puede hacer es demorar y esperar que haya un momento de tranquilidad durante el cual pueda usted dirigirse a toda prisa a su Gran Vecino y pueda clamar a él diciéndole: &#8220;ha llegado a mí un amigo de viaje y no tengo nada que poner delante. Esto es algo que sucede con frecuencia ¿no es cierto? Es precisamente en esos momentos de profunda necesidad cuando surge la oración y el Señor comienza sobre esta nota.</h3>
<h3 style="text-align: ju<br />
stify;">De inmediato pasa a pronunciar una nota de absoluta y profunda seguridad.</h3>
<h3 style="text-align: justify;">&#8220;Os digo que, aunque no se levante a dárselos por ser su amigo, ciertamente por la insistencia de aquel se levantará y le dará todo lo que necesite. (Lucas 11:8)</h3>
<h3 style="text-align: justify;">¡No nos detengamos ahí!</h3>
<h3 style="text-align: justify;">&#8220;Y yo os digo: Pedid, y se os dará; buscad y hallaréis; llamad y se os abrirá. Porque todo aquel que pide recibe, y el que busca halla, y al que llama se le abrirá. (Lucas 11:9-10).</h3>
<h3 style="text-align: justify;">Esta es una declaración asombrosa y tiene unas implicaciones extraordinarias. Algunas personas interpretan el versículo 8 como si el Señor estuviese diciendo que es preciso que estemos importunando a Dios con nuestras oraciones y como si la única manera para conseguir algo de él fuese a base de estar continuamente repitiéndole las cosas, persistiendo en oración, acosándole, como si colocásemos un piquete ante su trono de gracia, hasta que él se de por vencido y nos conceda lo que le pedimos, pero estoy totalmente seguro de que Jesús está enseñando todo lo contrario a eso. Tanto en la parábola de la viuda importuna como en esta parábola del amigo importuno, está sencillamente haciendo uso de un contraste muy gráfico para enfatizar la verdad que quiere exponer ante nosotros y lo que está diciendo con toda claridad, de una manera inconfundible, es que Dios no es como ese vecino soñoliento, reacio a ayudar, que no quiere levantarse de la cama.</h3>
<h3 style="text-align: justify;">En ocasiones achacamos el motivo de nuestro fracaso, con respecto a la oración, a esta suposición de que no hemos sido lo suficientemente persistentes. Sentimos que la oración resulta fastidiosa, difícil y desagradable, por lo que sencillamente decimos: &#8220;Sé que debería orar mas, sé que si lo hiciese, sucederían mas cosas porque estamos obsesionados con esta idea de que Dios es un Dios reacio, al que es preciso presionar para conseguir las cosas. Pero Jesús dice que no es ese el caso. El único posible significado que le podemos dar a los versículos 9 y 10 es que Dios da de manera voluntaria, gratuitamente, sin fallar, a cada hijo que acude a su presencia. &#8220;Pedid y se os dará, buscad y hallaréis, llamad y se os abrirá.</h3>
<h3 style="text-align: justify;">Y los versículos 11 y 12 solo pueden significar que él no nos provoca dándonos una falsa esperanza en la oración:</h3>
<h3 style="text-align: justify;">&#8220;¿Qué padre de entre vosotros, si su hijo le pide pescado, en lugar de pescado le dará una serpiente? O si le pide un huevo, le dará un escorpión? (Lucas 11:11-12).</h3>
<h3 style="text-align: justify;">Lo que está diciendo es que Dios no hace que depositemos una falsa esperanza en la oración, no da de manera caprichosa o vengativa, sino que quiere decir exactamente lo que dice. Usted, como padre terrenal, no daría de esa manera y Dios tampoco lo hace, eso es lo que está diciendo precisamente.</h3>
<h3 style="text-align: justify;">Tome buena nota de lo que dice, porque en el versículo 9 sugiere que existen tres niveles en relación con la oración: pide, busca y llama.</h3>
<h3 style="text-align: justify;">Fíjese muy bien en estos tres diferentes niveles de la oración. Las circunstancias de cada una son totalmente distintas, pero la respuesta es siempre la misma y es, precisamente, lo que está diciendo Jesús.</h3>
<h3 style="text-align: justify;">Como es natural, el nivel mas sencillo y fácil es el pedir. Lo que quiere decir es que hay ciertas necesidades que requieren sencillamente que pidamos para que sean inmediata e invariablemente suplidas, y el alcance de estas necesidades es mucho más amplio de lo que normalmente nos imaginamos. Por ejemplo, leyendo en el Nuevo Testamento, resulta claro que nuestra necesidad de poseer atributos semejantes a los el Mesías (o Cristo) pertenece a esta categoría. Si necesitamos amor, valor, sabiduría, poder, paciencia, todas pertenecen a este ámbito. No tenemos mas que sencillamente pedir y la respuesta nos será dada de inmediato. ¿No es eso lo que dice Santiago: &#8220;Si alguno de vosotros le falta sabiduría ¿qué dice? &#8220;pídala a Dios, quien da a todos con liberalidad y sin reprochar ¿y qué sucederá? &#8220;y le será dada. (San. 1:5) Eso es todo, le será dada. Pida, pues, y le será dado. Pero alguien protesta diciendo: &#8220;Ya lo he intentado. No hace mucho me encontré en una situación que sentía que no podía resolver, de modo que de inmediato me puse a orar y le dije: &#8220;Señor, ayúdame, dame sabiduría pero no pasó nada y empecé a decir las cosas mas tontas e insensatas. No funcionó. Deténgase un momento, ¿acaso es Dios un mentiroso? ¿Nos dice que nos va a dar algo y luego no nos lo da? ¿Es como un padre, un padre malvado, cruel y vicioso, que cuando le pedimos un huevo nos da un escorpión o cuando le pedimos un pescado nos da una serpiente? No, la cuestión no es decir: &#8220;¿nos lo ha dado? sino &#8220;¿lo hemos recibido? ¿Actuó usted con fe, creyó usted en Dios al pedir? ¿Se lo ha apropiado usted? Recuerde que Santiago continua diciendo:</h3>
<h3 style="text-align: justify;">&#8220;Pero pida con fe, no dudando nada. Porque el que duda es semejante a una ola del mar movida por el viento y echada de un lado a otro. No piense tal hombre que recibirá cosa alguna del Señor. El hombre de doble ánimo es inestable en todos sus caminos. (San. 1:6-8).</h3>
<h3 style="text-align: justify;">Dios concede todos los dones sobre la base de la fe, no de la incredulidad. El problema aquí es ¿qué hacer una vez que se ha hecho una petición? ¿Qué esperaba usted al pedirle a Dios sabiduría? ¿De qué modo creía usted que se la daría? ¿Esperaba usted un sentido de la sabiduría, algo así como si su cerebro se aclarase o se produjese un aumento de poder, de manera que viese usted todas las respuestas con toda claridad? ¿Estaba usted esperando un sentimiento de poder, como si fuese un arrollo burbujeante, que descendiese por su columna vertebral hasta llegar a la punta de los nervios? ¿Era eso lo que esperaba usted? No, la fe da por sentada la respuesta porque Dios es fiel y El nos da. Cuando le pedimos, damos por hecho que él nos ha dado y vamos adelante con lo que planeábamos hacer, pronunciando la palabra que viene, contando con el hecho de que es la palabra de sabiduría o de poder o de paciencia, o lo que sea que necesitamos. A Dios le encanta que confiemos en él, pero solo la fe puede apoderarse de lo que él nos da y cuando la fe es real la necesidad queda invariablemente suplida. Eso es lo que está diciendo Jesús: pedid y se os dará. No dice que va a ir acompañado de ninguna clase de sentimientos, ni de señales ni de emociones. Sencillamente delo por hecho, dele gracias a Dios, y la respuesta estará ahí.</h3>
<h3 style="text-align: justify;">El segundo nivel de la oración se caracteriza por la palabra &#8220;buscad. Pedid, buscad. Usted no puede imaginarse lo que significa buscar sin darse cuenta de que el Señor introduce un elemento de tiempo. El buscar no es un acto sencillo, es un proceso, una serie de actos. Todas las madres saben que los esposos y los hijos se imaginan el buscar como un solo acto. Se colocan en medio de una habitación y abarcan con una sola mirada todo lo que está a su alrededor, buscando el objeto perdido y luego piden ayuda. &#8220;Mamá, ¿dónde está tal y tal cosa? Y la madre viene, abre los cajones y cambia las botellas de lugar o levanta el papel y ahí está lo que buscaban. (Estoy convencido de que mi esposa es toda una experta en juegos de manos, porque no entiendo cómo un objeto puede aparecer de repente en el lugar donde ella está buscando y yo acababa de buscarlo y no lo he visto.)</h3>
<h3 style="text-align: justify;">El buscar implica un proceso y Jesús dice que hay aspectos de la vida que requieren algo más que pedir; debemos de buscar. Algo se ha perdido, está oculto para nosotros, y la oración se convierte entonces en una búsqueda, en una súplica pidiendo discernimiento para entender, para que el misterio con el que nos enfrentamos que<br />
de revelado. Una vez más, la respuesta es absolutamente segura. ¡Buscad y hallaréis!</h3>
<h3 style="text-align: justify;">Tenemos un ejemplo de esto en el conocido incidente que se produjo en la vida del Apóstol Pablo, que padecía un terriblemente doloroso mal al que se refiere como un &#8220;aguijón en la carne (2ª Cor. 12:7) que debía ser alguna incapacidad física que le atormentaba, como un bofetón, y le limitaba o al menos era lo que él sentía. En tres ocasiones pidió que fuese eliminado, lo pidió, pero siguió sintiéndolo y no obtuvo respuesta. De modo que el apóstol, evidentemente instruido en estas cosas de Dios, se dio cuenta de que aquella no era la clase de cosa que desapareciese con pedirlo, que tenía que realizar una búsqueda y la manera como lo expresa en el capítulo 12 de segunda Corintios da a entender que la respuesta la recibió mientras esperaba. Mientras estaba meditando y buscando esa cosa, esperando en Dios, recibió la respuesta &#8220;bástate mi gracia, porque mi poder se perfecciona en tu debilidad. (2ª Cor. 12:9).</h3>
<h3 style="text-align: justify;">¿Qué había conseguido la oración? Había derribado la misteriosa barrera, el aparente muro de silencio con el que se enfrentaba el apóstol cuando pedía que aquel mal fuese eliminado de su vida. Mientras oraba al respecto le fue iluminada la mente y empezó a ver algo mas en todo ello, vio tras la situación los propósitos de Dios y resultaban de tan tremendo valor que exclamó: &#8220;de buena gana, Señor, soportaré este trastorno físico a fin de que los grandes y perdurables valores de este sufrimiento no se pierdan en mi en Jesucristo. De modo que la oración de búsqueda obtuvo una respuesta. No tenemos necesidad de seguir sumidos en la confusión y la inseguridad en relación con estos aspectos desconcertantes de la vida: estas circunstancias desagradables, difíciles, para las que la solución definitiva se demora mucho. Ante esa clase de problema la palabra es buscar. &#8220;Buscad y hallaréis. La respuesta es absolutamente segura.</h3>
<h3 style="text-align: justify;">Existe un tercer nivel, el que hace preciso el llamar, en el cual se dan tanto el concepto de tiempo como el de repetición. El llamar no es dar un golpe, sino una serie e ellos. Es una petición de acceso, que de ser necesario se repite, y sugiere situaciones en las que buscamos la entrada o una oportunidad. Puede que a lo mejor alguien ha erigido una barrera en contra de nuestro testimonio o de nuestra amistad y estamos intentando vencer esa situación, deseamos llegar detrás del muro de resistencia y tener la oportunidad de hablar con libertad y abiertamente, o compartir o introducirnos en una vida, pero para eso es preciso llamar. Tal vez sintamos un deseo inquebrantable de comenzar una obra o un ministerio determinado, del que actualmente nos vemos excluidos. Deseamos ardientemente introducirnos en ese área, sentimos que Dios nos está guiando y llamando, a que seamos una cosa o a que hagamos algo muy concreto y eso requiere llamar. Tenemos verdadera hambre, tal vez, por adquirir un conocimiento o una amistad o, como dice la Palabra de Dios tenemos: &#8220;hambre y sed de justicia (Mateo 5:6). Estamos buscando una oportunidad, una entrada en un área que ahora nos está vedada y eso hace necesario que llamemos. Venimos ante la presencia de Dios y pedimos osada y repetidamente, haciendo cada vez un intento por entrar, porque descansamos en la seguridad inquebrantable de que lo que dice Jesús aquí es verdad: &#8220;llamad y se os abrirá.</h3>
<h3 style="text-align: justify;">Tenemos un ejemplo extraordinario y preciso de ello en la epístola de Pablo a los Romanos, en el primer capítulo. Al escribir a estos queridos amigos, a muchos de los cuales no había conocido nunca personalmente, sino que les conocía solamente por la reputación de ellos, dice en los versículos 9 y 10:</h3>
<h3 style="text-align: justify;">&#8220;Porque Dios, a quien sirvo en mi espíritu en el evangelio de su Hijo, me es testigo de que sin cesar me acuerdo de vosotros siempre en mis oraciones, rogando que, si de alguna manera por la voluntad de Dios, por fin yo sea bien encaminado para ir a vosotros. Porque deseo veros para compartir con vosotros algún don espiritual a fin de que seáis afirmados. Esto es, para ser animado juntamente con vosotros por la fe que nos es común a vosotros y a mí. (Rom. 1:9-12)</h3>
<h3 style="text-align: justify;">Aquí tenemos un terreno en el que deseaba introducirse, pero se sintió repetidamente frustrado, aunque siguió intentándolo, sabiendo que al que llama se le abrirá. &#8220;Sin cesar dice, &#8220;rogando que, si de alguna manera por la voluntad de Dios, por fin yo sea bien encaminado para ir a vosotros. Y el libro de Hechos nos dice que por fin lo consiguió, yendo un día como prisionero encadenado. Seguro que no se imaginaba que iría de ese modo, pero lo hizo. Dios le llevó a Roma y desde la celda de su cárcel en Roma surgieron las mejores epístolas que jamás escribió el apóstol, aquellas a las que llamamos sus &#8220;Epístolas de la cárcel. El orar no es sencillamente pedir, es también buscar y llamar, pero la respuesta es invariablemente la misma. &#8220;Porque todo el que pide recibe, el que busca halla y el que llama se le abrirá.</h3>
<h3 style="text-align: justify;">Ahora bien, si la oración empieza con la necesidad y procede a la seguridad, no cabe duda alguna de que acaba con una nota de habilidad, como se nos dice en el versículo 13:</h3>
<h3 style="text-align: justify;">&#8220;Pues si vosotros, siendo malos, sabéis dar buenos regalos a vuestros hijos, ¿cuánto mas vuestro Padre celestial dará el Espíritu Santo a los que le pidan? (Lucas 11:13)</h3>
<h3 style="text-align: justify;">Este es uno de los pasajes de las Escrituras que mas se han mal interpretado y con frecuencia se cree que se refiere al hecho de que el Espíritu Santo moraba inicialmente en el corazón humano. Algunas personas se han dejado llevar por este pasaje a sentir que es posible ser creyente y no tener el Espíritu Santo, y tal vez años después de haberse convertido deben pedirle a Dios que les de el Espíritu, pero ese no es, ni mucho menos, el significado de este pasaje. Tanto Juan como Pablo dejan muy claro, diáfanamente claro, que el Espíritu del Mesías, el Espíritu Santo, lo recibimos el momento mismo en que creemos en Jesús como Mesías. De ello hallamos constancia en el evangelio de Juan, en el que se nos dice que en el último día de la fiesta Jesús se puso en pie y clamo:</h3>
<h3 style="text-align: justify;">&#8220;Si alguno tiene sed, venga a mí y beba. El que cree en mí, como dicen la Escritura, ríos de agua viva correrán de su interior. (Juan 7:37b).</h3>
<h3 style="text-align: justify;">Y Juan añade de inmediato:</h3>
<h3 style="text-align: justify;">&#8220;Esto dijo acerca del Espíritu que habían de recibir los que creyeran en él. (Juan 7:39).</h3>
<h3 style="text-align: justify;">Y Pablo dice en 1ª Corintios 12:</h3>
<h3 style="text-align: justify;">&#8220;Porque por un solo Espíritu [todos los creyentes] fuimos bautizados todos en un solo cuerpo [en el de Jesús el Mesías]. (1ª Cor. 12:13)</h3>
<h3 style="text-align: justify;">El Espíritu de Dios no se introduce por una invitación inicial. ¡Esta palabra acerca de pedir el Espíritu no va dirigida a los no creyentes, sino a los creyentes que ya tienen al Espíritu Santo! Esa es la paradoja del Cristianismo, aunque es cierto que todos los creyentes tienen al Espíritu Santo morando en su interior, también es cierto, y no estamos diciendo ninguna tontería al decir esto, que necesitamos estar siendo continuamente llenos del Espíritu Santo. Es decir, no necesitamos que vuelva a entrar en nuestro interior, sino someternos y permitir que obre en nosotros y tenga el señorío en nuestras vidas. Toda satisfacción de una necesidad es, por lo tanto, una actividad del Espíritu Santo. Es por ello que Jesús concluye este revelador pasaje sobre la oración recordándonos que es preciso que todo creyente este continuamente pidiendo y recibiendo el fluir del poder del Espíritu, que es lo único que le permite hacer cualquier cosa a la vista de Dios.</h3>
<h3<br />
 style="text-align: justify;">Como ejemplo de ello, quiero hacer referencia a la vida de Oswald Chambers. Muchos de ustedes tendrá su gran libro devocional &#8220;My Utmost for His Highest y otros libros que ha escrito. Oswald Chambers era profesor de filosofía en la Facultad de Dunoon en Inglaterra. Era un verdadero cristiano, no hay duda alguna acerca de ello. Su fe en el Mesías como su Salvador era sincera e inconmovible, pero, al seguir su vida como creyente, sintió una gran convicción de que, aunque sabía que era creyente, también sabía que era un creyente lamentablemente torpe, con frecuencia derrotado, y tristemente desilusionado. Este sentimiento de desesperación y derrota continuo hasta llegar a un punto culminante. Tuvo lugar cuando fue a visitar la Facultad el Dr. F.B. Meyer, un hombre poderosamente usado por Dios en la proclamación de una vida llena del Espíritu. Durante la visita del Dr. Meyer, que predicaba acerca del Espíritu Santo, se produjo un despertar en el corazón de Oswald Chambers, se dio cuenta de que su vida, a pesar de ser creyente, era una vida de derrota, algo que explica con estas palabras: &#8220;Si esto es todo lo que tiene que ofrecer el Cristianismo, si he obtenido todo cuanto ofrece, esto es un fraude pues sentía una gran hambre y deseaba mas de Dios.</h3>
<h3 style="text-align: justify;">En una ocasión el Dr. Meyer habló acerca de este mismo versículo, Lucas 11:13, y Oswald Chambers dice que le tocó el corazón con gran poder. &#8220;Cuanto mas vuestro Padre celestial dará el Espíritu Santo a los que le pidan. Se produjo una breve, pero intensa lucha en su mente y al final sencillamente reaccionó ante el versículo diciendo: &#8220;Está bien, Señor. Te pido que mes des el Espíritu Santo y lo recibo. Lo recibo de ti por fe a partir de este momento. El resultado no fue nada emocional. No hubo ninguna sensación de poder, ni de visión, no tuvo una conciencia mas profunda de Dios, ¡nada! El próximo paso fue contárselo todo a un amigo y durante la charla, el amigo le recordó que Jesús había dicho: &#8220;recibiréis poder después de que el Espíritu Santo venga sobre vosotros y que esto es sencillamente un don del Señor, que se ha de recibir y aceptar, eso es todo. Oswald Chambers dijo que sintió como una especie de rayo, y fue repentinamente consciente de que lo que estaba pidiendo era que Dios le diese una sensación de poder, de modo que la pudiese coger con su mano, por así decirlo, y pudiese decir: &#8220;mira, esto es lo que he obtenido colocándolo todo en el altar y dijo: &#8220;me di sencillamente cuenta de que Dios quería que yo, después de habérselo pedido, lo recibiese simplemente por fe, y ese poder estaría ahí. Sería algo que solo vería volviendo la vista atrás, pero debía de contar con el hecho de que Dios estaría conmigo para hacerlo. Cinco años después dejó constancia escrita de los resultados contando:</h3>
<h3 style="text-align: justify;">Si los cuatro años anteriores de mi vida no habían sido otra cosa que un infierno, los últimos cinco han sido como si esto fuese el cielo en la tierra. Todo abismo doloroso de mi corazón ha sido llenado por el amor de Dios que fluye en él. El amor es el comienzo, el centro y el fin.</h3>
<h3 style="text-align: justify;">¿Significa esto que el Espíritu Santo no había estado presente en el corazón de Oswald Chambers antes de esta experiencia? ¡Claro que no! ¿Cómo podía ser un creyente si no? ¿Cómo podía darse cuenta de que Jesús el Mesías era suyo, a menos que el Espíritu diese testimonio a su espíritu de que era hijo de Dios? Lo que sucedió fue que entregó voluntariamente el control de su vida al Espíritu Santo para que dirigiese sus actividades, y aceptó que la Palabra de Dios era prueba suficiente de que todo sucedería al caminar y seguir adelante apoyándose en esa promesa. Como diría Samuel Shoemaker, salió del reino marginal de la vida llena del Espíritu, al río caudaloso del Espíritu Santo, que fluía con poder.</h3>
<h3 style="text-align: justify;">Eso es precisamente lo que significa este versículo. Es preciso tener poder para ser capaces de vivir la vida cristiana. Supongo que lo sabe ¿verdad? Hace falta valor para eliminar de nuestra vida todo engreimiento y egoísmo y poder para mantener siempre al Mesías en el centro de nuestra existencia. Este poder no se recibe sencillamente apretando los dientes con gran esfuerzo para lograrlo. Se consigue pidiendo y tomando continuamente, orando con fe y sin cesar, diciendo: &#8220;Señor, tómame, tómame de verdad, Señor y esperar que él lo haya hecho. Cuando lo hacemos, Dios graba en nosotros sus marcas de poder y nos envía como epístolas vivientes para que otros hombres las puedan leer y conocer.</h3>
<h3 style="text-align: justify;">Oración</h3>
<h3 style="text-align: justify;">Señor Jesús, en este momento, pedimos que estas palabras puedan brotar de nuestro corazón con un significado fresco y vital, para que veamos que existe una amplia y gran experiencia de tu bendición y poder ante nosotros y esperando sigamos adelante, basándonos solo en tu palabra, sabiendo que hay cosas que tenemos que pedir y recibir inmediatamente de tu mano, otras en las que tendremos que buscar e incluso otras en las que tendremos que llamar y esperar, volver a llamar, sabiendo que en cada uno de esos casos, sin excepción, tu palabra es segura y tu respuesta es verdad. Nos será dado, hallaremos y nos será abierto. En el nombre de Jesús, amen.</h3>
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		<title>Cuando la oración se vuelve personal</title>
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		<pubDate>Wed, 10 Mar 2010 12:00:28 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
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		<category><![CDATA[como orar]]></category>
		<category><![CDATA[Cuando la oración se vuelve personal]]></category>
		<category><![CDATA[Enseñanza sobre la oración]]></category>
		<category><![CDATA[oración]]></category>
		<category><![CDATA[oracion intercesora]]></category>

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		<description><![CDATA[por Ray C. Stedman Sobre el tema de la oración, las palabras del propio Jesús son de primordial y supremo interés para nosotros. Estas meditaciones sobre sus palabras no son, estrictamente hablando, una serie de conferencias acerca de la oración, pero tampoco creo que andemos descaminados si repasamos lo que hemos aprendido acerca de este [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<h3 style="text-align: justify;">por Ray C. Stedman</h3>
<h3 style="text-align: justify;">Sobre el tema de la oración, las palabras del propio Jesús son de primordial y supremo interés para nosotros. Estas meditaciones sobre sus palabras no son, estrictamente hablando, una serie de conferencias acerca de la oración, pero tampoco creo que andemos descaminados si repasamos lo que hemos aprendido acerca de este importante tema.</h3>
<h3 style="text-align: justify;">Empezamos con el capítulo 18 de Lucas, con la parábola de la Viuda Importuna, esa persistente mujer que encontró la manera de tratar con un juez que no estaba demasiado deseoso de ayudarla, que halló la clave para desencadenar el poder que ella necesitaba. Lucas resume todo el tema de la parábola en una afirmación introductoria, al decir que Jesús nos dio esto a fin de que los hombres pudiesen aprender que o bien tienen que orar o desfallecer. La oración es un imperativo en la experiencia cristiana porque es el único canal que tiene el hombre para llegar al poder de Dios. Santiago lo refleja al decir de un modo bastante contundente: &#8220;No tenéis porque no pedís. (Santiago 4:2b). Si no pedimos nunca recibiremos, de modo que la primera y mas importante lección es que la oración es esencial y es además una necesidad.</h3>
<h3 style="text-align: justify;">Desde ahí pasamos a la parábola del fariseo y el publicano, la oración de los dos oradores. &#8220;Dos hombres fueron al templo a orar. Gracias a esta parábola aprendimos algo acerca de la naturaleza de la oración. La oración no es un desfile de nuestros logros ante Dios, para mostrarle lo que somos, ni es un esfuerzo por presionarle para obligarle a moverse a fin de cumplir con su deuda para con nosotros por lo que nosotros hemos hecho por él pero, como vimos en la oración del publicano, la oración es siempre y solo el grito de un niño indefenso, que tiene necesidad de un padre que es totalmente idóneo, dispuesto y ansioso por ayudarle. La oración es la conciencia de que existe una necesidad en nuestra propia vida o en la vida de alguna otra persona por la que estamos orando.</h3>
<h3 style="text-align: justify;">A continuación examinamos en Lucas 11 la costumbre que tenía el propio Señor, en lo que se refiere a la oración y la actitud de continua expectación que marcaba su perpetua oración además de, como es natural, sus extendidos y deliberados periodos de oración. Esto era tan impresionante que sus discípulos, contemplándole orar, se dieron cuenta de que en la oración se hallaba su asombroso poder y sabiduría. Al final de la oración, uno de ellos le dijo: &#8220;Señor, enséñanos a orar.</h3>
<h3 style="text-align: justify;">Luego escuchamos las palabras de nuestro Señor acerca de cómo orar, comenzando por la Oración Modelo. Consideramos las tres primeras peticiones de esta oración, indicando que la oración empieza con el concepto de Dios, su paternidad, su voluntad, su nombre que no ha sido mancillado, su derecho a la realeza sobre todos los aspectos de nuestras vidas y sobre todo corazón humano. La oración comienza con un gran anhelo por satisfacer el corazón de Dios y haciendo realidad sus propósitos para la vida humana.</h3>
<h3 style="text-align: justify;">Ahora llegamos a la parte de la oración que nos concierne directamente, esta última sección de la oración modelo de nuestro Señor, que abarca toda la experiencia de la vida:</h3>
<h3 style="text-align: justify;">&#8220;El pan nuestro de cada día dánoslo hoy; y perdónanos nuestros pecados porque también nosotros perdonamos a todos los que nos deben. Y no nos metas en tentación, mas líbranos del mal. (Lucas 11:3-4).</h3>
<h3 style="text-align: justify;">El lector se dará cuenta de que esta es una oración que abarca todos los aspectos del hombre: su cuerpo, su alma y su espíritu. Con una exactitud realmente magnífica da exactamente en el clavo, justo en el aspecto de mas vital importancia en cada una de estas áreas, de manera que si entendemos bien esta oración y la hacemos como debiéramos, no queda realmente nada más que decir. Esta magnífica oración cubre cada uno de los aspectos de la vida.</h3>
<h3 style="text-align: justify;">Esa es una de las cosas asombrosas de la Biblia, como los escritores de la Palabra fueron capaces de reducir a los mas sencillos términos algunos de estos poderosos temas de la vida, exponiéndolos con una palabra o dos, para que podamos captar lo que significan. Sin embargo y como veremos, no se pretende que esta oración se repita una y otra vez como una fórmula mecánica y repetitiva, como si fuese una rueda de la fortuna cristianizada aunque, por desgracia, en algunos círculos se ha convertido precisamente en eso. Se supone que esta oración sirva de guía para la oración. Cada uno de estos aspectos puede ampliarse hasta lo infinito y explicarse con todo detalle, pero en principio, esta es una oración perfectamente adecuada. No necesitamos decir nada mas si hemos realmente orado como nos lo ha indicado nuestro Señor y, en esencia, no se ha descuidado ningún aspecto de la vida. El interés y el amor que siente Dios por el hombre toca cada uno de los aspectos de nuestra vida. Es por eso por lo que Pablo dice: &#8220;Dad gracias en todo y añade &#8220;y no olvidéis darle gracias por las respuestas (1ª Tes. 5:18).</h3>
<h3 style="text-align: justify;">Jesús comienza esta sección de la oración con las necesidades del cuerpo. ¡Eso me agrada! Me he encontrado con que tenemos unos conceptos tan distorsionados acerca de la oración que con frecuencia sentimos que está mal orar acerca de nuestras necesidades físicas y me temo que esto es un reflejo de un concepto pagano de la vida. Los griegos consideraban el cuerpo como algo grosero e indigno de redención y, por lo tanto, lo trataban mal. Se golpeaban el cuerpo, los torturaban y atormentaban. Esta clase de filosofía se encuentra actualmente muy extendida en Oriente, con la idea de que el cuerpo debe ser sometido mediante el tormento físico o el sufrimiento, pero esto es algo que no hallamos jamás en el Nuevo Testamento ni en la verdadera fe cristiana. Ya sé que hay un versículo que, en la Versión del Rey Jaime, en inglés, habla acerca de &#8220;la venida del Señor Jesús, que transformará nuestro vil cuerpo (Fil. 3:21), ¡pero todo cuanto podemos decir acerca de esto es que es una malísima traducción! La palabra no significa vil ni mucho menos, quiere decir &#8220;un cuerpo de condición humilde que aún no ha sido glorificado. No ha llegado todavía a su estado final para el cual Dios lo diseñó, pero Pablo no está diciendo que el cuerpo tenga nada de malo.</h3>
<h3 style="text-align: justify;">Es importante que nos demos cuenta de que la oración debe, de manera muy adecuada, comenzar a ese nivel. A Dios le agradan los cuerpos. Puede que eso le sorprenda a usted, pero es verdad. Dios los creó y los diseñó y le agradan, por lo tanto, resulta perfectamente adecuado que oremos acerca de la necesidad del cuerpo. El pan en este caso es un símbolo de todas las necesidades de la vida física e incluye mas que el pan, representa todo lo que exige nuestra vida física, el refugio, la bebida, la ropa, todo cuanto pueda precisar el cuerpo. La preocupación primordial en este aspecto es que estén a nuestra disposición unas provisiones inmediatas e ininterrumpidas. De modo que esta oración va directamente al grano al decir nuestro pan cotidiano, dánoslo hoy. El único límite a esta oración es que no pidamos nunca un almacén entero de suministros, con un año de adelanto. No existen gigantescos paquetes económicos a nuestra disposición en este aspecto de la vida, por lo que debemos de orar pidiendo lo que necesitamos para un día.</h3>
<h3 style="text-align: justify;">Quisiera ahora hablarle con sencillez a su corazón, como le he preguntado al mío propio en esta semana. ¿Ora usted a diario por sus necesidades físicas? Me pregunto si hay alguien que lo haga. ¿Pedimos para que no nos falte el alimento, la ropa, un lugar donde vivir y todas las necesidades indispensables de la vida? ¿Dedicamos un tiempo a pedírselas a Di<br />
os o al menos a darle gracias por ellas? Tal vez esta se ha convertido en una petición con la que estamos tan familiarizados, al repetir la Oración del Padre nuestro, que ha perdido todo sentido para nosotros y no nos la tomamos en serio, por lo que es posible que este sea el aspecto mas flagrante y frecuente de desobediencia cristiana. Porque, después de todo, nuestro Señor lo dijo muy en serio cuando nos dijo que debíamos orar diciendo: &#8220;nuestro pan cotidiano, dánoslo hoy.</h3>
<h3 style="text-align: justify;">&#8220;Bueno dirá usted, &#8220;yo siempre doy gracias antes de las comidas. Sí, yo también lo hago, pero lamentablemente me encuentro que con frecuencia es algo tan superficial y mecánico que suena como si fuera una manera santurrona de decir &#8220;venga, comamos ya. Cuando yo estaba en el Instituto en Montana teníamos un vecino que era un ateo declarado, un hombre impío, pero con una atractiva personalidad. Los otros niños y yo íbamos con frecuencia hasta su casa porque era un hombre muy generoso y nos dejaba hacer muchas cosas interesantes en su rancho, pero no quería saber nada del evangelio o de las cosas cristianas. A la hora de las comidas realizaba una especie de imitación burlona de la oración y creo que lo hacía para escandalizarnos, pero se sentaba a la mesa y antes de que nadie pudiera empezar a comer decía: &#8220;ahora vamos a dar gracias y juntaba sus manos y decía:</h3>
<h3 style="text-align: justify;">&#8220;Pásame el pan y pásame la carne disfrutad y comed ya, so bobos</h3>
<h3 style="text-align: justify;">Como es lógico lo hacia para burlarse, pero me pregunto si cuando nosotros damos gracias, repitiendo de manera superficial y mecánica, no estamos siendo igualmente blasfemos. No quiero ser negativo en cuanto a este punto en concreto, pero estoy seguro de que debió haber alguna buena razón por la que nuestro Señor nos dijo que orásemos de este modo.</h3>
<h3 style="text-align: justify;">Soy consciente de que hay muchas personas que estarán dispuestas a argumentar que Jesús dijo en otro lugar: &#8220;vuestro Padre sabe de qué cosas tenéis necesidad antes de que vosotros le pidáis (Mat. 6:8) por lo tanto, no es para informarle a Dios de nuestras necesidades y hay otros que alegan que no hace realmente ninguna diferencia, si oramos o no por las cosas físicas, pues van a quedar cubiertas de todos modos. Es más, algunos dicen que son muchísimas las personas que no se molestan en orar para nada y están comiendo filetes y helado mientras que los cristianos nos las estamos arreglando con hamburguesas y gelatina. Entonces ¿para qué orar?</h3>
<h3 style="text-align: justify;">La respuesta a esa pregunta tiene que ver realmente con el valor principal de la oración. Evidentemente, la oración no es algo mediante lo cual informamos a Dios de nuestras necesidades ni tiene el propósito de influenciarle, sino que su fin es que la oración ejerza una influencia sobre nosotros, puesto que somos nosotros los que necesitamos esta clase de oración y no Dios. Como es lógico, él sabe de qué cosas tenemos necesidad, porque él lo sabe todo acerca de nosotros, pero la oración es algo que necesitamos. Dios no necesita que le digan las cosas, pero nosotros sí necesitamos decírselas, esa es la cuestión.</h3>
<h3 style="text-align: justify;">Si quiere usted darse cuenta de por qué, hágase la siguiente pregunta: &#8220;¿qué es lo que me sucede cuando descuido este aspecto de la oración? Si es usted sincero y examina su vida a lo largo de un periodo bastante largo, se dará cuenta, inevitablemente, de que se produce un cambio lento y sutil en el corazón del creyente que no ora por las cosas materiales, que no dedica un tiempo a darle gracias a Dios por que él suple a diario su alimento, el lugar en el que vive, su ropa, las necesidades básicas e incluso los lujos de la vida.</h3>
<h3 style="text-align: justify;">Lo que sucede es que damos las cosas por hechas y poco a poco sucumbimos al engaño insensato de que nosotros mismos podemos, en realidad, suplir todas estas necesidades y nos dejamos arrastrar por una increíble vanidad, creyendo que es nuestra sabiduría y nuestras habilidades las que lo hacen posible, que podamos suplir estas cosas sin contar con Dios para nada. Y cuando empezamos a pensar de ese modo, nos encontramos con que el orgullo se apodera de nosotros y es como si estuviésemos cegados, con una ceguera que oscurece nuestro discernimiento espiritual y nos volvemos taciturnos, estamos inquietos y deprimidos.</h3>
<h3 style="text-align: justify;">El libro de Daniel describe gráficamente esta manera de pensar en el relato de Nabucodonosor, ese orgulloso monarca de Babilonia, el rey mas grande de la nación más impresionante de su época. Salió a pasear al atardecer por los almenares de su palacio en la ciudad de Babilonia, contempló la ciudad y dijo: &#8220;¿No es esta la gran Babilonia que yo edifiqué como residencia real, con la fuerza de mi poder y para la gloria de mi majestad? (Daniel 4:30) Se deleitó en lo que consideraba sus poderes, inherentes en sí mismo, mediante los cuales había logrado todo aquello. Como resultado de dar por sentado, de manera desafiante, los poderes básicos que hacían posible que supliese todo esto en su vida, Dios hizo caer sobre él el juicio de la bestialidad y se convirtió en una bestia, que tenía que alimentarse de la hierba del campo, comiendo como un animal, que es sencillamente la manera dramática de la que se vale Dios para decirnos que la falta de gratitud hace que los hombres se porten como animales, que se conviertan en bestias, con toda la ferocidad característica del egocentrismo de una bestia salvaje que gruñe ante su alimento.</h3>
<h3 style="text-align: justify;">Recuerdo que el Dr. Ironside contaba en una ocasión, que cuando era joven, fue a comer a una cafetería. Cuando cogió su bandeja buscó con la vista un lugar donde sentarse, pero se encontró con que todos estaban ocupados a excepción de una silla frente a un hombre que estaba ya sentado a la mesa. Ironside se acercó y le preguntó si se podía sentar, el hombre levantó la vista y le gruñó algo. De modo que Ironside se sentó y, como tenía por costumbre, inclinó la cabeza y oró en silencio por los alimentos que se disponía a comer. Cuando volvió a levantar la vista se encontró con que aquel hombre le estaba mirando, casi con mirada colérica y le dijo: &#8220;¿Qué sucede, es que le pasa algo a tu comida? Ironside le contestó: &#8220;No, no lo creo. A mi me parece que está bien. &#8220;En ese caso continuó diciéndole aquel hombre, &#8220;¿es que te duele la cabeza o te pasa algo? Ironside le contestó: &#8220;No, no me duele, ¿por qué lo pregunta? &#8220;Bueno, me he dado cuenta de que has inclinado la cabeza y te has colocado la mano sobre la frente, cerrando los ojos. Creí que le pasaba algo a tu cabeza le replicó. El tono de voz con que lo dijo daba a entender que quería discutir al respecto, pero Ironside le contestó: &#8220;No, estaba sencillamente dándoles las gracias a Dios por mi comida. El hombre se río y le dijo: &#8220;Ah, pero ¿tú crees en esas tonterías? A lo que Ironside le replicó: &#8220;¿acaso no da usted nunca gracias? El hombre le contestó: &#8220;No, claro que no. No creo en dar las gracias por nada. Yo me pongo a comer en seguida. Entonces Ironside le dijo: &#8220;Pues es usted como mi perro, que tampoco da nunca las gracias y se pone a comer de inmediato.</h3>
<h3 style="text-align: justify;">Después de todo, somos nosotros los que necesitamos dar gracias a Dios y los que debemos de estar siempre recordándonos a nosotros mismos que todo cuanto tenemos procede de su mano y que, en cualquier momento, él puede poner fin a esa provisión por cualquier motivo que él desee, que es solo su gracia y su bondad lo que permiten que nos llegue sin impedimento alguno. Por lo tanto, la única manera que podemos evitar este terrible pecado de ingratitud, que el libro de Proverbios llama &#8220;el pecado que es mas afilado que los dientes de una serpiente es orar a diario. Recuerde que,</h3>
<h3 style="text-align: justify;">Tras el pan se encuentra la blanca harina, Y de la harina está el molino, y del molino el campo de trigo, la l<br />
luvia y la voluntad del Padre.</h3>
<h3 style="text-align: justify;">La segunda petición relacionada con esta oración tiene que ver con el aspecto de las relaciones humanas, nuestra vida consciente, nuestras emociones, intelecto y voluntad; en otras palabras, el alma del hombre. Nuestro Señor expone de inmediato el aspecto vital en esta vida: el perdón.</h3>
<h3 style="text-align: justify;">&#8220;Y perdónanos nuestros pecados porque también nosotros perdonamos a todos los que nos deben. (Lucas 11:4a).</h3>
<h3 style="text-align: justify;">Aquí tenemos la necesidad de una conciencia limpia, de una sensación de paz, de descanso con Dios y con el hombre. Eso es lo mas vital en este aspecto de la vida. Este es el terreno en el que la confusión emocional de nuestra vida se cobra un precio que resulta fatídico. ¿Quién de nosotros no ha experimentado algunos de los dolorosos resultados de una enfermedad imaginada? No que sea realmente imaginaria, porque existen síntomas físicos que acompañan a los trastornos de nuestra vida emocional. Están las palpitaciones cardiacas, la agitación, el quedarse sin aliento, las erupciones cutáneas, los terribles dolores de cabeza producidos por la migraña que parece que nos va a estallar el cráneo, los tartamudeos, las compulsiones nerviosas, así como toda una serie de reacciones confusas e indefinidas a las que definimos con términos que nos inventamos, diciendo por ejemplo: &#8220;estoy echo polvo o &#8220;no puedo con mi alma y &#8220;tengo la cabeza como un bombo. Ni siquiera he mencionado todavía los síntomas mentales, que resultan verdaderamente penosos, las depresiones mórbidas, los temores irrazonables y la inseguridad, los lapsos, el shock psíquico que puede dominarnos. ¿De dónde salen estos demonios burlones? Tanto las Escrituras como la psicología moderna, en su lucha por descubrir la verdad, concuerdan en que tras esos síntomas se ocultan dos terribles monstruos: el temor y la culpabilidad. Si podemos encontrar la manera de destruir a esos dragones de fuego, todo el ambiente emocional de nuestra vida se convertirá en paz y con esta sencilla oración Jesús nos hace entrega de una poderosa espada.</h3>
<h3 style="text-align: justify;">Cuando decimos &#8220;perdónanos nuestros pecados estamos pidiendo la realidad que Dios promete a cada persona que cree en Jesús el Mesías: &#8220;no hay pues ninguna condenación para los que están en Cristo Jesús (Rom. 8:1). Yo no sé de ninguna otra cosa que mas transtorne a un creyente que el sentido de culpa. La culpabilidad es el problema mas frecuente que se oculta tras los trastornos mas evidentes en la experiencia de muchos creyentes. Pero en esta sencilla oración, hallamos una respuesta que resulta totalmente satisfactoria, porque si nos hemos apropiado del perdón de Dios, sabemos que no hay nada que entorpezca la relación entre nosotros y el Señor y nuestros corazones son totalmente libres ante él y el resultado es una absoluta sensación de paz y una maravillosa sensación de descanso domina toda nuestra vida.</h3>
<h3 style="text-align: justify;">Pero fíjese el lector ahora en que Jesús añade de inmediato una limitación a esto. En el ámbito de lo físico, solo podríamos orar por las necesidades del día, así que en este caso no podemos decirle a Dios &#8220;perdónanos nuestros pecados a menos que estemos dispuestos y le hayamos dicho a otros que les perdonamos por los pecados que hayan cometido contra nosotros. No creo que tenga que haber ninguna confusión sobre este punto, puesto que en este caso Jesús no se está refiriendo al perdón divino que acompaña a la conversión. La oración del Padre nuestro se supone que es para que la pronuncien los creyentes, porque solo los creyentes pueden hacer esta oración de manera inteligente. El que no es creyente recibe el perdón de Dios sobre la base de haber perdonado a todos los demás. Resulta sencillamente imposible para él perdonar hasta que esa persona no haya primero recibido el perdón de Dios y ese perdón se ofrece sobre la base de la muerte de Jesús. Pablo dice: &#8220;En él redención por medio de su sangre, el perdón de nuestras transgresiones, según las riquezas de su gracia. (Efesios 1:7) Solo por gracia, eso es todo. Venimos dándole gracias por lo que su muerte en la cruz ha logrado ya, eliminando la terrible carga de nuestro pecado.</h3>
<h3 style="text-align: justify;">Pero si hemos recibido ese perdón, no recibiremos jamás el perdón por las profanaciones de nuestro caminar como creyentes, a menos que estemos dispuesto a conceder ese mismo perdón a los que nos han ofendido, eso es lo que dice aquí. Este perdón permite que continuemos disfrutando una relación ininterrumpida con el Padre y con el Hijo que, como es natural, es el secreto de la calma y el descanso emocional. Jesús está sencillamente diciendo que, si somos creyentes, no hay por qué estar siempre pidiendo en oración &#8220;Padre, perdóname mis pecados si guardamos rencor a alguna persona o si nos sentidos irritados por causa del resentimiento, o dominados por la amargura, que nos corroe el corazón por alguna ofensa real o imaginaria que nos hayan hecho. Lo que él nos dice es que lo primero que tenemos que hacer es enfrentarnos con el &#8220;ve, reconcíliate primero con tu hermano, y entonces vuelve y ofrece tu ofrenda en el altar (Mateo 5:24b). Perdónale y entonces el perdón sanador de Dios llenará tu propio corazón y te encontrarás con que entonces no habrá nada que pueda destruir esa paz que te ha dado Dios y que llena todo tu ser. Si nos negamos a perdonar a otra persona, lo que realmente estamos haciendo es impidiendo que llegue a ella esa gracia que ya nos ha sido concedida a nosotros. Es debido a que a nosotros se nos ha perdonado la enorme y aplastante deuda de nuestros propios pecados por lo que podemos tener la gracia necesaria como para perdonar las ofensas relativamente insignificantes que otras personas han acumulado sobre nuestras espaldas.</h3>
<h3 style="text-align: justify;">En una ocasión un hombre me dijo: &#8220;Sé que soy creyente, pero tal y tal persona me hizo algo y no puedo olvidarlo ni perdonarle. Yo le dije: &#8220;¿Está usted seguro de que no puede perdonarle? a lo que me contestó: &#8220;no, no puedo. He intentado perdonar a ese hombre, pero no hago mas que recordarlo y sencillamente no puedo perdonarle. Yo le dije: &#8220;¿sabe una cosa? He descubierto que con frecuencia usamos las palabras &#8220;no puedo cuando lo que realmente queremos decir es &#8220;no quiero. ¿No es posible que lo que está usted realmente diciendo no es no puedo perdonarle, sino no quiero perdonarle, porque, si fuese realmente verdad que no pudiese usted perdonar a ese hombre, eso significaría que usted no ha sido nunca perdonado tampoco, que se está usted engañando a sí mismo diciéndose que es usted creyente. Eso le dejó de piedra. Se lo estuvo pensando y a continuación, con una sonrisa un tanto tímida, me dijo: &#8220;bueno, supongo que tiene usted razón. Creo que en realidad no siento deseos de hacerlo. No pasó demasiado tiempo antes de que estuviese dispuesto a perdonar a aquel hombre que le había perjudicado. Si nos tomamos estas palabras en serio, ¡qué gran revolución se producirá en nuestras vidas, en nuestros hogares y en nuestras iglesias!, porque no descubriremos jamás lo que Dios quiso decir en términos de la dulzura de la gracia del perdón manifestándose en nuestra propia vida y en nuestro corazón si no estamos dispuestos a derretir el hielo nefasto que se ha acumulado durante años enteros, entorpeciendo otras relaciones en nuestra vida. Cuando estamos dispuestos a perdonar a otros, entonces El nos dice que su gracia también es para nosotros.</h3>
<h3 style="text-align: justify;">El tercer aspecto de la oración tiene que ver con el ámbito del espíritu: &#8220;y no nos metas en tentación poniendo de nuevo de manifiesto algo de vital importancia. Es la guerra invisible del espíritu, siendo las mayores necesidades en nuestra vida la liberación y la protección, pero aparece inmediatamente un problema, porque las Escrituras revelan que la tentación es necesaria para nosotros y nadie puede escapar de ella en la vida cristiana<br />
. Es mas, aunque el propio Dios nunca nos tienta a pecar, lo que sí hace es ponernos a prueba mediante circunstancias difíciles, que nos desaniman, y estas situaciones se convierten en los instrumentos de los que se vale Dios para fortalecernos, para edificarnos y, de ese modo, darnos la victoria. Cuando leemos esta oración, nos enfrentamos con la siguiente cuestión: &#8220;¿Se espera realmente que oremos a Dios pidiéndole que no haga lo que tiene que hacer para llevar a cabo su obra en nuestro interior? Después de todo, se nos dice que hasta Jesús, fue guiado del Espíritu al desierto para ser tentado por el demonio. ¿Qué quiere decir con &#8220;y no nos metas en tentación?</h3>
<h3 style="text-align: justify;">Confieso que me he sentido perplejo, he orado y he leído acerca de esto y estoy convencido de que lo que quiere decir aquí es que esta es una oración que significa que nos proteja de las tentaciones que no conocemos. Cuando reconocemos a la tentación como tal, podemos resistirla y, cuando lo hacemos, es siempre una fuente de fortaleza y crecimiento en nuestra vida. Si estoy rellenando el impreso del pago de los impuestos me encuentro con que una parte de mis ingresos han llegado a mi por otros, que no son los canales habituales y que no hay nadie que lo pueda comprobar, por lo que me enfrento con la tentación de omitir esos ingresos, pero sé que si lo hago está mal. Nadie me lo tiene que decir, yo sé que está mal. Cuando me resisto a hacerlo, me encuentro con que puedo ser mas fuerte la próxima vez que se trate de una cantidad superior. Cuando reconocemos la lascivia como tal, el odio como odio, la cobardía como la tentación a ser cobardes, es una cosa. El resistirse a un mal evidente resulta bastante sencillo, si realmente deseamos caminar con Dios, pero la tentación no es siempre así de sencilla. Hay ocasiones en las que creo que tengo razón, y con la máxima sinceridad e integridad de corazón hago lo que creo que está bien y, mas adelante, cuando pienso en lo que he hecho me doy cuenta de que estaba trágica y horriblemente equivocado, de eso precisamente es de lo que está hablando aquí.</h3>
<h3 style="text-align: justify;">Pedro es un ejemplo de esto. En el Aposento Alto, Pedro le dijo al Señor con ìmpetuosidad, confianza y una absoluta candidez,: &#8220;Aunque todos se escandalicen (o te abandonen) de ti, yo nunca me escandalizaré (o te abandonaré) (Mat. 26:33). Se fueron del Aposento Alto con las palabras de nuestro Señor sonándoles aún en los oídos: &#8220;Pedro, de cierto te digo que esta noche, antes de que el gallo cante, tú me negarás tres veces (Mat. 26:34). Sintiéndose aún lleno de confianza, Pedro se dirigió hacia el huerto de Getsemaní, y cuando se acercaron los soldados tenía una espada preparada y le arrancó con ella la oreja al siervo el Sumo Sacerdote en su anhelo por demostrar su fidelidad al Señor. Jesús le había dicho allí en el huerto: &#8220;Pedro, velad y orad, para que no entréis en tentación (Mat. 25:41), pero Pedro no hizo caso a esa advertencia, sino que se echó a dormir, de modo que nuestro Señor se acercó a él, le despertó y le pidió de nuevo que orase, no por el Señor, sino por sí mismo, por Pedro, pero él no lo hizo, y cuando se halló en el patio del Sumo Sacerdote, ante la hoguera, Satanás se apoderó de él y le arrancó su valor, dejándole como un pelele, haciendo que hiciese el ridículo en presencia de una joven. Allí, maldiciendo y blasfemando, se encontró atrapado y negó a su Señor, y poco después, plenamente consciente de lo que había hecho, salió en medio de la oscura noche y lloró amargamente.</h3>
<h3 style="text-align: justify;">A esto es a lo que se refiere nuestro Señor en esta frase. Esta oración es el reconocimiento de nuestra insensata debilidad y nuestra tendencia a tropezar y dejarnos arrastrar por esta ciega locura. Es lo que necesitamos con desesperación pedir en oración. Este mes, en el ejemplar actual de la revista &#8220;World Vision, aparece el relato de la vida de Hudson Taylor, ese intrépido misionero que fue al interior de la China. Cuando no era mas que un hombre joven, ansioso por intentar hacer la voluntad de Dios en China, viajó desde Swatow, en el sur de China, hasta la gran ciudad de Shanghai, con la intención de obtener sus instrumentos médicos y sus medicinas, para abordar a continuación el barco de vuelta a la ciudad de Swatow, donde esperaba trabajar con un misionero escocés, que con anterioridad había sido su compañero allí. Pero cuando llegó a Shanghai descubrió, ante su enorme decepción y disgusto, que el edificio en el que había dejado todos sus suministros médicos y sus instrumentos se había incendiado totalmente y todo había quedado destruido, por lo que se sintió muy enfadado y confuso, de modo que se sentó a pensar lo que podía hacer.</h3>
<h3 style="text-align: justify;">Apenas le quedaba dinero, de modo que decidió seguir el camino por la red de canales hasta la ciudad de Ningpo, donde podría comprar algunos suministros a otro misionero y a continuación coger el barco de vuelta a Swatow. Era un verano terriblemente caluroso y sintiendo el espantoso calor de aquellos días llegó hasta el canal, predicando por el camino, teniendo con frecuencia que recorrer muchas y largas millas llevando puestos sus pequeños y estrechos zapatos chinos. Cuando llegó hasta el final de los canales tuvo que contratar los servicios de los portadores chinos para que le llevasen el equipaje y todo le salió mal. Contrató a un grupo de porteadores y partió antes que ellos, teniendo que esperarles durante una larga y calurosa tarde a que le diesen alcance y cuando llegaron por fin se encontró con que todos ellos eran fumadores de opio y realmente incapaces de llevar la carga. De modo que les despidió y dejando al principal porteador a que contratase a otro grupo, se puso de nuevo en camino y en esa ocasión no volvió a ver de nuevo ni a los porteadores ni su equipaje. Todo cuanto oyó fueron algunos rumores de que se había llevado su equipaje y se habían dirigido hacia las colinas por lo que se sintió profundamente desanimado, sin saber apenas qué hacer. Se fue a una posada para poder dormir un poco, encontrándose que estaba plagado de ratas y de chinches y pasó una noche espantosa.</h3>
<h3 style="text-align: justify;">A la mañana siguiente decidió seguir adelante hasta la costa y después de una larga marcha, que le dejó terriblemente desanimado, soportando el sol, llegó a la ciudad a fin de encontrar un lugar en el que dormir. Le echaron de varias posadas por ser un extranjero, luego la policía comenzó a seguirle y no sabía a dónde volverse. Finalmente, un joven le ofreció su ayuda. Le guió alrededor de la ciudad hasta la una de la madrugada y luego le abandonó, por lo que tuvo que pasar el resto de la noche en las escaleras de un templo, con tres ladrones rondándole en las sombras, esperando que se quedase dormido para asesinarle y quedase con sus efectos personales, pero se mantuvo despierto toda la noche, cantando canciones y repitiendo versículos de la Biblia para sí mismo, hasta que por fin se dieron por vencidos disgustados y se marcharon, pudiendo dormir un rato. Por la mañana, el joven que le había llevado por las calles de la ciudad regresó y exigió que le pagase una gran cantidad por su &#8220;servicio como guía y aquello fue demasiado para él por lo que Hudson Taylor perdió la paciencia, agarró a aquel tipo por el brazo y le pegó un meneo, diciéndole que se callase y que se fuese. Cansado, decaído y desanimado, comenzó el largo y doloroso viaje de regreso a Shanghai con los pies llenos de ampollas y agotado, y durante ocho largas millas se arrastró a sí mismo sintiendo la rebeldía espiritual, preguntándose por qué Dios le había abandonado de ese modo.</h3>
<h3 style="text-align: justify;">Pero de repente se dio cuenta de que lo que realmente le había sucedido era que, de hecho, había negado a su Señor. Toda su ira y dolor se desvanecieron en lágrimas de arrepentimiento cuando la verdad le resultó evidente y se dio cuenta de que nunca había pedido la dirección<br />
 y la protección de Dios a lo largo del camino. Había estado tan sumido en su propio problema, que se le había olvidado encomendar el asunto al Señor. En su diario relató que, al seguir adelante, lo confesó todo y le pidió al Señor que le perdonase, y sintió en lo mas hondo de su corazón un glorioso sentido de la presencia y el perdón del Mesías. La iniciativa y el control pasaron de nuevo de Hudson Taylor al Señor, que era donde debía estar y precisamente era eso lo que Dios pretendía. Cuando llegó a Shanghai encontró que le estaba esperando una carta en la que había un cheque por la cantidad exacta que necesitaba para cubrir su pérdida y no tardó en admitir que si hubiese proseguido a Swatow habría llegado justo a tiempo para que le encarcelasen y le ejecutasen. Toda la angustia y el temor que le dominaba, la desesperación y la perplejidad que sintió resultaron totalmente innecesarios. Los acontecimientos posiblemente hubieran sido los mismos, tanto si hubiese orado como si no lo hubiese hecho, pero las emociones que sintió hubieran sido diferentes si hubiera orado diciendo: &#8220;Señor, no nos metas en tentación.</h3>
<h3 style="text-align: justify;">Cada una de estas tres peticiones reflejan la gran verdad de que Jesús obra con el fin de hacer que seamos conscientes de que siempre estamos necesitados, tanto en cuerpo, en alma como en espíritu. Solamente si caminamos, paso tras paso, con un sentido continuo de dependencia en un Dios viviente, puede ser ninguna de estas necesidades apropiadamente cubiertas. Si no oramos, haciendo esta oración sencilla como la de un niño, de todo nuestro corazón, expresando mediante esta oración, con las palabras que hayamos escogido, nos estamos sencillamente exponiendo a un trastorno innecesario, a los disgustos y al fracaso.</h3>
<h3 style="text-align: justify;">Oración</h3>
<h3 style="text-align: justify;">Padre nuestro, esta mañana no podemos hacer otra cosa que hacernos eco de estas palabras que nos enseñó nuestro Señor Jesús. El pan nuestro de cada día, dánoslo hoy. Perdónanos nuestros pecados, no nos dejes caer en tentación, en el nombre de Cristo, amen.</h3>
<p>¿Te confrontó, te retó? no esperes más y ¡compártelo! <script src="http://cdn.socialtwist.com/2009062019571/script.js" type="text/javascript"></script><a class="st-taf" style="border:0;padding:0;margin:0;" onclick="return false;" href="http://tellafriend.socialtwist.com:80"><img style="border:0;padding:0;margin:0;" onclick="STTAFFUNC.cw(this, {id:'2009062019571', link: window.location, title: document.title });" onmouseover="STTAFFUNC.showHoverMap(this, '2009062019571', window.location, document.title)" onmouseout="STTAFFUNC.hideHoverMap(this)" src="http://images.socialtwist.com/2009062019571/button.png" alt="SocialTwist Tell-a-Friend" /></a></p>
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		<title>La oración modelo</title>
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		<pubDate>Wed, 03 Mar 2010 12:00:55 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
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		<category><![CDATA[como orar]]></category>
		<category><![CDATA[Enseñanza sobre la oración]]></category>
		<category><![CDATA[La oración modelo]]></category>
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		<description><![CDATA[Por Ray C. Stedman Hemos observado la vida de oración de nuestro Señor Jesús a través de los ojos de un discípulo, al que no se nombra, que estaba contemplándole orar. Al ver a Jesús orando, espero que se sintamos, como le sucedió a este discípulo, cuyo nombre no nos ha sido revelado, la maravillosa convicción [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<h3 style="text-align: justify;">Por Ray C. Stedman</h3>
<h3 style="text-align: justify;">Hemos observado la vida de oración de nuestro Señor Jesús a través de los ojos de un discípulo, al que no se nombra, que estaba contemplándole orar. Al ver a Jesús orando, espero que se sintamos, como le sucedió a este discípulo, cuyo nombre no nos ha sido revelado, la maravillosa convicción de que la oración era el secreto de esta extraordinaria vida, que era tanto el aspecto mas natural como el mas necesario de su existencia. Espero, además, que cada uno de nosotros se haya hecho y se siga haciendo eco aún hoy del clamor urgente y sincero de este discípulo y que digamos: &#8220;Señor, enséñanos a orar.</h3>
<h3 style="text-align: justify;">En respuesta a dicha petición Jesús les dio lo que ha sido denominada La Oración Modelo, algo acerca de lo cual hallamos un breve relato en Lucas 11, versículos 2-4:</h3>
<h3 style="text-align: justify;">El les dijo: &#8220;Cuando oréis, decid: Padre nuestro, que estás en los cielos: Santificado sea tu nombre, venga tu reino; sea hecha tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra. El pan nuestro de cada día dánoslo hoy; y perdónanos nuestros pecados porque también nosotros perdonamos a todos los que nos deben y no nos metas en tentación, mas líbranos del mal. (Lucas 11:2-4, Reina Valera Actualizada)</h3>
<h3 style="text-align: justify;">Se dará usted cuenta de que este relato es ligeramente diferente a la forma mas conocida de Mateo que, sin duda, fue pronunciada en una ocasión diferente. (Jesús repetía con frecuencia ciertas grandes verdades de las que habló durante su ministerio.) En cualquiera de sus dos formas, la Oración del Señor es suficientemente importante y amplia como para cubrir toda nuestras vidas. Es como un poderoso arco iris que recorre nuestras vidas, desde el nacimiento hasta la muerte, y reúne en él todos los variados colores de nuestras vidas.</h3>
<h3 style="text-align: justify;">Esta oración posee dos evidentes divisiones, destacadas por el uso de dos pronombres:</h3>
<h3 style="text-align: justify;">La primera parte se centra en Dios, usando el pronombre tu: &#8220;Venga tu reino, sea hecha tu voluntad.</h3>
<h3 style="text-align: justify;">La segunda parte tiene que ver con el hombre y el pronombre que se aplica tiene que ver con nosotros: &#8220;danos hoy nuestro pan cotidiano, perdónanos nuestros pecados, no nos dejes caer en tentación.</h3>
<h3 style="text-align: justify;">Para empezar vamos a limitarnos a esas tres primeras declaraciones, que se centran alrededor de la persona, el carácter y el ser de Dios. Estoy seguro de que no es casualidad que Jesús exprese, invariablemente, la oración de esta forma. El primer lugar se lo concede a aquellas cosas que tienen que ver con Dios algo que, sin duda, expone una debilidad fatídica en nuestras propias oraciones, que con tanta frecuencia empiezan por nosotros mismos. ¿No es ese nuestro problema? Pasamos apresuradamente y casi de inmediato a una serie de peticiones y súplicas que están relacionadas con nuestros problemas, nuestras necesidades y aquello que nos molesta, y eso sirve para centrar nuestra atención sobre lo que nos está preocupando y para incrementar nuestra conciencia de nuestra carencia.</h3>
<h3 style="text-align: justify;">Tal vez sea ese el motivo por el que con frecuencia acabamos mas deprimidos y frustrados que cuando empezamos, pero Jesús nos muestra otra manera de hacerlo. Debemos comenzar con Dios, echando un vistazo lento, tranquilo y fijando de modo confiado los ojos en él, contemplando su grandeza y su ardiente anhelo por dar, su incansable paciencia y ese amor que no tiene fin. Entonces, como es natural, lo primero que recibimos al orar es un espíritu de paz y no tenemos necesidad de dejarnos dominar por el pánico y pronunciar un torrente de palabras.</h3>
<h3 style="text-align: justify;">Es por ello que esta oración, que sirve de modelo, comienza con una palabra familiar &#8220;Padre. ¡Permítanme enfatizar que es &#8220;Padre y no &#8220;Papaito! Existe una reverencia en cuanto a la palabra Padre que está totalmente ausente de algunas expresiones actuales de paternidad y, sin duda, esta es la nota que el Señor quiere que captemos al comenzar nuestro estudio de esta oración, pues es esencial que sepamos a quién le estamos orando. Cuando oramos no estamos hablando acerca de Dios, no estamos participando en un diálogo teológico. Estamos hablando con Dios. Vamos a hablar directamente con él y, por lo tanto, es esencial que entendamos a quién le estamos hablando. Nuestro Señor lo resume todo en esta maravillosa y descriptivas palabra y nos dice que la verdadera oración debe empezar con el concepto de Dios como Padre.</h3>
<h3 style="text-align: justify;">Eso elimina de inmediato toda otra serie de conceptos y nos muestra que la oración, la verdadera oración, no se dirige nunca al Presidente del Comité de Bienestar y Auxilio Social. Hay ocasiones en las que nuestras oraciones parecen tener ese tono, acudimos a Dios como si esperásemos una limosna. Queremos que nos caiga algo en el regazo, que estamos convencidos de que necesitamos, y al hacer la súplica lo único que estamos haciendo es reller el formulario prescrito.</h3>
<h3 style="text-align: justify;">Tampoco dirigimos nuestra oración al Jefe de la Agencia de Investigaciones. No debe de ser nunca sencillamente una confesión de nuestras faltas y pecados, con la esperanza de que podamos alcanzar la misericordia del tribunal. Ni es tampoco una apelación al Secretario del Tesoro, como si fuese una especie de genio de la Banca, al que acudimos con la esperanza de interesar en financiar nuestros proyectos. La oración es algo que debemos hacer a un Padre, que tiene un corazón de padre, el amor de un padre y la fortaleza de un padre, y la primera y mas auténtica nota de la oración debe ser nuestro reconocimiento de que nos estamos presentando ante semejante clase de padre. Debemos escucharle y acudir ante él como hijos, con confianza y sencillez, con la absoluta sinceridad de un niño, de lo contrario no es una oración.</h3>
<h3 style="text-align: justify;">Alguien ha hecho notar que esta palabra padre responde a todas las cuestiones filosóficas acerca de la naturaleza de Dios. Un padre es una persona y, por lo tanto, Dios no es una fuerza ciega tras la maquinaria inescrutable del universo. Un padre puede oír y Dios no es sencillamente un ser impersonal, distante a todos nuestros problemas y nuestros sufrimientos. Y sobre todo, un padre está predispuesto por su amor y su relación a prestar oído atento y cuidadoso a lo que le dice su hijo. Así es Dios. No hay duda alguna de que un hijo puede esperar obtener una respuesta de un padre. Nuestro Señor continua enseñándonos mas acerca de cómo es un padre en la parábola que sigue a esta oración y, sin duda, el sentido de todo ello es que Dios está interesado en lo que tenemos que decir. Por lo tanto, se espera que un padre nos responda.</h3>
<h3 style="text-align: justify;">No solo debemos dirigirnos a Dios como Padre, es decir, pronunciando la palabra con nuestros labios, sino que debemos de creer que es un Padre, porque todo cuanto Dios pone a disposición de la humanidad debe siempre llegar a nosotros por medio de la fe, debiendo siempre actuar en nuestras vidas por medio de esa confianza. La fe y la confianza implican invariablemente un compromiso de la voluntad, un conmoverse de la parte mas profunda de nuestra naturaleza y por lo tanto, cuando llega el momento de orar, si empezamos dirigiéndonos a Dios como &#8220;Dios poderoso, &#8220;Gran Creador o &#8220;Principio de todo Ser esas palabras ponen de manifiesto nuestra tremenda ignorancia y nuestra incredulidad. ¡La mas grande autoridad, en lo que a la oración se refiere, dice que Dios es un padre!</h3>
<h3 style="text-align: justify;">Alguien ha sugerido que podemos combinar los extremos de la persuasión teológica evidente actualmente en nuestro país, los Estados Unidos, con esta oración: &#8220;¡Que el Fundamento de Nuestro Ser nos bendiga muy bien! Como es natural, esa oración es absurda. Cuando yo llego a<br />
casa no quiero que mis hijos me reciban con temor y me digan: &#8220;Oh, grande y terrible pastor de la Iglesia Peninsula Bible, bienvenido a casa. Sería un insulto para mi corazón de padre. Lo que quiero, por supuesto, es que mis hijos me traten como a un padre. No es nunca una oración hasta que reconozcamos que acudimos a la presencia de un padre paciente y tierno. Esa es la primera clave de lo que es la auténtica oración.</h3>
<h3 style="text-align: justify;">La segunda es la de la renuncia: &#8220;hágase tu voluntad. Estoy seguro de que esa es la petición que hace que la mayoría de nosotros nos convirtamos en hipócritas porque podemos decir &#8220;Padre con una gratitud sincera, pero cuando decimos &#8220;hágase tu voluntad lo decimos sabiendo y sintiéndonos culpables por ello conscientes de que, al orar, hay aspectos de nuestra vida que no nos sometemos a su voluntad y respecto a los cuales, además, no queremos someternos a su voluntad. Cuando decimos &#8220;hágase tu voluntad estamos diciendo en oración: &#8220;que toda mi vida sea fuente de deleite para ti y rinda honor al nombre que llevo, que es tu nombre. Hágase tu voluntad. Es la mismo que hallamos en la oración de David al final de uno de sus maravillosos salmos: &#8220;sean gratos los dichos de mi boca y la meditación de mi corazón delante de ti, oh Señor. Roca mía y Redentor mío. (Salmos 19:14) Eso es orar y decir &#8220;sea hecha tu voluntad.</h3>
<h3 style="text-align: justify;">El problema consiste en que con harta frecuencia sabemos que existen importantes aspectos de nuestra vida que no sometemos a su voluntad. Existen ciertos monopolios, que nos hemos reservado a nosotros mismos, aspectos privilegiados a los que no queremos renunciar, en los que el nombre de nuestro jefe o de nuestra novia o novio o algún otro ser querido significan mas para nosotros que el nombre de Dios, pero cuando oramos así, si es que somos sinceros, si es que somos abiertos y honestos en nuestra oración realmente estamos diciendo: &#8220;Señor, te abro todos los rincones de mi vida, quiero sacar cada uno de los esqueletos para que tú los examines. Sea hecha tu voluntad. No podemos tener ningún contacto con Dios, no puede haber ninguna manifestación de su poder, ningún experimentar realmente la gloriosa fragancia y la maravilla de Dios obrando en una vida humana hasta que oremos de verdad y el segundo requisito de la auténtica oración es que digamos &#8220;sea hecha tu voluntad.</h3>
<h3 style="text-align: justify;">Pero no solamente somos conscientes de que en cada uno de nosotros existen aspectos en los que no reverenciamos el nombre de Dios ni nos sometemos a su voluntad, en los que él no puede escribir su nombre, sino que además somos plenamente conscientes de que en lo profundo de nuestro ser ninguno somos capaces de vivir de este modo, por mucho que nos esforcemos e intentemos complacerle en cada uno de los aspectos de nuestra vida, ya que existe una terrible debilidad, un fallo que, no sabemos cómo, hace que no podamos alcanzar la meta. Incluso cuando realizamos esfuerzos sobrehumanos somos incapaces de conseguirlo, pero el lector se dará cuenta de que esta oración no ha sido expresada sencillamente como una confesión o una expresión de arrepentimiento ante el Padre.</h3>
<h3 style="text-align: justify;">No debemos de orar como lo hacemos con tanta frecuencia, diciendo: &#8220;Padre, ayúdame a ser bueno o &#8220;ayúdame a ser mejor. ¿No resulta sencillamente asombroso que en toda esta oración modelo no encontremos ni una sola expresión de un deseo de pedir ayuda para la santificación de nuestra vida? Eso que tanto nos preocupa y que viene a ser objeto de preocupación en las Escrituras, no se refleja para nada en esta oración. No, Jesús hace que centremos nuestra atención en el Padre y no en nosotros mismos. Esta frase &#8220;hágase tu voluntad es, en realidad, una súplica y un clamor de confianza impotente y mediante ese clamor nos ponemos en pie y decimos: &#8220;Padre, no solo sé que hay aspectos de mi vida en los que no me estoy sometiendo a tu voluntad, sino que sé que solamente tú puedes hacerlo posible y estoy dispuesto a quedarme callado y permitir que el gran Dios Santo sea de verdad el primero en mi vida. Cuando oramos de este modo, descubrimos que el resto cae por su propio peso, por así decirlo.</h3>
<h3 style="text-align: justify;">El hombre que permite que Dios sea su Señor y se somete totalmente a él es atraído, de manera totalmente espontanea, a un gran proceso de aprendizaje y se convierte en una persona diferente. Martin Lutero dijo en cierta ocasión: &#8220;No puedes pedirle a una piedra que está al sol que esté caliente porque se calentará por sí misma. Cuando decimos: &#8220;Padre, no hay ningún aspecto de mi vida acerca del cual no estoy dispuesto a que me hables, no hay ningún aspecto que desee ocultarte, mi vida sexual, mi vida laboral, mi vida social, mis estudios, el tiempo que dedico a la diversión, mis periodos de vacaciones están ante ti eso es decir &#8220;hágase tu voluntad. Cuando oramos de esta manera descubriremos que Dios entrará en los lugares mas oscuros de nuestra vida, en los que la peste es en ocasiones demasiado fuerte incluso como para que nosotros mismos la soportemos y los limpiará y pondrá orden, haciendo que sean aptos para convertirse en Su morada. &#8220;Si caminamos en luz nos dice Juan (lo cual no quiere decir que ya no tengamos pecado, sino que Dios todo lo ve) &#8220;Pero si andamos en luz, como él está en luz, tenemos comunión unos con otros, y la sangre de su Hijo Jesús nos limpia de todo pecado. (1ª Juan 1:7)</h3>
<h3 style="text-align: justify;">El tercer clamor de la verdadera oración tiene que ver, una vez mas, con Dios y es una súplica llena de esperanza: &#8220;venga tu reino. Esto viene a ser como un suspiro que procede del cielo. ¿Quién de nosotros no siente nostalgia de vez en cuando, quién no anhela ser libre de lo aburrido e insensato de la vida y está dispuesto a experimentar la gloria acerca de la cual leemos en la Biblia. O puede ser, como debiera serlo, una súplica para que el cielo descienda a la tierra. Es decir, &#8220;venga tu reino queriendo decir que los reinos de este mundo se conviertan en los reinos de nuestro Señor y de su Mesías. Eso es lo que cantamos en el himno &#8220;Jesús reinará.</h3>
<h3 style="text-align: justify;">Jesús reinará siempre que el sol sus sucesivos recorridos cubra; su reino se extiende de una orilla a otra, hasta que las lunas dejen de ocultarse y menguar.</h3>
<h3 style="text-align: justify;">Hay mucho en las Escrituras acerca de esto y ¿quién de nosotros no está harto de la sinrazón enfermiza de la guerra y la pobreza, la desgracia y la desesperación humana y no desea ardientemente que llegue ese día, cuando Dios gobernará en justicia sobre toda la tierra?</h3>
<h3 style="text-align: justify;">Pero estoy convencido de que esta oración es mucho mas que eso. Es algo mas que una mirada prolongada y anhelante al futuro, ya sea en la tierra o fuera de ella. Es un clamor para que la voluntad de Dios sea hecha por todas partes, por todos los medios, siendo en estos momentos la sangre, el sudor y las lágrimas. Es decir &#8220;que venga tu reino mediante lo que yo estoy sufriendo en este momento. Eso es lo que significa esta oración. Las Escrituras nos revelan una verdad que el hombre nunca podría descubrir por sí mismo, pero que resulta perfectamente evidente al contemplar la vida a través de las lentes de la Palabra de Dios y es que Dios establece su reino en secreto, por así decirlo. Cuando es menos evidente que él está obrando es, con frecuencia, el momento en que más está llevando a cabo.</h3>
<h3 style="text-align: justify;">Cuando menos conscientes somos de su obra, al mirar atrás, nos damos cuenta de que fue, precisamente, cuando él realizó la obra mas extensa de todas. Tras el entramado de la tragedia y la desesperación, Dios está con frecuencia levantando su imperio de amor y de gloria. En medio de estas pruebas, penurias, decepciones, sufrimientos intensos y desastres, cuando nos creemos que Dios permanece callado y nos ha abandonado, cuando sentimos que Dios ha retirado su mano y ya no sentimos la amistad de su presenci<br />
a, con frecuencia Dios está haciendo las cosas mas grandes que jamás podamos imaginar.</h3>
<h3 style="text-align: justify;">Hace unos días nos sentamos un joven y yo y me contó la historia de su vida. Había tenido un terrible accidente, que había dejado una señal física en él, pero un matrimonio destrozado le había dejado aun una huella mas honda. Se había criado en un ambiente de iglesia y, antes de que sucediesen algunas de estas cosas, su actitud era la de juzgar a los demás, considerándose a sí mismo muy santo, adoptando una actitud de desprecio piadoso a aquellos que no podían verse libres de sufrimientos y de problemas, pero me dijo: &#8220;¿sabe una cosa? La humillación de mi divorcio fue un duro golpe que hizo que cambiase radicalmente mi actitud hipócrita. Sé que nunca hubiera sentido el gozo que tengo ahora ni habría entendido el propósito de Dios si no me hubiese convertido en una estadística de divorcio. Es por medio de estas situaciones como Dios construye su reino.</h3>
<h3 style="text-align: justify;">¡Qué glorioso misterio es este!</h3>
<h3 style="text-align: justify;">Dios se mueve de manera misteriosa para llevar a cabo sus maravillas; Deja sus huellas en el mar, y cabalga sobre la tormenta.</h3>
<h3 style="text-align: justify;">Oh vosotros, sus temerosos santos, tened valor de nuevo; esas nubes a las que tanto teméis están colmadas de misericordias, y se convertirán en bendiciones alrededor de tu cabeza.</h3>
<h3 style="text-align: justify;">¿Existe alguna liturgia o ritual en la iglesia que nos lo exprese de manera mas elocuente que la Santa Cena? Nos reunimos para partir el pan y beber de la copa del vino, ambos símbolos del dolor, de la angustia y el sufrimiento, de la amarga muerte por la que tuvo que pasar nuestro Señor. Pero, como escribe Cowper:</h3>
<h3 style="text-align: justify;">En lo profundo de las insondables minas de su habilidad que nunca falla Atesora sus brillantes designios, y lleva a cabo Su soberana voluntad.</h3>
<h3 style="text-align: justify;">Dios llama la luz de en medio de las tinieblas, de la desesperación a la esperanza. De la muerte viene la resurrección y la resurrección no es posible sin la muerte, la esperanza no es posible sin la desesperación ni la luz sin las tinieblas. Por medio de la derrota, nace el reino de los cielos en los corazones humanos y eso es lo que significa la oración.</h3>
<h3 style="text-align: justify;">&#8220;Oh, Señor, no soy mas que un pobre niño. No entiendo los misterios de la vida y no conozco los caminos de los hombres del mundo, pero Señor, te pido en oración, que por medio de estas circunstancias en las que me encuentro, de los problemas que actualmente hallo a mi paso, de estas luchas, pueda venir tu reino.</h3>
<h3 style="text-align: justify;">El elemento que opera la transformación es la oración, sencilla como la de un niño, confiada, que surge de una necesidad indefensa de un niño que conmueve el corazón de un padre.</h3>
<h3 style="text-align: justify;">Oración</h3>
<h3 style="text-align: justify;">Padre, con cuanta frecuencia mal interpretamos la vida, a pesar de que tú tanto te has esforzado por mostrarnos sus secretos. ¿Cuántas veces, Padre, nos hemos rebelado contra ti y lo que tú estabas haciendo en nuestra vida, por causa de un insensato resentimiento? ¿Cuántas veces nos hemos alejado hastiados, desesperados o amargados? Y a pesar de ello, ¿acaso no hemos sido conscientes de que tú has estado obrando con amor, durante esos periodos de resentimiento, de una vergüenza que nos quemaba las entrañas, de amargura, a fin de enseñarnos la verdad y hacer que entendiésemos la realidad, a fin de traernos de nuevo a tu amante corazón? Señor, hacemos esta gran oración que Jesús nos enseñó a hacer, Padre, sea hecha tu voluntad, venga tu reino. En el nombre de Jesús, amen. </h3>
<p>¿Te confrontó, te retó? no esperes más y ¡compártelo! <script src="http://cdn.socialtwist.com/2009062019571/script.js" type="text/javascript"></script><a class="st-taf" style="border:0;padding:0;margin:0;" onclick="return false;" href="http://tellafriend.socialtwist.com:80"><img style="border:0;padding:0;margin:0;" onclick="STTAFFUNC.cw(this, {id:'2009062019571', link: window.location, title: document.title });" onmouseover="STTAFFUNC.showHoverMap(this, '2009062019571', window.location, document.title)" onmouseout="STTAFFUNC.hideHoverMap(this)" src="http://images.socialtwist.com/2009062019571/button.png" alt="SocialTwist Tell-a-Friend" /></a></p>
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		<title>La naturaleza de la oración</title>
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		<pubDate>Wed, 23 Sep 2009 12:00:37 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[Por Ray C. Stedman Dijo también esta parábola a unos que confiaban en sí mismos como que eran justos y menospreciaban a los demás: &#8220;Dos hombres subieron al templo a orar. Uno era fariseo; y el otro publicano. El fariseo, de pie, oraba consigo mismo de esta manera: Dios, te doy gracias que no soy [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><strong>Por Ray C. Stedman</strong></p>
<p style="text-align: justify;">Dijo también esta parábola a unos que confiaban en sí mismos como que eran justos y menospreciaban a los demás: &#8220;Dos hombres subieron al templo a orar. Uno era fariseo; y el otro publicano. El fariseo, de pie, oraba consigo mismo de esta manera: Dios, te doy gracias que no soy como los demás hombres: ladrones, injustos, adúlteros, ni aun como este publicano. Ayuno dos veces a la semana, doy diezmos de todo lo que poseo., Pero el publicano, de pie a cierta distancia, no quería ni alzar los ojos al cielo, sino que se golpeaba el pecho, diciendo: &#8220;Dios, sé propicio a mí, que soy pecador. Os digo que éste descendió a casa justificado en lugar del primero. Porque cualquiera que se enaltece será humillado, y el que se humilla será enaltecido. (Lucas 18:9-14)</p>
<p style="text-align: justify;">Nuestro estudio, que se encuentra en el capítulo dieciocho de Lucas, sigue al pasaje de la parábola de la viuda importuna.</p>
<p style="text-align: justify;">En esa parábola nuestro Señor no se anda con rodeos acerca de la necesidad de la oración, sino que lo expresa sin ambages: es preciso que los hombres o bien oren o desmayen, no hay ninguna otra opción. Si estamos orando, no desfalleceremos y si desfallecemos, por mucho que nos esforcemos en pensar de otro modo, no estamos orando, porque el Señor lo expresa basándose en el concepto de la opción, o lo hacemos o de lo contrario ya sabemos lo que pasa.</p>
<p style="text-align: justify;">La pregunta que todos debemos hacernos con sinceridad es: ¿Me siento desfallecer? ¿Me estoy quedando sordo? ¿Me resulta la vida deprimente, sin brillo y frívola, todo superfluo y sin profundidad? ¿Me siento aburrido, sin desafíos que afrentar o derrotado? Si así es como nos sentimos, significa que no estamos orando, pero usted dirá: estoy orando, oro treinta minutos cada mañana y diez minutos cada noche y además soy uno de los pocos que acude fielmente todos los miércoles por la noche a las reuniones de oración, pero a pesar de ello la vida no me resulta satisfactoria, no estoy realmente viviendo. O tal vez se encuentre usted entre aquellos que tenemos que agachar la cabeza cuando se menciona el tema de la oración y tenemos que confesar sinceramente que hay poco lugar para la oración en nuestra vida. Nos cuesta trabajo orar, nos resulta fácil olvidarnos y encontrar otra cosa que hacer.</p>
<p style="text-align: justify;">Al llegar a este punto me resultaría fácil sermonearle, llevando a cabo una campaña cuyo propósito sería el conseguir que la oración ocupe un lugar más preponderante en su vida. Me imagino que podría cargar las tintas, basándome en las Escrituras, y caer sobre usted sin misericordia, desde mi punto ventajoso, muy por encima de toda crítica, dejándole a usted agonizante y sumido en la más dolorosa convicción. Tal vez algunos de ustedes se marchen dispuestos a realizar un mayor esfuerzo por dedicar un lugar mas importante a la oración en su vida y si lo hiciesen, estoy segurísimo de que no pasaría mucho tiempo antes de que fuesen ustedes consciente, como es posible que ya lo sean, de que esa no es la respuesta, que no ha cambiado nada en realidad. Por lo tanto, el dedicar más tiempo a la oración no es necesariamente la solución.</p>
<p style="text-align: justify;">¿Es posible que nuestro Señor esté equivocado al respecto (como algunos de nosotros posiblemente estemos pensando subconscientemente) al decir que debemos o de orar o desfallecer? ¿Es realmente tan importante? ¿Acaso no estamos orando y a pesar de ello desfallecemos? El problema no consiste en que necesitemos mas de la misma clase de oración a la que estábamos acostumbrados. Si nuestra vida resulta aburrida y monótona no se trata de que nos busquemos en nuestro atareado horario más tiempo para la oración. Pero lo que sí necesitamos con desesperación es descubrir la verdadera naturaleza de la oración, porque la auténtica oración no es algo difícil, sino que es algo natural, instintivo que brota con facilidad. Jesús dice que esta clase de oración es la clave del poder y la gloria de Dios.</p>
<p style="text-align: justify;">Para continuar leyendo el artículo por favor descarguelo:<a href="http://www.cristianismohistorico.org/wp-content/uploads/2009/07/la-naturaleza-de-la-oracion1.pdf"><a href="http://www.cristianismohistorico.org/wp-content/uploads/2009/09/la-naturaleza-de-la-oracion.pdf">La naturaleza de la oración</a></a></p>
<p><strong>¿Te gustó, te retó? no esperes más y ¡compártelo!</strong> <script src="http://cdn.socialtwist.com/2009062019571/script.js" type="text/javascript"></script><a class="st-taf" style="border: 0; padding: 0; margin: 0;" onclick="return false;" href="http://tellafriend.socialtwist.com:80"><img style="border: 0; padding: 0; margin: 0;" onclick="STTAFFUNC.cw(this, {id:'2009062019571', link: window.location, title: document.title });" onmouseover="STTAFFUNC.showHoverMap(this, '2009062019571', window.location, document.title)" onmouseout="STTAFFUNC.hideHoverMap(this)" src="http://images.socialtwist.com/2009062019571/button.png" alt="SocialTwist Tell-a-Friend" /></a></p>
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		<title>Como oraba Jesús</title>
		<link>http://www.cristianismohistorico.org/2009/08/28/como-oraba-jesus/</link>
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		<pubDate>Fri, 28 Aug 2009 08:00:04 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Por Ray C. Stedman Aconteció que, estando Jesús orando en cierto lugar, cuando terminó, uno de sus discípulos le dijo: &#8211;Señor, enséñanos a orar, como también Juan enseñó a sus discípulos. (Lucas 11:1, Versión Reina Valera Actualizada) Jesús era motivo de continuo asombro para sus propios discípulos. La vida junto a él resultaba una interminable [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><strong>Por Ray C. Stedman</strong></p>
<p style="text-align: justify;">Aconteció que, estando Jesús orando en cierto lugar, cuando terminó, uno de sus discípulos le dijo: &#8211;Señor, enséñanos a orar, como también Juan enseñó a sus discípulos. (Lucas 11:1, Versión Reina Valera Actualizada)</p>
<p style="text-align: justify;">Jesús era motivo de continuo asombro para sus propios discípulos. La vida junto a él resultaba una interminable experiencia de gozo y de perplejidad y ellos estaban continuamente intentando explicarse a Jesús a su propia satisfacción. Habían viajado con él a lo largo y ancho de la tierra de Israel y había sido como una gran campaña militar. Presenciaron incursiones en contra de los oscuros poderes de la enfermedad, la muerte y la desesperación, por toda la tierra y los discípulos no pudieron olvidar las poderosas demostraciones de su poder. Recordaban la gratitud reflejada en los ojos de los que habían estado inválidos, ciegos, enfermos, mudos y sordos, así como de los afligidos, de los que habían sido sanados y liberados, enviados de vuelta junto a sus seres amados. Estaban continuamente asombrados por la sabiduría de la que Jesús hacía gala, contemplándole siempre fijamente, preguntándose cuál sería el secreto de su sabiduría y de su poder. Cuando él comía, dormía, enseñaba y viajaba, ellos le observaban sin cesar y aquí Lucas nos dice, que Jesús estaba orando y cuando hubo acabado, uno de ellos le habló. Los discípulos le estaban observando y al hacerlo de repente uno de ellos, cuyo nombre no se menciona, cayó en la cuenta, en su corazón, de que de algún modo aquel asombroso poder de Jesús estaba relacionado con su vida de oración. Cuando hubo acabado, uno de ellos, hablando en nombre de todos los discípulos le dijo: &#8220;Señor, enséñanos a orar.</p>
<p style="text-align: justify;">Esta es una petición muy significativa porque, sin duda, estos discípulos debían ser hombres de oración y cuando le dijeron: &#8220;Señor, enséñanos a orar, como también Juan enseñó a sus discípulos no estaban dando a entender que Juan poseyese una escuela con un ministerio superior. No estaban diciendo: &#8220;En ese ministerio ambulante que Juan lleva a cabo ofrece un curso acerca de la oración, pero tú aún no nos has dicho nada al respecto. Lo que querían decir era &#8220;hubo un tiempo en que algunos de nosotros fuimos discípulos de Juan y él nos enseñaba cómo orar, pero Señor, te hemos estado observando, y vemos que eres un maestro de la oración. Ahora bien, del mismo modo que hubo un tiempo en que Juan nos enseñó a orar, ¿podrías tu impartirnos esa enseñanza y descubrirnos los secretos de cómo orar? Porque al observarte, nos hemos dado cuenta de que, de algún modo, la maravilla y el misterio de tu carácter tienen están relacionados con tu vida de oración y ha hecho que seamos conscientes de que sabemos realmente muy poco acerca de la oración. Señor, ¿podrías enseñarnos cómo orar?</p>
<p style="text-align: justify;">Si hay una oración por encima de cualquier otra, por la que sienta profundo anhelo en mi propio corazón, es que cada uno de nosotros en la Iglesia Península Bíblica podamos llegar a ese punto en el que, con toda sencillez y profundamente conscientes de nuestra gran necesidad en este sentido, clamemos como lo hizo este discípulo, con urgencia, y digamos: &#8220;Señor, enséñanos a orar. Porque el hecho crudo y duro es que realmente no tenemos ni idea de cómo orar, ni como individuos ni corporalmente, como iglesia y la prueba de que no sabemos hacerlo está en la gran cantidad de personas que tenemos a nuestro alrededor que desfallecen. En nuestros anteriores estudios acerca de la oración, nos encontramos con las palabras de nuestro Señor, en el sentido de que es preciso que los hombres oren y no desmayen. Es decir, o bien oramos o desmayamos, una de dos. El dijo que la vida acontece de tal manera que los hombres o bien descubren el poderoso ministerio de la oración o se dejan arrastrar por el desanimo y la frustración de una vida débil, carente de todo poder, inútil y sin fruto. Y la evidencia de que las personas no están orando la hallamos en el desfallecimiento que abunda entre nosotros, el desanimo, la ansiedad, el temor, la culpabilidad y desesperación, en ese patético ir a tientas, a la deriva, que hallamos en muchas vidas.</p>
<p style="text-align: justify;">Para continuar leyendo el artículo por favor descargelo:<a href="http://www.cristianismohistorico.org/wp-content/uploads/2009/07/como-oraba-jesus1.pdf"><a href="http://www.cristianismohistorico.org/wp-content/uploads/2009/08/como-oraba-jesus.pdf">Como oraba Jesús</a></a></p>
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		<title>¿Por qué orar?</title>
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		<pubDate>Fri, 07 Aug 2009 08:00:11 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
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		<category><![CDATA[oracion intercesora]]></category>
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		<description><![CDATA[Por Ray C. Stedman Les refirió también una parábola acerca de la necesidad de orar siempre y no desmayar. Les dijo: &#8220;En cierta ciudad había un juez que ni temía a Dios ni respetaba al hombre. Había también en aquella ciudad una viuda, la cual venía a él diciendo: Hazme justicia contra mi adversario., El [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><strong>Por Ray C. Stedman</strong></p>
<p style="text-align: justify;">Les refirió también una parábola acerca de la necesidad de orar siempre y no desmayar. Les dijo: &#8220;En cierta ciudad había un juez que ni temía a Dios ni respetaba al hombre. Había también en aquella ciudad una viuda, la cual venía a él diciendo: Hazme justicia contra mi adversario., El no quiso por algún tiempo, pero después se dijo a sí mismo: Aunque ni temo a Dios ni respeto al hombre, le haré justicia a esta viuda, porque no me deja de molestar; para que no venga continuamente a cansarme., Entonces dijo el Señor: &#8220;Oíd lo que dice el juez injusto. ¿Y Dios no hará justicia a sus escogidos que claman a él de día y de noche? ¿Les hará esperar? Os digo que los defenderá pronto. Sin embargo, cuando venga el Hijo del Hombre, ¿hallará fe en la tierra? (Lucas 18:1-8)</p>
<p style="text-align: justify;">Resulta significativo que esta palabra acerca de la oración, de boca de Jesús mismo, sigue al relato de Lucas sobre la segunda venida, que es un pasaje paralelo al discurso del Monte de los Olivos, del Evangelio de Mateo. Nuestro Señor pasa de inmediato de su palabra, acerca de su venida, a la palabra sobre la oración, indicando la relación directa que existe entre el mantenerse vigilantes y la oración.</p>
<p style="text-align: justify;">Esta enseñanza acerca de la oración se vale de la metáfora como contraste. Todos nosotros estamos familiarizados con lo gráfico de la metáfora para conseguir que la verdad se destaque ante nuestros ojos. La forma que con más frecuencia se usa es la comparación, que es algo que estamos constantemente usando, comparando una cosa con otra. A veces la comparación puede resultar de lo más gráfica como vemos, por ejemplo, en algunos de nuestros símiles modernos. Decimos: &#8220;está más nervioso que un flan” o &#8220;está mas desamparado que un huérfano”. Pero el contraste es una manera igualmente excelente de enfatizar la verdad y hacer que resulte más gráfica y esta es la forma que emplea el Señor para enseñar acerca de la oración.</p>
<p style="text-align: justify;">Cuando yo estudiaba en la facultad tenía un compañero de habitación que media más de dos metros y pico y pesaba mas de 130 kilos, pero su apodo era &#8220;pequeñazo”. Esta es una forma frecuente de contraste, que llama constantemente la atención de una característica destacada. ¿A qué hombre con una brillante calva, sin un pelo por ninguna parte, no le han llamado alguna vez que otra &#8220;rizos”?.</p>
<p style="text-align: justify;">El tema de la oración es uno que nuestro Señor presenta con su nítido punto central valiéndose de tres contrastes muy a propósito:</p>
<p style="text-align: justify;">Para empezar, existe el contraste de principios. Lucas se asegura de dejar muy claro el punto que Jesús quiere enfatizar. Dice: &#8220;Les refirió también una parábola acerca de la necesidad de orar siempre y no desmayar. En este caso Jesús hace osadamente que nos enfrentemos con una opción de la que no podemos escapar: tenemos o bien que orar o desmayar, una de dos. O bien aprendemos a clamar a un Padre invisible, que está siempre presente y con nosotros o nos desanimamos y desmayamos. Por lo tanto, no nos queda mas remedio que armarnos de valor y seguir adelante en la vida sin pasión o sin esperanza. Tenemos que hacer una de dos, no hay más alternativa.</p>
<p style="text-align: justify;">Puede que algunos se atrevan a desafiar esta postura y digan: ¿Y qué me dices de esas personas que parecen tener mucho “gozo de vivir” sin ser cristianas? ¿No han descubierto acaso una manera, gracias a la cual la vida puede resultar significativa y emocionante sin tener que recurrir a la oración ni a la fe religiosa? Tal vez merezca la pena, al menos, examinar semejante afirmación. ¿Quién no se ha encontrado con esta clase de personas y se ha preguntado si quizás han hallado otra alternativa, otra respuesta? Pero si observamos detenidamente, aquellos que parecen haber descubierto los secretos de la vida, los que dan la impresión de vivir en un mundo emocionante de aventura, romance e intereses externos, ¿no nos vemos frecuentemente sorprendidos por evidencias aparentemente repentinas, totalmente inesperadas para el público en general, que apunta a períodos en los que estas personas están tremendamente desanimadas y son víctimas de repentinas manifestaciones de desfallecimiento? Piense el lector, por ejemplo, en hombres como Ernest Hemingway, Jack London y otros ídolos literarios que durante años dieron la impresión de haber sabido captar los secretos de una vida intensa, pero que a la postre demostraron que durante todo ese tiempo se sintieron interiormente desfallecidos, dominados por una sensación de desanimo. ¿Hay algo más patético hoy que el hecho de que millones de personas vivan torturadas, andando a tientas y frenéticamente intentando hallar el significado de la vida? Y no me refiero sencillamente a las personas ancianas, a aquellas que se lo han pasado de miedo en la vida y no les queda nada, sino a ese estado que se manifiesta con frecuencia entre la juventud, que tiene aparentemente toda una vida por delante, para disfrutarla.</p>
<p style="text-align: justify;">Algunos de nosotros nos sentimos aún tremenda y profundamente impresionados por el testimonio que dieron la otra noche de tres jóvenes que fueron arrancados del fuego como tizones, del mundo del crimen y la homosexualidad, que tan extendidos están en la actualidad, y que nos ofrecieron una revelación rigurosamente realista de lo que representa la vida en dicho mundo.</p>
<p style="text-align: justify;">Esta semana pasada he tenido en mi despacho a tres jóvenes, todos ellos menores de veinte años, y cada uno de ellos me ha expresado, a su manera, su visión de la vida. Cada uno de ellos me contó, a veces con palabras titubeantes, otras elocuentes, que había encontrado la vida aburrida y sin desafío alguno. Los tres estaban buscando una luz que seguir, una causa por la que vivir. Sin haber ni siquiera alcanzado los veinte años de edad, la vida que tenían por delante les parecía deprimente, triste, carente de todo interés y sin atractivo.</p>
<p style="text-align: justify;">¿A qué se debe esto? ¿No es acaso el resultado de una filosofía muy extendida en nuestros días, de la idea de que vivimos en un universo impersonal, que no es otra cosa que una gran máquina, sin remordimiento, que nos obliga irremisiblemente a obedecer leyes en comparación con las que nosotros, las diminutas criaturas humanas, no somos otra cosa que pigmeos pasajeros? ¿De dónde surgió semejante idea? ¿No tiene su origen en que hayamos entronizado con entusiasmo a la ciencia agnóstica como si de un dios se tratase? No cabe duda de que todos le debemos mucho a la verdadera ciencia. Las comodidades y lujos de los que presumimos, incluso nuestras necesidades, están a nuestro alcance gracias a ella, pero la ciencia se halla en grave peligro de ser exaltada a los ojos de muchos como si se tratase de un dios. Le hemos erigido un altar a la ciencia y hemos quemado incienso ante él, pero el problema de este dios es que es un dios hueco, que no tiene corazón, ni entrañas ni compasión. La ciencia no puede sentir, ni reír ni mostrar compasión, solamente puede analizar, medir, diseccionar, especular y pesar. Y el universo que contemplamos a través de los ojos de ese dios resulta igualmente impersonal, frío, implacable y distante.</p>
<p style="text-align: justify;">Para continuar leyendo descargue el archivo por favor: <a href="http://www.cristianismohistorico.org/wp-content/uploads/2009/07/porque-orar1.pdf"><a href="http://www.cristianismohistorico.org/wp-content/uploads/2009/08/porque-orar.pdf">Porque Orar</a></a></p>
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		<title>La oración Intercesora II</title>
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		<pubDate>Thu, 21 May 2009 22:07:03 +0000</pubDate>
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		<category><![CDATA[adoracion]]></category>
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		<description><![CDATA[Por Ray C. Stedman Cuando el gran evangelista D.L. Moody, estuvo en Edimburgo en los años1880, le pidieron en una mañana para que hablara a un grupo en un salón lleno de niños. Para llamar su atención, el comenzó con una pregunta. Le preguntó, &#8220;¿Que es oración? De hecho él no esperaba una contestación el [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: Verdana; mso-ansi-language: ES;" lang="ES"><span style="font-size: small;">Por Ray C. Stedman</span></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: Verdana; mso-ansi-language: ES;" lang="ES"><span style="font-size: small;">Cuando el gran evangelista D.L. Moody, estuvo en Edimburgo en los años1880, le pidieron en una mañana para que hablara a un grupo en un salón lleno de niños. Para llamar su atención, el comenzó con una pregunta. Le preguntó, &#8220;¿Que es oración? De hecho él no esperaba una contestación el iba a contestar la pregunta él mismo y para su asombro, se levantaron manos por todo el salón. Él llamó a un joven para que le diera la respuesta, y el joven se levantó y dijo a gran voz: Oración es una ofrenda de nuestros deseos hacia Dios por las cosas que están de acuerdo a su voluntad, en el nombre de Cristo, confesando nuestros pecados y reconociendo en agradecimiento sus misericordias, &#8220;¡Gracias mi niño, que naciste en Escocia! Eso fue 100 años atrás. Me pregunto ¿cuantos adultos podrían dar una definición de oración como esa hoy? </span></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: Verdana; mso-ansi-language: ES;" lang="ES"><span style="font-size: small;">Hemos estado estudiando la oración mirando al Antiguo Testamento, de personas de valor que aprendieron a como orar a través de muchas dificultades, problemas, presiones, y caídas, pero aún así aprendieron a confiar en Dios en maneras maravillosas. Esta mañana quiero tomar una oración de la experiencia de Job, encontrada en el capítulo 42 del libro de Job. </span></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: Verdana; mso-ansi-language: ES;" lang="ES"><span style="font-size: small;">Job fue un hombre atormentado por una gran aflicción física. Él fue atormentado por tres charlatanes viejos molestos que le dijeron que la causa de sus problemas era su propio pecado. Como resultado, el estuvo en gran angustia. Este libro esta lleno de oraciones de Job, pero lo que se hace notar es que Job es el único que ora. No hay oraciones registradas de parte de sus amigos, quienes no sintieron la necesidad de la oración en sus propias vidas. </span></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: Verdana; mso-ansi-language: ES;" lang="ES"><span style="font-size: small;">Ahora, aunque Job estaba siempre orando, sus oraciones no se veían ser contestadas. Uno de sus grandes problemas era el silencio de Dios. Aunque Job gemía angustiado en gran manera, Dios parecía no decirle nada a él hasta lo último que Dios le habló del torbellino, y examinó la aptitud de Job para tratar con él. Después, como saben ustedes, Job se arrepintió en polvo y ceniza. Al final del tiempo, en el verso 7 del capítulo 42, leemos este recuento: </span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 0in 0in 0pt; text-align: justify;"><strong><span style="font-family: Verdana; mso-ansi-language: ES;" lang="ES"><span style="font-size: small;">Y aconteció que después que habló Jehová estas palabras á Job, Jehová dijo á Eliphaz Temanita: Mi ira se encendió contra ti y tus dos compañeros: porque no habéis hablado por mí lo recto, como mi siervo Job. Ahora pues, tomaos siete becerros y siete carneros, y andad á mi siervo Job, y ofreced holocausto por vosotros, y mi siervo Job orará por vosotros; porque de cierto á él atenderé para no trataros afrentosamente, por cuanto no habéis hablado por mí con rectitud, como mi siervo Job. Fueron pues Eliphaz Temanita, y Bildad Suhita, y Sophar Naamatita, é hicieron como Jehová les dijo: y Jehová atendió á Job. Y mudó Jehová la aflicción de Job, orando él por sus amigos: y aumentó al doble todas las cosas que habían sido de Job. {Job 42:710}</span></span></strong></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 0in 0in 0pt; text-align: justify;"><span style="font-family: Verdana; mso-ansi-language: ES;" lang="ES"><span style="font-size: small;"> </span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 0in 0in 0pt; text-align: justify;"><span style="font-family: Verdana; mso-ansi-language: ES;" lang="ES"><span style="font-size: small;">Una cosa que sobresale de este pasaje es el hecho de que es un ejemplo claro de un hombre intercediendo por sus amigos. Este es un ejemplo excelente de lo que llamamos a menudo una &#8220;oración intercesora&#8221; orando por otra persona y no por nosotros. Hay mucho material en este pasaje para enseñarnos a como orar por otros. Al estar meditando en esto, ha ministrado a mi propio corazón, y veo tres cosas que por lo menos me hacen ver como gran ayuda para entender el papel de un intercesor. </span></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: Verdana; mso-ansi-language: ES;" lang="ES"><span style="font-size: small;">Primero, este pasaje nos revela de que tenemos una relación con otro; pertenecemos el uno a otro. Esto es verdaderamente real en el cuerpo de Cristo. Somos instruidos en Nuevo Testamento de que somos miembros de unos a otros. Nuestras vidas han sido unidas de alguna forma. Porque compartimos la vida en Cristo, somos miembros de la misma familia; estamos compenetrados los unos a los otros. </span></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: Verdana; mso-ansi-language: ES;" lang="ES"><span style="font-size: small;">Pablo dice algo muy notable en 1 Corintios del capítulo 12, donde él señala que el cuerpo de Cristo esta hecho en tal forma de que si un miembro sufre, todos los miembros sufren. Cuando leemos versos como esos se puede decir uno así mismo, como yo me he dicho a mi mismo, &#8220;¿Como puede ser eso? Yo ni siquiera sé acerca de los sufrimientos de millones de miembros del cuerpo de Cristo. ¿Como puede afectar el sufrimiento de otro a mí? Aún aquí en esta congregación hay muchos de ustedes que podrían pasar a través de pruebas, que puedan ser honrosas o deshonrosas, y yo no sé nada al respecto. ¿Entonces como puede eso afectarme? Pero cuando un miembro es honrado todos son honrados, cuando uno es deshonrado todos son deshonrados. </span></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: Verdana; mso-ansi-language: ES;" lang="ES"><span style="font-size: small;">Si piensas al respecto por un momento puedes ver el porque. Cuando un miembro de la comunidad cristiana es honrado, ¿que piensan todos los que oyen acerca de los cristianos? Bueno, piensan mejor de ellos, ¿no es así? Y piensan así porque la gente tiende a pensar de un miembro de un grupo como característica de todos los miembros. Lo mismo se aplica cuando uno deshonra el nombre de Cristo. Todo el que oye se dice así mismo, &#8220;Ya veo, de todas formas esto era lo que yo pensaba de estos cristianos. Todos son así.&#8221; </span></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: Verdana; mso-ansi-language: ES;" lang="ES"><span style="font-size: small;">Ahora, porque pertenecemos el uno al otro en esta forma y lo que hacemos toca y penetra a otras personas, estamos entonces supuestos a orar por otras personas. Tenemos una relación el uno al otro que no podemos negar. Esto es verdad aún si no fuésemos cristianos. Tenemos una relación con toda persona en el mundo. John Donne, el filósofo inglés dijo; &#8220;Ningún hombre es una isla.&#8221; Eso es verdad. Uno de los primeros retos a esa declaración aparece en el libro de Génesis, cuando Caín le dijo a Dios, &#8220;¿Soy yo el guardián de mi hermano?&#8221; {Gen 4:9}. A través de toda la Biblia esa pregunta ha sido contestada afirmativamente. Si, somos los guardianes de nuestros hermanos. Somos responsables de lo que le pasa a otros. Porque somos miembros de una raza no tenemos el derecho de aislarnos desconectados sin importarnos por lo que otros están pasando. Estamos todos marcados con la misma naturaleza de caídos en el pecado. Todos reaccionamos de la misma forma. Todos contribuimos a las dificultades de otros en muchas formas. Por lo tanto, somos responsables. Esto todo sirve como fondo para la oración intercesora. </span></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: Verdana; mso-ansi-language: ES;" lang="ES"><span style="font-size: small;">Pero este recuento también indica que hay una diferencia entre nosotros. En un sentido todos somos iguales, pero en otro sentido todos somos diferentes. Noten que Dios envió particularmente a los amigos de Job a él para que él orara por ellos y no al revés. Estoy seguro de que esto debió haber sido un choque para estos hombres, porque a través de todo el libro es evidente que ellos se consideran ellos mismos superiores a Job espiritualmente. Ellos han venido a señalar en gran escala y con tremenda palabrerías toda la maldad que Job había hecho en su vida. Ellos pensaron de si mismos como médicos de este hombre adolorido espiritual y físicamente. Pero Dios no piensa de ellos en esa forma. En sus ojos Job ha alcanzado un nivel de conocimiento y entendimiento&#8211;y por lo tanto autoridad&#8211;que ellos no habían alcanzado. Cuando el tiempo llega para corregirles, Dios envía a los tres hombres para que Job orara por ellos. </span></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: Verdana; mso-ansi-language: ES;" lang="ES"><span style="font-size: small;">Esto refleja la verdad que enseña el Nuevo Testamento que, en el cuerpo de Cristo, hay niveles de conocimiento y crecimiento, y experiencia y autoridad. Primera de Juan dice, &#8220;Yo les escribo, hijitos míos, porque ustedes conocen al Padre. Yo les escribo a ustedes jóvenes, por que han superado el enemigo. Yo les escribo a ustedes padres, porque le conocen a Él desde el comienzo,&#8221; {1 Juan 2:12-14}. </span></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: Verdana; mso-ansi-language: ES;" lang="ES"><span style="font-size: small;">Hay niveles de crecimiento, y de espiritualidad verdadera que son reconocidas en las Escrituras. Algunos son bebés, apenas comenzando su vida cristiana; otros han crecido al nivel de jóvenes que están capacitados para batallar con el enemigo y superar los asaltos y batallas de la vida; y después hay padres que han estado en el camino por mucho tiempo. Su edad y experiencia le han enseñado muchas lecciones profundas y penetrantes que el hombre joven no ha aprendido todavía. Dios reconoce estas diferencias. También nosotros debemos de reconocerlas y aprender el uno del otro, de acuerdo al estado que Dios nos ha puesto en esta área. </span></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: Verdana; mso-ansi-language: ES;" lang="ES"><span style="font-size: small;">Ahora, reconozco que esto tiene poco que ver con la edad cronológica. Un hombre o mujer anciano puede ser un bebé en Cristo. Por otro lugar, uno puede ser joven en años y ser un padre, un gigante espiritual. </span></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: Verdana; mso-ansi-language: ES;" lang="ES"><span style="font-size: small;">Yo estaba en Fresno la semana pasada, en el seminario de esa ciudad, hablando acerca de 200 pastores de toda la región oeste del país y de Canadá. Llevé conmigo a un joven llamado Kenneth Lee, que está asociado con el ministerio de la prisión en Vacaville. El fue enviado a prisión hace seis años mas o menos por asesinato, y se convirtió al cristianismo al faltarle cuatro años para completar su sentencia. En el ministerio de la prisión que es llevado allí, bajo la dirección de algunos de los hombres que hemos conocido allí, él comenzó a crecer en su conocimiento de las Escrituras y su caminar con el Señor. En cuatro años de estudiar las Escrituras, a veces cuatro o cinco horas al día, él ha crecido a un nivel espiritual que es evidente en todo aquel que le conoce. Yo le dije a los jóvenes que están en el seminario en Fresno, &#8221; ¡Yo le recomiendo grandemente que todos ustedes pase un año en la prisión!&#8221; Una experiencia así ayuda a madurar a un nivel que no es siempre posible a aquellos que son educados solamente. Así que hay niveles de conocimiento; hay niveles de autoridad. Todos somos iguales como hijos e hijas de Dios en relación del uno al otro, pero no todos son iguales en conocimiento y gracia. Dios escoge a Job, por lo tanto para orar por estos hombres. </span></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: Verdana; mso-ansi-language: ES;" lang="ES"><span style="font-size: small;">Después este ministerio de intercesión indica el privilegio que tenemos de compartir nuestra fuerza espiritual con aquellos que están atravesando pruebas. A veces tú eres el que estás fuerte y otros están débiles. Tú puedes orar por aquellos que están luchando, que están bajo gran presión, confundidos, quizás, engañados por el pecado que no pueden ni ver aún sus propios problemas. &#8220;Aquellos que son espirituales,&#8221; dice Pablo en el libro de Gálatas, &#8220;deben de restaurar a aquellos en espíritu de humildad, considerándose a ellos mismos no sea que también ellos sean tentados.&#8221; {Gal 6:1}. En otro tiempo tú puedes ser el que está débil, deprimido, o descorazonado, y uno que tal vez fue débil pero ahora es más fuerte que tú puede orar por ti. </span></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: Verdana; mso-ansi-language: ES;" lang="ES"><span style="font-size: small;">En mi propia vida ha habido veces que he estado bajo tremenda presión, quizás bajo depresiones de espíritu y al punto de desear aún terminar de ser cristiano, y algunos han orado por mí. Eso me ha estabilizado, fortalecido, levantado y capacitado para cumplir con demandas que de otra forma no podía. (El apóstol Pablo dice que el estaba consciente de que muchos estaban orando por él y obtenía la libertad de la prisión a veces como resultado de sus oraciones.) En otras ocasiones he tenido el privilegio de orar por algunos que estaban sufriendo, pasando por tentaciones seductivas por la cuál llamaban a su destrucción propia, y Dios por su gracia le libró y le ayudó en ese momento de problema. </span></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: Verdana; mso-ansi-language: ES;" lang="ES"><span style="font-size: small;">Ahora, hay veces que uno no puede hacer que la gente pare de estar metiéndose en problemas. Jesús oró por Pedro cuando él sabía que pronto lo iba a negar. Pedro, de todas formas le negó. Pero Jesús dijo que el había orado porque cuando Pedro le negó que su fe no decayera, y Pedro fue sostenido en ese momento. Cuando todo terminó, nuestro Señor le restauró en esa escena preciosa en el mar de Galilea, cuando le preguntó, &#8220;¿Pedro me amas? {Juan 31:15-19}. Por lo tanto, intercesión tiene esa cualidad maravillosa de dejar que compartamos nuestros momentos de fortaleza con aquellos que están en momentos de debilidad, que podamos ser sostenidos en nuestros periodos de debilidad por aquellos que tienen fortaleza espiritual. </span></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: Verdana; mso-ansi-language: ES;" lang="ES"><span style="font-size: small;">Pero hay más que simplemente intercesión aquí. Si miras a este recuento cuidadosamente, verás en el verso 10 algo registrado del efecto que tuvo también en Job: </span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 0in 0in 0pt; text-align: justify;"><strong><span style="font-family: Verdana; mso-ansi-language: ES;" lang="ES"><span style="font-size: small;">Y mudó Jehová la aflicción de Job, orando él por sus amigos: y aumentó al doble todas las cosas que habían sido de Job. {Job 42:10}</span></span></strong></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 0in 0in 0pt; text-align: justify;"><span style="font-family: Verdana; mso-ansi-language: ES;" lang="ES"><span style="font-size: small;"> </span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 0in 0in 0pt; text-align: justify;"><span style="font-family: Verdana; mso-ansi-language: ES;" lang="ES"><span style="font-size: small;">En el libro de Job se nos ha dado evidencia clara de cuando los problemas físicos de él comenzaron. Comenzaron, como nos dicen los primeros capítulos después de haber sido destruida la casa de Job y sus riquezas y sus hijos ser muertos, Satanás obtuvo permiso de Dios para afligirle con un asedio terrible de ansiedad de pies a cabeza. Una serie de dolores terribles, el calor supurando que lo transformaron y lo hicieron verse en una forma terrible. Esto de seguro que afectó su autoestima y él se hizo pedazos. Después él se acostó en el montón de cenizas. El libro completo es un recuento de como Job clama en agonía y desespero semana tras semana por esto. Sus amigos vienen y le atormentaban con acusaciones, echándole la culpa por todo, para que así él fuera atormentado mentalmente y físicamente. Pero si te preguntas a ti mismo, &#8220;¿Cuando se acabó el dolor de Job?&#8221; este verso es el único que te da esa respuesta. Dios reversó el destino de Job cuando él oró por sus amigos. Entonces terminó su agonía. Aún durante el gran encuentro de Job con Dios, registrado en los capítulos 40 y siguientes, no hay mención de que su agonía cesó. Él fue cuestionado por Dios en todas sus preguntas, pero aún sintiendo el dolor horrible en su cuerpo. Sin embargo, cuando él ora por sus amigos, todo termina. </span></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: Verdana; mso-ansi-language: ES;" lang="ES"><span style="font-size: small;">Esto indica, que para que todo esto pase, Job tenía que enfrentarse con su resentimiento en contra de estos hombres. Si nos ponemos en el lugar de Job, podemos entender como él se debió de haber sentido. Muy posible, que Job vería a estos hombres como un trío de charlatanes haciéndose los buenos que solo se estaban haciendo de alardes. En lo peor, Job los miraría como un grupo de calumniadores que estaban por destruir su reputación porque le acusaron de algo que él nunca hizo, de actitudes que no tuvo, de acciones que nunca soñó haber hecho. Ellos decían que estas fueron las razones de todos sus problemas. Lo agredieron, lo insultaron, lo trataron con atrocidad. Él tenía todo el derecho por normas naturales de estar enojado, disgustado y amargado en contra de estos tres llamados amigos. Pero tú no puedes orar por alguien cuando piensas de esa forma de él. En obediencia a Dios, Job tenía que perdonar a estos hombres. El tenía que dejar a un lado la amargura, el resentimiento y el coraje que el pudo haber sentido y enfrentarse a ellos como pecadores igual que él. Eso es lo hermoso de este pasaje, porque en el momento que Job hizo eso empezó su sanación propia. </span></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: Verdana; mso-ansi-language: ES;" lang="ES"><span style="font-size: small;">El coraje y el resentimiento siempre nos afectan. El tener rencor en contra de alguien nos destruye. Jesús dijo esto en varias de sus parábolas e historias en el Nuevo Testamento. Él implicó claramente, que si no perdonamos a otros, estamos sujetos a un tormento terrible interno que no cesará hasta que no estemos dispuestos a perdonar. Pablo le dice a los efesios de que &#8220;debemos ser tiernos de corazón, perdonándonos unos a otros como Dios por causa de Cristo nos perdonó a nosotros,&#8221; {Ef 4:32}. En la oración del Padre Nuestro, Jesús nos enseñó que debíamos perdonar: &#8220;Perdónanos nuestros pecados como así nosotros también perdonamos a nuestros deudores,&#8221; {Mat 6:12, 6:14}. En toda la escritura se encuentra este reconocimiento que la sanidad no puede ocurrir en nuestra vida hasta que perdonemos a aquellos que nos han ofendido, herido o hecho daño. </span></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: Verdana; mso-ansi-language: ES;" lang="ES"><span style="font-size: small;">Todo esto fue hecho más fácil para Job debido a un segundo factor, y es que estos hombres fueron instruidos por Dios para que tomaran siete toros y siete carneros y los ofrecieran como sacrificio por ellos mismos. Ese es el lenguaje simbólico del Antiguo Testamento que nos dice lo que corría en sus propios pensamientos y corazones cuando hicieran esto. En el libro de Levíticos en las descripciones de las ofrendas de Israel, encontramos que cada uno de estos animales tiene un significado peculiar. </span></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: Verdana; mso-ansi-language: ES;" lang="ES"><span style="font-size: small;">Primero, estos eran animales masculinos&#8211;toros y carneros. Los animales masculinos eran tratados diferentes a los femeninos en las ofrendas del Antiguo Testamento. Los masculinos siempre indican liderazgo, así que hay indicación que estos hombres eran líderes espirituales en el pueblo. Pero como líderes, ellos habían hecho algo malo, por lo tanto tenían que ofrecer sacrificios. Una muerte tenía que ocurrir; tenían que morir a aquello que habían hecho, cualquier cosa que fuere. Además, los toros eran siempre el retrato de fuerza en el Antiguo Testamento; pero los carneros eran el retrato de la pasión. Aún en el mundo antiguo de Grecia, estos animales tenían este significado. Lo que estos hombres estaban diciendo con esta ofrenda la cual Dios les ordenaba a ellos a traer, era que como líderes reconocidos, habían mal usado sus fuerzas en un ataque ingrato en contra de Job. Con pasión excesiva, con coraje sin ser justificado, ellos le atacaron y le insultaron. Ellos tenían que confesar que por la muerte de estos animales como sus substitutos, hablaba de su propio juicio de estas cosas malas. Ahora estoy seguro de que le ayudó a Job a orar por ellos porque significaba que ellos se habían arrepentido. </span></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: Verdana; mso-ansi-language: ES;" lang="ES"><span style="font-size: small;">Pero hay otro factor que también ayudó a Job, y ese fue el hecho de que él mismo se había arrepentido delante de Dios. En este gran encuentro con Dios el aprendió algo de él mismo que nunca había visto antes. Aunque, al principio de el libro, él es reconocido por Dios como un hombre justo, pero aún había un espíritu de justificación propia en su corazón que el no estaba al tanto. Tomó todo el dolor, toda la angustia, y todas las semanas de tormento para traerle al lugar donde finalmente vio lo que era él realmente delante de Dios. Él no vio eso al principio. A través de todo el libro él discute con Dios, casi al punto de echarle la culpa a Dios por todo. Él no lo dice así en esa forma, pero al final cuando Dios se le aparece y comienza a cuestionarlo acerca de su capacidad de manejar los problemas profundos y complicados de la vida la serie de preguntas más asombrosas en toda la Biblia Job al final se encara con él mismo con estas palabras en el capítulo 42, verso 5: </span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 0in 0in 0pt; text-align: justify;"><span style="font-size: small;"><strong><span style="font-family: Verdana; mso-ansi-language: ES;" lang="ES">De oídas te había oído; Mas ahora mis ojos te ven. Por tanto me aborrezco, y me arrepiento En el polvo y en la ceniza.</span></strong><span style="font-family: Verdana; mso-ansi-language: ES;" lang="ES"> <strong>{Job 42:5-6}</strong></span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 0in 0in 0pt; text-align: justify;"><span style="font-family: Verdana; mso-ansi-language: ES;" lang="ES"><span style="font-size: small;"> </span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 0in 0in 0pt; text-align: justify;"><span style="font-family: Verdana; mso-ansi-language: ES;" lang="ES"><span style="font-size: small;">Es fácil orar por alguien que nos ha herido cuando entendemos cuantas veces hemos herido a otros, cuando nosotros, al igual que Job, ve que hemos estado insultando a Dios. Hemos acusado a Dios de cosas erróneas; le hemos echado la culpa por cosas que Él nos ha enviado como un regalo de amor. Nos hemos quejado y murmurado y criticado y acusando falsamente a Dios, pero Él nos perdonó; Él no lo tomó en contra nuestra. Él nos ayudó a verlo y después lo borra. Job pudo hacer eso con estos hombres porque él mismo había sido perdonado. El resultado fue sanidad inmediata en su vida. Todo el veneno de rencor se terminó; todo su coraje acabó. Job comenzó a ser limpiado, su enfermedad sanada, y Dios comenzó a derramar bendición otra vez a su vida “dos veces mas que lo que tenía antes.&#8221;</span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 0in 0in 0pt; text-align: justify;"><span style="font-family: Verdana; mso-ansi-language: ES;" lang="ES"><span style="font-size: small;"> </span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 0in 0in 0pt; text-align: justify;"><span style="font-family: Verdana; mso-ansi-language: ES;" lang="ES"><span style="font-size: small;">Quizás eso no signifique mucho para nosotros porque se refiere a cosas materiales, pero en una época cuando la prosperidad y el tener hijos eran símbolos de las bendiciones de Dios, esto fue testimonio de Dios para el mundo que observaba que Job había limpiado un error profundo arraigado en su vida. Dios lo lavó y lo limpió y le perdonó; y Job simplemente extendió el perdón a estos hombres quiénes le habían herido severamente. </span></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: Verdana; mso-ansi-language: ES;" lang="ES"><span style="font-size: small;">Hace algunos años un amigo me dijo una historia asombrosa acerca de una experiencia que el tuvo en una conferencia cristiana en las Sierras. Él conoció a un hombre y su esposa en una cena allí, y él notó que este hombre trató a su esposa en una manera no muy caballerosa, hablándole en una forma brusca cuando se dirigía a ella, ignorándola la mayor parte del tiempo. Mi amigo dijo que al él irse hacia el valle, este hombre le dijo, &#8220;¿Le molestaría si puedo ir con usted?&#8221; Mi esposa puede irse con otra pareja. Yo quiero hablar con usted.&#8221; </span></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: Verdana; mso-ansi-language: ES;" lang="ES"><span style="font-size: small;">Al irse juntos, este hombre le dijo, &#8220;¿Notó cuando estábamos juntos esta noche que tuve problemas hablando con mi esposa?&#8221; Mi amigo le dijo, &#8220;Si.&#8221; &#8220;Bien, déjeme decirle porque,&#8221; dijo este hombre. &#8220;Nos casamos hace acerca de diez años. Yo amaba a mi esposa mucho y tuvimos un par de años maravillosos. Después me envolví en el trabajo de la granja. Yo estaban tan ocupado que no pasábamos mucho tiempo juntos. Al prosperar la granja, alquilé a un hombre para que viniera y trabajara para mí, y no pasó mucho tiempo cuando descubrí que él estaba pasando tiempo con mi esposa en mi casa cuando yo estaba en los campos. Cuando supe esto le dije al hombre que no podía ir a mi casa más, y le advertí a mi esposa que no iba a tolerar este comportamiento.&#8221; </span></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: Verdana; mso-ansi-language: ES;" lang="ES"><span style="font-size: small;">&#8220;Poco después de eso mi esposa se enfermó y tuvo que tener cirugía menor. Fui al hospital a verla durante una hora que no era la usual de visitas. Para mi gran asombro, caminé adentro del cuarto del hospital y la encontré en la cama con el empleado. Me puse tan enojado que me fui otra vez a la granja. No fui a verla por un par de días porque no podía soportar su presencia. Finalmente me llamaron del hospital y dijeron que tenía que ir a buscarla para llevarla a la casa, y lo hice. Le pregunté por que ella había hecho eso. Ella lloró y dijo que sabía que estaba mal hecho y me pidió que la perdonara. Pero no puedo. Desde ese tiempo no hemos casi hablado el uno al otro. No puedo soportar su presencia. Ella me hace sentir enojado todo el tiempo que la miro. Estoy seguro que usted puede notar eso cuando estábamos juntos hoy. ¿Que haré? ¿Como puedo arreglar esto?&#8221; preguntó él. </span></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: Verdana; mso-ansi-language: ES;" lang="ES"><span style="font-size: small;">Mi amigo que es cristiano le dijo, &#8220;¿No ves lo que te estás haciendo tu mismo? Estás en tormento y agonía constante, y se va a ir poniendo peor, no mejor. Y mira lo que estás haciendo a tu esposa. La tienes en un callejón sin salida. Ella no puede ir a ninguna parte. Ella ha hecho todo lo que ella puede hacer acerca de esta situación. Ella admitió que lo que hizo estaba mal. Ella te ha pedido que le perdones. Ella no puede cambiarlo; ella no puede eliminarlo. ¿Así que, que vas a hacer en el futuro, solo continuar culpándola para siempre? Ellos hablaron más acerca de eso y oraron juntos. Después mi amigo se fue. </span></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: Verdana; mso-ansi-language: ES;" lang="ES"><span style="font-size: small;">Dos semanas mas tarde el volvió otra vez a las montañas y fue adonde esta pareja de nuevo. Era obvio a primera vista que todo era diferente. Este hombre corrió hacia mi amigo y le dijo, &#8220;Quiero darle las gracias por lo que usted me dijo. Después de que hablamos fui a mi esposa y le dije yo estaba incorrecto por no haberla perdonado. Entonces la perdoné, y le pedí a ella que me perdonara a mi, por las cosas feas, malas y crueles que le había dicho desde aquel entonces. Después nos arrodillamos juntos y le pedimos al Señor que nos perdonara. Ahora es como una segunda luna de miel. Las cosas son muy diferentes.&#8221; </span></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: Verdana; mso-ansi-language: ES;" lang="ES"><span style="font-size: small;">Mucha gente mantiene rencor en contra de otros por años. Su propia vida espiritual es envenenada como resultado, y están envenenando otras relaciones en el hogar también. Pero la gracia de Dios nos enseña que la oración intercesora nos ayuda a perdonarnos los unos a los otros. </span></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: Verdana; mso-ansi-language: ES;" lang="ES"><span style="font-size: small;">Perdón siempre quiere decir tres cosas: </span></span></p>
<ul type="disc">
<li class="MsoNormal" style="margin: 0in 0in 0pt; text-align: justify; mso-margin-top-alt: auto; mso-margin-bottom-alt: auto; mso-list: l0 level1 lfo1; tab-stops: list .5in;"><span style="font-family: Verdana; mso-ansi-language: ES;" lang="ES"><span style="font-size: small;">Quiere decir primero que, yo no le diré nada acerca de esto a la persona; él es perdonado. Esto es como Dios nos perdona: &#8220;El hecha nuestros pecados en lo más profundo de el mar y no se acuerda más de ellos,&#8221; {Miq 7:19}. </span></span></li>
<li class="MsoNormal" style="margin: 0in 0in 0pt; text-align: justify; mso-margin-top-alt: auto; mso-margin-bottom-alt: auto; mso-list: l0 level1 lfo1; tab-stops: list .5in;"><span style="font-family: Verdana; mso-ansi-language: ES;" lang="ES"><span style="font-size: small;">Segundo, quiere decir que no hablaré con nadie más acerca de eso. No me quejaré con nadie; No lo volveré a traer otra vez y repitiéndolo con nadie más. </span></span></li>
<li class="MsoNormal" style="margin: 0in 0in 0pt; text-align: justify; mso-margin-top-alt: auto; mso-margin-bottom-alt: auto; mso-list: l0 level1 lfo1; tab-stops: list .5in;"><span style="font-family: Verdana; mso-ansi-language: ES;" lang="ES"><span style="font-size: small;">Tercero, quiere decir que no me hablaré a mi mismo nunca más acerca de eso. No lo traeré en secreto todo el tiempo. No pondré el proyector de película en mi mente y lo traeré a relucir hasta que salga y me enfade y me haga enojar de nuevo. Ahora, no podré hacer que pare de venir a mi mente en algunas ocasiones, pero no lo entretendré; no lo escucharé, no lo encenderé otra vez. </span></span></li>
</ul>
<p class="MsoNormal" style="margin: 0in 0in 0pt; text-align: justify;"><span style="font-family: Verdana; mso-ansi-language: ES;" lang="ES"><span style="font-size: small;">Esto es lo que perdonar quiere decir. Eso es lo que Dios nos dice que hagamos: &#8220;Se gentil, de corazón tierno, perdonándose los unos a otros, así como Dios por causa de Cristo te ha perdonado.&#8221; {Ef 4:32}. Jesús nos advierte, &#8220;Si tu no perdonas a otros, tampoco mi Padre que está en los cielos te perdonará tus ofensas,&#8221; {Mat 6:15}. No podemos vivir en un espíritu de perdón si no estamos dispuestos a extender el perdón a otros. </span></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: Verdana; mso-ansi-language: ES;" lang="ES"><span style="font-size: small;">Esto ha sido una buena preparación para nosotros en esta mañana al prepararnos para celebrar juntos la cena del Señor. En la noche que Jesús fue traicionado, se reunió con sus discípulos y tomó una toalla y una vasija y fue alrededor y les lavó sus pies, limpiándoles de la suciedad y el polvo que ellos acumularon en su caminar por la ciudad aquel día. Esto fue un acto simbólico de perdón. Muchos de nosotros necesitamos limpieza antes que vengamos a la cena del Señor; necesitamos perdonarnos los unos a otros. Jesús dijo, &#8220;Si tu vienes a traer tu ofrenda al altar y allí te acuerdas que tu hermano tiene algo en contra tuya o tu en contra de él, deja tu ofrenda y ve a él [por lo menos mentalmente, sino físicamente] y háblale. Se reconciliado con tu hermano, y después ven y ofrece tu ofrenda,&#8221; {Mat 5:23}. Algunos de nosotros necesitamos hacer eso. Debemos ser reconciliados, por lo menos en el corazón, y después en persona.</span></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: small;"><strong><span style="font-family: Verdana; mso-ansi-language: ES;" lang="ES">Oración</span></strong><span style="font-family: Verdana; mso-ansi-language: ES;" lang="ES"> </span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 0in 0in 0pt; text-align: justify;"><span style="font-family: Verdana; mso-ansi-language: ES;" lang="ES"><span style="font-size: small;">Señor, te damos gracias de que tu eres el Dios de verdad y realidad. Tú conoces nuestro interior, como también nuestra vida exterior. No hay nada escondido de ti; todas las cosas quedan al desnudo y abierta delante de aquel de quién debemos de hacerlo. Así que porque no podemos escondernos de ti, Señor ayúdanos a que ni lo intentemos. Ayúdanos para salir fuera del dolor y la agonía, y recordar de que somos tan culpables como los que sentimos coraje por ellos; que hemos ofendido a otros y ofendido a ti en muchas maneras y tu nos has perdonado. Porque somos perdonados, danos la habilidad de extender un perdón completo y gratis a otros; a nuestros compañeros; nuestros niños, nuestros padres, nuestros maestros, nuestros jefes, cualquiera que fuera. Lo pedimos en el nombre de Jesús, Amén.</span></span></p>
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		<title>La oración intercesora I</title>
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		<pubDate>Thu, 21 May 2009 22:05:35 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
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		<description><![CDATA[¿Que es lo que esperamos que Dios haga cuando estamos abrumados por nuestras circunstancias, cuando estamos excedidos en números y aventajados? En nuestra serie de estudios de la oración del Antiguo Testamento, en esta mañana vamos a aprender a como usar la oración en las emergencias de la vida. Para eso vamos a mirar la [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p class="MsoNormal" style="margin: 0in 0in 0pt; text-align: justify; mso-layout-grid-align: none;"><span style="font-family: Verdana; mso-ansi-language: ES;"><span style="font-size: small;">¿Que es lo que esperamos que Dios haga cuando estamos abrumados por nuestras circunstancias, cuando estamos excedidos en números y aventajados? En nuestra serie de estudios de la oración del Antiguo Testamento, en esta mañana vamos a aprender a como usar la oración en las emergencias de la vida. Para eso vamos a mirar la vida de Asa, el tercer rey de Judá, nieto de Salomón. Cuando el rey Asa ascendió al trono, lo primero que hizo fue de gran admiración. En el verso 2 del capítulo 14 de segunda de Crónicas se nos dice:</span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 0in 0in 0pt; mso-layout-grid-align: none;"><strong><span style="font-size: 9pt; mso-ansi-language: ES;" lang="ES"><span style="font-family: Times New Roman;"> </span></span></strong></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 0in 0in 0pt 0.5in; text-align: justify; mso-layout-grid-align: none;"><strong><span style="font-size: 10pt; color: #ff0000; font-family: Verdana; mso-ansi-language: ES;">E hizo Asa lo bueno y lo recto en los ojos de Jehová su Dios. Porque quitó los altares del culto ajeno, y los altos; </span></strong><span style="font-size: 10pt; color: #ff0000; font-family: Verdana; mso-ansi-language: ES;">[eso es los altares levantados en las cimas de las montañas] <strong>quebró las imágenes, y taló los bosques </strong>[los ídolos obscenos para adorar por la gente]<strong>; Y mandó á Judá que buscasen á Jehová el Dios de sus padres, y pusiesen por obra la ley y sus mandamientos. Quitó asimismo de todas las ciudades de Judá los altos y las imágenes, y estuvo el reino quieto delante de él. (2 Crónicas 14:2-5)</strong></span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 0in 0in 0pt;"><span style="font-size: 11pt; mso-ansi-language: ES;" lang="ES"><span style="font-family: Times New Roman;"> </span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 0in 0in 0pt; text-align: justify; mso-layout-grid-align: none;"><span style="font-family: Verdana; mso-ansi-language: ES;"><span style="font-size: small;">En otras palabras cuando el rey Asa ascendió al trono, lo primero que hizo fue dirigir a la nación a un despertar moral. El hizo lo que mucha gente dice hoy que es incorrecto hacer: El comenzó a legislar justicia.</span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 0in 0in 0pt; text-align: justify; mso-layout-grid-align: none;"><span style="font-family: Verdana; mso-ansi-language: ES;"><span style="font-size: small;"> </span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 0in 0in 0pt; text-align: justify; mso-layout-grid-align: none;"><span style="font-family: Verdana; mso-ansi-language: ES;"><span style="font-size: small;">Para poner esto en términos de hoy día, lo que el rey Asa hizo fue limpiar las librerías de adultos, cerrar los salones de masajes, confiscar las películas pornográficas, cerrar los teatros de películas de adultos, encarcelar a los vendedores de drogas, y restaurar la lectura de la Biblia y la oración pública en las escuelas y las cortes de el país.</span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 0in 0in 0pt; text-align: justify; mso-layout-grid-align: none;">&nbsp;</p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 0in 0in 0pt; text-align: justify; mso-layout-grid-align: none;"><span style="font-family: Verdana; mso-ansi-language: ES;"><span style="font-size: small;">Continúa leyendo la segunda parte: <a title="Segunda Parte" href="http://cristianismohistorico.org/2009/05/21/la-oracion-intercesora-ii/">II Parte</a></span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 0in 0in 0pt; text-align: justify; mso-layout-grid-align: none;">&nbsp;</p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 0in 0in 0pt; text-align: justify; mso-layout-grid-align: none;"><span style="font-family: Verdana; mso-ansi-language: ES;"><span style="font-size: small;">Para leer el artículo entero descárgelo:<a href="http://www.cristianismohistorico.org/wp-content/uploads/2009/05/Recursos-de-la-Oracion1.pdf"><a href="http://www.cristianismohistorico.org/wp-content/uploads/2009/05/Recursos-de-la-Oracion1.pdf">Recursos de la Oracion</a></a></span></span></p>
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