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	<title>Cristianismo Histórico &#187; dadiva</title>
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	<description>Predicando la verdad en tiempos de apostasía</description>
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		<title>Toda la Verdad sobre el diezmo</title>
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		<pubDate>Tue, 02 Jun 2009 12:30:20 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
				<category><![CDATA[Diezmo y Ofrendas]]></category>
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		<category><![CDATA[Debo diezmar u ofrendar]]></category>
		<category><![CDATA[Debo pagar el diezmo]]></category>
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		<category><![CDATA[Origen del diezmo y las ofrendas]]></category>
		<category><![CDATA[Se deben pagar los diezmos]]></category>
		<category><![CDATA[Toda la verdad sobre el diezmo]]></category>

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		<description><![CDATA[Mucho se dice y se enseña sobre el tema del diezmo y en ese sentido existen defensores y opositores del mismo. Los opositores expresan con una especie de “rabia” que aquellos que lo instituyen como parte de la vida cristiana normal, son aprovechadores y ladrones. Por otro lado, están los que entienden que el diezmo [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<h3 class="MsoNormal" style="text-align: justify; margin: 0in 0in 0pt; mso-pagination: none; tab-stops: 28.0pt 56.0pt 84.0pt 112.0pt 140.0pt 168.0pt 196.0pt 224.0pt 3.5in 280.0pt 308.0pt 336.0pt; mso-layout-grid-align: none;">Mucho se dice y se enseña sobre el tema del diezmo y en ese sentido existen defensores y opositores del mismo. Los opositores expresan con una especie de “rabia” que aquellos que lo instituyen como parte de la vida cristiana normal, son aprovechadores y ladrones. Por otro lado, están los que entienden que el diezmo sí es parte de la vida de un cristiano y expresan que es la forma de honrar a Dios y que todo cristiano debe diezmar para poder recibir bendiciones de Dios.<span class="Apple-style-span" style="font-size: 13px; font-weight: normal;"> </span></h3>
<h3 style="text-align: justify;">Estos dos tipos de “enseñanzas extremas” son muy peligrosas ya que afirman categóricamente que así es como debe ser entendido el diezmo; pero pasan por alto que la Palabra de Dios está por encima de cualquier precepto o creencia humana. No hay duda entonces que la enseñanza bíblica no respalda estas dos “posiciones” que son las más comunes en el mundo cristiano evangélico.<span class="Apple-style-span" style="font-size: 13px; font-weight: normal;"> </span></h3>
<h3 style="text-align: justify;">Sin embargo, como he aprendido a ver las cosas de Dios, si estudiamos esta enseñanza sin ningún lente “doctrinal heredado” no hay duda que podremos encontrar la verdad enseñada sobre el diezmo en la misma Palabra de Dios (La Biblia). Así mismo, cada vez que se trata el tema del diezmo; he podido notar, que la mayoría de veces; la pregunta sobre si se debe o no diezmar, es realizada mayormente por personas que creen que darle a Dios el 10% de todos sus ingresos económicos es demasiado. Pero también existen personas que objetan el diezmo porque dicen ellas, que solo se trata de una forma de aprovecharse de las personas “ingenuas”. Necesitamos recordar que estas dos formas de pensar también están erradas y son rechazadas por la Biblia.<span class="Apple-style-span" style="font-size: 13px; font-weight: normal;"> </span></h3>
<h3 style="text-align: justify;">De modo que para empezar a entender todo lo relacionado con el diezmo necesitamos ver en la misma Biblia cuándo y de qué forma es utilizada dicha palabra. En ese sentido, la primera vez que vemos la palabra diezmo en la Biblia, la vemos sin lugar a dudas en la historia de Abraham (En el libro del Génesis); quien vivió muchísimos años antes que Moisés (él cual si recibió la LEY de “manos de Dios” donde se aprecia que el diezmo fue instituido para la nación Judía) favor de leer Génesis capítulo 14, donde claramente se nos narra la historia de cómo en el rescate del sobrino de Abraham, al final del combate Abraham le dio los diezmos de todo a Melquisedec quien cual era sacerdote del Dios altísimo.<span class="Apple-style-span" style="font-size: 13px; font-weight: normal;"> </span></h3>
<h3 style="text-align: justify;">Según todo el contexto, claramente podemos ver que el diezmo que Abraham dio (no dice que pagó el diezmo, sino que lo dio voluntariamente, no existía ley ni obligación alguna que le “motivara” u “obligara” a hacerlo) fue como un acto totalmente voluntario, como en efecto así nos los narra las Escrituras. De modo pues que partiendo primeramente de esta primera vez que podemos leer en la Biblia la palabra diezmo, vemos que no fue parte de la ley aunque posteriormente sí se instituyó el diezmo pero enseñado de una forma diferente para ser parte de la ley mosaica, en la cual sí era obligatorio pagar el diezmo; esto nos hace ver entonces que el diezmo que dio Abraham no fue el tipo de diezmo que debía pagar la nación de Israel. El diezmo que debía pagar la nación Judía era más bien como una especie de impuesto para el sostenimiento de su gobierno teocrático.<span class="Apple-style-span" style="font-size: 13px; font-weight: normal;"> </span></h3>
<h3 style="text-align: justify;">Por otro lado, vale la pena enfatizar que el versículo 20 no dice que Abraham diera una décima parte de todo cuanto poseía, o sea que no era un diezmo de su ingreso total ni alguna clase de diezmo anual o semanal, sino simplemente una décima parte de lo que había tomado de la batalla. Otro aspecto importante que debemos notar, es que en ninguna parte del Antiguo Testamento se menciona que Abraham volviera a dar el diezmo otra vez.<span class="Apple-style-span" style="font-size: 13px; font-weight: normal;"> </span></h3>
<h3 style="text-align: justify;">Es importante saber que la palabra “diezmo” usada en el libro del Génesis no hace referencia a una ofrenda necesaria, a un mandamiento divino, ni a una ordenanza; todo lo contrario, hace un énfasis fuerte en que es una dádiva voluntaria. El concepto del diezmo no era característico ni único de la Biblia, ni de aquellos que creen en el único Dios verdadero. Este concepto es más bien algo histórico. La idea era dar un diezmo a una deidad y era una costumbre pagana común; y esto era así para casi todas las culturas antiguas, el número diez era el símbolo de entregar todo cuanto tenían a ese “dios”.<span class="Apple-style-span" style="font-size: 13px; font-weight: normal;"> </span></h3>
<h3 style="text-align: justify;">La segunda vez que podemos leer la palabra diezmo se encuentra registrada en Génesis capítulo 28, donde Jacob hace un voto a Dios y en ese voto él se “compromete” delante de Dios a “darle” el diezmo de todo lo que Dios le fuera a dar. Fue un acto otra vez totalmente voluntario, no existía ley; pero no debemos perder de vista que fue un voto que Jacob quiso hacer y que nadie le pidió u obligó a realizar. Sin embargo, lo que sí podemos notar es que Jacob estaba haciendo sencillamente lo que hacían los paganos de aquella región. Lo que Jacob estaba tratando de hacer era comprar la bendición de Dios para tener un viaje seguro. Su motivación no era sincera y hoy lamentablemente aun podemos estar muy influenciados por los mismos motivos egoístas que tuvo Jacob (versículos 20-21).<span class="Apple-style-span" style="font-size: 13px; font-weight: normal;"> </span></h3>
<h3 style="text-align: justify;">Ahora, con respecto al diezmo en el período de la ley, podemos ver claramente en la Biblia que la tribu de Leví no podía tener propiedades. Por esta razón El Señor ordenó al resto de la nación sustentarlos con el 10% de sus ingresos, para que los sacerdotes levitas pudieran dedicarse al servicio del tabernáculo, labor que debían efectuar desde los 25 años, y al cumplir los 50 años, tenían que retirarse (Nm. 8:24-26).<span class="Apple-style-span" style="font-size: 13px; font-weight: normal;"> </span></h3>
<h3 style="text-align: justify;">Un punto muy importante que debemos resaltar aquí, es que el diezmo no era dinero, era en especies (Lv. 27:30), de modo pues que era exclusivamente para el sostenimiento de los levitas ycreemos que quizásEl Señor para evitar corrupción dentro de su pueblo Israel, ordenó que siempre el diezmo fuera entregado en productos: trigo, vino, aceite, animales, etc. todo lo cual era guardado en el “alfolí”, que era una gran pieza que estaba en el templo y que servía de bodega para almacenar el diezmo. Por eso en Malaquías 3:6-11 Dios le dice a la nación de Israel, no a la iglesia; que le han “robado” porque habían dejado de pagar su diezmo para los levitas, de hecho ahí no se habla de dinero ni mucho menos, incluso las ofrendas no eran dinero sino animales seleccionados por Dios para la expiación de pecados.<span class="Apple-style-span" style="font-size: 13px; font-weight: normal;"> </span></h3>
<h3 style="text-align: justify;">Otro punto importante de resaltar aquí, es que en aquel tiempo sí existía el dinero. La Biblia dice que en los días de Abraham ya existía el dinero; él compró con dinero el terreno para la tumba de su esposa. Además, son múltiples los pasajes que señalan que los trabajadores recibían “un denario” como salario por cada día de servicio. Incluso en la ley, en los días de Moisés, Dios había ordenando que no se retuviera el salario del jornalero hasta el día siguiente, debía ser cancelado cada día (Lv.19:13).<span class="Apple-style-span" style="font-size: 13px; font-weight: normal;"> </span></h3>
<h3 style="text-align: justify;">En pocas palabras, el diezmo fue instituido por Dios para la NACION de ISRAEL, como parte de su administración y gobierno teocrático (ver Deuteronomio 26:12); el cual estaba destinado a los levitas que no podían poseer tierras o heredad alguna y eso les servia de sostenimiento para sus necesidades primarias, mientras ministraban en el templo (para ampliar mucho más sobre este tema del diezmo para la nación de Israel recomiendo leer el libro del pastor John MacArthur, titulado <strong><span style="color: #ff0000;"><a href="http://www.gracia.org/Productos.aspx?product=462014"><span style="color: #ff0000;">¿A quién pertenece el dinero?</span></a></span></strong>.<span class="Apple-style-span" style="font-size: 13px; font-weight: normal;"> </span></h3>
<h3 style="text-align: justify;">En lo que respecta al Nuevo Testamento, no existe ninguna instrucción “directa” o que trate con detalles sobre el diezmo ya que cuando una persona ha entregado su vida entera a Dios, esta entrega no limita “sus” posesiones materiales (ver Hechos Capítulo 4), esta entrega es una entrega TOTAL al Señor. Por eso en el Nuevo Testamento no se especifica una cantidad o un porcentaje específico que deba darse para SOSTENER la obra del Señor, pero sí se habla de DAR según uno haya prosperado (ver 1 Corintios 16:1-2), no porque Dios necesite dinero, sino porque los que están sirviendo en el establecimiento del reino de Dios son seres humanos que tienen necesidades como cualquier otro ser humano de la tierra; además de los gastos en los que se incurre cuando se tiene un “templo” que van desde las facturas de luz, agua, alquiler, sueldos, etc.<span class="Apple-style-span" style="font-size: 13px; font-weight: normal;"> </span></h3>
<h3 style="text-align: justify;">Esto es así, porque así como podemos notar con toda claridad en el Antiguo Testamento que el pueblo Judío tenía como regla diezmar para el manejo de su gobierno teocrático, hoy en día los cristianos deben ofrendar voluntariamente para el sostenimiento de la iglesia de Cristo. Note como lo explica el pastor-maestro John MacArthur:<span class="Apple-style-span" style="font-size: 13px; font-weight: normal;"> </span></h3>
<h3 style="text-align: justify; padding-left: 30px;">“La enseñanza de la Biblia sobre el diezmo en comparación con la dadiva voluntaria es importante. El diezmo tanto en épocas del Antiguo como del Nuevo Testamento era el pago de impuestos y los judíos bajo la ley mosaica pagaban hasta un 25 por ciento por año en diezmos (eso es mucho más que el 10 por ciento). Durante años, muchas iglesias fundamentalistas, evangélicas, conservadoras –denominacionales y no denominacionales- han promovido el diezmo como la norma básica para lo que sus miembros deben poner en el plato de la ofrenda. Pero un concepto tan inflexible, visto como un principio eterno y universal para todos los creyentes, sencillamente no se enseña en las Escrituras. El principio del Nuevo Pacto sobre la dádiva – por el que usted y yo debemos regir nuestra vida- no se deriva de algún por ciento obligatorio. La dádiva del Nuevo Pacto nace del corazón y se determina personalmente.”[1]<span class="Apple-style-span" style="font-size: 13px; font-weight: normal;"> </span></h3>
<h3 style="text-align: justify;">Eso implica que todo cristiano debe ofrendar (pudiéramos decir diezmar, si usted quiere) en su iglesia local según Dios le haya prosperado. Como un acto voluntario, como lo hicieron Abraham y Jacob; pero obviamente por los motivos correctos, no como si existiera una ley o una imposición puesta como si fuera del Señor para la Iglesia. Sumado a esto, como tampoco existe una cantidad asignada podemos adoptar si quisiéramos (en forma voluntaria) el modelo judío y lo mínimo que “pudiéramos” dar sería el 10% de todo lo que Dios nos ha prosperado, lo cual implica que no debo dejar de dar para la obra de Dios según mis posibilidades y mis niveles de ingresos. Esto implica que pudiera ser el 10% o menos que el 10%; pero nunca motivando o justificando un mal manejo del dinero que Dios me permite “ganar”. En última instancia, el objetivo principal de mi vida si soy cristiano debería ser contribuir generosamente con alegría y gratitud para la obra de Dios.<span class="Apple-style-span" style="font-size: 13px; font-weight: normal;"> </span></h3>
<h3 style="text-align: justify;">Como resumen, según todo lo explicado de la enseñanza del Antiguo Testamento con referencia al diezmo bajo la ley mosaica, vemos que el enfoque del diezmo es con respecto al tema de impuestos, para el sostenimiento del gobierno teocrático que tenía el pueblo Judío. En ese sentido y solo en ese sentido, necesitamos aclarar que existen solamente dos menciones de la palabra real impuestos en los evangelios y en ambos casos se refieren a tributación u ofrenda necesaria. Una de ellas la encontramos en Mateo 23:23. Este versículo es utilizado muchas veces por los defensores del diezmo según el modelo Judío, pero de lo que se trata ahí es simplemente de pagar los impuestos tal y como estaba instituido en la ley mosaica y fue eso lo que Cristo reconoció en los fariseos pero condenó su actitud farisaica ya que habían ignorado hipócritamente los más altos principios morales de la ley. El otro caso lo vemos exactamente con la misma enseñanza en Lucas 18:12.<span class="Apple-style-span" style="font-size: 13px; font-weight: normal;"> </span></h3>
<h3 style="text-align: justify;">Ya para finalizar, lo que expone el Nuevo Testamento sobre el tema del diezmo en Hebreos capítulo 7 versículos del 4 al 9 es simplemente un recuento de un suceso histórico del encuentro de Abraham con Melquisedec, que ya fue explicado más arriba, al inicio de este estudio.<span class="Apple-style-span" style="font-size: 13px; font-weight: normal;"> </span></h3>
<h3 style="text-align: justify;">Expuesta la verdad sobre el diezmo y la ofrenda o dádiva voluntaria tenemos que decir que lamentablemente muchas personas hacen uso indebido de los recursos de Dios y por eso no OFRENDAN o dan mezquinamente y lo único que demuestran con ese comportamiento y esa actitud sobre el dinero es que son peores que los incrédulos. Es bueno recordar lo que dice Dios en Su Palabra:<span class="Apple-style-span" style="font-size: 13px; font-weight: normal;"> </span></h3>
<h3 style="text-align: justify;">“No os acumuléis tesoros en la tierra, donde la polilla y la herrumbre destruyen, y donde ladrones penetran y roban; sino acumulaos tesoros en el cielo, donde ni la polilla ni la herrumbre destruyen, y donde ladrones no penetran ni roban; porque donde esté tu tesoro, allí estará también tu corazón”. (Mateo 6:19-21)<span class="Apple-style-span" style="font-size: 13px; font-weight: normal;"> </span></h3>
<h3 style="text-align: justify;">Si el hombre tiene demasiado enfocado su corazón en el dinero, eso nos dice claramente que ahí está su tesoro y esa es la causa y la razón de su mezquindad y de su corazón avaro o de su corazón codicioso.<span class="Apple-style-span" style="font-size: 13px; font-weight: normal;"> </span></h3>
<h3 style="text-align: justify;">A modo de conclusión todo cristiano debe OFRENDAR voluntariamente según Dios le haya prosperado, no con tristeza ni por necesidad. Algunos en la Iglesia recomiendan el diezmo como una forma de establecer una contribución proporcional a las ganancias. Personas con recursos amplios podrían dar mucho más del 10%, mientras que para un pobre, quizás dar el 10% podría significar negarles a sus hijos el alimento, lo cual no le exime de ofrendar según sus posibilidades, recordemos lo que dice la Palabra de Dios:<span class="Apple-style-span" style="font-size: 13px; font-weight: normal;"> </span></h3>
<h3 style="text-align: justify;">“Así que creí necesario exhortar a los hermanos a que se adelantaran en ir a vosotros, y prepararan de antemano vuestra generosa ofrenda, ya prometida, para que la misma estuviera lista como ofrenda generosa, y no como por codicia.<span class="Apple-style-span" style="font-size: 13px; font-weight: normal;"> </span></h3>
<h3 style="text-align: justify;">Pero esto digo: El que siembra escasamente, escasamente también segará; y el que siembra abundantemente, abundantemente también segará.<span class="Apple-style-span" style="font-size: 13px; font-weight: normal;"> </span></h3>
<h3 style="text-align: justify;">Que cada uno dé como propuso en su corazón, no de mala gana ni por obligación, porque Dios ama al dador alegre”. 2 Corintios 9:5-7.<span class="Apple-style-span" style="font-size: 13px; font-weight: normal;"> </span></h3>
<h3 style="text-align: justify;">Estos versículos nos dejan ver claramente que la enseñanza del Nuevo Pacto sobre la acción de dar para la causa del Señor, no exige algún porcentaje obligatorio. El acto de dar debe nacer del corazón del creyente y debe ser determinado personalmente sin codicia, aunque en efecto Dios determinará cuánto Él nos bendecirá, cuándo y de qué manera lo hará.<span class="Apple-style-span" style="font-size: 13px; font-weight: normal;"> </span></h3>
<h3 style="text-align: justify;">Necesitamos alertar a todo creyente que no hay duda que cada hijo de Dios DEBE ofrendar en forma voluntaria, pero de igual forma necesitamos alertarles que no se dejen intimidar o abusar espiritualmente con conceptos tales como que si no “diezmas” eres un ladrón y Dios no te prosperará o que Dios te maldecirá. Eso solo demuestra o una gran ignorancia de la real y verdadera enseñanza sobre el diezmo o una muy sutil forma de abusar espiritualmente a los creyentes demostrando codicia sobre los bienes y recursos de los hijos de Dios. Bajo el Nuevo Pacto nadie está obligado a dar un porcentaje determinado de sus ingresos, lo que sí se nos enseña en el Nuevo Testamento es que uno DEBE OFRENDAR VOLUNTARIAMENTE según Dios le ha prosperado.<span class="Apple-style-span" style="font-size: 13px; font-weight: normal;"> </span></h3>
<h3 style="text-align: justify;">Por otro lado, no piense nadie que si uno ofrenda o “diezma” o “pacta con Dios”; (como por ahí muchos codiciosos falsos maestros enseñan) Dios está obligado a bendecirle y darle todo lo que necesite, ya que muchas veces el énfasis se hace más en las bendiciones que en vivir realmente una vida que agrade a Dios. No importa cuánto usted ofrende para la obra de Dios; si usted no vive en obediencia a la Palabra de Dios y por el contrario vive como si fuera un inconverso, no piense ni pretenda que Dios lo va a bendecir, todo lo contrario es muy probable que Dios mire con desagrado su ofrenda como miró la ofrenda de Caín, que era del maligno (1 Juan 3:12, Hebreos 11:4)<span class="Apple-style-span" style="font-size: 13px; font-weight: normal;"> </span></h3>
<h3>Para descargar el artículo:<span style="color: #ff0000;"><a href="http://www.cristianismohistorico.org/wp-content/uploads/2009/06/Toda-la-Verdad-sobre-el-diezmo.pdf"><span style="color: #ff0000;">Toda-la-Verdad-sobre-el-diezmo</span></a></span></h3>
<h3>Entonces: <span style="color: #ff0000;"><a href="http://www.cristianismohistorico.org/wp-content/uploads/2010/10/Como-ofrendar-para-Dios1.pdf"><span style="color: #ff0000;">Como-ofrendar-para-Dios</span></a><span class="Apple-style-span" style="font-size: 13px; font-weight: normal;"> </span></span></h3>
<h3>Comenta sobre el mismo tema el pastor Salvador Dellutri, en su programa radial <a href="http://www.tierrafirmertm.org/" target="_blank">Tierra Firme</a>.</h3>
<h3>Comenta sobre el mismo tema David Logacho, en su programa radial <a href="http://www.labibliadice.org/" target="_blank">La Biblia Dice</a>.</h3>
<h3>Comenta sobre el mismo tema el pastor Guillermo de Lama, en <a href="http://www.sermonaudio.com/source_detail.asp?sourceid=bautistareformado">SermonAudio</a>.</h3>
<h3></h3>
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		<title>La alabanza que Dios acepta</title>
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		<pubDate>Tue, 30 Dec 2008 00:28:26 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
				<category><![CDATA[Adoración y Ofrendas]]></category>
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		<description><![CDATA[Estaba participando en un culto cuando quién dirigía la alabanza incitó al auditorio: “Alabe, hermano, alabe al Señor. Alabe para sentirse bien. Para eso hemos venido a adorar a Dios, porque alabando nos sentimos bien”. Pr. Salvador Dellutri Estaba participando en un culto cuando quién dirigía la alabanza incitó al auditorio: “Alabe, hermano, alabe al [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p class="MsoNormal" style="margin: 0in 0in 0pt; text-align: justify;"><span style="font-family: Verdana;" lang="ES-DO"><span style="font-size: small;">Estaba participando en un culto cuando quién dirigía la alabanza incitó al auditorio: “Alabe, hermano, alabe al Señor. Alabe para sentirse bien. Para eso hemos venido a adorar a Dios, porque alabando nos sentimos bien”.</span></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: Verdana; mso-ansi-language: ES-DO;" lang="ES-DO"><span style="font-size: small;">Pr. Salvador Dellutri</span></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: Verdana; mso-ansi-language: ES-DO;" lang="ES-DO"><span style="font-size: small;">Estaba participando en un culto cuando quién dirigía la alabanza incitó al auditorio: “Alabe, hermano, alabe al Señor. Alabe para sentirse bien. Para eso hemos venido a adorar a Dios, porque alabando nos sentimos bien”.</span></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: Verdana; mso-ansi-language: ES-DO;" lang="ES-DO"><span style="font-size: small;">Cuando me retiré a mi hogar lo hice pensando en esa afirmación y preguntándome: ¿Alabamos a Dios para sentirnos bien nosotros? ¿La adoración tiene como finalidad el confort del hombre o la gloria de Dios? ¿Acepta Dios la adoración de un pueblo que lo alaba con el propósito egoísta de sentirse bien? Es verdad que cuando alabamos juntos con su pueblo somos bendecidos y nos sentimos bien, pero ¿puede ser este el móvil de nuestra adoración o nuestra alabanza?</span></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: Verdana; mso-ansi-language: ES-DO;" lang="ES-DO"><span style="font-size: small;">Creo que todas estas manifestaciones exuberantes de alabanza que están estallando en medio del pueblo de Dios deben ser analizadas con equilibrio y serenidad, evaluadas a la luz de la Palabra de Dios, y enfocadas desde una óptica espiritual. De no hacerlo así podríamos caer en una alienante fiebre “alabancionista” que terminará por debilitar al pueblo de Dios y precipitar catástrofes espirituales de grandes proporciones.</span></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: Verdana; mso-ansi-language: ES-DO;" lang="ES-DO"><span style="font-size: small;">La alabanza y adoración del pueblo de Dios no pueden estar condicionadas por las demandas del mercado, ni por deseos, aspiraciones u opiniones humanas, sino por la Palabra de Dios. Solo si somos fieles a su Palabra y cuidadosos en lo que hacemos, podremos presentar a Dios una alabanza que sea aceptable.</span></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: Verdana; mso-ansi-language: ES-DO;" lang="ES-DO"><span style="font-size: small;">Nadab y Abiú, hijos de Aarón, sobrinos de Moisés y flamantes sacerdotes, tomaron sus incensarios, colocaron el fuego y quemaron incienso presentándolo al Señor como ofrenda de adoración. Pero colocaron un fuego extraño, que el Señor nunca les había mandado y fueron consumidos por el fuego santo que salió de la presencia de Dios (Números10).</span></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: Verdana; mso-ansi-language: ES-DO;" lang="ES-DO"><span style="font-size: small;">Cuando David quiso llevar el arca a Jerusalén, en su primer intento se frustró y Uza murió al extender su mano para evitar la caída del sagrado mueble. Recién en el segundo intento, cuanto tomaron en cuenta todas las demandas de Dios, tuvieron el éxito esperado. (2 Samuel 6)</span></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: Verdana; mso-ansi-language: ES-DO;" lang="ES-DO"><span style="font-size: small;">Estos episodios tienen que solemnizar nuestro corazón frente al tema de la alabanza y la adoración a Dios. Podemos ser sinceros en lo que hacemos, y estar ofreciendo fuego extraño delante de la presencia de Dios, o podemos tener la mejor de las intenciones (Uza la tuvo) y sin embargo sufrir las consecuencias de nuestra ignorancia espiritual. La alabanza y la adoración no deben tomarse livianamente, no pueden evaluarse con interpretaciones ligeras de textos sacados del contexto, necesitan ser consideradas con seriedad, porque pertenecen a las cosas santas que deben ser manejadas con cuidado.</span></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: small;"><strong><span style="font-family: Verdana; mso-ansi-language: ES-DO;" lang="ES-DO">I. ¿Adoradores o Alabadores?</span></strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: Verdana; mso-ansi-language: ES-DO;" lang="ES-DO"><span style="font-size: small;">La Samaritana que se acercó a Jesús junto al pozo de Jacob le presentó al Señor un dilema que, entre otros, separaba a judíos y samaritanos: “Nuestros padres adoraron en este monte, y vosotros decís que Jerusalén es el lugar donde se debe adorar” (Juan 4,20). Sabiendo que Jesús era judío creyó poder iniciar una larga polémica. Jesús no tomó una posición neutral y evaluó la enseñanza de los samaritanos diciendo que adoraban lo que no sabían, mientras que los judíos adoraban lo que sabían (v. 22), pero enfatizó que Dios no busca lugares de adoración, sino adoradores.</span></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: Verdana; mso-ansi-language: ES-DO;" lang="ES-DO"><span style="font-size: small;">La Adoración es el homenaje y la reverencia que rendimos a Dios, reconociendo su poder, autoridad, dominio, grandeza y santidad; y la palabra implica mucho más que la expresión verbal, es la entrega de todo el ser que se inclina para rendir a Dios toda la vida.</span></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: Verdana; mso-ansi-language: ES-DO;" lang="ES-DO"><span style="font-size: small;">Con mucha propiedad, Abraham, el padre de los creyentes, cuando se despide de sus siervos para ir al monte donde tendría que ofrecer a Isaac les dice: “Esperad aquí con el asno, y yo y el muchacho iremos hasta allí y adoraremos” (Génesis 22,5). El término está utilizado con toda propiedad: Abraham iba a inclinarse ante la soberana voluntad de Dios y a entregarle todo su ser en la persona de su hijo. La alabanza es la expresión verbal de la adoración, la manifestación visible de una relación íntima con Dios. Notemos que el Señor dijo que Dios busca adoradores y no simplemente alabadores. Ser adorador es apropiarse de un oficio permanente, vivir íntimamente rendido en forma incondicional a la voluntad del Señor, mientras que la alabanza es solo la expresión externa, verbalizada, de lo que sucede interiormente. </span></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: Verdana; mso-ansi-language: ES-DO;" lang="ES-DO"><span style="font-size: small;">Es importante tener claras las diferencias entre adorar y alabar, porque vivimos un tiempo de frivolidad <a href="http://cristianismohistorico.org/2008/12/29/%c2%bfpostmodernismo-o-postcristianismo/" target="_blank">posmoderna</a> en que confundimos despreocupadamente los términos. La iglesia está plagada hoy de alabadores que con toda superficialidad proclaman estar adorando a Dios. Es que resulta muy fácil y atractivo ser alabador, lo difícil es asumirnos como adoradores. Lo que Dios busca son adoradores y no meramente alabadores. Un adorador se expresa a través de la alabanza, pero no todo el que alaba es un adorador. Las manifestaciones verbalizadas y a veces eufóricas de alabanza, la repetición constante de canciones dirigidas a Dios o las expresiones públicas de agradecimiento no son garantía de que respondan a actitudes interiores de adoración. Pueden ser manifestaciones sensoriales o exhibicionistas que satisfacen a la carne pero que no expresan actitudes internas de corazón.</span></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: Verdana; mso-ansi-language: ES-DO;" lang="ES-DO"><span style="font-size: small;">Muchas veces la alabanza es hábilmente manejada por especialistas expertos en crear climas altamente emotivos que desembocan en desbordes emocionales a los que pretenden hacer pasar por manifestaciones del Espíritu. Se confunde el fuego de Dios con la hoguera encendida por el hombre. Recordemos que cuando Elías pidió fuego del cielo roció con agua el sacrificio, no dejando lugar a dudas, la manifestación de poder era de Dios y no de los hombres. Cuando el hombre echa fuego puede lograr manifestaciones humanas, pero el Espíritu Santo se retira del escenario. Por eso el Señor subrayó que Dios no busca alabadores, sino adoradores. Porque hay notables diferencias entre ser un alabador y ser un adorador.</span></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: Verdana; mso-ansi-language: ES-DO;" lang="ES-DO"><span style="font-size: small;">El adorador tiene un oficio permanente, que cumple durante todas las horas del día, vive inclinado delante de su Dios y busca hacer su voluntad. El alabador ejecuta una tarea esporádica sujeta a tiempos y situaciones. El adorador busca agradar a Dios en todo y expresa esto en la alabanza. El alabador busca sentirse bien él en un acto de autocomplacencia que busca como excusa a Dios. El adorador entrega su vida, el alabador quiere beneficiar su vida. El adorador se mueve por la acción del Espíritu, el alabador necesita de la incentivación de la carne. El adorador busca ser manejado por Dios, el alabador quiere manejar a Dios. El adorador acepta la voluntad de Dios sea cual fuere, mientras que el alabador quiere modificar la voluntad de Dios por medio de su alabanza. Pero adoradores y alabadores se confunden, ¡porque los adoradores también alaban! </span></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: Verdana; mso-ansi-language: ES-DO;" lang="ES-DO"><span style="font-size: small;">¿Cuál es, entonces, la alabanza que Dios acepta? Es aquella que expresa la adoración de un verdadero adorador. Señalemos las características de un verdadero adorador.</span></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: small;"><strong><span style="font-family: Verdana; mso-ansi-language: ES-DO;" lang="ES-DO">II. Las características de un verdadero adorador</span></strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: small;"><strong><span style="font-family: Verdana; mso-ansi-language: ES-DO;" lang="ES-DO">a. Un verdadero adorador tiene una experiencia personal con Dios.</span></strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: Verdana; mso-ansi-language: ES-DO;" lang="ES-DO"><span style="font-size: small;">Dios no puede aceptar la alabanza de quién no ha experimentado el nuevo nacimiento, porque “Dios es juez justo, y Dios está airado con el impío todos los días” (Salmo 7,11). Para alabar a Dios hay que estar en una relación correcta con Él. El leproso que volvió para adorar a Jesús lo hizo teniendo presente la experiencia singular que había vivido con el Señor, que motivó que se postrara en tierra y diera gloria a Dios. En el tiempo final, frente al resplandor de la gloria del Señor, hasta los impíos se arrodillarán ante él vencidos por la evidencia de su victoria, pero mientras tanto solo los redimidos podemos dar cabalmente gloria al Señor, porque hemos sido hechos aceptos por la obra de Jesucristo y fuimos librados de la ira por su sangre. Quienes todavía están en sus pecados, contra los cuales pesa la ira de Dios, no pueden unirse al pueblo de los redimidos para alabarle porque están en situación de rebeldía. </span></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: small;"><strong><span style="font-family: Verdana; mso-ansi-language: ES-DO;" lang="ES-DO">b. Un verdadero adorador conoce a su Dios.</span></strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: Verdana; mso-ansi-language: ES-DO;" lang="ES-DO"><span style="font-size: small;">El Señor dijo: “Más la hora viene, y ahora es, cuando los verdaderos adoradores adorarán al Padre en Espíritu y en verdad, porque también el Padre tales adoradores buscan que le adoren” (Juan 4,23) La vieja reyerta entre judíos y samaritanos estaba centrada en el lugar físico de la adoración, una cuestión de formas. Los judíos adoraban en Jerusalén, mientras que los samaritanos los hacían en Gerizim. Para ellos esto era motivo de controversia histórica y de lucha despiadada. Jesús puso las cosas en su lugar enseñando que, antes que las formas, está el conocimiento de la persona a la que se adora. Por lo tanto no es importante el lugar, sino la persona. El conocimiento de Dios es vital para el adorador. Y para conocer a Dios tenemos un único camino: La Palabra de Dios. </span></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: Verdana; mso-ansi-language: ES-DO;" lang="ES-DO"><span style="font-size: small;">Dios ha hablado, tiene carácter, es un Dios personal y se ha revelado. El conocimiento de la Palabra de Dios tiene que ser fundamental para quien quiere alabar a Dios correctamente. La alabanza no puede desplazar o reemplazar el conocimiento y la exposición de la Palabra de Dios, porque de ser así terminaríamos por estar alabando “lo que no sabemos”. Dios no puede aceptar la alabanza de un pueblo que no se preocupa por conocerlo, por conocer su voluntad y por ponerla por obra. El pueblo que adora a Dios es porque conoce a su Dios, porque quiere conocerlo cada día más y porque sabe que del conocimiento de su Dios, y no de una alabanza eufórica, depende ser aceptado y sobrevivir. El profeta Oseas trae los reclamos de Dios a un pueblo que va a ser castigado y dice: “Mi pueblo fue destruido, porque le faltó conocimiento. Por cuanto desechaste el conocimiento yo te echaré del sacerdocio&#8230;” (Oseas 4,6).</span></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: small;"><strong><span style="font-family: Verdana; mso-ansi-language: ES-DO;" lang="ES-DO">c. Un verdadero adorador alaba sin esperar nada a cambio.</span></strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: Verdana; mso-ansi-language: ES-DO;" lang="ES-DO"><span style="font-size: small;">La alabanza que Dios acepta no es la que persigue un fin utilitario y se presenta para propiciar las bendiciones de Dios, sino las que son expresión de un corazón agradecido que rinde al Señor el tributo que merece su persona. </span></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: Verdana; mso-ansi-language: ES-DO;" lang="ES-DO"><span style="font-size: small;">La mujer de Sunem que preparó el aposento para Eliseo lo hizo desinteresadamente, porque el profeta era un varón de Dios. Cuando el profeta le preguntó: “¿Qué quieres que haga por ti? ¿Necesitas que hable por ti al rey o al general del ejército?” La mujer respondió: “Yo habito en medio de mi pueblo”, mostrando que tenía por sumo privilegio contarse entre los elegidos de Dios y poder darle honra a sus siervos. No buscó con su acción ningún privilegio especial, aunque la falta de un hijo debía pesarle en su corazón. Dios la bendijo por esta visión tan decantada que tenía de la honra debida a Su nombre.</span></span></p>
<p><span style="font-size: 12pt; font-family: Verdana; mso-bidi-font-family: 'Times New Roman'; mso-ansi-language: ES-DO; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: EN-US; mso-bidi-language: AR-SA;" lang="ES-DO">El Señor Jesucristo citó a Isaías para caracterizar a su pueblo: “Bien profetizó de vosotros Isaías cuando dijo: Este pueblo de labios me honra, mas su corazón está lejos de mí” (Mateo 15,8) Mirando a su alrededor veía como se multiplicaban los alabadores: Multitudes acudían al Templo de Jerusalén para unirse en la alabanza, en múltiples festividades con sus labios honraban a Dios, diariamente tiempos especiales de oración y épocas de ayuno. Pero cuando Dios miraba sus corazones los veía lejos de Él. Porque Dios no se conforma con alabadores, los tiene por millares, pero Él sigue buscando la alabanza de los verdaderos adoradores. Y los verdaderos adoradores siguen escaseando. </span></p>
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