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Algunas iglesias tienen uno o más pastores y además, a un grupo de ancianos. En ese sentido el Nuevo Testamento enseña que los ancianos deben ser pastores y maestros y, conforme a sus dones, experiencia, preparación y tiempo, deben participar en los ministerios de apacentar al rebaño, enseñar, visitar, animar, orientar y orar por los miembros de sus iglesias locales. Para lograr eso; la consagración, la preparacion y el estudio biblico son totalmente necesarios. En ese sentido tanto el que tiene el puesto de pastor y los ancianos pastores deben trabajar juntos como un equipo, compartiendo los ministerios, unidos en hermandad y amor por los miembros de las iglesias locales. 

Sumado a eso, los que están al frente de la congregación necesitan discernimiento para reconocer a todos los que tengan estos dones de evangelista y de pastor maestro, porque son clave para el desarrollo del ministerio de la congregación. Los ancianos deben motivar a estas personas, capacitarlas y darles oportunidades de ministerio para que sean probados (1 Timoteo 3:6, 10). 

No olvidemos que los ancianos deben ser escogidos con mucho cuidado, como Pablo señala en 1 Timoteo 3:1–7; 5:22 y Tito 1:5–9, para que sean personas preparadas espiritualmente para apacentar la grey y compartir la palabra de Dios. Según el apóstol Pablo, deben ser personas que tengan madurez espiritual, que hayan desarrollado el liderazgo espiritual en el hogar, que se lleven bien con otros, que sean respetados por los que no conocen a Cristo, y que tengan convicciones doctrinales para orientar a los demás. 

Es por eso que la gran comisión de Jesucristo quien dijo: “id y haced discípulos” (Mateo 28:19), es el servicio vital y primordial de nuestro ministerio, ya que entendemos que llegar a ser cristiano es llegar a ser un discípulo de Jesucristo y no simpatizante o un simple seguidor de una iglesia. 

Sin embargo, el nuevo cristiano no es inmediatamente un discípulo perfeccionado. Tiene que seguir creciendo para ser cada vez más un discípulo que ministra a otros en el cuerpo de Cristo y lleve fruto para la gloria de Dios. Esta es la tarea que Cristianismo Historico ha decidido ejercer con toda dedicación y empeño y es la de: conducir a todo el que desee ardientemente a estar preparado para edificar a otros. Es por causa de tal llamado que trabajamos en forma continua para llevar a cada miembro del cuerpo de Cristo hacia la imagen de Cristo, formando su carácter, enseñándole a caminar con el Señor cada día y entrenándolo para servir a Dios. 

En ese sentido si tu anhelo es crecer espiritualmente y deseas ser discipulado con la verdad del Evangelio suscríbete a nuestros boletines: 

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